Capítulo vii: "Una señal"

Era viernes en la noche y no tenía nada que hacer, se acostó temprano para intentar disminuir su aburrimiento pero el intenso calor que hacia en ese momento se lo impedía. Fastidiada se sentó en el centro de su amplia cama —. Genial ¿ahora que hago? se preguntó tomando su celular. Abrió la galería de fotos y se distrajo un poco viendo las cientos de fotografías que claramente ella no había sacado, Horo era quien acostumbraba a pedirle su teléfono para divertirse un rato sacando fotos o grabando algunos vídeos, le resultaron graciosas muchas de estas imágenes, en la gran mayoría aparecía el peli-azul haciendo caras, en otras se le unía Lyserg y Ren, el último siempre con una expresión seria. Había empezado viendo las fotos más antiguas, al principio con un poco de temor, no quería encontrarse con la imagen de Elliot pero después de pensarlo unos minutos recordó que le había pedido a su chino mejor amigo que borrara cada una de ellas. Suspiro aliviada mientras avanzaba en la galería hasta llegar a las imágenes más recientes donde para su sorpresa aparecían los gemelos Asakura. Yoh salía sonriendo despreocupadamente tal como lo hacia a diario, en cambio Hao en algunas aparecía tan serio como Ren mientras que en otras estaba sonriendo de manera encantadora. Siguió avanzando hasta que se encontró con un vídeo que llamó su atención, buscó sus audífonos y le puso play.

Buenas tardes mis queridos telespectadores, estamos en una nueva emisión de "Funbari tv" con su siempre sensual animador Horo-Horo Usui. Comenzaba narrando con una sonrisa el peli-azul mientras se enfocaba —. Sé que conmigo es suficiente pero ésta tarde me encuentro en compañía de Lyserg Diethel, Ren Tao y los gemelos Yoh y Hao Asakura mencionó mostrándolos en cámara mientras los presentaba.

¿Tienes que hacer ésta misma idiotez siempre que le pides el celular a Anna? reclamó el joven chino sin siquiera mirarlo.

Jijiji dejalo Ren, es divertido.

Sí, además siempre los borro antes de devolverle el teléfono se defendió mostrándole la lengua.

¿Y qué hay de nuevo en Funbari tv?

No puedo creerlo, Lyserg ¿tú también le seguirás el juego a éste idiota?

¿Por qué no? No tenemos nada mejor que hacer respondió encogiéndose de hombros.

Así se habla cara de muñeca dijo haciendo enojar un poco a su peli-verde amigo —. Podríamos empezar con... Yoh toma la cámara... El beso que te diste con Mei cuando fuiste a dejarla a su casa después de su cita declaró subiendo las cejas de manera picarona. Ante éste comentario el aludido no pudo evitar abrir los ojos como platos mientras se atoraba con el arroz que estaba comiendo —. No tienes porque negarlo.

Vaya pero que escondidito te los tenías mencionó Hao sonriendo burlonamente.

¡Ja! ¿Y tú? contraatacó Ren tomando la cadena con el colgante de estrella.

Esto se está poniendo bueno le murmuró Lyserg a Yoh —. Dime que estás grabando todo.

Jijiji si confirmó el castaño sin perderse un segundo de la "pelea."

Huu ¿y qué dijo el otro? decía Horo usando un estuche como micrófono, el cual pasaba entre Ren y Hao para que estos hablaran.

No caeré en este infantil juego respondió Hao alejando el "micrófono" de su boca.

Eres igual de amargado que el picudito opinó resignado —. Hasta Pilika me dio más emoción cuando le dije lo del beso de Ren y Mei.

Oh no murmuró el peli-verde que ya se imaginaba lo que sucedería, Horo era el único idiota que no captaba lo que Ren sentía por su hermana y viceversa.

¿Qué tú hiciste que? preguntó molesto el protagonista de chisme tomando a Horo de la camisa.

Pues mi hermana me pregunto si sabía algo y no pude evitar contarle lo que Mei me dijo respondió con nerviosismo sin entender muy bien la reacción de su amigo.

¡Te voy a matar! gritó lanzándose sobre el mayor de los Usui quien como pudo logró escapar y estaba corriendo por su vida.

Rayos, Yoh ayúdame a separarlos pidió Lyserg corriendo hasta donde estaban los dos chicos en el suelo luego que Ren embistiera a Horo.

Sin perder tiempo Yoh le entregó el celular a Hao y fue a ayudar al peli-verde.

Jajaja pero que idiotas son dijo el castaño sin parar de grabar haciendo zoom a la cara de los involucrados de vez en cuando.

Anna estaba a punto de quitar el vídeo, ya se imaginaba que seguiría viendo por varios minutos las típicas peleas de esos dos.

Hola preciosa. Escuchó haciendo que su corazón se acelerara. Fijó la vista en el pequeño aparato que tenía en sus manos y se encontró con la imagen del mayor de los Asakura —. Sé que ésta ridícula pelea debe ser bastante divertida pero quisiera aprovechar ésta oportunidad para nuevamente agradecerte por el regalo, realmente me encanto, también quería pedirte perdón por haber sido tan indiferente con lo que le pasó a tu cabello, después Ren me explicó que tenía un significado importante para ti así que lo siento... Aunque debo decir que te ves hermosa con el pelo corto opinó con un sonrisa —. Y para terminar este vídeo dijo viendo la hora en su celular —. Creo que ya es hora de ir a buscarte, realmente voy a amar pasar tiempo contigo... Gracias por aceptar el trato que te propuse hoy.

Hoy — repitió confundida. Revisó la fecha en la que había sido grabado el vídeo —. Dos meses murmuró pestañeando sorprendida reiteradamente, no podía creer como el tiempo había pasado tan rápido, para ella era como si hubiese sido ayer cuando habló con Hao y éste le hizo su propuesta.

Eso ya no importa interrumpió —. Y para que veas que está todo olvidado te propongo un trato.

¿Qué trato? —preguntó intrigada.

Que te parece si para olvidar todo lo sucedido ayer y limar asperezas pasamos los últimos veinte minutos del almuerzo juntos.

Mm... Porque no, está bien acepto.

Wou si hubiese sabido que aceptarías de inmediato habría dicho media hora, aunque siendo sincero prefiero cambiar esos diez minutos extras por extender éste trato por digamos... Una semana.

Le había parecido una locura aceptar pero de todas maneras lo hizo, ahora que veía ese vídeo entendía porque Hao fue quien le devolvió su celular ese día, se sorprendía al recordar que supuestamente sólo compartirían una semana pero en realidad ya llevaban dos meses con la misma rutina, ella estaba almorzando tranquilamente con sus amigas y veinte minutos antes que terminara el receso para almorzar llegaba él a buscarla, tantos habían sido sus avances que incluso ya se había vuelto costumbre caminar con él de regreso a su casa.

Y por más que odiara aceptarlo él de a poco conseguía acercarse a ella, a derretir las gruesas capas de hielo que cubrían su corazón. Le encantaba lo sumamente detallista que era, todos los días aparecía con algo para sorprenderla, ya sea un pequeño obsequio o alguna frase que inevitablemente la hacia sonrojarse. Ahora que lo pensaba ya no se imaginaba pasar un día sin compartir con él durante el almuerzo, ya sea caminando por el patio, recostados en el césped o en las ramas de ese árbol donde habían conversado tranquilos la primera vez.

Le gustaba escucharlo, siempre le hablaba de sus diversos planes para conquistar su corazón, incluso formulaba diversas teorías que la divertían bastante, era raro pero le gustaba tener toda esa atención de su parte, sabía que era ridículo porque muchos ya habían intentado llamar su atención por el simple hecho de ser la líder de las porristas pero ninguno le había interesado como él. A veces se regañaba por sentirse tan cómoda en su compañía, hubo momentos en que estuvieron tan cerca pero ella de la nada se alejaba dejando a Hao desconcertado, comprendía que cualquier otro ya se hubiese rendido pero él no, Hao seguía insistiendo constantemente.

Dio un fugaz vistazo al reloj que tenía en su habitación, ya era tarde, la una de la mañana para ser exactos, desde hace bastante tiempo que debería estar durmiendo pero cierto moreno de largos cabellos castaños se lo impedía, como si fuera un acto reflejo tomó el peluche que él le había tiempo atrás, era un gato precioso que le recordaba a su felina mascota que dormía profundamente a los pies de la cama, lo acercó a su nariz para sentir el embriagante aroma de la colonia de Hao que aún le quedaba.

Estúpido Hao murmuró al darse cuenta de lo patética que se veía haciendo eso.

Se cuestionaba que debía hacer de ahora en adelante cuando el sonido de su celular vibrar la sacó de sus pensamientos. Tomó el teléfono del velador algo confundida ¿quién le mandaría un mensaje a esa hora? Pero todas sus dudas se despejaron al ver su nombre en la pantalla: Hao Asakura, la razón por la que ella seguía despierta.

"Hola preciosa, supongo que debes estar descansando… Disculpa la hora pero aun no consigo dormir y es que cada vez que cierro los ojos tu imagen aparece en mi mente… ¿Sabes? he estado dándole hartas vueltas a un asunto, pensando en una forma para poder entenderte, pero me di cuenta que no necesito entenderte sino quererte.

Y Anna sinceramente… Yo te quiero.

~ Hao Asakura."

Hao dijo en un suspiro antes de intentar dormir nuevamente, aunque había algo diferente en ella, quizá era esa pequeña sonrisa que ahora adornaba su cara.


Anna ¿Por qué no aceptas de una maldita vez los sentimientos que tienes hacia él?

Ren siempre me dices lo mismo, entiende que no siento nada por Hao le respondió a su amigo mintiéndose descaradamente a si misma, la noche anterior se había desvelado pensando en él e incluso la había hecho sonreír con un mensaje pero ahora estaba sentada en un parque frente a su mejor amigo negando cualquier clase de sentimiento hacia el mayor de los gemelos Asakura.

Si claro, todos se han dado cuenta de que hay algo entre ustedes, pero tú insistes en negarlo dijo serio cruzándose de brazos molesto ante la constante negativa de la rubia —. Si sigues así terminarás perdiéndolo.

Sería lo mejor así deja de molestarme — respondió ella intentando sonar indiferente mientras releía por quinta vez el mensaje de Hao.

¿Qué tanto lees? — preguntó curioso al verla tan concentrada en su celular al mismo tiempo que se acercaba a ella.

Nada que te importe — dijo guardando rápidamente el teléfono en su bolsillo, no podía permitir que descubriera que estaba ocupada leyendo las palabras de una persona que supuestamente no le interesaba en lo más mínimo.

Deja de perder el tiempo y date la oportunidad de ser feliz le repitió molesto desviando la mirada.


Era un tranquilo sábado por la mañana y Hao estaba recostado sobre el césped mirando las nubes, sin duda lo que más le gustaba de su antiguo hogar era la tranquilidad que le brindaba la naturaleza y ahora que estaba disfrutando de esa paz consideraba que no había sido una mala idea después de todo el pasar el fin de semana en Izumo junto a sus abuelos y el resto de su familia. Suspiraba constantemente al mismo tiempo que veía su celular, esperaba no haber despertado a Anna con su mensaje de anoche o sino ella lo mataría el lunes en clases, había sido un impulso, uno que no pudo evitar después de meditar sobre todo lo ocurrido desde su llegada a esa preparatoria, sentía que cada día avanzaba un poco más con ella, que no le era del todo indiferente pero algo le impedía aceptar ese sentimiento y eso lo frustraba.

Seguía perdido en sus pensamientos cuando su gemelo apareció para interrumpirlo.

Hermano ¿No crees que deberías rendirte de una vez? — dijo sentándose a su lado.

Sin apartar la mirada del cielo respondió de forma seria y tajante —. No.

Estas perdiendo tu tiempo y no sólo eso, sino que desaprovechas la oportunidad de estar con una chica que realmente te quiera.

Yoh entiende, en estos momentos para mí sólo existe Anna — le dijo aburrido ya que constantemente tenía que estar repitiéndole que no le interesaba nadie más aparte de Anna Kyōyama pero él parecía no entenderlo.

Su gemelo suspiró resignado, su hermano mayor parecía no escuchar razones —. Le gustas a Jeanne ¿por qué no la tratas un poco más? — le sugirió esperanzado.

Así que le gusto repitió pensativo —. Entonces con mayor razón no me acercare a ella respondió cerrando los ojos mientras seguía recostado en el césped.

¡Eres un cabeza dura! — le gritó dirigiéndose enojado al interior de la mansión.

Hao abrió un ojo para cerciorarse de que su gemelo realmente se había ido, no entendía porque se alteraba tanto con el tema si después de todo quien estaba "perdiendo su tiempo" como le decía Yoh era él. Intentaba disfrutar del cálido día y la suave brisa que movía las frágiles hojas de los árboles pero ahora una duda lo invadía —. ¿Y si el bobo de Yoh tiene razón? se dijo molesto, todo estaba bien hasta que él apareció para llenarlo de incertidumbre, no podría estar tranquilo el resto del fin de semana si no disipaba sus dudas.


Como no tenía nada que hacer ese sábado había planeado pasar el día junto a Ren, Lyserg y Horo. El primero como siempre había llegado puntual a ese parque donde siempre se reunían pero llevaba tanto tiempo repitiéndole lo mismo que Anna estaba a punto de agarrar sus cosas e irse a casa nuevamente.

Demonios Anna ¿Qué necesitas para entender que te gusta Hao? le preguntaba como por décima vez, aunque ahora estaba algo alterado —. ¿Una señal divina o algo por el estilo? ironizó.

No exageres, es sólo que... — Sintió como su celular vibraba interrumpiéndola, lo tomó con indiferencia hasta que vio de quien era, con sólo leer su nombre en la pantalla su corazón comenzó a latir cada vez más rápido ¿que querría ahora? Se preguntó. Olvido que Ren estaba a su lado y abrió el mensaje para leer lo que le había escrito. Un brillo se apoderó de sus ojos y casi sin darse cuenta con cada palabra que leía una sonrisa más grande aparecía en su cara.

"Anna ¿qué puedo hacer contigo? Anoche te dije que no debía intentar entenderte sino quererte, yo te quiero, mi corazón es tuyo. Muchas veces pienso que he sido demasiado paciente pero después me doy cuenta que no es así, por ti esperaría el tiempo que sea necesario. Sí, la espera me esta matando, me angustia... ¿Pero sabes que es más fuerte que esa angustia?

Lo bien que me siento cuando estoy contigo, cuando te escucho, cuando esos hermosos ojos me miran y sorprendentemente me das una de tus encantadoras sonrisas que me enamoran cada día más.

Anna, sea cual sea el final de esta historia siempre voy a estar contigo, te quiero mucho.

~ Hao Asakura."

Después de leer su mensaje se sintió tan idiota por no darle una oportunidad, él era tan encantador con ella, tan dulce, día tras día se esforzaba por conquistarla mientras que ella estaba ahí como una típica princesa haciéndose de rogar, que tonta pensó. Suspiró mirando a Ren quien la observaba confundido. Le sonrió dulcemente.

La señal divina de la que hablabas.

¿Ah? ¿Es un mensaje de él? — preguntó desconcertado.

Te detesto, odio esa maldita habilidad tuya para tener siempre la razón respondió aun sonriendo como una boba.

Ren la miró divertido, como amaba tener la razón —. Mejor dejate de juegos y respóndele el mensaje luego, Lyserg y Horo deben estar por llegar.


Después de mandar ese mensaje entró a la casa para almorzar, esperaba recibir una respuesta, algo que le diera un poco de esperanza. Se sentó en el comedor junto a su familia, agradeciéndole a los grandes espíritus que todo transcurriera con tranquilidad, sin preguntas incómodas ni nada por el estilo.

Y… ¿Ya tienen novia? — interrogó la abuela terminando con la anhelada paz de su nieto mayor.

No abuela, no tenemos respondió Yoh de inmediato.

Ya están en edad de casarse, si no se apuran tendré que conseguirles una prometida sentencio duramente la abuela Kino.

¿Una prometida? ¿Pero en qué época creía la abuela que estaban como para querer conseguirles una prometida? Pensó Hao algo molesto, estaba a punto de decirle que tanto él como su hermano ya eran lo suficientemente grandes como para decidir algo tan importante como con quien se casarían pero alguien decidió intervenir primero.

Aunque… A Hao le gusta una compañera — comentó Keiko.

El aludido sintió como todas las miradas se posaban en él.

Pero no tiene ninguna posibilidad — agregó Miki de manera indiferente —. En todo este tiempo no ha sido capaz de besarla, ni siquiera ha podido tomarle la mano, mucho menos va a ser su novia. — Miró con seriedad a su primogénito —. Deberías darte por vencido.

Otro más, era la segunda vez que se lo decían en el día, ya estaba harto —. ¡Demonios papá! ya estoy aburrido de que se metan en… — Sintió su celular vibrar así que lo sacó de su bolsillo —. Un mensaje — susurró.

Hao sabes que odiamos que ocupen esas cosas cuando estamos en la mesa lo regañó el abuelo.

Ignorando las palabras del anciano y ante la mirada confundida de todos en el comedor se paró y salió de ahí. Caminó hasta el patio intentando mantener la calma, se sentó en el mismo lugar desde donde le había mandado el mensaje minutos atrás. Su corazón latía rápido, mucho más rápido que el día que se le declaró, de cierto modo estaba feliz por finalmente recibir una respuesta pero por otra parte tenía miedo, miedo a que ella lo hubiese rechazado. Lo meditó un poco ¿quería disipar sus dudas o no? Tomó aire y abrió el mensaje decidido a leer su respuesta, ahora sabría si debía seguir intentándolo o rendirse.

"No sé quién es más idiota, si tú por decirme todas esas cosas o yo por querer creer que son verdad...

¿Sabes Hao? Me agrada tu compañía, uno de los mejores momentos del día es cuando estoy contigo durante el almuerzo o camino a casa, es algo difícil para mi aceptar lo que estoy sintiendo por ti, te confieso que tengo un poco de miedo, pero en estos momento que más da, sólo quería que supieras que aunque me cueste admitirlo te quiero Hao.

~ Anna Kyōyama."

Tuvo que leer el mensaje dos veces para convencerse de que era real, sobretodo la última parte. Después de tanto tiempo ella por fin aceptaba que sentía algo por él, que no le era indiferente incluso ¡dijo que lo que quería! Estaba ahí escrito, nadie podía decir lo contrario, sin duda ahora estaba feliz, sentía que en cualquier momento su corazón podía salir de su pecho. Una sonrisa apareció en su cara mientras se recostaba en el césped para releer las palabras de esa rubia que lo volvía loco.


Quería agradecerle a los que leen mi historia y más aún a los que me dejan un review, muchísimas gracias *-* espero pasen un hermoso año nuevo y que éste 2015 este lleno de cosas lindas para ustedes c: