Gracias a todos por sus reviews y comentarios, no he podido ponerme al día contestándolos, una disculpa por eso a quienes amablemente me dejan sus opiniones (pensé que apreciarían más un nuevo capítulo rápido!), especialmente a Shaila, Kodashi y Ceeles por sus buenas vibras y ánimos…y que decir de Valengali que siempre me manda besos en sus review desde el Legado, y bueno, me mata...

Inushu, gracias amigo, tienes toda la razón. Tuve un montón de errores! Qué horror, una disculpa a todos y todas por ello, ya estoy corrigiendo el capítulo entero; llega un momento en que el cerebro se embota y ya no se ven esos detalles, sí, pero de plano me pasé con los errores en ese capítulo. Me tardé un poco más con este precisamente para revisarlo y espero que pronto pueda tener una flamante beta que me eche una mano con eso.

Sí, además he tenido una temporada particularmente difícil y sus PMs han sido fabulosos.

Realmente gracias.


ADVERTENCIA: Este fic es Fate-Nanoha y está clasificado M, por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como escenas íntimas de carácter sexual entre dos mujeres. Si este tipo de contenido, no es de su agrado, por favor no lo lean.

DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.


"Ahora y para Siempre" por Aleksei Volken

Capítulo 6. MIRADAS .

-X-

-Eso es imposible.-

Fate miraba con mirada dura a las dos jóvenes sucias, maltrechas y encadenadas a la pared de la mazmorra en los sótanos de Stier Castle que hacía las veces de prisión temporal cuando era necesario. Desde muy temprano por la mañana, la heredera del Imperio había acudido sola para interrogar a las prisioneras de Veyron.

Tan solo unos segundos atrás, con una sonrisa cínica pese a las condiciones en que se encontraba, Kyrie Florian había asestado a Fate una estocada que ésta no esperaba.

-Puede decir lo que guste… "Majestad"…eso no cambia el hecho de que el traidor que busca está en su propia casa y no fuera donde lo está buscando. Krestrel no ha traicionado a Dinsmark,- insistió la joven con sonrisa inmutable; Amitie su hermana, se mantenía en silencio, simplemente observando a Fate.

-El ataque que ustedes planearon desde luego contó con ayuda Belka…-

-¡No!- gritó Kyrie mirando con furia a Fate, -No fue "ayuda" Belka…Lo que estoy diciendo es que el ataque, en su totalidad, fue planeado desde aquí. Ni los Florian, ni ninguna familia noble de Kestrel están involucrados… y no creernos, le va a costar más caro de lo que se imagina… Mariscal Testarossa.-

Fate tomó en consideración lo que la joven decía pero aún no podía hacerse a la idea de que esa fuera realmente una posibilidad.

-¿Quién?- preguntó por fin un poco ambiguamente.

-Si lo supiera, créame que no estaría encadenada en esta pocilga,- respondió la aludida con amargura.

Fate se mantuvo en silencio, mirando a la joven que le sostenía la mirada sin titubear pese a estar encadenada y arrodillada en el piso mugriento y helado. Fate había conocido brevemente a su familia tras la anexión de Kestrel al imperio. Gracias a los métodos de mano dura extrema de Veyron, ellas eran ya las únicas sobrevivientes de la casa Florian. Sin embargo, Veyron tenía pruebas; ellas solo tenían palabras y más incógnitas.

-Necesito algo que más que solo tus sospechas, Kyrie Florian,- dijo Fate; su mirada era terminante, –En dos días tú y tu hermana serán trasladadas a la Torre de Dinsmark y no seré yo quien las interrogue ahí. Si realmente tienes alguna prueba, tienes que proporcionármela, ahora.-

Tras esa última mirada, Fate se dio vuelta para dejar el calabozo y darles tiempo para pensar. A la simple mención de la Torre, incluso la mirada cínica de Kyrie se oscureció.

Alicia ya la esperaba impaciente a la salida de las mazmorras, aun ahí con el frescor de la mañana el sol todavía no alcanzaba a entibiar lo suficiente y ella sabía perfectamente lo fríos que eran esos sótanos. No eran un lugar que deseara visitar.

-¿Y bien?- inquirió no bien hubo salido Fate después de verificar que no hubiera nadie a su alrededor.

Su hermana solo meneó la cabeza negativamente.

-Regresaré a hablar con ellas más tarde. En dos días, ellas irán a la Torre y yo tendré que ir a Kestrel a investigar. Ese es el tiempo que Madre me ha dado.-

Alicia permaneció en silencio unos momentos antes de agregar, -He aceptado el ofrecimiento de la Consejera Yagami de que su hermana Shamal atienda a las prisioneras. Tal vez yo pueda obtener algo…si hablo con ellas.-

-Alicia…no debiste hacer eso. Van a ir a la Torre. Madre jamás aceptará que unas prisioneras acusadas de traición al Imperio sean…atendidas, además vas a poner a Nanoha en una situación delicada...-

-No diremos que va a atenderlas,- la interrumpió tercamente Alicia, -Simplemente diremos que estamos usando un método alternativo de interrogación.-

-Eso suena interesante,- dijo una suave voz a sus espaldas. Ambas rubias saltaron sobresaltadas para después suspirar con alivio al descubrir a Olivie Segbrecht saliendo detrás de una enorme columnata.

-¡No hagas eso tía Olivie!- susurraron al unísono. A Olivie le divertía verlas haciendo eso como cuando eran niñas y eran todavía un espejo una de la otra incluso en el vestido. Ahora eran muy diferentes pero a veces, muy raras veces, hacían ese tipo de cosas espontaneas al mismo tiempo y con los mismos gestos.

La mujer mayor se acercó a ambas jóvenes, dándoles un beso.

-¿Estuviste con las chicas que trajo Veyron?,- preguntó casualmente a ninguna de las dos en particular.

Fate maldijo nuevamente a Veyron por todo el escándalo del día anterior. Independientemente de la confrontación con Nanoha, había hecho un circo público su entrada con las chicas. Muchas personas se preguntaban ya quiénes eran y que habían hecho para merecer una visita a las mazmorras de Stir Castle.

-Si…- contestó escuetamente rezando porque su tía no preguntara nada más-

-Escuche también que tu esposa tuvo un conflicto con Veyron a causa de ellas.-

Fate se revolvió un poco en su sitio, incómoda. –Algo así.-

Olivie la miró sin preguntar nada más pero algo en la mirada de su tía le decía a Fate que sabía mucho más de lo que aparentaba.

-Si vas a Kestrel, hay alguien con quien tienes que hablar de camino para allá,- dijo sorpresivamente dejando a sus sobrinas boquiabiertas. –Y también sería importante que tomarás mayores…digamos, previsiones; de lo habitual.-

Ambas hermanas Testarossa se quedaron sin palabras.

-Oh, por favor chicas…- dijo Olivie sonriendo con expresión gatuna, -No me subestimen de esa manera. Pasa a verme antes de salir en tu…"misión" Fate y te daré los detalles que necesitas.-

Sin dejar de sonreír en ningún momento, se dio la vuelta para alejarse tan grácil y sutilmente como había aparecido. –No se queden sin desayunar.-

-X-

Durante todo el resto del día Fate se mantuvo ocupada con los preparativos de su inminente viaje. Quienes la acompañarían, cuál sería su estrategia, cómo movería sus recursos…cómo convencer a su madre de su plan aunque Alicia dijera que era más que un "plan" era una locura suicida, especialmente después de lo que su tía Olivie le había dicho; y en general, múltiples pendientes de diversa índole.

Pese a lo ocupado de su día, a ratos no podía evitar quedarse mirando por su ventana al horizonte azul con la mirada fija y distante. Ese día en particular, intencionalmente se había mantenido en las habitaciones reservadas a la guardia imperial y había evitado a toda costa cruzarse con su esposa.

Una parte de ella deseaba verla pero otra…

Esa otra parte de ella también deseaba verla pese a todo.

En un arrebato, golpeó la mesa llena de pergaminos y mapas frente a ella. ¿Por qué rayos estaba pensando en ella en esos momentos? Tendría que estar concentrada en todo lo que tenía que hacer, no preocupándose por algo que ya no podía arreglar.

Con un suspiro, se puso de pie y se estiró para relajar sus músculos engarrotados después de un par de horas sentada y se acercó a la ventana de la habitación. La luz comenzaba a escasear así que decidió dejarlo hasta ahí por el día y conseguirse algo de comer. Linith le había ofrecido comida ya en varias ocasiones pero tercamente, había rehusado todos los ofrecimientos.

No se sentía con ánimos de comer.

-Yo podría ayudarte a mejorar ese semblante,- ofreció una conocida voz a su espalda. Fate no se volvió, ni contestó, ni sonrió.

Razones (o excusas) para acercarse a ella eran lo que menos necesitaba Micaiah.

-¿Tu esposa no se preocupa porque mueras de inanición? ¿O será que solo le interesa explotarte en la cama?-

Fate, se alejó de la ventana y salió de la habitación sin siquiera mirar a Micaiah, quién, divertida, se apresuró detrás de ella.

-Está bien, este bien- dijo la joven de largo cabello negro saltando frente a Fate y levantando las manos en señal de rendición. –No te molestaré más pero ven a cenar conmigo. Tienes que comer como quiera que sea, ¿no?-

Un poco a regañadientes, Fate se dejó guiar hasta las enormes cocinas del palacio. Micaiah sabía que Fate odiaba sentarse a la mesa formal y seguir toda la etiqueta que tanto gustaba a su madre. Ella prefería sentarse en una mesa sencilla en la cocina y que le fueran pasando escudillas con diversos contenido humeantes. Linith por lo general, le preparaba lo que quisiera, pero Micaiah también tenía un toque especial en la cocina.

En esa ocasión, sin embargo, decidió que cocinar no era una buena idea. No quería que Fate pudiera escaparse mientras estaba distraída así que la sentó en una pequeña mesa y puso rápidamente diversas viandas sencillas y frescas frente a ella, le sirvió una buena copa de vino sin aligerar y después se sentó frente a ella a contemplarla mientras comía.

-¿Qué. Estás. Haciendo?- le preguntó Fate hosca mientras se llevaba un pedazo de queso y un trozo de manzana a la boca.

-Me aseguro de que comas,- fue la sencilla respuesta. Micaiah no le quitaba los ojos de encima y su mirada era hambrienta pero no precisamente de comida convencional. –Anda, termina de comer y más rápido podrás irte a jugar.-

Fate bufó ante la alusión pero siguió comiendo y hasta entonces, se dio cuenta de lo hambrienta que estaba.

Después de un rato, ambas mujeres reían relajadamente en su plática, cuando la puerta de la cocina abriéndose las interrumpió y la mirada de Fate se engarzó con la mirada azul que había evitado todo el día.

Nanoha se quedó congelada en la puerta al encontrarse con su esposa. Estaba oscuro ya pero la cocina estaba muy iluminada al fuego de varias antorchas y fogones. Bajo la luz anaranjada y amarilla, los ojos Nanoha se veían ligeramente más oscuros de lo que eran en realidad y los de Fate, mucho más.

Dándose cuenta que se miraban fijamente, las dos desviaron la mirada al mismo tiempo justo cuando Shamal también entraba a la cocina casi chocando Nanoha en el proceso.

-¿Por qué te detienes Nanoha-chan? Tenemos que llevarles algo de comer a esas chicas y…-

Shamal se interrumpió bruscamente al percatarse de quién estaba en la cocina.

Fate se puso de pie lentamente. Micaiah la imitó cautelosamente, los ojos de la rubia se habían vuelto duros como la roca.

-¿A quién van a llevarle de comer?- preguntó Fate con voz muy suave, aunque sabía la respuesta perfectamente e iba a matar a su hermana por ello.

-Esto…nosotros…no, es decir…yo….- balbuceo Shamal.

-¿¡A quién?- insistió Fate dando un paso amenazador hacia Nanoha.

-¡Si, es a ellas!... ¡A las chicas que tienes prisioneras en esa horrible celda!- respondió la pelirroja desafiante.

Un segundo antes evitaban mirarse a los ojos y al siguiente casi querían matarse mutuamente, y no precisamente con la mirada.

Fate apretó los puños.

-No es tu papel como consorte imperial dar ese tipo de…atenciones; especialmente a prisioneros como ellas.-

-¿Ah, no? ¿Y cuál es?- preguntó Nanoha antes de poder evitarlo; Shamal la tomó del brazo desando que Hayate estuviera ahí pero su hermana estaba hablando con Alicia Testarossa en esos momentos. Nadie iba a poder evitar la tormenta que se avecinaba.

-Hacer lo que yo te diga,- le respondió Fate con expresión de "Obvio, ¿más podría ser?"

Una risa suave, las hizo voltear a todas hacia la guerrera de oscura cabellera.

-No puedo creer que hayas dicho eso Fate. Has pasado demasiado tiempo con Veyron,- Micaiah miraba a Fate con los brazos cruzados sobre el pecho, divertida. –A mí nunca me hablaste de esa forma. Tanta posesividad, tanta…pasión…Guau… casi me siento celosa.-

Esta vez fue el turno de Nanoha de apretar los puños.

Vita y Zafira entraron en ese momento, evidentemente dejados atrás por Nanoha quién se les había escabullido de la vigilancia. El moreno gigantón lucía bastante sereno pero la pequeña guerrera pelirroja se veía positivamente amenazadora.

-¿Dónde rayos te metes?-

Aunque a nadie le costó trabajo dilucidar a quién se dirigía, si a todas sorprendió que se dirigiera de esa manera tan grosera y poco formal a la esposa de la heredera del imperio… menos a la aludida. Las dos pelirrojas se miraron obstinadamente.

-Eso no es de tu incumbencia. Si no puedes hacer tu trabajo es tu problema no el mío.-

El comentario dejó a Vita muy eficientemente con la boca abierta, mirando alternativamente entre Fate y Nanoha; mientras esta última, ignorándolas olímpicamente, tomó una canasta y depositó lo primero que encontró a mano para comer. Aunque no fuera lo que había pensado, al menos sería algo para esas chicas. Ya lista para salir sin dar cuentas a nadie, se vio detenida por Fate, quien en dos zancadas estuvo a su lado sosteniéndola del brazo.

Nanoha estaba crispada y lista para darle una bofetada a su esposa con todas sus fuerzas, pero para su sorpresa, Fate ya no le hablo con el mismo tono arrogante y posesivo de antes.

-No lo hagas Nanoha.-

Y mientras lo decía, la miró de una forma que la dejó sin palabras y clavada en el sitio donde estaba. Nanoha quería decir algo, oponerse, insultarla; quería sacudirse esa mano que la sostenía pero no podía moverse.

Con suavidad, Fate le quitó la canasta de las manos y la depositó con cuidado en la mesa más cercana.

-En verdad Nanoha, no puedes hacer esto- le dijo Fate con seriedad, -Hay mucho más en juego para ti de lo que imaginas.-

Pasada la sorpresa inicial, Nanoha pudo por fin sacudirse del agarre de Fate.

-¿Y quién si puede? Esas chicas no pueden quedarse así, sin comer nada,- insistió, pero al igual que Fate, con un tono más mesurado que antes, –Y además en esas condiciones, ¿Qué clase de personas son ustedes?-

Fate suspiró profundamente y miró a su alrededor. Shamal la miraba con recelo; Micaiah con una expresión entre divertida y burlona, Vita, enojada con cara de "te lo dije" y Zafira, con actitud serena e impasible, parecía decir "si quieres la encierro en el calabozo también."

Esa era una posibilidad que ciertamente estaba considerando.

Para acabar de completar el cuadro de caos, Hayate y Alicia escogieron ese preciso momento para llegar.

-¡Oh!,- dijo Hayate cuando entró para encontrarse a Nanoha y Fate enfrentadas.

-Eh…Hola…Fate,- saludó Alicia que sabía muy bien porque su hermana tenía la expresión que tenía.

-Tú y yo tenemos que hablar,- fue la única respuesta de Fate.

Literalmente arrastró a su hermana fuera de la cocina y extremadamente enojada, le reclamó que ahora Nanoha estuviera activamente abogando a favor de las hermanas Florian.

-Madre solo tendrá más argumentos en su contra, ¡lo sabes! – le reclamaba airadamente.

-Nanoha solo quiere que ellas tengan un trato humano Fate, está muy indignada por la forma como Veyron la ha tratado a ella y esas chicas…Y debo decir que tiene razón.-

Fate miró a su hermana con incredulidad. Lo único que le faltaba era ahora tener que lidiar con Alicia tirándole los mismos argumentos que su esposa. ¡Y además la miraba de esa misma forma resentida en que Nanoha la miraba!

Con energía le hizo prometer a Alicia que no permitiría a Nanoha involucrarse más.

-Si madre se entera, no solo Nanoha la pasara mal, sino tú también…- le dijo pero Alicia no se dejó intimidar tan fácilmente.

-De acuerdo, lo haré… por Nanoha no por mí…, pero tú puedes hacer que Signum o Victoria mejoren un poco las condiciones de esas chicas. Seguirán siendo las "infames" prisioneras pero puedes convencer a Madre de que al menos tengan el beneficio de la duda hasta que regreses de Kestrel, ¿no?-

Después de varias rondas, Fate finalmente cedió.

Cuando las hermanas entraron de vuelta a la cocina, todas (y Zafira) las miraron con expectación.

Con cierta renuencia, Fate anunció que trataría de mejorar las condiciones de las prisioneras pero hizo énfasis en que las chicas Florian eran eso precisamente, prisioneras, no invitadas; y Nanoha tendría que prometer no intervenir.

Con recelo y solo porque Alicia validó todo lo que Fate decía, Nanoha aceptó.

Cuando Fate salió de la cocina, Hayate, Shamal y Alicia levantaron los brazos y sonriendo se acercaron a Nanoha para celebrar su pequeña victoria. Ella estaba contenta, Fate lo había ofrecido y Alicia aseguraba que lo cumpliría pero Nanoha no se sentía tan exultante como sus compañeras. De hecho, se había quedado con una sensación de desasosiego e inquietud después de que Fate se fuera.

Micaiah, la escultural guerrera de cabello azabache, había salido muy sonriente y literalmente colgada del hombro de Fate.

Esa noche, más tarde y ya en su habitación, sola y tranquila; Nanoha se descubrió al pendiente de los pasos que se escuchaban afuera en el pasillo. Sabía por experiencia cuales eran los de Fate antes de abrir la puerta pero ninguno de los que escuchó, fueron los suyos.

Se vistió para dormir como siempre, se embozó debajo de las sabanas como había hecho todas las noches y se repitió a si misma, varias veces, que no la estaba esperando; la única razón de que se pusiera a la expectativa cada vez que escuchaba un ruido fuera de su habitación, era que no quería ser sorprendida por la rubia cuando entrara intempestivamente y sin tocar como siempre hacía.

Escuchó durante largo rato en la oscuridad, pero los ruidos en el pasillo nunca se convirtieron en los pasos de Fate y la puerta de su habitación no se abrió.

Con cada minuto que pasaba, la certeza de que la puerta no se abriría crecía en su interior y la llenaba de una inquietud desconocida para ella hasta entonces y no de la calma que esperaba.

Nanoha se revolvía en la cama preguntándose si Fate habría pasado de largo sin que la escuchara hasta la habitación que había habilitado como estudio de trabajo…Sola... O si se habría quedado con alguien más.

-X-

Durante los dos días siguientes, previos a su partida, Fate estuvo distante y ensimismada en sus preparativos. Estaban ya en la víspera de su salida y todavía tenía varios pendientes por arreglar. Sus planes eran partir al día siguiente al amanecer y ya era casi la puesta del sol.

Pese a que su última discusión con Nanoha había terminado razonablemente bien, para Fate había sido suficiente. Se había mantenido lo más alejada posible de ella, no había regresado a su antigua habitación ni una sola vez desde hacía tres noches, ni siquiera miraba a su esposa cuando eventualmente llegaban a cruzarse en los pasillos de Stir Castle y mucho menos, le hablaba. Alicia le informaba a la pelirroja lo que estaba pasando con las chicas Florian, Signum se había hecho cargo de ellas y también supervisar la guardia permanente de Vita y Zafira sobre Nanoha así que para Fate, no había ningún motivo para hablar con ella.

Aunque el hecho de que la evitara a toda costa no significaba que no estuviera consiente de ella una gran parte del tiempo.

Desde la ventana de su "nueva" habitación-estudio-guarida, que estaba en el mismo pasillo que la habitación que compartiera con Nanoha; podía verla cuando salía a caminar por las mañanas y las tardes. Sus consejeras siempre iban con ella, y frecuentemente, Alicia las acompañaba; con Vita, Zafira o ambos siguiéndolas a prudente distancia siempre…siempre que Nanoha no se las ingeniara para escabullirse sola a algún lugar como había hecho y seguramente todavía hacía, para ver a las chicas Florian.

Finalmente, Fate había convencido a su madre de que era importante que Kyrie y Amitie siguieran bajo custodia en el Palacio y no las llevaran a la Torre, al menos hasta su regreso con mayores noticias y más certezas. Tras el espectáculo que Veyron había montado y dado que Fate había logrado sembrar una duda razonable respecto a lo que podían obtener, la Hegemon había autorizado que Alicia se encargara de ellas, bajo la responsabilidad de Fate. Si a su regreso de Kestrel, no obtenían nada concluyente, serían enviadas a la Torre y muy probablemente, condenadas a muerte.

"Al menos tendrán tres semanas," pensó Fate. Tres semanas encerradas y con una sentencia potencialmente horrible esperándolas. No era un panorama muy halagüeño pero era mejor que la Torre. Además, aunque su tía Olivie no había hecho ningún comentario respecto a las chicas Florian, la información que le había dado indicaba que podrían encontrar pistas que corroboraran lo que ellas decían.

Fate no quería darles falsas expectativas y mucho menos esperanzas a esas dos jóvenes, lo que iba a hacer lo hacía por el bien de su madre y del imperio, no por el bien de ellas. Pero si lo que esas jóvenes decían era cierto y el traidor estaba tan cerca de ellos, no podían demorar más en conocer su verdadero rostro.

Ligeros golpes en su puerta la sacaron de su ensimismamiento y la trajeron de regreso al presente. Muy probablemente eran Micaiah, Sieg y Victoria quienes se reportaban para los últimos detalles del viaje. Alicia simplemente hubiera entrado casi sin anunciarse.

Din embargo, para su sorpresa después de dar la autorización respectiva, fue la consejera Hayate Yagami la que entró en la habitación.

-Mariscal Testarossa,- la saludó formalmente como siempre pero con una leve sonrisa en el rostro.

Fate correspondió con cautela. Aunque había estado muy ocupada esos días, había notado la cercanía que la consejera tenía con su hermana y eso era peligroso. Ambas, Alicia y Hayate, se veían inocuas e indefensas cuando que realidad, eran todo lo contrario. No quería ni imaginarse lo que podrían elucubrar juntas.

-¿Qué puedo hacer por usted Consejera Yagami?- su lado guerrero optó por la estrategia de confrontación rápida y directa.

La sonrisa de Hayate se amplió y la miró como si leyera sus pensamientos.

-Disculpe si es una intromisión, hemos notado ciertos preparativos sucediendo alrededor que parecen indicar que sale en un viaje.-

No había sido una pregunta pero había dejado a Fate con la disyuntiva de contestar. O no.

-Hay preparativos, cierto.-

Fate se había tensado y se le notaba. Hayate por otro lado se veía tranquila y relajada.

-Nos preguntamos si usted, sale de viaje,- dijo Hayate nuevamente en ese fastidioso tono que no era una pregunta pero que conminaba a una respuesta. Fate se dijo que tendría que aprender esa técnica. Parecía efectiva. O al menos, funcionaba con ella.

Finalmente, cedió e hizo ella la pregunta.

-¿Y cuál es la razón de querer saberlo?-

-¿No le parece que su esposa debería saber si sale de viaje o no?- Fate odiaba que le respondieran con otra pregunta. Especialmente porque esa, ya no la hizo Hayate con una sonrisa. Veladamente, esa mañana Alicia le había sugerido que hablara con Nanoha al respecto y se preguntó que tanto estaba su hermana involucrada en la visita de la consejera.

Fate no respondió a la pregunta. En lugar de eso, se puso de pie y se dirigió a la ventana, dando la espalda a Hayate. Todavía no estaba oscuro pero el sol comenzaba a ponerse y las sombras se alargaban. Pronto tendría que encender las velas y terminar sus preparativos de su viaje.

Linith había estado llevándole ropa limpia y los artículos que iba necesitando de su habitación a su estudio cuando lo requería. También le había encargado que hiciera el ligero equipaje que llevaría para el viaje. Nanoha seguramente lo había notado.

-¿Eso era todo lo que quería decirme Consejera Yagami?- pregunto Fate después de un rato sin volverse y todavía sin responder la pregunta de Hayate.

-De hecho, no.-

Fate se volvió arqueando una ceja. Esa chica no tenía una idea clara de sus posiciones o su reciente relación con Alicia había afectado su perspectiva.

-Yo no soy la única en Palacio que ha notado que ya no comparte la habitación con su esposa. Como consejera de Nihon tengo que preguntarle si tenemos motivos para preocuparnos por esa decisión.-

Entonces Fate entendió. La consejera de ojos azules era inquisitiva y penetrante. Y estaba preocupada aunque su señora lo ignorara.

-No,- respondió Fate con sinceridad mirándola a los ojos directamente, -No tienen de que preocuparse. Nanoha es mi esposa oficial. Nada va a cambiar eso y estará segura en esa posición.-

-¿Aunque usted tenga diversas amantes?-

La sorpresa se reflejó en la cara de Fate antes de que pudiera evitarlo. Recompuso su expresión e hizo un recuento rápido. Si, en los últimos días había pasado mucho tiempo con Micaiah y Victoria…pero en los preparativos de la misión, no porque fueran amantes. Aunque habría que ver lo que las dos chicas andaban diciendo por ahí respecto a sus reuniones. Ella misma les había prohibido tajantemente que revelaran las verdaderas razones. "Diablos," pensó "no sería bueno que en la corte pensaran lo mismo que Yagami."

Y se preguntó brevemente si la preocupación era solo de la consejera…o de su esposa también.

"No, a ella seguro no le importa. Ya me había dicho que tuviera todas las amantes que quisiera con tal de que no la tocara. Es la consejera la que teme por la posición en que se encuentran, no Nanoha."

Sin embargo, no podía hacer demasiadas aclaraciones a Hayate. Ni podía desmentir las razones por las que Micaiah y Victoria pasaban tanto tiempo con ella.

Se dio cuenta en ese momento de que Hayate seguía esperando, impasible, una respuesta. Su pregunta había sido directa y esperaba una respuesta igual.

-Aunque así fuera,- respondió Fate, ya serena.

Le pareció que Hayate dudó pero no dijo nada más. Inclinando la cabeza, la consejera se despidió.

-Consejera Yagami,- la llamó Fate cuando ya estaba cerca de la puerta, -avise a mi esposa que pasare a hablar con ella después de la cena.-

Hayate asintió con seriedad pero cuando estuvo ya sola en el pasillo, una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.

-X-

-Te digo que no puedes seguir en esa actitud Nanoha.-

Hayate y Nanoha caminaban por los pasillos prácticamente desiertos de Stir Castle de regreso a sus habitaciones después de la cena. Nanoha siempre prefería cenar a una hora diferente que la mayoría para no tener que cruzarse con nadie y soportar sus diferentes miradas de desprecio, odio, indiferencia y más recientemente, de burla.

Tras varias semanas, la heredera del imperio finalmente se había cansado de la extrajera. Esa era la última nueva, la comidilla en el palacio. Y según parecía, más de una estaba ocupando su lugar. Lo que Nanoha menos quería era cruzarse con las "afortunadas" elegidas y tampoco estaba de humor para soportar las miradas y escuchar los cuchicheos descarados. Ni siquiera disimulaban frente a ella, por el contrario, hacían su cotilleo lo más evidente posible.

-No hay nada que cambiar Hayate-chan,- dijo con firmeza, -soy su esposa en el papel pero me alegra ya no serlo en la práctica.-

Hayate la detuvo a la puerta de su habitación y la hizo mirarla.

-¿De verdad? ¿Realmente no te importa verla con esas mujeres?-

El estómago de Nanoha se contrajo al rememorar la imagen de la despampanante rubia Victoria Dalhgrün entrando al estudio de Fate la noche anterior. Había cenado con Alicia en sus habitaciones y de regreso a la suya más tarde de lo habitual, se había topado con la rubia en su camino a las habitaciones de Fate.

-No me importa en lo absoluto,- dijo con decisión y firmeza pese a la incomodidad que sentía en su interior. La cena seguramente no le había caído bien.

Hayate la escrutó pero no dijo nada más al respecto.

-Preguntemos a Shamal como le fue con Amitie y Kyrie hoy,- dijo Hayate con ligereza cambiando de tema, -Todavía falta como una hora para que tu esposa venga.-

A Nanoha no se le paso el ligero énfasis que puso su amiga en la palabra "esposa."

Al entrar en la habitación que compartían las hermanas Yagami, ambas se quedaron de una pieza, estupefactas.

Signum y Shamal estaban de pie a mitad de la habitación en una posición bastante comprometida; Shamal tenía el vestido desabrochado y las manos de Signum estaban muy por debajo de la falda de Shamal mientras se besaban como si el sol no fuera a salir al día siguiente.

Ninguna de las dos había notado siquiera que había alguien mas en la habitación.

-¡Por todos los dioses!- dijo finalmente Nanoha cuando recuperó la voz.

Hasta entonces, Shamal saltó y se apartó de Signum arreglándose la ropa lo mejor que podía. La guerrera la dejó ir sin inmutarse y tras mirar a la rubia significativamente unos segundos, se encaminó a la puerta, pasó de largo de las impactadas Nanoha y Hayate sin decir una palabra y salió cerrando la puerta tras de sí con cuidado.

Hayate sonreía ampliamente y miraba a su hermana con sorpresa. Nanoha, sonrojada por la escena y con la incredulidad pintada en el rostro le reclamó.

-¡Shamal! ¡¿Se puede saber qué demonios hacías confraternizando con el enemigo de esa manera?-

La doctora estaba roja hasta las orejas pero había conseguido arreglar su ropa lo suficiente.

-Yo…en realidad, no estaba…confraternizando…-

-No,- dijo Nanoha ya mucho más enojada que sorprendida, -Estabas a punto de irte a la cama con ella. ¿Qué pasó? Yo no sabía que tu…es decir, que ti te atraían las…chicas. Pero… ¿con Signum?... ¿Desde cuándo?-

Nanoha no podía creerlo. Su amiga, hermana de su mejor amiga, compatriota y su doctora, estaba liada con una Belka. El destino estaba siendo realmente cruel con ella.

-Pero al menos, ¿has obtenido alguna información relevante?- le preguntó Hayate, pragmática como siempre. -¿Te ha dicho algo importante?-

Shamal meneo la cabeza lentamente mirándolas a ambas.

-¿No?- exclamó Hayate con cierta decepción.

-¿No? No que Shamal, habla de una buena vez…- demandó Nanoha más impaciente que Hayate.

Armándose de valor, Shamal trató de explicarles, -No, en realidad…ella y yo…no hemos hablado.-

Nanoha y Hayate se miraron.

-¿Cómo que no han hablado?- preguntó Nanoha mirando a Shamal amenazadoramente.

Shamal se encogió un poco sobre sí misma pero les contó cómo había terminado en la situación que habían presenciado.

Signum la había mirado de manera especial desde que se conocieron en Nihon. Y la seguía mirando de la misma manera, profunda y directa cada vez que se cruzaban en el castillo. El día que Nanoha se había confrontado con Veyron, cuando regresaba a su habitación por la noche, caminaba distraída como siempre y prácticamente había chocado de lleno con la guerrera Belka.

-Ella me sostuvo…para no caer…- Shamal hizo una pausa y el rubor en su rostro incremento su intensidad, -Y ya no me dejó ir.-

-¿¡Cómo?- exclamaron al unísono Nanoha y Hayate. Nanoha con indignación y Hayate casi con admiración.

Shamal asintió lentamente. –Ella…me besó.-

-¿Así sin más?- quiso saber Hayate con una ceja arqueada revalorando a la guerrera Belka.

Shamal asintió nuevamente.

-¿Y tú se lo permitiste?- demandó Nanoha con ganas de golpear a Shamal.

Un poco avergonzada, Shamal admitió, -Besa muy bien.-

Hayate se rió, -Algo así notamos y según parece no es lo único que hace bien.-

Nanoha bufó -¿Pero entonces, solo llega, te besa sin más y tú se lo permites?-

-Bueno, por lo que vimos no solo la besa Nanoha-chan.-

-¡Hayate-chan!-

El comentario de Hayate puso un punto importante sobre la mesa que Nanoha no había considerado.

-¿Cuántas veces ha pasado esto Shamal?- quiso saber.

-Bueno…nos hemos…cruzado…un par de veces más.-

-¡Un par de veces mas! ¡Pero si te besó por primera vez hace tres días!... ¿Y en todo este tiempo no le has dicho nada?- Nanoha no podía creer lo que estaba escuchando.

-Yo…no,- respondió Shamal contrita, -Cuando nos hemos encontrado en los pasillos, ella…me mira de esa forma, que…yo…no sé qué decirle y cuando me doy cuenta, ya nos estamos besando…pero es la primera vez que viene a la habitación.-

-Qué alivio,- dijo Hayate pensativa.

-¡Cómo sea Hayate! ¿Te das cuenta?,- Nanoha casi gritaba de indignación, - ¡Shamal se ha involucrado una guerrera Belka que ni siquiera le habla y estaba dispuesta a irse la cama con ella!-

-Sí, una guerrera que resulta ser la persona de más confianza de Fate y no le ha preguntado nada, es terrible- agregó Hayate mirando con reproche a su hermana, -Pero eso tiene solución gracias a que llegamos muy a tiempo hoy. A partir de ahora Shamal, no puedes dejar que Signum te toque sin hablar antes con ella, yo te diré lo que tienes que preguntarle…-

-¡Hayate!- gritaron al unísono Nanoha y Shamal pero por diversas razones.

-Bueno, tienen que admitir que es una oportunidad estratégica. Y ya ves Nanoha…Al parecer las guerreras Belka no son muy expresivas, llegan y simplemente toman lo que quieren sin más. Es una estrategia por demás interesante que explica mucho de la actitud de tu esposa.-

Nanoha estaba a punto de estrangular a su amiga cuando unos golpes ligeros en la puerta que comunicaba con su propia habitación la detuvieron.

Solo podía ser una persona.

Las tres amigas se quedaron en silencio y después de recomponerse unos segundos, Nanoha enfiló a su habitación.

Cuando entró Fate la esperaba de pie a mitad del espacioso cuarto.

Durante los primeros segundos ninguna de las dos dijo nada y se miraban casi de reojo. Nanoha maldecía que el corazón le palpitara tan rápido pero agradecía que Fate no pudiera escucharlo como ella.

-Mañana muy temprano saldré en un viaje durante varios días. Signum me acompañará pero Vita y Zafira se quedarán,- dijo Fate escuetamente mirándola finalmente a los ojos.

Nanoha sintió que su corazón se aceleraba aún más cuando su mirada se encontró con los ojos carmesí. No confiaba en su voz en esos momentos, así que solo asintió.

-Además de ellos…Alicia…me ha dicho que estará al pendiente, por si necesitas algo. Recurre a ella si lo necesitas,- antes de llegar con Nanoha había hablado efectivamente con su hermana. La única preocupación de Fate durante esos días que estaría fuera, era la actitud de su madre hacía Nanoha. Alicia le había prometido que la cuidaría y seguro su tía Olivie haría otro tanto, pero no le dijo nada de esta última a su esposa.

-¿Te iras…muchos días?- preguntó Nanoha por fin y tanto se esforzó porque su voz sonara serena y templada que la pregunta sonó mortalmente fría.

-Tres semanas,- respondió Fate lo más secamente que pudo.

Nuevamente, un nudo se instaló en el estómago de Nanoha y desvió la mirada. Tres semanas. Y esas guerreras que se rumoraba eran sus amantes, irían con ella. "Perfecto" pensó con el corazón encogido, "Finalmente, no solo no tendré de soportarla, sino que tampoco tendré que ver esas expresiones vulgares en esas mujeres."

Un silenció pesado cayó sobre ellas después de la última respuesta de Fate. Ninguna de las dos sabía que más podían decir pero ambas estaban clavadas en su sitio.

Nanoha podía sentir como Fate la miraba y recordando la pasada escena con Shamal y Signum se ruborizó intensamente. Se preguntó si Fate la tocaría. Y lo que más le angustiaba de ese pensamiento era lo que sentiría si eso pasaba.

Hacía tres días que Fate no dormía con ella en la misma habitación. Le había dicho que dormiría sola y lo había cumplido. Es más, no solo no había regresado por las noches; no había vuelto a pisar esa habitación a ninguna hora del día. Linith era la que entraba por sus cosas y se las llevaba.

Ella había dormido sola. Pero Fate no.

Algo se encogió casi gruñendo dentro de ella. Cuando su mirada se encontró con la de Fate, había furia pura en sus ojos.

-Si…me voy ya,- dijo Fate mirándola con idéntica furia, recriminándose internamente por haberla mirado con deseo tan solo unos segundos antes. Sin hacer el más mínimo intento por tocarla y sin decir nada más, se encaminó a la puerta.

Nanoha la miró salir de la habitación, todavía tensa y envarada.

Estaba furiosa con Fate y consigo misma.

Con Fate por confundirla de esa forma y con ella misma porque, en medio de su furia, se había dado cuenta de que deseaba… que Fate la tocara.

-X-

Esa noche, como las que le precedieron, Nanoha durmió mal, pero en adición a su intranquilidad previa, tuvo sueños inquietantes sobre cuerpos desnudos enredados, caricias húmedas y labios demandantes que la habían hecho despertar casi afiebrada y agitada poco antes del alba.

Los cascos de los caballos en el patio la hicieron levantarse y asomarse subrepticiamente a la ventana.

Fate se iba en esos momentos con sus guerreros. Era una comitiva relativamente pequeña. Quince hombres y mujeres, incluyendo a su esposa. Por el frío de la mañana, todos iban bien cubiertos con capas largas y capuchas pero pudo identificarla por las largas hebras rubias que se escapan bajo la tela y por su brioso corcel negro. Signum iba igualmente cubierta a su lado en una montura semejante. Un guerrero que se parecía significativamente a Veyron iba detrás y Nanoha dio gracias a todos los dioses por eso. Finalmente tendría un descanso de él y sus comentarios mordaces.

Alicia despedía a su hermana desde la puerta.

Muy a su pesar, Nanoha sintió un perturbador desasosiego al verla partir.

Se preguntó nuevamente por las razones de su viaje y que tan peligroso sería lo que iba a hacer. Casi con indiferencia le había preguntado eso a Alicia pero la rubia no le había dicho mucho. Sin embargo, Nanoha la había notado preocupada.

Pensando que trataría de hablar con ella después, volvió a acostarse y quizá por el cansancio acumulado volvió a quedarse dormida casi sin darse cuenta.

Hayate se asomó a verla un par de horas después y al encontrarla tan profundamente dormida, la dejó estar, finalmente ese sería un día tranquilo con Fate fuera y Nanoha necesitaba descansar después de los días que había tenido.

En ese sueño mañanero, puedo dormir sin sueños inquietantes hasta que sintió el calorcillo del sol alto sobre ella y el peso familiar de alguien sentándose en la cama. Se preguntó qué tan tarde sería porque Hayate solo la despertaba de esa forma cuando ya se le había hecho MUY tarde. Perezosamente, decidió que haría que a su amiga le costara trabajo y se mantuvo muy quieta con los ojos cerrados.

Una ligera caricia en su mejilla, la hizo sonreír. Hayate estaba bastante sutil esa mañana para sus estándares habituales.

-Ahora entiendo porque la tienes tan cautivada,-

La sangre de Nanoha se congeló en sus venas al escuchar esa voz tan cerca de ella y abrió los ojos para confirmar su horror.

-Eres una pequeña fiera…pero eres hermosa,- dijo Veyron Huckebein sentado en su cama e inclinado sobre ella a solo centímetros de su cara mirándola con lascivia. –Y ahora, también vas a ser mía.-

-X-


Gracias como siempre por sus reviews y comentarios.