Disclaimer: Todo es de Jotaká, yo solo me divierto escribiendo.


Lamento haberme tardado un mes en actualizar, lo que es tener exámenes, tarea y un hermano pequeño :P Espero que este capítulo les guste. Ya falta poco para terminar.


Capítulo 7: Lo siento.

Una y otra vez - La Oreja de Van Gogh

Llevaba cerca de siete whiskies y dos copas de vino. El local a su alrededor ya daba vueltas y la inconsciencia no se dignaba a llegar. Las palabras de Harry resonaban en su mente como una canción pegadiza que se trata de olvidar sin éxito.

"Estoy bastante seguro de que mi padre habría querido saber por qué no te quedabas con tu propio hijo, en realidad".

"Nunca me hubiera creído esto. El hombre que me enseñó a luchar con los dementores… un cobarde".

Enterró la cara en las manos, sin pensar en lo peligroso que era para él estar en el Caldero Chorreante sin ningún tipo de protección y en medio de tiempos tan difíciles como los que vivía. El rostro emocionado de Tonks apareció en su mente y lo torturó nuevamente.

En un intento por alejar la imagen, pensó en sus propios padres. Ambos se consumieron cuidándolo, esforzándose porque tuviera una vida feliz. Lily y James hicieron lo mismo sacrificándose por su bebé, nunca lo hubieran abandonado.

Dejó caer la nuca en el respaldo del asiento y tomó una decisión.

Tonks estaba sentada junto a la ventana acariciando su vientre y observando las gotas estrellarse contra la ventana impidiendo ver más allá.

—No va a volver, hija —dijo Andrómeda acercándose cautelosamente—. Vamos, bajemos a cenar

Ella no contestó, levantó el rostro y le dedicó a su madre una mirada desolada.

—¿Crees que fue un error, mamá? —preguntó con un hilillo de voz lleno de culpa—. Si el bebé nace con…

—No repitas lo que él dijo —la interrumpió—. Tu hijo será completamente sano y aun en caso de que no, lo amaremos, ¿cierto?

—Claro que sí, pero…

—Calla y baja a cenar.

Tonks obedeció y bajó las escaleras. Al llegar al piso de abajo, y mientras se concentraba en no caer, escuchó una voz que hizo que su estómago se contrajera y miles de sentimientos encontrados la atacaran al mismo tiempo.

—Buenas noches, Ted —Remus estaba en la puerta, empapado por la lluvia. Su rostro expresaba más de lo que nunca hubiera visto y el arrepentimiento se leía en sus ojos. Y sin embargo, Tonks no se decidía a correr a la puerta y abrazarlo, o golpearlo—. ¿Puedo… puedo ver a Dora?

—No me parece… pertinente —la voz de Ted era fría y dura, poco común. Pero le habían hecho daño a su pequeña. Remus bajó la cabeza y asintió casi imperceptiblemente, cuando volvió a mirar a su suegro, sus ojos eran suplicantes.

—Solo quiero hablar con ella. Después de eso… —su voz tembló ligeramente, así que se aclaró la garganta, y cuando volvió a hablar, su voz salió con más seguridad—. No voy a abandonarla, ni a ella ni a mi bebé. A menos que sea ella quien me lo pida.

Ted pareció examinarlo a consciencia antes de compartir una mirada con su esposa y dejarlo entrar. Tonks parecía petrificada en el penúltimo escalón.

—¿Podemos hablar, cariño? —preguntó Remus acercándose tímidamente a la mujer.

Ella volteó a ver a su madre y Remus no pudo evitar pensar que parecía una niña que buscaba a sus padres por un permiso negado; finalmente asintió y trató de bajar el último escalón pero tropezó y fue a aterrizar sobre los brazos de Remus, que acostumbrado a verla caer, reaccionó instintivamente. Se preguntó si aquellas semanas en las que la había dejado sola había caído sin nadie que interpusiera sus brazos para sostenerla.

Andrómeda se deslizó junto a su esposo, dedicándole una fría mirada a Remus, y le hizo un gesto para que dejara la habitación; a regañadientes, Ted abandonó la salita de estar. Remus aún no soltaba a Tonks, que se veía incómoda y sin saber cómo reaccionar. Sus ojos lo recorrieron sorprendidos y lo hicieron sentir terrible. Su aspecto debía ser lamentable, su remendada ropa estaba desarreglada y en su rostro debía notarse la sombra de la barba sin afeitar.

—Remus…

—Lo siento —comenzó él antes de que ella dijera otra palabra—. Escucha, sé que tienes derecho a odiarme y a no quererme cerca de nuestro bebé, pero… —no sabía que añadir para justificarse y por primera vez Dora parecía no tener nada que decir—. No puedo soportar el tenerlos lejos. Fui un estúpido al abandonarte, lo sé y no tienes idea de cuánto me arrepiento de haberlo hecho. Traté de convencerme de que era lo mejor para ti y para él —colocó una mano en el vientre de Tonks, aun plano. Ella siguió el movimiento con la mirada pero no hizo ningún intento por quitarse—, pero es imposible, cariño. Es volver a lo mismo de hace unos meses, no puedo vivir sin ti.

—¿Te irás de nuevo? —preguntó ella, aun sujeta por Remus y sin moverse un centímetro. Él hubiera dudado de que fuera ella quien había hablado de no ser por el ligero movimiento de los labios.

Negó con la cabeza.

—Solo si me corres a patadas. Y aun así, volvería para verlos.

Tonks se soltó del abrazo de Remus y se alejó dos pasos.

—Creo que estaremos bien… Tal vez debamos volver a casa.

Él asintió.


¿Qué dicen? ¿Me merezco un review?

Aclaración: Sé que he estado poniendo cancioncitas que recuerden el cap que corresponde, pero en esta ocasión la canción no tiene mucho que ver, si no que más bien me provocó el sentimiento suficiente para escribirlo :P

Besos gigantes