Hola! De nuevo y vengo algo tarde pues como no me llegaban reviews, ni cosas bonitas acerca de mi traducción pues que se hace!

Estado muy ocupada (léase el fanatismo por shaman king pasó, ahora Prince of Tennis es lo mejor del mundo n.n)

ME GUSTA EL RYOMA X SAKUNO

Listo! Y Ahora tengo más capis de esta…

NO ES MI IDEA ORIGINAL, ES LA TRADUCCIÓN QUE HICE DE UNA AUTORA QUE SE LLAMA APPLE-CHAN QUE ESCRIBIÓ "Navy and Azure"

Pues los dejo con el capi! Y espero mucho más de ustedes


Azul marino y Celeste


Capítulo 6: Triunfos negros.

Ren mantenía la vista fija en la ventana de su jet privado, un ceño muy preocupado en su rostro. -Kang, ya has intentado llamar a la mansión otra vez?-.

-Cada cinco minutos, Ren-sama- Respondió su secretario prontamente. -Pero cada momento, lo único que me contestaban es que Pilika-sama estaba dormida, u ocupada en el jardín y que no podía contestar el teléfono-. Frunció su entrecejo. -Quiere que llame otra vez?-.

Ren negó con su cabeza. -No será necesario-. Sonrió débilmente. -De todos modos, pronto llegaremos a casa-.

Kang soltó una risita. -Está ansioso por verla, verdad?-.

Ren luchó contra la necesidad de sonrojarse. -Y qué si lo estoy?-.

-Nada- Dijo rápidamente. -…La extraña-. No pudo contenerse.

Esta vez, Ren si se sonrojó. –Cállate-

-Hai!- Asintió Kang alegremente mientras volvía a su trabajo. -Qué tal la convención que atendió antes de irnos, Ren-sama?-.

-Increíblemente aburrida- Fue su seca respuesta. -Honestamente, ni siquiera se por que pierdo mi tiempo en ir a esa cosa. Fue pura basura-. Suspiró. -…Bueno, al menos algo bueno salió de este viaje-.

-Ah- Asintió Kang, entiendo a lo que su jefe se refería. Durante su estadía en Europa --particularmente en Londres-- Ren pudo visitar a un par de amigos que vivían ahí por corto tiempo mientras esperaba por que una de sus transacciones fuese completada. -Lyserg-sama y Jeanne-sama se veían muy bien-.

Ren sonrió. -También muy felices-. Asintió agradecido al sirviente que le traía su bebida --leche. -Deberé recordar tocar cada puerta antes de entrar en esa mansión de Lyserg-. Agregó con un ligero respingo. -No quiero volver a entrar en ellas otra vez…-. Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar. -Quiero decir, quien SABE que mucho de ellos…- Tosió. -Seré capaz de ver la próxima vez-.

-Es bueno que hayan quedado juntos-.

-Si-. Ren tocó su boca con un pañuelo mientras tomaba de la botella de leche. -Ya terminaste de ordenar todos los documentos?-.

Kang asintió, tocando el sobre frente a él. -Los tengo todos aquí. He anotado todo lo cumplido en Londres, París y Madrid también. Los documentos están adentro-.

-Bien-.

-Estoy seguro que su padre estará satisfecho, Ren-sama-.

Ren rió secamente. -Y si no lo está, mala suerte-. Se levantó y comenzó a caminar, pasando sus manos por su cabello. -No hago esto por él, igual- Declaró firmemente. -Hago esto por Hahaue, por Neesan, por Jiisama, y por-- -.

- --Usted y Pilika-sama- Sugirió Kang.

-S…si-. Pudo sentir otro sonrojo tiñendo sus mejillas. Maldito este estúpido reflejo de sonrojarme.

Kang le sonrió con asombro. -Debería empezar con los arreglo para su boda?-.

Ren se atragantó en la botella de leche. -Boda?- repitió desconcertado.

-Ya sabe--la suya con Pilika-sama?- Dijo el secretario.

-Q…qué?- Ren se sentó nuevamente en su asiento ante el comentario. Boda? Que boda? -De qué estás hablando?-.

-Ren-sama…no le ha preguntado todavía?- El rostro de Kang mostró preocupación.

-Preguntarle que?-.

-Pues, que se case con usted, por supuesto!-.

Ren frunció su entrecejo a la botella de leche que tenía en sus manos por unos buenos minutos, pareciendo contemplarla. Finalmente, habló. -…No. No lo he hecho-.

-Por qué no?- Persistió Kang.

-Kang-. El tono de voz de Ren sonaba peligroso.

-Lo siento-. Dijo Kang. Tratando de cambiar el tema, comenzó. -Como sea, Ren-sama…-.

-No puedo pedírselo-.

-Qué?…A qué se refiere Ren-sama?-

-Quiero decir, NO PUEDO- Su jefe explotó en frustración. -Es solo…que no puedo enfrentarlo-.

-Así que, nunca lo ha intentado antes?-

Ren le miró odioso. -Ya te dije: no lo he hecho, porque no puedo-. Llevó sus manos a su cabeza y suspiró desesperado. -…Y lo peor es que no se POR QUÉ. Cuando estoy con ella, pierdo el coraje. Me congelo. POR QUÉ sucede ESO?-

-Probablemente porque…usted la ama-. Kang examinó con detenimiento el rostro de su jefe. -La ama, verdad?-.

Ren lo miró raro. -Qué tiene ESO que ver con mi problema?-.

-…Todo-.

-Todo?-.

-Hai-. Kang hizo una pausa razonando. -Siempre es muy difícil decir algo cuando lo sientes realmente… más especialmente en su caso, Ren-sama-.

-Oh?-. Ren arqueó una ceja. -Y a que te refieres con ESO exactamente?-.

-N…nada malo, se lo aseguro- Agregó Kang prontamente, respingando mientras que su jefe le dirigía una fulminante mirada. -Por naturaleza, usted no es muy demostrativo cuando se trata de sentimientos, y se le hace más fácil esconderlos bajo una…cubierta. Un sentimiento diferente-. Explicó Kang.

-Entonces lo que me quieres decir es que soy un tipo pretencioso-.

-N…no, claro que no!-. Kang se vio horrorizado. -Nunca dije algo así! Solo digo que…es muy difícil para usted decir lo que, realmente siente. Aparte de lo que dije, creo que también es porque…- Se detuvo vacilante. -…Usted tiene miedo a que lo rechace-.

La realidad golpeó a Ren como una almádena. Yo, miedo al rechazo? Yo no le temo a nada. Me puedo enfrentar a cualquier cosa sin flaquear. Como le puedo temer entonces a algo tan trillado e insignificante…como el rechazo?

Pero él sabía. En el fondo, sabía. Que una de las principales razones por la cual en 6 años, nunca tuvo el valor para confesarle su amor a Pilika, era esa. Rechazo. De hecho, tenía miedo de que ella no sintiera lo mismo que él.

Y ahora que? Ahora el sabe perfectamente que la ama…y ella le ama, también. Ahora, sus sentimientos eran sinceros. Ya no tenía por qué preocuparse del rechazo. Ya no había nada a que él le temiese.

…No es así?

-Ren-sama…- La voz de Kang irrumpió en sus pensamientos. -Usted de verdad cree haya una probabilidad que ella diga no cuando se lo pregunte?-.

Silencio. Y luego, un suspiro. -…Si-. Confesó Ren.

-Oh-. Kang se quedó sin habla por un momento. Empujó sus lentes y miró con ceño. -Bueno…por qué no intenta preguntarle cuando regresemos?-.

-Planeo hacerlo-. Dijo frunciendo el entrecejo. -Al menos, lo más pronto que encuentre el…coraje para…-

Kang asintió seguro. -Será pronto, entonces?- Intervino. –Personalmente, no conozco a una persona más valerosa que usted---

-Ese es el problema-. Suspiró con resignación. -Cada vez que estoy con ella, pierdo todo ese coraje-. Otro suspiro. -Creo que mi coraje solo sirve con…amigos y enemigos, y no-- -

- --Con la mujer que ama?-. Suplió Kang simpáticamente. -Creo que si hay alguien que puede hacer esto, es usted, Ren-sama-.

-Eso espero-. Exhaló. -Ciertamente espero que no me tome mucho tiempo-. Pausó, pasando sus manos por su cabello mirando alrededor. -Que tanto tardaremos en llegar a la Mansión?-.

-Ocho horas más-. Respondió Kang. -Debería descansar, Ren-sama-.

-Lo haré-. Ren se relajó en su asiento reclinable. -Oh…y Kang?-.

-Hai?-.

-Gracias-. Le sonrió pequeñamente a su secretario.

Kang le devolvió la sonrisa. -De nada, Ren-sama-.

-...Si alguna vez le dices a alguien que tuvimos esta conversación, te mataré-.

Kang soltó una risita. -No tiene de que preocuparse. Esto será entre usted y yo-. Su celular sonó de repente, asustándolo por un segundo y medio, pero el hombre de cabello oscuro lo tomó rápidamente y contestó.

-Quién es, Kang?- Preguntó Ren.

Kang le pasó el celular, un a expresión de ligera preocupación en su rostro. -Es En-sama-. Vocalizó.

Un ceño oscuro. -Qué es lo que quiere ahora?- Murmuró antes de colocar el aparato electrónico en su oreja. -Qué?-.

-Ya has terminado con todas tus obligaciones?-. La resonante voz de su padre se oyó en la otra línea.

-Por supuesto-. Respondió secamente.

-TODAS ellas?-.

Exhaló. -Si. TODAS ellas-.

-Estás seguro?-. Persistió En. -Si falta algo en los documentos, tendrás que-- -

-Padre- Interrumpió impaciente. -Todo está hecho, entiendes? HECHO. Kang y yo no aseguramos de ello. De todos modos, a ti que te importa?. Esto es por MI futuro, no el TUYO. No fuiste tu el que me dijo eso?-.

-…Si lo hice-. Respondió el hombre después de varios minutos de silencio. -No importa. Ya estás en tu camino a casa?-.

Ren volteó sus ojos con exasperación. -Si, Por qué? tienes alguna otra cosa que QUIERES que yo haga?- Preguntó, con obvio sarcasmo en su voz.

-No seas irrespetuoso, hijo-.

-No lo soy, PADRE- Respondió con ligero fastidio. -Solo estoy siendo franco. Por qué me llamaste?-. Ya no estaba de humor para prolongar esta conversación. Se estaba poniendo muy irritado.

-Tienes otra cosa que cumplir antes de que vuelvas a casa- Anunció En. -Algo nuevo se presentó…y no puede darse a esperar. Deberás ir a Tokio inmediatamente.-

-QUÉ?- Exclamó Ren con incredulidad. Se paró de su asiento, murmuró una profanidad mientras caminaba de un lado para otro en el piso del avión (NT: duh! Obvio, pero es la traducción no me culpen), rastrillando sus dedos en su cabello con frustración. -TOKIO? AHORA? Padre, estoy en camino a casa!-.

-No, no lo estás.- La voz de En era dura, firme…y fría-helada. -Hijo, es extremadamente importante que te encargues de este asunto lo pronto posible-. Hizo una pausa, dejando que sus palabras se estancaran en la mente de su hijo. -Dile a Kang que le informe a tu piloto que redefina las coordenadas de tu viaje. Ve de inmediato a Tokio-.

-NO haré tal cosa!- Exclamó Ren con igual convicción. -Yo iré a casa, Padre, y no puedes detenerme. No me importa el fulano asunto en Tokio. NO voy para allá. Necesito volver a la Mansión. QUIERO volver- Quiero estar con Pilika…necesito preguntarle algo muy importante…

-Haz lo que quieras-.

-LO HARÉ!-. Le respondió. -Voy a casa-.

-Sólo recuerda- Dijo su padre como si no hubiese oído nada -…Como te dije antes, esto no es para mi. Esto es por tu madre, tu hermana, tu abuelo…y más que todo, por TI. Por ti, y-- -

- --Por mi y por mi FUTURA familia. De acuerdo, de acuerdo- Ren suspiró resignado. Otra vez con la manipulación. Por que siempre te dejas DOMINAR por esas cosas, Ren?

Porque amo a mi familia. A TODOS ellos--incluso aquel que intenta manipularme constantemente.

Mi debilidad, mi familia…y las personas que amo.

Madre. Abuelo. Hermana.

Pilika.

-Recuerda, estás haciendo esto por ellos-.

Hago esto por ellos.

-Cuanto tiempo debo quedarme allá?- Preguntó a su padre.

-Una semana y algo. A lo mejor dos. Depende de cuanto tiempo te tardes en observar el lugar de sus plantaciones-. Una pausa. -Kang sabe de lo que estoy hablando. Él te dirá los detalles faltantes-.

Ren profano por lo bajo. Plantaciones? -…Muy bien- Dijo gruñonamente. –Iré-.

-Bien-. Pudo notar el tono triunfante de la voz de su padre…y de repente sintió la necesidad de ir a golpear su cabeza contra un muro por dejar que el hombre lo manipulara de nuevo, cuando tenía el poder de rehusarse. -Te veremos en dos semanas. Asegúrate de completar el trato-.

Siseó en frustración. –Seh-.

-Así es-. En estaba a punto de colgar, pero Ren lo detuvo.

-Espera, Padre-.

-Qué, Hijo?-.

-Eh…-. Cómo están Hahaue y Jiisama? Están bien? Cómo está Pilika? la has tratado decentemente? Por qué demonios no me ha llamado en las últimas dos semanas le has prohibido usar el teléfono? Más te vale ser agradable con ella, padre…o tendrás que responderme a mí cuando llegue. -Olvídalo. Te veré en dos semanas-. Colgó sin esperar ninguna respuesta de su padre. Arrojó el teléfono y restregó sus manos en su cara. -…Rayos-.

-Qué sucede, Ren-sama?- Preguntó Kang recogiendo el teléfono de donde había aterrizado--en el piso del avión.

Ren no respondió. Solo suspiró fatigado. -Dile al piloto que ha habido un ligero cambio de planes-. Suspiró. -Todavía no vamos a casa-.

-Pero…a donde vamos?-. Preguntó el secretario.

Ren frunció el entrecejo oscuramente.-…A Tokio-.


Pilika miró afuera de la ventana del carruaje, su corazón se hundía varios metros bajo el suelo mientras veía el sendero con mucha hierba de tierra cubriendo las montañas quienes inevitablemente la llevarían al otro lado del conglomerado de Los Tao. Del lugar en el cual fue desterrada. Al lugar donde probablemente estaría viviendo por el resto de su vida--si En tao así lo quería.

Cerró sus ojos y recostó su cabeza en el marco de la ventana. El padre de Ren no le dio mucho a escoger. Por más que ella no quisiera, el tipo era demasiado para ella controlarlo--y estaba sola. Ella era solo una persona…una simple niña ainu de las planicies nevadas de Hokkaido…mientras que él era un hombre décadas mayor que ella--muchas décadas llenas de experiencias tratando con situaciones y personas…y un millón de veces más fuerte y más poderoso de lo que ella pudiera ser. Incluso cuando él era el formal y no el actual jefe de la familia Tao, el poseía todas esas cosas--y muchas más.

Suspiró larga, y profundamente, sintiendo la última sobra de fuerza abandonarla, arrastrándose contra el viento mientras el carruaje se movía. En los últimos diez días, desde que literalmente se le ordenó ser…exiliada más allá de las montañas, Pilika se la pasó pensando en modos de escapar de su actual apuro. Una fuga, un modo de escapar, lo que fuera--pero sus esfuerzos habías sido en vano. En era demasiado poderoso e incluso, su rebeldía y osadía--las cuales ambas normalmente movían montañas, cuando se trataba de su hermano y Ren--no le favorecieron mucho.

En esos diez días, había sido secuestrada en su habitación (las habitaciones que Ren le había dado--su padre a menos le había permitido eso, para darle crédito) como una prisionera, no tenía permitido tener contacto con nadie además de los sirvientes de la Mansión. A menos que estuviese acompañada por los guardias de En, se le prohibió salir de la habitación, probablemente esperando prevenir de que pensara en modos de escapar de la Mansión antes del día de ser desterrada.

En el noveno día, la noche antes de que se fuera, Pilika terminó el plan de escape en el cual había pasado tanto manipulando dentro de su habitación. Incluso cuando no se le tenía permitido salir, fue capaz de hacer buen uso de su tiempo creando un plan a prueba de tontos que le permitiera escaparse de la Mansión sin que nadie lo supiera, y le diera la libertad que tanto ansiaba. A menos, eso era lo que ella creía. En realidad debió haber visto más allá.

Aparentemente, En Tao no era solo poderoso--era listo y calculador también. Y para la mala suerte de ella, había logrado adivinar de alguna manera u otra, que ella iba a romper a través de toda la seguridad que había impuesto en la Mansión y escapar sin duda. Para su mala racha, aunque haya sido capaz de pasar los muros principales del lugar, no se esperaba que la seguridad la estuviera esperando también. A varios metros del territorio de Los Tao, un par de guardias la capturaron y la llevaron inmediatamente a la Mansión. A ese punto, ya no tenía más planes para escapar porque se suponía que ella se iría temprano al día siguiente. No hay necesidad de decir que tuvo que rendirse ante la amargada, inevitable verdad: ella sería enviada detrás de esas susodichas montañas. No volvería a ver a Ren otra vez. Nunca.

Una lágrima solitaria se escapó por su mejilla…probablemente la última de las lágrimas que lloraría. Durante eso diez días, especialmente durante el noveno, cuando había estado tan cerca…tan cerca de ganar su libertad, no había ni un solo momento que no llorara. Era como si sus lágrimas no querían detenerse. Quería gritar de ira, gritar y respingar de dolor…pero lo único que podía hacer era llorar de angustia. Lágrimas de dolor. Lágrimas de sangre.

Por qué me está haciendo esto? No le hice ningún daño. Yo no hice nada malo!

Si, si lo hiciste. Una pequeña voz dentro de su cabeza habló. Amaste a su hijo. Y para él eso es peor que el más grave de los pecados en el mundo. Él es el pasado, Ren es el futuro. Y el futuro lo es todo para él.

Pero no puedo evitarlo, protestó ella. Yo amo a Ren-kun. Nadie me pidió que lo amara. Nadie le dijo a él que me amara. Nadie nos pidió que nos amáramos. Solo…pasó.

Exactamente, la voz nuevamente. Y él intenta cambiar eso. Incluso si eso implica causar el dolor en otras personas.

Incluso si eso significa causarme…dolor?

Entonces…lo ha logrado. Más de lo que él lo hubiese querido.

Pilika sabía el hecho de que el padre de Ren era poderoso, tiránico, manipulador, pero no se había dado cuenta en realidad como era--nohasta esos diez días. Tuvo la mala suerte de saberlo en la primera fila--una de las tantas causas de sus lágrimas. Era evidente que, siempre que Ren no estaba en la Mansión--lo cual, ella sabía, era a menudo porque prefería quedarse con sus amigos que en su propio hogar, En controlaba todo el lugar a tal punto de la obsesión. Incluso las plantas y los árboles parecían permanecer en silenciosa, obediente atención cada vez que él hablaba o daba una orden, era como si revelársele fuese un acto digno de un extremo y severo castigo. Y juzgando por el modo de ser de cada sirviente en la Mansión que se acobardaban por la mera presencia de este, el imaginarse los duros y severos castigos no eran difíciles de creer.

Especialmente si se te había asignado uno de ellos.

El carruaje dio un ligero, suave crujido cuando el paso del caballo se volvía doloroso montaña abajo, descendiendo, hacia el valle central--la parte más deteriorada del conglomerado de los Tao, el cual era su próximo destino. La dirección tomada significaba que estaba a mitad de camino en su viaje y era solo cuestión de tiempo hasta que llegara. A donde sea que debía ir.

Seis horas más. Pilika forzó una débil sonrisa negando con su cabeza a la nodriza, quien montaba en el carruaje con ella, le ofreció un poco de comida que llevaba consigo especialmente para esto. Les dieron instrucciones de no detenerse a menos que fuese extremadamente necesario, el detenerse y tomar un descanso solo prolongaría su viaje y retrasaría su llegada al valle central. Y así era, ellos iban a llegar a muy pequeñas de la noche. De igual manera, por mucho que no tuviese fuerzas, Pilika no se sentía para nada hambrienta. Todo su cuerpo parecía estar de acuerdo con su corazón, sentía que ya no era necesario comer. Por qué lo necesitaría? Estaba siendo llevada a algún lugar…un lugar muy desconocido para ella, solo para así estar completamente separada del hombre que había amado toda su vida, y le daba razones para vivir.

Alejarla de su lado era como…tomar una gran parte de su vida.

Ahora, era solamente una coraza vacía, y la corazas vacías no tienen propósitos. Estaba tan muerta.

Si hubiese sabido desde el principio de que intentaría separarme de su hijo, entonces debí dejar que tan solo me matara. Debió haberme matado. Eso no hubiese sido más generoso. Cualquier cosa es mejor que esto. Lo que sea.

Aún así…algo en ella le permitía vivir. Muy dentro de ella su corazón de corazones, ella sabía que…una pequeña luz de esperanza existía. Había un ligero y minúsculo chance de que ella fuese salvada.

En el mundo humano, había una persona quien existía…una persona que era mucho más poderosa que En Tao, una persona a la cual se le conocía por hacer cosas que nadie nunca habían soñado. Una persona que yo había vencido a En Tao una vez en una batalla de poder, aspiraciones y emociones, y lo haría de nuevo si fuera necesario. Una persona a la cual conocía desde hace mucho tiempo, y a quien ella ha crecido amando incluso cuando más que palabras pueden decir en el pasar de los años…mientras crecían.

Ren vendría por ella. Él la salvaría…o moriría intentándolo.

Y entonces ahí…SI él muere, entonces…ese sería…el único momento en el que YO sabré con seguridad que no hay más nada para mí.

Y podré morir, también.


Era muy oscuro, con la luna en el cielo dando un débil brillo cuando llegaron al valle central. Se detuvieron en lo que parecía ser una más grande propiedad en el centro del área. Completamente encerrada, con un gran portón en el frente, y un par de estructuras eran visibles desde afuera.

-Es…esto donde se supone que debo quedarme?- Pilika miró a los alrededores mientras salía del carruaje.

-Hai- Fei, la doncella de mediana edad que hablaba japonés que estaba con ella, respondió prontamente al ayudar a la joven mujer. -Este es el rancho principal donde cuidan de los caballos de En-sama y Ren-sama y los otros animales de la Mansión principal- Ella explicó. Ayudando a sacar las cosas de Pilika, continuó. -Jing-sama es el encargado de este lugar. Él, y su familia. Es un primo segundo de En-sama.- Agregó. -Hijo del primo de Ching-sama, eso creo-. Colocó la maleta en el piso y examinó todo el lugar con un ceño ligeramente preocupado. -En-sama dijo que ellos ya habían sido informados nuestra venida, pero me pregunto si…ah, allí está Jing-sama- La doncella hizo su respectiva reverencia mientras un hombre de mediados años con puntuoso cabello azul índigo se aproximaba.

-Buenas noches-. Saludó Jing, sonriendo cálidamente mientras veía a Fei…y luego, a Pilika, antes de que se dirigiera a Fei inquieto. -Fei, no es así?-.

-Hai, Jing-sama- Fei hizo otra reverencia. Luego indicó cortésmente hacia Pilika. -Ella es Pilika-sama-.

-Ah-. Jing asintió entendiendo. -Pilika-san. Es un placer conocerte-. Estiró su mano. -En ya me había informado acerca de las circunstancias- Le dirigió una simpática mirada.

Pilika forzó una sonrisa al tomar la mano el hombre y agitarla vacilante. No sabía lo que supuestamente debía decir. En su mente, se preguntó que exactamente le había dicho En a Jing acerca de ella. Sería de muy mal gusto que En le haya contado a él la verdad--que ella había sido enviada aquí para alejarla de Ren…y así ella fuese eliminada completamente de se vida.

Pero luego otra vez, este lugar era parte del conglomerado de los Tao, también, no es así? Si esto estaba en su territorio también, era igualmente posible que, así como controlaba la tierra…él controlaba a la gente que vivía en ella, también…

Jing apretó la mano de ella confortante, sorprendiéndola rompiendo sus pensamientos. -En tiende a sobreactuar con respecto a las cosas a veces- Dijo calladamente. -…Espero que lo perdones-.

Los ojos de Pilika se abrieron ante la sorpresa, pero asintió ligeramente. No sabía que era lo que debía decirle. Más importante, no sabía que hacer frente a ese comentario. Acaso eso significaba que En le había contado todo…o solo una pequeña porción de la verdad?

-Bueno, deberíamos llevarte adentro- Jing indicó al conductor para que llevase las cosas de Pilika a la casa. -Fei, tu estás para irte temprano en la mañana, eso es cierto?-

-Hai, Jing-sama-. Respondió Fei prontamente mientras ayudaba en llevar las cosas de la mujer ainu. -En-sama me dio instrucciones de quedarme con Pilika-sama por esta noche- Se volteó a la joven mujer. -No se preocupe por nada- Le susurró con seguridad mientras se adentraban en la casa que era 10 veces más grande que la casa de campo de Horo-horo y Pilika. -Toda la familia de Jing-sama pueden hablar japonés-. Explicó ella. -Su difunta esposa era japonesa, como usted-. Agregó. -Será capaz de entenderle a todos. Esa era una de las razones principales por la cual En-sama decidió enviarle aquí-. Un ceño. -No es que lo esté aprobando, pero…no puedo hacer nada por ello-. Suspiró resignada. -Soy solo una sirvienta-.

Pilika pudo manejar una sonrisa agradecida. -Gracias por lo que ha hecho por mí, Fei-san-.

Otro suspiro. -Solo deseo poder hacer más-.

-Ha hecho más que suficiente-. Le dijo a la doncella. Una de las cosas de la que estaba agradecida era por eso, al menos, había sido acompañada por alguien que era gentil y atenta con ella, y hacía lo mejor por consolar a Pilika incluso cuando no era capaz de hacerlo.

-Mis hijos están en el comedor- Informó Jing a ellas mientras entraban al recibidor. Asintió al conductor. -Segundo piso, segunda puerta a la derecha-. Ordenó. Luego, se dirigió hacia Pilika y le sonrió amablemente. -Es casi tiempo de cenar. Pilika-san…te ves como si necesitaras un descanso-. Pausó meditante. -Puedo llevarte tu comida a tu habitación- Ofreció él.

Pilika negó con la cabeza. -A…arigatou. Pero no será necesario-. Sonrió débilmente. -No tengo mucha hambre. Creo…- Una pausa vacilante. -Yo creo que solo iré a dormir-. Le dirigió una mirada cuestionante. -Si es que puedo, claro está-.

-Pero…Pilika-sama- Protestó Fei. -No ha comido nada en TODO el día-- -

-Fei-. Jing alzó su mano para silenciar a la doncella. Sonrió a Pilika. -Claro que puedes, pero te enviaré algo a tu habitación solo por si acaso. Te parece?-

Pilika asintió agradecida.

-Bien-. Jing se dio la vuelta. -Mi hija te enseñará la habitación- Inclinó su cabeza ligeramente y se dirigió al cuarto del comedor.

-Pilika-sama, voy con usted-. Dijo Fei decidida. -Se supone que yo debo cuidar de usted. No hago esto por En-sama- Agregó rápidamente -…Hago esto por Ren-sama. Él querría que usted estuviese a salvo-.

Pilika le dirigió una pequeña sonrisa. -Arigatou, Fei-san-.

Unos minutos después, Jing emergió del comedor con una bella joven de mas o menos 19 años, con un largo cabello rubio y ojos ambarinos a su lado. -Ella es mi hija, Chii Tao-.

La chica sonrió e hizo una pequeña reverencia. -Buenas noches-.

-Ahí te las dejo-. Le dijo Jing. Dirigiéndose a Pilika y a Fei, dijo. -Las veré en la mañana-. Comenzó a caminar hacia el comedor. -Chii, vienes rápido cuando hayas terminado, está claro?-.

-Si, padre!-. Respondió Chii. Arrojando su largo cabello por encima de su hombro, se dirigió a las dos mujeres y sonrió. -Nos vamos?-.

Pilika asintió. -Si. Gracias-.

-Genial. Vamos arriba-. Anunció mientras se dirigía a las escaleras. Asintiendo ligeramente a las dos visitas, indicando que las siguieran.


Pilika mordió su labio examinando el gran espacio de un dormitorio en el que estaba--una habitación de color azul marino que iba a ser suyo por los siguientes días, semanas, meses…o incluso años.

No se podía imaginar las dos últimas sin sentir que su corazón se rompía en pedazos. No se quería quedar ahí por ese período de tiempo. Ella ni siquiera se quería quedar ahí en primer lugar. Que fue lo que hizo para merecerse eso?

-Las dejo ahora-. Chii sonrió mientras salía. –Oyasumi-.

-Pilika-sama, por favor llámeme si necesita de algo. Lo que sea-. Le dijo Fei firmemente, así como ella, también, dejaba la habitación. –Oyasumi-.

-Oyasumi. Y gracias-. Dijo a ambas.

Tan pronto como se fueron, soltó un suspiro largo. Se sentó en la cama, tocando las cobijas tratando de enderezar esos pensamientos y sentimientos. La habitación era demasiado azul marina…le recordaba mucho a Ren, le recordaba tanto aquello que dejó abruptamente. Recuerdos de él, su presencia de su amor.

Sacudió su vigorosamente, tratando de alejar el dolor y la tristeza que trataban de invadir todo su ser por casi dos semanas ahora. La única razón por la cual no habían logrado tomarla por completo era porque…tenía una salida. Podría llorar. Por los últimos diez días, fue capaz de expresar el profundo dolor dentro de su corazón a través de sus lágrimas…pero ahora sus ojos estaban secos. No podría llorar más.

Y la tristeza lentamente la estaba llenando.

Recostó su cabeza fatigadamente contra sus manos. Era esto lo que el quería que sucediera? Era así como el había intentado que todo terminase?

O todavía sigue teniendo más planes?

Que más tendrá preparado para mí…ahora que me tiene exactamente donde él quería?

Soltó otro suspiro. Ya no importa. He llegado bastante lejos. Lo que sea que suceda, sucederá…y cuando así sea, solo me queda enfrentarlo.

Y yo se…Ren-kun vendrá por mí. Él VENDRÁ por mí, es seguro.

Pero por ahora, lo único que puedo hacer es esperar.

Y si él no viene por ti? Preguntó una voz dentro de su cabeza. Y si no viene por ti…que entonces? Que harás tú?

Extendió las cobijas y se acostó en la cama mientras contemplaba ese pensamiento. Si…si él…no viene por mí, entonces yo…yo…recostó su cabeza en las almohadas y agarró fuertemente las sábanas.

Sábanas azul marino.

Azul marino. Ren-kun.

Suspirando una vez más, cerró sus ojos, queriendo nada más que bloquear todo alrededor de ella, y todo lo que ella sintiera--físicamente, también emocionalmente. Deseando solamente pero volver a la realidad y encontrar que todo esto era una pesadilla de la cual necesitaba despertar. Que nada de eso estaba sucediendo.

Pero así era.

Si él no viene por mí, entonces yo…yo…Y entonces se quedó dormida, su cuerpo físicamente cansado del largo viaje, su corazón pesado de todo el daño. Desde esa noche, hasta temprano en la mañana siguiente, su cuerpo descansó, y por pequeño rato, su corazón estuvo en paz.

Pero sus pensamientos inconclusos continuaron haciendo ecos en su mente toda la noche.

No lo sé.

TSUZUKU


JEJe, el padre de Ren es un manipulador de primera…

Pero nada puede contra el amor de Ren y Pili… en el proximo capi conocerán a esta parte de la Familia Tao… y conocerán un posible rival para Ren, puesto que este chavo está muy interesado en Pili. Y para colmo Pilita recibe a un visitante que viene desde muy lejos.

Esperando sus reviews…

¤∫●◊Arihdni◊●∫¤