06.- El muggle


—Estás siendo ridículo Sev—Insistía Harry hacía Severus.

—No estoy siendo ridículo. Algo raro está pasando entre ellos Harry—Severus estaba dando vueltas en su sala de estar—Ellos… eran como nosotros. Sus miradas, sus gestos, parecía como si estuvieran enamorados, muy profundamente—.

—Sev, eso es lo ridículo. Andy aún está enamorada de Ed. Además, ¿Cómo podría enamorarse tan rápido de alguien? Llevan carteándose qué ¿un mes quizás? ¿máximo? —.

Severus no contestó y Harry se levantó del sillón y abrazo por detrás a Severus—¿Qué te preocupa en realidad Sev? No te importa en realidad si Andy está enamorada. Ambos sabemos que, si ese es el caso, ella se merece toda la felicidad que pueda tener—.

—Me preocupa que sea feliz—Harry estaba confundido—Me preocupa que sufra por no poder quedarse con Charles—Harry seguía confundido—Harry ¿Qué crees que pasaría conmigo si me enterara que tienes una enfermedad terminal? —.

—Supongo que harías todo lo humanamente posible para salvarme, y si no puedes, harías todo para que pasara mis últimos momentos feliz, cómodo y seguro a tu lado—.

—Luego de eso languidecería por la eternidad—Harry bufó entre exasperado y consciente de la verdad en eso—¿Pero qué pasaría contigo? ¿Sabes que pensamientos podrían cruzar tu mente? —Harry volvió a estar confundido—Harry, ¿qué pensarías? ¿Podrías aceptar que sacrificara mi vida por cuidarte, quererte y diera todo lo que poseo intentando salvarte, sabiendo que quizás y muy probablemente, no lo logres? —.

—No te lo permitiría—Dijo Harry, cayendo en la cuenta de lo que intentaba decirle Severus.

—Mi punto—Severus se volteó y abrazó a Harry de vuelta—Andy merece la felicidad e intentar salvar su vida. Se que debe haber una cura, lo presiento, pero si Andy cree que no la hay, que no hay nada que hacer, podría empujar a Charles y quizás, hasta a nosotros, incluso a Teddy, lejos de ella. Intentaría evitar que la ayudaramos, pensando que sería un desperdicio de tiempo y dinero—.

—Pero no sabes si ella está enamorada—Severus bufó.

—¿Ayudaría a que me creas si te muestro mis recuerdos de esta noche? —Harry asintió y Severus le permitió a Harry acceder a su mente.

Habían hecho esto un par de veces antes, sobre todo en la época en que estaban afianzándose como pareja. Harry caminó entre los ordenados pensamientos de su amado y pronto encontró el recuerdo. Entonces Harry tuvo que darle la razón a Severus. Eran sus mismas miradas, gestos, esa sonrisa de felicidad y los sonrojos. Esos dos estaban enamorados, solo que aún no se habían declarado abiertamente.

Harry salió de la mente de Severus y asintió, sabiendo lo que Severus también sabía, y le había intentado mostrar, tenían que buscar una solución para Andrómeda. Ella merecía más tiempo con Charles.


Andrómeda finalmente estaba aceptando salir en citas con Charles, consciente de aquel tirón y luego de un par de cartas más, donde Charles le aseguraba que no claudicaría en buscar una solución a su problema. Andy suspiró cuando leyó esa parte. Una parte de ella, quería desesperadamente aferrarse a la esperanza de que saldría de esto; la otra parte luchaba contra la idea de que todo saldría bien, y quería salir corriendo, alejar a Charles, a Narcissa, a Severus y Harry, y sobre todo, a Teddy.

No quería que nadie la ayudara, y a la vez, quería que lo hicieran. Todo era tan confuso en su interior, pero… Charles era terco, como había dicho Severus, y esa parte que quería alejar a todos, empezó a bajar el tono de su voz.

Andy quería la esperanza.


Charles estaba revisando sus notas sobre un caso del que tuvo conocimiento hace unos años. Un caso parecido al de su hermosa Andrómeda. El mago había muerto al final, pero su curandero, un muggle, había escrito que otro mago había hecho algo para alargar su vida hasta cierto punto, dándole al mago, una década más de vida. El curandero muggle no escribió quién era el mago, pero dado que la comunidad de curanderos muggle que tenían conocimiento del mundo mágico era pequeña, era probable que pudiera localizarlo.

Charles empezó a hacer una lista de sus amigos que tenían contacto con los respectivos ministerios de sus países, amigos de sus padres y gente que le debía favores y quizás podrían ayudar. Incluso puso a algunos de sus parientes. Después de todo, Andrómeda ahora estaba en buenos términos con los Malfoy, era una Black y era amiga cercana del "Salvador".

No le había dicho mentiras a Andy, era bastante como un Gryffindor, pero su mente era la de un Slytherin.


Charles recibió una carta de aquel muggle. Era un anciano ermitaño que vivía en alguna parte de Francia, incomunicado tanto de forma mágica como muggle. Lo cual era extraño, los muggles raramente aceptaban la ayuda mágica. Razón de más para Charles, de querer saber la respuesta del muggle.

No era lo que esperaba.

El muggle no quería decirle que hizo exactamente con aquellos dos magos, porque no era exactamente un tratamiento mágico sino muggle. El muggle describió que el mago que ayudó a su amigo tuvo que ser convencido del tratamiento, y que no fue fácil. De hecho, fue un suplicio para él como el "doctor" del mago que menguaba sus energías.

Al final, el otro mago aceptó someterse al tratamiento y el mago enfermo alargó su vida una década más, la cual le sirvió para poner sus asuntos en orden y dejar todo listo para su partida. No parecía ser gran cosa, pero para el mago a punto de morir, 10 años, eran un enorme regalo de parte de su amigo.

Al final de su carta, el muggle decía que no podía volver a someterse al nivel de estrés de convencer a otro mago de prestarse a un tratamiento que claramente, era tan rechazado de su "sociedad". Terminó la carta, deseándole a Charles toda la suerte del mundo.

Charles estaba entre deprimido, frustrado y enojado. Este muggle era evidente que no aceptaría ir a Inglaterra solo por la mala experiencia que supuso el caso anterior.


—¿Cómo que no te dijo nada? —Harry estaba indignado ¿Quién se creía este muggle? ¡Tenía la vida de Andy en sus manos!

—Describe más bien las emociones sobre el caso, pero no el tratamiento. Aunque insiste en que es algo más bien muggle y que por eso el otro mago no aceptó el tratamiento inicialmente—.

Charles había ido de inmediato a casa de Harry y Severus, luego del horario de servicio de su restaurante. Contrario a la escuela, el restaurante era un éxito rotundo entre los platillos exquisitos que cocinaban y la fama de los chefs.

Charles ahora era más un amigo de la familia que un alumno, aunque seguía tomando sus clases de cocina, quizás con algo menos de rigor de parte de sus "profesores" y era curioso que los elfos domésticos no lo vieran extraño al estar tomando una clase con ellos.

Los tres magos estaban pensando en alternativas para lograr ver al mago cuando Zafron, la elfina de los Malfoy (una estudiante bastante entusiasta que solía quedarse un rato para limpiar algo el aula de clases, nadie se lo pedía pero ella insistía en hacerlo) les hablo—¿Por qué no van los maestros a ver al muggle? —.

Harry parpadeo, se llevó la palma de la mano hacia su cara, exasperado por no haber pensado en la solución más obvia—Si Mahoma no va a la montaña, la montaña ira a Mahoma… ¡Gracias Zafron! —.

Severus estuvo de acuerdo con la idea y le pidieron a Charles que le escribiera de vuelta al muggle, solicitándole verlo en algún lugar de su preferencia.

Charles envió la carta y esperó…y esperó… y siguió esperando hasta un mes, sabiendo que no sería contestado. Entonces optó por el plan B, el plan de su lado Slytherin y llamó a un amigo de sus padres que no tenía tantos "escrúpulos" mientras hubiera suficientes galeones.


El contacto de Charles le envió una dirección en Nueva Zelanda, en una zona escarpada y bastante retirada, pero no imposible de llegar. Envió una lechuza a Severus y Harry y les indico donde debían verlo.

La reunión tuvo que ser en un fin de semana ya que planeaban pasar al menos varias horas con el muggle para convencerlo y en caso de no lograrlo… bueno, Severus tenía permiso de Harry para convencerlo con "otras formas", todo fuera en nombre de qué Andy siguiera con ellos.

Charles los apareció a los tres mediante un traslador en una zona turística, lo cual parecía lo más alejado de una región "remota", que es lo que les había indicado el investigador. Afortunadamente nadie los vio cuando estaban cerrando el parque y se deslizaron furtivamente hacía una cabina de información donde lanzaron un discreto hechizo de confusión alrededor y esperaron un rato.

20 minutos después, el grupo de magos camino hasta un lugar llamado Blue Pools y fueron vadeando por la orilla hasta encontrar la hendidura en una piedra de apariencia "extremadamente" común. La piedra se deslizo a un lado y revelo unas escaleras hacia un pozo con escaleras de caracol.

Los tres magos se lanzaron a sí mismos hechizos desilusionadores y otros de silencio para evitar que el muggle sintiera sus pasos. Bajaron la escalera hasta topar con una puerta de madera y entonces entraron con un susurrado "Alohomora".

—¿Qué les tomó tanto tiempo? —.

El muggle estaba sentado en un sillón frente a un fuego rugiente y a su lado, una pantalla mostraba una cámara de video que trasmitía quien estaba cerca de la piedra de "entrada" en ese momento. Harry quiso patearse a sí mismo. Había vivido ya tanto tiempo en el mundo mágico que había olvidado que los muggles tenían sus propios artilugios "mágicos".

—¿Disculpe? —Severus Snape estaba tan impasible como siempre, y Charles solo quería patearse a sí mismo por la imprudencia que cometieron, habían perdido el factor sorpresa.

El curandero muggle no se inmuto ante la presencia de los tres magos, se levantó del sofá con una taza de café en la mano y le dio un sorbo. Luego los enfrentó.

—No sé si sentirme honrado o enojado con ustedes. Creo que fui claro en mi carta de mis motivos de negarme a asistirlos en esta "empresa". No digo que sea ajeno a la desgracia de su amiga, pero deben entender que no hablo a la ligera cuando digo que el costo fue alto y solo logre darle a ese mago 10 años, y el costo no solo fue terrible para mí, sino también para ambos magos—.

Charles se adelantó a los demás—Por favor, se lo suplico, dígame que hizo. Asumiré el costo que me dé—.

El muggle simplemente le dio otro sorbo a su taza—Si pueden mostrarme algo que nunca haya visto, les daría la información. Pero debo decirles que la magia no me impresiona, trate con muchos de ustedes—.

Harry sonrió como solía hacerlo Severus cuando lo atrapaba rompiendo las reglas—Creo que puedo aceptar sus condiciones—.

Harry simplemente busco la cocina, que estaba cerca del salón de entrada y rebusco entre las cosas del muggle las sartenes y cacerolas, luego busco en la alacena y encontró los ingredientes necesarios para uno de sus platos estrella.

Harry sirvió su obra frente al muggle que ya se había sentado en la barra de la cocina—¿Un omelet? —.

—No es solo un omelet. Adelante, pruébelo—Harry sonrió y el muggle no estaba seguro de esto, pero observo al mago cocinar sin usar su varita y eso era extraño.

El muggle tenía que aceptar que nunca había probado nada como eso. El huevo parecía haberse convertido en pequeñas burbujas y estaba a medio camino entre un omelet clásico y un soufflé. El queso había sido asado levemente antes de ponerse como relleno y el jitomate también fue asado y sazonado aparte, pero el sazón final fue dado dentro del envoltorio de huevo.

—Debo aceptar… —Dijo el muggle—Que esto es algo que nunca había probado—Terminó el muggle, mientras se chupaba los dedos.

—Entonces… ¿Nos ayudara? —Preguntó Charles, esperanzado.

—Digamos que lo pensaré… si pueden demostrar que los magos pueden aprender de los muggles—.

Harry iba a protestar pero Severus lo silenció—Le haremos saber sobre nuestros planes y esperamos verlo pronto—.

Con esa declaración, Severus dio por terminada la visita y fue hacía la salida, seguido por Harry y Charles. Luego se Aparecieron de ahí, hacía la casa de Harry y Severus. En cuanto aterrizaron, Harry se separó del grupo y se fue a servir un vaso grande de Whiskey.

—¿Se puede saber por qué nos fuimos de ahí sin traer atado al muggle? —Preguntó Harry, adelantándose a la pregunta que quería hacer Charles.

—Nos está probando—Contestó Severus lacónicamente.

—¿Probando? —Charles no entendía a qué se refería Severus.

—Harry demostró que hay al menos un mago dispuesto a usar métodos muggles. Este muggle nos ha lanzado un reto, buscar una forma de convencer a otros magos de lo que Harry ha entendido con simpleza. Que los muggles tienen sus propias formas de magia—.

—¿Y cómo pretende que hagamos eso? —Harry pensaba que este muggle era un sádico, solo los estaba torturando.

—Ese es nuestro reto Harry, debemos hallar una forma de que otros magos vean el verdadero potencial de los muggles—.