Ya llegué mis hermosos lectores. ¡Aaaaaah! Cada vez estoy más loca por el Rivamika y si continuo asi, no habrá quien me detenga en esta faceta mía. Sigo leyendo, viendo, escuchando, dibujando e investigando tanto cosas del Rivamika como de los personajes individuales de esta pareja y me traen loca. Muchos dicen que esta pareja es muy rechazada, pero por lo que he visto, lo único de los que realmente se quejan es del hecho que Levi y Mikasa comparten el mismo apellido. Fuera de ahí, es la tercera pareja más votada (!). Por cierto antier fue mi cumpleaños :D
En fin, quería desahogarme un poco tanta exitación en mi cuerpo y decirle - aunque sea escrito - a alguien que comparta el mismo amor para con esta bellísima pareja del anime y manga. Esta es como la segunda parte del anterior. Por cierto tengo dos cuentas en Instagram y los invito a verlas: anime_on_my_mind y genessis72 que es la personal. ;)
Como dije en el anterior cápitulo, me dedicaré la próxima semana totalmente al estudio pues se me viene un exámen muy importante y necesito estar preparada, deseenme mucha suerte. Por esto me apresuré en escribir estos dos últimos cápitulos para no dejarlos esperando mucho mi retorno. Ya sin comerciales empezamos.
Fuera de ser interesante, el practicamente el resto del almuerzo fue pura habladuría sin importancia para un Levi que se encontraba ya un poco cansado de escuchar hablar de un sin fin de temas a dos castaños de ambos bandos, y ocasionalmente a los otros dos rubios de ambos tríos opinando. Sin siquiera poder evitarlo, se vió en una marea de sus pensamientos que en su mayoría trataban o relacionaban a la callada azabache casi al frente suyo.
Pudo notar en ese transcurso de la conversación, algunas miradas discretas e indiscretas posadas y escrutando fijamente a la nueva estudiante del bimestre junto con uno que otro comentario o chiflido desde lejos dejando en duda para quien iba dirigido realmente entre tanto estudiante en plena adolescencia. No pudo evitar sentirse un poco fuera de lugar con los pocos comentarios que lograba escuchar desde su espalda de voces en ritmo y desconocidas.
Ya llevaba alrededor de diez minutos sin nada más que comer, tenía un poco de hambre todavía y la loca de al lado le había llevado algo muy ligero para comer. No. Más bien era que estaba muy aburrido, tomando en cuenta que había desayunado perfectamente bien esa misma mañana a causa del tiempo de sobra que tuvo. Por un momento se le ocurrió tal vez callar de una buena vez a la cacatua a su lado pero pensandolo bien, estaba la castaña tan metida en la plática que seguro no le haría caso a ni una sola palabra de la que hablara. Una idea surcó su mente mente como la mejor manera de salir de esa y de paso aprovechar el reciente e inesperado encuentro con la pelinegra jóven al otro lado de la mesa.
- Necesito comprar una botella de agua - dijo el de una manera tan... simple. Si tenía que definir la idea que parecía ser salvadora de vidas, diría que era estupidamente simple. Incluso por un momento se argumento la eficasía y seguridad de su plan.
- ¿Eh?... Pues, esta bien - habló la castaña que de inmediato presto atención a la frase de uno de sus acompañantes. Le extrañó en cierta manera el que Levi hubiera dicho eso tan de repente en sus claros encimasmientos. Sin tener la intención tenía la mayoría de la atención en la mesa, sin contar con la azabache que seguía tan indiferente como lo era él de costumbre.
- Necesito dinero - habló esto cuando ya estaba parado de su asiento y tenteando por adentro de uno de sus bolsillos internos en el pantalón fingiendo buscar dinero y no encontrarlo - ¿Podrías Ackerman, prestarme algo? Te lo devolveré en cuanto las clases hayan acabado.
- Yo tengo algo de dine- trato de ofrecerle algo de dinero el amable de Armin... -No, esta bien Armin, yo le prestaré. ¿Cuánto necesitas? - le interrumpió Mikasa sin dejar al otro muchacho terminar su frase, para cuando después comenzó a sacar un modesta cartera de bolsillo color azul celeste. Tranquila y sin rastro de molestia o pesar por dar dinero a alguien que en terminos mayores, seguía siendo un extraño.
- La verdad no se el precio del agua, asi que será mejor que me acompañes - esevplan suyo le estaba saliendo de maravilla esta el momento. Si bien, no podía predecir el futuro, estaba casi seguro y esperaría de que de una forma u otra la femenina con cabello oscuro terminara "prestandole" dinero. Tranquila, calmada, y elegantemente, fue parandose y dejando su lugar de la silla, dió dos pasos aproximadamente para quedar al lado de la castaña.
- Bien. Vamos entonces - hablandole con su mirada y gesto de con todo lo contrario que tal vez estaría. Sin ningun rastro de hostilidad aparente en su rostro o acciones. Sin decir más, los dos pelinegros se encaminaron hasta la barra de alimentos sin dirigirse la palabra o mirada.
- Y bien, ¿Qué quieres? - cuando estuvieron delante de la barra y de su menú, ella fue la primera en romper con el silencio mutuo que los dos mantenían hasta el momento.
- Un jugo de naranja y toronja - le ordenó a la señora de la cafetería que en ese momento atendía a los estudiantes junto con otras dos.
- ¿Qué es lo que realmente quieres? - volvio abpreguntar al chico por segunda vez ahora con una expresión un tanto molesta e impaciente al escuchar la primera respuesta del pelinegro junto a ella en ese lugar.
- Pues en ese caso, me gustaría estar en alguna playa de Europa, lejos de todos estos adolescentes con problemas hormonales que no paran de hablar de cosas estupidas sin importancia - respondió por segunda vez con un notable tono sárcastico en la voz masculina y rasposa que poseía, tratando de desviar el verdadero tema que supo desde la primera vez que le preguntó. Ella por otra parte se enojo un poco al notar que Levi trataba de desviar su pregunta con la respuesta; pero por otro lado, le dio algo de gracia esa misma respuesta pues también notó que oculto bajo ese tono de sarcasmo, él lo decía más como una verdad que como una broma de mal gusto. No lo podía culpar, ella no gozaba precisamente de escuchar todo ese ruido a la hora del receso.
- Creo que sabes a lo que me refiero, Rivaille - hizo una notable pausa para decir su apellido, como buscando saber si llamarlo por su nombre o ppor su apellido.
- ¿Sabes? Puedes llamarme por mi nombre - le invitó a nombrarlo por su nombre y no por su apellido. No es que le molestara su apellido o alguna otra cosa, pero si quería acercarse a ella para conocerla en lo que restaba de la semana, necesitaba romper con toda formalidad.
- Sólo nombro a las personas por su nombre cuando son cercanas o de confíar - más secamente y cortante no se podía ser capaz de hablar a aguien además de ella al parecer. Debía de tener más cojones que todos los "hombres" en esa escuela para ser haci de temeraria y directa con él tomando en cuenta que nadie se metía con Levi ni por error.
- Como quieras mocosa - se volteó un momento para pagar con el dinero que le entregó antes de que comenzaran a hablar con más fluidez comparado a hace minutos atrás cuando se encontraban atrapados en las conversaciones de sus respectivos amigos. Cuando volvió su cabeza una vez tuvo su vaso de plástico con el jugo en su mano, no encontró a la vista a la azabache y en cambio un vacio a su lado. Le sorprendió el haberla perdido de vista en una fracción de segundos para después mirar a la mesa en donde se ayaban sus compañeros y desde ahí observó el hecho de que ella ya se encontraba de vuelta en su asiento.
- "Me las pagaras mocosa malcriada" - y sin más que hacer allí parado, se dirigió a donde un sin fin de palabras salidas principalmente de la castaña con gafas lo esperarían en lo poco que restaba del receso. Sucesivamente se fue vaciando el comedor comunitario de la escuela para dar inicio al segundo periódo de clases, entre ellos los dos tríos que se reunieron ese día.
- Pues parece que hasta aquí se nos ha acabado nuestro tiempo de compañia - expresó de pronto la castaña de coleta azotando un poco sus palmas con la mesa y poniendose de pie en su asiento - Entonces paso por ti en la tarde, Mikasa - dibujó una gran sonrisa y le extendió una de sus manos para despedirse.
- "¿De qué me perdí?" - esa fue la pregunta que se creó en la mente del de cabello negro al escuchar la aparente cita de las dos chicas que por lo escuchado sería después de la escuela. Necesitaba tener datos de que pasaría o de que hablarían especificamente y con cada detalle esas dos jóvenes sin ninguna presencia de sus usuales acompañantes. En ese momento aun salían estudiantes de la cafetería.
- Eren puede dejarlas a donde quiera que vayan - Armin fue quien ofreció la atuda de su amigosin permiso pero de forma amable y cortez para no parecer tan descarado o algo por el estilo -ademá de que por naturaleza era gentil - ante los que lo rodeaban.
- ¿En serio? Eso sería fantastico. ¡Muchas gracias Eren! - saltó para abrazar al ojiverde y tomarlo del cuello dando vueltas como un torbellino o húracan.
- Por mi no habría nungún problema, sólo que también necesiten que pase por Mikasa después, ya que estaré en mi trabajo toda esta tarde - se rascó la nuca un poco apenado por la dificultad de pasar por su amiga y no poder llevarla a casa.
- Yo puedo regresarla - habló un poco por lo bajo el ojigris desde su lugar parado cerca de todos ellos pero fue suficiente claro y alto para que todos lo escucharan de inmediato y dirigieran sus ojos hacia el escrutandolo un poco ¿desconfiados?, no, intrigados sería la palabra más acertada para la situación. Era muy extraño ver al pelinegro con perfil serio y severo ofrecer su ayuda a algún necesitado en la vida, y esa era la razón por la cual, sus amigos rubio y castaña lo miraron preguntandose si era una broma o hablaba en serio.
- ¿En serio? Pues muchas gracias. En el camino ella te dirá la dirección de su casa - se apresuró en decir sinceramente agradecido un rubio calmado - Por un momento creí que tendría que ser yo el que la recogiese - otra vez habló Armin con su semblante pacífico y aliviado. La aludida seguía sin objetar absolutamente nada en contra de ese nuevo punto pero a cambuo se podía notar un gesto de desconcierto y desacuerdo en lo anteriormente acordado, - eso lo notó Levi -sólo que se mantenía callada pues estaba conciente de los horarios de sus amigos ese día.
- ¿Se te hubiera hecho complicado? - preguntó el más alto mientras seguía de lado a todos que ya se dirigian a sus salones de clases correpondientes a cada horario.
- Pues hoy también estoy ocupado - sentenció mirando a su mejor amigo Eren - tengo que comprar los libros que piden en mis clases y otras cosas para la escuela - si tenía que ir a comprar todos los libros y materiales que pedían en cada clase, realmente iba a estar ocupado ese día. Todos los alumnos de los colegios sabían de sobra que al iniciar un año escolar nuevo o ingresar a medio año significaba todo un día entero - sino hasta dos - dedicandose a encontrar cada cosa solicitada para estudiar. Es por eso que todos lo comprendieron de inmediato y no preguntaron más motivos o razones. Se desviaron cada quien por un camino diferente o compartido por otro y se alejaron de la vista del otro.
"Tengo sólo una oportunidad hoy para con ella y enmendar los problemas" - suspiró y comenzó a anotar en su cuaderno la clase impartida por el profesor y en esta ocasión un poco más concentrado que antes del receso y todo lo sucedido en tan poco tiempo si se ponía a pensar.
Terminaron las eternas clases para muchos de los estudiantes en el instituto y comenzaban a salir a grandes grupos de chicos y chicas de todos los salones e instalaciones para dirigirse a sus casilleros e irse de la escuela de una vez por todas. Levi no fue la escepción y tomó calmadamente todas sus cosas y comenzó a andar para encontarse con Erwin y Hangi en la entrada y despedirse. Como lo planeó, sucedió, y una vez fuera de su apartamento tomó sus llaves de uno de los bolsillos del pantalón y entró a la vivienda con buena imagén tanto por fuera como por dentro. Se dirigió a su cuarto y se rocostó en la cama con un brazo sobre su frente, luego recordó algo que casi estaba a punto de olvidarse. Momentos antes cuando se estaba despidiendo de sus amigos llegó a él el recuerdo de Hangi antes de irse con Erwin.
- Levi, no olvides pasar a recoger a Mikasa a las siete y media en la plaza Sina, en la entrada - le decía una Hangi con un tono como el de una madre lo dice a un hijo recordandole una tarea de suma importancia que necesita efectuarse.
Se levantó de su comóda cama con sábanas de seda rojo vino y se dirigió a su armario - aunque más que armario parecía un cuarto de ropa - para tomar la ropa que se pondría ese día para salir. Escogió un suéter gris, unos pantalones de mezclilla casuales y unas botas bajas para hombre color cáfe de la temporada. Tomó todo lo que se pondría y lo puso en la cama para después dirigirse a su baño y darse una ducha extensa y relajante en el tiempo que le restaba en para asistir al lugar en el que le solicitaban asistir. Una vez estuvo listo para salir a recoger a Mikasa, vió el reloj en la pared y notó que faltaba aproximadamente una hora para la hora. Agarró su celular y sus llaves y salió para dirigirse de una vez hacia su destino y asi poder evitar cualquier contratiempo, pues odiaba tener que lidíar con cosas estupidas que estorbaran en su camino o calendario.
Perfecto. Llegó diez minutos antes de la hora y se colocó frente a la entrada de la plaza para ver cuando la chica saliera, ese lugar en donde se encontraban una infinidad de personas de las cuales, como a unos ocho metros de él discernió la bufanda roja que la pelinegra siempre utilizaba y luego vió toda su figura con un atuendo que podría parecer simple y casual pero que en ella resaltaba aun más la belleza que poseía, era una falda gris oscuro a la altura de la rodilla, una camisa blanca de manga larga y un suéter negro ligero junto con unos zapatos bajos del mismo color - claro que no faltaron algunas miradas indiscretas de algunos jóvenes - mientras Levi la veía alzando una ceja y sonriendo un poco de lado a la vez que Mikasa se acercaba hasta donde él.
- Buenas noches Ackerman - fue el primero en saludar para dejar de mirarse y hablar con su usual tono de voz con los brazos cruzados sobre el pecho y una postura firme y derecha.
- Buenas noches Rivaille - saludo igualmente y pasó a un lado de él con normalidad y fluidez, volteó suavemente su cabeza para ver por el rabillo del ojo hacia atrás para mirarlo a él - ¿Vienes o te quedaras ahí? - preguntó con su voz seria pero en su voz también había un tono un poco burlón.
- Vamos, ¿Dónde esta tú casa? - comenzó a caminar y la alcanzó a la altura de la calle.
- "¿Qué acaso no escucho nada de lo que hablamos?" - retuvó en su mente la azabache al escuchar al pelinegro preguntar por la dirección de su casa - Calle Shingashina No. 26 - le contestó luego de pensar un poco en su respuesta unos segundos más de los necesarios. Y caminaron aprximadamente unas tres calles sin hablarse o emitir sonido alguno.
- La verdad es que por alguna razón me pareces conocida de algún lugar - Levi cortó con el inmenso silencio y distancia verbal con Mikasa. Desconscertó un poco a la chica por la rotunda respuesta dalida de la nada y ahora que lo recordaba, esa debía ser la respuesta sin contestar de esa tarde en la cafetería. No supo que responder de inmediato pues realmente ya había aceptado mentalmentalmente que jamás le respondería.
- A decir verdad, la primera vez que te vi me pasó algo parecido - seguía sin voltear a verlo directamente a los ojos pero su contestación decía suficiente para hacer innecesario el contacto visual - pero eso no significa nada para mi.
- Ahora dime, ¿Qué hay con tus amigos? - acentuó la palabra amigos con un tinte de ironía que molesto mucho a la pelinegra. Si había algo que le fastidiaba en demasia, era que se metieran con su par de amigos que tanto amaba y apreciaba.
- No hay nada con ellos y te recomiendo no meterlos en nada que tenga que ver contigo - expresó advirtiendole con enojo contenido y amezante lo miró a los ojos con el ceño fruncido.
- Me parecen una combinación de lo más patetico - pudo ver por el rabillo de sus ojos la mirada que le envió. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Mikasa llegó a su límite de tolerancia y no pudo aguantar más la colera que se formaba en su cuerpo femenino.
- ¿Qué acabas de decir? - se detuvo en seco y paró su andar para verlo a un paso delante de ella con toda la ira que podía expresar su cara. Su cara con la evidente rabia, sus ojos con ira que pareciera que era capaz de matar, el ceño fruncido a más no poder, sus pueños apretados a tal grado que los nudillos comenzaban a tornarse blancos; todo eso lo vio el azabache cuando volteó para ver a la chica que se había quedado un poco atrás.
- Un rubio sin fuerza aparente; un castaño con una gran estupidez; y una pelinegra que no sabe controlarse -
Lo que pasó después fue tan rápido que no le dio tiempo de raccionar y detener. La azabache frente a él soltó de lleno una cacheta directa a su mejilla izquierda con tanta fuerza como para voltear un poco su cara hacia el lado contrario. Se quedó en esa misma posición unos segundos más sin moverse ni un poco. En serio tenía fuerza la chica y eso él mismo lo admitió en su subconciente. Logró hacer que en su cara se sintiera un poco de ardor por el impacto de la palma femenina con su cara. Giró la cabeza para volver a verla pero ella inmediatamente se volteó hacia su izquierda e intentó cruzar la calle pero... no vio que un auto pasaba por la calle y cuando lo notó fue muy tarde, entonces se paralizó ante las luces del auto. Levi si lo alcanzó a ver antes de que todo pasará y sin pensarlo dos veces, su cuerpo reaccionó lanzandose hacia la jóven y la empujó con la suficiente fuerza para mandarla lejos del camino de la máquina.
Agradeció a sus reflejos naturalez ya que saltó en el último momento y esquivó al automóvil; o casi del todo. Una parte delantera del auto golpeó fuertemente la pierna del ojigris dando este último unos giros por el duro y frío concreto del suelo. Mikasa cuando fue conciente de todo lo que acababa de suceder levantó la vista del suelo y como pudo se levantó en sus codos para ir y socorrer a su salvador. Cuando llegó a él, él ya estaba intentando reincorporarse pero al momento de pararse su pierna anteriormente golpeada le pulsó de dolor y cayó arrodillandose. Ella por su parte no se había herido más que unos cuantos pequeños golpes alrededor del cuerpo junto con algunos rasguños en las piernas, pero mucho mejor que el probable y cruel final que hubiera tenido de no haber recibido la ayuda de Levi.
- ¿Estás bien? ¿Te puedes levantar? Descuida, yo te ayudo - se arodilló a un lado de él y lo tomó de su brazo derecho para hacer de soporte y ayudarlo a pararse.
- ¿Tu estás bien? - hablaba apretando los dientes y emitiendo gruñidos muy bajos
- No te preocupes. Mi casa queda a la vuelta, ahí puedo ver mejor que tienes - después de eso escuchó como alguien se acercaba. Era la persona que conducía el auto que se estacionó a un lado del camino y corrió a socorrerlos.
- ¿Están bien ambos? Mi nombre es Hitch ¿Los puedo ayudar? - una vez llegó hasta donde estaban ellos se presentó y preguntó a la ojigris con todavía la sorpresa en su voz.
- Llevenos a la casa No. 26 a la vuelta de esta calle - subieron al auto y luego la mujer los dejó frente a la casa para después disculparse por todo lo sucedido. Levi seguí sin hablar y eso comenzaba a preocupar un poco a Mikasa ya que esperaba que le reprochara su estupidez de no ver por la calle por donde pasaba. Abrió la casa con las llaves en su suéter y lo primero que hizo fue prender el interruptor de la luz justo al lado de la puerta. Depositó al pelinegro herido en uno de los sillones en la sala y desapareció para después llegar con una pequeña caja blanca con una cruz roja en sus manos.
- En serio lo siento tanto Rivaille - suspiró y dejando de lado todo el enojo que sintió en momentos antes de que todo eso pasara, dejó la caja en el suelo, se inclinó un poco hacia delante y lo tomó de la barbilla delicada y lentamente esperando en cualquier momento algún manotazo o algo que evitara que lo tocase... pero no fue haci - Ahora voy a revisar tu pierna ¿De acuerdo? - para ese momento ya lo había liberado de su agarré pues sólo fue para que le prestara atención pero de igual manera seguí inclinada con las manos apoyadas en las rodillas.
- De acuerdo - para su sorpresa contestó con calma y su voz masculina resonó entre las paredes con el eco del silencio en el que una vez más estaban sumergidos. A continuación de eso ella tomó las vendas y las enrolló con aparente maestría. La cabeza del azabache ya había analizado todo desde que se intentó levantar del suelo pero lo que hacía que se quedara quieto y en silencio era la amabilidad y delicadeza que la chica podía poseer inclusó con él.
- Parece que lo sabes hacer muy bien - al fin habló cuando veía desde arriba sentado en el sillón a la chica ojigris atenderlo - vendar - aclaró ara ser más claro.
- Eren se mete en muchos problemas seguido - con voz baja y entre tristeza y arrepentimiento habló también la razón por la cual había adquirido la ezperencia sufiente para curar con delicadeza y eficazia. Acabó de inmediato dijo lo anterior y se levantó impulsandose sobre sus talones - Creo que llamaré a Hangi para que venga por ti - dijo eso y se alejó de la sala y fue a la cocina.
- Olvidalo. Debe estar con Erwin y eso sólo significa que no responderá al teléfono - miraba hacia la puerta de la cocina y cuando Mikasa salió le llevaba un té caliente en una de sus tazas.
- Bebelo. Es té negro - eso que escuchó le agradó pues tenía un gran gusto por el té y más con el té negro.
- Perfecto - aceptó la taza que le extendía y comenzó a soplar para enfriarlo y beberlo relajadamente.
- Entonces lo mejor será que te quedes esta noche - nunca había esperado esa propuesta de parte de ella para él. Se ahogó un poco y para su suerte ya había dado el último sorbo a la bebida, de lo contrario hubiera derramado todo su contenido en el suelo.
- ¿Hablas en serio? - alzó una ceja y la observó sentada en el mismo sillón un poco distanciada a su lado derecho.
- No te preocupes por tu ropa. Le pediré a Eren su carro por la mañana y puedo dejarte en tú casa, aunque tendrá que ser algo temprano para que nos alcanze el tiempo - apretó sus puños sobre sus piernas en señal de vergüenza por la molestia que tendría que ser levantarse más temprano de la habitual para ir a su casa.
- Bien, entonces me quedaré -
TO BE CONTINUE...
Holaaaa! Perdón por la pequeña tardanza, esperaba actualizar desde la vez pasada en dos días pero he utilizado y administrado mal mi tiempo y simplemente me tardé CINCO días en el que de seguro me comentaran lo pésimo que me salió este Cap. y lo se muy bien :'( Si se dieron cuenta, eliminé el este mismo cápitulo que ya lo había subido pero realmente me pareció de muy poco nivel y lo decidí extender y mejorar. Una razón por la cual me decidí a reemplazarlo fue porque hace dos días fue mi cumpleaños y ¿Qué mejor manera de celebrar mi nueva edad que con una mejor actualización? Además hoy se cumplen un mes de publicar esta historia.
En fin, ya no se le puede hacer más y aquí a concluido otro Cap de mi amada FanFic que les recuerdo todos los cápitulos, NO dejaré inconcluso por nada del mundo. Se que en más de una vez han roto sus corazones con Fics inconclusas y con muy buena trama - lo se por experiencia propia D: - pero el mundo nos quiere hacer sufrir.
Arriba les dejé mis cuentas en Instagram: anime_on_my_mind y genessis72. Si tienen alguna duda, queja, sugerencia o comentario sobre la FanFic me gustaría de todo corazón que lo escribas con un review.
Me despido para la próxima actualización y de una buena vez voy diciendo que la siguiente tardará como máximo cinco días a lo mucho ya que como he comentado en el pasado cápitulo, tengo dentro de un mes y medio un exámen nivel Titán - si saben a lo que me refiero ;D - pero me disculpo si este no fue lo que esperaban o no les gustó.
Nos leemos en la próxima y espero rápida actualización. ✌
