Armin y Jean se quedaron en silencio por unos momentos, Jean miraba atentamente a Armin mientras trataba de entender las palabras que le dijo, mientras Armin no se atrevía a alzar la mirada y simplemente apretaba el rostro para drenar la angustia que subía rápidamente desde su interior. Pero entonces, Armin sintió que ya había sido suficiente, ya no iba a tolerar más ser tratado como un juguete y alzó la mirada hacia Jean, quien solo retrocedió mirándolo confundido.

-Ya no me toques Jean, ya no te acerques. No quiero.

-¿No quieres…?- Jean se sintió un poco herido cuando escucho esas palabras y como un perro arrepentido, bajo la cabeza.

-…Hablemos de esto cuando términos aquí en la cocina ¿Te parece bien?- A Jean no le quedó de otra que acceder, necesitaba tiempo para analizar las palabras de Armin y entenderlas. No le cabía en la cabeza lo que había escuchado. Es verdad que jamás le dijo a Armin lo que sentía porque ni el mismo lo sabía, pero él jamás hubiera tocado a otro hombre solo por diversión. A una mujer tal vez, pero lo dudaba, así que estaba un poco dolido con el hecho de que Armin pensara que se lo estaba tomando como un juego, no era así, nunca lo fue.

Todo el tiempo que estuvieron en la cocina no se hablaron, a veces intercambiaban palabras para preguntar sobre la receta o algún ingrediente, ninguno de los dos tenía idea de cómo cocinar y estaban aprendiendo juntos. Lamentablemente ese momento no era algo que pudieran disfrutar en la situación que estaban, totalmente tensos e incomodos por la presencia del otro, para ambos se sentía como una tortura medieval.

Armin estaba totalmente ensimismado en sus tareas y rara vez le prestaba atención a Jean. Su expresión era fría y daba a entender que nadie debía acercarse ni a un metro de él, Jean por su parte era una montaña rusa, pasaba de estar angustiado a estar furioso, luego feliz, luego triste, luego se confundía de nuevo y se frustraba.

A pesar de que acordaron hablar luego de terminar con la cocina, antes de que finalizaran la comida, los soldados ya estaban entrando al comedor y acomodándose en las mesas para cenar y eso les impidió hablar, pues al instante en que terminaron Armin fue arrastrado por Levi y Hanji para poder hablar con él. Jean solo lo observó alejarse y se sentó en la única mesa que había en la casa donde residían ahora.

Observando el panorama todo parecía más deprimente ahora. Christa ya no hablaba con ellos, Reiner, Bertholdt e Ymir probablemente estaban muertos y Connie había cambiado. La única que parecía ser la misma era Sasha. Eren y Mikasa también, pero ellos estaban tan encerrados cada uno en su propio mundo que no tenía interés en hablar con alguno de ellos, menos con Eren que era un dolor en el culo.

Jean pasó el resto de la cena en silencio. Ese día nadie habló. Rivaille, Hanji y Armin no estaban presentes y generalmente eran ellos los que comenzaban las conversaciones. Nadie tenía de que hablar y todos estaban muy deprimidos ese día. Tal vez era culpa del clima frío o… tal vez era que todos tenían un mal presentimiento sobre la policía militar, tarde o temprano los iban a encontrar y ahora debían estar alertas incluso dentro de las murallas. Era agotador incluso para el ser humano más fuerte.

Giró a ver a Eren, ¿Por qué la esperanza de la humanidad tenía que estar en ese idiota bueno para nada? Sin embargo, agradeció no ser él quién cargara con tal responsabilidad, parecía ser duro y Eren tenía a Rivaille encima todo el tiempo. Se sorprendió cuando se encontró pensando que también era bueno que Armin no lo fuera, tenía un miedo que hasta ahora le era desconocido por perder a Armin. Jean ya había experimentado una vez la pérdida del ser más importante, no quería pasar por eso de nuevo, odiaría todo si encontrara a Armin muerto o lo viera morir en las fauces de los titanes o a manos de la policía militar ya que estaba seguro que ese era el destino de Eren.

Jean perdió el apetito y se levantó de la mesa sin decir una palabra, no le importó que todos lo miraran extrañados. Cuando entró a su habitación se encerró en ella y luego se tiró a la cama quedando dormido inmediatamente, su noche había sido agotadora, sobretodo por Armin.

Los días pasaron y ellos no encontraron una oportunidad para hablar y así, ambos sintieron como las cosas se enfriaban poco a poco. Armin era llamado constantemente con Hanji para planificar los experimentos que harían con Eren y eso lo mantenía alejado de la casa. Jean se vio obligado a convivir más con todos los demás, pero a decir verdad extrañaba mucho a Armin, ya se estaba acostumbrando a él y ahora que no estaba ahí todo el tiempo los días se le hacían monótonos y aburridos.

Aunque sabía bien que resignarse era su único camino siempre estaba buscando la oportunidad para ver a Armin, pero los días pasaban y nunca lograba su cometido. Como si nada, el frío y la nieve comenzaron a entrar en su auge, había pasado un mes desde el incidente en la cocina y era el momento de comenzar con los experimentos de Eren. Ahora se dificultaría mucho más el poder verse y Jean se sintió muy molesto por dentro.

Sin embargo un día anunciaron que se cambiarían las habitaciones, Jean todo este tiempo estuvo solo en la habitación más cercana a la entrada, pero parecía que ahora algunos subordinados de Hanji que siempre llegaban a comer o a charlar se mudarían con ellos como precaución de la policía militar.

Jean y Armin no pudieron esconder su sorpresa cuando descubrieron que de ahora en adelante deberían compartir habitación ellos dos, solos, sin nadie más. Sería la misma habitación para Jean, pero Armin debía mudarse. Fue inmediatamente por sus cosas porque sabía que Rivaille no les daría mucho tiempo para pensar las cosas. Jean observó de nuevo el orden de las habitaciones y hubo algo que le llamó la atención, todas las habitaciones estaban de tres, menos la de él y Armin y la de Eren y Rivaille… de alguna forma llegó a pensar que ese orden fue hecho intencionalmente.

No todo era tan malo, de todas formas tendría la oportunidad de hablar con Armin, aunque fuera a la media noche. Solo que había algo que Jean no se esperaba de todo esto.

Armin por otro lado estaba temblando como gelatina ¿Compartir habitación con Jean? Estaba seguro que tarde o temprano Jean lo tocaría y siendo que estaría en su habitación, con su olor y su esencia impregnada en el aire, estaba seguro que se dejaría llevar esta vez, pero debía ser fuerte, no podía dejar que lo trataran mal otra vez. Armin apretó los puños y decidido se dirigió con todas sus cosas a la habitación de Jean. Ahora era su turno de jugar.


no sé si merezco reviews u odio por este capítulo xDD así que esperaré su opinión, por cierto, si gustan del RivaillexEren, estoy escribiendo una historia de esa pareja en un AU ¡Nos leemos! :D