Disclamer: personajes de JK Rowling.

Buenos días, saludos para todos, espero que estén bien, se que me retrase un poco (bastante) pero últimamente andaba sin inspiración, problemas de la vida diaria, como les digo yo. Este es el penúltimo capítulo, ya les habia dicho que el fic era corto. Espero que lo disfruten, dejen reviews.

Soundtrack: Fast horse de Tory Amos.

Capitulo 7 Sangre y oro

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NORUEGA

12 AÑOS DESPUES

"Sangre y oro….oro y sangre.

La sangre es más preciada que el oro…mi propia sangre...sangre….sangre….sangre y oro. Siempre he sido un hombre codicioso, ansié: poder, dinero, posición, lo quise todo, prohibido o no. No me detuve ante nada, sin piedad, sin compasión, pero nunca me ha bastado, siempre lo quise todo…todo…sobre todo lo que no pude tener. Al final, pagaré con sangre y con oro"

En su mente, él sabía que ya nada sería igual, nunca más, aunque estaba en sus manos dar un giro inesperado en los acontecimientos ¿Tendría el valor? Ahora más que nunca, el peligro era mayor, la tentación era demasiada, igual él lo pagaría, con sangre y oro.

La mente de Draco divagaba, pensamientos, algunos coherentes y otros no, entraban y salían de su mente mientras contemplaba a Hanna corriendo frente a él a toda velocidad en la planicie cubierta de nieve. Ella lucia familiarizada con el entorno, ese país del norte que conocía puesto que había crecido allí, Hanna sabía perfectamente como esconderse, conocía el nombre de cada colina, de cada bosquecillo, de cada riachuelo, cada accidente geográfico en la tundra de Noruega había sido su patio de juegos y ella parloteaba incesantemente sobre anécdotas, miles de sucesos de su niñez que él no tenía forma de saber mientras Draco trataba de seguirle el paso mentalmente. Fue un repaso sencillo y sucinto de su vida, como si ella quisiese recuperar el tiempo perdido entre los dos, Draco la escuchaba en silencio, nada devolvería esos años, pero no la sacó de su inocente actitud, más bien se distrajo tomando nota de su largo cabello rubio revuelto alrededor de su cabeza formando un halo dorado y la sangre seca pegada a su cara.

"Sangre y oro"

Hermione la concibió y la parió para él hacia doce años, sellando el destino funesto que le impusieron. Fue engendrada para convertirse en un instrumento de poder y era poderosa, en efecto, con maldición o sin ella, solo que el poder de Hanna era algo que Lord Voldemort no pudo haber imaginado. Hermione estuvo a punto de morir en ese parto, sufrió para que ella viera el mundo, un mundo que la quería ni la quiso nunca, Hanna empezó a luchar por su vida desde el principio, parte de la culpa, pensaba Draco, fue suya, su incomprensión, fue la guía conductora de su historia. De su parte, como hombre le era físicamente imposible sentir algo parecido a las contracciones del parto, sin embargo la noche pasada y ese nuevo amanecer fue como una especie de alumbramiento, con todas las dolorosas y emocionales implicaciones del caso, solo que Draco no había dado a luz a Hanna, sino que más bien le otorgó la luz, la luz física y luz en su propio pensamiento. Pero ¿a qué costo? Y lo más importante ¿Por qué?

La respuesta…yacía dentro de su corazón.

Fue amor….tan simple como eso….amor.

El amor ….ese amor del que hablaban poetas y entendidos….el amor…era capaz de mostrarse en tantas formas y maneras. Amor puro como el que se siente por un hijo, lleno de ilusiones y satisfacciones, una emoción sencilla y placentera, un sentimiento que jamás era traicionado, porque era instantáneo e instintivo, nacía de lo más profundo.

"Sellado a sangre y oro"

Pero el amor también era complejo, incomprensible e impredecible como lo que sintió por Hermione, desesperado, amargo, desolador, un amor donde solo el contacto físico extremo, el sexo apasionado, ofrece solaz, de resto constituye una tortura, pero Draco lo saboreó…como lo saboreó, se envolvió en él y se dejó perder.

Después, mucho tiempo después, él, en su santa soberbia no quiso pensar en eso, no quiso darle un solo segundo de su tiempo. Lo consideró una debilidad y quiso expulsarlo de su cuerpo como si fuese una enfermedad. No se permitió un segundo de paz en su empeño. Y como todo, terminó enterrándolo en algún lugar profundo de su mente, como un sucio secreto, porque eso fue lo que siempre fue, un maldito sucio secreto.

Fue una verdadera tortura, verla, observarla en las sombras todos esos años, incapaz de acercarse, de tocarla nuevamente, de fundir su cuerpo con el de ella, de hacerla suya. Con fascinación mórbida la perseguía, compró y miró con atención los periódicos el día que se casó con Weasley, la vio preñada de él, no una, sino dos veces, dos hijos que pudieron haber sido tan suyos como el primero, pero que no lo fueron, porque Draco Malfoy era un experto en torcer la vida de los demás. Incluso las pocas veces que se encontraron, tuvo la sangre fría de fingir, ofreciéndole un saludo de cortesía cuando por casualidad se la encontraba en el ministerio, como si todavía fuesen estudiantes de Hogwarts, enemigos irreconciliables debido a la sangre (sangre que ahora los unia), como si jamás hubiesen sido amantes. Inclinaba la cabeza en una media señal de reconocimiento y sus labios emitían un mustio hola casi a la fuerza, mientras al mismo tiempo su mente repasaba una y otra vez todo lo que sucedió entre los dos, mientras al mismo tiempo, quería salir corriendo de allí, lejos de su presencia, para no enfrentarse a lo que hizo. ¡Cobarde! Ni una sola vez se atrevió a mirarla a los ojos, no debía, no podía, el peligro de traicionarse a si mismo era demasiado. Finalmente, solo quedó el fantasma de una obsesión Y algo murió dentro de él, la llama se apagó, Draco Malfoy se convirtió en una cascara vacía, una ahogada en alcohol. Solo Scorpius le dio alguna alegría.

Se volvió intranquilo, paranoico e inestable, un completo lunático, lo cierto es que secretamente, tenía miedo, pánico, de que ella lo supiese, estuvo doce años aterrado de llegar al día en que ella se enterase de todo porque al final, su vida era una mentira, él se lo quitó todo, hasta el más ínfimo recuerdo de una vida pasada que él menos que nadie quiso rememorar. Muerto y enterrado, porque le dijeron que el bebé había muerto, y sin su existencia, nada importaba. Ni él…ni ella. El remordimiento acabo carcomiéndolo, pero cuando en la soledad de sus noches, cuando las memorias se hacían insoportables, él justificaba todo porque fue por un bien mayor. Ella hizo una familia feliz, otra familia, ignorante de su pasado, él pudo criar a su hijo, con la tranquilidad de que jamás iría a Azkaban. Después de todo, borrar su mente, fue una buena acción, la mejor solución, la salida adecuada para todo ese enrollo, pero siempre se preguntó: ¿Por qué demonios se sentía tan miserable?

¿Amar a alguien significaba no tener compasión? Draco no lo creía, no sabía mucho del amor, pero al menos estaba al tanto que las acciones desinteresadas eran la mejor demostración de amor. Él nunca tuvo piedad de ella, fue implacable, en todo momento y toda circunstancia. Y ninguno de sus actos contra Hermione Granger fue desinteresado, ninguno, aunque le gustara creer que si, realmente no lo fueron. La verdad, siempre hubo una razón, razones, algunas más poderosas que otras, pero siempre un motivo estuvo en medio, jamás el desinterés de dar algo por nada.

Draco nunca entendió a ciencia cierta porque ella continuó con ese embarazo, si estaba con otro, a pesar de lo dicho y lo hecho, la verdad era que las declaraciones de amor de Hermione nunca las creyó ¿Cómo entender a una mujer que decía que lo amaba y se revolcaba con otro hombre? La juzgó y la condenó por mentirosa, por jugar con él, por otro lado, Draco concedía que se portó miserablemente, se casó con otra, Hermione Granger simplemente le lanzó el guante de vuelta. Nunca pudo superar la rabia de verse suplantado por otro, para colmo, su propio hermano, pura justicia poética. Con los años supuso que toda ese revuelo emocional fue causado por su orgullo herido, ella podría gritar a los cuatro vientos sus sentimientos heridos y él jamás le creería de nuevo, la mente lógica de Draco puso cada cosa en su lugar o al menos eso intentó. Además, porque razón lo amaría ¿por forzarla?¿por despreciarla toda la vida? Hermione Granger pudo ser muchas cosas pero masoquista jamás. No dudaba de que ella hubiese sufrido un posible Síndrome de Estocolmo durante su encierro o a lo mejor fue engaño astuto de su parte, después de todo, ella misma se lo lanzó en la cara: era capaz de hacer cualquier cosa por sobrevivir, hasta acostarse con uno, incluso con los dos. Total, era una mujer desesperada y ellos la habían puesto contra las cuerdas. Muchas en su situación no hubiesen sido menos que una puta.

Pero ¿Por qué siguió con el embarazo? ¿Por qué razón le dio vida a Hanna? La hija de un hombre que le hizo lo más detestable que se le puede hacer a una mujer, un bebé que nada más representaría un obstáculo para su relación con Theo Nott. Paso a paso, minuto a minuto, mientras corría velozmente tras Hanna, Draco comprendía, entendía y se contrariaba por lo necio que fue, que era y que seguramente sería siendo hasta que muriese. Hasta que vio a Hanna por primera vez, todo constituyó para Draco un misterio… misterio que fue develado en un solo instante.

Ahora estaba segurísimo de las razones por las cuales Hermione arriesgó todo, hasta su vida, por darle el ser a la única cosa hermosa que hicieron juntos, un hijo. Y su corazón largamente dormido despertó, amándola y odiándola al mismo tiempo por ello, con los sentimientos renacidos y revueltos como si los sintiese por primera vez.

De nuevo, Draco Malfoy tenía un propósito. La llama vital largamente apagada volvía a encenderse.

"Hanna…sangre y oro para mi"

Ella, su hija, hacía gala de una vitalidad tal que lo empujaba a seguir aunque sus fuerzas estaban al límite, Draco no estaba acostumbrado a correr a campo traviesa como Hanna, su rapidez era asombrosa, él la seguía lo mejor que podía, intentando llegar a destino seguro lo más pronto posible, sin embargo la edad y el alcoholismo le pasaban factura, jadeaba como un perro y el pecho le dolía, pero se negaba a sucumbir, el fuego que le corría las venas era algo casi sobrenatural, su cuerpo ardía, ardía con todo el fuego del infierno. La llama dentro de su cuerpo ciertamente amenazaba con consumirlo.

En algún momento tropezó y cayó de rodillas, pero Hanna se devolvió sobre sus pasos tendiéndole la mano. Draco alzó la cabeza y vio la silueta de la niña, recortada a contraluz, con ese cabello dorado brillando a la luz del sol como si fuese una corona.

Era una imagen divina….su inmortalidad en las manos de un niño, "sangre y oro" . Scorpius pronto vería a su única hermana y quizás sería la única persona en el mundo que lo comprendería… Porque su hijo era su único amigo y el depositario de sus pensamientos y secretos …"Ella es sangre y oro".

-Rápido- dijo Hanna con seriedad mientras contemplaba curiosa los ojos desenfocados de ese hombre tan extraño que de alguna manera se había ganado su confianza.

Draco aceptó la ayuda, tomó su mano apretando fuertemente y se incorporó. Hanna lo observó con mirada crítica, al asegurarse de que el hombre estaba bien, le sonrió y siguió su marcha. Mientras tanto, animaba a su compañero a gritos.

Esa jovencita, astuta y sagaz, poseedora de una lógica implacable, con sus modos altaneros, su soberbia, muy pagada de sí misma, bien pudo haber sido criada por él. Tenía esa maldita actitud, tan propia de los Malfoy´s. Definitivamente, existían cosas que se llevaban en la sangre.

-¿Cuánto falta?- preguntó Draco jadeando.

-Poco- contestó Hanna.

-Pudieras ser un poco mas especifica- inquirió él.

-50 kilómetros, más o menos, mas menos que mas- contestó ella con ese acento dulce que salpicaba su ingles. Ella hablaba como Nott cuando pequeño, construcciones gramaticales incomprensibles elaboradas con ingenio, con ese deje norteño y musical que seducía a quien lo escuchaba.

Theo…Theo….Theo…..Draco sintió sus ojos arder….¿Por qué Theo?

-¿Estás seguro que van a recibirnos?- Draco estaba preocupado acerca de ir a buscar ayuda en la aldea del Chamán, que él y ella….bueno en realidad no sabía muy bien cuál de los dos había sido el perpetrador, lo cierto era que el hombre estaba muerto y todavía no sabía el alcance de las repercusiones que tendría un hecho así. Le pidió a Hanna que guardase el secreto y fuese discreta, pero a Draco le inquietaba que les hicieran preguntas, después de todo, no sabía si el chamán había comunicado a los suyos su viaje y su propósito.

-A mi me recibirán bien….a usted ¿Quién sabe?- aclaró Hanna mirándolo de reojo.

Draco abrió la boca para contestar, sin embargo de pronto se sintió descolocado, hacia tanto tiempo que no lo hacía, que sus músculos faciales en algún momento se negaron a obedecer a su cerebro, pero sin embargo al final el gesto salió. ¿Quién iba a imaginarse que terminaría sonriendo gracias a su hija? El bebé que despreció y que estuvo a punto de matar.

Quizás ella de alguna manera lo había perdonado, pero él nunca podría perdonarse a sí mismo, demasiados errores, una montaña de equivocaciones, ese era el resumen de su vida. Y quien creyó su juez, nunca lo juzgó y se convirtió en su compañera. Draco pudo comprobar de primera línea el dicho de que las almas de los seres humanos se unen en la adversidad. Increíblemente, en esa situación de vida o muerte, habia formado un extraño vinculo con Hanna, uno que él sabía que se convertiría en indestructible. De alguna forma en las horas pasadas, ellos dos habían compartido sus más oscuros secretos.

Lo que sucedió la pasada noche, en presencia del chamán, Draco todavía no tenia palabras para describirlo.

Toda su vida fue un escéptico, pero después de tanto tiempo, su cinismo providencial estaba enfrentado a la verdad más absoluta. Era un mago, a pesar de ello, Draco siempre estuvo poco inclinado en creer en lo sobrenatural, aun así, casi a regañadientes le había ofrecido el beneficio de la duda. Sin embargo lo que tuvo que experimentar esa noche, esa maldita noche que jamás podría apartar de sus recuerdos, le había dado una lección. La chica que caminaba frente a él era la prueba última para echar por tierra todas sus creencias y descreencias.

Draco Malfoy aprendió la lección de la manera más dura y nunca más, jamás volvería a perder las esperanzas.

Mientras más caminaba maldecía una y otra vez a Voldemort por haberle hecho eso a un pequeño bebé. Draco tenía una colección de culpas y remordimientos arrastrándose y reptando sobre su cuerpo. ¿Por qué? Era la pregunta que más se repetía ¿Por qué? Un ser inocente, corrompido desde su concepción. ¿Por qué? No habría respuestas suficientes a tantas preguntas. Lo cierto es que contra todo pronóstico ambos estaban vivos.

Pero ¿Por cuánto tiempo más?

El bosque fue cerrándose a su alrededor, altas coníferas cuyos troncos emergían de la tierra casi hasta llegar al cielo, un sitio inhóspito y salvaje, no contaminado con la presencia del hombre. Draco veía los rayos del sol entrando entre el follaje, todo era verde y blanco, el blanco de la escasa nieve que aun permanecía al inicio de la primavera boreal. En el norte, lo más común era que imperase la tundra, pero bosques como en el que estaban aun podían encontrarse cercanos al círculo polar ártico, eran los sobrevivientes, la línea de retaguardia de la naturaleza, los últimos combatientes, más allá, cuando los arboles se convertían en arbustos y desaparecían hasta convertirse en un pasto de musgo y liquen, estaba la tundra del norte, todavía faltaban kilómetros y Draco estaba reacio a tomar ese camino, donde estarían expuestos a los elementos y quien sabe que mas, totalmente desprotegidos a la intemperie, bajo la atenta mirada de quienes los buscaban. No, era preferible permanecer en el bosque, resguardados por las montañas y los fiordos.

Pero al parecer, Hanna sabía lo que hacía, así que continuó dejándose llevar por ella.

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Theo fue el primero en avistar el peligro, desde el este un grupo se acercaba a toda velocidad, dio la señal de alarma y sacó su varita, preparándose para lo peor. Hermione se detuvo para ver por unos binoculares, su cuerpo se estremeció. Harry se los quitó de las manos, luego de observar por ellos, su boca se contrajo en un rictus de amargura, maldijo en voz baja y seguidamente empezó a repartir órdenes a diestra y siniestra entre los aurores que le acompañaban.

Hermione estaba inquieta y lo siguió.

-Harry- ella lo llamó, Harry se giró.

-No podemos entrar en batalla, llevan un niño con ellos….podría resultar herido- dijo Hermione.

Harry le dio la espalda sin responderle para seguir su recorrido.

-Harry….escúchame….Harry- ella seguía caminando detrás de él- Tenemos que hacer algo…ese niño.

-¿Sabes quién es?- preguntó Harry deteniéndose de pronto, girando para enfrentarla.

Hermione asintió. Aun cuando no hubiese visto la cara del chico en el anuario de Hogwarts de sus hijos, enseguida habría reconocido el característico cabello rubio de los Malfoy.

-¿Entiendes el propósito por el cual está allí con ellos?- preguntó Harry.

-Es un escudo humano- contestó ella abrazándose a si misma- Harry, es un niño inocente, no podemos hacerle daño.

Harry continuó caminando. Ella apuró su paso para colocarse a su lado.

-Esto no es lugar para niños Hermione-dijo él, y luego exasperado agregó- no puedo creer que su padre o que su abuelo lo trajeran, los Malfoy son la peor clase de gente. No les importa arriesgar su propia sangre.

-A este punto no creo que les importe mas nada que salir de su atolladero- dijo ella- son unas fieras acorraladas y se comportan como tales. Es una medida desesperada. Saben que tú tienes ética y moral, que jamás te atreverías con un niño de por medio.

Harry se detuvo abruptamente exhalando un sentido suspiro. Hermione contempló el vaho de su respiración.

-Draco Malfoy no está con ellos, Lucius Malfoy está con varios mortifagos y ese niño- dijo Harry.

-Sabemos eso, solo comprueba que Theo ha tenido la razón- dijo Hermione- él huye en otra dirección con mi hija. Deberíamos dejar esto aquí , irnos y seguirlos, Hanna es lo más importante.

Harry negó con la cabeza.

-Ellos creen que no atacaré solo por el mero hecho de….de que tengan a un menor con ellos.- dijo Harry- y están muy equivocados. Los llevaré a justicia, a todos, vivos o muertos. Después de lo que hicieron, de lo que hicieron contigo…no merecen ningún perdón.

-Harry- dijo Hermione- Harry…escúchame.

-No hay nada que hablar- dijo Harry- atacaremos, pase lo que pase.

-Tú tienes hijos….ese chico es compañero de colegio de nuestros hijos, es el hermano de mi hija, no puedo creer que hagas esto- gritó Hermione.

Harry la miró con ojos pétreos. Le tomó ambos hombros.

-Es ganar o morir. Si los dejamos ir ahora, sería un desperdicio, si solo uno de ellos sobrevive, ni tú ni tu hija tendrán paz mientras vivan, no cesaran en su empeño de matarlas, por lo que saben, por lo que pueden decir en su contra, porque la niña es la prueba de lo que te hicieron, un crimen que nunca fue juzgado. Es una batalla, cualquier cosa puede pasar Hermione.

-Harry- gimió Hermione- tenemos formas, podríamos seguirlos de nuevo.

-El enfrentamiento es inminente, seguro que nos han visto, no arriesgaré a mis hombres y sobre todas las cosas no voy a huir- dijo Harry- además ellos deben ser destruidos.

-Tú nunca te planteaste llevarlos a juicio ¿cierto?- dijo Hermione.

-Pude haberlo considerado con Nott, sin embargo, respecto a él, al parecer las circunstancias han cambiado- dijo Harry- pero después de saber…no, eso no puede salir a la luz, nunca….-Hermione abrió la boca- No fue tu culpa que te violaran, pero si el mundo se entera, tu reputación estaría manchada para siempre, vas a perder el respeto de mucho, quienes no van a entenderlo jamás. Basta con el dolor que sufrirá Ron y tus hijos al saberlo. Ellos, esos mortifagos….deben morir.

Hermione no sabía que responder.

-Yo seré tu vengador- dijo Harry- yo destruiré la amenaza que cierne sobre ti, como antes, como ahora, como siempre.

-Yo me vengaré a mi misma- dijo Hermione con voz sepulcral- no necesito que otros lo hagan. Pero me resisto a llevar el peso de la muerte de un inocente a mis espaldas. Eso…eso es precisamente lo que ellos hacen, no me rebajaré a su nivel.

- No voy a poder perdonarme a mí mismo si ese chico muere..no voy a perdonármelo nunca….pero viviré con ello- dijo Harry y luego agregó un poco apenado de si mismo- Si te sirve de algo, andaré con cuidado, pero no puedo prometerte nada y sobre todas las cosas no puedo aplazarlo.

Hermione se quedó congelada en el sitio. Harry era un hombre justo pero al mismo tiempo era el jefe de aurores y tomaba decisiones por muy difíciles que fueran. No era por maldad, simplemente como buen soldado estaba siendo practico.

" Con esta vara serás medido" esas palabras religiosas resonaron en su cabeza, Hermione se dio cuenta de la urgencia de la situación y al mismo tiempo, estuvo más segura que nunca de una inquietud que le daba vueltas en su cabeza: Harry, jamás podría saber lo que Voldemort le hizo a la niña. No la vería como víctima, sino como por lo que era: una especie de Horrocrux.

Hermione se dio la vuelta y fue a hablar con Theo, quien ahora limpiaba su rifle. Ambos se miraron.

-El hijo de Draco Malfoy está entre ellos, es un niño de 11 años.- dijo Hermione en voz baja, sus palabras atrajeron la atención de Theo quien de nuevo la observó fijamente con sus penetrantes ojos.

-Es una locura- dijo Hermione negando con la cabeza- Harry no quiere escucharme, atacará de cualquier forma…yo….yo….

-Entiendo- dijo parcamente Theo , desviando su mirada de ella. Estaba aliviado porque al parecer Hanna todavía no había sido capturada y le molestaba el azoramiento de Hermione por la perspectiva de que el hijo de Draco estuviese allí.

¿Algún destello sentimental hacia Malfoy? ¿Habría ella logrado recordar algo? ¿O simplemente era el alma caritativa de Hermione manifestándose?

-No…no entiendes….dijo ella, mirando hacia el horizonte-no puedes entender porque ni siquiera yo comprendo….no sé que sentir ni que pensar….pero no puedo permitir que ese niño salga herido o muerto de aquí, independientemente de lo que su padre me hizo. Yo tomaré mi venganza de los Malfoy , lo juró, pero no será a costa de un inocente.

-Yo me encargaré del chico Malfoy- dijo Theo masticando las palabras, sacándolas casi a la fuerza. Varias eran ya las deudas que tenia Draco con él.

-Júrame que no le harás ningún daño- exigió Hermione.

-Ya dije lo último que quería decir al respecto- contestó Theo- tómalo como quieras.

-Júramelo….júramelo- gritó Hermione.

El hombre solamente la miró largamente negando una y otra vez con la cabeza para luego dejarla sola. Si quería alguna evidencia tangible de que ella no recordaba nada, ya la tenía, ella no confiaba en él.

Theo Nott apartó su tristeza, pues asuntos más importantes lo acuciaban, estaba confuso aun cuando las huellas eran claras, Hanna estaba con Draco Malfoy, de eso estaba seguro, estaban juntos, caminando hacia el norte, a un día de distancia de ellos. Por otro lado, él no vio al niño en el enfrentamiento que tuvieron en su cabaña, por lo cual podía deducir sin lugar a dudas que no estuvo presente. Si su lógica era la correcta, Draco al parecer desertó de las filas de su padre, llevándose a Hanna con él, con algún propósito desconocido, Lucius los estaba siguiendo lo mismo que ellos, solo que el grupo de Lucius había dado mil rodeos, retrasándose en el camino, lo cual de alguna manera les daba ventaja, Potter tenía unos cuantos aurores con él, sería un enfrentamiento duro pero con expectativas de ganar.

Al menos ese cabo estaba atado, pero en cuanto a Draco Malfoy, Theo se temía lo peor, ya una vez la buscó para matarla cuando era una recién nacida por lo cual tenía serias razones para temer un mal desenlace. Y no confiaba en la estabilidad mental de Draco, no desde que lo había visto fuera de sus cabales hacia doce años, cuando le contó lo que Voldemort hizo con Hermione, Theo creía entender que Draco consideraba a su propia hija como un monstruo que debía ser destruido a como de lugar, confiaba en que Hanna usara todo lo que sabía para enfrentar el peligro que representaba Draco o por lo menos rezaba por ello.

Existía la posibilidad de que efectivamente Draco estuviese alejando a Hanna del peligro o a lo mejor simplemente quería deshacerse de ella en privado…esa era la cuestión que pendía de un hilo y lo que lo tenía maniático. Draco demostraba una vez más ser imprevisible, un factor desconocido en la ecuación, para muestra un botón: No mató a Hermione cuando pudo hacerlo, sino que le borró la memoria y fue él quien los ayudó a escapar de Malfoy Manor, hechos contradictorios, evidentemente jugaba su propio juego a su conveniencia y sin ningún orden lógico. De todas formas, el amor no obedece a razonamientos y si había algo de lo cual estaba Theo Nott convencido es que Draco amó alguna vez a Hermione en su especial y tortuosa manera, fue cruel, le hizo daño, la hirió y todo lo demás, pero estuvo enamorado y celoso, una muy mala combinación (lo sabía por experiencia propia), de todas forma, poco importaba si Draco estuvo enamorado o no de ella, esa no era la cuestión principal, para Theo lo fundamental eran los sentimientos de Hermione. Si es que alguna vez lograba recordarlos.

"Y si algún día recuerda, espero que me perdone por haberle ocultado ahora tantas cosas…importantes"

Miles de interrogantes azotaban su cabeza puesto algunas cosas no cuadraban.

La presencia del hijo de Malfoy allí era una cuestión de una importancia descomunal…nadie…nadie en su sano juicio, arriesgaría a su heredero en la pequeña guerra privada que tenían. Así que por descontado, Draco no lo había autorizado, en todo caso Lucius Malfoy tampoco se atreveria, a menos que la situación fuese desesperada, que algún acontecimiento hubiese desencadenado aquella reacción tan fuera de fundamento. Quizás la deserción de Draco quitándole a Hanna de las manos a Lucius Malfoy. ¿Por qué estaba ese niño ahora allí? ¿Qué se proponía Lucius Malfoy trayendo a ese chico? ¿Por qué Draco ocultaba a Hanna de su padre? La conclusión era increíble pero obvia, y Theo utilizando su proverbial inteligencia, había desatado ese nudo.

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La llanura blanca que dominaba el lugar por todas direcciones, nieve por todos lados, al punto que los había desorientado. Lucius estaba malhumorado e impaciente. Por horas anduvieron en círculos y habían perdido el rastro, había sido mala idea enviar a Fenrir Greyback a seguir las huellas, el hombre lobo se había adelantado demasiado, y ahora estaba fuera de su alcance. Aun así Greyback tenía instrucciones precisas, Lucius sabía que cumpliría su cometido, todos ellos tenían la espada de Damocles sobre su cabeza. Nadie podía saber lo que sucedió con Hermione Granger, la niña era la prueba viviente, tenía que ser destruida. Era eso o ir a parar con todos sus huesos a Azkaban, con el nombre de su familia arrastrado por el lodo.

-Nos han encontrado- dijo un mortifago viendo por unos binoculares- Potter y los suyos.

Lucius Malfoy le arrebató los binoculares, estuvo un rato examinando la fila de hombres que se encontraban a un kilometro de distancia. Cuando reconoció a Theo Nott maldijo en voz alta y le tendió el binocular a su esbirro.

Theo….otro error….su error. Narcissa lo perdonó en esa ocasión, esa infidelidad con la mujer de Nott. Lucius jamás fue un santo, mucho menos en relación con las mujeres, pero jamás consintió la existencia de un bastardo. Tenía maneras de encargarse de eso, pero a diferencia de sus otras amantes, la mujer de Theodore Nott fue un caso especial y Theo, sin dudarlo, fue una verdadera sorpresa. Por años se le escapó la verdad, el chico era moreno, de ojos azules, los mismos tonos de su madre y de su supuesto padre. No tuvo reparos en que su propio hijo y el de Nott jugaran juntos, después de todo, sus familias eran mortifagos, unidos por un vínculo más fuerte que la sangre o la amistad, las relaciones empezaban bien temprano, las alianzas se forjaban en la infancia. Un buen día, cuando ambos tenían cinco años, mientras corrían en los jardines de Malfoy Manor, Theo se cayó, golpeándose la cabeza. Draco llegó corriendo a la biblioteca mas pálido que nunca, le avisó del accidente y Lucius fue a ver que había pasado con el maldito chico, como lo llamaba en ese entonces. Desde pequeño, Theo tuvo una personalidad distintiva, sus ojos observadores inquietaban a cualquiera, Lucius se sentía escudriñado hasta lo más profundo cada vez que se veían, como si ese pequeño niño fuese capaz de descubrir hasta su más íntimos secretos. No le gustaba el hijo de Nott, así como guardaba las distancias con el padre. Pero naturaleza obliga, fue al jardín para controlar la situación, el heredero de una importante familia como los Nott no debía sufrir daño dentro de su casa, cualquier sospecha recaería sobre los Malfoy. Encontró al chico desmayado, con la frente cubierto de sangre, Lucius se cercioró de su respiración y empezó a revisar su cuerpo por si tenia algún hueso roto descubriendo una marca de nacimiento en la nuca cerca de su cuero cabelludo, exactamente igual y en el mismo sitio de la suya. La misma marca de nacimiento que tenía Draco. El sello de un Malfoy, más allá de su cabello u color de ojos.

¡Maldita fuese la madre que lo parió! Se lo ocultó y los engañó a todos. Lucius empezó a sacar cuentas y las fechas concordaban. Fue un tonto por pasarlo por alto, le mintieron frente a sus propias narices. El niño….era suyo. Draco miraba intrigado la escena y pronto Lucius lo mandó a volar. Tenía que pensar, pensar rápido, si alguien se enteraba, si Nott padre se enteraba, más le valdría estar muerto. Sin duda, todavía no era tarde para buscar una solución. Se quedó solo con Theo y tuvo la tentación…por un ínfimo instante, pensó que lo mejor….fue entonces cuando el chico abrió sus ojos y lo miró.

-¿Sr. Malfoy?-Theo poco a poco recuperaba la consciencia- ¿Qué sucedió?

Lucius Malfoy lo observó con frialdad.

-Te has caído- dijo Lucius ayudándolo a sentarte-Debes ser más cuidadoso.

Theo asintió y se levantó con sus propios medios.

-Ahora…a la casa. Que un elfo te revise- ordenó Lucius mientras se quedaba en el jardín, solo con sus sombríos pensamientos.

Lucius jamás lo consideró un hijo, su sangre corrupta y bastarda no era digna de llevar el nombre de los Malfoy. Theo solo fue un error, su error, pero jamás llegó a prever lo caro que le costaría con el tiempo.

-He debido matarte cuando tuve la oportunidad- susurró Lucius. El mortifago a su lado lo escuchó.

-Perdón….señor.

-Prepárense para la batalla, Potter trajo a esa puta Granger…..todos…deben morir- dijo Lucius.

Encontró a Scorpius apartado del resto de mortifagos. El chico lo miró inexpresivamente, pero aun así el miedo era una cosa difícil de ocultar. Lucius sacó una varita y se la dio, el niño la tomó vacilante.

-Es hora de que pongas en práctica lo que te he enseñado- dijo Lucius inclinándose colocando una mano en el hombro al chico.

-Si abuelo- respondió obedientemente Scorpius.

-El honor de nuestra familia esta pendiendo de un hilo- dijo Lucius- No me decepciones, eres mi única esperanza.

Scorpius agarró con tanta fuerza la varita que sus dedos se pusieron morados. Sabia el motivo por el cual fue llevado al Norte, ya se lo habían advertido. Draco hizo un trabajo magistral poniendo a su hijo sobreaviso, depositando su confianza en él contándole absolutamente todo, con las implicaciones del caso. Todo sucedió tal cual, de acuerdo a las suposiciones.

Scorpius sabía que el momento había llegado. En sus manos estaba en futuro de la familia Malfoy.

"No te decepcionaré padre"

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Draco y Hanna llegaron finalmente al campamento lapón. Lo que encontraron fue una gran humareda, el fuego había destruido la mayoría de las tiendas de campaña. Hanna miraba a su alrededor inquieta. Cuando empezaron a encontrar los cuerpos, Hanna soltó un gemido. Draco se acercó hasta ella, le puso una mano en el hombro intentando confortarla, pero ella le rehuyó.

Hanna iba de un lado a otro, reconociendo caras amigas, compañeros de juegos, en algunos casos los cuerpos estaban tan destrozados que eran irreconocibles. Descubrió una pequeña figura de madera en el suelo, un águila, un tótem como el suyo.

Draco examinaba los cuerpos con actitud clínica. Gargantas desgarradas, miembros desmembrados, cadáveres parcialmente comidos. La escena era dantesca.

Hanna se sentó en la nieve dándole la espalda al campamento. Luego de dos horas, Draco fue a reunirse con ella. La niña lloraba a lágrima suelta sosteniendo dos pequeñas figuras de madera.

-Fueron lobos- dijo Draco analizando todavía sus conjeturas.

-Yo los conocía, me crie con ellos, ahora están todos muertos- sollozaba Hanna , luego se limpió las lagrimas de la cara- ¿Lobos? Los lobos no hacen esto.

-No fueron lobos normales, ni siquiera fueron muchos- dijo Draco- solo conozco a uno que sea capaz de algo así.

Hanna lo miró con interes.

-Un hombre – lobo que conozco bien, una criatura cruel y despiadada, se llama Fenrir Greyback- dijo Draco- esto no fue casualidad. Seguramente Lucius lo envió a rastrearnos. Estuviste aquí recientemente ¿Sueles acampar mucho con ellos?

Hanna asintió.

-Seguramente olió tu esencia en alguna ropa que dejaste aquí- dijo Draco- eso nos ha salvado hasta ahora, pero ya no más. Debemos devolvernos sobre nuestros pasos. Sus huellas van en sentido contrario.

-Si es un licántropo, poco tardará en encontrarnos- dijo Hanna, Draco asintió dándole la razón.

-Si nos escondemos en el bosque, el olor de los animales, cubrirá nuestro rastro- dijo Draco- o al menos lo retrasará un rato.

-¡Entonces estaríamos corriendo directamente hacia ellos!- argumentó Hanna.

-Prefiero enfrentarme a una tropa de mortifagos que a un hombre lobo, no contigo en medio- dijo Draco- en todo caso, existe la posibilidad de encontrarnos con tu padre en el camino.

Draco desconocía que también eran buscados por Potter y sus aurores, Hanna tampoco. Eran ignorantes del hecho y quizás si lo hubiesen sabido, sus elecciones serian distintas.

-Tenía entendido que usted era mi padre- dijo Hanna sarcástica.

-Y yo tengo entendido que al único que consideras padre es a quien te crió- contestó Draco.

-Esto de tener dos padres es algo difícil Sr. Malfoy- dijo Hanna encogiéndose de hombros- ni siquiera sé cómo debería llamarlos a uno u a otro. No quiero ocasionar otro conflicto. Yo…yo quiero mucho a mi padre…Theo Nott, aunque me debe muchas respuestas.

-Llámame Draco por ahora- dijo él- después, cuando estemos más cómodos, tú misma decidirás como quieres llamarme, sin presiones.

-No sé si su idea será la correcta. Mi padre Theo desea matarlo tanto como los mortifagos o el hombre-lobo- dijo Hanna- en la aldea hubiésemos estado más seguro, hasta hallar la forma de que usted saliese de aquí.

-Me conmueve tu interés- dijo Draco- pero ya yo estoy más allá del bien y del mal. En todo caso, tanto unos como otros vienen por ti también, y tú eres la damisela en apuros. Es a Nott a quien tenemos que encontrar, no te preocupes por mí, conozco a tu padre demasiado bien, no me mató una vez y no lo hará ahora.

-¿Por qué estas tan seguro?- dijo Hanna- él te odia.

-Y yo a él- dijo Draco- pero entre los dos, no todo está dicho y hecho.

-No entiendo- dijo Hanna.

Draco suspiró profundamente.

-Sabes que fue lo peor de pelearme con Nott por tu madre- dijo Draco- lo peor fue que yo sinceramente quería a tu padre…era mi mejor amigo.

Hanna escuchaba con atención.

-Fue el hermano que nunca tuve- dijo Draco, omitiendo el hecho de que efectivamente era su hermano, en realidad no estaba seguro que seria capaz de mencionarlo en voz alta alguna vez en su vida- me dolió su "traición" porque confiaba absolutamente en él. Fue muy desafortunado que ambos nos fijáramos en la misma mujer. Muy desafortunado.

-Entiendo- dijo ella.

-Lo ayudé a escaparse de Malfoy Manor con tu madre- dijo Draco- en honor a mis sentimientos hacia los dos. Soy un hijo de puta, pero en el fondo, solo soy un maldito sensiblero.

-¿Padre lo sabe?- preguntó Hanna.

-No tengo la más mínima idea-contestó él- en realidad, para lo que importa- Draco se sacó una pequeña botella de vodka del abrigo y dio un trago.

-Quizás esa acción haya salvado mi vida, creo suponer que mamá me llevaba dentro cuando escapó de su mansión- dijo Hanna.

-Estaba embarazada y no lo sabía- dijo Draco, limpiándose la boca con la manga del abrigo, le ofreció la botella a Hanna pero ella negó con la cabeza, Draco se encogió de hombros y bebió otro trago, el vodka era lo mejor para quitarse el frio a su manera de ver las cosas.

-No debería ofrecerme alcohol, eso es políticamente incorrecto- reclamó ella.

-Por un lado, hace frio y un pequeñísimo trago no te caería mal- dijo Draco- por otro lado, yo jamás he sido políticamente correcto. Bébelo, de seguro no heredaste mis genes alcohólicos. Eres físicamente igual a mí, tienes algunos rasgos de personalidad, pero de resto, eres igualita de pacata que tú madre cuando estaba en el colegio, tendrías que haberla visto, no se saltaba ninguna regla- luego le balanceó la botella frente a sus narices- ¿Quieres o no?

-Solo un sorbo, de la tapa- aceptó Hanna, ella había bebido anteriormente licores para calentarse el cuerpo, en pequeñas cantidades y bajo supervisión. Draco le dio el trago medido con precisión, Hanna lo bebió y se sintió más confortable.

-Usted tuvo una historia difícil con mi mamá ¿En serio fueron al colegio juntos?- preguntó Hanna.

-Sí, fue un dolor de cabeza de seis años de duración- dijo Draco- Yo era un sangrelimpia, ella era hija de muggles, más inteligente que yo por si acaso. Obviamente me lo tomé muy mal, ella era la mejor estudiante del colegio, yo la envidiaba, pero esos son solo cuentos de niños, rivalidades tontas. Lo peor estaba por venir.

-Ni que me lo explique mil veces, voy a entender como terminó enamorado de ella- afirmó Hanna- parecen cosas de locos.

-El amor es una especie de locura- dijo Draco.

-Prometo jamás enamorarme de nadie- agregó Hanna- parece un asunto bien complicado.

-No te lo recomiendo de ninguna manera- dijo Draco bebiendo de nuevo- Búscate un esposo rico y tonto, ese es mi consejo.

-Entonces, usted la ayudó a escapar- Hanna ya había escuchado la historia de boca de él, pero quería más detalles.

-Sí, fui el perfecto cabrón ayudándole a escapar con tu padre- confirmó Draco- quizás si lo hubiese sabido, que tú venias en camino, todo habría sido diferente probablemente me hubiese ido con ella. No lo sé, quizás no, yo era un cobarde y estaba casado en ese entonces. Aun estoy casado por cierto, y sigo siendo una especie de cobarde, pero creo que me hubiese tomado bien el embarazo. Yo la amaba. Estaba herido y celoso, a lo mejor hubiese dudado de la paternidad en un principio, puesto que soy un necio, seguro que lo enredaba más de lo que estaba, pero de seguro la hubiese ayudado más de lo que hice.

-Hubiese dudado de mi paternidad ¿Cómo puede ser eso?- preguntó inocentemente Hanna.

-Estás demente si crees que voy a explicártelo- advirtió Draco malhumorado- existe un límite Hanna, en lo que te estoy contando. Tienes doce años y si bien tiendo a olvidarlo, ahora estoy perfectamente consciente de tu edad.

-¿Se está confesando conmigo? Pero ¿A medias?- preguntó ella.

-Si- dijo Draco bebiendo un trago más- creo que necesitas saber algunas cosas.

Hanna le quitó la botella de la mano.

-No debería beber tanto- dijo ella- es dañino para su salud.

-Scorpius dice lo mismo- dijo Draco.

-Pues debería hacernos caso- contestó Hanna.

-Debería- fue la respuesta parca de Draco, sintiéndose un poco avergonzado de su alcoholismo frente a ella, tal como le pasaba con Scorpius.

-Le guardaré la botella, para después- dijo Hanna contrariada, luego su expresión se suavizó- Se porque lo hace….para olvidar.

-Eres muy perceptiva para tu edad- dijo Draco.

-Leo mucho…eso es todo- contestó Hanna, luego decidió salir de ese tema tan incomodo- ¿Me hubiese aceptado? ¿Aun con lo de Voldemort?- preguntó Hanna asombrada.

-De eso me enteré después y debo conceder que me confundió mucho- dijo Draco- claro si las cosas hubiesen ocurrido al revés, quizás ya yo habría visto tu pecosa cara antes de saberlo y hubiese reconsiderado toda la situación. Después de todo, no tienes cara de serpiente y a cambio posees unos bonitos ojos grises herencia mia.

Hanna se rió a carcajadas. Draco se mantuvo serio.

-Tienes que entender- dijo Draco- que yo estaba terriblemente asustado después que salió a la luz lo que Voldemort le hizo a tu madre. Cometí algunos errores, quizás en algún momento, consideré la posibilidad de…..en fin…ya lo sabes…..te lo he contado. Theo te advirtió sobre mí con buenos fundamentos.

-Usted estaba confundido- dijo Hanna- pero al final hizo buenas elecciones. Escogió darme un voto de confianza, eso habla bien de su persona.

-Hice cosas imperdonables- dijo Draco- contra ti y contra tu madre. No te apresures en darme tu perdón. Puede que lo lamentes después.

-No es fácil tratar con usted, no se da un respiro ni por un solo segundo- dijo Hanna exasperada, luego agarró su mano y le dio un objeto. Draco lo tomó, era un pequeño dragón de madera. Miró a Hanna interrogadoramente.

-Le doy mi tótem- dijo Hanna- el chaman dijo que el dragón me protegería. Fue cierto, el dragón me protegió, usted me protegió. Draco es su nombre, las casualidades no existen. Es un regalo, no tengo muchas cosas, pero tómelo como una señal de agradecimiento y de reconciliación entre nosotros.

Draco la observó detenidamente, para luego mirar la figurilla de madera y guardarla en su abrigo. ¿Cómo responder ante eso? las palabras sobraban, acarició con la mano el dragón de madera en su bolsillo por largo rato.

Hanna, le estaba dando una buena lección de vida, eso era seguro.

Finalmente habló.

-Gracias, creo que no he recibido mejor regalo en mi vida. Creo que me estas cayendo bien, Hanna- susurró Draco acercándose a su oído.

-Y usted a mi – dijo Hanna.

-Debemos volver al bosque- dijo él levantándose del suelo. Hanna lo siguió.

0o0

Una lluvia de hechizos cayó sobre los aurores, que empezaron a correr hacia sus enemigos dispuestos a presentar batalla, ganar o al menos morir en el intento.

Harry empezó a luchar con todo lo que tenía, maldiciones asesinas volaban por el aire. Todo era confusión, rayos verdes y rojos iban y venían. La luz del sol empezaba a menguar, pronto oscuridad los confundía y no pocos hechizos dieron contra los del mismo bando.

Poco a poco, la fuerza de los aurores empezó a prevalecer. Algunos mortifagos intentaron la huida pero fueron derribados.

Lucius mantenía a Scorpius a su lado, el chico demostraba ser buen duelista, aun cuando no se atrevía a utilizar maldiciones imperdonables. Se limitaba a desarmar a sus atacantes o simplemente aturdirlos. Al final, fue buena idea traerlo, muchos aurores dudaban en atacar a un niño, y el hombre mayor se aprovechaba de eso, Lucius al contrario era implacable, mataba casi por placer, sus ojos desesperados revoloteaban por todo el lugar buscando a la mujer, a Hermione Granger. Quizás no pudiese destruir a la niña, pero su madre seguro no se le escaparia.

La vió corriendo y no lo dudo, le lanzó la imperdonable, la mujer se tiró al suelo, desviando la maldición, Lucius corrió hacia ella, Scorpius se dio cuenta y fue tras su abuelo. Justo cuando llegaba hasta Hermione, ella se recuperó y se levantó apuntándolo con su varita. Lucius la rodeó por un lado apuntándola, Scoprius hizo lo suyo desde el otro lado.

Hermione miró hacia el frente, el hombre rubio la estaba amenazando. Ambos al mismo tiempo lanzaron la maldición asesina, pero los rayos rebotaron uno contra otro, haciendo que sus varitas se les fragmentaran en las manos. Un caso bizarro de Pior Incantatem.

Lucius observó con fascinación como Scorpius estaba en su puesto, amenazando a Hermione, que permanecía quieta, mirando al chico aterrorizada.

-Scorpius…hijo…esta mujer ha intentado matar a tu abuelo- dijo Lucius- esa es una afrenta que no puede ser perdonada.

Scorpius se puso en posición de ataque, no dejaba de apuntar a Hermione, sus ojos estaban entrecerrados, sus labios apretados y su mano firmemente tomaba la varita.

-¡Hazlo!- gritó Lucius Malfoy- ¡Hazlo de una vez condenado muchacho!

-No lo escuches- susurró Hermione mirando con atención al niño.

Theo Nott corrió como un desesperado, cuando vió lo que ocurría. Lucius Malfoy estaba desarmado frente a Hermione, pero ella estaba siendo apuntada por el chico Malfoy. Theo desenfundó la varita y apuntó hasta el chico.

-Baja esa varita- ordenó Theo en voz alta- ¡Bájala! ¡Ahora!

-Theo no…espera- gritó Hermione, luego se dirigió a Scorpius – por favor, deja la varita. No les haremos daño.

-¡Mátala!- gritaba Lucius enfurecido- ¡Mátala de una vez! Lo demás no importa.

Scorpius parecía concentrado y pensativo. Theo lo tenía a tiro y estaba calculando sus posibilidades de desarmarlo o al contrario matarlo antes de que hechizará a Hermione.

-¡Destrúyela!- gritó Lucius.

Scorpius entonces hizo algo inaudito. En una fracción de segundo dejó de apuntar a Hermione y apuntó a su abuelo. Esta vez su mano temblaba. Theo y Hermione se sorprendieron, ella miró al hombre con un gesto de suplica. Lucius Malfoy abrió los ojos como platos. Al final, Theo tomó su inesperada oportunidad y mató a Lucius Malfoy de un certero Avada en medio del pecho. Hermione gritó.

Scorpius cayó sobre sus rodillas, con la cara hundida en el pecho. Theo fue a revisar el cadáver de Lucius Malfoy, mientras Hermione se arrodillaba donde estaba el chico, lo atrajo a sus brazos, rodeándolo con estos. El niño empezó a sollozar, temblando incontrolablemente, seguramente había pasado el susto de su vida.

-¡Tranquilo! Shhhh ¡Tranquilo! Todo se terminó- dijo ella. Scorpius la miró con los ojos llenos de lágrimas.

-Tiene que creerme Sra. Weasley, yo no quería hacerle daño….Rose nunca me lo hubiese perdonado- dijo Scorpius.

-¿Sabes quién soy?- preguntó Hermione asombrada- ¿conoces a mi hija? ¿Son …amigos?

-Rose me ha mostrado sus fotos- dijo Scorpius- mi padre….mi padre también me habló de usted, se llama Draco Malfoy.

Hermione sintió un escalofrió recorriéndole la espalda. Su cuerpo se tensó solo con escuchar el nombre de ese hombre.

-Sé quién eres Scorpius- dijo Hermione mirándolo a los ojos, luego ambos miraron al cadáver de Lucius Malfoy, ella agregó- Lo siento, tu abuelo está muerto.

-Yo no lo siento para nada- dijo Scorpius con frialdad, Hermione lo miró asombrada, el chico explicó- Mi abuelo fue un hombre terrible, me trajo hasta acá solo para chantajear a mi padre.

-Sigue- inquirió Hermione.

-Mi padre sabia que esto sucedería y me dio instrucciones precisas de lo que debía hacer- dijo Scorpius- él sabía que mi abuelo no esperaría mi traición.

-¿Malfoy te pidió que asesinaras a tu abuelo?- preguntó Hermione asombrada y al mismo tiempo asqueada.

-Era nuestro último recurso, por así decirlo, pensamos en todo, pero teníamos pocas opciones- dijo Scorpius- Se que está mal, pero Lucius Malfoy pretendía matar a mi padre, quizás a mí y con toda seguridad a mi hermana. Después de todo, vino hasta acá solo con la intensión de matarla. No me gustó nada esto pero era una cuestión de vida o muerte.

Hermione entonces perdió los nervios.

-¿Qué estás diciendo?- preguntó Hermione al borde del colapso. No entendía absolutamente nada, para ella, Draco Malfoy y los suyos querían asesinar a su pequeña.

-Mi padre vino aquí a rescatar a mi hermana, no iba a permitir que le pusieran un dedo encima. Engañó a todos pretendiendo de que iba a participar en su cacería. Y lo ha logrado, por lo menos la salvó de las garras de mi abuelo- dijo Scorpius.

Hermione empezó a dar vueltas de un lado a otro. Theo se fijó en su inquietud y caminaba hacia ella con lentitud. Hermione le hizo una señal de que mantuviera la distancia.

-¿Te ha contado todo? ¿Todo?- Hermione estaba histérica.

Scorpius asintió, con las mejillas enrojecidas. Su padre no entró nunca en los escabrosos detalles, pero en el contexto, sabía lo que pasó, de boca de uno de sus protagonistas. Obviamente, no le gustaban las acciones y métodos de su padre, pero se negaba a estar decepcionado. Después de todo, él lo estaba enderezando todo otra vez ¿cierto?

-Papá no sabe que usted está aquí, ni siquiera se lo imagina. Me hizo prometer que después que todo acabase, yo la buscaría y le diría algo en su nombre- dijo Scorpius.

-Habla- dijo ella impaciente.

-Me pidió que le dijese: Que lo siente, por todo y que está profundamente arrepentido del daño que le hizo, sabe que a lo mejor no sirve para nada y usted sea incapaz de perdonarlo, pero que igualmente tenía que escucharlo- dijo Scorpius. A Hermione se le salieron las lágrimas de los ojos y se alejó corriendo.

Pasó por un lado de Theo , quien estuvo a punto de irse tras de ella.

-Déjela….está confundida- dijo Scorpius- claro, obviamente ella no recuerda nada. Padre me lo dijo.

Theo caminó cauteloso hacia el niño.

-Tú pareces saber muchas cosas- dijo Theo crípticamente-Muchacho, dame tu varita.

Scorpius se la dio sin chistar. Theo lo tomó por la solapa del abrigo y lo levantó por los aires sin esfuerzo hasta dejarlo de pie.

-Ahora tú y yo vamos a tener una charla…de hombre a hombre- dijo Theo.

-Usted ¿Quién es?- preguntó el niño hosco.

-¿Te suena el nombre de Theo Nott?- Scorpius abrió los ojos como platos.

-Es más alto de lo que me dijeron- dijo finalmente niño.

-Apuesto que te dijeron muchas de mi, estoy seguro que la gran mayoría no son ciertas- agregó Theo- creo que sería bueno confrontar información.

-Antes que eso ¿Cómo se llama mi hermana?- dijo Scorpius caminando a trompicones detrás de él, con malhumor- al menos tengo derecho a saberlo, he arriesgado el pellejo por ella y ni siquiera sé su nombre.

Theo abrió la boca de nuevo sorprendido, de pronto le era familiar esa altanería y desfachatez.

-Hanna, se llama Hanna, y no me queda ninguna duda….son hermanos- dijo Theo un poco divertido- Dime algo, ¿en algún momento pensaste que tendrías éxito? Lucius Malfoy fue uno de los mejores duelistas del mundo mágico.

-Tenia acónito y otros venenos….solo por si acaso- respondió Scorpius.

-¿No sientes ni una pizca de remordimiento por intentar matar a tu abuelo?- preguntó Theo.

-Con todo respeto señor, usted no se crió con él, no vio como trataba a mi padre, lo que decía de él, los planes que tenia para él- dijo Scorpius- y yo…yo amo a mi padre…mataría a quien intentara hacerle daño a él, a mi madre o a mi hermana, a quien no conozco, pero si papá está haciendo todo lo posible por salvarla, debe valer la pena ¿Cierto? Y antes de que diga que mi padre está loco de atar, déjeme decirle que yo me ofrecí para ayudarlo, él no puede solo con esto, de eso estoy seguro. Así que mi respuesta es no. No estoy arrepentido para nada, solo que me da un poco de pena…uno no debería tener una familia tan jodida…mi pobre abuela va a infartarse cuando lo sepa….

Dicho esto…..Scorpius se detuvo y vomitó en el suelo. Las emociones el día habían sido demasiado para su estomago. Theo lo sostuvo un rato hasta que terminó dándole palmaditas en la espalda.

-¿Estás mejor?- preguntó Theo, Scorpius asintió. Ambos empezaron a caminar.

-Me preocupa la Sra. Weasley ¿Cree usted que fue demasiada información?- dijo Scorpius.

-Sin duda alguna la sorprendiste- dijo Theo- pero ya me temía yo que por allí iban los tiros.

-¿Hacia dónde iremos?- preguntó Scorpius- mi madre debe estar preocupada por mí. Tengo que hablar con ella.

-Entraremos en el bosque, no vamos a pasar la noche en la intemperie-contestó Theo- Así que eres Scorpius….hum interesante….muy interesante.

-¿Qué le resulta tan interesante?- preguntó Scorpius gruñón.

-Al parecer, tienes más bolas que todos los demás Malfoy juntos- contestó Theo.

Más tarde, en la noche, Harry sometía a un interrogatorio a Scorpius Malfoy con Theo y Hermione presentes. El niño contó todo lo que sabía, Hermione miraba nerviosa a Theo, temerosa de que el niño soltara frente a Harry alguna cosa relacionada con Voldemort. Pero el niño no dijo nada, quizás porque no lo sabía o quizás simplemente por ordenes de su padre. Harry estaba furioso, enviaron a Scorpius a dormir y se pasó media hora despotricando acerca de los perversos y manipuladores que eran los Malfoy.

Sin embargo, ahora tenían esperanzas. Solo faltaba encontrar a Hanna.

Hermione cerca de la medianoche fue a comprobar el estado del chico. Scorpius se despertó inquieto y ella lo tranquilizo con dulces palabras. El niño al final se quedó dormido en su regazo, con una fogata ardiendo frente a ellos. Al otro lado, Theo la observaba con su mirada criptica de siempre. Hermione dejó al niño durmiendo y se adentró en el bosque.

Theo la siguió, ella sabía que la seguiría, esa sin duda fue la intensión. Necesitaba un momento a solas con él.

Caminaron un rato, hasta llegar a un riachelo. Ella se arrodilló y bebió un poco de agua, para después limpiarse la cara. Theo la observaba.

-Si Scorpius está en lo cierto y dijo la verdad, Hanna debe estar bien, Malfoy no tiene intensiones de dañarla- dijo Hermione un poco aliviada.

-Con Draco Malfoy nunca se sabe- fue la parca respuesta de Theo.

-Aun no puedo creer que metiese al chico en un plan tan descabellado- dijo Hermione – por otro lado, al parecer tuvo la razón en cuanto a Lucius Malfoy, realmente pretendía cambiar al chico por mi hija.

-Draco guardó sus espaldas, en todo caso, el único aliado que tenia era el niño- dijo Theo- que por cierto, dijo absolutamente toda la verdad, Potter le puso veritaserum a su bebida antes de interrogarlo.

-Es imperdonable que un padre convierta en asesino a su hijo, que lo utilize de esa forma, el chico dice que estaba de acuerdo, pero solo es un chico, totalmente manipulable- dijo Hermione- Quizás al final fuese de nuestra conveniencia que hiciese un arreglo así, pero Malfoy no tiene mi caridad por eso, ni por nada en realidad- sus manos temblaron, su corazón en su pecho se contrajo y de pronto le entraron unas terribles nauseas. Por dios y su madre, ella no iba a perdonarle jamás lo que le había hecho, quitarle su vida, sus memorias. Poco importaban las palabras que envió a través de Scorpius, para Hermione solo eran eso, palabras vacías sin sentido.

De pronto ella se paralizó y miró su reflejo en el arroyo.

-Creo que recuerdo algo- dijo ella- tú y yo….un lago.

-Si…yo también lo recuerdo- respondió Theo- ¿algo mas viene a tu memoria?

-Nada más- dijo ella- solo ecos de emociones y sentimientos. De ti….haciéndome el amor.

-Pero todavía así….no sientes nada- dijo él.

Hermione no le contestó, sino que desvió la mirada.

Theo se recostó sobre el tronco de un árbol y cerró los ojos, perdido en recuerdo y sentimientos. Su corazón latía demasiado rápido y se obligó a calmarse, el dolor de su ausencia estaba allí, demasiado real, demasiado intenso para dejarlo pasar, pero tenía que hacerlo. De pronto, sintió el aliento de ella frente a su rostro. Abrió los ojos de pronto para encontrarse con la mirada desconsolada de Hermione.

-No sé qué pensar, el niño dijo que …..Malfoy- ella se interrumpió y negó una y otra vez con la cabeza- si tan solo pudiese saber que es verdad y que es mentira, si tan solo pudiese recordar.

-Shhhh, no quiero que hablemos de él, deseo en cambio que hablemos de nosotros- dijo Theo, tomándola por la cintura y girándola con pericia hasta que la espalda de Hermione estaba contra el árbol. Instintivamente, su cuerpo se pegó al suyo, abarcando todo sus espacios. Reconoció sus curvas, su calor, su aroma. Era como si no hubiesen pasado doce años.

Theo miraba alternativamente sus ojos y sus labios, ella también. Le acarició con la mano su rostro, Hermione cerró los ojos y gimió.

-Tú no sabes…no sabes cuantos años esperé…no lo sabes…cuantas veces soñé- dijo él con la voz enronquecida.

-Bésame- susurró ella de pronto- tócame, recuerdo tus besos y tus caricias y desde que lo recuerdo no puedo dejar de pensar en eso. Está incendiando mi interior, necesito saber cómo fue…como es.

-Es una locura- dijo él incapaz de soltarla y alejarse- tú no me amas.

-Pero una vez lo hice ¿cierto?- dijo ella antes de abalanzarse contra sus labios.

Sentir el sabor de su boca, su lengua sedosa enredándose con la suya, eso fue suficiente para que Theo perdiese el control. Fundió sus labios con los suyos, hambriento y desesperado, era como si intentase devorarla viva, el fuego de la lujuria corría por sus venas, y tomando sus nalgas, la alzó contra su cuerpo. Ella enredó sus piernas en su cintura, abriendo su centro para él. Theo mientras la besaba, empujaba su pelvis contra la de ella, pero el roce no era suficiente y el contacto imposible, tenían demasiadas capas de ropa entre ellos. Hermione enredó sus manos contra su nuca, atrayendo su cara contra sus labios, se besaron duro y por un momento todo fue perfecto.

Cuando dejaron de besarse, Theo se alejó, dejando a Hermione respirando agitadamente. Confusa pero al mismo tiempo, más decidida que nunca.

Dos horas más tarde, mientras todos dormían, Hermione fue hasta él, ella se metió a escondidas en su tienda, Theo la estaba esperando, no estaba durmiendo aunque fingiese hacerlo, solo cerraba los ojos para embriagarse del recuerdo de ese beso compartido. Verla allí finalmente no lo sorprendió, no se pusieron de acuerdo, pero por alguna razón inexplicable ambos lo sabían.

Ella se quitó su abrigo, dudó un poco antes de deshacerse de su forro polar, aun así lo hizo, quedando desnuda frente a él. Theo la miró de arriba abajo, reconociendo las formas más maduras del cuerpo de ella, seguía igual de esbelta, pero los tres hijos que había tenido dejaron su huella, sus senos estaban más llenos y sus caderas mas redondas.

Theo estaba acostado cubierto de pieles. Ella dio un estremecimiento de frio.

-Ven aquí…vas a enfriarte- Hermione no lo dudó y se metió debajo de los abrigos con él. Theo se deshizo de su pantalón, su camisa y su ropa interior. El contacto de las pieles desnudas elevó la temperatura del lugar. Se besaron un rato, un poco más calmados que horas atrás. Mientras besaba su cuello, acariciaba su espalda y sus nalgas.

-Todavía no entiendo que haces aquí- dijo él perdiéndose en su cuerpo, tenía una formidable erección que exigía meterse dentro de ella lo más pronto posible y ella acariciando su miembro con sus manos hacia que no correrse fuese tarea de titanes.

-Yo tampoco- contestó ella devolviendo sus besos- pero se siente correcto. Es como si mi cuerpo recordase lo que mi mente se niega a mostrarme.

-No voy a hacerte el amor hasta que recuperes la memoria- Theo dejó de besarla y la miró seriamente- es una cuestión de honor.

Ella asintió, si bien cierto estaba desnuda allí con él, tampoco estaba muy segura de que hacer. Era una locura, pero estaba indecisa sobre si acostarse con él o no. Su mente no lo veía correcto, pero su cuerpo estaba ardiendo por Theo Nott. Por lo visto, él tomó la decisión por los dos, aun así no se resistió a su contacto y enredó sus piernas contra las de él, tomó una mano del hombre y la puso sobre uno de sus senos, Theo le acarició el pezón perezosamente con el pulgar, antes de envolverlo con sus labios. Hermione jadeó, él la tocaba exactamente en los sitios que a ella la volvían loca. Conocía su cuerpo y sus reacciones perfectamente. Si alguna vez dudó de que fueran amantes, se disiparon como el humo al estar con él íntimamente.

La llevó al clímax con su boca, acariciando con su lengua, succionando su clítoris hasta que la hizo estallar, ella se mordió la mano para no gritar de placer. Luego se quedaron abrazados durante un largo rato.

-No cumplí mi promesa, te hice el amor-susurró él- lo siento.

-Creo que te saltaste una parte importante-bromeó Hermione, sintiendo la dura erección del él golpeando su estomago. Ella había llegado, pero Theo se negó a sí mismo el placer. De alguna forma, ella sabía que no lo harían completamente hasta dejar bien claro su pasado, su presente y su futuro.

Ella no recordaba amarlo, pero desde la primera vez que lo vio, se sintió atraída por él, físicamente, mentalmente, no podía dejar de admirarlo, se deleitaba la vista de solo observarlo. Le gustaba mucho todo lo que apenas conocía de él, su carácter, sus modos directos y hoscos, sus miradas, su cuerpo, sus labios. Necesitaba sentirlo en su cuerpo, era un ansia que no conocía lógica alguna. De alguna manera, estar en sus brazos, llenaba alguna parte de su ser….lo terrible era que Hermione echaba en falta, algo más.

-¿Estás insatisfecha?- dijo él.

-No…claro que no…nunca…esto fue especial- contestó Hermione hablando en susurros- ¿Existe alguna manera de recobrar mis recuerdos?

-No tienes un obliavte encima, eso es seguro, Potter y yo lo hemos discutido mil veces- dijo él- si hubiese sido así, no recordaras nada, pero aun así lo haces, por fragmentos pero lo haces.

Ella hundió su cara en el hueco de su cuello.

-Hueles bien- dijo ella.

-Vaya gusto que tienes- respondió él con una sonrisa- huelo a cuero y sudor.

-Hueles a ti….solo a ti- dijo ella.

Se besaron de nuevo y se acariciaron profundamente hasta bien entrada la madrugada. Fiel a su palabra, Theo no intentó hacerla suya. Sin embargo, tenerla en sus brazos, aun cuando ella no recordase, era una pequeña victoria.

-Encontraremos a Hanna- dijo Theo- se que lo haremos. Y ahora sé que ella está bien…..sé que ella está bien.

Hermione estaba dormida y no lo escuchó. Theo la miró largo rato acariciándole los cabellos. Hanna estaba bien, sus sentidos hacia ella se lo decían, pero al mismo tiempo, el momento se acercaba ¿Cómo reaccionaría Hermione al encontrarse frente a frente con Draco Malfoy? ¿Lo recordaría? Esa era sin duda, la suma de todo sus miedos.

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