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Historia Co-escrita con la autora Cpbr15
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"Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando una estrategia para un sí."
-Ricardo Arjona-
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Prodigio 7: Dime que NO
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― ¿Tu cita? ― la ceja alzada de Adrien mostro que no le gustaba para nada la idea.
"¿Era una broma?" "¿con Nathaniel?" se preguntaba Adrien, no cabía de la impresión al verlos juntos y la expresión de desconcierto en el rostro de Marinette no ayudaba, le había dicho que era soltera, no entendía nada, pero su alma suplicaba a gritos que dijera que no, que lo que insinuaba el pelirrojo solo eran mentiras, "dime que no" "que no están saliendo" suplicaba su corazón.
―No ― y el alma le regreso al cuerpo a Adrien con esta palabra, pero era muy temprano para celebrar Marinette seguía hablando ―quiero sonar imprudente, pero creo que mi vida personal, no es algo que debe importarles mucho a ustedes siendo una pareja tan perfecta, además cruzaría el mundo las veces que fueran necesarias por venir a verle, como ya lo hice en esta ocasión ― dijo Marinette mirando a los ojos a Nathaniel.
―Ya oyeron a la madame ― Nathaniel podía deleitar el sabor de la venganza en sus labios ― Espero disfruten la velada y mi arte sea de su agrado, sin más nos retiramos ― cruzo el brazo de Marinette con el suyo y esta le regalo una sonrisa de complicidad, dándole la espalda a sus invitados, caminaron lejos de aquel par.
Nathaniel sentía como le flanquean las piernas, su corazón estaba latiendo rápidamente, mordía sus labios para controlar los nervios, pero debía hacerlo, salir de dudas de una vez por todas ― ¿entonces una cita? ― se adelantó Marinette, dejándolo sin palabras, tartamudeo algunas silabas antes de responder.
―Solo si tú lo quieres, hemos sido amigos por mucho tiempo no deseo dañar nuestra relación.
―Sí, me gustaría mucho poder recibir tus atenciones esta noche Nathaniel ― aún no estaba segura si eran los celos de ver a Adrien o su inconsciente hablando por ella, pero se dispuso a internarlo.
El pelirrojo le dio un beso en la mejilla por reacción de su cuerpo, al abrir los ojos cayo en cuenta de lo que estaba haciendo, tanto Marinette como el estaban con las mejillas tornadas carmesí, ―Alya me dio su tarjeta de acceso, vamos al patio, quiero estar contigo a solas, hay cosas que necesito decirte ― propuso y la respuesta afirmativa en el rostro de ella le dio vía libre.
La galería era una antigua casa, el primer piso era para las exposiciones y el segundo para oficinas, Nathaniel apretaba entre sus dedos la mano de la chica que no tenía la intención de soltar esa noche, Marinette se limitó a seguirle el paso, viendo como su pelirroja cabellera se movía en el andar, su espalda lucía un poco ancha y el tacto con su mano le agradaba, dejaron el salón de exposición para meterse entre algunos pasillos, cuando llegaron a la puerta de vidrio y metal que mostraba una bello jardín al otro lado, se detuvieron.
Marinette se posó al lado de Nathaniel, mientras este sacaba de su bolsillo la tarjeta de identificación de Alya, ya no le quedaba duda que esos eran cómplices, luego de un sonido de alerta, la puerta se abrio y el pelirrojo empujo para darle más espacio a su compañera ―Las damas primero ― le indico el chico, la diseñadora dio unos pasos para sentir la brisa sobre su piel, sin duda era todo dispuesto para ellos, la iluminación tenue con muchas flores y un termo con dos tazas en el centro de la mesa, donde el joven le pidió que tomara asiento.
Nathaniel sirvió el Té y le extendió la tasa que la chica acepta con una sonrisa ―La noche no está fría, pero igual quiero asegurarme que estés bien.
―Estoy bien, porque he podido verte luego de varios años, nada cambiara eso Nathaniel.
― ¿Tikki vino contigo? ― aunque le costó mucho creer que Ladybug y Marinette eran la misma persona, eso solo aumento el amor que ya sentía por ella.
Todo vino una tarde luego de exámenes de la universidad Nathaniel sabía que Marinette estaba cansada de tanto estudiar, le llamo para invitarle un café, paso por ella y hablaron durante mucho tiempo esa noche, al final la joven se fue al ver que se le hacía tarde olvidando su bolso, el pelirrojo no lo noto hasta que la caramera se lo entrego antes de irse del lugar, debía llevárselo pero necesitaba pasar por su casa primero, ya en su cuarto le marco al celular a su amiga y sintió el sonido que veía desde su bolso, necesitaba llamarle al fijo pero no lo sabía, abrio el bolso pensando que tal vez Marinette tendría una libreta de contactos y encontraría el número de la casa, pero casi se desmaya al ver a una criatura salir volando de este.
―Como ves mi acompañante de esta noche ― moviendo el bolso de mano en el aire ― es muy pequeño para que ella pudiera caber en él, le toco quedarse en casa, le hubiera encantado verte.
―Aún sigo sin creerlo, no importa cuando pase no me acostumbro a la idea que tú seas Ladybug.
―Hace mucho que no lo soy, afortunadamente Paris dejo de necesitar salvadores ― sorbiendo un poco del delicioso té.
―Te he extrañado demasiado, mis padres se divorciaron y comencé a vivir solo luego de que te fuiste, por eso cambié todo y no pudiste contactarme.
―Debió ser muy duro para ti, hubiera deseado estar contigo en ese momento.
―Estás conmigo ahora, eso es suficiente para hacerme feliz.
Las palabras de Nathaniel estaban haciendo efecto en la chica quien sentía hervir sus mejillas y como su pecho palpitaba de manera exuberante, el pelirrojo volvió a tomar la mano de su amiga, doce años atrás jamás se hubiera atrevido siquiera a dirigirle la palabra, pero ese ya no era el caso, era un hombre dispuesto a sacar de una vez por todas las emociones guardadas por más de una década, pero su personalidad tímida le jugaba en contra, haciéndole que las palabras se quedaran en su boca sin emitir sonido.
―Yo también te extrañe Nathaniel, eres demasiado importante en mi vida, no quisiera perderte el rastro de nuevo ― Marinette veía el nerviosismo reflejado en los ojos de su amigo.
―No pasara, ya Alya me dio tu contacto ― saco su celular y confirmo el número de teléfono tanto en Francia como Estados Unidos.
―No olvides mi correo, me debes muchas platicas, así que espero que hablemos por Skype demasiadas veces de aquí en adelante.
Ambos sonrieron, era evidente la tensión que había en el ambiente por el tono romántico de la conversación.
―No quiero hacerte sentir incomoda, si es que me precipite frente a Adrien y Cloe, sabes que ella me es tan… desagradable ― de solo recordar se le revolvía el estómago a Nathaniel.
―Ellos dos están casados, no te preocupes por eso y si, ella es demasiado fastidiosa.
Los ojos turquesa del pelirrojo se abrieron como canicas ― ¡Casados! ― rasco su cabeza ―Bueno son dos modelos plásticos, están hechos el uno para el otro.
―Al final consiguió quedarse con él ― el tono de voz de Marinette se tornó casi como un susurro dejando en evidencia su melancolía.
― ¿Aun sientes algo por él? ― pregunto Nathaniel a pesar de no querer saber la respuesta.
―No puedo mentirte, creí que la distancia y el tiempo habían enterrado aquellos sentimientos, pero basto solamente con volverlo a ver para que todo regresara, debo sonar tan patética ― se lamentó Marinette
―Está bien, créeme que lo entiendo a la perfección, me sucedió lo mismo esta tarde cuando te vi, fue como si mi corazón hubiera resurgido de las cenizas y latiera por primera vez con esa intensidad que solo sucede cuando miras a la persona que quieres ― a pesar del temblor de su cuerpo el pelirrojo estaba confesando sus sentimientos.
― Nathaniel ― susurro la joven, el chico levanto su mano en señal que no dijera nada.
―Déjame terminar por favor ― sus labios temblaban y estaba a punto de caer desmayado de la vergüenza ―Marinette yo… yo… ― fue solo un segundo que le tomo a la chica levantarse de su silla y lanzarse a él en un abrazo, quedando sentada en sus piernas, esa era su forma de ayudarlo.
Nathaniel estrecho con fuerza el cuerpo de Marinette contra el suyo, los latidos de su corazón poco a poco volvían a un ritmo normal ―he sido una tonta por no haberlo notado antes, perdóname ― susurro la chica su boca estaba muy cerca del oído del artista.
El pelirrojo ladeo su rostro negándole para que no dijera esas cosas ― yo creí que nunca tendría el valor para decírtelo.
―Pero si aún no me lo has dicho y quiero escucharlo ― le recordo Marinette separándose un poco de él, para mirarlo directamente a los ojos, este se levantó y le jalo hasta una pequeña fuente, si haría esto sería de pie aun si sus piernas fallaban y caía inconsciente luego de confesarse.
Nathaniel poso su mano derecha sobre el rostro de la diseñadora ―Marinette ― suspiro profundamente ―Te quiero ― el cuerpo de la chica se puso un poco rígido ―Y no como una amiga― le aclaro el joven.
―Nathaniel― susurro Marinette
―Te amaba desde la primera vez que te vi, te amo aquí, justo en el este instante y ha sido así entre todo el tiempo transcurrido desde el pasado hasta ahora― confeso.
Un sentimiento de alegría invadio el corazón de la chica, entendió que donde esta esa persona que nos quiere y valora, puede ser el lugar más especial en el mundo, ella le quería, pero aun después de sus palabras su corazón no mintió, no podría corresponderle de la misma forma, acerco su rostro logrando que sus frentes hicieran contacto para luego cerrar los ojos, poso su mano sobre el pecho de Nathaniel
―Está bien si me dices que no sientes lo mismo, si me dices que no― susurro el pelirrojo ―lo único que te pido es que no te alejes de mí.
―Te quiero― le aseguro Marinette ― lamento no poder hacerlo de la misma forma que tú a mí, pero no quiero perderte Nathaniel, si puedo hacer algo por ti solo pídemelo.
―Quiero hacer algo, para guardar esta noche como nuestra en mis recuerdos y prometo seguir siendo los mismos de siempre― "ahora si estas, demente" pensó Nathaniel al entender lo que le estaba pidiendo a Marinette.
― ¿Un beso? ― adivino Marinette quien abrio sus ojos para encontrarse con la dulce expresión de pena de Nathaniel que le pareció encantadora ― Podría darte más de uno esta noche ― hablo sin pensar y ella también se sonrojo en ese momento, sin duda vivir en Estados Unidos había liberado mucho su forma de actuar.
Las mejillas de la joven sintieron el tacto de las manos de Nathaniel, cerro sus ojos y espero el contacto que llego haciendo estremecer su cuerpo por completo, los labios de su amigo eran cálidos, la forma tan suave como tomaba los suyos demostraba entrega, estima, amor, los brazos de ella rodearon el cuello del pelirrojo aumentando la fricción de sus bocas, se mantuvieron unidos hasta quedar sin aliento.
Un suspiro por parte de ambos para recuperar el aire antes que la ronda de besos continuará por muchos minutos, entre abrazos y sonrisas, este era su momento, suyo, de los dos, luego de esto podrían avanzar con sus vidas.
….
….
― ¡Nos vamos! ― le indico Adrien a Cloe jalándole del brazo ― Ya estoy demasiado cansado de toda esta gente ― había furia en sus palabras y fuego en sus ojos.
Dicen que la curiosidad mato al gato y esta noche eso quedo claro, Adrien busco a Marinette por todos lados, pero no la veía por ninguna parte, al final fue hasta un pasillo solitario y se transformó, saliendo por una gran ventana del lugar, subió hasta el techo del edificio y trato de pensar a qué lugar pudo haberla llevado Nathaniel, pronto sus ojos los visualizaron a la pareja, estaban en el jardín besándose, aparto su mirada y regreso dentro, sintió su corazón convertirse en una hoja de papel que se rasgaba en pedazos.
Estaba muy molesto, tan frustrado de toda esta situación, así no se suponía que serían las cosas, creía que la vida los había vuelvo a poner juntos luego de diez años para poder aclarar todos los malentendidos y confesar los sentimientos reprimidos, no para que otro se la quitara, no para que ese se la quitara, de entre todos los hombres, Nathaniel, el perdedor de Nathaniel, podría partir todo a su alrededor en estos momentos, por los celos que invadían su alma.
― ¡Adrien espera! ― pidió Cloe, pero no le escuchaban, su esposo la seguía sacando a rastras del lugar ― ¡Basta! ― le grito usando la fuerza para zafarse de su amarre, este detuvo y giro a mirarla.
―Te dije que nos vamos, ¿Qué parte de eso no entendiste?
― ¿Qué diablos te pasa?, estas actuando como loco, tú no eres así.
―Pasa, que estoy harto de tus juegos estúpidos, de siempre querer envolverme en este tipo de reuniones solo para alardear de nosotros y nuestra vida, ¿acaso a los demás les importa? Creo que no y tu solo le das información para que estemos en boca de todos, no voy a tolerar uno más de tus "eventos sociales" te lo advierto desde ya ― su tono de voz alto intimido a su Cloe, el nunca actuaba de esa forma, no estaba razonando, estaba cegado por los celos de ver a Marinette con otro.
―Vete tú, yo me quedo ― le reto Cloe.
―Bien por ti entonces ― Adrien le dio la espalda y se fue del lugar, escuchaba como Cloe llamaba su nombre, pero no le importo.
Entro a su auto y emprendió camino lejos de todos aquellos que hicieron de esa noche un infierno, luego de conducir por un largo rato se parqueo a un lado de la calle, golpeo su frente con el volante, Plagg salió de su bolsillo, daba giros en el aire mareado luego de las innumerables vueltas que Adrien dio en el coche.
―Adrien ¿Qué sucede? Casi parece que se te quiere salir el corazón del pecho, estas actuando como un demente.
― ¡ahhhhhh! ¡Por que! ¡Ese estúpido! ― gritaba mientras golpeaba el volante.
― ¡Detente ¡― le exigió Plagg ― ¿Acaso pediste la cabeza?
Adrien recostó su espalda contra el asiento y tapo su rostro con sus manos, quería llorar, pero se controló, al final Marinette no tenía la culpa de nada, era libre podía intentar ser feliz con quien quiera, besar al que quisiera, amar al que quisiera, mientras que él estaba atado, el anillo en su dedo era la prueba que le pertenecía a otra persona le gustase o no.
―Se estaba besando con otro Plagg, la vi, sonreía y se notaba tan feliz, lo peor es que no puedo reprochárselo, ¡no soy nadie en su vida! ¡demonios!
―Tú lo has dicho no tienes ningún derecho sobre ella.
Apoyo su codo sobre el volante y su rostro cayo para que sus dedos apretaran sus ojos―La quiero para mí, soy un egoísta, lo sé, pero… ― mordió su labio tan fuerte que un sabor a sangre le llego al paladar, sin poder controlarlo más, una lagrima rodo por su mejilla ― la amo, renunciaría a todo por ella, aun si no me lo pide.
….
….
Marinette se despidió de Alya esa noche, luego de su velada a solas con Nathaniel, ambos compartieron con el resto de la gente en la exposición, ni siquiera estuvieron de manos agarradas, no era necesario, eran amigos y ambos estaban bien con eso.
Nathaniel le acompaño en el taxi hasta su casa, se despidieron con un largo abrazo, prometiendo verse una más antes que ella regresara a New York, espero que el taxi se perdiera al cruzar la esquina y busco las llaves dentro de su bolso, era de madrugada con todo cerrado y a oscuras la soledad podría asustar a cualquiera, en un instante todos sus sentidos se alertaron cuando sintió como le tomaban de la muñeca logrando que cayeran al piso sus cosas, alzo su rostro para encontrarse con ojos verdes mirándole con furia.
― ¡Suéltame! ― exigió Marinette moviendo su brazo, para librarse del agarre del rubio ― ¿acaso estás loco?
― ¡Claro que sí! Perdí la cabeza por ti hace ya doce años ― se podría notar a simple vista que Adrien estaba hiperventilando.
―Ve a tu casa Adrien, no tienes nada que hacer aquí ―Sentencio la joven, pero Adrien le tomo nuevamente por la muñeca.
―Vienes conmigo ― advirtió el, arrastrándola unos pasos, Marinette forcejeo haciéndole perder la paciencia al rubio quien termino arrinconándola contra la pared, apretando sus hombros, sin duda no estaba razonando ― ¿Te gusto? ― pregunto, pero Marinette pareció no captar a que se refería ― ¿te gusto ser besada por Nathaniel? ― volvió a preguntar a gritos.
Marinette le empujo logrando que retrocediera unos pasos, ella había tenido suficiente de su actitud posesiva ―No tengo por qué darte explicaciones ― le recordo.
―Solo tienes que responder, SI o NO.
― ¡Es mi vida! ¡no te incumbe! Puedo besar al que se me dé la gana y acostarme con quien se me venga en gana, ¡tú no eres nadie! ¡NADIE ADRIEN! ― ambos estaban por perder sus cabales.
― Espera acaso, ¿vienes de acostarte con él? Entonces no eres más que una cualquiera― le dijo, casi podía percibir el nudo en la boca del estómago de solo pensarlo, a ella con él otro.
Marinette voltio la cara de Adrien de una sola cachetada, se decepciono al ver lo fácil que podría ser ella con un hombre según Adrien―Y si así fuera ¿Qué? ― tentó más la situación con la pregunta.
―Estoy seguro que te sentirías vacía.
― ¿Cómo puedes saber lo que yo siento? ― le reclamo Marinette golpeado su pecho con furia.
Adrien detuvo uno de sus golpes dejando la mano de Marinette a la altura de su corazón―porque así es como yo me he sentido, tratando de buscarte en otras ― esas solas palabras bastaron para que ella dejara de forcejear.
―Tu esposa debe estar preocupada por ti, vete a casa Adrien ― ya no deseaba seguir discutiendo con él, quiso girarse, pero el brazo del rubio le obstruyo el paso.
―No metas en Cloe en esto, ella no tiene nada que ver entre nosotros.
― ¿Qué no tiene nada que ver? ¡Deja de ser cínico! ¡tiene que ver cuando te casaste con ella imbécil! Nunca hubo un nosotros, ¡nunca va ha haberlo! Debemos dejar de pensar en aquello que nunca fuimos, ¡Entiéndelo de una vez por todas! ― Marinette tenía las manos en su frente producto de la desesperación.
― ¡Te equivocas! ― suspiro Adrien para calmar su agitado corazón ― Aun puede haber un nosotros ― la rodeo por la cintura y aprovechando el impulso al traerla contra su cuerpo la beso.
Un acto que realizo sin pensarlo, sin saber si seria su redinción o perdición.
Capitulo con algunas horas de retraso pero no alcazo a ser una dia xD
notitas la lector Cindy:
Quede en eviarle el archivo a Paola hace dos dias, como estaba por salir de viaje cuando envie el correo antes de salir no tenia el adjunto wow. yo despistada como siempre, asi que la demora no fue por ella esta vez fui yo, me disculpo por eso... pero viaje de madrugada de Beijing a shangai y entre tanta cosa no me habia conectado al watssap donde paola estaba como loca por el capitulo, lo siento T.T
Ademas que no se saben pero en china los servicios de google estan prohibidos asi que ni acceder a mi gmail podia desde un computador que no tuviera instalado el vpn que es el programa que se usa para poder navegar libremente por internet, afortunadamente una colega de la universidad trajo su portatil y desde el suyo fue que rescate el cap con la ultimas correcion de mi nube.
de igua forma el siguiente capitulo va sin problemas el lunes por que me encargare que el domingo mi colega de esta historia lo tenga listo para actulizar :)
ahpra hablemos del cap :3 manito arriba las que tambien aman a nath como yo, ese pelirojo es muy sexy, muchisimas gracias por sus comentaraios esos nos anima muchisimo, espero que este cap les guste tambien, un beso su segunda autora Cindy...
