Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto.

Entre Dos Hogares

El ambiente se sentía cálido, el pronóstico no se había equivocado. La vista que proporcionaba el ventanal era sencillamente agraciada. Bueno, también se debía a la buena ubicación de la casa de su hermano, desde ese lugar se podía apreciar toda la ciudad. Ya le felicitaría por eso. El joven se removió ligeramente, pero no pudo deshacer el abrazo al que era sometido, todo lo contrario, fue aprisionado incluso más. Suspiro cansado, estaba en la misma posición despierto desde hace cuatro horas atrás, sentía que su columna iba a partirse en dos por la incómoda posición en la que se encontraba. Miro su reloj dificultosamente, eran casi las cuatro de la tarde, maldijo por lo bajo. Dio una gran bocanada de aire para calmarse, de lo contrario estamparía la cara de Itachi contra el suelo, y vaya que lo estaba deseando. Después de unos largos minutos nuevamente intento zafarse del abrazo, pero no lo consiguió. El pelinegro incluso se aferraba más a él, tanto que sentía que no podía respirar.

-Dios, dame paciencia y no fuerzas porque juro que lo mato, lo mato…- Susurraba con la poca paciencia que le quedaba, con un poco de suerte logro aflojar el abrazo que el joven azabache le daba. Giro su vista hacia él y lo miro por unos segundos, se veía tan calmado, tan… Tan él. Tan Itachi. Aun podía recordar cómo era en sus días de secundaria, siempre el serio del grupo, el líder, el clásico chico que todos admiran. Pero ahora era diferente, estaba distinto… Pero no era con todos, solo con él. Se preguntaba a si mismo porque, ¿Realmente hizo mal aquella vez?

-Suenas como Hidan- Le reprocho a medida que habría sus ojos para distinguir la azulina mirada del joven, quien también lo observaba fijamente.

-Hablar con él me trauma- Esbozo una pequeña sonrisa y, para gran alivio suyo, finalmente pudo deshacer el abrazo. Se reincorporo en el mismo sofá y estiro su cuerpo, lo sentía todo entumecido.

-¿Te irás?- Pregunto fugazmente, si bien ya conocía la respuesta, quería escucharla de la boca del propio Deidara.

-En dos días- Afirmo sin mirarlo, ya sabía lo que venía y estaba preparado para afrontarlo.

-¿Por qué no me lo has dicho?- Sus palabras sonaban tajantes, ya estaba cambiando.

-No tengo porque, lo nuestro termino hace mucho tiempo- No quería ser malo con él, pero ya le cansaba la situación, no importaba cuanto se lo dijera o cuanto tratara de hacérselo entender, siempre llegaban a la misma situación.

-¡Fue porque tu quisiste!- Se levanto del asiento agobiado, se veía ira en su rostro.

-No quiero discutir, solo quiero que entiendas…- Sonó entrecortado y sumiso. De un momento a otro, no anticipo en que segundo paso, pero comenzó a volverse pequeño ante el ojinegro. Juntó sus piernas lo más que podía al igual que brazos, entrelazo los dedos de sus manos debajo de su mentón como si estuviera orando. Acacho su cabeza y espero, contenía con gran valentía las lagrimas que amenazaban con brotar de sus ojos.

-¿Entender que Deidara? ¡¿Acaso nunca me amaste?! ¡Tú me engañabas! ¡Por eso viajaste con él aquella vez!- Estaba gritando, y aunque el rubio ya estuviera acostumbrado a eso, siempre era doloroso verlo así.

-¡Ya te lo explique! ¡Nunca fue así! ¡Yo te amaba de verdad! ¡Sasori es solo un amigo!- Levanto la cabeza al hablar, seguro de cada palara que soltaba. No estaba mintiendo, pero Itachi nunca le había creído.

-¡Mientes! ¡Incluso me dejaste por el!-

-¡Yo no te deje! ¡Tú fuiste el que corto conmigo!- Ya estaba llorando otra vez, se sentía tan estúpido por eso. Limpio rápidamente sus lágrimas con ambas manos, se enderezo para afrontar la situación, esta vez sería diferente. Recordaba cada vez que discutían, siempre que regresaba a su país era lo mismo. Delante de la gente Itachi actuaba de forma normal y atenta, pero cuando se encontraba solo con el todo era diferente, su actitud cambiaba repentinamente.

[-No quiero que vayas- Espeto firmemente, no estaba dispuesto a tolerar eso.

-Creí que me felicitarías por esto- Su rostro reflejaba tristeza, esperaba que su novio lo apoyara aunque sea solo una vez.

-¿Por qué lo haría? Viajaras con él- Estaba enfadado, no quería que el rubio viajara a España, y mucho menos con ese chico. Si Deidara creía que se lo permitiría estaba muy equivocado.

-Sasori en un amigo, y fue increíble que nos llamaran a ambos. Solo quiero tu apoyo en esto, ¡Sabes que es mi sueño!- Estaba muy contento por lo que decía, se llenaba de orgullo por lo sucedido. Y es que… ¿Cuántas veces te darían una oportunidad así? Viajar a España era el primer escalón de muchos que daría si aceptaba el ofrecimiento -Naruto y Sasuke estaban muy felices por la noticia, incluso la maestra Kurenai me ha felicitado- Se acerco para tomarle de las manos mientras un ligero tinte rojo cubría sus mejillas, se veía muy tierno.

-No quiero que vayas, ¡Te dije que no!- Se estaba impacientando por la terquedad del chico, definitivamente no lo estaba escuchando.

-Pero Itachi… ¡Sabes que es mi sueño! Siempre te lo he dicho, además…- Fue abruptamente interrumpido.

-¡Pero no creí que lo cumplirías! ¡Te digo que no iras Deidara! ¡No quiero que vayas con él!- Se soltó del agarre violentamente y sin una pizca de delicadez.

-¿Tanto dudas de mi?- Las palabras fueron inadecuadas, el rubio sentía que algo se había roto entre ellos, era como si un finísimo hilo de cristal se partiera en pequeños segmentos y se extinguiera en un abismo oscuro y perpetuo. Esas palabras se convirtieron los primeros cimientos a lo que posteriormente sería una pared de mármol impenetrable, una pared que separaría sus destinos para siempre.

-No iras, no quiero escucharte mas- Se dio media vuelto dispuesto a marcharse, se auto convencía a si mismo de que eso era lo mejor.

-Volveré pronto, son solo cinco días- Susurro –No perderé esta gran oportunidad, ni siquiera por ti… Itachi- Fue la gota que rebalso el vaso, sin previo aviso el pelinegro se volteo bruscamente hacia él, lo tomo de los hombros y comenzó a presionar estos mismos con fuerza.

-¡¿Cómo quieres que te diga que no iras?! ¡Tú no iras!-

-Itachi, m-me duele…- Decía entre quejidos, la repentina reacción de su novio lo había dejado atónito. No entendía como habían llegado a tal discusión.

Lo vio a los ojos, suplicándole que lo soltara y lo que vio, lo sorprendió mucho mas. Los ojos de Itachi estaban apagados, oscuros… Era como si estuvieran muertos. "Suéltame" Susurro débilmente y pudo ver como la mirada de su novio recuperaba ese brillo característico que tenia.

-Dei… Y-Yo…- Lo soltó rápidamente al ver el rostro del rubio, se sentía de lo peor ¿Cómo puedes hacerle daño a la persona que mas amas? Se acerco una vez más a él intentándolo abrazar pero el chico lo empujo violentamente hacia atrás.

-No te conozco…- Dijo entre sollozos para salir corriendo de las instalaciones, y es que realmente no lo conocía, esa era una faceta que jamás había visto en Itachi, y que por obvias razones, temía.]

-¡¿Entonces porque viajaste con él?!- ¿Cuantos años ya habían pasado que siempre tenían la misma discusión? ¿Seis, siete? No lo sabía, pero estaba seguro que pronto el conteo se terminaría.

-Incluso cuando niños conocías mi meta, ser un gran artista que viaje por el mundo exponiendo sus obras ¿Verdad? Tu mismo me dijiste que jamás abandonara mi sueño, ¡Y eso hice!-

-¡Pero porque…!-

-¡Yo no tenía nada con Sasori, ya te lo dije! ¡Nos llamaron a ambos, eso fue todo! Después de todo este tiempo… ¿Aun crees que te engañé con él? ¡Que poco me llegaste a conocer Itachi! ¡Bien sabes que yo jamás he sido un cualquiera!-

-¡Lo sé, yo confiaba en ti pero en el…!-

-¡No lo metas! ¡Él no tenía nada que ver! ¡Ya me canse de que siempre digas que te engañe con él! ¡Yo jamás hice eso! ¡Si lo nuestro termino fue porque te obsesionaste!- Itachi se calmo al escuchar las palabras del rubio, cuanto más lo miraba más convencido estaba de que no mentía, pero no podía evitar pensar que había una posibilidad de que estuviera mintiendo.

-Estás mal, Deidara-

- Tu eres el que está mal, solo déjame ayudarte… Tienes que entender que tu dejaste de amarme hace mucho tiempo, lo que sientes solo es… Es una obsesión…- Se acerco a él para tranquilizarlo, podía ver como sus palabras lo aturdían de una gran ira. Sintió miedo por lo que pudiera hacer, pero dejo todo eso de lado con tal de ayudar al pelinegro.

-Realmente te amo- Y se dejo abrazar mientras el brillo de sus ojos regresaba, impregnando su mirada de sentimiento de amor puro e inquebrantable, cosa que desgraciadamente Deidara no alcanzó a ver ya que había hundido su rostro en el pecho de su ex pareja.

…*…

-¡Otra vez!- Exclamo muy alegre un peliblanco, ponía ojos de cachorro para que sus suplicas fuesen escuchadas.

-¡Ya cállate! ¡Es la quinta vez que toca la misma!- La pelirroja ya estaba harta, recordaba que cuando niña ella bailaba esa canción junto con sus amigos, la melodía le hacía tener recuerdos nada gratos que incluso quería olvidar.

Sasuke empezó a tocar las mismas notas una vez más, era cierto que ya lo había hecho varias veces pero con cada nota que marcaba sentía que recordaba un poco más. Ni siquiera sabía como hacía para tocar, pero tocaba.

Cuando tomo la flauta entre sus manos sintió montones de recuerdos agolparse en su mente, se preguntaba incluso si eran suyos.

Sus dedos se deslizaban sobre la herramienta musical con gracia y dedicación, resoplaba por la embocadura para que el hermoso sonido producido emergiera por el pie del instrumento.

Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si… Todas las notas eran parte de él, incluso sentía que podía tocar otros instrumentos, no sabía ni cuales pero así lo sentía él. De vez en cuando se equivocaba de nota, y es que su memoria no estaba funcionando al cien, pero al menos podía sobrellevar los errores con seguridad y ritmo. A veces levantaba la vista para ver a sus espectadores, los tres lo miraban expectantes, preguntándose a sí mismos desde cuando el pelinegro podía tocar una flauta dulce. No conto los minutos, no se percato del tiempo, pero toco un tiempo más. Cuando sintió que la melodía le había salido bien separo el instrumento de su boca y lo dejo reposar sobre la mesa del amplio comedor. Se quedo mirando el instrumento unos segundos y sonrió de medio lado, se sentía bien después de haber tocado.

TII TII TII

El ambiente tranquilo se vio interrumpido por el tono de llamada del celular de la pelirroja, esta de mana gana lo busco entre sus ropas, y al encontrarlo se exalto un poco, cosa que fue notada por sus dos amigos pero no por Sasuke quien aún seguía ensimismado en sus recuerdos.

-Lo siento, es mi jefe- Y se dirigió hacia la salida del departamento con la intención de que los presentes no oyeran la conversación, más específicamente Sasuke.

Tanto Suigetsu como Juugo entendieron el accionar de la pelirroja, así que rápidamente quisieron entablar una conversación con el azabache.

-¿Qué te dijo?- Pregunto casualmente al aire, y es que intentaba restarle importancia cuando en realidad estaba ansioso por enterarse de todo. Simplemente era curiosidad.

-¿Quién?- Sasuke se hizo el desentendido, y es que la pregunta fue inesperada.

-¿Quién más? ¡La doctora! ¿Al final que te dijo?- Se exaspero un poco, quería saber, quería saber… ¡Quería saber pero ya!

-Nada- Desvió su mirada hacia el ventanal que daba vista a la ciudad, había tristeza impregnando sus oscuras y envolventes pupilas.

-¿N-Nada?- Juugo también ya se lo esperaba, pero que la peli rosa aun quisiera seguir ocultándolo incluso después de que el mismo Sasuke le fue a decir que recordaba era colmo, entonces si no estaba esperando a que el joven recordara… ¿Qué era lo que le hacía tardar tanto? Sacudió la cabeza ante tales interrogantes, ellos no debían involucrarse después de todo, o al menos eso quería el mayor de los presentes.

-¡Qué va! ¿Pero le explicaste bien como era ese niño?- Se recostó en el sillón en señal de frustración, y es que ya se esperaba algo así después de todo.

-Sí, pero aun así no lo recordó, además fue hace mucho tiempo…- Intento rebuscar entre sus archivos mentales lo que le había dicho la joven en el hospital –Dijo que me ayudaría a encontrarlo, que se lo deje a ella-

-¡No confíes!- Intervino bruscamente Suigetsu a la vez que se levantaba cual resorte del cómodo sofá -¡Esa mujer…!

-¡Suigetsu!- El grito del peli naranja lo hizo volver en sí, un poco más y hubiera cometido una gran estupidez. Rodo sus ojos hacia su amigo y vio el gran gesto de desaprobación que le suministro, Juugo estaba molesto. Se maldijo por dentro por no tener la capacidad de controlarse cuando esta alterado. Chasqueo la lengua y se volvió a sentar en el asiento mientras recapacitaba en lo que iba a decir. Karin tenía razón cuando dijo que debían alejarse de Sasuke, pero de lo terco y testarudo que es tuvo que hacerle la contra, como siempre. Incluso había arrastrado a su amigo Juugo a todo ese teatro. ¿Y si Sasuke descubría todo? ¿Y si Madara descubría todo? O peor aun… ¿Si el propio Uzumaki Naruto descubría todo? Genial… Súper genial ¿No? Igual en esos momentos poco importaba toda esa bola de palabras, estaban ahí, jugándose la cabeza, pero estaban ahí.

-Bueno, por suerte pude rastrear el celular de Uzumaki Naruto, ¡Además conocí la "disque" tumba de Sasuke! ¡¿Quién hubiera dicho que su supuesta tumba estaba en una colina y no en un cementerio?! ¡Oh si! ¡La tecnología de rastreo es lo más! ¡Incluso imágenes satelitales tenia! Ya le diré a Kakuzu que me averigüe un par de cosas, ¡Digo! Ya que esta…- Pensaba el albino para sus adentros.

-¡Suigetsu, Juugo! ¡Nos vamos!- Entro alterada la chica al recinto, poco pudo ocultar su gran nerviosismo. Su rostro mostraba algo de preocupación, y un poco de susto también.

-¿Q-Que ocurre Karin?- El peli naranja se levanto cual bala disparada, solo ver el rostro de la pelirroja así era algo extraño.

-¿Paso algo?- Sasuke no entendía nada, se juzgaba tan ajeno a la situación que incluso sentía que la visita era él. Se reincorporo para quedar a la altura de sus nuevos amigos, no entendía sus reacciones pero quería ayudarlos en lo que pudiera, después de todo… Bueno, ellos también lo habían ayudado un poco. No se sentía tan solo como en un principio.

-No te preocupes, es solo que nuestro jefe esta de malas y nos llamo urgente- Contesto Karin rápidamente antes de que los otros dos dijeran una estupidez y estuvieran a punto de echarlo todo a perder. Se acomodo sus gafas, esa acción la ayudaba a pensar con más claridad, era como un estimulante para ella –Lo siento, prometimos que iríamos a la plaza pero…-

-No se preocupen, iré solo mas tarde- Trato de sonar consolador, pero no le salía muy bien.

-Lo siento- Volvió a decir mientras tomaba su bolso y se encaminaba a la salida -¿Dónde está Suigetsu?- Le pregunto al mayor quien ya se encontraba en la puerta esperando a sus amigos.

-Creo que en el baño- Contesto sereno, pero en el fondo estaba preocupado.

-¡Ese idiota!- Grito molesta, aun no entendía como había hecho para aguantarlo durante todo ese tiempo -¡Voy a golpearlo!- Y se encamino hacia el dichoso lugar donde se suponía que estaba el albino, Sasuke solo soltó una mueca que se asemejaba a una sonrisa, y es que el trato de esos dos era imposible.

-Sasuke- El aludido volteo a ver a su amigo, este lo llamo disimuladamente y con la mirada le ordeno que saliera del departamento, el pelinegro dudo un poco ero finalmente acepto. Al salir cerró la puerta y siguió a Juugo hasta el final del pasillo.

-¿Qué ocurre? ¿Es grave?- El ojinegro creyó que su amigo quería hablarle acerca de su repentina llamada, pero nada estaba más alejado a la realidad que tan afirmación.

-Suigetsu me dijo que te de esto- Y saco de su bolsillo un pequeño trozo de papel doblado en cuatro partes, por obvias razones, no podía leerse el contenido.

-¿Qué es?- Quiso abrirlo, pero la mano del mayor lo detuvo.

-Ábrelo después- Espeto para alejarse de él y volver a la entrada del departamento de Sasuke.

El pelinegro guardo el trozo de papel en el bolsillo de su pantalón, después de todo no tenía prisa por saber lo que decía. Ah de ser otra tontería se Suigetsu, salía con cada cosa. Se acerco hasta la puerta y pude ver como de ella salía una pelirroja hecha una furia y un albino todo golpeado. Sonrió para sus adentros.

-¡Nos vemos!- Saludo la chica mientras comenzaba a bajar las escaleras, se la veía apurada. Juugo solo hizo un saludo con una de sus manos para luego perderse de vista, al final solo quedo Suigetsu.

-¡Suerte allá!- Dijo para luego descender del tercer piso rápidamente.

-¿Suerte allá?- Pensó el pelinegro mientras volvía a entrar a su departamento -¡Cierto!- Recordó el papel que Juugo le había dado, cortesía de su gran amigo Suigetsu. Saco el papel de su bolsillo y lo contemplo por unos instantes mientras tomaba su saco para salir, aun estaba doblado por lo que no podría leerlo. Se pregunto que podría ser, así que sin muchas ganas de darle vueltas a la situación lo abrió.

"Ruta 25 camino a Karakura. Colectivo rojo 501, última parada.

En la cima de la colina veras algo interesante."

¿Colina? ¿Suigetsu esperaba que fuera a una colina? Bueno, si lo pensaba bien la idea tampoco le desagradaba. Necesitaba ir a otro lugar que no fuera solo la plaza de la ciudad. Dio un suspiro cansino, de esos que te relajan el cuerpo de un solo movimiento. Guardo el papel otra vez, no vaya a ser que se perdiera. Tomo su celular que estaba cargando batería y apago todas las luces, miro el interior por unos instantes para luego cerrar la puerta y marcharse. Iba descendiendo por las escaleras y recordó algo importante, se había olvidado la flauta. Incluso se había dicho a si mismo que la llevaría para practicar un poco y se la había olvidado. ¿Debería volver? Ya estaba en la planta baja, así que se dio media vuelta, no tenía ganas de subir otra vez.

Camino rumbo a la plaza, según lo que había observado todos los colectivos pasaban por allí. Reviso sus bolsillos, por suerte tenia la tarjeta de pase de colectivo que días antes le había dado la doctora, por suerte no se la había olvidado. Miro su reloj, eran las cinco de la tarde pasadas ¿Tan rápido se le paso el día? Puede ser. Volvió a mirar el papel, "Colectivo rojo 501…" ¡Eso no valía! ¿Cómo se supone que sabría donde se toma el jodido colectivo? Estaba enojado, el no preguntaría, el no… ¡Colectivo rojo 501! ¡Estaba parando a recibir pasajeros en la esquina, justo a una cuadra de donde él estaba! ¿Valía la pena correr? O quizás esperaba el siguiente, después de todo ya sabía donde era la parada… ¡¿Qué tanto?! Agarro con fuerza el papel y corrió a todo lo que sus piernas le daban, juzgaba que ya no llegaba. Se sentía como un adolescente de secundaria que está a punto de perder el último colectivo del día con rumbo a la escuela. Por suerte llegó, lo vio como un milagro, no estaba en condición física después de todo.

…*…

-Discúlpame- Rogó por decimosexta vez consecutiva.

-Vete-

-Lo siento mucho- Decimoséptima.

-Chau-

-¡Te prometo que no volverá a suceder!- Se estaba impacientando, y la otra persona también.

-Matsuri, tráeme un café- Ordeno por el teléfono de su escritorio. Oh si, ser presidente de tu propia empresa tiene grandes beneficios… Bueno en realidad solo algunos.

-¡No me ignores! ¡Sabes que el contrato beneficiara a ambas empresas!- Grito efusivamente.

-Con dos de azúcar- Recalco, y es que no le agrada mucho lo dulce.

-¡Por favor perdóname! ¡Nunca más volverá a pasar! ¡La próxima vez le ordenare a Sai que se aleje tres cuadras de ti!- Decimoctava, junto con una bomba de tiempo muerto.

-¡C-Cállate!- Su rostro tomo color rápidamente al escuchar ese nombre, incluso parecía que competía con su propio cabello.

-¡Sai me dijo que no la pasaron mal así que pensé que tal vez…!- Lo dijo en un tono molestoso, quería ver la graciosa reacción de su amigo.

-¡Cierra la boca!- Y le aventó un sinfín de cosas que se encontraban sobre su escritorio, solo el escuchar ese nombre cambiaba completamente su carácter, y el rubio ya lo estaba comprendiendo -¡¿Quién te ha dicho que es por Sai?! ¡Espere en tu oficina por tres horas y nunca llegabas idiota! ¡¿Se puede saber dónde estabas?! ¡Ni siquiera respondiste a mis llamadas!-

-¡Lo sé, lo sé, lo sé! ¡De verdad lo siento! ¡Tuve un gran inconveniente!-

-¡¿Así?! ¡¿Tienes idea de cuantas supervisiones cancele el día de hoy solo para asistir a tu reunión?!- Le siguió aventando más cosas, necesitaba desquitarse pero ya.

-¡Sí lo sé, yo también! ¡Es que hubo una complicación en Fiore y no tuve tiempo de nada! ¡Estuve tres horas clavado en la construcción! ¡Por favor discúlpame Gaara!- Sus ojos se mostraban llorosos, como si eso apaciguara el corazón del joven.

-¡Vete Naruto! ¡No firmare una mi…!- El rubio preveo la respuesta de su amigo, tantos años de amistad siempre rendían sus frutos. Así que antes de dejarlo terminar, lanzo su mejor carta, toda su apuesta.

-¡Te recompensare lo juro! ¡Hare lo que quieras!-

Eso es justo lo que el pelirrojo necesitaba oír, y el rubio lo sabía. ¿Quién se resistiría a algo como eso? Sonrió por lo bajo tratando de que Gaara no se diera cuenta, al levantar la vista se encontró justo con lo que quería. El joven se veía tranquilo, estaba meditando. Naruto empezó a bailar en su conciencia. Gran error.

-Si haces mi trabajo por dos meses, quizás lo firme- Dijo por fin, el mundo de sueños del rubio colapso.

-¡¿Dos meses?! ¡Cuatro días y cerramos trato!- Segundo error.

-¡Dos semanas!-

-¡Hecho!...- Recalculando -¡¿Qué?!...- Recalculando -¡No! ¡Espera!-

-¡Hecho!- Lo engaño por completo, así que antes de que su amigo pudiera replicar mas, el pelirrojo tomo la lapicera, abrió el documento y firmo rápidamente en los lugares correspondientes. Posteriormente tomo con ambas manos la derecha de Naruto en señal de pacto, agitando el agarre de arriba hacia abajo con una gran felicidad en el rostro.

-¡Gracias, gracias! ¡Seremos grandes socios! ¡Disfruta las dos semanas que vienen! ¡Yo lo pasare muy bien en Karakura!-

-Eres malo…- Lloraba forzosamente, le habían visto la cara tan fácilmente.

-Es por lo de esta mañana- Dio una pequeña risita.

-Señor Gaara los cafés están…- La chica quedo atónita al ver el desorden del lugar -¡Señorita Temari!-

-¡No, no la llames!- Gritaron ambos jóvenes al mismo tiempo, pero ya era tarde.

Después de un sinfín de gritos y regaños, el rubio se retiro muy contento por haber conseguido una sociedad a prueba de bombas. Se despidió de todos y se dirigió a su vehículo, ya era demasiado tarde. ¿Cuánto tiempo estuvo en Suna Corp? Bueno, que más daba, había visto a sus amigos y eso era lo que importaba. Ingreso en el auto y se dispuso a volver a su casa. Cruzo la primera esquina, la segunda… No, aun no quería volver a su casa. Dejo de mirar las calles y se concentro en el cielo por unos cortos segundos, el sol estaba queriendo de cruzar el horizonte.

-La vista sería mejor si estuviera en la colina…- La simple idea paso por su mente, fugaz e inocentemente. Luego miro por escasos segundos al asiento del copiloto, ahí estaba el instrumento que había adquirido esa tarde –Seguramente le gustara…- Pensaba mientras una melancólica sonrisa se revestía en sus facciones.

Al seguir manejando a través las calles se podía notar claramente que estaba saliendo de la ciudad, se supone que iría a la colina al día siguiente pero prefería hacerlo en esos momentos. Conocía el recorrido de memoria, tanto que incluso podría transitarlo con los ojos cerrados. La nostalgia de volver a la colina empezó a invadirlo. Comenzó a cantar, para aliviar el dolor de su pobre corazón o quizás porque simplemente disfrutaba hacerlo.

"…Calla, calla, Catalina,Calla, calla de una vez
Estás hablando con tu marido,Que no supiste reconocer..."

Apenas si recordaba la letra, lo bueno es que recordaba las notas en la flauta. Recordó cuando él y Sasuke competían para ver quien tocaba mejor, el pelinegro siempre ganaba. Incluso se preguntaba como hacia Sasuke para tocar la canción entera sin equivocarse, era un maestro sin duda. Tocaba tantas canciones seguidas y nunca se confundía de notas, era un prodigio después de todo. Se preguntaba a sí mismo, ¿Cómo hacia? Si se veían en la otra vida se lo preguntaría. El rubio a veces pensaba en eso, ¿Qué haría cuando vea a Sasuke en la otra vida? Porque seguramente se verían, ¿No? ¿No..?

Sus pensamientos se cortaron al sentí como las lagrimas descendían de sus ojos con furia. No sabía desde que momento estaba llorando, no se había percatado. Tampoco había prestado atención al trayecto, agradecía al cielo no haber chocado. ¿Agradecía? En realidad no sabía si agradecer o maldecir, en esos momentos ya ni sabía. Decidió dejar de darle lata a todo eso, solo se concentraría en manejar. Después de haberse secado las lágrimas con el antebrazo de su saco negro se dedico a formar una sonrisa que opaque todo el dolor que sentía, si bien recordar era tortuoso para él, tampoco podía dejar su pasado atrás. Observo la ruta, estaba desolada, salvo por el colectivo de la Línea 501 que pasa por la misma carretera cada media hora. Ese colectivo le traía recuerdos de su niñez, cuando viajaba con Sakura y Sasuke para ir a la colina, su lugar favorito.

Ahora el colectivo estaba refaccionado, un poco mas modernizado. Cuando ellos lo abordaban parecía de la época de los Picapiedras. Rio ante su pensamiento. Sin más que recordar acelero el vehículo, tampoco pensaba llegar a su casa a las once de la noche, Sakura lo mataría. Dejo al colectivo atrás, y eso le gustaba, amaba la velocidad. Cuando por fin llego al pie de la colina estaciono su coche en el mismo lugar de siempre, bajo los hermosos arboles de Sakura que florecían allí. Descendió del rodado con una pequeña bolsa entre sus manos y se dirigió tranquilamente hasta la lapida que se encontraba justo en el punto más alto de la colina, cuando estuvo ahí por fin, dio una gran bocanada de aire para luego soltarlo todo de golpe, eso lo llenaba de energías.

-¡Ojala te guste!- Exclamo con una gran sonrisa mientras dejaba apoyada al lado de la lapida la pequeña bolsa de cartón que había llevado –Desearía… Que pudieras ver este hermoso atardecer…- Se lamentaba mientras admiraba como el hermoso firmamento se teñía de un color rojo intenso, difuminado con un exquisito tono naranja y un decolorado celeste de fondo. Las nubes rodeaban delicadamente el sol y a su vez el hermoso cuadro representado. Era como la más hermosa pintura jamás pintada. Era un atardecer perfecto, que hizo que por unos momentos el rubio perdiera todas sus preocupaciones y dolencias. Le gustaría quedarse allí hasta el anochecer, pero eso no era posible, después de todo no vivía solo. El joven se acerco a la lapida y deslizo sutilmente sus dedos sobre el nombre grabado "Uchiha Sasuke", lo leyó varias veces. Se quedó unos segundos en la misma posición –Nos vemos otro día…- Susurro para reincorporarse y posteriormente retirarse hasta su vehículo. Antes de entrar al rodado miro una vez más la colina y el hermoso atardecer que lucía de fondo, era tan…

[-¡No sé como describirlo!- Estiraba sus rubios cabellos de la molestia.

-Supongo que bonito- Contesto la niña medio dudosa, ella tampoco sabía cómo referirse a lo que veía.

-¡Hermoso!- Exclamo el rubio mientras se tumbaba con los brazos abiertos al suelo, de tanto estar sentado de piernas cruzadas ya le dolía la espalda. La niña de cabello rosa hizo lo mismo, podía contemplar mejor el cielo de esa manera.

-¡Magnifico!- Exalto la peli rosa mientras elevaba ambas manos hacia el cielo, como si quisiera tocarlo.

-¡Genial!-

-¡Increíble!-

-Yo creo… Que se ve perfecto- Dijo el pelinegro captando la atención de los otros dos infantes, posteriormente se acostó sobre el verde pasto al igual que ellos, si, era mucho mejor admirar el firmamento de esa manera –No hay duda, es perfecto-]

Definitivamente Sasuke tenía razón en ese entonces, era un cuadro perfecto.

…*…

-¡Que mala suerte!- Se lamento el peliblanco, todo el esfuerzo que había puesto para que se encontraran y nada, estaba molesto -¿Y a donde se dirige?-

-A su casa-

-¡No me digas! ¿Y tiene puertas y ventanas?- Ironía pura, le encantaba usarla.

-Si-

-¡Ya Kakuzu dime!- Se exaspero con demasía.

-¡Ya díselo idiota! ¡Sus gritos no me dejan leer La Biblia!- Se quejaba un hombre de cabello gris claro desde el fondo del recinto. Sus ojos eran de un extraño tono purpura vivo, un color muy peculiar.

-Pregúntaselo a tu amiga-

-¡Karin no va a decirme nada! ¡Si no, no estuviera pidiéndote esto!- Y es que en verdad que la pelirroja no iba a decirle nada, ¿Acaso creyó que no lo había intentado? Primero, el albino le pidió la información de manera directa y despreocupada, pero no funciono. Segundo, intento investigar por él mismo y no encontró nada. Tercero, intento de mil maneras encontrar la computadora de la chica pero le era imposible, era tan preciada para ella que la escondía en lugares donde estaba segura que nadie revisaría, además incluso sospechaba de que Suigetsu quisiera sacarle información sin su permiso por lo que tuvo que duplicar su cuidado al guardar el dichoso objeto. En conclusión, el desafortunado joven tuvo que recurrir a su última opción, Hidan y Kakuzu.

-Solo diré que vive en zona norte a las afueras de la Ciudad, igual no es tan alejado-

-Con eso me conformo. Quiero que me digas las ubicaciones exactas de ambos- El de cabello níveo se sintió satisfecho solo con eso, tampoco quería su dirección exacta. Sin embargo aun necesitaba saber las distancias exactas entre ambos teléfonos celulares. Si, había estado rastreando los móviles tanto de Uzumaki Naruto como Uchiha Sasuke. Le dio un gran uso al número del Uzumaki, primero pensó en llamarlo y contarle todo lo del Uchiha sin rodeos, pero Karin tenía razón en decir que ese no era tema de terceros si no de ellos y que ellos mismos deberían arreglarlo. Pero… No estaba de más ayudar un poco ¿No? Tampoco había hecho gran cosa después de todo.

El pelinegro comenzó a rastrear los números nuevamente para actualizar la información y poder proporcionarle a su amigo datos certeros y justos. Se preguntaba a si mismo que tanto interés de Suigetsu por todo eso, y es que no entendía nada.

Por otro lado, el peliblanco también estaba algo preocupado. Karin y Juugo no lo habían llamado desde que se fueron a encontrar con Madara, ese hombre le daba muy mala espina. Esperaba que ambos estén bien, si fuera por el incluso los hubiera ido a buscar mucho antes, pero la pelirroja le había ordenado que por ningún motivo se acerque al punto de reunión. Algo le sentaba mal de todo eso, ero por el momento no podía hacer más que esperar.

-Uchiha aun se encuentra en el punto alto de la colina, Uzumaki se encuentra a casi dos kilómetros de distancia, esta con rumbo a la ciudad-

- Genial, si Sasuke hubiera llegado un poco antes…- "Si hubiera llegado un poco antes… En este momento estarían juntos ¿Verdad? Eso habría sido bueno para ellos pero… ¿Qué hubiera pasado? Supongo que sería mejor si pudiera verlo…"

…*…

"Cuando leí la lapida, no lo podía creer. ¡Estaba mi nombre inscrito! ¡Era mi nombre! Jamás hubiera imaginado eso, siquiera lo pensé ni por un segundo. Me acerque hasta la lapida, caí de rodillas ante ella, y solo pude contemplarla y nada más. Lo que me sorprendió, estaba en condiciones, como si alguien la limpiara de vez en cuando. También había una bolsa en ese lugar, ni sé cómo llamarlo. "Eso" realmente fue lo que más me impacto, dentro de la bolsa había una flauta dulce. ¿Cómo era posible? Sentí que el destino jugaba conmigo.

Fuera de eso, abrí el regalo de un muerto. ¿Qué eso no es malo? Bueno, si lo analizo bien, el regalo era para mí ¿No? Así que no hice nada malo. Tome la flauta entre mis manos, era igual a la que estaba en mi departamento. Había dos opciones, o el destino me jugaba una mala pasada o estaba volviéndome loco, prefería irme por la segunda. Volví a mirar la lapida, el lugar en el que estaba, y todo contrarrestaba.

También me pregunte a quien se le había ocurrido poner la lapida con mi nombre allí, ¿Ah de ser un amigo quizás? ¿O un familiar? A quien sea, pero le agradecía en gran manera ese gesto. Aunque por obvias razones mi cuerpo no estuviera enterrado allí, alguien desconocido para mí se había tomado la molestia de armar ese lugar solo para recordarme, por alguna extraña razón, me sentí contento.

Entonces me repetí a mí mismo, alguien frecuenta este lugar. Por algo está en buenas condiciones ¿No? Me pregunte si era la doctora, podía ser una posibilidad. ¿O seria alguien más? No, la doctora me lo hubiera dicho… Pero entonces quien… Me aturdía yo solo. Y más me aturdía ver mi propia lapida. Eso era no solo escalofriante e impactante, si no también tétrico. Deje de pensar en todo eso y volví a la flauta, sea quien sea que la haya dejado necesitaba saberlo. Saber quien fue el que dejo ese instrumento ahí. Debía saber quien fue la persona que aun después de tanto tiempo se acordaba de mi"

Sin más, el pelinegro posiciono la flauta formando un ángulo de cuarenta y cinco grados con su pecho, coloco sus dedos sobre los pequeños orificios y comenzó a tocar aquella melodía con la que había soñado en la mañana. Mientras tocaba deslizaba sus ojos por el lugar, el sol terminaba de ocultarse entre el firmamento mientras que con sus últimos rayos de luz bañaban las hojas de los arboles, cuáles eran de varios colores y formas. El atardecer se veía hermoso, estaba feliz de poder verlo, incluso creía que ya lo había visto antes.

Dejo de tocar el instrumento, un recuerdo fugaz cruzo su mente.

El ya había visto ese lugar antes de verdad. Rodo sus ojos nuevamente por el paisaje, era un recuerdo vago e indefinido, pero tenía la sensación de que ya había visto esa imagen antes. Ya había visto esos árboles viejos, esa colina, el lugar le era familiar. Sonrió en gran manera, estaba contento.

-A quien sea que haya puesto mi lapida aquí, ¡Gracias! ¡Porque debo decir que me encanta este lugar!- Exclamo para ponerse a tocar la flauta con mas energías que antes, estaba dispuesto a quedarse allí hasta el amanecer, le encantaba estar allí.

Notas finales: Espero que les haya gustado, y… *Suenan trompetas* ¡En el próximo capítulo llega el tan preciado momento! ¡Incluso ya tengo la continuación terminada! ¡Gracias por ser pacientes! ¡Pero aquí les tiro un juego! ¡SEE!

Esto es así, deben responder la pregunta, es un turno por persona eh! xD

¿Dónde crees que será el reencuentro de Sasuke y Naruto?

¡Sus respuestas en un Review! Revisare los comentarios todas las noches a eso de las 01:00 hs, si alguien le pega a la respuesta antes de llegar al próximo finde, ¡Subiré el siguiente capítulo adelantado! ¡Hasta entonces!

¡START!