Capítulo #7
Heridas Profundas
Ha Ou sonrío complacido de una manera malévola.
-Que bien, todo ha resultado justo como lo supuse. Después de todo soportar las borracheras de Zellas ha sido útil.- Pensó.
-¡Sherra, Nast!.-
-¿Si Dynast-sama?.- Dijeron ambos sirvientes al tiempo que se arrodillaban ante su Señor.
-Podemos comenzar con lo acordado. Confío en ustedes.-
-Hai Dynast-sama.- Y ambos salieron de la habitación sin decir más.
-¿Ame?, ¿Ame-chan?, ¿Sigues dormida?. Mira ábreme la puerta por favor, quería que habláramos sobre lo de esos dos ryuuzokus...-
Xelloss golpeó la puerta una vez más.
-¡Muy bien Imouto! (hermana menor XD), ¡Si no abres voy a entrar ahora mismo y no me interesa lo que estés haciendo!.
...
-¡De acuerdo!, ¡Tu lo pediste!. Uno... dos... ¡TRES!.- Dijo al tiempo que abría la puerta de la habitación sólo para encontrar el lugar sin seña alguna de vida.
-¿¿A...Ame-chan??.-
El pequeño lobo jadeaba cada vez más al sentir los cálidos rayos del sol sobre su cuerpo.
-Eres un tonto. Te dije que no me siguieras y te quedaras en casa.- Ame lo tomó en brazos. –Bueno, la verdad me da gusto que estés conmigo ^_^. Gracias.- Y lo abrazó.
El cachorro sacó fuerzas de la nada para tratar de zafarse como de costumbre de la muestra de cariño.
Ambos habían salido de Wolf Pack Island desde la noche anterior y ahora mismo no tenían idea de donde se encontraban, habían caminado como jamás en su vida y Ame no podía transformarse en dragón, ya que de esa manera Xelloss o Zellas la descubrirían. Había aprovechado la borrachera de ambos para salir volando de la isla la noche anterior pero ahora sería mejor ni siquiera intentarlo.
-Está bien Inazuma-chan, descansaremos un poco bajo la sombra de ese árbol.- La chica soltó una risita al ver la cara que puso Inazuma al oír como lo llamaba.
Ambos caminaron hasta el árbol referido y se dejaron caer sobre la hierba más que exhaustos.
-Oye Inazuma, ¿Crees que ya hayan notado nuestra ausencia?.-
-Yo creo que si.- Le respondió una voz en tono malévolo.
-Nani?!.- Ame se reincorporó al instante.
Frente a sus ojos había una joven que la observaba atentamente. Llevaba un ajustado abrigo azul de general, azul al igual que el color de su cabello el cual estaba trenzado y sonreía maliciosamente.
-Encontrarte fué más fácil de lo que pensé.-
-¡¿Q- Quién rayos eres?!.-
-Yo, soy Sherra Grausherra.- La mirada verde de la chica se clavó en los asombrados ojos rubí de Ame, mientras Inazuma no dejaba de gruñirle a la recién llegada.
-¿Podrías dejar de seguirme?.-
-No.-
-¿Por qué?.-
-Sore wa himitsu desu!.-
La joven ryuuzoku se giró mazo en mano para apalearlo, pero Xelloss hábilmente esquivo el golpe. -¡Escúchame Namagomi!, ¡No estoy de humor para soportar tus idioteces, así que agradecería mucho si desapareces de mi vista!.-
Xelloss permaneció parado en el mismo sitio al tiempo que inclinaba la cabeza hacia un lado y arqueaba una ceja.
-¡¿Y ahora qué?!.- Replicó la molesta dragón. -¡¿Por qué no te vas con ésa niña a hacerle la vida miserable a alguien más?!.-
-Ehmm...- Xel llevó su brazo detrás de la cabeza.
-¡Responde de una vez!.-
-Sore wa himitsu desu!.- Dijo haciendo la pose típica de la frase. Pero Filia no dudó un instante y ésta vez si que le dió con el mazo en toda la cara. Ya tenía bastante tiempo de no hacer eso.
-Ahora con TÚ permiso...- La chica pasó por encima del demonio que yacía en el suelo clavándole el tacón de la bota en la cara.
-Aghh, Filia-san necesitarás ayuda buscando a Valgarv.-
Ella se paró en seco. -¿Y tú qué sabes de eso?.-
-Sore wa himitsu deaggghhhh!!.-
-Vuelve a repetir esa estúpida frase y lo lamentarás.- Filia soltó el cuello del demonio quien volvió a caer con toda la cara en el piso.
-¿Sabes?, Deberías controlarte más. No todo se obtiene a base de violencia.- Se levantó él y comenzó a sacudirse el polvo.
-¡Está bien, está bien!. Digamos que tengo mis sospechas respecto al dragón antiguo.- La mirada asesina de Filia le hizo responder al fin.
-¿Tus sospechas?.-
-Así es, y creo que buscar juntos será más divertido, ne?.- Le guiñó el ojo.
-Estás loco.-
-¿Osea que lo admites?.-
-¿Qué cosa?.-
-Que te agrado ^_^.-
-Ni en un millón de años.-
-Vamos Filia-san, sé que en el fondo me quieres.-
-Tienes toda la razón...- Ella se detuvo y bajó la cabeza, Xelloss permaneció en silencio.
-Te quiero... en el fondo...-
Durante unos segundos no se escuchó más que el canto de algunas aves y el silbar del viento a través de los árboles.
-¡Pero en el fondo de un pozo Namagomi no baka!.-
-Aghhh, debo mantener... mi guardia... altaaaagh...- Dijo el pobre mazoku que terminó incrustado en el tronco de un árbol después del mazazo propinado por la ex-sacerdotisa. Ella muy digna, continuó con su camino sin siquiera voltearse.
El mismo sueño que había estado molestando últimamente a Ame, se repetía una vez más. Un hombre que curaba de sus heridas a una pequeña niña, quien prometía devolverle el favor algún día. La voz de la pequeña hacía eco en la mente de Ame una y otra vez. Esas palabras... ¡Se lo prometo!... se lo prometo... se lo prometo....
-¡Aaahh!.-
El fuerte sonido de un trueno hizo que Ame despertara, estaba muy agitada y adolorida.
-¿Estás bien?.-
-¿Eh?.- La ryumazoku se giró para distinguir al dueño de la voz, su mirada también estaba algo borrosa.
-Fué una suerte que te encontrara. ¿Me puedes decir qué demonios te pasó?.-
-¡¿Val?!.-
-¿Y quién pensabas que era?.-
-¿¡Dónde estamos!?, ¡Es decir!, ¡¿Qué haces tú aquí?!.- Ame ya más despierta se puso de pie pero en seguida cayó de nuevo al suelo. –¡Aaahhhh!.-
-¡Ame!, ¡Ten cuidado!.- Se acercó él rápidamente para sujetarla. -¡No deberías hacer esos movimientos tan bruscos, aún tienes muchas heridas!.-
-Ungh, ya lo creo.- Respondió ella al tiempo que volvía a acomodarse en el suelo.
Era ya de noche y una tormenta terrible caía afuera de la cueva donde se encontraban los dragones. No era una cueva muy grande ni muy pequeña pero tenía el espacio suficiente como para dos ryuuzokus con forma humana, un cachorro de lobo, una fogata y... ¡¿La ropa de Ame?!.
-¡¡Aaaaahhhh!!.-
-¿Ahora qué ocu-..?.-Antes de que Val pudiera terminar con su pregunta Ame ya le había dado una bofetada dejándole la mejilla roja como una manzana.
-¡¡Hey!!.-
-¡¡Pervertido!!.-
-¿¡Por qué!?.-
-¡¿Dónde está mi capa y el resto de mi armadura?!.- Dijo ella refiriéndose a los brazaletes, la capa, hombreras y pechera.
-Están allá.- Señaló hacia un lugar con la cabeza. –No podía dejarte con toda tu ropa mojada...-Murmuró él, rascando su mejilla mientras levantaba los ojos.
Ambos se sonrojaron un poco y no se escuchó otro sonido que el caer de la lluvia, algunos truenos y el crujir de la madera quemándose.
-Arrff... grrrrr...-
-¡Inazuma!.-
-¿Eh?, ¿Hablas de él?.- Val señaló al pequeño cachorro que dormía placidamente junto al fuego. –No pude sacármelo de encima, no sabía que fuera tuyo.-
Ella asintió con la cabeza.
-Ame, ¿Qué fue lo que te ocurrió?. ¿Quién era esa mujer?.-
-E-Esa mujer...- La mente de Ame se inundó de recuerdos, recuerdos algo confusos.
Antes de que Ame pudiera hablar siquiera, la general del Rey Supremo se había lanzado contra ella, espada en mano. De no ser porque Ame reaccionó de forma rápida, la mortal arma se hubiera enterrado en su pecho en lugar del tronco del árbol.
-¿¡Qué es lo que te propones!?, ¡¿Matarme?!.-
-Tal vez... tal vez no.- La chica sonrió maliciosamente al tiempo que sacaba su espada del árbol. –Sólo puedo asegurarte que ésta vez... ¡¡No fallaré!!.- Y una vez más atacó a la ryumazoku, quien apenas tuvo tiempo de levitar para esquivar el ataque.
-Baja de ahí y no seas cobarde. No puedo creer que Juu Ou hubiera nombrado a alguien tan incompetente como su sacerdotisa.-
-¡Eso es algo que a ti no te incumbe!.- Replicó la chica desde unos metros arriba.
Entonces Sherra notó algo que hasta ahora Ame había olvidado. Con paso firme y decidido tomó al cachorro de lobo por el pellejo de su lomo y lo examinó. -¿Éste bicho es tuyo?.-
-¡Déjalo ahora mismo!.-
-Vaya... me pregunto que pasaría si yo...-Sherra levantó el filo de su negra espada hasta que éste rozó el cuello del gimiente animal.
-¡Fire Ball!.-
Sherra dejó caer a Inazuma al tiempo que saltaba para evadir el hechizo. Ame tomó al cachorro entre sus brazos y miró fijamente a la demonio.
-Ja, al fin te decidiste a bajar de ahí, ¿Eh?. Me alegro, Dulgofa está sedienta de sangre.-
-¿Dulgofa?.- La chica apretó más al lobo contra su pecho.
Sherra miró su espada, encantada, con una mirada sádica, recorriendo lentamente todo el filo del arma. –Así es, te presento a Dulgofa.- Y apuntó la espada en la dirección que se encontraba Ame, quien por su parte ya comenzaba a entender quien era su rival.
-Dulgofa... Sherra... Grausherra... Dynast Grausherra... ¡Ha Ou!.- Después de todo las lecciones de Xelloss no habían sido en vano. Pero había algo extraño en todo esto... ¿No se supone que la general del Rey Supremo estaba muerta?.
Desgraciadamente, el pensar sobre historia en momentos así no era bueno. Le había dado tiempo a Sherra para atacar a Ame por sorpresa haciéndole una cortada en el brazo derecho.
-¡Aaagh!.- La dragón-demonio cerró los ojos por el dolor.
-Oops... lo siento. Creo que se me pasó un poco la mano, je, je, je.-
-¡Dime de una vez qué es lo que quiere tu señor con Juu Ou-sama!. –
-Nada con la bestia de Zellas, es contigo.-
Y una vez más, la ágil chica de cabello turquesa fue más rápida que su oponente, realizando algunos cortes más en el cuerpo de Ame, quien ya estaba de rodillas en el suelo a causa del intenso dolor. No sabía como explicar que unas heridas tan pequeñas pudieran doler tanto. Aún así y con mucho esfuerzo se atrevió a preguntar:
-¿Para qué... demonios me quiere... Ha Ou...?.-
-Bueno, pues él... ¿Uh?. ¡Vaya, pero si te desmayaste!. ¡Qué pena, me estaba divirtiendo!.- Dijo irónicamente la mazoku al tiempo que se acercaba al cuerpo inerte de Ame y se agachaba para recogerlo con la intención de llevársela.
-Déjala.-
-¿Eh?.- Dijo ella por reflejo mientras examinaba la manera de llevarse a su víctima.
-Dije que la dejes.-
En ése instante los ojos esmeralda de Sherra subieron lentamente hasta toparse con unos ámbar. –Tú... Pero... ¿Qué haces tú aquí...?.- La general estaba sin habla y completamente perpleja, momento que aprovechó el dragón antiguo para recuperar el cuerpo de Ame y desaparecer con él a la velocidad de la luz. Había cierta corazonada que le decía que era mejor no quedarse a pelear.
Sherra por su parte estaba frustrada, sorprendida y molesta, todo al mismo tiempo. No había tiempo que perder, Dynast debía saber sobre esto.
Capítulo #8
Capítulo #6
Principal
