Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer y la historia es de mi autoría.
Capítulo beteado por Estephany Twilighter, Betas FFAD. groups/betasffaddiction/
Capítulo 6. Aceptación.
Bella POV
Después del baño tan reparador que me di, en el cual dejé atrás mi pasado, di por cerrada esa etapa, y así poder crear una vida con los Cullen. No sería difícil, me acostumbraría rápido a ellos. Y teniendo en cuenta las visiones de Alice, tenía más que claro que me quedaría una buena temporada por aquí.
Me sequé cuidadosamente con una toalla al salir de la ducha. Me miré por unos segundos al espejo, se podía decir que me veía mejor…, o esa era mi impresión. Me envolví en una bata para salir a ver lo que Alice había preparado para mí, ojalá que no sean esos tacones, no es que me fuera a morir al usarlos, pero simplemente nunca me agradaron mucho. Tomé un gran respiro y salí de la habitación.
—Bella, lo que te tienes que poner lo dejé encima de la cama—dijo autoritariamente—.En unos minutos vendré a peinarte, así que date prisa—finalizó saliendo de la habitación con su habitual danza.
Suspiré y fui a ver. Para comenzar no estaba tan mal, había una blusa blanca con una casaca negra de cuero, unos jeans azules y unas botas de tacón negras. Me gustó el atuendo. Pero lo que me asustó fue ver el diminuto conjunto de encaje que estaba al lado de este. Era blanco y tenía que aceptar que hasta lindo, pero yo nunca lo usaría. O eso pensé hasta ahora…. No me quedó más remedio que ponérmelo.
Apenas terminé de vestirme, entró Alice a la habitación.
— ¡Guao! Bella, te ves hermosa, Edward babeara por ti —aseguró, y eso definitivamente me desconcertó. "Edward babeara por ti"… ¿Qué quiso decir con eso?
—Perdón Alice, ¿qué acabas de decir? —Ella cambió su expresión y se puso nerviosa.
—Mmm… nada, que te ves hermosa —y cambió rápidamente de tema—.Siéntate en el tocador, te peinaré y maquillaré.
—Alice no te excedas, ¿sí?—casi le rogué.
—No, Bella. Confía en mí… te verás hermosa —finalizó y comenzó a peinar mi cabello. Primero lo secó dejándolo lacio, por lo visto le gustó como se veía ya que lo dejó tal cual estaba; liso. Luego me puso un poco de rímel en mis ojos y brillo en mis labios, me veía bien.
—Listo, Bella. Te ves verdaderamente perfecta, creo que diseñaré más ropa para ti. — ¿Qué me diseñará ropa? Creo que recién comienza mi martirio de ropa y maquillaje con Alice—. Ven —pidió tomándome de la mano y acercándose al armario, luego abrió la puerta dejando un gran espejo a la vista, donde me reflejaba yo…Realmente me veía bien con todo el conjunto, Alice hizo un gran trabajo.
— ¡Guao! Alice. Gracias, me veo bien —fuimos interrumpidas por la puerta al abrirse.
—"Bien", es quedarse corto. Te ves preciosa Bella—afirmó Edward, provocando que me pusiera nerviosa.
—Gra… gracias —tartamudeé. Genial Bella, el chico más lindo que has visto te elogia y tú tartamudeas… Me reproché mentalmente. Agradecí el que Edward no pudiera leerme la mente, o si no, ya estaría a muchos kilómetros de aquí, sólo por la vergüenza de lo que pudiera llegar a pensar cuando soy irracional, cabe mencionar que eso pasa muy a menudo.
—Bueno, vamos a la sala. La familia nos espera —anunció Edward, me di una última mirada en el espejo y me di vuelta, me sorprendí al no ver a Alice por ningún lado, solo estábamos Edward y yo. Él me miraba de una manera tan rara… con cariño, pero eso no podía ser posible, me tensé en el acto y creo que él lo notó ya que me tendió su mano y yo gustosa la acepté.
Bajamos por las escaleras hasta el primer piso; todos estaban en el salón, sentados en los sillones. Cuando aparecimos todos me sonrieron, pero cuando me estudiaron con la mirada se dieron cuenta de nuestras manos entrelazadas. Rápidamente ambos nos soltamos, se sintió nuevamente esa sensación de vacío al no tener su mano junto a mí, al no sentir su roce, su calor. Sí, su mano me daba calor y extrañaba esa rara pero placentera sensación al tocarlo… ¡Bella para!, me dije mentalmente. ¿Ven a lo que me refiero cuando digo que tengo pensamientos irracionales? Tengo un grave problema…
—Bella, espero que te sientas cómoda en tu habitación —asentí—, y espero que Alice no te haya incomodado al elegir tu ropa, lo hace con cada uno de nosotros, excepto por Rosalie y Emmett, ya que ella le escoge su ropa —habló Carlisle, primero mirando a Alice y luego a mí.
—Claro que sí, Carlisle. Y en lo segundo, no te preocupes, Alice tiene un muy buen gusto por la moda —aseguré mirándola y dándole una sonrisa—, a mí no me gusta la ropa, digo escogerla… Así que, Alice te agradecería que lo hicieras por mí —dije dándole una sonrisa.
—Gracias, Bella. Y claro que no me molesta. Es más, ¡lo amo! —me respondió. Alice, es Alice y nunca va a cambiar.
—Bueno, Bella, a veces vienen vampiros forasteros, muy rara vez nos topamos con ellos, pero si lo hacemos, tenemos una manera para poder diferenciarnos de ellos. Es un emblema, así que te daremos un collar como a las chicas, esa es nuestra insignia, y como tú eres de nuestra familia debes tener una —oh—. Alice, ¿podrías, por favor?—pidió Carlisle. Ella tenía un collar corto que se pegaba al cuello, era como el de Alice, con un león en el centro, con arcos sobre él, donde decía "Clan Cullen"…, era hermoso.
—No alcanzo… —dijo frustrada, luego apareció una sonrisa burlona en su cara—. Eddie… ¿podrías ponerle el collar a Bella? No alcanzo—dijo haciéndole la carita de perro mojado.
—Está bien.
Tomó el collar que tenía Alice entre sus manos y se acercó a mí, tomó mi cabello apartándolo y rozó mi piel. Miles de descargas eléctricas me recorrieron y creo que a él también, luego abrió el collar y lo deslizó suavemente alrededor de mi cuello, sus manos acariciaban mi piel, dejando su esencia por donde pasaban. Lentamente lo abrochó, como torturándome. En ese mismo momento quería lanzarme a él y besarlo hasta no poder más; sentir su piel contra la mía quemaba. Tomó mi cabello que lo tenía entre mis manos y lentamente lo fue acomodando sobre mi espalda, lo arregló y se ocupó a mi lado.
Ese momento había sido el mejor y más placentero de mi existencia como vampiresa. Sentir su piel junto a la mía era lo mejor. Ya me imagino si no tuviéramos nada que nos separase para poder estar juntos, tocarnos, fundirnos en el otro, convertirnos en uno… ¡Oh por dios! ¿Qué es lo que pienso?… Este chico me hace perder el control.
Me di cuenta que todos nos miraban con una sonrisa en sus rostros. Cuando miré a Emmett me levantó las cejas sugestivamente y me guiñó un ojo. No puede ser, no creo que se hayan dado cuenta de lo que sentí cuando Edward me tocó… Joder, Jasper siente las emociones, debe haber sentido mi excitación, mierda, pero él guardaría silencio.
— ¡Guao! Eddie, ya vemos que tú no pierdes el tiempo, ¿eh? —dijo Em, subiendo y bajando sus cejas.
—Emmett, por favor —lo reprendió Esme… tan linda ella.
—Pero Ma´, si sabes que es verdad… —fue interrumpido cuando Rosalie, que estaba a su lado, le pegó en la cabeza—. ¡Auch! Ya entendí, ya entendí, me callo —se rindió.
—Ignóralo, yo lo hago, y no sabes lo bien que me hace —aconsejó Edward. Yo reí. Son tan niños, pero son demasiado divertidos.
—Creo que tomaré tu consejo —manifesté, a lo que respondió con esa tan bella sonrisa de lado, la cual amaba.
—Bueno, Bella ahora eres oficialmente una Cullen. Ya le dije a Alice lo que conversamos en el despacho hace algunas horas, y creo que tiene una idea —anunció Carlisle. Ojalá que no sea nada exagerado, pensé.
—Sí, como dijo Carlisle llegarás mañana al instituto, serás prima de Emmett, vendrás de Alaska, en eso no mentiremos. Tuviste problemas familiares, por lo cual buscaste a Emmett y Carlisle no podía dejar que tú estuvieras desprotegida, así que te adoptó. Serás Isabella McCarthy Cullen para todos en el instituto. Claro, si no te molestas —dijo algo avergonzada—, si no te gusta lo podemos cambiar, pero creo que sería lo más convincente y... —no la dejé que siguiera, su historia era muy apropiada.
—Claro que no me molesta… es más, me halaga que me quieran presentar como una más de su familia frente a los demás —comenté, entre agradecida y avergonzada.
—No te tienes que sentir mal, cariño. Para nosotros es un honor tener a una persona tan noble y buena como tú entre nosotros —afirmó Esme.
—Gracias… Creo que debería decir… "¡Hola primo!" —dije con algo de entusiasmo hacia Emmett. Él se abalanzó hacia mí y me elevó por los aires, me agobiaba, pero era muy cariñoso de su parte. Oí a alguien bufar, creo que fue Edward, pero, ¿por qué?, eso es imposible… Le respondí el abrazo y luego él dijo:
—Nada de primo… "Hola hermanita"…, así te diré desde ahora —se puso un dedo en la barbilla como si pensara—. Sí, me gusta, hermanita. Nadie se acercará a ti si no quiere que parta su cara. —Que recibimiento de mi "hermanito". Emmett es cariñoso, es un niño en cuerpo de hombre, de un oso a mejor dicho.
—Emmett, la ahogas —le dijo un algo molesto Edward.
—Eddie, no te enojes, ¿sí? —habló Alice haciendo su, ya conocida, carita.
—No estoy enojado Alice, solo me preocupo por Bella —replicó mirándome cariñosamente, articulé un "gracias" sólo para él; sonrió de lado—. De seguro quiere cazar. —Y sí que lo quería.
—Sí, Alice. ¿A dónde puedo ir? —pregunté, ya no aguantaba mucho más.
—Edward sabe dónde, él te acompañará —anunció.
—Gracias.
—Bueno, yo me retiro. Tengo que ir al hospital, tengo turno de noche —subrayó Carlisle.
—Nosotros nos vamos familia —dijo Rosalie.
—Adiós hermanita —se despidió Emmett.
— ¡Adiós hermanito! —le respondí a Emmett, él sólo sonrió y subieron, supuse que a su cuarto. No quiero ni saber lo que harán, ya que apenas se escuchó el golpe de una puerta cerrar, se escucharon más ruidos.
—Diviértanse —dijo Esme.
—Voy a ir a hacer tus papeles, tengo que comprarte los materiales y tu atuendo para mañana, y un celular y un notebook… —Alice musitaba. Le iba a decir que parara, pero se fue antes de que le dijera. Suspiré resignada.
— ¿Vamos, Bella? —preguntó Edward.
—Claro —le dije. Me ofreció su mano y las tan ya conocidas corrientes no se hicieron esperar.
Y así partimos rumbo a mi primera cacería en Forks, y con Edward a mi lado. ¿¡Qué mejor!?
