Konichiwa! Ya volví un poco antes de lo esperado, bueno ni tanto, ya han pasado dos semanas creo y por fin ¡por fin! Termine mis exámenes toditos con buenas calificaciones, así que espero tener tiempo de adelantar mi historia. Este capitulo me quedó un poquitito más corto pero creo que les gustar ^^por cierto les sugiero que preparen este video www. youtube .com /watch?v=FQddn20W2pE. Sí hare una songfic (no se si se escribe así) aunque no estoy segura de que me haya quedado muy bien pero a mi me funcionó. Espero disfruten este capitulo.
C.7 Un nuevo sentimiento
Movió su cabeza algo adolorida, ¿Qué había pasado?, se preguntó incorporándose lentamente, aun sentía como si la habitación diera vueltas y su estomago rugió levemente.
-¿Dónde… donde estoy?- preguntó con voz ronca abriendo los ojos lentamente-
-¡Hikari!- exclamó una voz conocida acercándose a su lado con preocupación, se sentía tan culpable que no podía ni mirarla a los ojos- ¿te sientes mejor?
-Daisuke, ¿Qué haces aquí?- respondió con otra pregunta confundida- ¿es la enfermería?-
Miró a todos lados, estaba rodeada por 4 paredes totalmente blancas, en una de ellas se podía apreciar varios cuadros que le daban un lindo color a la habitación mientras que en la ventana se reflejaba el cielo tan azul como el mar. Definitivamente esa no era la enfermería-
-no, estas en un hospital- murmuró entre dientes- volviste a enfermar como cuando eras pequeña, yo… quiero pedirte perdón por lo de él otro día, soy un tonto y no merezco que sigamos siendo amigos-
Lo miró con una mueca, sus ojos estaban opacados por una cortina de arrepentimiento y no paraba de mover sus manos inquieto. ¡Porque rayos nunca había tenido el valor de enojarse realmente con alguien!, estaba consciente de que se lo merecía pero…
-No quiero que dejemos de ser amigos, eres un tonto de remate, me has hablado muy feo pero… así te quiero- sonriéndole ampliamente, no, no importaba cuan malvado pudiera ser con ella nunca podría hacerlo sufrir más de lo que ya sufría-
-Eres muy buena conmigo, y yo no lo merezco- insistió tomando sus manos con ternura- dime que me perdonas por favor y prometo nunca más hablar de mis sentimientos por ti-
-no puedo perdonarte por algo que no creo que tuviera relevancia conmigo, pero si así lo quieres… te perdono de corazón-
-muchas gracias-
La abrazó realmente feliz, por más que odiara a ese rubio ojiazul debía admitir que tenía la razón, nunca se perdonaría sí por su infantilidad perdiera a su mejor amiga.
Abrió la puerta con una gran sonrisa esperando que la castaña por fin estuviera consciente, sonrisa que se borró al ver la dulce escena del moreno y la chica. ¿Enserió había cumplido lo de aquel día?, ¡había aceptado ser la novia de ese…!, su mirada se volvió fría.
-¿interrumpo?- preguntó recargándose en la pared sin poder ocultar lo molesto de la escena- puedo volver más tarde si así lo prefieren-
-¡Takeru!- gritó la castaña sonriéndole ampliamente y emocionada- tú también viniste a visitarme-
-en realidad- intervino el moreno- Él te trajo aquí y no se ha separado desde entonces- carraspeó poniéndose de pie, no es que quisiera dejarlos pero si no lo hacía estaba tentado de romper su promesa- nos vemos más tarde Kari-
Tan pronto como dejó la habitación él rubio se sentó en un lado de la cama sin mirarla, no estaba dispuesto a fingir que no le molestaba aquello pero tampoco quería que volviera a sentirse mal, mucho menos después de haberse recuperado de ese fuerte resfriado.
-estas muy serio- observó mirándolo confundida, realmente no podía entender lo que le pasaba últimamente a los chicos de su escuela y más a los que la rodeaban-
-no para nada- respondió encogiéndose de hombros, para su mala suerte nunca había sido muy convincente al momento de mentir- ¿ya te sientes mejor?- cambió el tema para zanjar la pregunta.-
-sí, estoy acostumbrada a este tipo de cosas- respondió con una sonrisa tranquilizadora- desde que soy muy pequeña soy propensa a enfermarme. Mi hermano siempre me cuidaba en casos así-
-me alegra que no te haya pasado nada malo- observó los cuadros multicolores, si bien no quería hacerla sentir mal tampoco podía estar sin saber si realmente eran novios ahora- así que…-
-¿así qué, qué?-
-tú y Daisuke… bueno, ya sabes ya son… ¿novios?- inquirió enarcando una ceja mientras dirigía su atención hacía la castaña.
Lo miró confundida por un momento hasta que por fin comprendió la pregunta, ¿ella y Daisuke?, se preguntó internamente recordando su última conversación. Le sonrió como una pequeña de 5 años antes de comenzar a reír.
-¡por supuesto que no!- exclamó dándole un pequeño golpecito en la frente- se que dije muchas cosas ayer pero… creo que Daisuke ya comprendió que solo somos amigos y no volverá a insistir-
-espera… ¿ayer?- inquirió sorprendido, ¡era enserio!, ¿no sabía que día era?, meneó la cabeza reprimiendo una risa por su inocencia.-
-sí- respondió dubitativa- llegue ayer ¿verdad?-
-la verdad es que… llevas 3 días dormida cuatro si contamos este- respondió de forma seria, eso no le parecía tan gracioso- realmente te pusiste grave, incluso Daisuke le marcó a tú hermano…-
-¿¡Qué!- gritó poniéndose de pie apresuradamente- ¡no!, ¿Cuándo fue eso?- preguntó preocupada, hace unos minutos deseaba consolar a su amigo de cabellera alborotada pero ahora ¡lo iba a matar!, bien sabía como se ponía Taichi cuando se enteraba de que estaba enferma-
-¿me perdí de algo?- no estaba muy seguro de en que parte de la conversación se había extraviado pero Hikari parecía muy alterada o preocupada.-
-yo… Taichi…- decía atropelladamente- tengo que hablar con él-
Intentó dar un paso pero sus piernas se doblaron cayendo directamente en los brazos de su basquetbolista amigo. Instantáneamente se sonrojó algo apenada, desde el primer momento que vio al rubio su corazón latió rápidamente, como si un pequeño colibrí revoloteara dentro de ella.
-lo siento- se disculpó sentándose en la cama- creo que aun estoy muy débil-
-sí, será mejor que le hables por teléfono en lugar de intentar irte corriendo hasta Odaiba- bromeó revolviéndole el pelo con ternura- toma- ofreció el móvil azul marino para que marcara.-
El tiempo transcurría con rapidez, desde la llegada de esos misteriosos chicos ya había pasado un mes y medio, tres semanas desde que eran amigos o socios y dos semanas desde que Hikari enfermó alarmantemente.
Caminó hacia la salida sintiendo como si se liberara de mil cadenas que la mantenían atadas desde hace dos años, por supuesto que aun recordaba aquello como si hubiera sido ayer, el dolor y miedo seguían ocupando gran parte de su corazón pero… observó a su derecha a sus amigos junto a ella, a Sora que esos últimos días era casi inseparable de Taichi su mejor amigo desde la infancia, y que por supuesto al conocerlo tanto se daba cuenta que no le desagradaba su compañera de banco y por último él, su nuevo amigo, confidente y protector que siempre la hacía sentirse segura cuando las paredes se le venían encima. Sonrió ampliamente sintiendo algo cálido que dejaba en segundo plano todo lo negativo de su corazón.
-¿Qué es tan divertido?- inquirió Yamato al verla sonreír de reojo, una felicidad que esta vez si lograba llegar hasta sus ojos que brillaron como el topacio liquido- ¿quieres contarme?-
-buen pues…- lo pensó un poco para sacarlo de sus casillas- me hace muy feliz que seamos amigos y admito que junto a ti me siento segura- tomó su brazo intentando ocultar su sonrojo, ¿por qué?, ¿Por qué no sentía ese miedo de tocar su piel?, no temía sujetarlo, ni que la abrazara, que besara su frente como sus padres cuando era pequeña…- a demás creo que esos dos empiezan a gustarse- cambió el tema para distraerse
Volvió el rostro para verificar lo que decía Mimi sin poder decir lo contrario, caminaban al mismo tiempo que ellos sin dejar de sonreírse, hacerse bromas… se veía contenta y si realmente la conocía no podía negar que estuviera sintiendo algo por el moreno. Sonrió de medio lado, tomando una postura paternal… no, ni así podía negar que el castaño era un buen chico para Sora.
-sí, tienes razón, conozco muy bien a Sora y jamás en mi vida había visto esa mirada que le regala a Taichi- coincidió sonriéndole sin ningún rastro de molestia- hacen bonita pareja-
-realmente sí- aceptó sorprendida por su reacción, esperaba algo más sobreprotector, enojado, molesto, con cara de querer matarlo, no una sonrisa. Entrecerró los ojos
-¿y ahora?- riendo un poco por su expresión- ¿Qué hice?
-bueno, esperaba que te pusieras como un ogro gruñón cuando dije eso de Sora y Taichi, admito que me sorprendió tú autodominio-
Esa vez si soltó la carcajada a los cuatro vientos llamando la atención de los dos morenos y algunos alumnos que pasaban por el pasillo. ¡Un ogro!, ¿en verdad tenía cara de ser un ogro asesino de los admiradores de la pelirroja?, despeinó ligeramente sus caireles al mover la mano sobre su cabello.
Hizo una mueca para reprimir la sonrisa que amenazaba con formarse al escucharlo reír tan libremente, no le parecía gracioso que se burlara de ella pero verlo así era como ver una luz. ¡No podía molestarse enserio!, nunca pudo hacerlo ni con su nana.
-¿Qué es tan gracioso?- le devolvió la pregunta sin dejar de entrecerrar los ojos- ¿quieres contarme?-
-lo… lo siento- se disculpó intentando dejar de reír- ¿realmente crees que soy un gruñón celoso?- preguntó haciéndose el ofendido- no me pondré verde ni me convertiré en hulk, me agrada verla tan… contenta, no podría negarle la poca felicidad que podemos tener-
Lo observo detenidamente sin ver ningún rastro de que mintiera, todo lo que había dicho era sincero, en realidad todo él era sincero, con un gran sentido de la amistad, solidaridad y pensando en el bien de quien lo rodeara.
-ey chicos- llamó Taichi sin querer interrumpir, desde que Yamato se había vuelto parte de sus vidas Mimi parecía más confiada, sin miedo, sin pretender ser feliz para no preocuparlos- tengo que ir a casa para llamarle a Hikari, ya ha pasado tiempo pero aun así me preocupa que sufra una recaída-
-Bien entonces nos iremos nosotros 3- aceptó la castaña, desde hace días que ya no se sentía sola en su casa ya que prácticamente se habían mudado a ella- y nos alcanzas más tarde-
-de hecho yo lo acompañare- intervino Sora un poco apenada, quería ir con él a donde la llevara así fuera al fin de la tierra- vayan ustedes y los alcanzamos después-
-pues… yo no se- respondió Yamato observando a la castaña- lo que diga Mimi-
-no hay problema, pero me marcas sí volvió a enfermar, bien sabes que me matan los nervios cuando no se nada de ella- condicionó
Se despidieron frente a la calle no sin antes pedirse que se cuidaran y tuvieran cuidado.
Yamato y Mimi siguieron su camino hacía su casa, el día era realmente soleado, contrario de los pronósticos que se daban, cerca del parque muchos niños correteaban felices junto con sus padres, parejas jóvenes y ya grandes paseaban de la mano derrochando miel.
La observó distraídamente, Sora no era la única que comenzaba a sentir cosas por su nuevo amigo y muy a su pesar debía admitir que comenzaba a tentarse por ella, con su sonrisa llena de alegría –la cual le había informado Taichi era muy normal en ella, pero fingidamente, ahora parecía ser sincera su alegría-, sus ojos del color de la miel tan puros y brillantes, sus mejillas rosadas por el sol que iluminaba su rostro. Meneó la cabeza intentando alejar esos pensamientos de la cabeza.
-Son tan adorables- murmuró la castaña sacándolo de sus pensamientos- los niños son tan… felices, sin preocupaciones ni miedos- desvió la mirada
Lo miró sonriendo ampliamente, si hubiera pasado sola por ese lugar seguramente se pondría triste y melancólica al desear ser como esos niños, aferró con fuerza el brazo de su acompañante como si eso la hiciera más fuerte, por lo menos eso ayudaba a soportar el dolor.
La observó con una mueca, cuando ambos estaban solos se daba la libertad de ser negativa, de vivir esa oscuridad en la que se sumergía, por supuesto que no se lo permitía por mucho tiempo, en realidad, cada que deseaba arrojarse a ese lugar sombrío…
-lo siento estoy siendo negativa de nuevo ¿verdad?- preguntó regresando a su fachada de felicidad- es algo involuntario, perdón-
-a veces necesitamos ver lo negativo para apreciar lo positivo de nuestras vidas- animó, no quería dejarla caer-
Sonrió ampliamente, siempre tenía el comentario adecuado para hacerla sentir bien, en realidad hace tiempo que no se dejaba apoderar totalmente por sus sentimientos.
-¿mejor?- preguntó como si hablara con una pequeña de 5 años-
-sí, sabes como hacer sentir bien a una chica- alabó en broma-
-y te sentirás mejor después de probar un helado de fresa- aseguró dirigiéndose hacía el parque-
-¡helado!- exclamó
Comenzó a reír como si viera la cosa más maravillosa del mundo, prefería mil veces tener a la Mimi alegre y risueña que a la sombría, se dio la vuelta impaciente al ver que no se movía y regresó para arrastrarlo.
-¡vamos, vamos!- exigió impaciente- quiero mi helado de fresa-
-¡ja!, esta bien, está bien, ya voy- respondió caminado rápido para que no siguiera haciendo esfuerzo al estirarlo-
Compraron, bueno realmente le exigieron a la persona que los vendía que les dieran dos conos, uno de chocolate y otro de fresa.
Caminaron ahora si hacía la casa de la ojimiel saboreando sus helados, era muy fácil hacerla feliz, mucho más que hacerla enfadar. Unos hombres cerca de la acera comenzaron a silbar y ladrar como si fueran perros.
-¡Ey linda!- exclamó uno de ellos- ¿no quieres venir con nosotros un rato?- preguntó con un toque de deseo-
Instintivamente se pegó al costado de su compañero, estaba totalmente acostumbrada a ese tipo de comentarios y demás expresiones de cerdos como ese tipo, pero aun así, no impedía que sus piernas temblaran.
La rodeó con su brazo por la cintura sujetándola firmemente antes de pararse en seco y encarar a los tipos ruidosos.
-les agradecería que fueran menos groseros al expresarse ante una mujer- pidió amablemente y con educación- de otra forma me veré obligado a romperles la cara-
Retrocedieron dos pasos ante la fiereza de su mirada aliviándose cuando dio vuelta y continuó con su recorrido. Un chico sumamente raro.
Enarcó una ceja sorprendida, ¿Cómo podía hacer eso?, lograr que unos bravucones retrocedieran con solo una mirada, hacerla sentir segura a pesar de la circunstancia. El volvió el rostro para inspeccionarla, y simplemente le sacó la legua divertida.
-eres realmente intimidante cuando quieres- aseguró tomando el asunto como algo cómico- ¡viste sus caras!-
-si, a veces no mido mis reacciones- coincidió reprimiendo una risa- apuesto a que hubieran salido corriendo si no nos marchábamos nosotros-
-¡ja!- comenzó a reír sin parar, era tan gracioso recordar los rostros de esos tipos al borde de un colapso nervioso o por lo menos mojar sus pantalones- te debo una-
Sus pensamientos se perdieron nuevamente en su amigo, uno muy especial y sobreprotector, si realmente creyera en príncipes azules el llegaría a ser uno, claro que los cuentos de Disney quedaron relegados de su vida hace mucho. El sol comenzaba a caer para dar paso a la noche, como es normal ver todos los días, siempre a la misma hora.
Entró en una casa color crema, dentro todo estaba acomodado proporcionalmente, los sillones de piel negra estaban a los lados dejando en medio una pequeña mesita de cristal, sobre las paredes había demasiadas fotos familiares, en una aparecía una pareja joven sonriendo y vestidos de novios, en otra se apreciaba a los mismos con un pequeño bulto y un castaño de 3 años en sus brazos sonriéndole al bultito, pero la que más llamó su atención fue la de él a los 7 años con su hermanita de aproximadamente 4 años, estaban tirados en el pasto probablemente viendo las nubes. Una imagen enternecedora
-¿es tú hermana cierto?- preguntó como si fuera algo obvio pero sin dejar de ver la fotografía- se ven muy felices juntos-
-la verdad es que si pudiera cambiar a mi hermana no lo haría jamás, ni en mi momento de mayor estupidez haría algo así – tomó un retrato de la mesita para dárselo- es ella la de cabello corto-
Cambio su atención al pequeño portarretratos que tenía en sus manos, dedujo que era la foto más reciente que tenían, el castaño de cabello alborotado era exactamente igual al que tenía enfrente y la niña… bueno decir niña ya no aplicaba en la joven que se mostraba en la foto, un poco más baja que él y de cabellos castaños cortos hasta las mejillas, sonreía feliz tomada del brazo de su hermano, mientras el otro mantenía un brazo detrás de la cabeza al curvar sus labios divertido.
-es muy linda, ya tiene ¿13 años?- inquirió con curiosidad, su rostro angelical no parecía ser tan mayor-
-14- corrigió colocando nuevamente la foto en la mesita- se fue a estudiar a un campus cerca de Odaiba, por poco y nos da un infarto cuando nos dijo- recordó sonriendo melancólicamente- ahora la veo tres meses al año-
-no imagino lo terrible que debe ser alejarte de alguien tan querido- admitió sentándose en uno de los sofás- pero siempre puedes hablarle y escribirle- le consoló sonriéndole-
Eso lo animó un poco, no tenía porque ponerse triste, la veía un poco por lo menos, estaba seguro que cuando regresara sería una gran licenciada o algo por el estilo y además Daisuke la cuidaba, o eso es lo que esperaba.
-tienes razón- aceptó retomando su habitual oleada de alegría- ahora déjame marcar rápido para ver si esta bien-
-eres muy preocupon cuando se trata de Hikari, te espero aquí-
Entró en uno de los cuartos que estaban al fondo del pasillo y tecleó rápidamente el número del celular al que le habían estado hablando últimamente, de un tal Takeru Takaishi, memorizó ese nombre por si acaso había necesidad de buscarlo pero no fue necesario, ella parecía estar feliz y en las ocasiones que ambos hablaban siempre estaba con Hikari, cuidándola.
…-Diga- respondió una voz masculina que ya lograba identificar-…
-¿Takaeru?- inquirió para cerciorarse- soy Taichi el hermano de Hikari- le recordó esperando que no lo olvidara-
…-¡Taichi claro! quieres hablar con Kari ¿no es así?- inquirió casi como si fuera un insulto preguntar aquello- deja te la comunico-…
Logró escuchar unos susurros mientras los ruidos del teléfono cambiando de manos lo mantenían nervioso, si, sabía que era como un doberman con la pequeña pero era su única hermana.
…-¿Taichi?- preguntó la voz que deseaba escuchar- ¡Hermano que bueno que me hablas!- exclamó haciéndolo imaginar una sonrisa detrás de la bocina-…
-No se que te sorprende si te hablo casi todos los días- bromeó rodando los ojos, a pesar del tiempo no cambiaba su habitual entusiasmo-
…-tú lo dijiste casi todos los días- contraataco como si fuera una pequeña- pero bueno ya, eso no es lo que quería decirte-…
-¿y cuales son los chismes más recientes de tú campus?-
…-Eres un desesperado no me dejas hablar- se quejó con un mohín detrás de la bocina- este año terminamos antes los exámenes y a más tardar en una semana estaremos en Odaiba- utilizó el plural sabiendo que su hermano esperaba también a Daisuke-…
-¡Enserio!- exclamó dejándola casi sorda- ¡Es genial!, no te esperábamos hasta después del musical que hace todos los años nuestra escuela, ¡podrás ver a Mimi!- se emocionó-
…-sí hace mucho tiempo que no la escucho cantar, en realidad me muero de ganas de hablar con ella, estoy segura que tenemos muchos temas largos para charlar-…
-les diré a todos enseguida, ¡se pondrán tan contentos!, bueno me voy que dejé a una amiga sola en la sala, salúdame a Daisuke y dile que en cuanto llegue tenemos que jugar un partido, como en los viejos tiempos-
…-hombres solo pensando en futbol- se burló de ambos morenos- Cuándo esté en Odaiba quiero que me presentes enseguida a Sora, y tal vez ya no sea solo tú amiga-…
-¡Hikari eres una indiscreta!- le gritó sonrojado antes de que le cortara rápidamente con una risa- ¡esa niña!
Caminó molesto hasta la sala, realmente no le molestaba el comentario sino que todo mundo se diera cuenta antes que él de sus sentimientos. Suspiró fuertemente para relajarse y entrar a la sala pero casi se va de espaldas cuando vio a su madre sentada en un lado de la pelirroja y mostrando su álbum de cuando era bebe.
-¿No crees que era adorable?- preguntó la señora Yagami a su compañera-
-sí, desde pequeño tiene ese brillo en sus ojos- coincidió muy concentrada en el álbum-
Se acercó lentamente viendo la foto y se coloró hasta más no poder, era la imagen que más vergüenza le daba cuando su madre se la enseñaba a todo el que pisara su casa. Un pequeño de escasos meses de edad, acostado con las pompis al aire libre y volteando a la cámara.
-¡Mamá!- gritó con todas sus fuerzas asustando a ambas chicas que saltaron del sofá- te he dicho que no muestres estas fotos, me dan pena-
Ambas mujeres rieron casi al mismo tiempo, ¿Qué le molestaba a Taichi?, si ella tuviera la oportunidad de que su madre le mostrara esas fotos a quien fuera no se enojaría, estaría feliz.
-vamos cariño, eras un bebe realmente adorable y tenías unas pompis muy redonditas, bueno aun sigues teniéndolas con tanto deporte.-
-¡Mamá!-
-no te enfades con ella- intervino Sora al verlo a punto de estallar- yo estaba inspeccionando todas tus fotos y amablemente tú mamá se ofreció a contarme la historia de cada una-
-tienes suerte de que Sora te defienda- dijo besando la mejilla de su madre- lo siento
-no te preocupes cariño, ahora dejen les traigo un vaso de agua y algo para que coman-
-no es necesario mamá ya nos vamos, tengo que ir a dejarla a… su casa- pensaba decir a la casa de Mimi pero sería algo raro tomando en cuenta que lo mismo le había dicho a su padre hace dos días-
-que mala suerte- se quejó con una mueca- pero bueno… prométeme que otro día vendrás a cenar con nosotros- pidió emocionada su madre
-será un placer señora Yagami- aceptó gustosa, cenar en familia realmente era uno de sus sueños desde hace mucho
-llámame Yuuko y tengan mucho cuidado
-¡ah! Por cierto, con todo eso de las fotos lo había olvidado, Hikari llegara de ese campus en el que está la próxima semana… terminaron los exámenes antes de lo previsto- respondió adelantándose a la pregunta de su madre-
-¡que bueno!- exclamó eufórica- entonces la próxima semana vendrás a comer con nosotros ¿sí?- preguntó dirigiéndose a la pelirroja
-con gusto, me encantaría conocer a la hermanita de Taichi- aceptó
-estoy segura que ella también quiere conocer a la encantadora novia de su hermano-
Ambos se coloraron hasta llegar al punto de parecer tomates en el caso de Taichi y en el caso de Sora era difícil definir donde comenzaba su cabello. Movió las manos nerviosa, nunca había sabido lo que era tener un novio y sinceramente, le gustaría que su primer amor fuera él.
-bueno… seño… digo Yuuko, lo que pasa es que solo somos amigos- le aclaró entre nerviosa y avergonzada-
-ya veo- volviéndose a su hijo- te estas viendo lento hijo, es una gran muchacha- le murmuró antes de sonreírle a ambos y adentrarse a la cocina.
Obviamente Taichi casi se cae de espaldas al escuchar a su madre, ¿viendo lento?, era algo aterrador que tú madre dijera algo así, más cuando tenía toda la razón. Salieron en silencio de la casa aun sonrojados, lo peor que podía ocurrir cuando llevabas a alguien a tú casa era que tú mamá sacara el álbum fotográfico de toda tú infancia, que la llamara "tú novia" cuando aun no lo era y por supuesto ¡que te diera permiso para que la conquistaras!, en que clase de casa vivía, se preguntó suspirando.
Estaba algo confundida por la seriedad de su amigo desde hace un par de días, desde que la escuela había avisado que saldrían antes ya que la mayaría de los alumnos exentaron los exámenes, todo lo contrario de Daisuke que no dejaba de parlotear y saltar emocionado por su regreso a casa, ¿Qué no era eso lo normal?, emocionarse porque pronto verían a sus padres, familia, incluso ella estaba eufórica por ello.
-Takeru- llamó cuando por fin se quedaron solos- ¿te pasa algo?- preguntó preocupada
-no es nada- mintió evitando su mirada-
-y tú crees que soy tan tonta para tragarme ese cuento- respondió rodando los ojos- no te preocupes, si no me quieres decir no insistiré-
Suspiró casi con melancolía, hace dos meses que son amigos, quizá no suficiente tiempo para que se confiaran todo pero ella siempre intentaba ser lo más sincera posible con él, le contaba sus miedos, secretos y momentos llenos de felicidad.
-tú siempre me has contado todo- murmuró clavando su mirada en ella, no le parecía justo preocuparla contándole sus problemas pero, de igual manera se preocuparía o ¿no?- ya te había contado que perdí a mi familia hace mucho y por ello vivo con mis abuelos desde que tengo 5 años-
-me habías contado algo- admitió sin querer recordarle su dolor, siempre había sido muy susceptible, el dolor de sus amigos se convertía en el suyo-
-bueno, mis abuelos siempre adelantan sus vacaciones un mes antes de que salga de la escuela para pasar el resto conmigo y bueno… se adelantaron un poco y no quiero interponerme en su viaje a demás de que es su aniversario-
-eso quiere decir que si no están en casa estarás solo aquí- murmuró con una mueca, no tenía por que ser así ¿o sí?, de pronto un interruptor se encendió dentro de ella- se me ocurre algo-
-¿Qué?- inquirió confundido-
-no te quedaras solo aquí ni te iras a tú casa a pasártela igualmente solo- le reprochó sonriente- ¡Vendrás conmigo y Daisuke!-
Parpadeó perplejo, si aceptaba eso era como provocar al monstruo celoso que mantenía bien atado el moreno, pero por otro lado… no le gustaba estar solo y mucho menos ser el único tonto que se quedaba en el campus en vacaciones.
-Te divertirás con nosotros, se que Taichi te caerá muy bien y mis demás amigos, a demás puedo pedirle a Mimi que nos cocine esos deliciosos postres que solo ella sabe hacer, ¿aceptas?- preguntó
-esta bien, solo porque me convenciste con los postres de tú amiga- aceptó sonriéndole-
-¡Genial!- exclamó abrazándolo
-¡Takaeru, necesito tú ayuda!- gritó una rubia de ojos azules cerca de ellos- puedes venir-
Hikari volvió el rostro, desde que comenzó a ser amiga de Takeru, Catherine su supuesta amiga la trataba como a su peor enemiga, ya ni siquiera le dirigía la palabra y siempre que podía alejaba al rubio de ella.
-yo… bueno estoy ocupado…- no sabía que hacer, era obvia la rivalidad de la rubia para con la castaña pero…-
-no te preocupes Takeru nos vemos luego, tengo que alcanzar a Daisuke antes de que termine rompiendo algo con su balón- se despidió con un beso en la mejilla- nos vemos Catherine-
-que te vaya bien, querida- murmuró de forma antipática, mejor hubiera sido que su despertador hubiera sonado a tiempo aquel día-
Takeru meneó la cabeza en forma de desaprobación, ¿Cómo podían pasar de amigas a enemigas?, bueno claro que cuando se trata de hombres las chicas de ese campus pierden totalmente el juicio, todas menos una.
Estaba sentada en el balcón de su habitación, como todas las noches disfrutando del aire, la luna y las estrellas, desde que tenía memoria amaba ver el cielo en la noche y sentirse protegida por cientos de constelaciones o imaginar que dentro de esa esfera redonda se encontraba un conejo.
Hace como un par de hora que Yamato había salido a comprar no se que cosa y recoger otras tantas del lugar donde, se podría decir vivían. Taichi y Sora le llamaron hace un momento para informarle que cenarían fuera. Suspiró aburrida, ya se había acostumbrado tanto a la compañía de todos ellos que estar así la hacía sentir sola. Continuó observando la oscuridad del cielo mientras cantaba arrullándose, como su madre hacía cuando tenía 7 años.
-Hay una luz que me hiela el alma, caminar hacia ella me da la calma- Cerró los ojos con un sentimiento extraño dentro de ella, esa canción la había escrito hace unas semanas como una forma de liberarse de aquel horrible recuerdo.-
Subió las escaleras con un estuche de guitarra a su espalda, había tenido que regresar a la "casa" en los que los mantenían por ella, el recuerdo más preciado que tenía de sus padres, y además tuvo que comprarle nuevas cuerdas ya que esos malditos las habían roto.
Entró sin tocar como era su costumbre en todos lados, y la observó sentada en su balcón, observando con una sonrisa las estrellas mientras cantaba una canción que no le pareció conocida.
-Guiarme por sus palabras, fue mi triste perdición- canturreaba sin darse cuenta de su visitante, concentrada en la verdad de esa letra, sacando su miedos, liberándose de su pasado
Se acercó despacio para admirarla mejor, a la luz de la luna su piel tomaba un color aperlado encantador, sus ojos se veían mas brillantes que de costumbre y el sonido de su voz era como si fuera el fondo de una escena de película. Se sentó a su lado prestándole más atención.
-Yamato- saludó callándose rápidamente sonrojada- no te oí llegar- murmuró sin moverse-
-bueno yo tampoco hice mucho ruido para que lo hicieras- la tranquilizó imitándola- tienes una voz muy bonita y esa canción ¿es nueva? No creo haberla oído antes-
-gracias- respondió encogiéndose de hombros- y no… en realidad yo la compuse- volvió a sonrojarse, nadie sabía que ella componía canciones, ni Taichi que era como su hermano.-
- ¿Me dejaras oírte?- preguntó clavando sus orbes azules en ella, tenía mucha curiosidad en oírla- me gustaría saber lo que escribes.
Hizo una mueca, si era normal para ella cantar frente a toda su escuela, en otro tipo de eventos o concursos pero por alguna razón hacerlo frente al rubio la ponía nerviosa, más cuando su canción hablaba de cómo se sentía tonta pero a la vez se estaba librando de aquellos sentimientos. observó el estuche de su espalda.
-¿Qué llevas ahí?- cambió el tema intentando distraerlo-
-es una guitarra- respondió sacando un objeto azul de su mochila, algo maltratada por el tiempo- fue el ultimo regalo de mis papás, por eso no la podría olvidar-
-es muy bonita, debes tocar muy bien- alabó, ella también sabía tocarla, pero nunca le llamó tanto la atención comprar una-
Comenzó a reír de pronto sin que supiera porque, ¿Qué había dicho?, solamente le hizo un cumplido o más bien lo devolvió. La tomó de la mano para ponerla de pie.
-no intentes distraerme que no va a funcionar- advirtió seriamente- ¿te da pena cantar frente a mi?-
-no, claro que no…- mintió mordiéndose la lengua-
Movió el pie inquieta, una parte de ella quería que la oyera cantar pero otra temía que no le gustara aunque ya había dicho que su voz era bonita… ¿¡Qué rayos le estaba pasando!, ¿Por qué le afectaba todo eso si prometió nunca más…?
-bien, pero tendrás que quitarle el polvo al piano- advirtió poniéndose de frente a él-
-¿Cuál piano?- preguntó enarcando una ceja, seguramente le estaba tomando el pelo-
-el que esta justo detrás de este manto-
Al final del balcón, casi se podría decir que oculto se podía ver un bulto bajo una manta café, la castaña le estiro dejando ver un hermoso piano color blanco. Yamato abrió la boca hasta más no poder.
-¿Por qué tienes un piano afuera?- preguntó sin creerlo-
-me gusta más tocar al aire libre, por eso mi padre lo colocó aquí, claro que cuando llueve batallo para meterlo-
-me imagino, es… es muy bonito- tocando sus teclas- pensé que me estabas tomando el pelo cuando dijiste eso del piano-
-si, no es un lugar muy común para tener algo así- admitió divertida por sus expresiones- bueno ¿quieres oírme o seguir viendo el piano?- preguntó-
-adelante no te interrumpo más- tomando unas hojas que estaban sobre el instrumento musical, si no se equivocaba esa era la letra de lo que iba a cantar.-
Si la noche fuera cerrada sería difícil observar las teclas pero con toda la luz de la luna facilitaba el ver lo que tenía enfrente.
En ese momento comprendió porque el padre de ella lo había colocado en esa posición, de noche la luz la hacía parecer un ser hermoso y si no se equivocaba en el día su cabellera castaña brillaría con el sol como si fuera una estrella.
-¿lista?- preguntó-yo ya estoy cómodo-
-esta bien, está bien jefe- respondió sacándole la lengua-
~Aquí empieza la canción~
*Musica*
Suspiró profundamente mientras presionaba las teclas en el orden que se había gravado para el tono de su canción, se sentía tan bien que alguien la pudiera oír y no solo ella en sus momentos de soledad, o para su propio gusto. Tomó aire antes de comenzar a cantar.
Hay una luz que me hiela el alma
caminar hacia ella me da la calma
no veo a nadie cerca de mi
pero noto que me alejo y se me olvida vivir.
Creo que ya he perdido mi cuerpo
que ya no queda nada
ni siquiera tiempo.
No pienso ni siento, no actúo ni miento
estoy por estar estoy por callar
por no decir... lo que quiero
Escuchó atentamente el sonido de sus dedos al hacer contacto con cada tecla, perfectamente ensamblados y sin errores. Su voz, bueno no había mucho que decir de su voz más que era magnifica, hermosa. La miró envuelta en la luz platinada como si un ángel estuviera frente a él. Trasmitía con cada palabra lo que su canción quería decir, a al menos eso era lo que pensaba. Sonrió de medio lado, estaba madurando, había logrado aunque sea un poco que dejara de sentirse como desde ese día.
Guiarme por sus palabras
fue mi triste perdición
perderme en sus miradas
me hizo recordar que no soy nada.
Cada palabra marcaba el dolor de su pasado, le hacía saber lo tonta e ingenua que se sentía por haber caído en sus engaños, por haber quedado vacía después de esa noche. Una lágrima rodó por sus mejillas.
*música*
Sacó rápidamente su guitarra y la acompañó guiado por la hoja que tenía en frente. La observo con una sonrisa, al menos esa era su forma de demostrarle que no estaba sola, como se lo ha repetido todo ese tiempo
Se acabó al arrancarme la piel
por el dolor...
necesitaba en mi vida un poco de calor
caen las hojas como cayeron mis sueños
resbalando ante mis ojos
huyendo de los dedos.
No pienso ni siento, no actúo ni miento
estoy por estar, estoy por callar
por no decir... lo que quiero.
Elevó la voz en esa parte como si intentara convencerse de que era cierto, escuchando como unas cadenas se rompían y volvía a nacer de nuevo aquella Mimi, dulce, soñadora y sin miedos, valiente, independiente. Nunca más volvería a llorar por ese maldito recuerdo, nunca más se dejaría llevar por su dolor porque ahora estaba acompañada por él, Sora y Taichi. Ambos instrumentos sonaron con toda su fuerza como refutando esa decisión.
Guiarme por sus palabras
fue mi triste perdición
perderme en sus miradas
me hizo recordar que!.
Guiarme por sus palabras
fue mi triste perdición
perderme en sus miradas
me hizo recordar que no soy nada.
Por fin después de dos años había logrado superar ese pasado, no podía decir que estaba lista para enamorarse de nuevo, pero si podía levantarse todos los días y no ver a una mujer rota frente al espejo, si no verse ella, la misma chica de siempre, sonreír con sinceridad y no fingir solo para que el mundo no sintiera lastima por ella. El aire se volvió menos pesado y difícil de respirar para ella.
*Musica*
Guiarme por sus palabras
fue mi triste perdición
perderme en sus miradas
me hizo recordar que!.
Guiarme por sus palabras
fue mi triste perdición
perderme en sus miradas
me hizo recordar que no soy nada.
Era algo diferente lo que sentía por ella, ya había notado que su corazón latía de manera extraña cuando estaba cerca y que su mirada cambiaba rápidamente al verla, muy diferente de con Sora, ¿sería que se estaba enamorando?, ¿era posible?.
Clavó su mirada en la castaña que seguía tocando el piana sin darse cuenta de que no dejaba de verla, aun y cuando la guitarra seguía sonado. Deseaba tanto que esos ojos color miel brillaran al verlo, que su labios se curvaran en una sonrisa al decir su nombre, poder protegerla de todo y que nunca se alejara de él.
*Musica*
Detuvo el piano para colocarse cerca de Yamato y que terminara la canción con su guitarra. Agradecía de todo corazón el milagro que había logrado el rubio.
Que no soy nada
La observó frente a él, con su sonrisa siempre presente pero con un aura más ligero, feliz, y eso lo hacía sentir mejor a él también.
-¿y bien?- preguntó sentándose a su lado- ¿Qué te pareció?-
-tienes una voz hermosa, como ya te lo había dicho y…- se detuvo vacilante- me alegra que dejaras atrás lo que te hacia sufrir-
-¿sabes?- sujetó su mano entrelazando los dedos- tú me ayudaste mucho, desde que nos conocimos me trasmitiste una paz que hace mucho no sentía- admitió sin dejar de sonreírle- te has convertido en mi amigo y protector. Gracias- Besó su mejilla como un gesto de agradecimiento y después salió del cuarto, sin darse cuenta de lo que había provocado en el rubio.
Se quedó paralizado unos segundos con la mano en la mejilla, ¿no se daba cuenta de lo que estaba haciendo?, no, se respondió automáticamente, era tan inocente como para imaginarse que con cada palabra que decía, cada gesto que hacía lo enamoraba más y más. La noche pareció detenerse después de ese pensamiento, era cierto estaba… estaba enamorado. Sin querer había sucumbido ante los encantos de la ojimiel, mucho antes de que fueran amigos.
-es… es… amor-
Murmuró observando la luna y bañado por su luz platina un sentimiento cálido le recorrió todo el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, algo nuevo y… lo mejor que había sentido en su vida…
Comentarios de la autora:
Bueno, bueno, ya volví para ver que tal les pareció este capitulo, ¿les gustó?, ¿no?, ¿Por qué?, ¿si me quedó bien la canción? Es que amo a la quinta estación jijiji. Yamato por fin quedo enamorado de Mimi y no se porque pero pienso que ella también le quiere, pero eso está por verse.
Muchas sorpresas para el próximo capitulo, ¡Hikari regresa a casa y con Takeru! ¿se encontrará con su hermano?, ¿Yamato le dirá sus sentimientos?, ¿Taichi hará lo mismo con Sora?. ¡Uf! Eso y mucho más próximamente. (me sentí bien película jajaja)
Bueno… muchas gracias a yul1smile, Princesa De Rosa, Sakura Kuran-Haruno por sus RR, me alegra que les guste esta historia y me pone muy feliz recibir todos sus comentarios, espero que este también sea de su agrado y nos leemos pronto.
By: Gabiiylovee16'
