Bleach no me pertenece es propiedad de Tite Kubo.
Gracias por los reviews recibidos, la verdad no esperaba llegar a 39 con tan solo 6 capítulos... gracias...
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Capitulo 7. Desastrosa visita.
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El lugar era bastante extraño para Rukia, sin embargo para Ichigo resultaba bastante familiar, había estado ahí incontable número de veces y de antemano sabía a quién le había pedido el favor su padre ¿Cómo no adivinó de quien se trataba?
—Estaba esperándote Kurosaki-san—llamó la atención un hombre con un sombrero y un abanico en mano, se acercó al chico pero se detuvo en cuanto vio que no venía solo, era extraño, Isshin no le había informado que el chico vendría en compañía de alguien más y vaya que se sorprendió al ver de quien se trataba— ¡oh y trajiste a Kuchiki-san contigo!—terminó de decir el hombre rubio de sombrero.
En realidad no es como si tampoco Ichigo supiera que iba a ir al mundo humano en primer lugar, apenas y le había informado su padre, tampoco tenía bien premeditado el llevar a Rukia consigo, eso fue de último minuto. Por su parte Rukia estaba absorta mirando al rubio pues no recordaba haberlo visto alguna vez, eso le extrañó pero suponía que se debía a su "fama" de Kuchiki, genial, no sólo era conocida en el otro mundo sino también en este.
— ¿Y usted es?—preguntó Rukia al hombre.
—Él es Kisuke Urahara, amigo de mi padre y distribuidor de mercancía exclusiva para shinigamis en el mundo humano, Urahara-san fue el que me ayudó el tiempo en el que estuve aquí Rukia—terminó por decir Ichigo mirando al rubio tendedero y restándole importancia al asunto.
Urahara mantenía su sonrisa oculta bajo el abanico y la mirada escondida bajo las sombras de su sombrero, pero poco después fue él quien tomó la palabra.
—No esperaba tener a una invitada más así que no tenía preparado otro gigai, así que me temo que tendrán que esperar mientras le proporciono uno a la señorita Kuchiki.
—Espera… ¿Qué?—intervino Rukia ¿un gigai? Había escuchado de esos cuerpos falsos que los shinigamis utilizaban cuando se encontraban demasiado débiles en el mundo humano pero ¿para qué querían ellos uno de esos? Iba a volver a replicar cuando Urahara le indicó que la siguiera.
La pelinegra al principio se negó, no quería tener que ocupar uno de esos cuerpos, bien podría seguir en su condición de Shinigami y pasar desapercibida, pero tras una leve discusión con Ichigo ella volvió a acceder ¡diablos! Kurosaki estaba manipulándola al retarla de todas las maneras posibles y lo peor del caso era que siempre terminaba accediendo a ello, pero una vez regresaran a la sociedad de almas se encargaría de cobrárselas.
Una hora después ambos ya se encontraban en sus respectivos gigais, para Rukia todo era bastante nuevo y no tenía mucha sincronicidad con esa cosa así que se le dificultaba un poco adaptarse. Ichigo agradeció a Urahara por su ayuda y ambos chicos salieron de la peculiar tienda en la que se encontraban para caminar por las calles de esa pequeña ciudad, karakura.
Rukia no podía evitar la fascinación que mostraba en sus orbes amatistas, era la primera vez que visitaba el mundo humano y tal como lo supuso era tan diferente a la sociedad de almas, los edificios, las personas, todo. En sus clases en la academia ya le habían enseñado lo básico del mundo de los vivos pero jamás había estado ahí hasta ahora, ciertamente la teoría no era lo mismo que la práctica.
—Cierra la boca o podrían entrar moscas enana—así es, como siempre Ichigo tenía que hacer un comentario inapropiado en el momento equivocado, tan solo se ganó una mirada de rencor por parte de la pelinegra, le extrañó que ésta no lo golpeara ni se pusiera a chillarle por lo que le había dicho—oye ¿Qué sucede?—preguntó el pelinaranja un tanto dubitativo y mirando a Rukia de manera expectante.
La chica no le respondió y tan solo se limitó a soltarle un sonido de molestia ante su pregunta, el apodo que Ichigo le había dicho le había enojado y peor aún, que estuviese burlándose de su asombro al contemplar sus alrededores, no le dirigió la palabra lo que restó de camino aunque tampoco le prestó demasiada atención a su compañero después de eso, al menos no hasta que se detuvieron en lo que parecía ser una enorme casa. Ichigo se detuvo y le hizo una señal con la cabeza para que lo siguiera hasta la puerta del lugar, ella dudó al respecto pero al final lo hizo, tras unos cuantos golpes la puerta por fin se abrió e Ichigo no tardó en caer al suelo.
— ¡Kurosaki-kun!—una mujer se abalanzó sobre el chico apenas lo vio de pie frente a su puerta, con los ojos llorosos, al escuchar el sonido de la puerta jamás se imaginó que al abrirla se encontrara con aquel muchacho parado justo frente a ella, aquel que en un tiempo no muy lejano la había protegido a ella y a su pequeña hija en el momento en el que más lo necesitaban.
Ante la tan sorpresiva bienvenida el pelinaranja no supo cómo reaccionar, si ya la mujer era demasiado efusiva, en esos momentos lo era aun más ¿la emoción del momento? O el sentimiento de felicidad que la embargaba, no lo sabía con exactitud. Por su parte Rukia no sabía que estaba sucediendo ahí, pocas veces había presenciado escenas tan ¿sentimentales? Como la que ahora estaba viendo, pero definitivamente el ver a Ichigo en suelo con aquella mujer prácticamente colgada de él, le hizo sentir un poco incomoda y le dio la impresión de que en esos momentos ella estaba de más.
Ichigo le palmeó un poco la espalda a la mujer para apaciguarla, nunca había sido de aquellos que demostraran demasiado su afecto a personas que no fueran sus hermanas así que no sabía qué hacer con exactitud en esa situación.
—Estas asfixiándome Orihime—se quejó Ichigo apartando un poco a la mujer en el proceso, ésta de inmediato captó el mensaje del chico y un poco reticente se despegó por completo de él.
Ishida Orihime miraba a Ichigo como si no lo reconociera, mejor dicho como si en verdad no creyera que él estaba ahí frente a ella, durante ese año creyó que el chico estaba desaparecido o peor aún, que estaba muerto. Después de marcharse de esa manera tan misteriosa del mundo de los vivos, la mujer intuyó que algo realmente malo le había sucedido para que su desaparición fuese tan misteriosa, pasados unos días o mejor dicho unas semanas Orihime por fin había aceptado que Ichigo no regresaría más y eso en verdad la mortificó en demasía, primero su esposo y ahora el chico que era su amigo.
—Lo siento tanto Kurosaki-kun—las sinceras disculpas de la pelinaranja no eran solo por la tan incómoda bienvenida que le había brindado, sino por los problemas que le había causado y de lo que tuvo conocimiento después de la visita que había recibido en días anteriores, en verdad se sentía fatal por el pelinaranja quien había pagado muy caro el brindarles su ayuda. Orihime bajó la mirada un tanto apenada mientras jugueteaba con sus manos en clara señal de nerviosismo, pero cuando volvió a enfocar su mirada en el chico por fin se dio cuenta de un pequeño detalle, Ichigo no venía solo, tras él se encontraba una menuda chica que miraba la escena con el semblante bastante serio—por favor pasen—sugirió la muchacha y se adentró a su hogar esperando a que los recién llegados la siguieran.
Ichigo le indicó a Rukia que entraran, observó la mirada seria que la pelinegra estaba enviándole desde su posición e intuyó que así como a él, todo esto le parecía bastante incomodo, de inmediato Ichigo se rascó la parte trasera de la nuca, estaba algo avergonzado por tal recibimiento pero resultaba peor el hecho de que Rukia también lo hubiese visto, y tenía esa necesidad de explicar lo sucedido para evitar malos entendidos pero la única acción del chico fue tomarla del brazo y arrastrarla al interior de la casa al ver que ella no se apresuraba a entrar.
Después de tal acción, fue la pelinegra la que reparó en darle un certero golpe al chico justo en el brazo con el que la tenía sujeta, Ichigo de inmediato la soltó regalándole una mirada de enojo por su tan repentino golpe, masculló algo parecido a "maldita enana del demonio" creyendo que ella no lo escucharía pero por supuesto que lo había hecho y estaba a punto de golpearlo de nuevo cuando la mujer de anaranjada cabellera apareció.
Orihime llegó con tres tazas de café y una bandeja llena de unos extraños pasteles, Rukia estuvo tentada a tomar uno pues no había comido nada desde la mañana y ya era casi medio día, sin embargo antes de que ella lograra su objetivo Ichigo le susurró algo parecido a "por tu bien será mejor que no pruebes nada", claro que ella en un principio no entendió a que se refería el idiota de Ichigo cuando le dijo aquello, sólo hasta que la misma pelinaranja le dijo que dichos pasteles estaban hechos de mermelada, judías rojas, vainilla y otros ingredientes extraños para un pastel, entonces fue ahí que cayó en cuenta de la advertencia de Ichigo y éste con una mirada de "te lo dije enana" se lo confirmó.
—Emmm… disculpa que te pregunte esto, pero cuál es tu nombre—Orihime se dirigió a Rukia con algo de timidez en sus palabras y en su semblante.
—Esta enana es Rukia Kuchiki y también es una Shinigami como yo—se apresuró a responder Ichigo ante la sorpresa de la misma pelinegra y la de la chica de grandes atributos.
La pelinaranja le sonrió de manera tierna a Rukia y de inmediato le tomó apresuradamente la pequeña mano a la pelinegra para estrecharla fuertemente, alargando el saludo quizás más de lo debido. La pequeña Shinigami no pudo más que corresponder al efusivo saludo de la chica, ahora entendía que ella era efusiva en su manera de tratar a los demás, una imperceptible sonrisa asomó por los labios de Rukia y duró solo unos segundos.
—De hecho soy la superior de Ichigo, él es mi subordinado–se jactó Rukia mirando de soslayo al susodicho mientras éste se atragantaba con el café.
El chico se limpió con una servilleta y encaró a Rukia, él no era un simple subordinado y ya… ok si lo era pero todavía estaba integrándose al escuadrón, pero no aceptaba aun que la enana mandona fuese su "superior" como ella decía ¡por favor! Si ni siquiera la llamaba por su apelativo de "teniente", ella solo era Rukia o como él siempre solía decirle la "enana" "mandona" "maldita" "enferma amante de los conejos" y otros apelativos, y por supuesto que él no se quedaba atrás con sus propios sobrenombres.
—Solo eres una tirana que me obliga a hacer sus tareas, créeme que ese papeleo no ha sido obra tuya.
—Es tu obligación Ichigo, yo solo te digo lo que tienes que hacer para que no estés haciendo el vago en el escuadrón.
—La única que hace el vago aquí eres tú enana, siempre tienes una excusa para cargarme todo a mí, por una vez hazte responsable.
—no es mi culpa que seas el indicado para el trabajo zanahoria, además fueron órdenes del capitán el que ayudaras con mis deberes.
—Exacto… la palabra clave aquí es ayudar, no ser explotado como tú lo haces.
— ¿Qué clase de Shinigami se queja de sus labores en el cuartel?
—La clase de Shinigami que es explotado por su tirana teniente.
—Al menos reconociste que soy tu superior y que soy tu teniente.
—Espera… no cambies las cosas Rukia, yo no he dicho eso y solo estas tratando de zafarte de la verdad… admítelo eres una explotadora tirana que adora al horrendo conejo Chappy.
—Hey no metas a Chappy en esto Ichigo…
Mientras ambos discutían la pelinaranja tan solo se limitaba a ver la absurda escena, parecían dos niños peleando por ver quién tenía la razón ante su madre, iba a intervenir y poner fin a todo eso pues presentía que la disputa se alargaría hasta quien sabe cuánto tiempo más.
— ¡Tío Ichigo!—unos pasitos se escucharon golpeteando el piso de madera bajando los escalones que conectaban al segundo piso.
Una pequeña de cabello oscuro con tonos azulados y ojos grises se asomó corriendo a la sala y tal como lo había hecho Orihime, ésta se abalanzó contra Ichigo colgándose completamente de él cual koala. La súbita pelea en la que muy a pesar de Ichigo Rukia iba ganado quedó interrumpida y en el olvido.
—Kanae—el pelinaranja separó con dificultad a la niña para verla bien, la pequeña había crecido bastante desde la última vez que la había visto. Aunque aun tenía cinco años ella aparentaba ser un poco más grande, Ichigo aprovechó para palmear la cabeza con cabellos alborotados de Kanae y ésta tan solo sonrió.
Durante la ausencia de Ichigo la pequeña había sollozado en incontables ocasiones preguntando por él, estaba demasiado acostumbrada a su presencia que ya hasta lo consideraba como parte de su familia, eso sí, la niña tenía muy en claro que el pelinaranja jamás ocuparía el lugar de su padre pues él era único, Ichigo era más bien como un tío para ella y más aun al ver la relación que tenían su padre y él, las pequeñas discusiones que a veces surgían eran parte de esa extraña relación de amigos-rivales que ambos mantenían.
La pequeña de repente le dio un golpe en el pecho a Ichigo con su pequeño puño, no dolió pero si lo sorprendió bastante.
— ¡Kanae!—la reprendió Orihime al verla hacer aquello, era la primera vez que golpeaba a Ichigo, ni siquiera cuando jugaban lo hacía. La pelinaranja vio a su pequeña inflar los cachetes y soltar un bufido.
Pero Kanae la ignoró y procedió a tomar los cachetes de Ichigo entre sus manos y estrujarlos—te marchaste—le reprochó ella mientras terminaba con los cachetes del pelinaranja entre sus palmas y darle unas palmadas más.
—Me agrada—dijo Rukia divertida con la escena ensanchando aun más su sonrisa ante el aparente dolor de Ichigo.
—Creí que también te habías marchado como lo hizo papá—medio sollozó la niña, ocultando su enrojecido rostro debido al gran esfuerzo que estaba haciendo para que las lágrimas no salieran.
Los tres adultos se miraron entre sí, aquello ya no era un juego de la pequeña, en verdad había sentido la ausencia y había reprimido todo lo que estaba sintiendo, pero ya no podía más. Orihime se acercó a ella y la abrazó separándola de Ichigo quien no sabía qué responder ante tal acusación, él no se había marchado por decisión propia.
La situación fue difícil para todos ahí, incluida Rukia quien se mantenía al margen de todo. Con bastante trabajo el pelinaranja con ayuda de Orihime le explicaron parte de lo sucedido a la pequeña, era pequeña para entender algunas cosas pero no lo suficiente para mantenerla en la ignorancia de lo que había sucedido.
Una vez ella se calmó fue que reparó en la presencia de Rukia en la sala, de inmediato se abalanzó contra ella para llevarla a la planta superior con la intención de jugar, ahora ella seria la víctima de juegos de aquella pequeña e Ichigo sonrió triunfal al imaginarse que Kanae pondría en apuros a su compañera y de alguna manera le haría pagar el mal rato y la discusión que tenían antes de que ella se asomara.
En la sala solo quedaron el pelinaranja y la chica de grandes atributos. Ella miraba insistentemente a Ichigo como queriendo decir algo pero arrepintiéndose de inmediato, el chico lo notó.
—Tan solo dilo Orihime ¿de qué se trata?
La chica dudó en contarle lo que su suegro le había comentado ¿para qué preocuparlo ahora que comenzaba con una nueva vida en el lugar al que pertenecía?
—Ryuken-san me ha dicho que últimamente ha sentido una presencia familiar en la ciudad, parecida al de los Quincys—la pelinaranja recordó lo que el hombre le había dicho acerca de una presencia con la energía espiritual de un Quincy, sin embargo eso era imposible pues el último Quincy era Uryuu y éste desgraciadamente había muerto, y Kanae aun no manifestaba dichos poderes si era que algún día lo haría.
Orihime le comunicó al pelinaranja todo lo que Ryuken había dicho dejando con la duda al chico, sin duda al llegar a la sociedad de almas o incluso cuando regresara con Urahara comunicaría aquello para que su padre o el rubio tendedero averiguaran al respecto.
Faltaba poco para que tanto él como Rukia se marcharan, desafortunadamente gracias a la pequeña información que Orihime le había proporcionado Ichigo no pudo cumplir con lo que su padre le había encomendado. La pelinaranja llamó a Kanae para decirle que bajara junto con Rukia y se despidiera de ambos, y así lo hizo la pequeña, bajó en brazos de Rukia quien parecía más que cómoda con la pequeña, la bajó apenas estuvieron en el primer escalón.
—Mamá ¿el tío Ichigo y la tía Rukia pueden visitarnos otra vez?—preguntó la niña con total inocencia, a decir verdad le había encantado jugar con la pelinegra y esperaba poder hacerlo en un futuro.
Ichigo puso una cara de extrañeza, ¿Qué rayos era eso de "tia Rukia"?, pero bueno Kanae era una niña y todavía no comprendía que Rukia no era realmente lo que aparentaba, o al menos era eso lo que el pelinaranja pensaba al respecto, pero no diría nada más, se conformaba con ver a la pequeña más alegre pues desde la muerte de su padre ésta se había vuelto más retraída en algunos aspectos.
Ambos shinigamis se despidieron de la pequeña y de Orihime prometiendo que volverían en otra ocasión, por su parte Ichigo no estaba muy seguro de aquella promesa ya que esa visita había sido una excepción a la regla que no debía transgredir, sin embargo ahí estaba.
…
— ¿A dónde vamos, idiota?—se quejó Rukia al ser guiada casi a rastras por Ichigo.
Después de salir de la casa de Orihime, Ichigo se dio cuenta que aun les quedaban un par de horas en el mundo humano y viendo el interés de Rukia por él fue que decidió llevarla a un lugar, tan solo para "matar el tiempo".
—Solo cállate y camina o jamás llegaremos—de nueva cuenta e ignorando los reclamos de la Shinigami, Ichigo la llevó hasta un lugar específico de aquella ciudad.
Frente a ellos podía vislumbrar un zoológico, sin rechistar esta vez fue la pelinegra quien apresuró el paso y llegó primero al lugar. Ya una vez adentro los ojos de Rukia titilaron de emoción, había escuchado de esos lugares en los que los humanos solían acudir como medio de recreación y ahora podía verlo con sus propios ojos.
Ahora era el pelinaranja quien era arrastrado de un lugar a otro por la pequeña chica despertando la mirada de algunos curiosos que miraban el ir y venir de la errática pareja y las discusiones que de vez en cuando surgían cuando Rukia quería ver a un animal e Ichigo se negaba rotundamente hasta que le propinara un pequeño golpe en la espinilla. Un pequeño aparato que Ichigo llevaba comenzó a emitir un pitido en señal de que el límite de tiempo estaba llegando a su fin, de inmediato regresaron a la tienda de Urahara pero el tendedero no se encontraba pues al parecer había salido por asuntos de negocios pero que no se preocuparan pues regresaba en menos de una hora, el tiempo justo para enviarlos de nuevo a la sociedad de almas.
Tendrían que esperar un poco más, eso fue lo que Ichigo pensó. La noche ya había caído en la ciudad en ese entonces y aun no había señales de Urahara, fue entonces que Ichigo decidió ir por él a donde fuese que estuviera, salió de su gigai y Rukia lo imitó, ambos partieron de la tienda en dirección a donde la energía del hombre palpitaba cada cierto tanto, saltando de tejado en tejado hasta detenerse en uno para no perder de vista al tendedero, en este caso para no perder de vista su presencia.
—Espera Ichigo… creo que Urahara ya ha regresado a la tienda—habló Rukia quien podía percibir mejor la presencia de Urahara en dirección contraria a donde ellos se encontraban.
Ichigo tan solo chasqueó la lengua en señal de frustración, se habían alejado para nada, frunció el ceño antes esto.
—Maldito Urahara—se quejo él, miró a Rukia quien se había quedado contemplando la ciudad— ¿Qué sucede Rukia?
La chica despegó la vista de la enorme ciudad que brillaba con sus luces nocturnas en la oscuridad que ya la había cubierto por completo.
—Solo estaba observando… este lugar es perfecto para vigilar la ciudad—vio a Ichigo quien sopesaba las palabras.
—Es verdad tiene una gran vista—reconoció el chico
—Oye Ichigo ¿Qué sucederá con Kanae? Cumplirás tu promesa de venir a visitarla—sabía que Ichigo había dicho eso por obligación más que por otra cosa, pero en el fondo tenía la esperanza de que él cumpliera aquella promesa a la niña quien se veía muy emocionada ante la idea.
—Esta fue una oportunidad única y no sé si volverá a repetirse.
—Kanae se veía muy emocionada por la idea—lo había visto en sus ojos, pero no solo la de ella—y Orihime también—soltó de repente, de inmediato se reprendió por decir aquello ¿Por qué venia Orihime a colación en la conversación? Tal vez fue la pequeña demostración que le dio a Ichigo cuando lo vio en la puerta de su casa, o la manera en la que lo miraba, en la que le sonreía… o, había tantas cosas en ella que le demostraba a Ichigo sin embargo Rukia no sabía si eran solo imaginaciones suyas.
—Aunque quisiera no puedo regresar Rukia, si alguien de la sociedad de almas se entera que desobedecimos una orden no sé qué es lo que harán.
— ¿Nosotros?... aguarda, si más no recuerdo yo fui engañada para venir aquí así que el único que tiene que temer aquí eres tú—se lavó las manos Rukia mientras fulminaba con la mirada a Ichigo.
—En verdad que eres exasperante Rukia, no sé ni por qué te traje conmigo, hubiese sido mejor venir solo.
—Es verdad así no hubiese resultado tan incómoda la bienvenida que te dio Orihime y hubieses disfrutado de su compañía.
— ¿Pero qué tiene que ver Orihime en todo esto?
—Admítelo Ichigo hubieses preferido venir solo e ir con ella al zoológico en vez de verte obligado a llevarme—eso había sonado como un reproche por parte de Rukia, le enojó que el pelinaranja le dijera que prefería ir solo, en primera… fue él quien la engañó para que la acompañara cuando ella se negó a su petición, y en segunda ella había mentido a Ukitake por su culpa, así que quien debiera de cargar con la responsabilidad debería de ser Ichigo.
—Si te llevé al zoológico fue porque quería, no por obligación enana, tan sólo pasar el tiempo contigo malditasea pero nada de complace—confesó algo avergonzado Ichigo sin tener en cuenta lo que había salido de su boca sino hasta que se percató del semblante de sorpresa de Rukia—no eso no era… espera… yo…—no sabía qué decir, estaba confundido ¿en verdad había dicho lo de pasar el tiempo con ella en voz alta? Se abofeteó mentalmente una y otra vez por su indiscreción.
—Pero pasamos juntos demasiado tiempo en el escuadrón Ichigo.
—Lo sé, pero quería que por una vez nadie te mirara de la manera a como algunos shinigamis lo hacen cuando vamos por las calles del Seireitei… odio ver la mirada despectiva en sus ojos… me dan ganas de golpearlos a todos—reconoció al fin el pelinaranja, el solo recordar esas miradas hacia que se enfureciera.
—Yo no sé qué decir.
—Solo no digas nada Rukia, esto es demasiado vergonzoso para ambos, en especial para mí, mi padre está con la absurda idea de que entre tú y yo hay algo más—Ichigo se rascó por enésima vez la nuca, otra vez había abierto la boca.
De pronto una tercera presencia se hizo presente, una que a Ichigo se le hizo bastante familiar pero al mismo tiempo distinta de la que él conocía. El sujeto estaba de pie a un lado de ellos.
—Kurosaki Ichigo, te hemos estado buscando, su majestad estará conforme al saber que su último hijo al fin ha sido encontrado—habló el sujeto oculto solo por las sombras de la noche, sin embargo sus ojos denotaban cierto brillo que resaltaban en aquella oscuridad.
Sin previo aviso el sujeto embistió a Ichigo mandándolo a una de las paredes cercanas del edificio y estrellándose con el duro concreto. El pelinaranja soltó un quejido, estaba desprevenido en aquel momento, no había sido un daño grave pero si le ocasionó unas cuantas cortadas en los brazos y mejillas por los pequeños guijarros que se desprendieron de la pared.
Rukia entonces liberó su zampakutō asumiendo una pose de ataque arremetiendo contra el sujeto pero sin llegar a tocarlo siquiera ya que éste era más ágil que ella. Uno… dos… tres veces más, ataque tras ataque pero parecia imposible y sufrió el mismo destino que el pelinaranja.
—¡Rukia!—gritó el pelinaranja al ver como su compañera era lanzada al otro lado, de inmediato trato de darle alcance pero el sujeto lo detuvo lanzando una flecha que rozo su cara dejándole una leve cortada.
Conocía esa técnica, Ishida solía usarla para matar hollows, pero entonces ¿eso significaba que el tipo era un Quincy al igual que Ishida? No le dio tiempo de sopesar la respuesta ya que un ataque iba directo a él, la energía que el sujeto había concentrado a su alrededor ahora se había desprendido en un certero ataque que sin duda Ichigo no podía evitar, trato de contrarrestarla con un potente Getsuga Tenshou pero fue imposible, la enorme masa pareció absorber su ataque y crecer aun más. El pelinaranja cerró los ojos esperando el ataque, estaba demasiado cerca para poder esquivarlo, pero lo único que sintió fue su cuerpo siendo empujado y cayendo hacia el suelo, lo peor fue lo que sus ojos observaron… el inevitable ataque impactando a la menuda Shinigami quien le había empujado para tratar de salvarlo.
La cegadora luz fue demasiado para él que volvió a cerrar los ojos, una vez que todo se fue apagando volteó a ver y fue cuando su cuerpo reaccionó incorporándose de inmediato dirigiéndose hacia su compañera quien se encontraba gravemente herida y todo era por haberlo salvado, las heridas en el menudo de Rukia parecían graves y por desgracia él no tenía las habilidades suficientes de kidoh para sanarla, debía llevarla pronto donde Urahara o a la sociedad de almas.
El sujeto emitió una sonora carcajada ante la situación, jactándose en que había desperdiciando un ataque en alguien tan insignificante como la pequeña Shinigami, eso enfureció aun más a Ichigo.
—Nos volveremos a ver Kurosaki Ichigo—habló el tipo sin verlo pues estaba mirando tras él como buscando a alguien, sin más desapareció entre las sombras.
El pelinaranja trató de mover a la chica pero ésta soltó un quejido de dolor aun en la inconsciencia, no había tiempo, afortunadamente fue Urahara quien les dio alcance y de inmediato viendo la situación abrió una puerta hacia la sociedad de almas, él no podría tratar adecuadamente a Rukia y era mejor que la división cuatro se encargara de ella cuanto antes.
Ichigo atravesó la puerta con Rukia en brazos, sentía su pequeño cuerpo inerte y eso le preocupó, una vez salió vio a su padre ya Yoruichi en el mismo lugar en donde habían partido, Isshin de inmediato los llevó a la cuarta división para que trataran a Rukia y para dar aviso a la familia Kuchiki, en este caso a Byakuya del estado de su hermana.
Horas después Rukia permanecía aun inconsciente en uno de los cuartos de la división, sin poder recibir visitas aun, a excepción del capitán Kuchiki claro estaba. Ichigo estaba fuera en uno de los pasillos, en ningún momento se había despegado de aquel lugar esperando poder ver a Rukia, Isshin había ido a su casa para ver a sus hermanas y estar con ellas tratando de calmarlas pues pensaban que era Ichigo quien se encontraba malherido.
—Te advertí que no te acercaras más a Rukia—una fría voz le hablo al pelinaranja.
Éste por instinto levantó la cabeza encontrándose con Renji quien lo miraba con ojos de odio, después de escuchar por boca del mismo Byakuya el estado de Rukia, el pelirrojo no dudó en ir a reclamar a Ichigo, sentía unas ganas enormes de matarlo por dejar a su amiga ser herida ¡casi moría! Y todo porque Ichigo había ignorado su advertencia de alejarse de ella, definitivamente sabia que algo como eso pasaría.
Renji tomó del cuello a Ichigo y lo hizo levantarse, estaba por encestarle un golpe que por supuesto Ichigo no trataría de esquivar, se sentía culpable del estado de Rukia.
—Renji—una tercera voz llamó a Renji, su tono era calmado pero bastante frío, era Byakuya.
Éste le ordenó a su teniente que soltara a Kurosaki y que se retirara de ahí. Así lo hizo el pelirrojo dejando solos a ambos.
—Espero que con esto te quede claro el por qué mi hermana y tú no deben ser "amigos" Kurosaki Ichigo—Byakuya había dicho la palabra "amigos" de una manera bastante despectiva, no le agradaba para nada que el chico pasara demasiado tiempo con él—si sigue contigo, cosas como esta sucederán.
Ichigo lo meditó unos minutos, por mucho que le costara aceptarlo, Byakuya tenía razón, la vez anterior pudo protegerla de aquel Hollow en hueco mundo y salvarla, ahora ella lo había salvado a él pero pagando un precio muy caro, no quería que algo como eso se repitiera, tal vez lo mejor sería que se apartara de ella, estaba muy confundido al respecto, su lógica le decía que era lo mejor pero otra parte de él le decía que no podía.
Viendo la indecisión de Ichigo, Byakuya se marchó de ahí a la mansión Kuchiki por algunas cosas de Rukia, su estadía en el lugar sería algo larga y al menos esperaba que el Kurosaki tomara su consejo.
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continuará...
gracias por leer...
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