Me demoré un poco... pero menos que la ves anterior... este capi no es tan largo como lo fue el sexto capi... y creo que está mucho mejor escrito y redactado... me gustó mucho más...

Jejeje... creo que llegó el momento que muchos esperan...

No tengo tiempo de responder a los reviwers, pero le agradezco a Zafiro, a xXHaylie-BlackXx, a Ignasi yAchia Boy (Loves Ginny & Herm)

Harry ha sido un poco lento hasta el momento... pero deben ser pacientes... al fin todo se arreglará.

Esper que les guste y que me dejen un review, si?

CAPÍTULO 7

Más que Palabras


—Tú y Parvati…

—No, Hermione… yo y Parvati nada. Fue sólo ese… idiota Alguacil del Amor…—dijo Ron, preocupado por ver a Hermione tan mal—. Nunca me ha gustado Parvati… jamás!

La castaña respiró algo más tranquila, bajando la vista.

—De todas maneras—dijo, sin pensar—. No es que me importe mucho lo que pasa entre tu y otra chica…

Ron abrió los ojos, sorprendido.

—No te importaría saber que estoy de novio con alguien, aunque fuera tu amiga?—preguntó Ron, alzando las cejas.

Los dos se observaron un segundo, sin decir nada. Hasta cuando seguirían ocultando todo lo que sentían? Hasta cuando fingirían?

—Por supuesto que no—repuso Hermione, con un tono altivo que en realidad no había querido usar—. Tu vida es tu vida… Tu vida amorosa es tu problema… no el mío, no?

—Claro—respondió Ron, secamente.

De pronto se sintió ofendido, sin saber porque razón. Se levantó de un salto y ayudó a Hermione a levantarse.

Entonces, viendo la expresión triste de Hermione, se dio cuenta de que lo que le había dicho ella le había dolido. Un poco… no mucho… pero algo al fin y al cabo.

—Bueno… yo me voy a mi habitación…—susurró Hermione, sin mirarle a los ojos—. No me siento muy bien…

Ron observó como Hermione abría la puerta, sin siquiera mirarle y, abatido, se dio vuelta para ir a su dormitorio. Necesitaba pensar… necesitaba estar tranquilo un momento…

Pero en ese momento, sin saber muy bien porque, se dio vuelta antes de que la castaña cerrara la puerta y la llamó.

—Hermione!

La chica volteó y lo miró, extrañada.

—Qué?

Ron la miró.

—En realidad… A mi si me importaría.

Entonces le dio la espalda a su amiga y se perdió en el pasillo sin volver a mirar hacia atrás.


O


Ginny no se quedó a hablar con Hermione sobre la conversación con su hermano… por una parte quería salir cuanto antes de esa habitación y por otra no creía que en realidad pudiera hablar con la ida Hermione que había entrado en la habitación, así que salió rápidamente, caminando sin rumbo fijo. Sólo a donde sus pies la llevaran.

Se dirigió sin querer hasta una habitación muy grande, en la que no había nada, excepto unas redondas y pequeñas ventanas en torno a lo que parecía una pista de baile desierta. Suspirando, se sentó en el suelo y agitó su varita para hacer que una canción resonara en la habitación.

No recordaba haberse sentido más miserable… porque todo siempre tendía a complicarse tanto?

Por qué!

—Al fin te encuentro—dijo una voz, sacándola de pronto de sus cavilaciones.

Ginny levantó la cabeza soltando una maldición por lo bajo. Ver a Harry enfrente suyo no era el plan que había trazado… de hecho, era todo lo opuesto. Lo único que quería era no verlo nunca más… no ver la sonrisa de felicidad que tenía en su cara por estar con otra persona… no soportaba el hecho de que había perdido finalmente…

No podía…

Intentaba creer que todo pasaría, que todo cambiaría algún día… pero eran esperanzas vanas… Esperanzas que la hacían sufrir cada día, pero esperanzas que al fin y al cabo necesitaba tener.

El chico fue hacia ella y se sentó enfrente suyo, mirándola fijamente.

—No quiero que por algo así nuestra amistad se acabe—dijo simplemente, el chico.

Ginny lo miró con rencor y apartó su mirada de él, enojada.

—Yo odio a Cho… y tu lo sabes—dijo, como si eso fuera una razón suficiente.

Harry hizo chasquear la lengua, impaciente.

—Y tú sabes también que esa no es una razón coherente—repuso Harry.

Ginny levantó la cabeza en un gesto ofendido y desafiante.

—No, pues no lo sé!

Harry dejó escapar un bufido.

—Pero es que no puedo dejar a ninguna!—exclamó Harry, exasperado—. Tu eres mi amiga y a ella la amo!

Ginny soltó una sonrisa incrédula.

—Harry…—musitó ella, negando con la cabeza—. Qué ingenuo eres… Tú no sabes lo que es el amor…

—Por qué dices eso?—preguntó Harry, extrañado.

—Harry… Has creído amar a alguna otra persona a parte de Cho? No, verdad?—puso una mano en la mejilla del chico, acariciándola con tristeza—. No te imaginas como realmente es… toma el amor, multiplícalo al infinito y elévalo a las profundidades de la eternidad. Ahí, sólo tendrás una simple pincelada de lo que es el amor.

Entonces, sin pensarlo, se acercó al chico y juntó sus labios a los de él.

Cuando se separó de Harry, con los ojos cerrados, intentando fijar ese momento para siempre, sintió que una lágrima le caía por la mejilla. Sabía lo que significaba, comprendía que ese beso había tenido el inconfundible y agridulce sabor de la despedida.

Una dulce, profunda y eterna despedida.

—Eso es amar—musitó Ginny, tristemente.

Harry intento decir algo, pero las palabras no le salían.

—No lo olvides…—susurró Ginny a Harry, que la miraba con conmoción—. Yo sólo era una chica parada frente a un chico pidiéndole que la amara… Pero comprendo, Harry. Ya es demasiado tarde…

Entonces se levantó y, antes de que Harry pudiera decir algo, se marchó de la habitación.


O


Lavender no pudo más que abrir mucho la boca al ver a Dean y Parvati besándose … por un momento pensó en decir algo, pero de pronto sintió que un globo de gigante felicidad se expandía en su interior. Se alejó disimuladamente de ellos y, entrando en el comedor, no pudo creer la suerte que tenía al ver a Seamus atravesando el Comedor en dirección a los dormitorios.

Formando un plan rápido en su mente corrió hacia el chico, que parecía afligido por alguna razón desconocida para ella. Antes de llegar ante él cogió un limón que había sobre una mesa, ignorando las escandalosas exclamaciones de los que comían en ella, e introdujo uno de sus dedos en el jugo para después metérselo sin miramientos en sus dos ojos, causando que las lágrimas se agolparan rabiosamente en ellos.

—Seamus!—exclamó dramáticamente Lavender al pararse junto a él.

El chico del cabello color arena detuvo su paso y la miró extrañado y preocupado.

—Qué te ocurrió, Lav?—preguntó, al ver la fingida tristeza y aflicción de su amiga.

—Par… Parvati!—gritó llorando, la chica.

Seamus abrió mucho los ojos.

—Parvati?—preguntó sintiendo que su respiración se agitaba de pronto—. Qué le ocurrió a Parvati, Lavender?

—Parvati y Dean!—sollozó nuevamente la chica.

—Parvati y Dean, qué?—preguntó Seamus, nervioso.

—Parvati y Dean!—chilló Lavender, abrazando a Seamus trágicamente.

Entonces una chispa de comprensión llegó lentamente al cerebro del chico. De pronto se dio cuenta de que la mirada de Parvati hacia Dean había cambiado los últimos días… y que la preocupación de Dean por la chica había sido muy extraña aquel día.

—No… —susurró, cubriéndose la cara con las manos, sin poder creer que hubiera sido tan estúpido como para no darse cuenta antes—. No…

—Yo creía que Dean me quería a mi… y que Parvati te quería a ti…—sollozó Lavender, mientras se le encogía el corazón al darse cuenta de la farsa que estaba montando y lo delicado con lo que estaba jugando: los sentimientos de Seamus—. Esto no puede quedar así, Seam… no puede quedar así!

Seamus se separó un poco de ella, con el dolor reflejado en sus ojos y la interrogó con la mirada.

—A qué te refieres con eso de que "no puede quedar así"?—preguntó cautamente.

Lavender dudó un segundo antes de decirle… pero sus cavilaciones cesaron al darse cuenta de que nada podía salir mal en su inocente plan. Tendría que hablarlo con Parvati aunque estuvieran peleadas, pero…

—Deberíamos ser un poco más drásticos en nuestro plan de conquista—dijo la chica, finalmente—. Yo sé que Parvati en el fondo te quiere… y también sé que Dean me quiere a mi…—se golpeó mentalmente al mentir tan descaradamente—. Yo creo que sólo están confundidos… y deberíamos ayudarlos un poquito a darse cuenta de que… nosotros somos los que ellos realmente quieren.

Seamus frunció el ceño, sin comprender aún.

—No entiendo…

—No entiendes, Seam?—preguntó Lavender, como si todo fuera más claro que el agua—. Debemos hacerle creer que nosotros estamos juntos!

—Y para qué?—preguntó, sin comprender.

Lavender se contuvo de colocar los ojos en blanco. A veces Seamus era muy lento.

—Para sacarles celos!—exclamó exasperada.

Y, como si algo misterioso quisiera responder a todas las plegarias de Lavender, Parvati y Dean entraron por la puerta en ese mismo momento.

Seamus miró un segundo a la pareja y después volvió la mirada a Lavender, dudando.

—Oh, qué diablos!—exclamó el chico.

Lenta, y tímidamente se acercó a la chica, conciente de que todo el mundo los miraba. Cerró los ojos sin darse cuenta y al segundo siguiente sintió los labios de la chica junto a los suyos durante un par de segundos, que extrañamente le parecieron eternos.

Había sido un simple roce de labios… pero Lavender habría jurado que nunca en su vida había sentido algo más maravilloso que lo que había sentido en ese preciso momento.

Seamus le miró a los ojos, sonriendo levemente.

La última vez que había sentido eso en un beso había sido hace años, cuando aún estaba en el colegio, cuando aún no le gustaba Parvati… la última vez que había sentido eso había sido cuando le había dado un beso por última vez a una chica al terminar con ella en el último día de clases, ya que sus caminos iban a separarse y no se iban a ver más… la última vez que había sentido eso… había sido al darle un beso… a Lavender.


O


No pudo más que maldecir su mala suerte una vez más. No podía creer lo que había hecho… no podía creer que le hubiese dicho eso… Necesitaba estar sola… pensar… y se había tropezado con ella.

El largo pasillo estaba desierto, excepto por una persona… la única persona que no quería ver en ese momento.

Volteando la cabeza para que no viera el rastro de sus lágrimas, Ginny pasó por el lado de Cho. Caminando rápidamente dobló por el pasillo en dirección a la cafetería, con intención de tomar algo que la tranquilizase. Pero al llegar ante la escalera de mármol que se abría ante el hall notó que una mano la tomaba por el brazo.

Fue como si hubiera recibido un golpe de corriente.

Se volteó violentamente, soltándose con furia de la mano de Cho, que la observaba con expresión arrogante. Ni Draco en sus mejores tiempos había logrado acunar esa expresión en su rostro.

—Has comprendido, idiota?—le espetó Cho, mirándola con furia—. Dejarás de correr como un perrito faldero tras Harry? O es que ni siquiera para eso tienes dignidad?

Ginny la miró como si le hubieran arreado una bofetada.

—Y tu dejarás de ir haciendo de chica fácil para que se interese en ti aunque sólo sea para… hacer cierto tipo de cosas?—repuso la pelirroja, esbozando una sonrisa fría que podía sacar sólo en presencia de Chang.

Ginny pudo ver con satisfacción como la oriental apretaba con fuerza su varita.

—Al menos se interesa en mi para algo… a ti ni siquiera te ve—respondió Cho, mirándola con odio.

—Oh…—suspiró Ginny, con falsa pena—. Eso crees? Ha estado contigo alguna vez para algo que no sea darte besos? Ha mantenido siquiera una vez una conversación inteligente contigo? Seguramente no, cierto? Por supuesto… si el poco cerebro que alguna vez tuviste lo olvidaste por ahí…

Hubo un breve segundo de silencio.

—Voy a matarte!—exclamó Cho, sacando su varita—. Locomotor mortis!

Ginny saltó a un lado con agilidad, mirándola con los ojos muy abiertos. Habían muggles mirando!

Densaugeo!—gritó una vez más Cho, ignorando los gritos de pavor y asombro que los muggles daban al ver el rayo atravesar el Hall.

Ginny se echó a un lado una vez más, esquivando el hechizo… no quería comenzar un duelo delante de todas esas personas… McGonagall sería capaz de estrangularla si se enteraba!

—Eres idiota o qué!—gritó Ginny, furiosa—. Hay muggles aquí, por Merlín!

—No me importa!—chilló Cho, fuera de si—. Te voy a dar tu merecido!

La oriental hizo aparecer unas pelotas parecidas a bludgers y las encantó para que persiguieran a la pelirroja, que, viendo los tres proyectiles en dirección a su cabeza, no pudo hacer más que cubrirse la cabeza con los brazos, esperando el impacto.

—Finite!—gritó otra voz.

Ginny abrió los ojos y vio que Draco tenía la varita levantada, apuntando a Cho.

—Draco!—exclamó Ginny, aliviada, al tiempo que el chico esbozaba una sonrisa tranquilizadora en dirección a ella.

De pronto se dio cuenta de lo que el chico había echo… había echo magia delante de muggles, arriesgándose a la ira de McGonagall y Dumbledore… y por ella.

Cho aprovechó el momento de distracción de los dos y apuntó a Malfoy.

Expelliarmus!

Draco salió despedido hacia atrás, describiendo un amplio arco en el aire, antes de chocar contra una pared y golpearse en la cabeza, quedando inconsciente.

—Draco!—exclamó preocupada, Ginny. Se volvió hacia Cho—. Eres una arpía!

Se echó contra ella y, al tomarla por sorpresa, Cho cayó al suelo, soltando su varita. Ginny hundió su puño por segunda vez en ese viaje en el pómulo de la oriental, provocando que la chica diera un grito de dolor. Cho, furiosa, le hundió las uñas en el brazo a Ginny, que se mordió el labio, aguantando el dolor. Se levantó con rapidez y le arreó una patada en el costado a Cho, que se encogió de dolor en el suelo. La gente que las miraba con la boca abierta desde debajo de las escaleras vitoreó a Ginny.

—Dale, Pelirroja!—gritó un niño, emocionado.

Ginny no pudo contener una sonrisa, mirando a toda la gente.

Sin embargo, de pronto la gente ahogó gritos de alerta y Ginny, volteándose, vio como si fuera en cámara lenta como Cho se echaba sobre ella, con la clara intención de tirarla por las escaleras. Pero la pelirroja reaccionó a tiempo, agachándose, causando que Cho pasara de largo en dirección a los escalones.

Ginny vio como la chica caía rodando por la larga escalera de mármol y corrió tras ella, sin saber si saltar de felicidad o preocuparse por el cuasi intento de asesinato que parecía haber cometido. Cuando llegó junto a la chica vio que tenía unos moretones bien feos en la cara y brazos. Y su pie derecho se encontraba en un ángulo extraño.

La gente se agolpó alrededor de la chica.

—Está muerta?—preguntó una niña de unos once años, mirando a Ginny, que tragó saliva al oír la pregunta.

De pronto, una de las manos de Cho comenzó a crisparse. Cho se apoyó en sus brazos y se levantó a duras penas, maltrecha, sin que nadie le ayudara. Miró con aún más odio de lo normal a Ginny, que se sorprendió de que pudiera aborrecerla aún más de lo que lo hacía y, súbitamente levantó una de sus manos, acercándola a su cara, para verla mejor.

La cara de la chica pareció contraerse de ira. Unas lágrimas se agolparon en sus ojos y miró a Ginny con furia.

—Me quebré una uña!—gritó, como si el mundo fuera a acabarse.

La gente que había ahí se quedó con la boca abierta y la cara de Ginny era toda sorpresa. Cómo podía preocuparse por una uña, cuando tenía moretones por todos los lados y un pie fracturado!

Para Ginny fue demasiado. Se tapó la boca con una mano intentando contenerse, pero no pudo. Al segundo siguiente soltó una larga y contagiosa carcajada, que se expandió entre todos los presentes. Cho miró a su alrededor y, más humillada que nunca, vio como todo el mundo se reía de ella.

Ginny negó con la cabeza, secándose las lágrimas de alegría con una mano, sintiendo que ese momento nunca en su vida lo olvidaría.

—Eres patética—le dijo Ginny a Cho, por encima de las alegres carcajadas—. Me das pena, Cho…

Entonces se dio la vuelta y se abrió paso entre las personas que la rodeaban, dejando a Cho sola con su humillación. Pero cuando subía las escaleras con intención de ir a su dormitorio, vio con un estremecimiento que Dumbledore la esperaba en la parte alta de las escaleras, mirándola gravemente a través de sus gafas de medialuna.

—Profesor…—susurró Ginny, petrificada.

Dumbledore la miró seriamente por un momento, pero de pronto, para sorpresa de la chica, esbozó una leve sonrisa de complicidad.

—Será mejor que lleve al señor Malfoy a la enfermería, señorita Weasley—le dijo simplemente el Director—. Pasará unas horas inconsciente, pero estará bien.

Ginny asintió, sin poder creer lo que escuchaba.

—Pero, profesor… toda esta gente… no me quitará mi varita, cierto? Yo…

—He visto lo ocurrido, señorita Weasley—dijo Dumbledore, alegremente—. Y me he dado cuenta de que usted no ha tenido la culpa de lo ocurrido realmente… Por supuesto, no le diré a Minerva, sería un enojo innecesario para ella… Vaya con el señor Malfoy… yo me encargo de los muggles, no se preocupe.

Ginny obedeció sin decir nada más.

Cuando hechizó a Draco disimuladamente para que se hiciera liviano e iba saliendo por las puertas grandes de madera, Dumbledore la llamó.

—Señorita Weasley!

—Si, Señor?—preguntó Ginny, volteándose.

—Buen golpe ése, en la mejilla… me imagino que Fred y George estarían orgullosos de usted—dijo Dumbledore, esbozando una inocente sonrisa.

Ginny lo miró incrédula por un momento, pero al segundo siguiente, al voltearse para ir hacia la enfermería, no pudo evitar sonreír, como hace mucho no hacía.

Tal vez…

Tal vez… sólo tal vez… las cosas comenzarían a mejorar en ese crucero.


Bueno... para que sepan: la frase que le dijo Ginny a Harry sonbre qué era el amor la saqué de la peli "Meet Joe Black" que es muy linda... se las recomiendo.

Ojalá que les haya gustado... por lo menos yo he quedado conforme con mi trabajo... Y ESTOY MUYYYYYY FELIZ DE HABER TIRADO A CHO POR LAS ESCALERAS! XD XD XD XD XD

La frase de la uña ha sido de antología...

Dejen reviews...

Morgan Quid

o

Quid Morgan