Capítulo VII
La situación más incómoda que había tenido que soportar en toda mi vida desde que me oriné encima en la fiesta de Tenten Ama hace dieciséis años atrás, se estaba llevando a cabo aquél lunes por la mañana. Me había levantado dispuesta a hacer frente a aquella perturbadora situación, pero nada de lo había sentido apenas abrí los ojos, se encontró en ese momento dispuesto a dar la cara.
La cobardía me invadió.
Mis pies no paraban de moverse inquietos sobre la afelpada alfombra que descansaba alrededor de la silla, y eso, unido al suave golpeteo de mis uñas chocando contra la carpeta de cartón que sostenía entre mis manos, eran las únicas cosas que me distraían lo suficiente como para no volverme loca. Mis palmas sudaban, los latidos de mi corazón bombardeaban con frenesí y mi respiración, bastante normalizada hasta ese instante, comenzó a descontrolarse.
No quería tener que estar allí rodeaba por esos tres lobos feroces, luego de todo lo que me habían hecho pasar, era lo menos que deseaba hacer pero, pese a mis quejas y mis negaciones, no tenía ninguna elección, ellos no me habían permitido tenerla. O era fuerte y trataba de dar lo mejor de mí para descubrir la farsa tras ese inexplicable compromiso, o mi vida a partir de ese momento estaría completamente jodida.
Estaba atrapada, literalmente. Su manera de actuar me había llevado a encontrarme en ese embarazo escenario, y la curiosidad unida a la molestia que anidaba dentro de mi pecho, evitaban que saliera corriendo de esa habitación para nunca más volver.
Tragué en seco y por un par de segundos, sólo escuché el suave y repetitivo sonido del agua siendo expulsada por aquella reliquia asiática que Shikaku conservaba desde hacía años en un rincón de la habitación. Su oficina estaba más sombría de lo que recordaba y los tres pares de ojos que se encontraban frente a mí, lo estaban aún más.
No sabía por dónde comenzar, y era claro, que ellos tampoco.
Luego de pasarnos la madrugada entera ideando lo que sería "EL Plan Perfecto" para descubrir la farsa que se hallaba tras todo ese embrollo del matrimonio con Naruto Uzumaki, las chicas, entre sus andares de locura traumática, me habían hecho seguir un guion redactado y específico que no tenía cabida para la negociación. Y ahí me encontraba, sola, sentada frente a los tres hombres que habían decidido hacer un cambio drástico en mi vida, dándolo todo para seguir lo planeado al pie de la letra y mostrando lo mejor de mí para no levantar ni una maldita sospecha.
Me crucé de piernas y erguí la espalda. Tratando de expresar pese a encontrarme sumamente nerviosa, que no me tenían intimidada, pero la verdad era, que no sentirse así al verlos a los tres, hombres imponentes y de carácter ejemplar, representaba para mí una verdadera prueba. Eran intimidantes por naturaleza, y mi estúpida farsa sólo pendía de un hilo que poco a poco, una suave flama de fuego amenazaba con desprender. ¿Cómo es que había logrado caer en todo ese embrollo?
No tenía la menor idea, pero en ese momento, el escape, no fue una elección fiable.
Me acomodé en la silla y sobrepasé la mano por mi cuello para tratar de tranquilizarme. Esto se estaba volviendo muy incómodo y yo, sólo quería desaparecer.
"No te pongas nerviosa, Hina, recuerda que eres la víctima aquí, date tu puesto, actúa como tal"
La voz de Sakura del otro lado del auricular llamó mi atención e hizo que me tensara.
Habían estado hablando como locas sobre colocarme una especie de aparato en el oído para ayudarme, y no sé cómo diablos terminé aceptando semejante cosa. Ahora parecía una especie de misión ultra secreta y mis nervios comenzaban a descontrolarse cada vez que ella o Ino intervenían por el artefacto.
Miré al frente y mi vista recayó en los tres pares de ojos que se encontraban observándome con detenimiento. Me asusté de que pudieran haberse dado cuenta de lo que ocultaba y en un vago intento por intentar cubrir el imperceptible audífono, solté parte del cabello que se encontraba tras mi oreja y me sentí más segura viéndolo oculto.
Sonreí como una tonta y a partir de ahí, la máscara de actitud perfecta y de mayor falsedad existente en mí, hizo acto de presencia y tomó el control de la realidad.
Sakura tenía razón. Era hora de actuar.
- nos da mucho gusto que hayas aceptado esta reunión con nosotros para conversar respecto a todo lo que ha pasado, Hinata - Shikaku, como buen amigo y encargado de dirigir este no tan grato encuentro, comenzó con la conversación y pude notar como mi padre, sentado a su derecha en el amplio sillón de cuero negro, le agradecía con la mirada.
Esto no estaba resultando ser fácil para ninguno de los presentes. Y darme cuenta de ello, aumentó la confianza que no tenía.
"Sólo sigue lo que acordamos, todo saldrá bien, tranquila" - la suave voz de Ino me reconfortó y asentí ante lo que escuchaba.
Ellos no se dieron cuenta de nada.
- Sólo estoy aquí para evitar los dramas, Shikaku - le dije, tratando de mantener la careta - que mi padre haya tomado esta decisión sólo demuestra lo crítica que debe estar la situación. No quiero ser motivo de discordia y de más problemas - agregué, ante sus imperturbables rostros.
Sonríe… sonríe…. - murmuraron de nuevo, y a duras penas traté de hacerlo. Aunque, a mi parecer, sólo logré mostrarme como un maldito payaso de feria aterrador. Se me dio fatal.
- entonces… ¿estás dispuesta a seguir con lo acordado y aceptarás el compromiso sin ningún inconveniente? - un pequeño tic nervioso comenzó a molestar mi ojo derecho y algo en la boca de mi estómago me dio una punzada que me hizo querer vomitar. Sin embargo, pese a mostrarme reacia ante lo que escuchaba, asentí.
- s-sí, quiero poder ser objeto de ayuda. Y si eso significa tener que comprometerme, b-bueno yo... - hice una pausa y parte del pánico que sentía, se aprovechó por completo de ella y terminó por ganarme la mano. Más allá de haberlo ensayado un montón de veces en casa, repetir que aceptaba casarme con el Uzumaki frente a ellos me ponía literalmente enferma. Por alguna razón no podía mentir. No podía fingir que me agradaba algo cuando realmente no era así. Se me estaba complicando bastante mostrar una careta falsa ante las dos personas que más me importaban en el mundo. Yo no era así, y me dolía tener que hacer esto sólo por la incapacidad que ellos habían tenido de ser sinceros conmigo.
¿Por qué lo habían hecho?
Una gran ebullición comenzó a ascender desde las puntas de mis pies y no pude controlarlo, al igual que no pude controlar la mudez que envolvió mis cuerdas vocales a partir de ese momento.
De un segundo a otro, todo el plan ensayado y explicado en casa, se fue al diablo.
Observé sus atentos rostros esperando una respuesta, y me quedé petrificada. La imagen de unas cadenas apresando mis muñecas privándome de libertad, vinieron a perturbarme la mente.
"Termínalo... - susurró una voz en mi cabeza, pero no fui capaz de hacerle caso.
Mis manos no paraban de tiritar y las cadenas, seguían siendo parte importante de mis estúpidos pensamientos.
"Vamos Hinata, habla... di algo... -pero no pude, no podía hacerlo. Más dudas y arrebatos de ansiedad comenzaban a llegar uno seguido del otro.
¿En serio estaba a punto de aceptar esos términos? Realmente yo… ¿Me iba a casar?
Un vacío inmediato envolvió mi pecho.
¡Esto era un desastre! ¿Acaso era un inhumano castigo por algo que había hecho?
"Hinata… habla…
Podía sentir los latidos de mi corazón palpitar en el medio de mi tráquea. Estaba totalmente tiesa. ¿Pero cómo demonios me pasaba esto a mí?
"¡Hinata!
Miedo, frustración, pánico…
Siquiera… ¿Iba a salir de esto?
Mierda… ¡Hinata! ¡Reacciona!
De la nada, un fuerte dolor en mi oído me sacó de mi tormentosa ensoñación y solté un alarido de sufrimiento cuando Sakura e Ino gritaron a través del auricular. Fue tan fuerte que terminé levantándome del sillón como si me hubiesen pinchado el trasero. La carpeta salió volando de mis manos y cayó en el suelo, el auricular le siguió los pasos y voló por la sala lejos de cualquier alcance o visibilidad, y mis piernas, de por sí temblorosas, me hicieron trastabillar por algunos segundos antes de encontrar de nuevo el equilibrio sobre esos estúpidos tacones de aguja que Ino, llevada por la necesidad de hacerme lucir genial, me había hecho usar como parte del tan magistral intento de abordaje.
- ¿estás bien? - mi padre no tardó en llegar frente a mí en tres rápidas zancadas. De inmediato pude notar la preocupación envolver cada facción de su cuerpo.
Era la primera vez desde que me había enojado con él, que estábamos tan cerca, y de sólo sentir esa familiar sensación de nuevo envolviendo mi organismo, me dieron ganas de echarme a llorar.
- s-sí, lo siento, yo sólo… - me entró el nerviosismo de nuevo y me quedé callada. No tenía excusas. ¿Qué diablos podría inventarles ahora?
Sacudí la cabeza, sin encontrar como terminar la oración. Toda esta situación me estaba sobrepasando y yo sólo quería irme a casa.
Miré a mi padre con una fingida sonrisa de disculpa y di dos pasos hacia atrás. Conservar la distancia entre ambos, se volvió una fuerte necesidad para lograr mantenerme dentro de mis cabales.
Sus ojos me siguieron en todo momento y pude ver como el dolor se situaba en sus retinas. Era más que evidente que la estaba pasando muy mal con todo esto, y lo entendía, porque para mí, estaba resultando ser mil veces peor.
Mi vida se había ido al caño de la noche a la mañana y lo peor es que no tenía ni la más remota idea de cómo salir de allí.
En un vago intento de volver a parecer normal, me acomodé la falda, alisé mi blusa color melocotón y busqué disimuladamente el auricular por el suelo, no obstante, para mi más que evidente mala suerte, no lo divisé por ningún lado.
Mierda
- nos has asustado ¿segura que estás bien? ¿Quieres que te traiga un vaso de agua o tal vez una aspirina?- no queriendo hablar en ese preciso instante, miré a un también preocupado Shikaku y negué en su dirección manteniendo la sonrisa en mi semblante. Se había levantado al igual que Hiashi, y su tono ronco y aprensivo, me hacía acertar en lo incómodo que estaba resultando esta situación para todos. No quería tener que alargar mi visita allí más de lo necesario.
Mi patética respuesta no los hizo lucir convencidos, pero por alguna razón que agradecí, dejaron de insistir.
Afectada, molesta y más que emocional por lo avasallante de toda la escena que había tenido que soportar por al menos media hora, tensé el abdomen para evitar derramar las lágrimas que se aglomeraron en mis párpados, y me agaché para tratar de tomar la carpeta entre mis temblorosos dedos; continuar con lo que había venido a hacer y terminar con todo eso de una buena vez, era lo primordial, pero, cómo si mi vergüenza no hubiese sido ya tan grande, las manos de Naruto llegaron primero a ella y me cortaron la iniciativa.
Cuando levanté la mirada, sus grandes, fruncidas y algo extrañadas esferas azules rodeadas por esas largas y gruesas pestañas, me estaban viendo desde al menos unos diez centímetros de distancia. Lo cual, debo admitir, fue lo bastante sorpresivo para mí como para lograr avivar de nuevo el nerviosismo existente en mi cuerpo.
Mis mejillas de inmediato se colorearon al notarlo tan cerca y, queriendo evitar que lo notara, intenté apartarme de él, sólo que sus largos dedos envolviendo mi muñeca, no me lo permitieron.
Una sensación desconocida apresó mi pecho. Miré por unos segundos el lugar que sujetaba para luego devolver la mirada a su rostro. Era clara mi confusión.
¿Qué pretendía?
- ¿nos disculpan un momento, por favor? - dijo entonces, sin dejar de mirarme. Mis fruncidas cejas lo observaron con sorpresa, no sabía lo que estaba intentando hacer. Tanto Shikaku como mi padre guardaron silencio - necesito conversar con ella unos minutos… a solas - y dicho eso y sin esperar respuestas, me tomó con determinación del codo y sin que yo pudiera reaccionar ante su pronta celeridad, me condujo fuera de la oficina hasta llegar a un pequeño cubículo que tenía un espacio en el cual apenas cabíamos los dos.
Una oscuridad absoluta nos envolvió por algunos segundos apenas cruzamos el umbral, pero duró poco puesto que el Uzumaki, encendió el pequeño bombillo que colgaba sobre nuestras cabezas.
El repentino cambio de colores hizo que achicara la mirada.
- Oye ¿pero qué demonios sucede contigo? - lo enfrenté, al mismo tiempo que soltaba mi brazo y se giraba para dirigir toda su atención en mí.
De pronto me sentí demasiado asediada. Él era literalmente un hombre grande y yo, frente a su dominante y debo admitir atractiva figura trajeada, no era más que una insignificante enana sin gracia.
Vamos Hinata, mantén la determinación… no flaquees…no flaquees - me di valor a mí misma. Con Ino y Sakura quedando en el pasado junto al auricular, era hora de enfrentar esto sola.
No pude evitar ponerme aún más nerviosa. Como si fuera posible.
- ¿qué es lo que intentas hacer, Hyuga? - comenzó con el interrogatorio, pasando de mi pregunta. Su voz era fría, calculadora y algo seria, un tono que al menos hasta ese momento, no había utilizado conmigo jamás.
Tragué en seco.
- ¿intentar?, yo no estoy intentando nada - mentí, desviando la mirada y tratando de bordearlo para escapar, cosa que por supuesto, no funcionó.
Volví a mirarlo. Grave error.
- No te conozco lo suficiente, Hinata, pero no es necesario hacerlo para saber cuándo estás mintiendo - y se acercó más, bajando la cabeza para acobardarme con sus penetrantes y fruncidos ojos - ¿estás tratando de burlarte de nosotros? ¿Es eso?
¿Qué? ¿Burlarme?
Mi rostro impregnado de sorpresa y confusión, no tardó en aparecer. Una suave llamarada se encendió en mi pecho. Di dos pasos hacia atrás para poder verle mejor la cara.
- ¡Por supuesto que no! - me mostré ofendida, aunque de cierta manera, la culpa por todo lo que habíamos planeado las chicas y yo, no paraba de hincarme desde un rincón oculto dentro de mis perturbados pensamientos. Me sentí una hipócrita - Y no te atrevas a creer que sabes absolutamente nada de mí, Uzumaki - le advertí, tratando de que no se me quebrara la voz - aspirar a que las cosas marchen mejor de lo que lo estuvieron haciendo hasta ahora, no te da el derecho a desconfiar de mis intenciones. ¿Podrías apartarte? Quiero salir.
Mi petición tan sólo siguió de largo. Cuando intenté bordearlo de nuevo, su alta y maciza figura me irrumpió el paso.
Lo miré mal, pero él ni se inmutó. Su rostro permaneció impasible en todo momento.
- ¿entonces realmente planeas hacer que esto funcione? ¿Eso es lo que intentas lograr? - preguntó, y casi pude notar cierto atisbo de gracia envolver cada sílaba.
"No, sólo quiero que me crean para lograr acercarme a ti, engatusarte y hacerte soltar la lengua"
- evidentemente… - seguí con la mentira, mostrando una seguridad que no tenía.
Sus ojos se agudizaron y batallé para no encogerme. Desde que lo había conocido hacía por lo menos dos semanas atrás, siempre se hizo notar como una persona distante pero con un acierto amigable. Así se presentó cuando irrumpí en el despacho de la casa, y así continuó cuando crucé palabras con él en la oficina de mi padre. Nunca, en las pocas veces que habíamos conversado, lo había notado tan molesto, prepotente y beligerante. Y en ese momento, una personalidad que no había creído que tenía, me tomó desprevenida y me dio mucho en lo que pensar.
El tipo no era un idiota como Ino y Sakura habían supuesto que sería luego de que lo describiera como un sujeto tranquilo y del cual no debíamos preocuparnos. Pero ahora… ¿Cómo se supone que debía tomar esta nueva actitud?
Esto definitivamente, no estaba resultando igual a lo planeado. En ese momento necesité con urgencia que Ino y Sakura vinieran a echarme una mano.
El cuerpo de Naruto se acercó más, y terminó acorralándome entre una especie de repisa llena de productos y cajas de cartón. Eran pocos los pasos que nos separaban. Todo esto se volvía cada vez más extraño a medida que los minutos transcurrían. No entendía que quería lograr con esto. Me había sacado de la sala ¿para qué? ¿Para intimidarme? Porque si así era, ya había logrado de sobra dar con su objetivo.
- Puede que intentes engañarlos a ellos, Hyuga - dijo en un susurro suave. No pude evitar que me flaquearan las piernas como gelatina y tuve que hacer un esfuerzo exagerado para no caer de culo sobre el liso suelo de hormigón. - pero te aseguro que esa farsa que intentas montar, no me la creo ni por un segundo - Sus palabras sonaron roncas y carrasposas.
Algo en ese mensaje logró hacer que se me revolvieran las tripas y para mi infortunio, pude notar como mi mayor temor se hacía realidad. Levanté la mirada y lo vi reflejado en sus iris.
Lo sabía.
El rubio sabía que toda esa mentira dentro del despacho no era más que eso, una vulgar falsedad.
¡Por el amor más sagrado de los tulipanes! ¿Y ahora que se supone que haría?
Tranquilízate, Hinata, tranquila. Sólo… sigue con lo planeado. Sigue con lo planeado…
Tragué en seco y me mordí los labios.
- yo no… yo no estoy intentando engañar a nadie - tartamudeé, para luego mirarlo directo a la cara y tratar de corregir mi error - Esto, no es ninguna farsa.
- ¿ah no?
- por supuesto que no - aseguré, en un tono de voz mucho más alto del que pretendía. Tuve que darme una bofetada mental para dejar de lucir tan patética - Tanto mi padre como Shikaku han planeado esto, y yo sólo estoy intentando comprenderlo.
- ¿y mentir te parece la mejor opción para normalizar las cosas? - su pregunta me tomó desprevenida. Sabía de sobra que los estaba engañando, y era claro que sospechaba que algo había planeado, pero no dependía de mí asegurarle eso. Me obligué a mantenerme centrada y fiel a la farsa.
No admití nada.
- no sé cuántas veces debo repetirlo, pero no estoy mintiendo. Yo… - pero me callé. Sonaba demasiada ingenua y no podía ni creerme lo que mis labios murmuraban. ¿Cómo iba a lograr convencerlo a él?
¡Esto era una mierda!
- ¿tú qué, Hyuga? - me provocó, y cómo lo había estado haciendo desde que llegué, lo miré mal.
- no es tu problema - le corté, manteniendo el semblante serio y molesto - Nada de esto lo es. No sé ni por qué me molesto en seguir aquí. Esto es una estupidez.
Mis palabras sonaron llenas de impaciencia, pero el pánico y el miedo seguían siendo parte importante de ellas.
Observé con sorpresa como una gran curvatura hizo acto de presencia en sus delineados labios y acto seguido, soltó una carcajada por todo lo alto que me desconcertó. Se apartó un poco de mí y me vi en la necesidad de volver a respirar con normalidad. Esto ya me estaba sobrepasando. Sólo quería salir corriendo. ¿Por qué no me había peleado con él cuando hizo acopio de sacarme de la sala? Al menos con mi padre y Shikaku ahí presentes, parte del valor que no tenía lograba sobresalir, pero estando con él a solas… bueno, era más difícil.
- no te rías. No es gracioso - le dije irritada, justo antes de que volviera a mirarme. Todavía había gracia en esas cuencas azulejas que, lejos de parecer cansadas por la edad, se mostraban frescas y reconfortantes. No sé cómo pasó por mi cabeza ese pensamiento, pero no pude evitar pensar en cuantos años tendría.
- eres determinada, Hyuga, pero una pésima mentirosa - la comisura de su labio inferior se vio atrapada por sus dientes en un vago intento de contener de nuevo la risa. Me perdí un momento al observarlo - ¿en serio quieres seguir con este absurdo libreto?
¿Libreto? Mi mente viajó de inmediato a Ino y a su prima, todo lo que habíamos acordado la noche anterior bombardeó mi mente una vez más. El primer día de la confrontación obviamente no había resultado como lo planeamos pero, ¿estaría dispuesta a dejar las cosas como estaban? ¿Me rendiría? ¿Las chicas lo harían?
Más pensamientos absurdos siguieron destellando en mi cabeza uno seguido del otro.
Una parte de mí ya había tenido suficiente con ese fiasco de día, pero otra, la determinada y gruñona que quería enterarse de todo, batallaba por querer seguir.
¿Qué era lo que debía hacer?
Guardé silencio. Al cabo de unos segundos, él levantó la ceja en señal de querer escuchar una respuesta pero, mis cuerdas vocales, terminaron enmudeciendo por completo. No sabía que decir.
- Eso creí - respondió entonces, negando con la cabeza sin apartar su aire armónico y luciendo ligeramente estresado - es una pena ¿sabes? - continuó, dando algunos pasos hacia atrás. Metió ambas manos en los bolsillos de su pantalón, lo cual lo hizo ver un poco más relajado, aunque en el fondo sabía que no era así - casi me creo todo eso de "quiero evitar los dramas", "entiendo lo grave de la situación", "No quiero ser motivo de discordia y de más problemas" - sonrió una vez más tras hacer mención de lo que dije en la sala, pero esta vez, sin ninguna gracia bordeando sus expresiones. Algo en mi pecho palpitó - Es claro que no te retractarás ni admitirás absolutamente nada, y no te obligaré. Si has decidido jugar de esta manera, yo no soy quien para impedirlo, pero tampoco pienso quedarme de brazos cruzados dispuesto a que nos veas a todos la cara de idiota.
- No sabes lo que dices - solté en un murmullo, tratando de volver a retomar la determinación de antes. Él me miró y, por unos segundos, yo no me acobardé y le retuve la mirada. Por supuesto, eso no duró mucho - no estoy tratando de jugar a nada.
- sí, lo sé, tú sólo quieres cooperar y hacer esto lo más llevadero posible ¿verdad? - aunque cada letra de su oración transpiraba sarcasmo y burla, asentí confiada.
- aunque te cueste trabajo creerlo, sí, es lo que deseo hacer.
Asintió moviendo la cabeza con lentitud.
- bien, entonces si es así, yo también deseo hacer lo mismo - dio un paso en mi dirección y yo retrocedí sin siquiera pensarlo. Mi espalda chocó contra un par de cajas y lo que al parecer fue una sucia y gastada escoba, terminó cayendo al suelo en un sonido seco. La seguí con la mirada.
¿Estábamos en el cuarto de servicio?
Descrucé las manos que no tenía ni idea que había estado apretando a mis espaldas, y comencé a masajearlas una contra la otra en un estúpido intento de despejar mi mente.
Él dio otro paso, pero yo no tenía a donde ir. Me encogí frente al estante de madera.
- creo que sería bueno hacer un trato, Hyuga - dijo de pronto, llamando mi atención. La expresión póquer, volvió a hacer acto de presencia en su rostro. No entendía nada.
- ¿un trato? - levanté la vista confusa. Esto se estaba volviendo demasiado extraño para mí.
Él hizo una mueca y asintió.
- ya que ambos queremos llegar a un mismo objetivo, es una excelente idea actuar en conjunto para lograrlo ¿no lo crees?
- no entiendo qué… ¿qué quieres decir? - pregunté, al tiempo que él esquivaba el largo bombillo que colgaba del techo y se detenía.
- que al igual que tú, trataré de jugar.
Mi mandíbula se tensó. Y ¿a qué diablos se refería con eso?
- yo no… yo no estoy jugando - traté de recordarle, pero él sólo sonrió.
El intento de seguridad que había querido demostrarle, terminó saliendo espantoso.
Quise jalarme los pelos de la impotencia que sentía. ¿¡Por qué demonios no paraba de tartamudear cómo una idiota!? ¿Acaso era burra? Tenía que mostrarme segura y confiada, tal cual como lo había practicado en casa. ¿Por qué se me estaba complicando tanto hacerlo?
"Porque en casa no tenías al tipo del plan escudriñándote con la mirada fijamente y viéndote de esa manera que te decía con claridad, que sabía que mentías" - respondió mi subconsciente, y tuve que darle la razón. Yo podía comportarme petulante, engreída y hasta irritante si quería, pero con toda la presión que sentía por culpa de lo que había planeado con las chicas, la parte tonta y nerviosa de mi personalidad, no me había dejado tranquila en ningún momento desde que crucé la oficina de Shikaku. Menos ahora, con ese ejemplar de casi metro noventa exigiéndome con determinación que admitiera mi macabro plan.
Rogué a los dioses para que me ayudaran con esto.
- Seguir mintiendo no hará ninguna diferencia - pronunció despacio, luego se detuvo por un momento, tal vez pensando en lo próximo que debía decir. Cuando retomó la conversación, no pude evitar quedarme totalmente tiesa. La calma y la seriedad de su palabras, me tomaron desprevenida- mi intención de involucrarme en este acuerdo con Shikaku y tu familia, sólo es debido al aprecio que le tengo a tu padre, Hinata, nada más - confesó de pronto, y por alguna extraña razón, escucharlo admitir aquello que sospechaba, me hizo sentir realmente mal - Ayudarlo para mí se ha vuelto lo primordial. No quiero defraudarlo - continuó. Parecía sincero. ¿A qué quería llegar?- He querido llevar las cosas de una manera tranquila. Lo he hecho no sólo por lo molesto que es formar berrinches e indiscreciones, sino porque no quiero tener que causarle más problemas de los necesarios. Mi comportamiento y el cómo te he tratado hasta el momento es debido a ello. Pero realmente mi paciencia es limitada, tengo un carácter cuando me enfado que muchos reprochan y no puedo seguir actuando de esa manera cuando es claro que estás tomándonos el pelo.
- yo no… - intenté reprochar eso, pero él no me lo permitió. Era más que claro que intentaba decir algo importante.
- no hay muchas cosas que logren hacerme perder los estribos, pero no soporto una mentira. El engaño y la hipocresía no es algo que va conmigo - la manera de decir esas palabras me hicieron sentir como un gusano asqueroso. Yo también lo odiaba, y por eso lo comprendía, pero ellos no me habían dejado otra opción. ¿Cómo no mentir si era la única forma de enterarme de lo que ocultaban? Mantener la careta falsa para involucrarme en ese mundo era mi única elección. Ellos de alguna manera también me estaban mintiendo, y lo presentía. Sabía que no había forma de que esto terminara bien, pero no me importaba siempre y cuando yo pudiera ser consiente del verdadero problema. ¿Cuál era la verdad tras toda esa farsa del compromiso? ¿Qué ocultaban?
Miré los ojos relucientes del rubio que se encontraba frente a mí. Él siguió hablando y yo, me obligué a no interrumpirlo.
- tenías razón al admitir que es preferible evitar los problemas y los dramas bajo las circunstancias en las que estamos, y quiero formar parte de ese acuerdo. No por ti, sino por Hiashi.
- ¿y eso que significa? - pregunté, tratando de buscar una respuesta que pudiera entender.
Él me miró.
- Qué quiero pedirte que por sólo unos meses, intentes mantener esta farsa a flote.
- ¿qué? - claramente, esa petición me tomó por sorpresa. - espera, primero me hablas de lo horrible que son las mentiras, me obligas a creer que las odias, ¿y luego me pides que te ayude a hacerlo? - hice una mueca - ¿eres consciente de lo estúpido que suena eso?
Su ceño se frunció notablemente.
- lo sé, y lo que dije es cierto, pero ahora, es necesario - hizo una pausa - Cuando te conocí y te mostraste recia, malcriada y molesta por todo lo que estaba sucediendo, supe que sería un desafío. Quería tratar de hacerte cambiar de opinión, pero no me dejaste. Ahora, has venido por tu propia voluntad dispuesta a dejar los dramas a un lado, y eso es lo que siempre quise lograr. Te repito que esto no es por ti ni por mí, sino lo mejor para Hiashi. Tu actitud lo hizo sentir miserable durante días, y pretendo cambiar eso si me ayudas.
Al escucharlo, un dolor se expandió por mi pecho y desvié la mirada decepcionada. ¿En serio lo había hecho sentir tan mal? Recordé la expresión que me había dedicado en la habitación, y no me quedó la menor duda que lo que decía, era verdad.
Mordí mis labios en un intento de frenar el temblor que se había disparado de pronto gracias a la culpabilidad que sentía, y volví la mirada al rubio. Su semblante sereno e inexpresivo, no había cambiado en lo absoluto.
- yo…
- no importa la intención que te condujo a presentarte esta mañana en el despacho de Shikaku ni a tratar de mentirles - me interrumpió - sólo te pido que me ayudes a hacer de esta experiencia algo más llevadero para tu padre.
- ¿y cómo se supone que lo haremos? - espera ¿qué?, me detuve un momento. ¿Realmente estaba siquiera considerando aceptar esto?, algo en mi estómago rugió.
¿Y entonces que pasaba con el plan de las chicas? Me obligué a pensar que nada de esto lograba cambiar algo en él. Seguía siendo parte importante de la mentira que habíamos creado ¿verdad?, sólo que ahora contaba con el apoyo del rubio y no tenía por qué intentar engatusarlo.
Tragué saliva, obligándome a no pensar tanto en ello.
- no la gran cosa, sólo tratar de evitar problemas - respondió.
- lo haces sonar fácil.
- y lo será, si te comprometes a seguirlo.
Fruncí el ceño.
- que quede claro que esto no nos hace amigos, Uzumaki- le aseguré, y él asintió.
- nunca insinué algo parecido - dijo, en el mismo tono.
Asentí. Conforme con esa respuesta. Era mucho menos complicado sacándolo de la operación. Me gustaba este trato. Al diablo con lo de tener que enamorarlo, ya hablaría con las chicas una vez estuviera en casa. Estaba dispuesta a aprovecharme de esta nueva y repentina jugarreta que disponía el destino. Me hacía sentir mejor, y al no tener que fingir que me agradaba el rubio, todo resultaba ser más armónico y emocionante.
Sólo tenía que mostrarme complacida con mi padre y Shikaku y eso, era más fácil que toda la película que Ino y Sakura habían montado para embelesar a ese rubio engreído y completar el plan.
Podría lograrlo y conseguir lo que quería. Mi padre no se sentiría tan mal, y yo lograría mi objetivo sin mucha complicación. ¿Había algo mejor que eso?
En mi interior sonreí, complacida por el inesperado giro que había dado la situación en cuestión de minutos.
Mis ojos volvieron a fijarse en el Uzumaki.
- bien, lo haré - le dije, levantando una mano para cerrar el acuerdo, pero él sólo la observó sin ningún interés aparente antes de desviar la mirada y dejarla colgar. Mi indignación se triplicó ante su falta de tacto. Retiré la mano totalmente avergonzada.
- entonces es un hecho - dijo, levantando el mentón, dejando bien escondidas sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón - recuerda, lo hacemos por tu padre. Si todavía te importa siquiera un poco, no querrás estropear esto.
¿Por qué tenía que ser tan impertinente? Chasqueé la lengua con molestia.
- eres un completo idiota - le dije, a lo cual él sólo se encogió de hombros.
- prefiero serlo a ser sólo una niñita ingrata que le gusta llamar la atención - replicó, caminando hacia la puerta. Las mejillas me hirvieron de la impotencia.
¡Yo no era una niñita ingrata!, y mucho menos me gustaba llamar la atención.
¿A qué jugaba?
Cuando fui a contestarle, volvió a hablar, dando la impresión de que me hubiese interrumpido.
- Y por cierto… - dijo, deteniendo su mano sobre el picaporte y volteándose para encararme una vez más. Se llevó la mano a uno de los bolsillos de su pantalón y saco algo de él. Cuando lo lanzó en mi dirección, hice malabares para no dejarlo caer. Casi me da un maldito ataque cardíaco cuando observé mis manos y el pequeño auricular que creí haber perdido en la oficina, me saludó con cinismo
¿¡Pero qué…!?
Levanté la mirada consternada.
- para la próxima vez, ajústalo bien - y dicho eso, desapareció tras la puerta, dejándome completamente patidifusa, nerviosa y con un millón de emociones entrando en contacto dentro de mi entumecido cuerpo.
NOTA DE LA AUTORA:
Bueno, por ahora esto resultaría ser todo el capítulo de hoy :D, Espero de corazón lo hayan disfrutado muuuucho. Debo admitir que me costó trabajo terminarlo. Una cantidad de ideas vinieron a mi mente y no sabía cómo plantearlas en la historia. Me estaba volviendo loca, literalmente :(
También les debo una disculpa por tardarme tanto, creo que les prometí que no me iba a perder más de lo necesario, pero he de admitir que el señor inspiración me tenía bastante mareada, a veces no venía nada y otras bombardeaba con más de lo que necesitaba. Espero comprendan, no ha sido fácil.
De igual forma deseo agradecerles sus comentarios :D me puse muy feliz al leerlos. Sé que el capítulo ha sido un poco corto, pero prometo (y esta vez espero cumplirlo ^_^), que el próximo estará un pelín más largo.
Me despido de este lado del monitor deseándoles a partir de mañana, un feliz inicio de semana :D
DLB
¡Sayonara!
Respuestas de mí para tú:
Diana7610: ¡Hola Diana! Gracias por tomarte el tiempo de comentar :D realmente lo aprecio, espero este capítulo no te haya decepcionado. Y tranquila, que nuestro Naruto aquí no es tan despistado xD. Un beso. DTB
Akime Maxwell: Como siempre agradecida de corazón por tu iniciativa a dejar un comentario Akime :D de verdad lo agradezco mucho y espero este capítulo no te haya decepcionado. DTB ^_^
daniela hervar: ¡Daniela! :D Gracias por tu comentario. Y sí, estas chicas son realmente muy tontas xD espero el capítulo te haya agradado igualmente. Un beso. DTB. Cuídate.
Ur chan: ¡Hola! :D Gracias por tu comentario y te doy oficialmente la bienvenida ^-^ Realmente gradezco tus palabras, espero este capítulo haya sido de tu agrado. Espero tu respuesta. DTB. Saludos!
