Capítulo 7.

Pledge.

Promesa Solemne.


Proteger a la reina.


Robert Fenette miro con desdén la sala repleta de gente, para su disgusto llena de niños, ¿cuándo se habían convertido las reuniones sociales de Pedragón en una maldita guardería? Hasta su propia hija con su voz aguda era desesperante pero por fortuna pronto la mayoría de los niños salieron a jugar al gran jardín congelado o formaron grupos para dedicarse a actividades variadas y menos molestas. El veía esos grupos y ya podía imaginarse que esos niños al crecer formarían parte de cosas muy importantes. Estaban ahí la hija de los Asford y el primogénito de los Cardemonde -familias antiguas y cultas-, la bastarda de los Stadtfeld y el segundo hijo de los Maldini - familias nuevas que solo tenían la suerte de estar ahí gracias a algún servicio, seguramente poco legal y poco honorable, a la corona-, en una mesa con toda elegancia comían pasteles el extrovertido hijo mayor de los Weinberg y la hija menor de los Alstreimla - familias que se ganaron su lugar ahí por sus triunfos bélicos y no por su honor, de hecho tenía entendido que la niña pelirrosa de los Alstreimla acaba de quedar huérfana al morir sus padres y hermano mayor en los disturbios del área 4 -, mientras que la pequeña y tímida hija los Einstein estaba pegada como una lapa al hijo mayor de los Asplund que ya era todo un adolescente y tenía el descaro de ponerse a leer en medio de la reunión.

La escena infantil más particular de la fiesta la protagonizaban como siempre por los príncipes imperiales, Lelouch y Schneizel tenían un reñido juego de ajedrez que atrajo la atención y asombro de los adultos, el juego se volvió tan airado que en algún punto el hijo del primer ministro japones y Kanon, el segundo hijo de los Maldini, acordaron un posterior duelo de espadas como apoyo a sus respectivos amigos; Suzaku por Lelouch y Kanon por Schneizel. La propuesta de duelo despertó todo tipo de comentarios en los adultos que estaban felices y expectantes por un encuentro entre un florete y una katana, duelo que seria impensable, por sus consecuencias políticas, entre adultos pero era inofensivo y entretenido entre dos niños. La escena la completaban C.C susurrando consejos al oído de Lelouch y Cornelia, Clovis y Euphy al lado de Schneizel, la pequeña pelirrosa hacia un sin fin de sugerencias descabelladas al rubio pero este no parecía prestarles la menor atención.

Robert miro con desinterés las piezas de ajedrez en el tablero hasta que noto que de verdad era un juego muy complicado, mientras que los príncipes movían sus piezas con sonrisas y comentarios sarcásticos para la mayoría de los adultos era difícil seguir el juego. Fenette ni siquiera intento seguirlo estaba simplemente furioso por la cercanía y la confianza entre Lelouch y C.C. Toda la escena parecía un presagio inevitable e insoportable del futuro, Lelouch contra Schneizel, Japón al lado de Lelouch como un perro amaestrado y peligroso, y C.C susurrando al oído del emperador... controlando todo desde las sombras como había hecho su padre con Charles. La pequeña bruja tenía los mismos ojos dorados que su maldito predecesor y Robert no podía evitar la ola de rabia y una gota de miedo cada vez que la veía. El hombre tuvo el ligero impulso de arrancar a la niña peliverde del lado de Lelouch pero se contuvo con la vaga esperanza que le daba ver que su hija también tenía un lugar cercano al futuro emperador, a su juicio uno más cercano del que tenía C.C, era simplemente que a Shirley no le gustaba el ajedrez y parecía muerta de aburrimiento mientras hablaba desinteresada con la hija de Asford a unos pasos de la mesa de juego.

Robert Fenette salio de sus oscuras cavilaciones y el final del juego llego con un jake mate de Schneizel mientras que Lelouch inflaba las mejillas molesto, recordandoles a todos que era solo un niño.

-No te deprimas por la derrota hermanito, los lideres saben perder- dijo Schneizel con una media sonrisa.

-Yo no he dicho nada, sabes perfecto que te habría ganado si...- se quejaba infantilmente el pequeño pelinegro.

-Lo sé, pero no lo hiciste.

-A mi no me gusta sacrificar piezas.

-Si no haces sacrificios no ganaras nunca.

-Lo comprendo perfectamente pero el sacrificio que nunca haré sera mi reina.

-Es estúpido, los peones pueden ser reinas.

-Me gusta la original- dijo Lelouch con una sonrisa misteriosa.

-Lo sé... por eso gane- afirmó Schneizel alzando una ceja y divirtiéndose con la testarudez de su hermano menor.

-A ti te gustan tus caballos pero no dudaste en dejarlos caer- dijo Lelouch con un brillo burlón en el fondo de sus grandes ojos violetas.

- Era necesario- dijo con voz átona el rubio.

-No parecías pensar eso mientras los veías caer- dijo Lelouch y esta vez fue su turno de esbozar una malvada media sonrisa.

-¿Lo disfrutaste?- preguntó Schneizel ligeramente sorprendido y ofendido.

-Mucho.

-No durará... mañana mi caballo no caerá.

-Yo no estaría tan seguro de nada.

-Eso significa que estas madurando.

La mayoría de los adultos no comprendieron la extraña platica pos-juego de los príncipes o ni siquiera se molestaron en ponerle atención pues los duelos verbales entre ellos eran comunes y complejos.

En cuanto el juego acabo Robert se las arreglo para salir de esa frustrante reunión y no olvido recordare a la pequeña bruja peliverde su lugar.

- Te he dicho que no debes estar cerca de Lelouch- la reprendió con su voz gélida mientras la jalaba por los pasillos que llevaban a la salida. Shirley los seguía tranquila y ajena a la discusión, estaba totalmente acostumbrada a eso.

-Pero...- trato de defenderse C.C.

-Eres inferior y aburrida, si te dedica atención es por lastima. No te humilles a ti misma, humillas a mi familia- dijo el hombre con una chispa de placer en sus ojos verdes por hacer llorar a la niña.

- Yo no soy de su familia- contesto la pequeña con su tristeza transformándose en furia.

-Por suerte- dijo el hombre indiferente y comenzando a pensar en una forma de deshacerse para siempre de esa pequeña molestia peliverde.

-Lo mismo digo.

o.O.o

Lelouch, Suzaku y Nunally desayunaban juntos especialmente emocionados por el duelo de espadas que se llevaría a cabo más tarde, los pequeños no sabían en que momento su mentira de ser mejores amigos se había vuelto realidad pero ninguno se quejaría por ello pues juntos se divertían muchísimo. Los niños le contaron a la pequeña como había ido la fiesta de anoche, en la que ella no había estado presente, hasta llegar a la parte del tenso juego de ajedrez.

-Onii-san volvió a perder- afirmo triste.

-Es que Schneizel me conoce muy bien...

-Ya van 23 derrotas- se burlo Suzaku.

-No lo digas como si fuera tan terrible, también hay 12 tablas- se defendió Lelouch.

-No ocultes que eres un perdedor- dijo el castaño bromeando.

-El es mayor que yo- continuo el pelinegro a la defensiva.

-Excusas.

-Con Clovis tengo un récord perfecto de victorias.

-Es como si yo tuviera un duelo de espadas con Nunally

-Podría sorprenderte-dijo Lelouch volviendo a divertirse, para luego agregar- y hablando de duelos si sigues así apostare por Kanon

-Volverías perder.

-Arrogante.

-Mira quien lo dice.

-Ustedes se llevan tan bien- dijo Nunally llena de emoción con todo y estrellas en la mirada, mientras los chicos solo se extrañaban.

Notas: ando tan alexitimica que no puedo discernir si el capitulo es emocionante o no O.o en serio díganmelo por favor. Pero a mi favor por fin encontré tiempo libre y espero actualizar pronto para la próxima con ese duelo entre Suzaku y Kanon.

Muchas gracias a todos los que leen y agradecimientos especiales a los que me regalan un review:

Leknyn, riruka, 25 Baam, VidalK y Karumi Gonzalez este capítulo va por ustedes ;)