Capítulo VII
Blaine estaba estresado, tenso y, ¿por qué no admitirlo? Bastante disgustado, acomodado en algún rincón de la casa de Noah. No conforme con las miles de millones de entrevistas y sesiones de fotos a las que ha sido sometido tras el estreno de su película, arribaron noticias de Dinamarca de que las productoras estaban teniendo demasiados problemas económicos y no podían permitirle el continuar con la grabación aunque estuviera bastante dispuesto en regresar. Cuando fue a hablar el problema con Finnick, éste sólo le besó la frente y le dijo que no se preocupara, sólo para volver a encerrarse en el cuarto que Puck ocupaba como oficina.
Finnick. Su prometido estaba actuando demasiado extraño. Desde la fiesta del estreno de la película, había perdido algo de color y peso, además de volverse un poco más cerrado y hacía lo que sea por evitarlo. "No quiero que peleemos por mi mal humor, amor"recordó que le dijo. Y Nick nunca estaba de mal humor; o bueno, casi nunca. Había algo que le estaba ocurriendo y no le quería decir. Aunque, para su desgracia, no se trataba del único.
Kurt estaba teniendo un comportamiento muy similar al de Finn, evitando mirarle y hablar con él. Cuando se le acercaba, Hummel trataba de meter a un tercero o evadir las conversaciones, como si la interacción con él fuera nociva. Y eso frustraba a Anderson. Especialmente cuando Kurt apareció hace tres semanas en el restaurante del hotel con un hematoma horrible en la mejilla, marcas en el cuello y otras tantas que su amigo intentaba esconder, justificándose nada más que con la frase más estúpida que pudo haberle dado: "No te preocupes, Hobbit, esto no es nada importante".
Abrumado, suspiró, rodando y quedando boca arriba, cubriéndose los ojos con ambas manos. Necesitaba estar con alguien, abrazar a alguien, coquetear con alguien. O, cuando menos, hacer algo. Tener demasiado tiempo libre era dañino para Blaine, porque sus pensamientos, burlones y traicioneros, siempre volvían a la misma persona.
Azimio miraba la playa; el mar estaba picado y la brisa era un poco más fresca esa tarde. Dave había escogido una casa hermosa en un lugar exclusivo de la playa en los Ángeles. Era un lugar tranquilo y Yura estaba encantado, sin saber que la casa terminaría siendo suya. Las cosas entre sus amigos estaban peor cada día. Trent estaba durmiendo en otra habitación y llevaba una relación más que nada cordial con Dave quien parecía estar muy ocupado en algún asunto porque cuando no estaba Yura cerca, se encerraba en el despacho.
Sebastian estaba cada vez más cansado, Alan había sugerido comprar algunas cosas para su mansión en Rusia y Sebastian sólo le acompañaba mientras seguía con su tablet revisando sus inversiones y hablando siempre del trabajo. Era torturante verles así, recordar lo que fueron y luego encontrar en lo que se trasformaron. Esa tarde llegaba el móvil de Dave, esa noche iría a casa de Noah Puckerman para hablar con Kurt y Blaine.
—Marcus —habló con el chofer cuando regresó a la casa que estaba muy silenciosa —, ten el coche listo. Salgó en una hora —Azimio conocía la casa de Puckerman gracias a Yura y su novia.
Subió a su habitación y se dio una ducha rápida. Estaba terminando de anudarse la corbata cuando Trent entró a la recamara sin llamar como siempre. Trent era un hombre con mucha clase y Azimio admiraba eso, toda la elegancia que derrochaba al entrar a una habitación a pesar de que no fuera su intención.
—Pasan los años y aún no puedes con estos nudos —Trent movió las manos para hacerle un perfect Windsor —. Listo, ¿puedo saber a dónde vas? —Miró el rostro de Trent muy cerca del suyo y se sintió abrumado. No podía decirle la verdad.
—Voy a ver a unos posible proveedores —Trent enarcó un ceja.
—Seguro... me parece que no. Pero voy a confiar en ti —le dio un suave besó en la mejilla y salió de la habitación.
Azimio soltó el aire, no podía dejar de sentirse como si estuviera traicionando a Trent al no contarle. Subió al coche y se preparó mentalmente para lo que pasaría en cuanto llegara a la casa de Puckerman, instintivamente, tocó el móvil en el bolsillo interno de su chaqueta.
Cuando llegó a la casa de Puckerman se tomó un momento antes de tocar el timbre. Había esperado cinco años para eso, había visto a sus amigos cayendo a pedazos y sólo había esperado pensando que lo mejor era tenerlos separados de Kurt y Blaine. Sin embargo, el tiempo le había demostrado su increíble error. El amor era algo que no se podía sustituir y tampoco abandonar cuando era verdadero. Llamó y esperó a ser atendido mientras reacomodaba su chaqueta y se erguía.
— ¡Va! — Exclamó una voz desde el interior antes de que Sam apareciera en el marco de la puerta, sonriendo de oreja a oreja y con el cabello algo alborotado, mirando a Az con curiosidad — Yo te conozco. Eres...estabas con Karofsky y Smythe en el estreno, ¿verdad?
—Azimio J. Adams —le tendió la mano al novio de Kurt que estaba vestido bastante relajado y contrastaba mucho con Azimio y su seriedad para el tema.
— Eso, Azimio — corroboró Sam, aceptando la mano ajena y agitándola amistosamente — ¿Qué te trae por aquí, viejo? Si buscas a Yura o a Nadia, no están aquí. No hoy, al menos — Sam afiló sus sentidos y su mirada, todo en él gritando 'protector', como si intuyera por qué el moreno estaba allí.
—De hecho están en casa de Dave. Vengo a hablar con Kurt y Blaine, ¿ellos están?
Sam chasqueó la lengua, mirando hacia el interior de la casa, para volverse a Az: — ¿Algo de lo que deba preocuparme?
—En absoluto. Es una visita meramente social.
— Si...eso es lo que me preocupa — contestó, haciéndole espacio, invitándolo a pasar — Blaine está en el estudio, bailando con Mike. Kurt...
— ¿Sam? Ciérrales la puerta en la cara y diles que estas ocupado — la voz de Hummel retumbó en la cima de las escaleras, apareciendo el aludido con sus pantalones puestos y el cabello alborotado, abriendo los ojos ampliamente al ver a Az, tratando de ocultar sus hematomas de la mirada de Adams — ¿Qué hace él aquí?
—Necesito hablar con ustedes, a solas. Es sumamente importante —Azimio esperaba picar la curiosidad de Kurt.
— ¿Para qué? — afiló sus ojos, desconfiado — hasta donde llego a recordar, Blaine y yo no somos tus personas favoritas.
— Kurt — murmuró Sam, obligando a Hummel a lamerse los labios y morderse la lengua — Iré por Blaine. Ponte una camisa, amor.
Con un refunfuño, Kurt obedeció, casi huyendo y encerrándose en un cuarto mientras Sam negaba.
— Lo siento, no siempre es así.
Azimio se quedó sólo en medio de la sala. Espero caminando por el lugar sin poder detenerse un sólo lugar, estaba demasiado nervioso, pero tenía que calmarse. Hummel tenía razón, no habían sido sus personas favoritas, pero en ese momento, eran las únicas personas capaces de salvar a sus amigos.
Un par de minutos después Blaine llegó acompañado de Sam y Kurt bajó las escaleras, mirando a Az como si fuera un tipo de presa al que disfrutaría despellejar. Con un par de palabras, Sam besó a Kurt y los dejó solos, siendo Anderson quien guio a su invitado hasta un cuarto con una mesa de pool y un mini bar, dejándose caer en el sofá de dos plazas dispuesto en el interior, invitando a ambos caballeros a tomar asiento.
Azimio negó suavemente, prefería hacerlo de pie. En gran medida había sido el causante de todo y la culpa estaba agolpándose en su garganta.
—Yo estuve allí cuando... —miró a Blaine. Nunca pediría disculpas por haber dicho la verdad. Cooper Anderson se merecía un castigo —, Cooper Anderson murió.
De inmediato la tensión se volvió insoportable. Blaine se puso rígido mientras Kurt afilaba sus sentidos, casi al borde del sofá, dispuesto a saltarle a la yugular a Azimio mientras tanteaba algún punto de sus pantalones.
—Ustedes piensan que Dave y Sebastian lo cazaron y mataron a sangre fría, ¿cierto? —Podía sentir a Hummel apunto de querer matarle.
Kurt hizo amago de sacar algo de su pantalón pero los dedos de Blaine le detuvieron, cerrándose cual tenazas en la muñeca de su amigo. Ninguno contestó, pero ambos lo miraban atentos. Hummel le amenazaba con despedazarlo lenta y dolorosamente mientras Anderson lo invitaba a continuar, pero dispuesto a dejar a Kurt hacer lo que quisiera de no gustarle el resto.
—No fue así... ellos se arrepintieron. Iban a dejarlo vivir —esperó la reacción de alguno. Sabía que no era algo fácil de creer.
Nuevamente, silencio, curiosos de escuchar el resto.
—Nosotros llevamos al taller de Burt Hummel con la firme intención de matar a Cooper Anderson —bajó la mirada pero siguió —. Dave y Sebastian lo siguieron hasta una bodega, lo persiguieron hasta acorralarlo. Yo llegué hasta ellos después de escuchar el disparo. Pensé lo mismo que ustedes pero encontré esto —Azimio cogió el viejo móvil —. Es el teléfono de Dave. En la persecución se le cayó y grabó las voces. Dave y Sebastian iba a dejar vivo a tu hermano —le dijo a Blaine entregándole el móvil —, pero Cooper desarmó a Dave, amenazó con matarle. Dave se liberó pero tu hermano no desistió, y luego, uno de los dos le mató. En el video no se alcanza a ver bien quien fue pero si pueden ver a la perfección que en el último momento, ellos pensaron en ustedes y quisieron hacer las cosas correctamente —Azimio sintió que un pesó se iba de sus hombros.
Ninguno pareció reaccionar de inmediato, demasiado abrumados con la resiente información. Kurt se volvió a Blaine, a la máquina entre sus manos, y la miró con algo parecido al anhelo, la esperanza y el alivio. Blaine, en cambio, observaba el móvil con la misma desesperanza de antes, pasándole el aparato a su amigo.
— ¿Por qué ahora? ¿Y por qué tú? — Anderson le interrogó — Ellos pudieron haber venido, habérnoslo dicho, desde mucho antes. Cinco años antes — recalcó.
—Ustedes los odiaban. Ellos estaban seguros de eso, al final, ellos habían asesinado a Cooper. Los años pasaron tan lentos y tortuosos. Dave se convirtió en eso, un ser oscuro, malo que sólo se deja guiar por el placer y dinero. Sebastian quería poder. Los dos fueron supliendo muy bien el dolor con pequeños vicios. Esos vicios están matándoles. Yo no lo vi, pensé que ustedes sólo habían sido un juego, pero con los años me di cuenta del terrible error que había cometido. Ya no podía más, no puedo más. Contar la verdad alivia mi alma
Blaine asintió, dejando sus ojos dorados vislumbrar el celular por largos segundos antes de suspirar. Hummel apartó su propia mirada del objeto para encontrarse con la de Anderson, arrepentimiento en ella. Blaine le sonrió y, sin importarle la presencia de Az, besó a Kurt lento y suave, dejando un último contacto en su frente antes de que Hummel le sonriera y se recargara aliviado contra su brazo.
— Aun así, un poco muy tarde — murmuró Blaine, con una sonrisa triste en labios.
— Cinco años malos para ellos. Cinco años desastrosos para nosotros — completó Hummel, ojos cerrados. Limitando sus reacciones.
—Dave no dejado de pensar en ti ni un segundo en estos cinco años —Azimio no esperaba en realidad fuegos artificiales pero por lo menos deseaba ver que existía una oportunidad. Con desasosiego, notaba que no, no había nada en esos dos que mostrara un simple signo de querer regresar con Dave o con Sebastian —. Rett, él ni siquiera es un ser humano. Ese tipo con el que está ha terminado de robarle el último trozo de alma. Ellos siguen añorando cada segundo con ustedes. Yo he cumplido con decirles la verdad. Tal vez tarde, tal vez ya no importe, pero esa es la verdad.
Blaine se puso de pie, dejando el teléfono en manos de Kurt mientras él se dirigía a la puerta del cuarto, dispuesto a marcharse, deteniéndose cuando sus manos tocaron la madera, murmurando sin volverse a mirar a Az.
— Yo no he dejado de pensar en Dave. No lo perdono, y jamás lo perdonaré, a él o a Sebastian, pero tampoco puedo odiarlo — tomó unos segundos para pensar antes de contestar — Sé que Coop merecía un castigo. Contribuyó a matar al padre de Sebastian y mandó a matar a Dave, pero seguía siendo mi hermano — apretó el pomo de la puerta — Pudieron herirlo, pudieron no matarlo, y aun así lo hicieron — suspiró, abriendo la puerta — Gracias por la noticia, Azimio, pero no hay mucho que pueda hacer ahora. Me caso en seis meses.
—Es bueno saberlo. Espero que seas feliz. Te aseguro que haré todo lo posible porque Dave también lo sea, porque logré olvidarse de ti, porque esos es lo que deseas, ¿no? Quieres que se olvide de ti para siempre —Azimio miró la espalda tensa de Blaine.
— Dave no estaba enamorado de mí. No lo suficiente — Anderson se volvió a mirar a Azimio con los ojos acuosos y la respiración entrecortada. No me buscó cuando yo lo busqué, no preguntó cuándo públicamente, frente a mi familia, mi padre destrozado, lo defendí. No intentó escucharme...ni recuperarme...—respiró profundo y jadeante, sosteniéndose del pomo para conservarse erguido — Tú viste la película que él vio...en él puse mis deseos, mis intenciones de que nada de lo que ocurrió pasara. Si ni eso lo impulsó a ser él quien viniera por mí...—tembló, negando—estoy cansado, Azimio...Dave ha hecho su vida hasta ahora, sin mí. No me necesita...—y sin más, se marchó, antes de que sus propias decisiones se tambalearan
—¿Y tú? ¿También vas a dejar que Sebastian se case con esa cosa? —Azimio miró Kurt.
Kurt miró el móvil una vez más antes de devolvérselo a Azimio, levantándose con elegancia mientras avanzaba a la salida.
— Él me pertenece. Sólo necesitaba el permiso de Blaine para quitarle a ese conde lo que me robó — contestó con naturalidad.
—Ustedes dos me siguen pareciendo los hombres más pedantes del mundo me siguen cayendo como una patada en las bolas —Azimio lo dijo con toda honestidad —, pero te agradecería en el alma que salvaras a Sebastian de unir su vida con esa cosa —Az miró la sala y luego suspiró —. En fin, me tengo que ir. Buenas noches Hummel —sin más, Az se retiró de la casa de Noah Puckerman.
Esa noche Kurt optó por dormir solo, y cuando Sam le preguntó por qué no pudo más que contestarle que necesitaba pensar. Por un lado, la noticia que Azimio les dio le quitó un peso de encima, confirmándole que Sebastian si bien había terminado matando a Cooper pese a que pudieron herirlo únicamente, dudó en rematar al hermano de Blaine. Había recordado lo que podía perder. En situaciones comunes, ni eso habría sido suficiente para obtener su perdón, pero él amaba y extrañaba a esa estúpida suricata, y cualquier cosa que le ayudara a tenerlo de regreso era bien recibida.
Por otro lado, estaba su relación con Sam. Sabía que su actual novio se estaba haciendo a la idea de perderlo desde que ambos visitaron San Petersburgo, pero no dejaba de ser triste. Él lo quería y lo que menos le agradaba era la posibilidad de herirlo. Evans había sido su segundo amor de instituto, un muy buen amigo y el mejor novio que pudo haberlo acogido en esa época tan desagradable de su vida. Suspiró. Necesitaba hablar con él.
Kurt se giró boca arriba, mirando el techo. También había otro pequeño detalle. Blaine.
Si tenía que ser sincero, lo quería lejos de Karofsky, pero sabía que muy en el fondo, debajo de todas esas máscaras y protecciones que se vio obligado a alzar con el propósito de aislarse, él seguía amando a David. Lo había visto coqueteándole cuando estaba ebrio, mirarlo con anhelo en la pantalla del cine, y con dolor cuando éste apareció de la mano de Trent. Era lo mismo que a él le ocurría con Sebastian,
Pero Bilbo era terco, casi tanto como él, y no quería herir a Finnick. Gruñó. Ese hobbit siempre pensando más en la felicidad de los demás que en la suya propia. Si quería recuperar a su amigo al 100% debería colaborar con ese oso...
- Ésto me va a doler más a mí que a Karofsky - musitó cerrando los ojos, curveando sus labios cuando una idea cruzó por su cabeza.
—Una semana cuando mucho. Tenía la mayoría de su capital invertido en las películas y la liquidez de sus negocios empezara a fracturarse.
—Divino. Más que perfecto, Richard. Seguimos en contacto, dale mis cariños a Patricia. Me voy porque quede en reunirme con Yura y los demás para comer, mi hermano quiere mostrarme un sitio muy bueno o algo así.
—Disfruta Jefe acá cuidamos tus negocios —Dave colgó y se dio un segundo para disfrutar su puro, el silencio y el triunfo de su plan.
Salió del despacho mirando su reloj. Aún estaba a tiempo, estaba por abrir la puerta para subir a su coche cuando escuchó el timbre, una de las personas de servició se acercaba para abrir pero Dave negó abriendo el mismo, casi se le cae el puro de la boca cuando vio a Kurt Hummel en la puerta de su casa.
—¿Qué haces aquí?
El puño de Kurt se estampó contra la mejilla de Dave, alertando a la servidumbre cuando su amo dio un par de pasos hacia atrás.
— Bien, así me siento un poco mejor — Hummel le lanzó una mochila al pecho que Dave apenas pudo atrapar — ve lo que hay ahí adentro. Hagas lo que hagas con esa información es tu problema.
—Mierda, Kurt. Pensé que ya nos llevábamos mejor —movió su mandíbula para calmar el dolor —. ¿Qué coño te pasa? —Miró la maleta entre sus manos —. ¿Qué es esto?
— Velo por ti mismo. Y no. Eso fue una tregua temporal. No esperes más — Kurt se dio media vuelta, sonriendo cuando Dave no podía verlo — Al menos no por ahora — se giró — Y trata de ser cuidadoso con lo de Finn. El tipo me cae bien a mí. Y si realmente quieres a Blaine de vuelta, no hagas cosas que realmente hagan que te odie.
Sin más, el actor se trepó en la moto de Puck, quien le tiró un casco sin dejar de mirar cual asesino serial a Karofsky. Kurt le palmeó el hombro a su amigo antes de encaramarse a la moto y despedirse de Dave con un ademán. Sin más, el actor se trepó en la moto de Puck, quien le tiró un casco sin dejar de mirar cual asesino serial a Karofsky. Kurt le palmeó el hombro a su amigo antes de despedirse de Dave con un ademán, marchándose tan rápido como llegó.
—Vaya loco —Dave miró la maleta, estaba tentando a abrirla y ver de qué coño se trataba pero tenía que llegar con su hermano —. Marty —el hombre se acercó a él —, llevé esto a mi despacho
Salió de la casa un poco mosqueado por el contenido de la maleta. Viniendo de Kurt podía esperarse lo peor incluyendo una bomba.
La comida había sido amena, Yura estaba algo preocupado por ciertos problemas financieros de Nick. Dave se ofreció como ayuda y a su hermano se le habían iluminado los ojos de adoración y cariño. Trent y Azimio lo habían mirado extrañados pero Dave les había tranquilizado diciéndoles que lo hacía todo por Yura, lo que ellos no sabían era que ya había comprado la compañía distribuidora de la nueva película de Blaine. Sebastian había estado más distraído que nunca a pesar de los patéticos intentos de Alan por seducirle. A Dave esos intentos le daban asco, eran verdaderamente horribles. No entendía cómo podía existir alguien tan desangelado y frío.
Llegó a su despacho ya muy tarde, miró la maleta sobre el escritorio y pensó en tirarla sin abrirla. Se sirvió una copa y encendió otro puro recordando que Kurt no le había dejado disfrutar el primero, se lo pensó unos minutos más y luego se decidió a abrir la maleta.
—Pero qué coño… —cogió la nota y también había unas cajas de algún tipo de disco —. No creo que se porno. Tal vez son las mil y un formas de torturarnos.
Abrió una de las puertas del fondo y entró a una pequeña sala de entretenimiento privada. Encendió el equipo y colocó el primer disco en el reproductor. Le dio un gran trago a su whisky para tomar valor.
—Con huevos, Karofsky —presionó el botón de reproducir y espero para ver qué clase de escena gore le tenía preparada Kurt Hummel.
Dave notó que era algún tipo de edición de la película de Blaine. Cuando Yura le preguntó sobre la película, él había dicho que le había encantado, la verdad no sabía el final y tampoco lo había preguntado. Sin embargo al parecer lo que estaba viendo era la escena final de la película. Max y Grant noqueaban a Matt y lo subían a su coche, había un corte de escena y luego estaban los personajes de Blaine y Kurt evadían a varios guardas para bajar y encontrarse con Matt golpeado por vivo. El chico que hacía el personaje de Kurt se le colgaba a Grant y lo besaba con una pasión hambrienta, mientras Blaine se abrazaba a Max y le decía te amo para luego besarle profundamente. Dave soltó el aire de sus pulmones, ni siquiera había notado en qué momento había hecho pedazos su vaso. Se levantó temblando y sacó el disco del reproductor para sustituirlo por el otro. Eso era peor que todas las torturas juntas; Kurt le estaba mostrando lo que pudo haber sido y eso le rompía el corazón.
Vio una cámara moverse y luego la multitud. Era el día del estreno, y vio a Blaine con la misma ropa y con una sonrisa mientras contestaba las preguntas.
— Y bien, Blaine — la reportera le miró de arriba abajo con una sonrisa coqueta en labios — ¿Cómo es que Estados Unidos, tu tierra natal, no sabía absolutamente nada de tu debut?
El moreno rió entre dientes, pasándose una mano por la nuca, antes de contestar: — Lo siento. Pero quería primero probar el cine underground. Soy fan de las películas que hacen homenajes a libros, o aquellas de ciencia ficción con una buena historia, pero prefiero, por mucho, el cine de culto y arte. Tal vez por ello quería hacerme de un nombre en ese mundo antes de hacer películas que echaran a volar toda mi imaginación 'geek'.
La reportera rió con el director antes de proseguir: — ¿Y cómo es que se te ocurrió ésta trama? Y ¿Por qué homosexuales?
— Pues... — Anderson tomó unos segundos antes de contestar— Es una historia real — Dave se tensó en su asiento mientras Blaine continuaba — Y no quería cambiar el sexo de los personajes. Además, si realmente no les importa la sexualidad de los personajes, la verán. No me gustaría tener un público que no tiene la mente abierta a que todos somos distintos.
La chica le miró sorprendida: — ¿Real? ¿Con mafiosos de verdad?
— ¡Nah! — Blaine explotó en una carcajada mientras Dave y la reportera volvían a respirar — la historia de amor. Es como si mis amigos me la hubieran contado de una manera y yo la hubiera imaginado de ésta. Digo, ¿quién puede llevar a su pareja a todos esos lugares en una cita? — suspiró embelesado — Es demasiado perfecto para ser verdad.
— Creo que yo me preocuparía más por otras cosas — ambos compartieron un par de comentarios torpes antes de proseguir — Pero ese final me pareció algo inesperado y poco realista. ¿En serio crees que las cosas terminarían así? — Blaine negó — Ignorando el filme, ¿cuál crees tú que sería el final más realista?
Blaine alzó una mano, pidiéndole silencio a la muchacha para buscar a alguien en la multitud: — ¡Mike! ¿Puedes venir un segundo? — La mujer le miró extrañada pero Blaine le pidió compostura. Cuando el oriental apareció en el encuadre, Blaine alzó un brazo, simulando con su mano una pistola y el sonido de un disparo. Casi de inmediato, Chang imitó cual si le hubiera dado en la cabeza, cayendo hacia atrás con una pirueta para evitar darse contra el piso.
— Ese...— murmuró el moreno, ligeramente ido — es lo que pienso que habría ocurrido...
La mujer se quedó en silencio, aparentemente reaccionando a una señal del camarógrafo para continuar.
— ¿Y... tus amigos pasaron por algo similar? ¿Mataron a un familiar? — Anderson negó, tratando de recuperar su postura anterior — ¿Pero terminaron mal? — Blaine asintió — Dinos, si el desarrollo de la película hubiera sido más...real, y tuviera un final como el que te imaginas, de Max y Grant matando a Matt, que habrían hecho Darren y Chris?
El silencio de Blaine se extendió por más de un minuto, pensando realmente su respuesta. Cuando la reportera pensó que no iba a contestar, el director abrió la boca, carraspeando antes de susurrar.
— Chris... habría odiado a Max, por no detener a Grant, y hubiera intentado odiar a Grant por preferir su venganza que a él. Haría lo que fuera por cobrar venganza, sin matarlos, claro, ignorando cualquier advertencia de Darren.
— ¿Y Darren? — Blaine tragó duro, comenzando a moverse, inquieto.
— No habría podido perdonarlos. Al fin del cabo, Matt era su hermano mayor, y él lo amaba— La reportera asintió — Pero tampoco habría podido odiarlos — Eso tomó por sorpresa a la mujer — Darren no es de los que odia, tal vez habría estado muy decepcionado de ellos, porque él pensaba que eran diferentes.
— ¿Pero...? — Blaine alzó la mirada, encarando a la mujer — ¿Darren habría vuelto con Max? — Blaine negó — ¿por qué mató a su hermano? — el director se lo pensó y movió su mano en pos de decir 'tal vez' — ¿O por qué?
— Por que mató a su hermano es una muy posible opción. No es algo que olvidaría fácilmente, pero...—tragó saliva, perdiendo su mirada en algún punto, lejos de allí — No sólo por ello. Tal vez...Darren no volvería con él porque sentiría que Max no lo amó lo suficiente — calló, pasando una mano por su nuca — Si lo hubiera amado lo suficiente lo habría escuchado, habría dudado, habría hablado con Grant tratándolo de convencer de que no les convenía, que no valía la pena arruinar su futuro con un pasado que, si bien doloroso, jamás podría volver. Lo buscaría, o al menos le pediría perdón y no desaparecería como si nada de lo que pasó hubiera ocurrido. Darren debería de aprender que, por mucho que él quisiera a Max, no le convenía estar con un hombre que no le amaba tanto como él le amó.
La reportera le vio con ojos acuosos y Blaine, saliendo de su ensimismamiento, intentó disculparse y consolarla, haciendo cuanto podía para sacar de la mujer una risa, tanto con sus bromas como con sus posturas y, ¿por qué no? por su imitación de una chica presuntuosa presumiendo sus uñas de colores.
Dave contuvo el aliento, regresó el video para detenerlo en una imagen de Blaine sonriendo a la cámara. Cerró los ojos dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas y se puso de pie para acercarse a la pantalla, su mano derecha estaba ensangrentada, tenía diminutos cortes después de haber destrozado el vaso. Con las yemas de los dedos acarició el rostro de Blaine en la pantalla, seguía llorando. No podía evitarlo, sentía el dolor de esas palabras lacerando su alma.
—Me fui muy lejos... para olvidarme de lo mucho que te amo —el llanto de Dave se hizo doloroso —. Busque otros brazos para arrancarme de la sangre el amor que te tengo —Dave apretó sus mandíbula —. Nada sirvió, nada funcionó porque aún te amo. Aún dueles. ¿Cómo puedes pensar que no te amé suficiente? ¡Intente detenerlo! —Le gritó a la pantalla —. Pero tu hermano no se detuvo... él... —Dave se dejó derrumbar llorando al pie de la pantalla y golpeando el suelo con todas sus fuerzas —. Te voy a demostrar cuanto te he amado porque me puedes odiar por haber matado a tu hermano pero no por no haberte amado. No olvido aquel deslumbramiento, aquella gloria del primer momento, al ver tus ojos por primera vez.
Si me preguntarán quienes son los protagonistas del fic, diría sin dudarlo que Dave y Kurt. No porque tuvieran algo sexual o algo así, sólo porque la historia gira alrededor de ellos.
Que lo disfruten y ya saben q si se portan bien hay otro capítulo el domingo.
