Konnichi wa, minna!
Como ya deben haber podido ver, este es el último capítulo...Escrito. Como es bastante difícil hablar, pensar lo que se va a poner y cómo, reírnos de lo que pasa, ver tele, oír música y cuidar a mis hermanos a la vez, comprenderán que a veces podemos tardar un poco escribiendo. En fin, sólo prevengo.
...Por cierto, les recomiendo usar pañuelos desechables... Sólo prevengo...
Capítulo 7: Una cena y un viaje al presente
-"¡Maldición¿Por qué todavía no llega? No se pueden perder… es que ese maldito… ¡¿Cómo se le ocurre llevársela?! –Pensaba mientras atacaba el sashimi con sus palillos, imaginando miles de rostros del necio que se atrevió a llevarse a SU chica sin su consentimiento y conocimiento previo- "Esperaré a que regreses… Ya verás lo que te va a pasar por hacer eso… ¡Ella es MÍA, MÍA Y ÚNICAMENTE MÍA!" –el hanyou sonrió sádicamente ante su propia imaginación, ignorando que era raramente observado por el resto de los que estaban a la mesa.
En cuanto a éstos, lo que miraban era como InuYasha seguía convirtiendo en minúsculas partículas lo que una vez fueron los trozos de carne que conformaban su cena, sin llevarse un solo bocado a su boca, lo cual ciertamente era algo difícil de ver anteriormente.
-Oye InuYasha… ¿es qué acaso no piensas comer? –preguntó Shippou "inocentemente", arrepintiéndose al instante al mirar la cara de orate con que lo miró éste, antes de mirar a quiénes habían abierto la puerta al igual que el resto… y así comprender que aquella mirada no era para él. S: De fijo respiró tranquilo al darse cuenta de ello… pues otro atentado contra su vida no hubiera sido muy agradable… o conveniente para su lastimado cuello
Kagome y Sesshoumaru ingresaron sin mirar al hanyou, sólo expresaron una disculpa general y fueron a sentarse en los dos únicos dos lugares libres en la mesa… Kagome al lado de Sango y el youkai al frente de InuYasha S: ahora las miradas de Inu estaban divididas entre su hermano y Kagome… K: deseando tener los ojos de un camaleón… si es que sabe qué es… para poder vigilar a ambos a la vez… Y sólo imagínense lo que continuó haciendo con lo que quedaba de su comida, como si nada pasara y comiendo tranquilamente a diferencia del otro.
Otra que extrañamente no comía mucho era Sango, pero esta a causa de tener adoloridos los músculos de su abdomen al haber pasado toda la tarde riéndose a causa del hanyou… y cada vez que lo miraba tenía que respirar profundamente para impedirse un nuevo ataque de risa, pues sus recuerdos de la reacción de InuYasha estaban frescos en su mente aunados a las acciones presentes del hanyou.
Aproximadamente media hora después todos se pusieron de pie con intención de retirarse a sus habitaciones… y como si se hubiesen puesto de acuerdo KyS¿Quién dice que no fue así?, todos se interpusieron entre él y su objetivo: alejar a Kagome de su hermano… pero cuando se percató, el susodicho iba saliendo con la chica tomada del brazo, mientras sus padres miraban aquella escena con una beatifica sonrisa en rostro.
Eso resultaba el colmo de su mala suerte: Por favor utilizar pañuelos desechables para leer lo siguiente… ¡Hasta sus propios padres… sus progenitores, aquellas personas que debían velar por el bienestar de su 'pobre' 'corazoncito' K: Sí, claro… estaban confabulando en su contra para que Kagome, SU Kagome, estuviera con su detestable KyS: solo él lo ve así, patético K: el que está pensando estas tonteras, inútil K: a pesar de haberle ayudado en más de una ocasión sin aceptar el crédito por ello… aunque no precisamente por modestia, fracasado K: como si todavía quisiera realmente a Tessaiga… Solo dice que la quiere por joder y HORROROSO KyS: pos ni modo de que nos saliera medio playo diciendo todo lo anterior y después que es el ser más bonito que hay hermano, sin siquiera prestarle un mísero cachito de atención a un pobre inu hanyou que había sufrido durante un LAAARGO período de su pobre vida, viviendo en el rechazo de casi todo el mundo, siendo perseguido con intenciones de asesinarlo, que fue traicionado, engañado, lastimado, que había cuidado de aquella chica más allá que cualquier cosa, arriesgando su propia vida, su mayor secreto, preocupándose por ella a toda hora, de quien había conocido la familia y había sido aceptado, y de quien había creído ser el ser más importante en su vida, dada su incondicional aceptación, sus lágrimas, su apoyo, su sonrisa, sus cuidados, sus esfuerzos para que fuera aceptado tal cual era, siendo ella misma perjudicada a veces…KyS¡Miren nada más todo el teatro y la hablada de paja que se hecha éste!…¡Pero que ahora estaba con ESE GRANDÍSIMO IDIOTA, QUE LO ÚNICO QUE SABÍA ERA DAR PROBLEMAS!!!!!!!!!!!!!!!!
-Oye InuBaka… ¿qué haces ahí en el suelo… de rodillas y retorciendo sin compasión la manga de tu haori pensando que es el cuello de su hermanito? –se escucho la voz del kitsune, que se hallaba muy bien ubicado en el hombro del monje, el cual se encontraba casi en el umbral de la puerta. KyS¡Suerte que Sango ya se fue! No quisiera ser ella en cuanto le hubieran dado calambres en el estómago por estar retorciéndose de la risa
InuYasha levantó su rostro, que tenía ciertas características demenciales en ese momento, para encontrarse con la, desde que levantó sus ojos, asustada mirada del zorrito, y una burlesca sonrisa en la cara de Miroku.
InuTaisho había optado por hacer las del león Melquíades: "Huyamos por la derecha", luego de haber visto a su hijo caer de rodillas con cara de desquiciado acabando de ver a Sesshoumaru salir con "cierta chica" del brazo… para poder ir a reírse tranquilamente donde nadie se diera cuenta de ello. Izayoi, por su parte, se había situado al lado de su hijo, y le acariciaba suavemente la cabeza entre las orejas… como cuando éste era un koinu, y le daba por hacer una rabieta. S: ese comportamiento de Inu lo tomó Kara de recordar un berrinche de su hermano, de siete años… y recién llegado de la escuela, a causa de un kinder sorpresa que era de él y su hermanito de cuatro años se comió K: Es que qué risa me dio… Porque le preguntó como por quinta vez a mi mamá que dónde estaba el bendito chocolate y ella le contestó que en la panza de su hermano… ¡Y entonces volvió la vista al techo, todo rojo, y gritó: '¡¡¡¡MI KIIIIIINDEEEEEEEER!!!!' mientras caía de rodillas al suelo! JAJAJAJAJAJAJAJA S: Claro, no íbamos a poner al perro gritando '¡¡¡¡MI KAGOOOOOOMEEEEEEE!!!!', porque Sesshoumaru lo hubiese escuchado y dado un tremendo ataque de risa en medio pasillo… Y eso hubiera afectado su imagen de 'Hombre frío y calculador' sonó a marca de ropa… ante todo el mundo… K¡Y el ridículo que hubiera hecho InuYasha! JAJAJAJAJAJA ¡Insisto: debí haber grabado la escenita de mi hermano! JAJAJAJAJAJAJA.
-Feh…Nada –contestó casi gruñendo, agitando molestamente las orejas, haciendo que Izayoi quitase la mano de su cabeza. Se puso de pie y salio rápidamente rumbo a la habitación de Kagome.
Miroku, Shippou e Izayoi, cuando lo escucharon suficientemente lejos, soltaron una sonrisa cómplice pero satisfactoria al observar que aquel plan estaba dando resultados tan efectivos… y tan pronto.
En cuanto a InuYasha, se dirigió lo más rápidamente al sitio donde estaban situados los pasillos que daban a las habitaciones de todos los que, por el momento, se hallaban de visita. Pasó el cuarto de la anciana, el de Shippou, el de Kohaku, el de Rin, hasta llegar al de Kagome; una vez ahí se dispuso a tocar la puerta, pero Sango se asomo desde la puerta de al lado para indicarle que Kagome ya se había dormido y era mejor que no la molestara.
Claro está, InuYasha salió refunfuñando en dirección a su habitación, sin percatarse de que era escuchado por los demás.
-Feh, ya verá como hablo con ella muy de mañana… ¡Me tiene que aclarar ciertas cosas! –murmuró al llegar frente al cuarto que le pertenecía, pero cuando levantó la mano para abrir la puerta, escuchó un ligero ruido, como de risas…
-Ya lo veremos, baka –oyó… o al menos eso creyó. Miró hacia ambos lados, deteniendo su mirada en cada puerta… Ni un alma. Se encogió de hombros- Maldita conciencia… –susurró para sí mientras pasaba a su habitación, ahora ignorando por completo esas extrañas risas… Pero lo hizo tan bien, tan bien, que en menos de una hora estaba ya sumido en un sueño medianamente profundo.
Cerca de la media noche, la fusuma (las puertas corredizas de allá) de la habitación de InuYasha fue corrida silenciosamente, dejando apenas el espacio necesario para que "una mano misteriosa" introdujera un incensario encendido, empujándolo un poco a la derecha, para acercarlo lo más posible a dónde se encontraba el futon donde descansaba el hanyou, para luego dejar la fusuma en su posición original, y sigilosamente alejarse de ahí, dejando escapar pequeñas risitas, a la vez que se detenía en medio pasillo.
-Ya lo hice –susurró una voz, dirigiéndose luego a su habitación.
x-x-x-x-x-x-x-x- Con InuYasha, cerca del medio día x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Un grupo de personas conversaba amenamente a la sombra de un árbol, mientras dos niños y un youkai jugaban tranquilamente en los alrededores, cuando vieron a un somnoliento hanyou acercarse a ellos.
-InuYasha¿qué son estas horas de levantarte? –Le preguntó la vieja Kaede- ¿Acaso te haz enfermado o algo así? Tu aspecto se nota desmejorado Claro, el muy bestia no había cenado y por consiguiente tampoco desayunado
El hanyou los miró con cara de ausente, luego movió su cabeza tratando de desaturdirse un poco, pues no comprendía a que se referían.
-¿A qué te refieres con 'estas horas'? –Contestó amodorrado- ¿No se supone que deberían estar desayunando?
Miroku le sonrió con socarronería, mientras Sango trataba de ocultar una malvada sonrisa que insistía en aparecerle en el rostro al ver el estado de "su amigo".
-Pero, mi querido amigo –se levantó Miroku y le palmeó la espalda- si es casi medio día… Además, me extraña: tú nunca te habías quedado dormido.
-Medio…día –murmuró el orejas de perro, mientras su cerebro trataba de procesar la información- ¡Eh¡Mediodía! –Repitió, despertándose totalmente y de forma repentina- ¡¿Alguien puede decirme dónde demonios está Kagome?! –agregó, recordando la necesidad imperiosa que tenía de hablar con la joven.
Su madre le miró, sonrió y mirando hacia donde se encontraban los niños, le contestó como al descuido.
-Pues ella ha ido a su casa –lo miró de reojo, para observar la reacción a sus palabras- Dijo que necesitaba avisarle a su familia y traer ropas suficientes para permanecer con nosotros una temporada… tal vez unos seis o siete meses… mientras decide si entra a la universidad o no.
Cuando InuYasha escuchó la cantidad de meses, calculó que eso era mucho más que tiempo del que él estaría ahí… ¿Por qué demonios iba ella a quedarse más tiempo de lo que le quedaba a él?... Prefirió ignorar la respuesta y seguir con sus averiguaciones.
-Entonces Kirara la llevó¿Cierto, Sango? –preguntó mirando a la exterminadora, notando que la mononoke no se encontraba con ella.
Sango lo miró, sus ojos brillaban de sólo imaginarse la reacción del chico a sus palabras.
-No, Kirara debe de estar cerca de los niños –se detuvo para echar una mirada a las otras tres personas alrededor, que trataban de no mirar al hanyou- Sesshoumaru la llevó hasta el pozo después del desayuno… así que hace mucho que ella debe de estar en su casa.
Al escuchar aquello, InuYasha sintió que el suelo se hundía bajo sus pies… y que su estómago curiosamente lo seguía, mientras que su corazón se iba a acomodar a su garganta esa sensación que se siente en la rueda de la fortuna. Era simplemente imposible que aquello que él había tratado de prevenir estuviera pasando en esos momentos.
-Y lo que más me extraña –oyó la voz de su padre a sus espaldas- es que Sesshoumaru no ha regresado... ¿acaso él tendrá la misma posibilidad que tú?
-¿Posibilidad?... ¿posibilidad de qué, otou-san? –Preguntó nerviosamente, tratando de ignorar aquello- "Eso es simplemente imposible… él no puede pasar a través del pozo… No…No…No…"
-Pues a pasar por el pozo e ir al tiempo de Kagome-chan –respondió InuTaisho.
InuYasha miró al grupo frente a él antes de volverse y mirar a su padre, su cara empezaba a parecerse verdaderamente a la de alguien que necesitaba una camisa de fuerza con urgencia y una pequeña temporada en un cuarto acolchado.
-No… me parece que no, otou-san –su cara un poco desencajada de sólo imaginar aquella eventualidad- Nadie más que ella y yo hemos podido traspasar la barrera del tiempo.
Una risa a sus espaldas le causo un escalofrío.
-No me parece improbable que eso suceda –dijo el houshi, haciendo gala de sus dotes de sabelotodo- Tal vez, al ser hermanos, ambos puedan hacerlo¿no crees, InuYasha?
InuYasha negó fuerte y repetidamente con la cabeza, y con presteza se dirigió nuevamente a su habitación… al parecer el único lugar 'seguro' para permanecer mientras SU Kagome volvía, y lejos de todos aquellos horrorosos comentarios y situaciones… según él. No sabe las sorpresas que le aguardan en la "seguridad" de su habitación
Todo aquel día se la pasó encerrado, dejando extrañados a los demás el que no se presentase a comer… conociendo el buen apetito que se gastaba el muchacho, cuestión que no dejaba de preocupar un poco a su madre, ya que lo que menos quería era que su pequeño hijo se le muriera de inanición. Pero la situación volvió a repetirse al otro día al no aparecer la muchacha… ni su hermano tampoco… hasta cerca de las siete de la noche.
Era esa extraña sensación de debilidad o estaba soñando, pero si sus orejas, que se movían ligeramente, y nariz no lo estaban engañando… Kagome había llegado… pero también su odioso hermano… lo que implicaba que él la había traído de regreso. Se levantó pesadamente y se dirigió al lugar de dónde provenían las voces.
Cuando entró al salón lo primero que le llamó la atención fue el rostro de su hermano… con una mueca molesta y la vista centrada en Kagome, que se encontraba sentada en un zabuton (un cojín que ellos usan para sentarse), con Shippou sobre su hombro. A su lado se encontraba la enorme mochila amarilla que él muchas veces tuvo que cargar, y por sus dimensiones determinó que venía más llena que en otras ocasiones.
Pero lo que más le llamó la atención fue una enorme bolsa que tenía frente a ella, lugar al que se dirigían verdaderamente las miradas de su hermano… Eso significaba que Kagome había obligado al youkai a cargar con aquellas cosas... Esa idea hizo sonreír momentáneamente al hanyou, antes de pensar que si su hermano había accedido no era una buena noticia para él, ya que implicaba que la joven tenía cierto ascendiente sobre el frío youkai.
Kagome miró de reojo como el hanyou entraba sigilosamente y se sentaba en su pose habitual cerca de donde ella se encontraba, sin dejar de mirarla. Se sonrió, recordando lo que le habían contado los demás respecto al comportamiento de InuYasha, aunque sentía preocupación por el hecho de que no había comido nada en dos días.
Justo en aquel momento, el estómago del orejas de perro vino a hacerles un recordatorio de su situación: un estruendoso rugido, que al parecer solo él ignoró… O prefirió ignorar por el momento.
Mientras él la miraba intensamente, Kagome sacaba una serie de paquetes cuidadosamente envueltos, recordándole uno que la chica le había dado en algo que ella había llamado Navidad, indicándole que era un obsequio como aquel pendiente en forma de corazón que colgaba en su cuello… bien oculto bajo las ropas.
-¿Qué tanto traes ahí, Kagome? –inquirió el kitsune mirando atentamente los paquetes que sacaba la joven.
-Son sólo unos pocos obsequios que 'muy amablemente' Sesshoumaru-kun aceptó cargarme hasta aquí –dijo la joven con sarcasmo denotándose en su voz. Mirando al youkai, con una resplandeciente sonrisa en su rostro le dirigió las gracias- Arigatou, Sesshoumaru.
Todos miraron de reojo a InuYasha, que simplemente resopló pero no hizo ningún reclamo… no pensaba dejar que una imprudencia suya le impidiera hablar con Kagome sobre esa extraña relación que estaba llevando con su hermano.
Sin tomarle importancia a aquella especie de reproche, bien conocido por ella, procedió a repartir todos aquellos paquetes. Ella personalmente se había encargado de escoger cuidadosamente cada uno de los objetos que pensaba llevar a todos los que se encontraban en el castillo, y aunque no le había tomado mucho tiempo el comprarlos no se había regresado hasta que los hubo envuelto con papel de regalo y hermosos moños de adorno, para luego acomodarlos en aquella bolsa con todo el cuidado posible.
Era tanta la carga que hubo de realizar dos viajes, en el primero cargo su ya acostumbrada maleta de equipaje…un poco más cargada de lo habitual por el tiempo que pensaba permanecer sin volver a su casa, dejándola al cuidado del youkai, el cual le había dado una mirada que significaba '¿Acaso esperas que YO cargue eso?', antes de verla regresar a su tiempo y aparecer poco después con una bolsa cuatro veces mayor y haberle pedido "muy inocentemente" que le "ayudara" con ellas (o sea que tenía que cargarlas él… aparte de llevarla a ella también… de ahí el mal humor de Sesshoumaru no nos pregunten cómo la llevaba, porque, al menos de momento, no tenemos una idea muy clara…). Esto lo logró mediante la excusa de 'Si yo estoy dispuesta a hacer cualquier cosa, también tienes que estarlo tú. Es lo justo'… Claro, en esta ocasión ya sabemos para quién era justo.
-Bien, primero repartiré estos que están aquí. A ver… –dijo Kagome alegremente, mirando a todos los demás, que se habían colocado en una especie de círculo a su alrededor y observaban, curiosos, los paquetes. Tomando uno de estos, que se veía algo pesado a la vista, leyó la tarjeta y se volvió a Izayoi- Izayoi-san, esto es para usted.
-Domou arigatou, Kagome-chan –respondió la mujer, tomando el paquete y abriéndolo gustosa- ¡Aaaawww¡Es muy hermosa! Pero… ¿Cómo funciona, Kagome? –le preguntó Izayoi a la chica, mientras observaba con algo de extrañeza la bonita caja de música que le había traído la muchacha.
-Sólo ábrala y verá –le contestó la chica jovialmente.
-De acuerdo… –murmuró la madre del hanyou, abriendo la tapa de la caja de música y sorprendiéndose al oír la melodía de 'Para Elisa' que emitía la caja- ¡Sugoy, Kagome-chan!
-¿Y a mí qué me trajiste, Kagome-chan? –le preguntó Shippou con los ojos brillantes de emoción.
-Paciencia, Shippou, paciencia. El siguiente es InuTaisho-sama –le dijo Kagome, que ya tenía otro paquete en las manos y se lo entregaba la inuyoukai en esos instantes.
-Arigatou –murmuró casi imperceptiblemente, mientras abría el regalo y dejaba a la vista un par de botellas de champagne... Así continuó la repartición, dándole a Shippou, a Kohaku y a Rin un buen poco de dulces a cada uno; a Shippou le dio un nuevo juego para su Game-Boy, así como un puñado de baterías para el aparato, un barco a control remoto y un par de libros para colorear; a Kohaku le entregó un Nintendo DS junto con un par de juegos y su respectivo paquete de baterías (K: Ya me lo deseo yo… Aunque prefiero un Wii o un Play 3... O los dos... S: Sigue soñando, cada vez que se los pide a su mamá le hacen unos ojos o le contestan "Cuando la rana eche pelos", así que si conocen alguna que haga eso por favor NO se lo digan a Kara), un avión también a control remoto, un balón de fútbol y un grueso libro de cuentos de los Andersen; a Rin le entregó una preciosa muñeca, junto con un paquete con 5 vestidos para la misma (KyS: Claro está, no nos referimos a una muñeca como las Barbies o algo así, sino de esas medianas a las que se les cierran los ojitos cuando uno las acuesta), un bonito y gran oso de peluche que hizo que la niña le diera un fuerte abrazo (y que hizo que Sesshoumaru relajara su expresión de odio contra la bolsa, y la desvaneciera por completo al ver el otro regalo para la niña), y de una cajita afelpada, una cadena de oro con una medallita, también de oro, colgada en ella, que tenía la inscripción de Rin(como no salió la imagen, no lo pueden ver, pero nos referimos a los dos kanas con los que se escribe 'Rin' en japonés). Al acabar con los tres niños, quienes salieron corriendo a jugar con sus nuevas pertenencias, se volvió hacia Sango, con un par de paquetes entre sus manos y una encantadora sonrisa en el rostro.
-Aquí tienes, Sango-chan –agregó, extendiéndole los regalos a su amiga, quien, maravillada, prácticamente despedazó el cuidadosamente colocado papel de regalo, dejando a la vista una caja de perfumes, así como unas cuantas cintas para el cabello provenientes de uno de los paquetes, y una colección de hierbas algo antiguas, probablemente 'tomadas prestadas' de alguno de los pequeños templos que el ojiisan de Kagome pasaba ordenando y limpiando, y que a ella le resultaban de bastante utilidad... En especial porque esta vez había recibido una gran variedad de hierbas y en grandes proporciones, cuidadosamente guardadas en frascos etiquetados con la imprenta de la chica de cabellos negros y venía con un pequeño tapón firmemente atado al frasco mediante una cinta de color.
-¡DOUMO ARIGATOU GOZAIMASU, KAGOME-CHAN! –recitó Sango en voz quizá demasiado alta para los de sangre youkai allí presentes, antes de salir hacia su habitación cargando los objetos de su más reciente felicidad. Además, debía acomodar cuidadosamente todos los olores que ahora portaba...
-Miroku-sama, aquí tiene –volvió a hablar Kagome, luego de que su amiga saliera por la fusuma, poniendo en las manos del monje un paquete rectangular y un par de paquetes de inciensos diversos bonitamente atados mediante una cinta lila con un moño un par de tonos más oscuro- Espero le sean de utilidad –agregó, viendo como el joven desenvolvía los materiales para los ofuda (los pergaminos) que ella le había traído.
Así, entregándole a la pequeña mononoke de su amiga un bonito collar y un paquete de pescado enlatado para gato que le había acostumbrado a ingerir, se marchó el houshi con lo suyo, lo de Kirara y la gata misma a buscar a su querida Sanguito.
Luego de esto, entregó a la anciana Kaede un paquete con diversos amuletos de probable inutilidad, puesto que le indicó a la miko-baba que su ojii-san se los había entregado, siguiendo a darle un grueso libro de plantas medicinales varias, que había hecho esfuerzos sobrehumanos por conseguir por su precio, asimismo como una no muy extensa variedad de plantas extranjeras que mencionaba el libro. Al ver la habitación casi vacía, puesto que la anciana había salido también, buscó con la mirada al dueño principal de una caja verde que tenía entre sus manos en ese momento, ya casi vacía su bolsa.
-Jaken, espera un momento, kudasai –alegó, al ver a la ranosa criatura dirigirse hacia la fusuma en esos momentos. Al ver la mirada de la criatura situada sobre sí, prestándole atención, agregó- Esto te pertenece, espero que sirvan para ayudar a curar esa horrible pata en mitad de tu cara –le entregó el pequeño botiquín que contenía también un par de sorpresillas una vez se hubo acercado, ignorando la orejas ahora gachas de cierto hanyou en el cuarto, no sólo por la alegación a la 'horrible pata', sino porque veía también demasiado desinflada la bolsa, sin que él hubiera recibido nada aún.
-Arigatou, ojou-sama... pero no creo que fuese necesaria tal muestra de... de... –dijo el pequeño youkai, con los ojos brillantes por el presente, puesto que aunque la chica no hubiera dicho que fuera algo bonito como lo que dio al resto, le hizo inmensamente feliz el hecho de que se hubiera preocupado en llevarle algo a él también. Talvez... talvez no fuera tan malo eso de que la joven se hiciera pasar como 'algo' con su amito...
-¡Estupideces! Claro que era necesario... Ahora... Creo que ya puedes irte... Dile a alguno de mis amigos que te ayude, o puedo curarte yo misma más tarde –exclamó la chica, restándole importancia al asunto y viendo como el sapo se alejaba casi de inmediato por el pasillo, haciendo caso a sus palabras- Vaya... quién lo diría... Ahora... ¿Dónde diablos los puse?
Kagome empezó a escarbar en la bolsa desinflada, maldiciendo bajo el no fijarse dónde demonios 'los metió', cosa que a InuYasha le alegró... Talvez la chica lo dejó a él para el final, sin haberle entregado nada a su 'queridísimo' hermano. Vio entonces como la chica salía de dentro de la bolsa, con un paquete en mano y susurrando que el resto de cosas eran para el resto de su estadía, segura de que ambos hermanos, únicas personas aparte de sí misma en la habitación, la oirían. Se dirigió entonces a la bolsa de su ropa, buscando en un compartimiento en especial y sacando de él una caja con forma de corazón, con la leyenda 'CHOKOREETO' (chocolate en japonés, en mayúscula por venir del inglés). Observó como la chica se levantaba, esperando que se dirigiera hacia él y le tendiera la mano... Cosa que Kagome hizo, sólo que con la tercera persona en la habitación, para su escandalizado temor e histeria.
-¿Me acompañas afuera, Sesshoumaru-kun? –preguntó la chica con una enorme sonrisa en el rostro, con la mano aún extendida hacia él. Como toda respuesta, y viendo con el rabillo del ojo como su hermano ponía una graciosa expresión en el rostro, al tiempo que parecía a punto de echar humo por las orejas, el youkai tomó la mano tendida amablemente hacia él, levantándose.
-...Hai... –respondió quedamente, dividiendo su constante mirar en el casi infartado InuYasha K: yo habría preferido poner infartizado, pero bueno... Y sí, ya sé que 'está mal decido pero suena más mejor', la cual estuvo a punto de provocarle un muy severo ataque de risa, contrario a su normal talante, y la cara alegre de la joven frente a sí, pareciéndole demasiado cierta como para que realmente estuviera fingiendo.
Al verlos dirigirse hacia la otra fusuma en la habitación, la cual daba a una de las partes del inmenso jardín y por la que habían salido los chiquillos, InuYasha pudo reaccionar a tiempo y agarrar la muñeca de la chica mientras esta pasaba por el marco de la fusuma, donde Sesshoumaru la esperaba ya.
-Kagome... yo... –pensó en cómo decirle a la muchacha que porqué no había NADA para él...siendo interrumpido por la miko.
-Gomen, InuYasha, pero no vi necesario traerte algo –Kagome vio la cara perpleja del hanyou frente a sí, obligándose a seguir con la excusa de 'se lo tiene bien merecido'- A propósito de cosas... ¿Me podrías llevar las dos maletas a mi habitación¿O dárselas a Sango-chan para que me las guarde mientras? Te estaré muy agradecida por ello... –viendo su mano aún prisionera, agregó- Devuélveme mi mano, InuYasha. Ya no es tiempo de que me la tomes así, por culpa tuya...
Con el misterioso comentario, soltó el agarre de la garra del hanyou y le cerró la fusuma en la nariz, cuidando no atrapársela al hacerlo así. KyS: Sólo piensen que, de haber sido una puerta occidental, ese habría sido un terrible y memorable portazo en la nariz
InuYasha se quedó mirando la madera de la misma por largo rato, hasta que, con movimientos algo patosos, acató a obedecer lo dicho por la joven, llevando ambas maletas a la habitación de esta, mientras analizaba las palabras mencionadas al final.
Al llegar ante la puerta, sus ojos se abrieron de sorpresa, y a su vez soltó las bolsas, que hicieron algo de estruendo al chocar contra el piso de madera, dándose cuenta del significado de las palabras dichas por Kagome.
-"¡Oh, por Kami! Ella... ¡ELLA YA LO SABE!" –pensó el hanyou, llevándose una mano a la boca, impidiendo que escapara una maldición por su suerte... Kagome estaba buscando ya otra pareja... ¡Y tal parecía que era Sesshoumaru!
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N/As:
AniWitch: Bien, puesto que probablemente duremos un tanto en acabar con los otros, los haremos esperar ansiosamente dejándoles un pequeño adelanto de los tres siguientes capítulos, que vendrán en combo.
Kara2992: Y como ya dije, trabajamos duro escribiendo esto, pero no a todos les va a gustar, neh? Como sé que es así, les digo: 'SE ACEPTAN REVIEWS DE PRESIÓN,FELICITACIONES,CON AVISOS DE PLATA PARA EL CHANCHITO(aunque se supone que esto lo hacemos sin ánimo de lucro),TOMATAZOS Y DEMÁS'
...Sin nada más, un mini-adelanto del combo para la próxima:
Capítulo 8: De otros martirios y un paseo por el lago –Extrañas desapariciones de Kagome-chan y Sesshoumaru-kun (y otras personas más), el encuentro de una tarjeta no precisamente para InuYasha para una 'cita' frente al lago... ¡Oh, Kami¡¿Qué ha visto InuYasha?!
Capítulo 9¡Sayonara!...¡¡KAMPAI!! –(Vista de InuYasha) Kikyo ha llegado antes de tiempo, movida por razones desconocidas y misteriosamente ha desaparecido frente a mis ojos... ¡Estoy libre de mi promesa! Incluso pareciera que todo está de fiesta por ello...Demo...
Capítulo 10: Incontables salidas y un corazón roto –A pesar de que Kikyo y su promesa ya no reprimen los verdaderos sentimientos y deseos del hanyou, no todo es miel sobre hojuelas... Algunas resentidas palabras dejan un corazón roto y muy necesitado de ayuda, aunque las opciones se resumen a una... 'Dile lo que sientes'...
Tá carga para la próxima, neh?
