LOS GUARDIANES DEL TIEMPO x EL CÍRCULO DE FUEGO: EL RETORNO DE LAS SOMBRAS (Return Of Shadows)

Capítulo 7

Jarrod:

Incomodo, observe la timidez de Hannah cerca del asiento de ese tal "Ángelo" su cabello rojizo y sus ojos fijos en la vía asfaltada que poco a poco se llenaba del blanco cupulo de nieve, mientras mantenía su cara impasible con un cinismo brillando en sus ojos con un cinismo en ellos. Airado solté un bufido.

– ¿Y bien? –comento el pelirrojo, Kate frunció el ceño y su amiga Hannah pareció sorprenderse al ver el rostro de su acompañante–Jarrod, casi todos los chicos de la escuela conoce el desplante de Tasha…

Sonrió, Hannah y Kate se miraron estupefactas.

Molesto lo mire con el ceño fruncido, sondeo su mente para leer que navega en su mente. Pero, parece haber una barrera que no podía sentir antes aunque antes le había sondeado. Giro hacia la vía principal y las luces en el cielo que provenían de la fiesta, el ruido de la música hacia que los vidrios vibren con fuerza.

–Llegamos–comento el pelirrojo bajándose y tomando el sombrero de copa, se dio la vuelta hasta la puerta del pasajero donde Hannah se halla. Abre la puerta del pasajero y extiende su mano para recibir la de ella quien se ruboriza al sentir los ojos azul grisáceo de forma escudriñadores– ¿Vamos?

Asiente, mientras sus pensamientos han comenzado a deambular en grandes remolinos de locura, alegría y de pronto en el centro del fuerte remolino la veo a ella sollozar de alegría gritando en el eco de su mente: ¡Gracias, Jillian!

Kate se volvió para verme con el ceño fruncido, supongo que también ha leído los pensamientos de su amiga y se extraña de verla así. Aunque me pidió no leer su mente, confortado porque sus lazos conmigo eran tan fuertes que incluso, podía sentirla desde mi casa o en mis sueños. Su voz era un tono refrescante del abrumador poder que rebosaba desde mi interior, conteniéndolo nuevamente dentro sin hacer ningún daño.

Bajamos del auto, cerrando la puerta que pronto se aseguró con fuerza. Ella me miro con ojos llenos de preocupación, en la profundidad de su iris azul grisáceo: "No confió en ese Ángelo" replico.

Cruzándose de brazos. Gire el auto hasta llegar hasta Kate y envolví mis brazos para reconfortarla para dejar un pensamiento como el toque de una mariposa:

"No te preocupes por ella, la estaremos vigilando"

Caminamos por en medio de la multitud que fijaba sus ojos en la hermosa vestidura y la mezcla de su pálida piel, mostrándola etérea ante los haces de luces que se derramaban por el salón. Ryan Bartland me saludo mientras observaba con sus ojos a Kate de arriba abajo divagando en la piel y los senos de ella, silbando por lo bajo.

–Si hubiera sabido que me perdería tal maravilla, te hubiera invitado más seguido–comento con un fuerte pensamiento libidinoso sobre Kate. El momento en que la dejara sola, para bailar con ella y aprovecharse de eso, la sangre comenzó a hervirse mi sangre con ira.

Furibundo mire al chico y sentí el apretón de Kate, carraspeando un poco.

"Yo puedo arreglar mis problemas ¿Entendiste?" replico mientras estrechaba la mano de Ryan, En bienvenida a la fiesta. Sonreí al saber lo terca que era, y supe entonces cuales eran sus intenciones, mientras agarraba sus dedos entre los míos.

"¿Una picazón?" pregunto en un toque de su voz resonando en su mente, asentí dando mi aprobación al ver su sonrisa al alejarnos de Ryan. De repente escuchamos el chillido de un chico rascándose desesperadamente, las risas en el salón comenzaron a resonar mientras ella soltaba una sonrisita. Hannah parecía una chica distinta al bailar cerca del pelirrojo con "Little bad girl" de David Guetta y el rostro desencajado de Kate al verla desinhibida y sonreí con gracia.

"Es su día, ¿No crees?" le comunique en su mente, aún estaba reticente a eso de hablar así tan íntimamente sabiendo que yo era más poderoso que ella. Yo también me sentí un poco extraño, pero, dejándome llevar por mis instintos La agarre de la mano llevándola a la pista en la que sentí recorrer el compás en mi sangre, su cuerpo cerca del mío emanaba calor un deseo crudo de abrazarla y besarla.

De un momento a otro sentí el hastió y el cansancio de Kate por el ruido de la fiesta, la separe del bullicio alejándola a un lado entonces. A lo que ella se sintió turbada y miro de un lado a otro ansiosa buscando a Hannah y a Ángelo, lo que nos extraño fue que ambos salían después de haber tomado algo de la mesa de ponche.

El ambiente estaba tenso, pues, la envidia que fulminaba desde las demás chicas. Ella sonreía, recordaría esta noche. Se alejó por entre la gente hacia la parte trasera hacia el patio brumado por el bosque, donde algunas parejas se alejaban por allá. Kate estaba insistiendo en seguirlos, pero, en lo profundo de sus pensamientos su deseo era estar a solas conmigo y eso me hizo sentir bien.

Entonces nos encaminamos por en medio de la gente, y lo que menos deseaba otra vez era encontrarme con Tasha. Su disfraz de hada blanca, no ocultaba sus verdaderos pensamientos la envidia y el enojo ebullia desde lo profundo de su corazón. Su sonrisa era tan falsa como una serpiente a punto de atacar, debía resguardarla porque al parecer ella sería un peligro para ambos. Ella no lastimaría a Kate.

–Hola, Jarrod. –comento ella sonriente, asiéndose del brazo de un chico de cabellos castaños y sus ojos ocultos por el antifaz solo despedían el color de su iris azul con una franja amarilla. Su traje del Zorro, junto a la espada de plástico en su correa. El chico miro a Tasha como si se percatara de un engaño al que había sido manipulado, pero cuando se fijó en Kate su sorpresa le hizo turbar y su palidez se hizo más evidente parecía haber visto un muerto.

–Hola, cara de miedo–continuo ella sosteniendo un vaso de ponche y fijo sus ojos en Kate, un brillo de odio se ocultaba en la profundidad de las cuencas profundas de sus ojos–. Les presento a Ethan Roberts, mi acompañante.

–Mucho gusto…–espete tomando su mano extendida, la sensación de confianza plena en el me pareció desconcertante y sentí un vivo recelo extenderse al verle tan embelesado con Kate–. Jarrod Thormton, y ella es Kate Warren…mi novia.

Escuche el refunfuño de Kate, y un reproche, aun así no desistí de recalcarlo sabiendo que él podía estar interesado en ella. La mente de Tasha se llenó de maledicencias contra Kate y contra mí, por despreciarle anoche en la cabaña habiendo preferido a la extraña cara de miedo. El apretón de Kate se hizo más fuerte enterrando sus uñas en mis nudillos, apreté los labios para no hacer una mueca de dolor con una forzada sonrisa.

"¡¿Qué rayos estás haciendo, Jarrod?!" grito su voz furibunda en mi cabeza, enojada se fijó en el chico que acompañaba a Tasha que extendía su mano para saludarla y una horrible ola de celos me saco de mi forzada sonrisa, ella en cambio sonreía dulcemente provocándome más.

"Kate, no me provoques. Tu sabes como soy…" deje flotando ese pensamiento hasta su mente. A lo que ensancho más su sorna, Tasha en cambio se enrojeció de ira tras la escarcha que bañaba su rostro por la ira al ver a Kate sonreír con calidez y dulzura lo que la caracterizaba desde que la conocía. "No provoques a Tasha, Kate. Esto no va a terminar bien, ¡suéltalo ya!"

–Mucho gusto, Kate. No le prestes atención a Jarrod era una broma–comento sonriendo, Ethan se sonrojo. Ella no sabía cuánto poder influenciaba en los demás hombres, y eso me desconcertó. ¿Cómo no se daba cuenta que su belleza atraía a los más oscuros y desgraciados hombres buscando su calidez?

La mirada de Tasha se oscureció, y la ira avisto ebullendo rápidamente, supongo que ella también lo había sentido porque el aire estaba viciado del horrible deseo de hacerle daño a Kate. Ella se encogió de hombros, simplemente.

¡Le Lanzara el jugo en el vestido! ¡Sin duda! ¡Suéltalo, Suéltalo Kate!

Note la presencia de Pecs junto a Jessica palmer bailando muy cerca uno del otro, la sensación de odio se intensifico y entonces agarre a Kate de la cintura sin esperarlo acercándola a mí para parecer que fuésemos a bailar, el vaso de Tasha se vacío sobre Jessica y Pecs en un atisbo de frustración mezclado con asombro. Un gritito de molestia emergía desde la garganta de Tasha al ver a su amiga, al ver a salvo a Kate y ver la risa discordante del salón a su alrededor. Ethan la observaba sorprendido y una comprensión innata apareció entre sus azules ojos.

– ¡Lo siento, Jessica! –gimió Tasha al volverse a vernos deseando fulminarnos con su viva ira, Ethan se disculpó fijando sus ojos en los de Tasha y agarrando su antebrazo, arrastrándola entre la gente hacia algún lugar más apartado. Algo extraño pululo en una línea de energía sutil alejándose de nosotros, ¿Acaso había sido Ethan?

–Gracias, Jarrod–susurro mientras estábamos cerca, y el aroma de ella remolineando a su alrededor. La frescura del eucalipto, las flores y el fresco bosque emanaban desde su piel blanca. Levanto su rostro y girando de un lado a otro, buscaba a alguien– ¿Dónde está Hannah?

Busque con los ojos entre la multitud, buscando la silueta de Hannah que se había desvanecido del lugar y sintiendo el pánico de Kate cerré los ojos brevemente para sondear el lugar junto a sus alrededores. Entonces, siguiendo la estela de su esencia en el aire que se dirigía hacia el jardín donde algunos estaban en parejas y buscaban intimidad entre ellos. ¿Qué era lo que estaba planeando ese, Ángelo? Abrí nuevamente los ojos, y tome entre los dedos el mentón de su hermoso rostro donde yacía la confusión de su alma, su genuina preocupación por su única amiga.

– ¿Jarrod?–pregunto ella, frunciendo el ceño mientras trataba de ocultar su propio miedo– ¿Dónde está Hannah?

–En el jardín…–musite mientras sus ojos ocultaban en el fondo su alegría por estar a mi lado–Kate…yo…

Su respiración hiperventilaba, entonces tan cerca la estreche entre mis brazos para estar tan cerca de sus labios mientras nuestros pies se movían en una danza perezosa. Que poco a poco se detenían entre los múltiples movimientos de los cuerpos circundantes, el mundo desapareció a parte de nosotros dos y entonces…

–Disculpa–una voz desde atrás, al sentir la mano sobre mi hombro para volverme airado y molesto para ver entonces a Ethan Roberts con sus ojos brillantes de color azul fijos en mí, para luego desviarse hasta Kate que estupefacta a lo que había sucedido hasta hace un momento se tranquilizó–¿Me concedes este baile, Kate?

El extendió su mano hacia ella, que lo miro al principio desconfiada para luego entretejer maquinalmente su venganza contra mí. Se apartó de mí, desplegando una mano hacia él y una sonrisa pícara desplegando un batir de sus pestañas en dirección coqueta hacia Ethan.

–Claro, ¿Porque no?–comento suspicaz–. Después de todo, yo estoy soltera.

¡Estaba huyendo de mí! ¡Y dejándome como un tonto!

Apretando los labios, la vi irse con Ethan hacia la pista entre la gente. Entonces, el odio de Tasha se revolvió en una terrible sombra entre todos y el incrementar de mis sensaciones como uno de los efectos secundarios de mis poderes. Ahora tratando de regular solo mi concentración en los movimientos de Kate. entonces, Tasha comenzó a moverse entre la gente empujando con sus manos a un lado a su amiga después de mirarla y entre grandes zancadas vestida de hada, malévola como una serpiente...si, esa era una buena descripción se acercaba a Ethan y a Kate ; pero, ella no sería la única que iría hacia allí.

Kate, sería mi novia aunque a ella no le gustara decirlo.

Hannah

El jardín parecía un místico paisaje celta en los que la noche destilaba un brillo particular que nunca había visto, el frio se disipaba mientras el cuerpo de Ángelo parecía evitar el frio del primer día de invierno y aun así un escalofrió de alegría con una mezcla de suspenso. El sonido de la fiesta se perdía atrás, no sabía el porqué, pero, me sentí mejor lejos del bullicio y aunque podría sentir un poco de miedo por estar a solas con Ángelo un desconocido, un misterioso playboy de la escuela que estaba apartado de su propia naturaleza.

–No pienso hacerte daño, Hannah–suspiro y fijo sus ojos en mí, volviéndose para ver que a las tenues luces que iluminaban el lugar el brillo azul grisáceo de aquel iris era un poco misterioso y espeluznante a la vez–. Solo deseaba apartarme un poco del ruido, no me agradan estos eventos de por sí.

Eso me tomo un poco por sorpresa, ¿Acaso que tipo de playboy no iría a las fiestas escolares? aun el parecido en el color de los ojos de Kate, me hacían sentir desconcertada anhelantes en el fondo sombrío de una respuesta sensata. ¿Que podría responder?

Entonces, comenzó a mirar hacia el cielo desde sus labios brotaban veteadas nubes blancas del calor de su cuerpo y sus ojos posarse poco después nuevamente en mí, con un extraño sentimiento de alegría en lo que me pareció ver en su rostro impasible. Me estremecí, no sabía si era de frio o por la presencia de un chico tan guapo diferente de lo que me esperaba.

– ¿Tienes Frio, Han?–pregunto llevando una de sus manos enguantadas sobre mi rostro, sus ojos entrecerrados tan fijos en mí que sentí un calor crecer en mis mejillas– ¿No te molesta que te llame, Han?

Negué con la cabeza, mientras el mantenía aun su mano sobre mi mejilla. Sentí, que la respiración se me aceleraba y vetas de leve niebla del poco calor de mi cuerpo salían entre mis labios. Entonces pude ver cómo, se sacaba la chaqueta negra colocándola sobre mis hombros para apagar el frio de la noche y sonrío.

Si, Kate podía tener una noche de ensueño ¿porque yo no?

–Si tenías frio, han. No tienes por qué ocultármelo–comento, mientras apartaba un mechón suelto de mi cabello colocándolo con suavidad detrás de mi oído. Era encantador, y extraño sentirme así con un chico como estos. Pero, ¿qué chica no soñaría con ello? Entonces tomo mi mano entre sus dedos y apretó suavemente– ¿Quieres bailar?

Confundida, lo mire incrédula de lo que decía. ¿Estaba loco? Su sonrisa se amplió, entonces, soltó una fuerte carcajada.

–No estoy loco, Han–respondió mientras se extendía su mano, y me miraba con fijeza. ¿Acaso alguna vez dejaría de ser endemoniadamente hermoso? pensé en replicar su burla, cuando coloco un dedo en mis labios. Acallándome–Escucha...La música en el viento. Escucha como la naturaleza llama a nuestras almas en una melodía divina...cierra tus ojos.

En silencio, escuche el meneo de las hojas rebosantes de nieve. El viento girar hacia la montaña un siseo suave se hizo al movernos lentamente, mis latidos se desbocaron rápidamente y entonces, un extraño calor recorrió mi cuerpo desde la punta de mis pies hasta cada hebra de cabello como si una corriente eléctrica atravesara todo mi cuerpo.

Era extraño, mágico y cerré mis ojos. Entiendo porque las chicas lo siguen por ese encanto que sale tan natural que incluso sin desearlo es parte de esa misma magia. Entonces, escuche una extraña melodía se filtró entre mis pensamientos que seguían cada uno de nuestros movimientos.

– ¡Wooo! ¡Es increíble! –exclame sonriendo, el abrió los ojos al girarme con una de sus manos sin apartar sus profundos ojos se oscurecieron por un momento. Sentí, una extraña sensación de que a pesar de lo joven que era, sus ojos parecían tan profundos y antiguos como el océano que rodeaba nuestro continente. Pero, lo que más pude ver al atraerme nuevamente entre sus brazos fue la profunda tristeza, desolación y confusión en sus grises ojos entonces acaricie su rostro con la yema de mis dedos, sopesando suavemente su pálida mejilla. Lo cual pareció sorprenderlo, sintiendo el ardor en mis mejillas–Lo siento, Ángelo. Yo…

Una sonrisa curvo sus labios. ¿Sonríe?

Era la primera vez que sonreía, tan sinceramente. El chico misterioso cuya indiferencia resaltaba ante las chicas me miraba con ojos distintos, a la gelidez de su vida cotidiana, al silencio de su grupo e incluso al rechazo de las demás chicas. Sus dedos rozaron mi mejilla y luego sentí su aliento en una leve niebla, parecía frágil pues me abrazo con fuerza.

– ¿Ángelo? –susurre desconcertada, sintiendo sus latidos tan fuertes a través de la ropa, pero, eran tranquilos y suaves a pesar de la fuerza del golpe. Era extrañamente íntimo, tan extraño y a la vez normal en lo que se refería a mis sentimientos. Se apartó levemente de mí dejando su rostro tan cerca del mío, su cálido aliento mentolado, me hizo estremecer. Entonces, sabía lo que vendría, lo que esperaba fuese con un chico guapo y normal. No con uno tan desconcertante y sexy, pero, ¿Qué diferencia había?

Esperaba esto durante años para esta noche, un beso era el sello de un buen baile.

Un chillido nos hizo separar bruscamente. Gritos y estrepitosos ruidos mezclados con bruscos jadeos junto a fuertes resoplidos, entre ramas y hojas rotas. El grito se hizo más agudo y se escuchó el estrepito más lejano

– ¡Ethan! ¡Jarrod!–Era la voz de Tasha desesperada, asustada me agarro de Ángelo. Sus ojos se fijaron en dirección de donde provenían los ruidos histéricos y los desubicados estrépitos de golpes, bufidos, guturales gemidos de odio– ¡Es tu culpa, Cara de miedo!

– ¡Ángelo! –exclame angustiada, sintiendo como mis latidos se desbocaron mientras el mantenía la calma. Como si, nada de aquello fuese más importante que este momento pero, asintió dejando sus ojos deslizarse con desgana de mi rostro y fijarse hacia donde provenía el ruido.

Caminando apresuradamente, llegamos para encontrarnos un revoltijo de brazos y piernas girando simultáneamente en el suelo. Entonces, vio que se dirigían aún más lejos del camino a la casa de Tasha para terminar entre el barro y los arbustos dejando atrás huellas junto a pedazos de tiras de sus trajes.

Se levantaron y Ángelo se apresuró rápidamente hacia ellos, Kate se acercó agitada a mí.

– ¡¿Estas bien?! –exclamo preocupada en una escaneada rápida de mis brazos, piernas e incluso mi rostro para volverse nuevamente hacia La terrible pelea. – ¡Ay, Dios mío! ¡Jarrod, Ethan. Deténganse!

Exclamo ella, aun más ansiosa. La agarre con fuerza para volverse hacia mí, sus ojos estaban llenos de preocupación y me moleste por esa actitud tan desesperada.

– ¡Kate! –grite para que se fijara en mí, y respire hondo. Espete duramente– ¡¿Te sirve de algo desesperarte?!

Ella me observo aturdida, de verme perder el control y que nunca le había gritado así a excepción del laboratorio. Pero, esto era diferente. Si, ella no mantenía la calma ¿Cómo ayudaría a Jarrod o a Ethan?

–Tienes razón, lo siento…Hay que detenerlos y rápido, al parecer Jarrod está perdiendo rápido los estribos.

Asentí, entonces cuando comenzamos a correr pude sentir que ella se alejaba de mí y volviéndome atrás para ver que en su brazo parecían atraparla unas largas garras grises. Entonces pude ver el traje blanco con aquellas falsas alas de hada y allí de pie bajo el brillo de la tenue escarcha sobre su piel era Tasha Daniels.

¡Esa descarada!

– ¡Todo es tu culpa, cara de miedo! –exclamo furibunda, mientras levantaba la mano para golpear a mi amiga. Abalanzándome contra ella la hice caer al suelo, con un empujón. Entonces, pude ver que el rostro de Tasha se distorsionaba en una terrible mueca de horror y profirió un grito que comenzó a salir de su garganta. Se levantó rápidamente dejando caer inclusive parte de su vestido huyendo hacia el camino en dirección a la casa de Ryan. – ¡Eres un monstruo! ¡Auxilioooo!

Mire a Kate, quien se encogió de hombros. Los gruñidos se hicieron más fuertes en el viento y corrimos apresuradamente hasta que pudimos ver algunos puños en el aire para distinguir al par de chicos tercos. Me volví para esquivar algunas ramas y ver a Kate aun pensando en lo que gritaba Tasha.

– ¿Qué le hiciste? –pregunte mientras me agachaba entre las ramas de dos pequeños árboles para acortar camino. Sin perder velocidad, ella sonrió. –Dime, Kate…

–Una pequeña ilusión, Han–respondió guiñando un ojo, lo que podría decirme que mi amiga había dejado una terrible pesadilla en Tasha. Sonreí, pensando en el ridículo que haría al regresar a la casa de Ryan para pedir ayuda las imprecaciones se hicieron gritos de furia.

Nos detuvimos al encontrarlos, pues, habíamos llegado tarde para ver cómo estaban a punto de matarse. Entonces, lo único que me quedaba era tener esperanza en que Ángelo los detuviera solo eso…Esperando que Dios escuchara mis suplicas grite con todas mis fuerzas:

– ¡Ángelo! ¡Detenlos, por favor!

Kate

Pude, ver cómo Han cerraba su rostro entre sus manos y entonces vi, una mancha negra aparecer entre ambos. La energía que emanaba de Jarrod era muy grande como si fuese a destrozar a Ethan. Volví el rostro para no mirar, y entonces cuando escuche que los puños entrechocaban entre ellos detenidos ahora abrí los ojos y pude ver el cabello rojizo brillando en la oscuridad.

–No puede ser…–comente, aturdida. ¿En qué momento había llegado hasta allí? Pude ver que su rostro oculto en las sombras de su cabello, y sus manos apretando el impacto de las de Ethan y Jarrod para ver los rostros sorprendidos de ambos.

–Creo que ya está bien. Jarrod, Ethan–comento mientras empujaba sus puños y los empujaba a un lado. Ambos tenían el rostro pálido, aun mas Jarrod de lo que podía haberlo visto.

Han levanto el rostro surcado de lágrimas, para ver allí de pie al chico que había estado con ella toda la noche. Una alegría se avisto en sus ojos castaños, junto a una extensa gratitud con una mezcla de sorpresa.

El pelirrojo suspiro, y se alejó a grandes zancadas de la escena. Jarrod y Ethan se acariciaban las muñecas, mirándose uno al otro con recelo. Han salió corriendo y alcanzo a Ángelo mirándolo con una extraña suplica que al parecer confundió los ojos azul grisáceo que siempre parecían impasible ante el mundo, pero, allí parecían tan vulnerables.

–Gracias, Ángelo…–susurro Hannah y una sensación de calma volvió a sus ojos–Sino hubiera sido por ti, Jarrod y Ethan se habrían hecho daño. ¿No es así, Kate?

Se volvió para mirarme, suplicante esperando apoyo. Suspire, y asentí con una sonrisa agradeciendo que él los hubiera detenido. Me volví a ver a Jarrod y enojada con el lance una réplica de desdén, a lo que vi sonrojarse a Jarrod.

Una carcajada, en el aire aparto la tensión que emanaba entre nosotros. Ángelo Maggio, se estaba divirtiendo a costa de ¿Qué? Frunciendo el ceño, le mire con desconfianza.

– ¿Qué es gracioso? –replique con mordacidad, mientras apoyaba mis manos en mis caderas buscando que con mi pose entendiera la magnitud de la escena alrededor. Al parecer, este chico era bastante extraño pues delante del mundo solo era una persona indiferente y distanciada. Pero, aquí…

–No es nada, solo que al verlos…–se abstiene de continuar, y sonríe dejando a un lado el tema. Desvía sus ojos a Ethan cuyo rostro con un ojos hinchado en un tono violáceo, y mejilla inflamada en un rosado tenue. Al igual que Jarrod, lo que me desconcertó con las habilidades de Jarrod latentes en él. La enervante energía que había sentido desde Jarrod había desaparecido. Y fulminando a Jarrod con sus ojos gélidos–Lo siento, Ethan.

Desconcertada, mire a Ángelo y un hondo suspiro emano del pelirrojo. Quien volvió a su tranquila mirada que ocultaba un sinfín de conocimientos y sentimientos extrañamente profundos.

–No creo que a tus padres, ni a los de Ethan les agrade verlos así ¿Cierto, Jarrod? –comento, mientras ambos se fijaban uno en los ojos del otro desviando luego con recelo sus miradas. Pensé en esas palabras, y llegar hasta la casa de Ryan por el botiquín solo empeoraría las cosas. La única opción que nos quedaba era llegar hasta Jillian y rogar porque estuviese despierta.

Tasha solo podría empeorar las cosas, dejando a su favor el escándalo que había hecho. Al perecer no había más remedio, new Age donde podría Ethan sospechar de nuestras habilidades.

–Creo, entonces que iremos a ver a Jillian. ¿No, Kate? –comento Ángelo, mientras se volvía para entonces regresar a la casa de Ryan. Entonces, algo detuvo al pelirrojo para ver a Jarrod sostener su antebrazo apretándolo con su mano.

Los ojos azul grisáceo de Ángelo lo miraron impasible y simplemente se mantuvo firme ante los ojos escrutadores de Jarrod. Una ráfaga de energía emanaba de él y en un instante desapareció, suspirando fulmine a Jarrod con la mirada.

–Es el colmo, Jarrod–espete observándolo enojada de querer continuar con la pelea y más con la persona que lo detenía. Sería una larga noche y una taza de té en casa, no caería mal para calmar todas estas emociones en ellos.