Hola chicas... lo prometido es deuda... aquí esta el nuevo capitulo. He decidido publicar miércoles y sábados. Deciros una cosa mas, estoy teniendo problemas con los reviews que se me suman pero luego no me aparecen los mensajes que me dejáis, solo me sale el aviso al correo... así que no puedo contestaros personalmente así que os digo por aquí un poquito.

Paolacch... Muchas gracias por el comentario, Publicare dos veces por semana como prometí, referido a lo que preguntabas por que Regina no se da cuenta de que Mary Margaret y Emma son madre e hija de verdad es por que ya dije que Zelena le hizo olvidar eso con su maldición, para Regina Blanca no tiene ningún hijo. Tranquila que pronto llegaran mas largos jijiji.

Diana... Gracias por el comentario, Si voy a continuarlo,es que tuve un parón por problemillas, pero ya esta solucionado y prometo actualizar mas seguido. Me alegro mucho de que te guste.

Gracias a todos por los reviews y los followers... No se si me dejo a alguien, es que no me salían mas en el correo, vi alguno pero como invitado.

Espero que os guste. Pasar buen día!


Horas más tarde Emma se despertó algo confusa, no sabía dónde estaba, pero cuando se desperezó y se ubicó un poco, recordó que estaba en el bosque. *Qué diablos, cómo me he podido quedar dormida aquí* miró hacia abajo y se quedó extrañada por aquella manta. ¿Cómo había llegado allí? ¿Quién habría estado paseando por su lado cuando ella dormía? Inspeccionó la manta y encontró un pequeño bordado en dorado que tenía las iniciales RM.

*RM, ¿quién diablos será RM?* Dobló la manta y se apresuró a volver a casa. *Maldita sea, mamá y papá se pondrán hechos una furia y con razón* pensó, pues habían pasado horas sin que supieran nada de ella.

De camino a casa meditó todo lo que había pasado. Primero se encuentra con la alcaldesa, consigue valor para contestarle, luego se queda dormida durante horas y por último un tal RM merodea por su lado y la tapa con una manta.
No hizo falta llegar a la puerta de su casa cuando ésta se abrió y su madre salió corriendo de ella directa a abrazarla

- Emma... nos has tenido muy preocupados. ¿Dónde has estado?, ¿por qué te has ido?, ¿por qué no has avisado?, ¿por qué llegas tan tarde y por qué llevas el pelo lleno de hojas?- dijo de carrerilla quitando una hoja del pelo enredado de la rubia.
- Mama demasiadas preguntas.
- Blanca deja que se explique- intervino la voz serena de su padre -cuéntanos cariño- sonrió viendo como su padre la protegía.

- Simplemente necesitaba salir. Me puse a caminar y acabé en el bosque, me senté y me quedé dormida por el cansancio- prefirió omitir el pequeño detalle de que había contradicho a la todo poderosa alcaldesa porque su madre hubiera sufrido un ataque de pánico.
- ¿Y esa manta?- Blanca alargó la mano para intentar acariciarla.
- Ahh… me la compré hace unos días y decidí llevarla para tumbarme un rato en la hierba- mintió abrazándola contra su pecho.
- Bueno es hora de que todos volvamos a casa- habló por fin su padre- hay una pequeña que todavía no ha soplado las velas y… ¿no querrás tener mala suerte todo el año?.
Emma sonrió ante las supersticiones de su padre -si vamos, que tengo hambre.

Entraron por la puerta, Emma se dio la vuelta una última vez mirando las iniciales de su manta, miró el porche hacia la calle oscura y cerró la puerta.

A unos metros Regina arrancó su coche y dio un último vistazo a la casa de la rubia. Había algo de ella que le atraía, algo peligroso, algo que desconocía pero que iba a averiguar. Sonrió dirigiendo la mirada a la carretera *Estás completamente loca Regina*.

El coche se perdió en la oscuridad de la calle cuando una cabeza rubia se asomó por el ventanal.

CONTINUARÁ...

"Todo lo que siempre has querido...está al otro lado del miedo" (George Addair)