"Quiero ser el padre"
By ASUKA02
Capitulo siete
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Algunos días después...
Yurisa respiró profundamente frente a la gran puerta del hospital de Konoha, Naruto había aceptado presentarle a un hombre rico, pero ella sabía que debía tener una careta, algo que la hiciera parecer una mujer responsable, y no es que ella no lo fuese, lo era cuando se trataba de algo que le interesaba.
Así que Yurisa había decidido buscar un trabajo en algo que le gustase, estaba allí admirando desde afuera el hospital cuando sintió que algo se rompía. La castaña vio a una mujer a punto de caerse y se apresuró a ayudarla, esta mujer se había tropezado cuando el tacón de su elegante zapato se rompió.
—¿Se encuentra bien? —le preguntó Yurisa soltándole el brazo.
—Sí, gracias, parece que mi estúpido zapato a decidió romperse hoy.
Cuando la mujer que había tropezado con su tacón levantó el rostro Yurisa abrió la boca sorprendida, ella era una eminencia en el campo de la medicina, era literalmente la persona que más admiraba en todo el mundo, siempre fue uno de sus sueños conocerla, Yurisa comenzó a temblar de los nervios.
—Hey, ¿estás bien?, de pronto te has puesto muy pálida. —tocó la frente de la castaña para medir su temperatura. Yurisa casi se desmaya por su cercanía, —¿estás bien?, —insistió la pelirosa.
"¿Es que es perfecta?, hasta se preocupa por alguien que no conoce". Superada la primera impresión, Yurisa por fin pudo salir de su estado repentino de mutismo.
—¡Woah!, eres... eres, —se llevó una mano a la boca, —¡oh, dios!, no puedo creer que estés frente a mí, que yo esté frente a usted.
Sakura se relajó al comprender lo que sucedía, sonrió con gesto amable, a veces Haruno causaba ese tipo de reacciones en las personas que seguían su trayectoria profesional.
Yurisa parpadeó, —¿esto en verdad está pasando?, —se dijo en voz baja dudando de sus ojos, —¿eres Sakura-sama?
Por fin acepto la realidad.
La pelirosa sonrió con algo de diversión, —así me llaman la mayoría de las personas —le extendió su mano, —¿cómo te llamas? —le preguntó amablemente.
Sakura siempre procuraba mostrar algo de interés con aquellas personas que la admiraba, el cariño que le profesaban era agradable y la hacía sentir querida.
La castaña en ese momento no recordaba su nombre, "¡mierda!, ¿cuál es mi nombre?", estaba muy nerviosa para recordarlo, se maldijo internamente por estar comportándose como una idiota frente a su heroína.
—¿Uh?, es un nombre fácil de recordar, —Yurisa rió rascándose la nuca hasta que por fin lo recordó, —¡Yurisa Juna! —dijo con mucha energía estrechando la mano de Sakura. —es un gran honor para mí conocerla.
—Cierto, es un nombre fácil de recordar, no lo olvidaré, —respondió dándole un poco de conversación, —gracias por ayudarme a no caer Yurisa Juna.
Sakura liberó su mano y revisó su zapato, iba a tener que quitárselo y entrar al hospital sin un zapato hasta llegar a su casillero donde tenía otro par.
"Oh, dios, ella dijo mi nombre", Yurisa seguía impresionada, para ella Sakura era una genio, la única persona que fue capaz de mejorar el ninjutsu médico de la legendaria Tsunade Senju, conocerla era todo un sueño. La vio quitarse el zapato y cuando estaba por irse Yurisa reaccionó nuevamente.
—Por favor, déjame ayudarle, tengo pegamento. —dijo apresurándose a buscar en su mochila tras su espalda.
Unos minutos después ambas mujeres estaban sentadas en uno de los bancos cercanos a la plaza del hospital. Yurisa ya había aplicado el pegamento al tacón del zapato de Sakura y estaban esperando a que secara.
—No eres de por aquí, ¿verdad?, tienes un acento extranjero.
—Soy de Kemurigakure no sato.
Sakura recordó que Konoha mantenía relaciones diplomáticas con la aldea oculta del humo, lo poco que sabia del lugar era que no estaban muy bien económicamente y su sistema de salud era bastante precario.
—¿Y qué haces tan lejos de tu casa?, si se puede saber.
Yurisa no iba a decirle que vino intentando pescar al Hokage, en esos momentos ese plan la avergonzaba, porque Sakura Haruno era una mujer admirable que había obtenido todos sus logros por su propia cuenta. Ni siquiera estaba casada y lo tenía todo.
—Vine a conocer.
—Entonces estás de turismo, —entendió la pelirosa, sonrió, —este no es el mejor lugar para hacer turismo, es un poco aburrido.
—Oh, no, yo creo que ustedes tienen una súper aldea bastante poderosa, mira —vio los alrededores, —hay ninjas por todos lados.
Sakura se mofó, —esta es una aldea ninja.
Yurisa se ruborizó avergonzada, —me refería a la seguridad.
—Lo sé, sólo era una broma, soy pésima para hacer bromas, ¿cómo va mi zapato? —miró su reloj, —en media hora tengo que entrar a quirófano.
—Wow, eso es genial, no quiero sonar como una fan loca, pero usted es asombrosa, sus técnicas, todo, yo leí su libro, es como mi biblia, mi religión.
Haruno sonrió con diversión —gracias, estoy preparando otro libro con mis investigaciones más recientes, ¿eres médico?
—Soy enfermera, quería a ser médico pero no tengo el dinero para avanzar, —admitió con algo de tristeza. —estaba frente a su hospital pensando en entrar y ver si había trabajo para mí, mis cuentas no se pagaran solas.
La sinceridad de la chica y la conversación anterior hicieron que Sakura quisiera ayudarla. Siempre que podía ayudar Haruno lo hacía, aunque procuraba hacerlo de manera anónima.
—Ya está listo, —dijo la castaña poniéndole el zapato con orgullo, estaba orgullosa de haberle sido útil a alguien tan importante.
Sakura le agradeció mientras se podía de pie, —¿quieres ver una de mis intervenciones?
Los ojos de Yurisa se agrandaron con exageración, —¡Woah!, ¡woah!, ¿es en serio?, —chilló llamando la atención de algunas personas que pasaban por allí.
Sakura sonrió —Si quieres puedes.
—Esto debe ser un sueño, —rió nerviosa, sollozó limpiándose las lagrimas con los puños de su suéter, nunca había estado tan feliz.
Y no era un sueño, era su oportunidad de regresar al camino que una vez decidió recorrer.
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En su oficina Naruto se encontraba ocupado trabajando cuando recordó que ese día era el cumpleaños de su sobrina y estaba invitado a su fiesta de cumpleaños. Vio la hora en su reloj, aun faltaban horas, pero tenía que comprar un obsequio y sabía quién podría ayudarlo. Cualquier minuto extra que pudiera pasar con Sakura el rubio no lo desaprovechaba.
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—Eres buena. —admitió Sakura.
—¡Eso fue absolutamente asombroso!, no puedo creer que ayude a leyenda viviente Sakura Haruno.
Yurisa seguía exaltada por todo lo que había visto, Sakura le había cumplido un sueño que jamás creyó que pudiera pasarle a una chica común y corriente como ella, antes pensaba que alguien tan importante como Sakura Haruno no se preocuparía por el bienestar de simples mortales, pero la pelirosa le había demostrado ser bastante humilde con su equipo de trabajo.
—Woah, fue genial, muchas gracias. —dijo finalmente la castaña haciendo una reverencia para agradecerle.
Sakura sonrió mientras se quitaba el traje desechable. —dijiste que venias por un trabajo, habla con la directora Shizune, dile que vas de mi parte, luego hablaré con ella.
Los ojos de Yurisa brillaron con ilusión, —¿Shizune-sama trabaja en este hospital?
—No estás muy informada, ¿verdad?
—Antes lo estaba, pero había dejado de trabajar en el campo de la salud y me aleje de todo este mundo.
No iba a decirle que dejó la enfermería para ser dama de compañía porque le daba más dinero.
—Lo último que supe es que usted estaba viviendo en el país del agua, Shizune-sama y Tsunade-sama se habían ido de Konoha y no se sabía de su paradero.
—Ahora todas estamos en Konoha.
—Woah, ustedes son el trío de amigas más envidiable.
Tsunade Senju era prácticamente la precursora del ninjutsu médico, su nombre era conocido mundialmente, su nombre salía en libros, conocerla sería otro sueño, pero era bien sabido su mal carácter, Yurisa le tenía mucho respeto, pero también miedo.
—Eso he leído, Shizune es mi amiga, pero intento no molestar a Tsunade-sama, siempre será mi sensei, es casi como una madre para mí.
Sakura terminó alistarse y antes de salir de la habitación habló una última vez, —tengo que irme, supongo que nos veremos por allí.
Después de que Yurisa le agradeciera un montón de veces por permitirle asistirla en una operación, la pelirosa se marchó. Pasó el resto de la tarde ocupada.
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Horas después…
Dos golpes en su oficina sacaron de concentración a Haruno —adelante. —una cabeza rubia se asomó por la puerta, —hey, ¿qué haces aquí? —se extrañó ella.
—Vine a buscarte, hoy es la fiesta de Anzu, ¿recuerdas?, debo comprar su regalo ahora y necesito que me ayudes con eso.
Sakura negó con una sonrisa, —siempre dejando todo para lo último, nunca cambias.
Naruto sonrió entrando a la oficina. —¿te falta mucho?
—No, ya he terminado.
Media hora después estaban en una juguetería, Naruto estaba indeciso en si comprarle una muñeca o un juego de maquillaje de esos para niñas, era una difícil elección, Sakura sonrió al verlo tan concentrado, él se veía muy tierno.
—No creo que a Sasuke le agrade que su pequeña hija de cinco años use maquillaje. —comentó Haruno.
Naruto levantó la cabeza en alerta, —tienes razón, me has salvado la vida. —dijo llevándose una mano al pecho con dramatismo.
Sakura eligió una muñeca por él, de lo contrario anochecería sin que él pudiera elegir la más bonita. —creo que serias un padre consentidor. —comentó mientras iban hacia donde estaba la cajera.
—Y tú una madre protectora, —sonrió, —nuestros hijos tendrían padres excelentes.
—Oh, sí, al menos los míos si. —se mofó ella.
—Nah, yo me refería a sus padres, —se señaló a ambos.
Ella rodó los ojos, —sé a lo que te referías Naruto, no comiences otra vez.
Naruto dejó caer los hombros con desanimo, pero luego sonrió, —por cierto vi a Ino.
La pelirosa lo miró en suspenso, esperando alguna explicación, pero el rubio se estaba haciendo el interesante, —¿y?
—Sólo la vi de lejos, yo no creo que esté interesada en mí como tú dices. Es guapa lo admito.
Sakura sintió un punzada en su pecho, —si, lo es, Ino me dijo algunas cosas sobre ti que... —negó con la cabeza y sonrió —deberías darte una oportunidad con ella.
Naruto quiso analizar el rostro de su amiga pero Sakura se apresuró a girarse y caminar el resto del camino hacia la cajera, —¿qué esperas?, es tu regalo, tú pagas.
Casi una hora después, porque tuvieron que pasar antes por la casa de la pelirosa buscando su obsequió por fin llegaron a casa de Sasuke, canciones infantiles, globos y niños que correteaban por todo el lugar fue lo que vieron apenas llegaron.
—¡Tío Naruto! —gritó Anzu corriendo hacia él, Naruto se agachó para abrazar a la pequeña pelinegra.
—Este es tu regalo princesa.
Anzu abrazó el paquete envuelto con dibujos de fresas, —¡gracias!
Ya estaba por abrirlo cuando vio a Sakura quien sonreía por la tierna escena, —¿Para mí no hay un abrazo?
—¡Tía Sakura!
Sakura la atrapó y se levantó con ella en brazos, quien le iba a decir que terminaría siendo tía de los hijos del hombre que en el pasado fue el amor de su vida, ironías del destino, ya ni siquiera pensaba en eso.
—Feliz cumpleaños Anzu, —besó una mejilla de la alegre niña, —yo también te traje algo.
—¿Qué es? —preguntó con ojos brillosos.
El regalo de la pelirosa se veía más grande, —ábrelo. —la animó dejándola en el suelo.
Los niños se reunieron cerca de la pequeña Uchiha, pronto Naruto pudo ver a Sasuke ayudando a Karin a desprender un globo para una niña que lloraba porque quería uno. El rubio sonrió burlón y Sasuke le frunció el ceño.
—¡Una casa de muñecas! —celebró Anzu, Sakura sonrió al verla feliz a causa de su regalo. —es hermosa tío, —agregó minutos más tarde abriendo el regalo de Naruto.
—¿Como se dice? —le dijo Karin acercándose y acariciando la cabeza de su hija.
—Muchas gracias tíos. —dijo sonriendo y haciendo una reverencia como muestra de respeto.
—De nada. —dijeron a coro los otros dos.
Anzu fue a jugar y vieron que le enseñaba sus regalos a su primo Ichiro, el hijo del fallecido Itachi, el niño de doce años estaba allí en compañía de su madre, los cuatro adultos entraron a la casa.
Ya no había resentimientos entre Sakura y Karin, por lo cual la pelirosa acompañó a la esposa de Sasuke a la cocina para ayudarla con los bocadillos, Naruto y Sasuke se dirigieron hacia una de las mesas.
—Buena fiesta, —comentó Naruto, —la verdad es que nunca te imaginé viviendo de esta manera.
Sasuke echo un vistazo a lo que los rodeaba, niños de otras personas saltando en su casa, su casa llena de globos y música infantil, —yo tampoco, —sacudió la cabeza, —jamás.
Naruto rió con diversión, —sólo para completar el cuadro deberías ponerte un delantal.
Sasuke le lanzó una mirada acida, —yo no cocino, nunca. —Hizo una pausa, —Karin está embarazada. —Naruto engrando los ojos sorprendido, ese sería el segundo hijo de la pareja, —¿en que quedaron las cosas entre tú y esa chica extranjera? —le preguntó cambiando de tema.
—En nada, todavía no he tenido tiempo pensar en quien le puedo presentar. Felicidades, —palmeó el hombro de su amigo, —de a poco vas engrandando tu familia.
Y es que Sasuke había pasado de no tener a ningún familiar vivo a tener un sobrino, una cuñada, una esposa y posteriormente una hija. Naruto se alegraba por él, aunque no hacia gran revuelo porque sabía que a su amigo le avergonzaba un poco ser un hombre tan hogareño cuando en el pasado quiso acabar con medio mundo.
Sakura por su lado sintió un poco de envidia cuando la pelirroja le dio la feliz noticia, —¡Felicidades!, —le dio un corto abrazo, —¿cómo se lo tomo Sasuke?.
—Gruñó un poco pero aceptó bien la noticia, —sonrió recordando la escena del pelinegro sorprendido cuando le dio la noticia mientras se estaba quedando dormido.
Él había pensado que era una broma, pero cuando resulta que Anzu entró saltando sobre él diciendo la misma cosa supo que Karin no jugaría con algo así cuando involucraba los sentimientos de su hija de ahora cinco años.
—Típica reacción de Sasuke, —Sakura sonrió con sinceridad, por un momento deseaba ser Karin, no porque tendría un hijo de Sasuke, sino porque era una mujer embarazada que en cuestión de meses tendría un hermoso bebé.
Los deseos de ser madre regresaron con más fuerza en la pelirosa.
Cuando la fiesta terminó y Sakura llegó a su casa tomó la decisión, esperaría sus siguientes días fértiles y lo intentaría, aun conservaba la muestra de Naruto, la usaría, sería su secreto, no se lo diría nunca, él podría seguir con su vida y ella tendría el bebé que tanto soñaba.
