Capítulo 7: Buenas acciones
Kanade estaba realmente decepcionada de tener que ir con Kotori, no es que no le gustara hacer mandados, tampoco es que no quisiera ir con la comandante, era su amiga y la quería mucho, además así podía ver a Reine también, pero realmente quería ir con Hikari.
Pero también estaba un poco triste de que Mukuro se hubiera impuesto, pensó que Satou se iba a interponer, pero no le importó en lo absoluto, era tan extraño verla tan tranquila, ¿entonces era ella la que estaba haciendo mal?
«A Satou no le molesta, ¿por qué a mi me hace sentir así?» Kanade ya estaba caminando por los pasillos del Fraxinus con la cabeza agachada, mirando el traste naranja de comida. «Mukuro no debería decir cosas que no son, Hikari no le juró eso, ¿o sí…?»
Kanade llegó hasta la zona de comando, donde Kotori estaba sentada en su silla, pero al parecer no tenía mucho que se había dormido, por lo que miró que un hombre con ojeras marcadas debajo de sus ojos azules cansados, así como su cabello plateado estaba atado en una cola de caballo, pero dos mechones tapaban sus orejas, vestía como un miembro del Fraxinus y llevaba lentes transparentes, estaba tapando a Kotori con su chaqueta.
—¿Kotori está…? —Kanade dejó de hablar después de que el hombre le levantara la mano en señal de alto, luego se acercó a la chica—. Tú eres… Rinne, ¿verdad?
—Sí, creo que no nos habíamos visto hasta ahora, ¿verdad? —Ella asintió con la cabeza—. Kotori está cansada, ¿eso era para ella?
—Sí, de seguro no ha comido nada.
El hombre la miró con sus ojos cansados y sonrió un poco, acarició su cabeza, Kanade sonrió un poquito. Fue en ese momento en el que la puerta se abrió, entrando la analista oficial del Fraxinus: Reine Murasame.
—Kanade.
—Reine —dijo la chica de cabello blanco un poco más feliz al verla, se acercó a ella—. Traje algo para Kotori, pero está dormida.
—Oh, que bien, ella no ha comido nada. —Sonrió a la chica y cuando ella acarició su cabeza, Rinne vio la diferencia en la reacción de la chica, sonrió felizmente—. Rinne, ¿tienes la información que querías?
—Sí, pero parece ser que Kannazuki ya no tendrá porque traer comida para Kotori después de todo.
—Ah, ¿Kannazuki fue a comprarle comida? —preguntó Kanade un poco sorprendida—. Entonces, esto…
—Lo comerá también —dijo Reine con voz tranquila—. De hecho, lo hizo Shidou también, ¿no es así?
—Ah, sí, lo hizo. —Reine y Rinne sonrieron un poco.
—Sin duda lo comerá, Iori tiene la misma preferencia por la comida de su hermana.
—¿En serio? —preguntó Kanade un poco sorprendida—. Pero Shiori siempre la pasa mal cuando se trata de su hermano…
—Sí —respondió el hombre con una voz tranquila—. No te preocupes, en realidad, Iori siempre piensa en Shiori. Pero se mantiene fuerte para ella.
—¿Por qué? —preguntó rápidamente—. Shiori parece deprimida a veces, por su culpa…
—Kanade. —Reine la tomó de los hombros, detrás de ella, por lo que Kanade se giró para ver a la mujer—. Hay ocasiones en las que las personas pretenden ser algo que no son, la mayoría de veces por conveniencia, y en este caso, así Shiori no se preocupará tanto de Iori.
—De cierta forma, es un poco diferente de Kotori y Shidou —dijo Rinne ahora—. Ya que ella es la hermana menor y Shidou es el hermano mayor, es el caso contrario con Iori y Shiori, lo cual lo hace por completo diferente solo porque él es el menor.
—Entiendo que es diferente, pero no entiendo eso último… —dijo un poco confundida.
—Bueno, tengo que irme —dijo Rinne y miró a Kanade con una pequeña sonrisa, ella seguía expectante por la explicación—. Piénsalo con tu hermano, Kanade, si él fuera menor que tú, ¿podrías tratarlo de la misma forma de la que lo haces ahora?
—Oh, bueno… —Kanade se puso a pensar sobre ello y el hombre acarició su cabeza y se despidió de Reine con una mirada, para finalmente irse.
—Lo pondré en la oficina de Kotori. —Reine tomó el traste de las manos de Kanade, ella asintió con la cabeza y Reine fue hacia la puerta.
—Reine, espera —dijo una vez corrió hacia ella para alcanzarla—. ¿Pretender algo que no eres es bueno?
—Esa es una pregunta complicada. —Reine siguió caminando y Kanade le siguió por los pasillos—. Lo que te dijo Rinne es cierto, pero no es que sea bueno o malo, siempre tenemos unas obligaciones, Kanade. A veces, esas obligaciones están un poco por encima de nosotros mismos y tenemos que hacer cosas que en otra ocasión, no haríamos, aunque no seamos buenos haciéndolas. Es como la pregunta que te hizo Rinne, ¿ya tienes alguna respuesta?
—Bueno, no lo sé… Tener un hermano es raro, a veces siento que estoy hablando conmigo… Si fuera menor, supongo que lo trataría igual que a Yoshino o Natsumi, no estoy segura… —respondió al pensarlo de forma seria.
—Cierto, sería toda una nueva experiencia para ti, y tendrías que adoptar un rol diferente.
—¿Un rol?
—Sí, piensa un poco en como eres cuando estás peleando con la DEM y como eres cuando peleas contra Satou en sus entrenamientos, ¿es igual? —Ella negó con la cabeza—. Es porque la intención es diferente, la situación es diferente, pero tú también estás desempeñando dos roles distintos, en una eres un espíritu, pero en la otra eres una alumna.
—Lo entiendo. ¿Entonces Iori cumple el rol del hermano menor?
—Esa es otra pregunta complicada.
—¿Otra? —preguntó un poco decepcionada, Reine soltó una pequeña risa.
—Sí. Verás, Kanade, los hombres creen que son los más fuertes, así que, en la familia, aunque un hombre sea menor que una mujer, siempre pensará que es más fuerte. Iori quiere mucho a Shiori, así que se comporta de esa forma dura y parece que siempre está enojado con ella, pero solo lo hace para demostrar que es fuerte y no la necesita, pretende demostrar que es así, porque está adoptando un rol que, tal vez, no le corresponde.
—Entonces… ¿Pretender es una buena acción?
—Mientras sea para algo bueno, puede ser tomado de esa forma, pero lo mejor siempre será no mentir y no hacer las cosas solo, ¿de acuerdo? —preguntó al detenerse porque llegaron a la oficina.
—Oh… Sí, lo haré, Reine.
Kanade abrazó a la mujer con cariño y ella le rodeó con los brazos también, hasta que se separaron, la chica terminó con una sonrisa.
—Ah, por cierto, ¿dónde está Mio? Quiero saludarla también, antes de que regrese con todos.
—Mio está con Hikari, al parecer necesita su ayuda para una misión, ya que ella conoce mejor las instalaciones de la DEM, además de que Kotori no quería que él fuera a investigar. —Kanade se impresionó—. No te preocupes, ella estará bien, es la mejor en este tipo de trabajos. La encontrarás en el otro Fraxinus, puedes teletransportarte desde aquí.
—¡Gracias, Reine!
Satou se había reunido con Iori y se quedó un rato con él para acompañarlo a comer, mientras Kannazuki estuvo casi rogando por un acto de crueldad del pequeño comandante, quien no tardó mucho en llamar a seguridad para que la sacaran de ahí, mientras la mujer rubia rogó por su vida.
Pero con Mukuro pasó algo diferente, ya que había soportado mucha crítica hacia la relación que tenía con Hikari, además de que no se había olvidado del beso que su "prometido" de por vida le había dado a Kanade, alguien que estaba en otro Fraxinus, así que no iba a haber interrupciones de su parte.
—Hikari —dijo la chica en cuanto entró, él estaba analizando ciertas cosas en su computadora, pero se giró a ella, Mukuro sonrió cálidamente—. Muku te trajo algo para almorzar.
—Gracias, Muku —dijo con una sonrisa y ella se sentó a su lado y dejó el traste en la mesa—. Pero lo comeré después.
—Hikari, no preocupes a Muku, debes descansar también —dijo en un tono un poco más alto, el chico se sorprendió un poco por el cambio.
—Está bien… Tienes razón, pero de seguro me quedaré trabajando por aquí.
—Hikari… —El joven se sonrojó cuando ella lo tomó de las mejillas con una sonrisa cálida y las mejillas de color carmín—. Muku está aquí por ti, así que deja que Muku se encargue.
Hikari se dejó llevar, el tacto de Muku era lindo y provocaba buenas sensaciones en él, aunque sus palabras habían sonado un poco extrañas para él. Sin embargo, la chica no perdió tiempo y destapó el traste de comida, donde había una cuchara también, cierto vapor salió de la comida, aún estaba caliente.
—Hikari, di "ah" —dijo ella contenta al acercarle la comida a la boca.
—¿Eh? No, Muku, ¿a esto te referías? —preguntó un poco sonrojado, ella asintió con la cabeza.
—Hikari siempre pelea por todos, Muku quiere apoyarte, incluso si no es nada comparado con lo que haces… —dijo un poco triste y agachó la cabeza.
—Está bien —dijo finalmente, no quería verla sufrir, pero realmente esta situación era extraña, pero también linda, le hacía sentir bien.
Muku alimentó a Hikari, pero hubo una vez en que el chico se manchó en la mejilla por un error del chico.
—¿No traes servilletas? —preguntó mientras buscaba en su escritorio si tenía algo para usar.
—Hikari.
—¿Sí? —Se giró a ella, solo para ser besado ahí donde estaba manchado y después lamido para limpiarlo, él se sonrojó un poco más, así como Muku lo hizo—. Muku…
—Ahora estás limpio —dijo con una sonrisa.
Después de comer, Hikari se sintió renovado, había comido más lento de lo normal, pero estaba listo para seguir investigando sobre el proyecto Omega, sin embargo, Mukuro tenía otros planes porque en cuanto él siguió con la computadora, ella se levantó y se posó detrás de su silla, para ponerle sus manos en sus hombros.
—¿Qué pasa, Muku? Aún tengo que seguir investigando esto. Deberías volver con Shidou y las demás.
—Muku no quiere dejarte solo —dijo y empezó a sobar sus hombros, él realmente estaba siendo bien atendido y sonrió un poco—. Hikari necesita descansar.
—Hikari está bien, Muku —respondió él con una pequeña sonrisa irónica, había hablando como Mukuro.
—Hoy Muku pensó que casi te perdía —dijo preocupada y un poco triste—. Hikari siempre hace preocupar a Muku… Muku no quiere perderte, Hikari. —Esto lo dijo pensando en el beso entre Kanade con el chico, pero él no lo imaginaba—. Muku te ama, Hikari.
—Muku…
El chico se levantó e hizo a un lado la silla giratoria para abrazar a la chica, sus pechos eran enormes, así que fácilmente se pegaron a él en el proceso, ella sonrió con felicidad y lo abrazó con fuerza.
Hikari se sentía feliz y cálido al tenerla en sus brazos, ella era tan importante para él que no podía permitirse verla triste, no cuando era tan sencillo lastimarla y que se pusiera de malas también.
—Te veré luego, Muku, pero de verdad necesito seguir aquí. ¿Entiendes? —preguntó al separarse y despeinarla un poco, ella asintió con la cabeza con una sonrisa—. Bien, nos veremos después.
El joven se volvió a sentar, pero ella lo tomó de los hombros rápidamente, él se sorprendió un poco por eso, el rostro de la chica estaba tan cerca del suyo, así como iba acercando su cuerpo hacia él, como buscando la forma de sentarse en sus piernas, sus ojos se encontraron y ella podía sentir la respiración de Hikari.
—Hikari, te amo —dijo antes de unir sus labios con él, por lo que el chico cerró los ojos para disfrutar del momento, Mukuro logró sentarse en sus piernas y rodeó su cuello son brazos, así como él la tomó suavemente de la cintura.
Fue en ese lindo momento que Kanade llegó al cuarto de trabajo de Hikari, pero esta puerta se abría con un botón y tenía ventanilla, por lo que de reojo le pareció ver a Mukuro, así que su dedo índice quedó a centímetros del botón, porque vio cómo, efectivamente, la chica de largo cabello rubio estaba besando a Hikari con velocidad y moviendo sus labios, además de que él también la rodeaba cada vez más con sus brazos, como si no quisiera soltarla.
«Hikari…» Kanade apretó los puños y frunció el ceño, además de que se sintió horrible, por lo que salió corriendo. «¡Hikari, idiota!»
Unos minutos después, Kanade había regresado, sin querer, a donde estaban los departamentos de sus amigas y de ella, pero claramente ahora había personas de Ratatoskr para hacer una evaluación de los daños y ponerse a trabajar en la reconstrucción mañana.
Así que entró a la casa de los Itsuka sin mucho trabajo, la puerta no tenía llave, estaba molesta, triste y al mismo tiempo pensaba en si debería pretender que todo estaba bien, aunque no fuera así, solo porque Mukuro también amaba a Hikari y al parecer… Él también.
—¿Kanade? No te esperaba por aquí, pensé que estarías en el Fraxinus con Kotori —dijo Shidou al verla ahí, pero rápido se dio cuenta, cuando levantó su cabeza, que no estaba como siempre, de hecho, estaba con los ojos un poco rojos, como si hubiera llorado hace unos momentos—. ¿Estás bien?
—N-Nada… —dijo con una voz apagada—. Instintivamente vine aquí, pero los departamentos están… Destruidos.
—Todo estará bien, en unos días podremos volver, de mientras nos quedaremos con Shiori y Raito, espero que todos entremos… —dijo un poco inseguro y con una pequeña sonrisa—. Pero no seremos una molestia, así que no te preocupes, Kanade.
El muchacho sonrió un poco más, pero ella no quería sonreír en estos momentos, él lo notó fácilmente, tenía la experiencia suficiente como para reconocer cuando una chica estaba sufriendo, así que se acercó a ella.
—¿Qué haces aquí, Shidou? —preguntó al verlo con mejor rostro, porque pretender ahora era bueno, en su pensamiento.
—Kanade, ¿estás bien? —preguntó un poco preocupado, él asintió con la cabeza e hizo una sonrisa amarga—. Yo… Vine a traer unas cosas y también las de Kotori, ya que dormiremos en la casa de Shiori, en el cuarto de invitados. De alguna forma podremos acomodarnos todos.
—Oh, tienes razón, ¿quieres que te ayude? —preguntó un poco más animada, pero él la vio con sus ojos color miel directamente, estaba preocupado—. Shidou…
—Tú no estás bien. —La abrazó con algo de fuerza y acarició su cabello, ella se sintió más protegida ahí que sola, así que también abrazó al chico y se recargó en él—. Si no quieres decírmelo, está bien, Kanade.
—Shidou…
Pasaron unos minutos así, compartiendo su calor corporal, este calor era tan parecido al de Hikari, pero diferente también, el chico era amable, lindo y le daba su cariño tal como a las demás, trataba de ser tan igualitario como se pudiera, él hacía su mejor esfuerzo, después de todo, hasta ella había salvada por Shidou.
No había forma de que pudiera olvidar eso y lo que él le hizo sentir, no había forma que pudiera negar esos sentimientos, no había forma en que no se sintiera bien esto, así como también, gracias a la catástrofe, no había forma de que esto fuera suficiente para curar su herido corazón.
—Shidou, gracias, tú siempre me haces sentir mejor… Te quiero.
—Yo también te quiero, Kanade. —La separó un poco de él y unió sus labios con los de ella.
«Shidou». Ella no pensó en el Anti-Espíritu, pero no correspondió al principio, pero eventualmente cerró los ojos y se sonrojó, para besar a Shidou de forma apropiada.
Kanade no lo sintió incorrecto, porque también quería demasiado a Shidou, sobre todo cuando estaban solo los dos, lo cual era casi imposible y no duraba mucho, eran esos momentos los que disfrutaba más y se volvía bastante linda.
Shidou no era como Hikari, él era más tranquilo y no la molestaba, también la comprendía mejor después de tantas experiencias juntos, así como era su héroe, después de todo.
—Kanade, ¿quieres ayudarme a llevar estas cosas a casa de Shiori?
—¡Sí! —dijo completamente recuperada, ambos se sonrieron.
Y una vez tuvieron toda la ropa en una pequeña maleta y en otra contenía varias sábanas para las espíritus, regresaron a casa de Shiori, pero escuchaban algunos gritos desde afuera, cosa que preocupó a ambos, así que entraron rápidamente a casa.
—Estamos en casa, ¿qué está pasando aquí? —preguntó Shidou rápidamente, entonces se quedó estático, igual que Kanade, porque nadie les hizo caso, excepto Satou, el espíritu de la luz.
—¡Esto no es justo! ¡Íbamos ir a comprar Melonpan y postres! —dijo Tohka molesta al mirar con el ceño fruncido a Miku y Kurumi, quienes tenían a Satou de un brazo cada una—. ¡Y también para ustedes, aunque me están molestando bastante!
—Yo acabo de llegar, esperé tanto tiempo para poder venir, Kotori-san me contó todo lo que pasó, estaba muy preocupada por ti, Honey —dijo Miku al juntar más su brazo hacia sus pechos, Satou se sonrojó un poco por las palabras de la idol—. Así que, Kurumi-san, si tan solo pudieras alejarte de mi Honey, igual que tú, Tohka-san, solo por esta vez.
—Ara, ara, Miku-san, realmente te gusta referirte a Satou-kun como de tu pertenencia, aunque creo que no te ha ofrecido todo de él, ¿cierto? —preguntó Kurumi con una mirada filosa, pero con una sonrisa sarcástica—. Porque yo sí he visto una que otra cosa más que tú.
«Vas con todo, hermanita». Pensó Takumi quien estaba mirando todo como si fuera un show, bebiendo algo de té junto con Nia y Nao.
—Um, pero le prometí a Tohka ir con ella a comprar… —dijo Satou un poco inseguro, ni él mismo quería irse de ahí, pero también sentía cierta cantidad de peligro.
—¿¡Ven?!
—¿No prometiste quedarte conmigo, Satou-kun? —Con ayuda de sus manos blancas y obviamente usando sus poderes, logró que Satou se soltará de Miku y que su cara estuviera en sus pechos suaves, mientras ella lo rodeaba con sus brazos.
—¡Oye! —Miku frunció el ceño y apretó los puños. Tohka solo se quedó con la boca abierta.
—Ahh, Satou-kun debe quedarse aquí conmigo, como debió hacerlo en la mañana mientras nos acostamos los dos —dijo con una voz llena de picardía, una venita se resaltó en Miku.
—¡Kurumi, suéltalo! —gritó y usó parte de los poderes, por lo que Kurumi le soltó en contra de su voluntad, así que Miku aprovechó para juntar la cabeza de Satou hacia sus pechos, Satou se sonrojó y mejor se dejó llevar, no estaba acostumbrado a esto—. Honey, hoy vamos a dormir juntos.
—¿Qué? —preguntó él muy sorprendido y se alejó de ella, Kurumi también se sorprendió, de hecho, todos estaban muy sorprendidos.
—¿¡Miku!?
—Oh, Darling, no sabía que estabas ahí —dijo un poco nerviosa, para estos momentos, Tohka estaba con la cabeza agachada y con un aura negra—. Así es, yo también me quedaré aquí, y no aceptaré un no por respuesta, no es justo, ¡hoy empiezan mis días libres! Ustedes siempre están juntos…
«No, Miku, cállate, no sigas…» Pensó el chico muy nervioso. «¡Raito!»
Pero Raito también había salido, y con Kanade, nada menos, a hacer mandados.
«¡Raitoooooo!»
—Está bien, dormir juntos en esta situación es un poco imposible, pero ya que son mis días libres, ¡quiero una cita!
—¿Una cita?
—¡¿Una cita?! —dijeron todos los demás que estaban en la cocina y en el comedor.
—¿¡Alguien dijo cita?! —preguntó Kouta al salir de la cocina, ya que había estado buscando comida en el refrigerador—. ¡Yo quiero una cita! ¡Cierto, mañana es sábado!
Después del descontrol, pasó lo que tenía que pasar, Shidou y Satou aceptaron todo, aunque no es que todas estuvieran detrás de él, porque para empezar no todos estaban ahí y Kanade ya veía imposible salir con Shidou, pero no era el caso con Hikari; él no estaba ahí.
Mañana sería el día de citas y el domingo también, ¿por qué no? Después de todo, todavía faltaba que Shiori y Hikari volvieran, porque no había suficientes cuartos y lo normal es que los hermanos durmieran juntos, compartiendo la misma cama, pero algo dentro de Shidou le indicaba que no iba a salir como quería.
