Esta historia pertenece a Little Joanna 21, yo solo la adapto y continuo, ya que ella la abandonó. Nada de lo que reconozcan es mio.
Dejó de mirar al profesor para observar a sus compañeros. Al lado tenia a Sails, con el que había pasado cerca de un mes. El mes más aburrido de Tonks, pero al menos no estaba sola.
Al principio simplemente había estado con Lily y había evitado a los Merodeadores a toda costa, para así no tener que ver a Remus y evitar la conversación que seguro que él deseaba tener con ella y que ella no deseaba. ¿Qué le iba a decir? ¿Qué el beso estuvo mal? ¿Qué le amaba? ¿Qué venia del futuro?
Pero después de descubrir que era imposible estar con Lily y evitarlos, ya que Lily se llevaba cada vez mejor con James y no perdía oportunidad para estar con él, Tonks se había juntado con Sails y sus amigos.
El grupo de Sails estaba por formado por dos chicas y dos chicos de Hufflepuff, contando a Tom Sails. Al principio Tonks pensó que eran parejas, pero se lo desmintieron rápidamente entre risas.
El grupo de Sails, como buenos Hufflepuffs eran buenas personas que la acogieron con los brazos abiertos, pero Tonks no se sentía bien con ellos, echaba de menos a Lily, a los Merodeadores, bueno quizás a Peter no, pero incluso echaba de menos a Sirius llamándola preciosa.
- Ya ha terminado la clase, ¿vienes?-le preguntó Tom cogiendo sus cosas de la mesa.
- ¿Ya ha terminado?-preguntó Tonks mirando la clase, la cual estaba casi vacía y la profesora ni estaba.
- Vives en otro mundo, Dora-le dijo Tom caminando hacia la puerta.
Tonks se quedo mirando a Sails, no le gustaba como quedaba su nombre cuando lo decía él, sonaba raro, pensó Tonks. Pero aun así recogió sus cosas y se encaminó hacia fuera, donde la esperaba Tom y otro chico, del cual Tonks no recordaba el nombre.
Al día siguiente era sábado y se jugaba el segundo partido de la temporada de Quidditch, Hufflepuff-Ravenclaw. Tonks se despertó aquella mañana dispuesta a ir a ver el partido, como le prometió a Ashley, una chica del grupo de Sails. Mientras se ponía la bufanda de Hufflepuff que le habían prestado para animar al equipo, Lily se despertó.
- ¿Dónde vas?-preguntó medio durmiendo Lily.
- A ver el partido de Quidditch-contestó sorprendida Tonks, ya que Lily no le había dirigido la palabra en días.
- ¿Vas con ellos?-preguntó Lily- Con tus nuevos amigos, me refiero, ya que ni te acuerdas de los viejos.
- Lily, claro que me acuerdo de ti.
- No parece eso-dijo Lily levantándose de la cama y buscando ropa en su baúl.
- Es que sucedió algo, no puedo decírtelo.
- ¿No puedes decírmelo?-dijo Lily bastante alto, aunque no llegó a chillar ya que Mollie dormía- Yo te dije lo de… ya sabes. ¡Éramos amigas! ¡Confiaba en ti!, pero claro tu no me puedes decir "eso".
Con esas últimas palabras Lily se metió en el baño dando un portazo. Tonks se quedó unos minutos delante de la puerta, sin saber qué hacer, finalmente bajó al vestíbulo donde Ashley la esperaba.
Como le paso en el primer partido, Tonks no prestó atención al partido, ya que su mente seguía pensando en Lily y en sus palabras. Deseaba estar con Lily, con la que había conectado rápidamente, y con quien se había creado un fuerte vinculo. Pero ahora solo la veía en clase y cuando Tonks llegaba a la habitación, y suponía que Lily estaba detrás de los doseles de su cama.
- Voy a buscar a Lily-dijo levantándose de golpe de la grada dejando a sus acompañantes sorprendidos.
Cuando llevaba cerca de media hora buscando a Lily, exhausta pensó que lo mejor era regresar a la sala común y esperarla ahí, ya que tendría que ir en algún momento.
En su camino hacia la sala común, Tonks no pudo evitar oír, unas voces discutiendo que provenían de detrás de un tapiz. Tonks se acercó con disimulo y o levantó y hecho una ojeada. Lo que logró distinguir era que Lily estaba justo detrás de ese tapiz, con otra persona, en una situación claramente no-amistosa.
El primer pensamiento de Tonks fue el de arrancar el tapiz, para ayudar a su amiga, pero rápidamente lo borró de su mente, y se formó una nueva idea, mucha más tentadora.
La joven miró hacía todos lados para asegurarse que no había nadie mirando, y cuando lo comprobó, cerró los ojos casi con cara de dolor. Cuando abrió los ojos, la única cosa que seguía igual era la ropa, ya que en ese momento podría hacerse pasar claramente por la gemela de la profesora McGonagall. Con un sencillo hechizo convirtió su ropa en una túnica parecida a las que llevaba la profesora.
Hacía días que había descubierto que sus poderes de metamorfomaga funcionaban otra vez a la perfección, y en aquel momento se alegraba de ello.
La "profesora McGonagall" se dirigió al tapiz que tenía enfrente y lo abrió, dejando ver un pequeño pasadizo, donde estaban Lily y su compañero, el cual pudo ver que era Snape. Ante la llegada de la profesora, ambos alumnos se callaron de golpe y salieron del pasadizo, ante la atenta mirada de la mujer.
- Profesora, solo estábamos hablando-dijo Snape, con una fría mirada a la profesora y otra a Lily.
- Por su tono de voz, no parecía exactamente que estuviesen hablando.
- Estábamos hablando, Severus dice la verdad-dijo Lily mirando al suelo, aun así lo dijo con firmeza.
- Por esta vez lo pasare, Snape puede irse a su sala común, la señorita Evans y yo tenemos que hablar-dijo Tonks, mirando a Lily, la cual se veía bastante triste, pero a la vez sorprendida de que la profesora quisiese hablar con ella.
"McGonagall" y Lily se quedaron mirando como Snape recorría el pasillo hasta que giró en dirección a las escaleras. Una vez que el pasillo se quedó vacío, a excepción de ellas, la "profesora" cogió a Lily del brazo y la metió detrás del tapiz.
- ¿Qué pasa profesora?-dijo Lily asustada de la reacción, nada habitual, de su profesora.
- ¿Qué hacías con Snape?-dijo Tonks, sin escuchar a Lily. Tonks, sabía que Snape, en su tiempo era un espía a favor de la orden e incluso, sabía que Harry lo consideraba un héroe de la guerra, pero ella no se fiaba de él y mucho menos de aquel, que aun no se arrepentía de lo que haría como mortifago.
- ¿Quién eres?-dijo Lily, dando se cuenta que algo pasaba, nunca actuaria así la verdadera Minerva McGonagall. Intentó salir fuera del tapiz, intentando encontrar a la verdadera profesora, pero Tonks fue más rápida y se interpuso entre la chica y la salida.
- Soy yo, Tonks, digo Dora-dijo Tonks, sobre todo más alto la última palabra, intentando que así no pensase en eso Lily.
- Claro, que si y yo soy Merlín-dijo Lily que parecía no haberse dado cuenta y seguía intentando salir.
- Lily, mirarme-dijo Tonks, mientras volvía a poner cara de dolor, y rápidamente volvió a tener su aspecto normal.
- Eres… ¿una metamorfomaga?-preguntó Lily incrédula mirando ahora a la persona que le impedía el paso, pero sin intentar huir.
- Si-dijo Tonks moviendo la varita para cambiar su ropa.
- ¿Des de cuando lo sabes?-preguntó Lily aun sin creérselo
- Des de que nací, se nace así. Mama siempre me dice que nací con su pelo, pero que al cabo de una hora ya lo tenía rosa-contestó Tonks sonriendo con amargura. Deseaba tanto ver a sus padres, porque un padre lo era, fuese el tiempo que fuese.
- Pero… ¿No eras huérfana?-dijo Lily acordándose de la historia que había explicado Dumbledore sobre la nueva alumna- ¿Y qué es eso de Tonks? ¿Y des de cuando recuerdas?
La sonrisa de Tonks se esfumó de su cara, había vuelto a meter la pata y esa vez sin posibilidad de sacarla. Respiró y antes de que Lily pudiese añadir cualquier otra cosa, volvió a sonreír y empezó a mentir, esperando que aquel cursillo en la academia de Aurores que había hecho le funcionase.
- Sí, soy huérfana, pero mama antes de morir se hizo un retrato, como los que hay por Hogwarts-dijo Tonks saliendo del tapiz y señalando a un cuadro con una chica, la cual hizo una reverencia- Y lo de Tonks, es un mote, pero no sé de donde sale, creo que me lo decía alguien, pero ni idea. Y recuerdo algunas cosas, pocas, pero algunas.
- ¿Tu madre se hizo un retrato de los que se mueven? ¿No eres de familia de muggles?-preguntó Lily, haciendo que Tonks recordase que "era" de origen muggle.
- Mi madre era bruja, pero mi tío me crió como una muggle, ya que él era muggle-improvisó Tonks.
- ¿De verdad?-dijo Lily levantó las cejas sin creerse ni una palabra.
- Lily, te estaba buscando, porque te echo de menos, estas semanas sin ti han sido horribles y lo primero que haces es cuestionar lo que te digo-dijo Tonks en tono apenado, intentando ablandar a su amiga.
- Yo también te he echado de menos, pero como estabas con tu "novio" Sails -dijo Lily haciendo comillas con los dedos- Además, ¿se puede saber que paso? Un día me hablas y al siguiente no existo. Quizás esto es un error, ya que pude que mañana decidas no volver a hablarme.
- No es mi "novio"-contestó Tonks haciendo unas comillas exageradas- No voy a dejar de hablarte, estas semanas han sido horribles.
- Pobrecita-dijo Lily en un susurro- han sido horribles. Al menos sabias lo que pasaba, porque yo aun no lo sé-dijo chillando.
- No era nada, necesitaba pensar.
- A claro, como no me he dado cuenta, cuando necesitas pensar huyes de tu amiga, pero que tonta he sido-dijo Lily sonriendo exageradamente y dándose un suave golpe en la frente-Al menos admite que me escondes algo.
- Si, hay cosas que no puedo decirte-chilló Tonks- ¿Estas ya contenta?
- Si-dijo Lily, también chillando, dándose la vuelta y caminando por el pasillo.
- ¿Dónde vas?-preguntó Tonks extrañada
- No quiero seguir hablando con alguien que me miente-dijo Lily sin detenerse.
- Espera-dijo Tonks corriendo para ponerse al lado de Lily- No te miento porque quiera, Dumbledore me obliga a ello, es lo mejor o eso dice él.
Lily se paró de golpe y miró a Dora que se paró unos pasos por delante, parecía que no estaba de acuerdo con Dumbledore, y Lily no llegaba a entender por qué, había mucho mas, tanto que averiguar y nunca lo conseguiría alejándose de ella. ¿Pero que escondía una chica de diecisiete años que involucraba al director de Hogwarts, Albus Dumbledore? Además, Lily la echaba de menos.
- ¿No puedes decírmelo?-Tonks negó con la cabeza- Tú no estás de acuerdo con Dumbledore, ¿Verdad?
- ¿Tanto se nota?-dijo Tonks sonriendo de medio lado, viendo como su amiga le creía, y parecía capaz de perdonarla.
- Mucho-contestó Lily- Pero yo creo que Dumbledore siempre hace lo correcto, si dice que no puedes decirlo, será por algo. No voy a insistir más.
Lily se sintió mal, aunque realmente no era mentira, no iba a insistiré a ella más, tendría que buscar otra manera de averiguar que escondía.
- Gracias.
- Además, no puedo estar enfadada contigo hoy-dijo Lily volviendo a caminar.
- ¿Por qué?
- Esta noche es Halloween, ¿no te gusta?-preguntó Lily con una gran sonrisa- de pequeña esperaba impaciente este día ¿Sabes de qué me disfrazaba? De bruja, pero de cómo creen los muggles que son.
Tonks siguió caminando, intentando sonreír, pero su mente estaba viajando a unos pocos años hacia delante, a un día de 1981, el día de Halloween. Solo faltaban cuatro años y Lily nunca más celebraría Halloween, porque no estaría viva.
Antes para Tonks, Lily se asemejaba más a una figura de un cuento que a una persona real. La primera vez que escucho de ella, Tonks podía imaginarse, ya que no se acordaba, de que fue en 1981 después de Halloween, mientras la gente celebraba la caída del señor tenebroso, ya que todo el mundo sabía que Voldemort había matado a los Potter y que su único hijo había sobrevivido. Incluso tuvo que hacer un trabajo en historia de la magia donde salía Lily.
Pero en ese momento Lily era totalmente real, una chica de diecisiete años enamorada que acaba de reconciliarse con su amiga, sin saber el terrible futuro que le deparaba. Y la abrazó.
- ¿Y esto?-dijo Lily riendo, aun abrazada a Dora.
- Me apetecía abrazarte.
Tonks y Lily se pasaron el resto del día en su habitación hablando y poniéndose al día de todo lo que había pasado aquellas semanas. Lily le explicó a que Audrey y ella habían sacado un extraordinario en el trabajo de herbología, que James había rechazado a las gemelas de quinto de Gryffindor, que Sirius las había ido a consolar, pero que Peter le explicó después que al final las gemelas habían pasado de él y que Remus parecía vivir en otro mundo, que casi no hablaba y que leía más de lo habitual.
Cuando terminaron de hablar, bajaron a cenar, ya que sus barrigas llevaban horas protestando, además de que por nada del mundo estaban dispuestas a perderse el banquete de Halloween.
El Gran Comedor estaba decorado con calabazas y murciélagos flotantes por encima de las cuatro mesas, que estaban llenas de deliciosa comida que hacían que más de un alumno devorase hasta los platos.
- Pastel de calabaza-exclamó Lily cuando lo vio en la mesa.
Tonks sonrió al ver a su amiga tan feliz por una comida, pero esa sonrisa se fue rápidamente al ver a James a unos metros de distancia de ellas, él también iba a morir y todo por culpa de Peter, que estaba a su lado riendo junto a él. Tonks deseó lanzarle el cuchillo pero aquello no era posible.
Diciembre llegó mucho más frio que Noviembre, aunque algunos alumnos creían que eso era imposible. También llegó, como habían advertido los profesores, los exámenes de navidad, haciendo que todos los alumnos, des de primero a séptimo pasasen sus ratos libres en la biblioteca o en cualquier lugar suficientemente silencioso para estudiar.
Aunque había otros alumnos, como Dora, que no estaban por la labor. Tonks se sabía perfectamente la materia, y estaba confiada pensado que si una vez aprobó los exámenes podría volver preocupada por su amiga, le obligaba a estudiar, por lo que Tonks cada tarde cogía un libro, lo habría por una página cualquiera y dejaba volar su mente, la cual últimamente iba hacia la misma dirección, su familia y concretamente su madre.
Porque aunque tenía grandes diferencias con su madre, y la primera de ellas surgió cuando le puso el nombre de Nymphadora, era su madre y la necesitaba, y mucho más en aquel tiempo de felicidad y de familia que se respiraba en el aire.
Todos los alumnos estaban emocionados, porque después de los terribles exámenes iban a tener vacaciones, y las iban a pasar rodeados de sus seres queridos. E incluso el castillo gritaba a la felicidad, con sus pasillos adornador con guirlandas y algún que otro muérdago, sin contar los inmensos árboles de navidad que decoraban el Gran Comedor desde principios de mes.
Todo aquello ponía enferma a Tonks, y no porque no le gustase la navidad, si no porque todo le hacía recordar que no estaba en su tiempo, haciéndola sentir sola y miserable y deseando cada día más ver a su madre.
Un sábado por la tarde, Tonks ojeaba un libro de transformaciones cuando vio como comenzaban a volver los alumnos de la visita a Hogsmeade, cargados de paquetes, que Tonks supuso que eran regalos navideños. Dora se había negado a ir, diciendo que tenía que estudiar, pero de verdad quería huir de esa felicidad.
Y su mente volvió a alejarse del libro y comenzó a fantasear con ir a Hogsmeade, y des de allí simplemente aparecerse en casa de sus padres. Era una idea absurda e irresponsable para una mujer casada y con un hijo.
Tonks rio sola, sorprendiendo algunos de los alumnos más pequeños que había en la sala común. Tenía que ir a ver a su madre, antes de madurar de golpe. Y sabía perfectamente quien le podía ayudar a llegar a Hogsmeade. Sabía que era una idea descabellada, pero la adrenalina ya recorría cada parte de su cuerpo y nadie podría pararla.
Hecho un rápido vistazo a la sala común, pero no estaban las personas que buscaba, quizás habían ido a Hogsmeade y no habían regresado, pero por si acaso Tonks se dirigió a la habitación de los chicos de séptimo.
Tonks llamó a la puerta, una, dos, tres veces. Unos pasos hicieron que parase de llamar, había alguien al otro lado.
Cuando Remus abrió la puerta, Tonks se quedó petrificada, llevaba casi un mes evitándolo, y había acabado ella subiendo a la habitación de Sirius y James, sin pensar que aquella también era la habitación de Remus.
- ¿Están Sirius o…-comenzó Dora, pero Remus le cerró la puerta en la cara, dejándola con la palabra en la boca- No me cierres la puerta en la cara.
Tonks sin ningún reparo abrió la puerta y se adentró en la habitación. El cuarto estaba igual que la primera y última vez que había subido, incluso estaba tirado por el suelo el manual de Sirius. Y al igual que aquella vez solo estaba ella y un chico, pero la situación no podía ser más diferente. Aquel chico no era James, enamorado de Lily y pensando solo en ella, aquel chico era Remus, el cual se escondía detrás de un libro sentado en su cama sin mirarla.
- Lupin-le llamó cuando estuvo delante de él.
- ¿Si, Granger?-dijo Remus enfatizando el apellido sin dejar de leer el libro.
- ¿Sabes donde esta James o Sirius?-preguntó intentando sonar normal y tranquila, aunque eso no era verdad.
Tonks siempre había preferido enfrentarse a los problemas de cara, nunca darles la espalda, pero en aquel momento lo que menos deseaba era hablar con Remus y enfrentarse aquel problema, porque el problema no tenía una solución buena, solo salidas malas.
Remus se había pasado el último mes intentando hablar con Dora, pero aunque era paciente, todo tiene un límite, por lo que las ultimas semanas simplemente había ignorado a Dora, como ella le ignoraba a él. Y no solo la ignoraba porque se había cansado de perseguirla, si no porque creía que era lo mejor, ya que tenía una teoría de porque Dora había huido así, sabia su secreto, aunque desconocía como, y no la culpaba de querer huir de él.
- Están en las cocinas con Peter, tenían hambre después de la excursión a Hogsmeade-le contestó aun prestando más atención al libro.
- ¿Me vas a mirar cuando me hables? Es buena educación-dijo Tonks nerviosa por la situación, no soportaba que la ignorase así
- Solo te he ignorado durante cinco segundos, tu llevas haciéndolo semanas-dijo Remus siguiendo leyendo el libro.
Tonks se dio cuenta, que él tenía razón, no podía exigirle que él fuera comprensivo y atento cuando ella había huido y no le había dirigido la palabra en semanas.
- Lo siento-dijo Tonks de corazón, mientras se sentaba en los pies de la cama del chico- Me asuste.
- ¿Te asustaste?-preguntó Remus apartando el libro y dejándolo cuidadosamente a un lado, temiendo de porque se había asustado-¿Era tu primer beso?-Remus se sintió estúpido por preguntar aquello, pero era más fácil que preguntar "¿Te asustaste porque soy un hombre lobo?"
- ¿Qué? No, no. Claro que no-negó Tonks apunto de reírse.
- Si es así no pasa nada, no creo que seas rara, solo tenemos diecisiete años-dijo Remus riendo.
- Que te digo que no fue mi primer beso-insistió Tonks- Una chica no se olvidaría de eso.
- ¿No?-dijo Remus- Entonces te acordaras perfectamente de ese beso, ¿no?
- Si-dijo Tonks, mientras pensaba en un joven rubio que iba dos cursos por encima de ella.
Remus se quedó por un instante en silencio, ¿Ella se acordaba de su primer beso? ¿Ella, la chica que tenía amnesia? Algo no encajaba y no tenía nada ver con su secreto peludo. Él no era el único que guardaba un secreto en aquella habitación.
- Te prometo no preguntarte porque teniendo amnesia te acuerdas de tu primer beso, si me contestas porque te asustaste-dijo Remus, intentando darle confianza para poder descubrir que escondía, y también porque quería saber que había pasado.
Tonks miró a Remus a la cara, por primera vez des de que había entrado a la habitación. Había hablado más de la cuenta, pero es que a su lado le costaba mucho más mentir. Nunca le había mentido y en ese momento parecía que tendría que hacerlo.
- No puedo decírtelo.
- No hay quien te entienda, Dora-dijo Remus levantándose de la cama- Primero nos besamos y ahora no me puedes decir porque saliste corriendo, ¿no ves que es absurdo? Solo fue un beso.
- ¿Para ti solo fue un beso?-dijo dolida Tonks.
Tonks pensaba que aunque aquel no era su Remus, un hombre adulto y responsable, aquel beso no había sido solo un capricho de un adolescente, si no algo más, que fuese la época que fuese Remus sentiría algo por ella.
- No me refería en ese sentido-dijo Remus desviando la mirada- me refería a que no hay nada malo por besar a alguien, si no te gusta lo dices, pero no salgas corriendo.
Remus en ningún momento había pensado en que solo había sido un simple beso, aun las consecuencias de este, le parecía un gran beso, uno que intentaría recordar toda la vida.
- Si me gusto-admitió Tonks- No preguntes porque lo sé, pero me asuste porque solo me he enamorado una vez en mi vida, y lo perdí, esta estúpida guerra me lo arrebató. Y si me vuelvo a enamorar…-dijo Tonks omitiendo el "otra vez de ti" que intentaba salir a través de sus labios- No podría… y cuando nos besamos, yo…
Remus nunca supo como acababa aquella frase, porque entraron en ese momento James, Sirius y Peter con las manos cargadas de pasteles y cervezas de mantequilla. Tonks comenzó a sonreír y Remus la imitó.
- ¿Interrumpimos algo?-preguntó James pasando la mirado de uno a otro.
- Solo a nosotros dos criticando a los Merodeadores, ¿sabes a quien nos referimos?-dijo Tonks riéndose- Pero realmente he venido para pediros un favor.
- Cornamenta, no la escuches, se estaba riendo de nosotros, con el traidor de Lunático, y encima quiere un favor-dijo Sirius negando con la cabeza.
Sirius y James, que al igual que Lily no sabían porque Dora les había dejado de lado durante un mes entero, pero suponían que tenía que ver con Remus, por lo que se alegraron de que volviesen hablar, y no le recriminaron nada a la joven.
- No seas tonto, Canuto-dijo Remus intentando saber que quería hacer Dora.
- Ya sabemos que Canuto es tonto, pero ese no es el tema. ¿Qué quieres?-le preguntó James.
- Necesito salir de Hogwarts-dijo mirando a James.
- ¿Qué te hace pensar que sabemos salir?-dijo Sirius poniéndose serio.
- Es verdad, ¿Qué te hace pensar eso?-dijo Peter apoyando a Sirius.
- Se dice por ahí que siempre conseguís cosas del pueblo, como chuches de Honeydukes o bebidas de las Tres Escobas-contestó Tonks intentando sonar normal.
- Suponiendo que sea verdad eso, ¿para qué quieres salir?-le preguntó Remus.
- Necesito hablar con alguien-dijo en tono firme, intentando que no le preguntase, pero subestimo la curiosidad de los Merodeadores.
- ¿Con quién?-preguntó Peter.
- Con alguien, no puedo decirlo. Pero si no vais ayudar, decidlo y punto.
- Tenemos que hablarlo, ¿puedes irte?-dijo James también serio.
Tonks bajó hacia la sala común porque sabía que si se quedaba acabaría chillándoles por no ayudarla y por tardar tanto en decidirlo. Pasados cerca de cinco minutos, los Merodeadores se acercaron a la puerta y Tonks salió corriendo, pero se tropezó, haciendo que acabase sentada en los escalones, por lo que aunque estaba dolorida, disimuló, como si fuese estado todo el rato ahí sentada.
- ¿Y?-dijo Tonks sonriendo como una niña pequeña.
- Te llevaremos hasta Hogsmeade, pero con los ojos cerrados, y te dejaremos uno de nuestros fantásticos espejos-dijo Sirius, sacándoselo del bolsillo- para saber cuando tienes que volver o si te pasa algo.
- ¡Gracias Chicos!-dijo abrazándolos.
- De nada-dijo James- además así aprovechamos y vamos a Las Tres Escobas, que ya Madame Rosmerta, nos echará de menos, no la vemos des del año pasado, ya que esta tarde estaba abarrotado.
Y así se encaminaron los cinco por los diferentes pasillos del colegio. Tonks iba con los ojos tapados y de la mano de Sirius que se había ofrecido voluntario, ya que también le estaba explicando cómo funcionaba el espejo. Pero, casualmente, Sirius se olvidó explicarle, que unos minutos atrás habían hechizado el espejo que le habían prestado, para poder localizar el espejo, y averiguar así donde iba Dora. Después de una media hora de camino, destaparon los ojos a Tonks.
- Bienvenida a Hogsmeade-dijeron al unisonó James y Sirius.
- Nosotros nos vamos a las Tres Escobas. Cuando quieras volver, ven a Las Tres Escobas o comunícate con el espejo, ¿vale?-le dijo Peter- Recuerda, con que digas el nombre de alguno de nosotros bastará.
- Vale-dijo Tonks mientras asentía con la cabeza.
- Pues ahora nos vemos-dijo Sirius y se encaminó con todos los demás hacia la calle principal en dirección a las Tres Escobas.
- Remus-chilló Tonks, cuando los cuatro chicos ya estaban caminando.
- ¿Si?-le preguntó Remus parándose, mientras les indicó a sus amigos que continuasen hacia Las Tres Escobas y volvía hacia Tonks.
- Lo siento-dijo sin mirarle a la cara, las disculpas no era los suyo, y menos si era hacía él- Sé que no hemos terminado de hablar y que lo que te he dicho no te sirve de mucho, pero espero que me perdones.
- Te entiendo, yo no he perdido a mi enamorada, pero también tengo miedo de enamorarme-admitió Remus por primera vez en su vida- No te voy a preguntar porque recuerdas eso, si tu no preguntas porque tengo miedo.
- No pienso preguntarlo, si no quieres.
Y se quedaron en silencio. Y ambos contemplaron la idea de recorrer la distancia que los separaba y volver a sentir los labios del otro, las manos, las caricias. Pero ambos se quedaron en su sitio.
- Bueno, me voy que me esperan-dijo Remus incomodo.
- Si, si yo también me voy-dijo Tonks y se encaminó hacia una calle poco transitada y se desapareció.
Se apareció en una pequeña ciudad, la cual la conocía perfectamente, ya que se había criado ahí. También sabia, que su padre aun tardaría cerca de una hora en volver, y que ese era el tiempo máximo que tenia, ya que no sabía si podría aguantar ver a su difunto padre.
Una vez que estuvo delante de la puerta, comenzó a ver fallos en sus planes. ¿Qué le iba a decir a su madre? ¿Y si no le creía? ¿Y después de hablar con ella que haría?
- Venga Lunático-le apresuraba Sirius des de la puerta de las Tres Escobas- ya se ha desaparecido, vamos a mirar donde está.
James estaba sentado en una mesa del fondo, mientras que Peter estaba en la barra pidiendo las bebidas. Cuando los cuatro estuvieron en la mesa, James sacó de un bolsillo el otro espejo.
- ¿Seguro que funcionará?-preguntó James- No lo hemos ni probado.
- Somos los Merodeadores, seguro que funcionará.
- Sitium revelio-dijo James apuntando con la varita al espejo.
El espejo dejó de mostrar la cara de James, y poco a poco fue apareciendo un mapa. Los Merodeadores, con una sonrisa en la cara, miraron intentando saber donde se encuentra.
- Esta a las afueras de Surrey, según esta línea, en el condado de al lado, no sale el nombre-dijo James señalando una línea en el mapa.
- ¿Conocéis a alguien ahí?-preguntó Remus
- Nunca he estado-dijo Peter.
- Esta en un pueblo cercano a Newburry-dijo Remus señalando un nombre en el mapa.
- Yo sé alguien que vive por ahí, pero no tiene sentido que vaya a verla-dijo Sirius sorprendido por la información. ¿Qué estaba haciendo allí Dora?
Los otros tres chicos se quedaron en silencio, esperan a que Sirius dijese quien vivía ahí, pero este no dijo nada y continúo viendo el mapa.
- ¿Vas a decirnos quién es?-preguntó finalmente James.
- Andrómeda vive ahí-dijo Sirius- Ya sabéis mi prima.
- La que dijiste que se parecía a Dora.
- Esa misma.
Pero los Merodeadores no pudieron seguir hablando, ya que el local comenzó a llenarse de gente, haciendo que tuviesen que dejar el tema de lado.
Tonks no se permitió volver, aun con las dudas que le recorrían todo el cuerpo. Suspiró y que llamó a la puerta. Mientras esperaba escuchó unos ruidos y vio como se encendía la luz a la vez que la puerta se abría.
Delante suyo, al otro lado de la puerta, estaba ella misma con unos cuatro años, y con el pelo de color azul turquesa, y por detrás estaba Andrómeda, mucho más joven de lo que recordaba Tonks. Llevaba su pelo, color castaño, recogido en un moño, aunque algunos bucles se le caían por la cara.
Tonks se quedó como hipnotizada mirándose, nunca se había imaginado viéndose de pequeña. Cuando había planeado ver a su madre, no había caído en la cuenta de que ella estaría aquí. Tonks sabía que era peligroso verse a uno mismo, que había gente que había perdido la cordura. Pero por suerte, Tonks no sintió nada de eso, quizás porque se veía de pequeña, y esta desconocía que eran la misma persona.
- Nymphadora, entra a dentro-dijo a la niña pequeña, cuando esta se fue miró a la chica que tenía en la puerta, mientras tocaba disimuladamente la varita que llevaba en la túnica- ¿Qué desea?
- Pues yo soy… bueno no, es que he venido para…mejor antes yo, bueno antes no… si no en el futuro, bueno en mi… dejemos ese tema… que tal si…-comenzó a balbucear Tonks, más nerviosa de lo que había estado nunca. ¿Cómo se le dice a una mujer que eres su hija que ha viajado del futuro?
- Si no va a decir nada coherente, creo que tendré que recomendarle que se vaya de mi casa-dijo Andrómeda en un tono autoritario.
- No, no, no, no puedes hacer eso-negó efusivamente Tonks.
- ¿Y por qué no?-preguntó Andrómeda curiosa. En otra situación fuera cerrado la puerta en la cara al visitante hacia bastante tiempo, pero en este caso no podía, ya que la joven que tenía delante le recordaba a alguien, aunque no lograba saber a quién.
- Porque necesito hablar contigo-dijo finalmente Tonks, estaba decidida.
- ¿Sobre?-preguntó Andrómeda, aun sin dejarla pasar.
- Sobre mi-dijo Tonks agachando la cabeza, como si su madre la fuese pillado haciendo una travesura.
- ¿Sobre usted?, ¿Eso en que me afecta a mi?-preguntó Andrómeda, preguntándose si su curiosidad por la chica valía la pena o era mejor si cerrar la puerta y acostar a su hija.
- Te afecta, porque soy tu hija-contestó Tonks en un susurro, pero aun así Andrómeda lo escuchó.
- Esto es lo que he faltaba, he tenido paciencia y me he quedado a escuchar lo que decía, pero esto es pasarse, ¿De verdad creía que iba a funcionar?-dijo Andrómeda elevando el tono de voz mientras cerraba la puerta de su casa.
- No cierres-dijo Tonks metiendo un pie en la puerta- Se que tienes miedo de que alguien llamé a la puerta y sea tu hermana Bellatrix, porque sabes que nunca lucharías contra ella, y cuando es el cumpleaños de Narcisa, le escribes una carta, pero nunca la envías.
- ¿Pero…-intentó preguntar Andrómeda, pero no terminó la frase, y dejó de intentar cerrar la puerta.
- Son cosas que una hija sabe-dijo simplemente Tonks- ¿Ahora me crees?
- Eso solo demuestra que me conoce, y muy bien tengo que añadir-admitió Andrómeda.
- Soy metamorfomaga-dijo Tonks cambiando su pelo, por el azul turquesa que llevaba la niña- Y se que la semana pasada, mi yo de esta época se cayó cuando estaba bailando, dando vueltas, y se rompió dos dientes, cuando me caí, bueno se cayó, ya me entiendes. Tú me curaste y me dijiste que no se lo dijésemos a papa, porque se pondría nervioso y querría ir a San Mungo, y tú creías que no hacía falta.
Tonks, conociendo a su madre, había buscado todas las maneras posibles de convencerla, y aquella anécdota le pareció perfecta, porque era algo que solo sabían ellas, y que ningún mortifago buscaría tanto para encontrarla y usarla.
- ¿Y qué haces aquí? Se supone que tú tienes cuatro años-dijo Andrómeda creyéndose la historia, mientras dejaba entrar a Tonks en casa y se dirigían a la sala de estar.
- Uauh, ¿aun esta esto?-dijo Tonks acercándose a una figura que había en una estantería- no te encariñes mucho, no le queda mucha vida.
- ¿Has venido solo para decirme, que se va a romper una figurita?-preguntó Andrómeda de pie en el marco de la puerta.
- No, la verdad es que venir aquí, ya es mucho más de lo que te puedo decir, pero solo quería verte. Pero no puedo decirte nada, solo que he viajado en el tiempo-dijo Tonks acercándose a Andrómeda que se había sentado en el sofá.
-¿Viajado en el tiempo?-preguntó Andrómeda acercándose hasta tener a Tonks a unos centímetros y le cogió la mano.
- Ni yo misma sé que ha pasado aun-dijo Tonks-Pero no puedo decirte mucho, no preguntes por favor.
- ¿Eres feliz?
- ¿Si, soy feliz?- Tonks no sabía realmente que contestarle a su madre, porque ella como madre sabia que lo que quería por encima de todo era que Teddy fuese feliz, pero la verdad es que no estaba segura de que si era feliz o no.
- Claro, si fuese feliz no estarías aquí, ¿verdad?-dijo Andrómeda con una sonrisa triste.
- No soy feliz, porque no estoy en mi tiempo y tengo que estar mintiendo a todo el mundo, y se el horrible destino de mis nuevos amigos-contestó Tonks, sintiéndose por una vez libre para hablar- Pero no puedo hablarte de ello, eso sería cambiar el futuro, ya sabes, reglas.
- Siempre pensé, que no serias muy amiga de las reglas-dijo Andrómeda mirando a su hija de cuatro años, que jugaba en el suelo sin prestar atención a las dos mujeres.
- Y no lo soy, pero tengo miedo-dijo Tonks, era tan fácil hablar con su madre.
- ¿De qué? Has dicho que tus nuevos amigos van a sufrir un horrible destino, podrías ayudarlos-dijo Andrómeda, intentando buscar una solución con tan poca información.
- Pero, no es tan fácil, si hago eso muchas otras cosas quizás no sucederán-le explicó Tonks- y muchas de esas cosas, quizás son buenas.
- Entonces no se qué quieres que te diga, aun estoy aprendiendo a ser madre de una niña pequeña y ahora tu quieres que lidie con una adolescente con problemas espacio-temporales-dijo Andrómeda riendo nerviosa.
- Bueno, creo que puedo ayudarte con eso, no soy adolescente, tengo veintiséis años-explicó Tonks- Pero Dumbledore creyó adecuado que estuviese como alumna. Y no estoy aquí para que me digas que tengo que hacer, simplemente quería sentir, ver, no sé, algo común en mi pasado y mi presente, porque tu aquí eres mi madre, igual que lo eres allí, en tu futuro.
- Nymphadora, no te preocupes, pase lo que pase me tienes aquí-dijo abrazándola maternalmente, hasta que una idea se cruzó por su mente y se separó de su hija- Me has dicho que estas en Hogwarts, ¿no? Eso quiere decir, que te has escapado. ¿Pero cómo has hecho eso? ¿Tú crees que puedes ir por ahí, saltándote las normas del colegio? Y por si no lo sabes estamos en guerra, ¿Y si por esta tontería te pasa algo?, Contéstame Nymphadora.
- Mama, varias cosas: uno no me gusta el nombre de Nymphadora, es horrible, ¿Cómo le puede gustar a alguien?; y dos, no me va a pasar nada, soy Aurora.
- ¿Aurora? Eso es muy peligroso-dijo cogiendo a su hija de cuatro años y estrechándola entre sus brazos, mientras la niña se quejaba.
- Me vas a dejar un moratón, así que suéltame-dijo Tonks, ante la extraña situación- Y sobre eso, ya tendrás tiempo para quejarte a ella-dijo señalando a la niña de cuatro años, la cual huía de su madre hacia su habitación.
- ¿Y entonces qué quieres que haga por ti?-preguntó Andrómeda.
- ¿Me puedes abrazar?-dijo Tonks bastante avergonzada, pero era lo que necesitaba.
Andrómeda, se quedó unos segundos parada, pero después abrazó a su hija. Y Tonks lo agradeció y mucho, porque eso era lo que necesitaba, sentirse parte de algún lugar, poder hablar con alguien sin que la mirasen como si estuviese loca. Poder sentirse querida.
Después del abrazo, que duró cerca de cinco minutos, las mujeres volvieron a hablar, aunque Andrómeda, insistía en saber cosas del futuro de su hija, esta se negó a contestarle. Aun así, Tonks estaba mucho más animada que antes. Pasada casi media hora más, Tonks se despidió de su madre.
- Espera un poco, esta apunto de venir tu padre, le hará ilusión verte-le dijo Andrómeda, cuando manifestó que tenía que irse.
- No puedo, me están esperando-dijo Tonks, esperando que su madre no insistiese, ya que no quería ver a su padre, porque estaba seguro que entonces no podría seguir sin decirle nada sobre su muerte.
- Espero que seas feliz, que puedas volver a tu tiempo. Sabes que te quiero, ¿verdad? Y que estoy orgullosa de ti-dijo Andrómeda, mientras la abrazaba.
- Yo también os quiero-dijo Tonks, levantándose y dirigiéndose hacia la puerta.
Ambas se dirigieron hacia la puerta, donde se volvieron a abrazar. Andrómeda se quedó mirando como Tonks se dirigía al final de la calle y se desaparecía. La mujer sonrió, y entró de nuevo en su casa, para como cada noche acostar a su pequeña hija.
Tonks se apareció en la misma callejuela, donde se había desaparecido una hora antes. Pero, para su mala suerte, cuando terminó de aparecerse se tropezó y estuvo a punto de caerse, si no fuese porque se agarró a un cubo que había cerca. Después de su tropiezo se dirigió hasta Las Tres Escobas, donde esperaba que estuviesen los Merodeadores.
Cuando Tonks llegó allí, descubrió que había bastante ambiente, pero supuso que era por ser sábado por la noche. La chica fue caminando entre las mesas buscando a los chicos, aunque solo pudo encontrar a Peter, el cual estaba entreteniendo a Rosmerta.
- Peter, Peter-le llamó chillando, para hacerse escuchar entre la gente.
- Ya estás aquí-afirmó Peter.
- Eh… Si, lógicamente, si no, no me verías-dijo Tonks, intentando darle una respuesta- ¿Dónde están los demás?
- Por ahí-dijo señalando hacia una esquina de Las Tres Escobas
Tonks se dirigió hacia allí, sin contestar a Peter, el cual seguía muy ocupado entreteniendo a Madame Rosmerta.
Pasó al lado de unas cuantas mesas más hasta llegar a una esquina, donde estaban los otros tres Merodeadores, acompañados por unos cuantos magos y brujas más. James hablaba animadamente con dos magos, que por sus vestimentas, debían ser jugadores de Quidditch.
Sirius estaba también hablando, pero con dos brujas bastantes hermosas. Pero al verla ahí de pie se acercó a ella, y la cogió de la mano para invitarla a la fiesta. Tonks decidió seguirle, aunque no tenía muchas ganas de estar con toda esa gente.
Tonks instintivamente buscó a Remus con la mirada. En su búsqueda vio, varios magos y brujas vestidos también con la equipación de Quidditch, una bruja muy mayor que no terminaba de encajar y unos magos vestidos con trajes muggles. Tonks fuese continuado mirando si no fuese porque había encontrado a Remus.
Remus estaba sentado, bastante cerca de James, pero Tonks descubrió rápidamente porque no lo había visto, ya que encima de Remus se encontraba una chica morena, con grandes curvas, con la cual se estaba besando.
Tonks ante esto se quedó helada, porque suponía que Remus había estado con chicas en su juventud, pero aquello era muy diferente. Tonks sintió como se esfumaba toda la alegría que tenia después de ver a su madre, y como se le hacia un nudo en el estomago. Solo quería salir de ahí.
- Sirius-dijo Tonks como pudo.
- ¿Qué?-preguntó Sirius, el cual aun tiraba de ella.
- ¿Podemos irnos?-le preguntó intentando que no se le notase que estaba pasándolo mal.
- Sí, claro-contestó Sirius, al ver la cara de la chica, ya que reflejaba un gran dolor.
Sirius soltó la mano a Tonks y le indicó que se esperase, mientras él iba a decirle a James que se iba. Después volvió con Tonks y salieron fuera. Una vez fuera se encaminaron hacia uno de los pasadizos secretos para volver al castillo. Mientras lo recorrían, volvieron a hablar:
- ¿Qué te pasa?-le preguntó Sirius .
- Nada, tengo sueño-dijo Tonks fingiendo que bostezaba
- Sí, claro y yo soy el hermano secreto y limpio de Snape-dijo Sirius parándose de golpe- Ahora dime qué te pasa. Sé que no soy el más adecuado para hablar y que estoy siempre de broma, pero si te pasa algo puedes decírmelo. A veces se estar serio, pero no se lo digas a los demás.
- No sabía que fueras familia de Snape-dijo Tonks haciéndose la sorprendida y retomando el camino.
- Lo digo en serio Dora, puedes hablar conmigo-le dijo Sirius volviendo a detenerse. Tonks en ese momento no pudo seguir fingiendo que solo tenía sueño. Le había llamado Dora, el nombre que Remus le había dicho que se pusiese.
En su mente seguía aquella imagen de Remus, y entendió, a su manera, a que se refería con "también tengo miedo de enamorarme", tenía miedo a atarse a una sola mujer y olvidar a todas las demás.
Lo que no sabía Tonks es que Remus besaba aquella chica intentando olvidarse de Dora, intentando olvidar que nunca sería suya, ya que nunca podría competir con el amor fatídico de la chica. O eso creía él.
- Sirius-dijo Tonks, casi como una niña pequeña- ¿Puedo quedarme esta noche contigo?
Capiiitulo 6 listo! La verdad es que estoy muy contenta por la recepción del pasado capitulo, esperemos que se repita! :)
Cambios!
- Originalmente son el capitulo 8 y 9.
- Elimine que Tonks también se juntaba con Mollie, porque hacia muy largo el capitulo, para solo expresar que no estaba con Lily, y esto ya lo vemos si solo esta con Sails.
- Borre la apareciendo de Dumbledore durante el banquete. Me daba miedo! Aparece de golpe todo serio para prohibirle a Tonks hacer algo! Realmente no me acababa de convencer ese interrupción.
- Aunque cuando lo leí me gustó mucho el beso Sirius-Tonks, volviendo a leerlo bien, vi que no tenia sentido. Sirius esta intentando reconfortarla y zas toma beso! ¿A que viene? Vale que quizás es una buena táctica de ligue, ella esta sensible y la besas, pero se supone que Sirius es su amigo, y esta preocupado de verdad por ella. No sé si me matareis por esto...
- Cambios ortográficos y demás para hacer más fácil de seguir la historia.
