Capítulo 7.

Yui se dirigía a toda velocidad hacia su habitación, donde estaba toda su ropa. La escena anterior la había dejado totalmente fuera de juego, y no sólo a ella, sino que todas las presentes quienes curiosamente no faltaba ninguna se habían quedado anonadadas cuando fueron capaces de echar un vistazo a las infantiles bragas de Yui. No puedo ni siquiera explicar o intentar explicarse a sí misma. Una vez que hubo soltado el '¡No miréis!' con toda la vergüenza que le fue posible emprendió una carrera personal hacia la habitación. Tsumugi y las demás venían detrás de ella con la intención de hacerse olvidar lo anterior, aunque todas traían el rostro evidentemente sonrojado, incluso Mio. Una risa se escuchaba desde el interior de la cabeza de la castaña.

-"¡Cállate!" -pensó molesta.

Entró de golpe a la habitación y lo primero que hizo fue buscar el armarito donde estaban todas las prendas de la chica. Curiosamente todas estaban detrás de Yui expectantes a qué iba a hacer la castaña, Tsumugi lideraba el grupo. Yui se giró hacia el grupo de chicas.

-¿Podéis por favor salir de aquí? -Preguntó con la cara roja.

-Venga Yui, no fue para tanto -dijo Tsumugi pasando sus brazos por los hombros de la castaña.

-¿Que no fue para tanto?-respondió-. Han visto cosas que sólo tú has visto.

- Yo no estaría tan segura de eso -dijo Nodoka desde el fondo de la habitación, Ui asintió con ella. Tsumugi miró a Yui con severidad.

-No me ayudas Nodoka-Chan.

- Como sea-dijo Tsumugi-. No tienes por qué quitártelo. Te queda muy bien.

-Además -dijo Mako-. Esa ropa interior le da un toque especial.

De repente la habitación se llenó de un silencio espectral, la tensión se podía cortar con un cuchillo y untarlo en el pan tostado, cuando de repente las risas inundaron la habitación, la cara de Yui se tornó aún más roja que al principio, solo que esta vez iba acompañada de cólera. Agarró la almohada que estaba en la cama, apuntó a la chica y la arrojó con fuerza a la cara de la chica.

-¡Cállate! -Gritó a la vez que arrojó el cojín.

El cojín atravesó la habitación con una fuerza abrumadora, se escuchó un zumbido a la par que el objeto recorría el trayecto. A pesar de la velocidad de cojín Mako fue más rápida aún así que fue capaz de esquivar a tiempo el pequeño de cojín de color vino tinto. Lo malo del asunto es que cuando lo esquivó el cojín impactó de lleno en la cara inocente de Ui.

La cabeza junto con su cuerpo se dobló considerablemente hacia atrás haciendo una curva perfecta. El cabello describió una sacudida extraña, haciendo sus cabellos moverse en direcciones contrarias al mismo tiempo. El cojín permaneció durante unos segundos pegado a la cara de la pequeña, cayó lentamente haciendo una curva, la castaña mayor observó atentamente la caída del cojín.

-Ui-dijo alarmada mientras se acercaba a su hermana-. ¿Estás bien?

-S-Si-contestó desorientada-. Estoy bien.

-Perdóname -dijo preocupada.

-C-Claro.

Se escuchaban unas ligeras risas desde la espalda de Yui, esta se giró para mirarlas severamente.

Al final Yui no se quitó el vestido, se lo dejó ya que con la confusión y el golpe. Yui le dio un beso en la frente a Ui como en los viejos tiempo y le prometió salir juntas el fin de semana como compensación, esta se reanimó al instante.

Las chicas iban por el pasillo comentando las cosas que les habían pasado los últimos días. Ritsu le pedía disculpas a Mio por alguna cosa que ella había hecho y la pelinegra se le reprochaba, al final esta cedió y Ritsu pudo resolver todos los problemas entre ambas.

A pesar de la ducha, el paseo y el batido que había tomado un ligero dolor de cabeza persistía dentro de ella. Se sentía como una aguja perforando lentamente hacia el interior de su cerebro. Algunas veces era tan intenso que apenas podía soportarlo y algunas veces siquiera lo sentía, se olvidaba completamente de el dolor.

Sea como fuese la cosa, después de todo aquello Yui fue al salón de clases, la pereza que sentía en aquel momento no era de este mundo, sentía que en cualquier momento podría tirarse al suelo y empezar a dormir. Su intención era no asistir a las clases pero su pareja fue capaz de convencerla para que no se quedara en la habitación haciendo el vago. Se habían separado las chicas ya que no todas tenían las mismas clases, así que iba en compañía de Nodoka, Yui le iba comentando las cosas que hizo la noche anterior con aquella encantadora mujer.

-Eso no estuvo bien Yui-decía Nodoka-. ¿Qué tal si era alguna persona peligrosa?

-Eso pensé yo al principio también. Pero después vi que no era tan mala.

-Eres la única persona que conozco que haría algo como eso...

-Tampoco es para tanto -dijo Yui.

-¡Sí que lo es! ¿Qué tal si algo te hubiera pasado? -Dijo preocupada.

-"Nodoka-Chan " -pensó Yui feliz ante la preocupación de su amiga.

-Tú madre y Ui me hubieran matado -dijo asustada.

-¿Ah? -Preguntó confundida la castaña.

-Como has oído. Tu madre y Ui dan mucho miedo cuando se trata de ti...

-Como sea-dijo y quitó las manos de Nodoka de sus hombros-. Al final estoy bien, ¿o no?

-Eso es cierto...

Siguieron caminando hacia el salón de clases en completo silencio, mientras caminaban una pregunta se iba formulando dentro de la cabeza de Yui, no pudo resistirse más y soltó la pregunta a Nodoka.

-Oye Nodoka-Chan -dijo Yui.

-¿Hmm? ¿Qué sucede Yui? -Preguntó Nodoka sin mirarla.

-¿Cómo es eso de que cuando se trata de mí mi madre y Ui dan miedo? -Preguntó la castaña y se quedó mirando fijamente a su amiga. Nodoka tragó saliva.

...

-¿En serio? -Preguntó Asuza.

-Así es-respondió Ui-. Onee-chan tiene mucha ropa interior infantil. Pero no puedes decirle que yo te lo he dicho, ¿de acuerdo?

-Pero cuando yo he revisado sus cajones no he encontrado nada de eso -murmuró Asuza por lo bajo.

-¿Como dices? -Preguntó Ui ya que no había podido escuchar lo que dijo Asuza.

-¡N-No es nada! -Dijo sonrojada.

Ui quedó pensativa ante lo que su amiga pudo haber dicho. Iba a volver a inquirir acerca de lo que dijo pero vio una figura que se acercaba y se olvidó del tema.

-Mira-dijo Ui-. Es la directora.

Ambas chicas se apartaron para dejarle paso a la directora de la universidad quien venía seguida de una secretaria bastante guapa pero con una mirada severa y segura de sí misma. A pesar de la apariencia de la directora esta tenía una mirada cansada, parecía como si ni hubiera podido dormir bien, a esto se sumaba el hecho de que su secretaria le decía un montón de cosas y que no estaba cumpliendo su papel como jefa de aquella institución.

Las dos chicas se apartaron para dejar pasar a ambas mujeres, se inclinaron e hicieron una reverencia y las saludaron. La directora, quien iba absorta en sus pensamientos no le prestó atención a Ui ni mucho menos a Asuza, pero en el momento en que ambas le dijeron 'buenos días' y la secretaria de esta respondió el móvil de Ui empezó a sonar con una escandalosa melodía. Esto hizo a Ui avergonzarse, intentó contestar lo más rápido que pudo, mientras emprendía la búsqueda de aquél aparato ambas mujeres se giraron para ver de dónde provenía aquel escándalo.

-¿S-S-Si...? -Preguntó al auricular del teléfono.

-"Esa niña..."

-¡¿Ui?!-exclamó la voz al otro lado -. ¡¿Cómo es eso de que soy una despistada?! ¡No pensé que tú tenías esa opinión de mi! ¡¿Dónde estás?!

-¿Onee-chan...? ¿Qué estás diciendo?-Preguntó confundida.

-Disculpa-dijo la directora mientras se acercaba a las dos amigas, estas se pusieron rígidas -. Quisiera preguntarte algo.

...

-¿Qué te dijo? -Preguntó Nodoka.

-No mucho, dijo que vendría a mi habitación más tarde -dijo Yui mientras guardaba su teléfono.

-No debiste haberla asustado así. La pobre va a creer lo que no es.

-Es así es más divertido -dijo Yui sonriendo.

-Como sea-dijo -. Será mejor que nos vayamos.

Ambas chicas se fueron a sus clases. Horas después de que todo estuviera solucionado las clases acabaron. Yui iba caminando sin siquiera saberlo, había estado a punto de caer dormida varias veces. A pesar de haber dormido unas cuantas horas estas no fueron suficientes así que la castaña estaba a punto de caer rendida. Afortunadamente estaba ya cerca de su habitación y así sería capaz de relajarse un rato.

Tsumugi le había enviado un mensaje donde decía que iba a llegar un poco más tarde ya que tenía unos asuntos pendientes. La castaña se desilusionó ya que esperaba un poco de compañía por parte de la rubia. Llegó hasta su habitación, dejó el bolso que traía consigo por ahí, en algún rincón de la habitación y se lanzó de cara a la cama. Se sentía en las nubes, hacía mucho tiempo que no sentía la cama así de cómoda, probablemente la última vez que la sintió así fue cuando ella y Tsumugi hicieron por primera vez el... Bueno, sea como sea, se sentía muy a gusto. Cuando por fin estaba sucumbiendo ante el sueño profundo escuchó una melodía distante, parecía estar tan lejos pero a la vez tan cerca. Entonces se dio cuenta que era su teléfono que le indicaba la entrada de un nuevo mensaje. No quería moverse ni mucho menos ir a por el teléfono, consideró seriamente el dejar ahí el teléfono y no responder pero pensó que no sería correcto así que se levantó en contra de su voluntad y fue a por aquel aparato. Efectivamente, era un mensaje, al principio pensó que sería de Tsumugi o Nodoka, pero luego vio que la que había enviado el mensaje era su hermana menor, Ui.

"Onee-chan, voy a ir dentro de un rato a tu habitación. Iré con Asuza-chan y alguien más que desea verte. Ui."

Ahí acababa el mensaje. No decía más. '¿Alguien que desea verme?' pensó confundida. Quién podría querer verme a estas horas.

-"Que yo recuerde... No tengo ninguna cita pendiente " -pensó Yui.

-"¿Y si en verdad te has olvidado de algo importante? " -Preguntó Roger.

-"Hmm. No, no lo creo. Lo recordaría".

-"¿Tú?" -Preguntó en tono sarcástico.

-"Sí, yo. ¿Algún problema?" -contestó molesta.

-"Nada, nada. ¿A qué hora dice que venía tu hermana? "

-"No lo dice. Sólo dice en un rato. Bueno, lo único que puedo hacer es esperar".

Esperaron durante veinte minutos. Lo bueno era que por todo aquello el dolor de cabeza de Yui había desaparecido por completo y ya no sentía como si su cabeza fuera a explotar. La castaña no se sentía aburrida ya que contaba la incondicional compañía de Roger. Algo que nunca han podido esclarecer es el cómo aquel espíritu había llegado hasta Yui. El mismo Roger había dicho que no lo sabía, que había despertado un día dentro de aquella alocada cabeza.

Yui se estaba cansando de esperar a su hermana. No pensaba que le tomaría tanto tiempo el ir hasta su habitación. De repente vio en una esquina a su amada "Guitah", se levantó y caminó hasta donde estaba apoyada contra la pared. Abrió el estuche y la sacó, tenía una fina capa de polvo lo que hizo preguntarse a Yui el tiempo que había pasado desde la última vez que la tocó. Sacó la guitarra y se la puso en las piernas, de sintió frío al principio, le limpio todo el polvo que tenía y cuando acabó se dispuso a tocarla.

-Lo siento... -Murmuró a la guitarra con una sonrisa.

Empezó a tocar notas al azar, al principio unas notas lentas cargadas de sentimientos, si algo tenía Yui con respecto a la música era que podía plasmar cualquier cosa que ella quisiera en la guitarra. Ella podía estar de lo más contenta en el mundo, que era casi siempre, Yui era una persona que siempre ve lo mejor del mundo, algunos llamarían a eso ser un iluso pero a ella le daba igual. El ver a Yui enfadada era un suceso tan raro que cuando sucedía podías pedir un deseo. Y cuando la situación se daba su enfado se pasaba muy rápido hasta el punto que incluso olvidaba el porqué de su enfado. Empezó a animarse y comenzó a tocar notas más animadas y rápidas, lo bueno era que no tenía el amplificador conectado en ese momento sino un gran revuelo se hubiera montado en aquel sector. Justo cuando estaba en la mejor parte, cuando iba a realizar un solo épico podría decirse alguien llamó a la puerta. Yui cortó de golpe la música, puso con extremo cuidado su guitarra junto a la cama y se levantó a abrir la puerta y ver quién era, aunque ya tenía una idea. Se levantó y fue hasta la puerta, cuando llegó hasta ella echó un vistazo rápido y se dio cuenta de que tenía que limpiar. Abrió la puerta.

-¿Si...? -Dijo mientras iba abriendo lentamente la puerta.

Yui pudo observar claramente a una mujer con un aura autoritaria frente a ella, a su derecha estaba Ui con una mirada insegura, como si no supiera qué hacer. A su izquierda estaba Asuza, quien tenía una mirada curiosa, quería saber porqué aquella mujer había ido a ver a su senpai.

-¿Quién es...?-de repente Yui reconoció aquella mujer que la veía ahora con unos ojos divertidos-. ¿A-A-Ayaka-Chan? -Preguntó asombrada.

-Es bueno volver a verte, Yui -dijo sonriente.

...

-Me pregunto qué estará haciendo Yui -dijo Tsumugi, quien iba acompañada de sus amigas.

-Bueno-dijo Mio-. Son las cuatro y media solamente, así que no creo que esté dormida.

-Eso es porque no vives con ella -dijo la rubia, las demás rieron ante ese comentario.

Caminaron a través de los pasillos, habían muchos estudiantes, algunos ya habían acabado sus clases como el caso de las chicas y otros apenas iban a empezar. Tsumugi le había enviado un mensaje diciéndole a Yui que estaba ya de regreso y que iba acompañada, pero la castaña no le había respondido, algo raro ya que Yui siempre tarda lo menos posible en responder. Se dieron prisa hasta que por fin llegaron hasta la habitación de las chicas.

-Ya llegué Yui -anunció Tsumugi. Vio a la castaña sentada en el suelo apoyada en las rodillas mirando fijamente al suelo. Vio también a una mujer mayor sentada justo al frente de ella. Le tomó un tiempo mientras rebuscaba en su memoria algún indicio del rostro de la mujer desconocida. Hasta que por fin pudo recordarla-. Directora, ¿Qué hace usted aquí? -Al escuchar eso las chicas que estaban detrás de Tsumugi se tensaron.

-Oh-dijo la directora sorprendida-. Al parecer tenemos compañía. ¿Verdad Yui? -Dijo sonriente. Yui seguía mirando al suelo.