Amigos! Otro capítulo arriba, y no se imaginan los problemas que me trajo... lo terminé hace unas horas! Tenía un bloqueo mental increíble, pero tenía que escribirlo para mi fecha de entrega, jaja. (Y de paso corregí los horrores de ortografía del anterior, es que no los escribo en word, los escribo en open office, y no es muy eficiente con el spelling español...)
Ahora la terrible noticia...lamento informarles que voy a comenzar las clases nuevamente, y quizás algún que otro capítulo se atrase un poco, mas no temáis! Nunca van a pasar más de dos semanas sin saber de mi existencia, porque yo también odio que algunos autores me abandonen por meses y meses...
Y por último, gracias como siempre por los reviews y demás, son los mejores y por eso me esfuerzo para tratar de actualizar algo decente a tiempo. Este capítulo se lo dedico especialmente a Mai-evans y a Jarnall, porque sus reviews siempre me alegran el día! Y a todos los demás, no se sientan afuera, que también los adoro!
Neo Sannins
Atrapados
Kakashi había estado cubriendo la guardia durante la última media hora, y con las primeras luces de la mañana haciendo su aparición, decidió que era tiempo de ponerse en marcha nuevamente. Haciendo unos rápidos sellos con las manos, apagó la fogata con un Suiton no jutsu (1) y se dirigió hacia su tienda.
-Naruto, es hora de irnos- dijo lo suficientemente fuerte para despertarlo.
-Cinco minutos más- murmuró el jinchuriki con su voz amortiguada por la bolsa de dormir, y volteó hacia otro lado.
Kakashi entró bruscamente a la tienda y bajo el cierre de la bolsa de dormir.
-¡Bien, bien!- exclamó Naruto, sintiendo como el frío aire proveniente del exterior le secaba la piel. -Ya estoy despierto- El joven se levantó muy a su pesar, guardó sus pertenencias con pereza, y salió de la tienda bostezando exageradamente.
-Ve a despertar a Sasuke y a Sakura- ordenó Kakashi, mientras acomodaba sus cosas y desarmaba la tienda.
Naruto caminó somnoliento hacia la tienda de sus compañeros, y bajó el cierre rápidamente.
-Teme, Sakura-chan, despierten.- dijo desganado, sin importarle si lo escuchaban o no. Ni siquiera el hiperactivo rubio tenía motivación a estas horas de la mañana.
Recibiendo la luz que entraba por la abertura, Sakura abrió los ojos lentamente y observó sus alrededores. -¿Nani?- No recordaba haberse dormido en esa posición la noche anterior...De hecho, ni siquiera recordaba haberse ido a dormir en primer lugar. Esa noche había estado hablado con Sasuke y...¡Oh no! Acaso...¿se había quedado dormida? -Bien hecho Sakura.-
La pelirrosa se sentó suspirando con pesadez y acomodó algunos mechones de cabello detrás de su oreja. Giró la cabeza a un lado para ver a Sasuke guardando sus cosas dentro de un bolso. Sus miradas se cruzaron por un momento, pero Sakura bajó la cabeza rápidamente. -¿Me cargó hasta aquí¡Que vergonzoso! Probablemente piense que soy una molestia...¡O que estoy gorda!-
-¿No vas a guardar tus cosas?- preguntó Sasuke fríamente, alzando una ceja al ver el rostro ruborizado de la pelirrosa.
-Ano...uh...yo- Sakura tragó saliva con dificultad. -Hai- respondió, golpeándose mentalmente. Sasuke decidió no darle mayor importancia al comportamiento de la pelirrosa, y salió de la tienda cargando su bolso en su espalda. Sakura guardó sus cosas rápidamente, desarmó la tienda y se dirigió hacia donde se encontraban los demás.
-Bien, bien- Kakashi observó detenidamente a sus estudiantes. Eran las 6 A.M, y no le sorprendía ver a Naruto y Sakura luciendo como si hubieran sido arrastrados de cabeza entre unos arbustos y que Sasuke llevaba esa eterna expresión estoica en su rostro. -Ahora que están todos despiertos, quiero mostrarles esto- El jounin comenzó a revisar dentro de su chaleco y Sasuke lo observó con desconfianza. -¿No irá a...?-
-Aquí está- Kakashi sacó la nueva edición del Paraíso Icha Icha de su bolsillo, y sus estudiantes retrocedieron unos centímetros, sus rostros tornándose azules.
-Na...¿nani?- balbuceó Sakura mirando al jounin sorprendida. Kakashi alzó una ceja y giró su cabeza hacia el libro. -¡Oh, lo siento¡me confundí!-
Los jóvenes suspiraron aliviados, su piel regresando a una tonalidad normal. Kakashi sacó un papel de su bolsillo, y lo colocó en el suelo. Estaba doblado en varias partes. Se inclinaron un poco para verlo de cerca y el jounin lo extendió revelando un mapa.
-¿Qué es esto?- preguntó Naruto tratando de descifrar la escritura.
-Es un mapa- respondió Sasuke como si fuera lo más obvio del mundo.
-¡Ya se que es un mapa, teme!- replicó Naruto enfadado. -¿Pero de qué?-
-Sospechamos que el pergamino se encuentra en alguna zona alrededor de esta cueva- explicó Kakashi señalando en el mapa.
-Está justo en el límite entre el País de la Tierra y la Aldea de la Hierba- comentó Sakura casualmente.
-Exacto- agregó Kakashi. -Por eso no nos tomará demasiado tiempo encontrarla-
-¡Argh!- protestó Naruto. -¡Está misión es muy aburrida!-
-Naruto, recuerda que un ninja siempre debe mirar más allá- Diciendo esto, Kakashi saltó a la rama más cercana y desapareció entre las copas de los árboles. Sus estudiantes reflexionaron unos segundos y finalmente lo imitaron y comenzaron el nuevo recorrido.
Avanzaron por horas entre la masa de árboles negros, pero todo estaba inquietantemente tranquilo. O al menos así lo veía Sasuke. Realmente le parecía estúpido de parte del Tsuchikage esconder un pergamino tan importante en un lugar como este. Era demasiado previsible. Tanto que llegaba a ser sospechoso. Debía haber algo más detrás de todo esto.
-Ya casi llegamos- sentenció Kakashi aumentando la velocidad considerablemente. Ya había oscurecido, y era mejor apresurarse y salir de ese bosque lo más pronto posible.
Sakura observó a sus compañeros para comprobar si sentían lo mismo. Había algo en todo esto que no encajaba y le provocaba una ligera sensación de inquietud.
-¿No creen que es algo extraño?- comentó una vez que Kakashi estaba fuera de vista.
-¿A qué te refieres Sakura-chan?- pregunto Naruto confundido.
-Que el pergamino esté escondido en un lugar como este- respondió Sasuke, mientras continuaba avanzando con la vista al frente. ¿Acaso Sakura le había leído la mente?
-Exacto- contestó la pelirrosa mirando a Sasuke un poco sorprendida. -Esto no puede ser tan fácil, debe haber algo más...-
-Supongo que pronto lo sabremos- dijo Naruto, señalando con su cabeza en dirección a lo que parecía ser un claro en el bosque. Sasuke y Sakura entornaron sus ojos para comprobar que, en efecto, ya habían llegado a la frontera de las dos aldeas. Los tres se escondieron inmediatamente detrás de unos arbustos, esperando las órdenes de Kakashi.
-¿Ven la cueva desde aquí?- preguntó Kakashi sin moverse del lugar. Los jóvenes asintieron. -Yo chequearé todo el perímetro, ustedes encárguense de eso-
-Hai- dijeron al unísono, observando a Kakahsi desaparecer en una nube de humo. Los tres escanearon el área para comprobar que estaban solos, y avanzaron silenciosos hacia la cueva.
Si hasta el momento el calor y la claridad les habían parecido escasos, no tuvieron más que poner un pie dentro de la boca de la cueva para arrepentirse. A medida que avanzaban, con pasos cortos y sigilosos, la temperatura descendía alarmantemente, y la oscuridad parecían tragárselos. Al acostumbrarse sus pupilas a la falta de luz, distinguieron el suelo, como una alfombra irregular que recorría el lugar, y las paredes, formadas por rocas asimétricas apiladas una junto a la otra. De cuando en cuando se oía el batir de las alas de murciélagos y su chirrido áspero y estridente. Sakura se abrazó momentáneamente cuando unos cuantos volaron a su alrededor. Continuaron su marcha en silencio, observando sus alrededores con cautela, pero no parecía haber nada fuera de lo normal.
-Creo que ahora entiendo al Tsuchikage- murmuró la pelirrosa mirando con desagrado a la nueva bandada de murciélagos que pasaba sobre sus cabezas.
-No lo sé Sakura-chan, me parece una cueva común y corriente.-dijo Naruto apoyándose casualmente sobre una pared. El rubio hizo una mueca de dolor cuando algo pareció hundirse bajo su peso y un ruido estruendoso hizo eco en la cueva.
-¿Qué fue eso?- preguntó Sakura después de unos segundos.
-¡Abajo!- exclamó Sasuke súbitamente, aplastando con sus manos a Naruto y a Sakura contra el suelo.
-¿Qué demonios te...?- la voz de Naruto murió en su garganta cuando decenas de kunais volaron zumbando sobre sus cabezas de una pared a otra. Permanecieron presionados contra el frío suelo unos segundos hasta que el ataque finalmente cesó.
-Eso estuvo cerca- dijo Sakura levantándose del suelo con cautela, y observando los kunais clavados en las paredes. -Arigato, Sasuke-kun-
Sasuke asintió y dirigió una mirada fría a Naruto. -No vuelvas a hacer eso, dobe-
-Teme...- gruñó Naruto -¿Cómo se supone que iba a saberlo?-
-No creo que sea un buen momento para discutir- interrumpió Sakura, previendo la dirección que estaba tomando la conversación. Los jóvenes simplemente miraron hacia otro lado y siguieron avanzando en silencio.
A medida que se abrían paso, la cueva parecía estrecharse cada vez más. La luz había desaparecido casi por completo, y los tres caminaban a tientas, tratando de evitar algún otro obstáculo como el anterior.
-Sean cautelosos- comenzó la kunoichi casi en un susurro. -Probablemente el pergamino se encuentra en la cueva después de todo¿cuál sería, de otro modo, el sentido de las trampas?- Los otros dos asintieron, y justo cuando Sakura reanudó la marcha, algo hizo contacto con su pie.
-¿Nani?- observó el suelo por un segundo y abrió los ojos desmesuradamente al notar la fina cuerda que unía ambas paredes. No tuvo tiempo de reaccionar cuando dos grandes shurikens fueron arrojados desde las paredes. Era inútil intentar esquivarlos, así que cerró sus ojos esperando el doloroso impacto...
Que nunca llegó.
-¡Argh!-gruño Naruto, arrojándose de rodillas al suelo y sujetando su brazo derecho con fuerza, tratando de parar el flujo de sangre.
-¡Naruto!- Sakura se arrojó a su lado, examinando horrorizada el corte profundo en el brazo del jinchuriki. -Esto no es bueno-
Sasuke estaba allí parado, rígido como una estatua, observando como Sakura trataba en vano de detener la hemorragia. Si sus compañeros hubieran volteado, habrían notado la expresión de sorpresa y frustración que tenía en su rostro. ¿Por qué no había podido reaccionar a tiempo? Al ver que los shurikens se dirigían hacia Sakura se había quedado paralizado, y no sabía porqué, lo cual lo frustraba de sobremanera. Y lo que era peor, pensar que Naruto había detenido los shurikens le hacía sentir una sensación de culpa que no entendía. De repente la voz de Sakura cortó su tren de pensamiento.
-Sasuke-kun¿puedes sostener esto un momento?- La pelirrosa estaba sujetando unas vendas empapadas en sangre con una mano, mientras emanaba chakra sobre el brazo de Naruto con la otra. Sasuke asintió y tomó las vendas, observando como Sakura empleaba ahora ambas manos para curar la profunda herida.
-Está bien, no te preocupes, Sakura-chan- dijo Naruto manejándose para esbozar una sonrisa a pesar del dolor. -Se curará solo después de un rato.- Sasuke sabía que se refería al poder curativo del Kyuubi, pero decidió no hacer ningún comentario al respecto.
-¡No está bien!- soltó Sakura enfadada, sorprendiendo a los jóvenes. La kunoichi bajó la cabeza, apretando los puños con fuerza. -Si hubiera reaccionado a tiempo, nada de esto habría pasado.-
-Sakura-chan, no es tu culpa- dijo Naruto tratando de animarla. -Ni siquiera el teme pudo reaccionar a tiempo- agregó sonriendo. -Hmph- El aludido giró la cabeza hacia un lado. No hacía falta que Naruto se lo recordara, ya era suficiente golpe para su ego.
Sakura rió débilmente, retirando sus manos del brazo de Naruto. -Ya terminé, pero no podrás mover tu brazo por un tiempo.-
-No te preocupes Sakura-chan, puedo manejarme perfectamente con un solo brazo.- dijo Naruto sonriéndole. Sakura sabía que eso no era cierto, y que Naruto solo estaba tratando de hacerla sentir mejor, pero le devolvió la sonrisa y continuaron avanzando en silencio.
Al fin Kami-sama parecía haberles tenido compasión, ya que durante el resto del camino, no se toparon con ningún otro obstáculo. Sin embargo, una sensación de inquietud molestaba a Sakura. Habían caminado más de una hora y no parecían llegar a ningún lado. Solo esperaba que esto no terminara como un film barato y se dieran cuenta de que habían estado caminando en círculos. Frío, oscuridad e incertidumbre no eran una buena combinación después de todo.
Después de otros terribles y dolorosamente prolongados cinco minutos de caminar en medio de la nada, se toparon con algo bastante inesperado. Una laguna. Era pequeña, sus aguas estaban quietas y la superficie se extendía como un denso manto negro. Los jóvenes se acercaron con precaución, y Sasuke arrojó una pequeña roca en modo de prueba. La superficie comenzó a ondularse, pero no sucedió nada extraño.
-¿Creen que esté allí dentro?- preguntó Sakura observando con curiosidad y nerviosismo a sus compañeros. Sumergirse en ese abismo negro parecía intimidante.
-Es probable.- respondió Sasuke secamente, escaneando la zona en caso de haber perdido algún detalle. Sin previo aviso, Sakura comenzó a desvestirse hasta que solo le quedaban sus calzas y la venda que envolvía su pecho. Se sacó los guantes y las botas y se dispuso a sumergirse.
-¿Qué estás haciendo Sakura-chan?- preguntó Naruto un poco alarmado, pero disfrutando la vista. Sakura se detuvo y volteó hacia el rubio.
-De ninguna manera voy a dejar que tú te encargues de esto con tu brazo en ese estado- replicó Sakura como si fuera lo más obvio en el mundo. -Y alguien debe quedarse a vigilar afuera en caso de que algo inesperado suceda- Sakura dirigió una mirada expectante a Sasuke.
-Como sea- respondió el Uchiha, ignorando la expresión de disconformidad de Naruto.
Justo cuando el Jinchuriki abría su boca para replicar, Sakura lo cortó con determinación visible en su rostro. -Naruto, voy a hacer esto quieras o no- El rubio sabía que era inútil discutir con Sakura cuando se ponía en ese estado de terquedad. -Bien- respondió de mala gana. Era obvio que estaba preocupado por la pelirrosa, a diferencia de Sasuke. Le dirigió una mirada desaprobatoria a Sasuke, que lo ignoró como si fuera un insecto en su zapato.
Sakura inhaló una bocanada de aire, y finalmente se sumergió. El agua estaba helada, pero comenzó a nadar con agilidad, sus entumecidos dedos rozando las rocas ásperas y húmedas de vez en cuando. Había sido una buena idea deshacerse de sus ropas, primero por la molestia y el peso que implicarían, y segundo porque estaba segura de que hubiera muerto de hipotermia si tenía que usar esas ropas empapadas. Siguió avanzando por un camino más estrecho, tratando de mantener los ojos abiertos en todo momento, y prestando atención a sus alrededores.
Mientras tanto, en la superficie, Naruto continuaba enviándole miradas asesinas al Uchiha.
-¿Cuál es tu problema?- preguntó Sasuke con frialdad.
-Deberías haber ido tú- respondió Naruto simplemente.
-Hmph, Sakura parecía convencida- replicó el Uchiha cortante. Su paciencia tenía un límite, y Naruto tenía el dedo en la línea final.
El jinchuriki dejó escapar un gruñido de su garganta y miró hacia otro lado. Sasuke no parecía preocupado. ¿Acaso era un iceberg con piel?
Sakura parecía haber perdido las esperanzas de encontrar algo, cuando distinguió una pequeña luz a la distancia. Sin pensarlo dos veces, avanzó rápidamente y sus ojos se iluminaron con lo que vio. Un pequeño pergamino estaba depositado sobre una columna y cubierto por una burbuja de cristal, para impedir que se arruinara. Tenía que ser este. Nadó hacia él con determinación, pero a pocos centímetros de alcanzarlo, algo pasó zumbando cerca de su pie. Una cuerda atada a un kunai se había enrollado en su pierna. Justo cuando se disponía a desenredarla, otra cuerda rodeó sus brazos por detrás, impidiéndole moverse. Trató en vano de zafarse, pero la cuerdas estaban reforzadas con chakra, y era imposible romperlas con los brazos atados. Dejó escapar una bocanada de aire involuntariamente. Ya había estado sumergida durante dos minutos, no iba a resistir mucho más.
Naruto había comenzado a caminar con inquietud de un lado a otro, y aunque Sasuke estaba apoyado sobre una pared, con las manos en los bolsillos, luciendo calmado y desinteresado, por dentro estaba perdiendo la paciencia. Sakura se estaba tardando demasiado. ¿Le habría ocurrido algo? Ya era suficiente, no podía esperar más.
-¿Qué haces?- preguntó Naruto sorprendido al ver al Uchiha sacándose su camisa.
-Voy a buscarla- respondió Sasuke simplemente. Naruto asintió un tanto desconcertado, e inmediatamente el joven se sumergió, dejándolo solo con sus pensamientos.
-Teme... Al parecer sí le importaba después de todo.-
Sasuke trató de ignorar el escalofrío que recorrió su cuerpo cuando su piel hizo contacto con el agua helada, y se abrió camino rápidamente, buscando alguna señal de Sakura. Después de pasar por un camino más angosto, distinguió finalmente a la pelirrosa, pero lo que vio no lo tranquilizó para nada. Sakura estaba aparentemente inconsciente, su pies sujetos al suelo y sus brazos atados detrás de su espalda. Nadó lo más rápido que sus entumecidas extremidades le permitieron, y arrojó un kunai para cortar las cuerdas. Sasuke la alcanzó, la tomó entre sus brazos y la llevó rápidamente hacia la superficie.
Naruto ya estaba contemplando la idea de ir a buscarlos él mismo, cuando Sasuke y Sakura salieron abruptamente del agua, el Uchiha arrastrando el cuerpo de la pelirrosa hacia la superficie. Una vez afuera, ambos respirando con agitación y tosiendo, se apoyaron sobre sus manos y sus rodillas, respirando profundamente el aire que tanta falta les hacía.
-¡Sakura-chan¡Teme¿Están bien?- preguntó Naruto preocupado, corriendo hacia sus compañeros. Ambos estaban pálidos, sus labios ligeramente azules y sus cuerpos empapados temblando ligeramente.
-Hai- respondió Sakura, aún tosiendo. -Oh no- En ese momento lo recordó, y un nudo se instaló en su garganta. Tragando con dificultad, hizo una mueca de dolor. -El pergamino- susurró casi sin aliento.
-¿Qué cosa?- preguntó Naruto desconcertado. A decir verdad, en ese momento lo que menos le preocupaba era el objetivo de su misión.
-Lo tengo- respondió Sasuke, revelando la esfera de cristal que había estado sosteniendo contra su pecho. El joven la golpeó suavemente contra el suelo, y la esfera se rompió, dejando libre el pergamino. Sakura levantó la cabeza y sonrío débilmente.
-Arigato, Sasuke-kun- Sasuke sólo miró hacia otro lado, tratando de aparentar indiferencia. -Si no hubieras llegado, probablemente estaría...-
-Ya olvídalo Sakura- la cortó fríamente. -Teníamos que recuperar el pergamino-
-Hn, si claro- bufó Naruto, observando al Uchiha con incredulidad. -¿Por qué no aceptas de una vez que estabas...?- Naruto se detuvo al ver la mirada amenazadora que le dirigía el Uchiha. -Bien, bien, me cayo...bastardo orgulloso- agregó por lo bajo, agradeciendo mentalmente que Sasuke no lo hubiera escuchado. Sakura los contemplaba confundida, pero decidió no darle mayor importancia al asunto, después de todo, ya habían conseguido lo que buscaban.
-Deberíamos salir de esta cueva lo más pronto posible- sentenció la pelirrosa, tomando el pergamino y guardándolo con cuidado en su bolso. Naruto asintió, Sasuke y Sakura procedieron a vestirse nuevamente y reanudaron su marcha, está vez con más cautela que nunca para evitar otras trampas.
-¿No deberíamos ver ya la salida?- preguntó Naruto, diciendo en voz alta lo que todos estaban pensando. Ya habían caminado cerca de media hora, al menos deberían ver un poco de luz a lo lejos, y aunque el jinchuriki no parecía darse cuenta, Sasuke y Sakura se sentían inexplicablemente cansados.
-Sí, esto es extraño- murmuró Sakura después de unos segundos, poniéndose a analizar la situación. -Solo teníamos que caminar derecho hacia la salida, así que no hay manera de que nos hayamos equivocado-
-Y no es un genjutsu- agregó Sasuke, que había activado su sharingan.
Sin previo aviso, Naruto comenzó a correr velozmente hacia el frente.
-¡Naruto!- exclamó Sakura enfadada. -¿¡Qué demonios estás haciendo!?- La pelirrosa comenzó a correr detrás del rubio, olvidándose por completo de las posibles trampas, y tratando de ignorar la fatiga que sentía.
-Dobe- gruñó Sasuke, siguiendo a Sakura. Se sentía bastante cansado, y no entendía bien porqué, pero decidió no darle importancia y corrió detrás de la pelirrosa.
Un fuerte golpe se escuchó a lo lejos, y Sakura y Sasuke llegaron para ver a Naruto sentado en el suelo
-¿Qué sucedió Naruto?- preguntó Sakura alarmada.
-Velo por ti misma Sakura-chan- respondió el rubio, señalando hacia el frente con la cabeza. Sakura camino lentamente hacia donde Naruto había indicado, y después de unos pasos, se topó con una pared.
-Hn. Justo como pensaba-
-¿Nani?- Sakura volteó y dirigió una mirada confundida a Sasuke, que venía caminando desde el otro lado.
-Volví hacia la laguna para ver si nos habíamos equivocado de camino- explicó Sasuke secamente. -y también me topé con una pared-
-Entonces sólo tenemos que demolerlas para salir.- inquirió Naruto como si fuera lo más obvio del mundo.
-Tú te has dado cuenta¿ne, Sasuke-kun?- preguntó Sakura después de unos segundos. Sasuke simplemente asintió, y Naruto los observó confundido, en parte por el débil tono de voz con el que había hablado la kunoichi.
-¿De qué hablan Sakura-chan?-
-Desde que llegamos aquí, nuestro chakra ha disminuido considerablemente. Es natural que tú no lo notes, después de todo tu chakra es prácticamente ilimitado, pero yo he perdido una gran cantidad, más aún al salir de la laguna.- Sakura se apoyó contra una pared para sostenerse, sintiéndose aún más mareada que antes, y unos segundos después cayó de rodillas al suelo con un golpe seco, su espalda aún apoyada contra la pared.
-¡Sakura-chan!- exclamó Naruto preocupado, despegándose del suelo prácticamente de un salto.
-¡Maldición, Sakura!- Sasuke se agachó a la altura de la pelirrosa y pasó su brazo por detrás de sus hombros para alejarla de la pared, inconscientemente acercándola más hacia él. -Estas no son paredes comunes- explicó Sasuke, dirigiéndole una mirada de reojo a la kunoichi. -Si intentamos derribarlas utilizando chakra, absorberá todo lo que nos queda. Naruto, inténtalo tú.-
-Hai- Naruto comenzó a caminar hacia la pared, pero Sakura lo detuvo.
-No debes utilizar ese brazo- le recordó Sakura, su voz sonando ligeramente temblorosa y menos autoritaria de lo que deseaba. Naruto observó detenidamente a sus compañeros. Sakura apenas podía hablar, y Sasuke se veía bastante fatigado.
-Sakura-chan, es la única manera de salir de aquí- replicó con determinación. Formó un sello con sus manos y un Kage Bunshin apareció a su lado. Naruto comenzó a acumular chakra en la palma de su mano, aunque era difícil mantenerlo en ese lugar y tratar de suprimir el dolor punzante que sentía en su brazo al mismo tiempo.
Sasuke tenía la vista fija en el jinchuriki, pero aún estaba sujetando a Sakura firmemente por los hombros. La pelirrosa levantó su cabeza, y notó que sus rostros estaban muy cerca, aunque el no parecía darse cuenta. En otro momento, hubiera saltado de alegría, pero la perdida de chakra la estaba agotando cada vez más y no podía pensar claramente.
Después de numerosos intentos sin resultado, Naruto finalmente consiguió hacer un pequeño Rasengan, suficiente para derribar la pared. Giró la vista hacia sus compañeros abriendo la boca para decir algo, pero su expresión se suavizó y una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro cuando los vio a ambos dormidos, Sasuke aún sosteniendo a Sakura contra sí. -Supongo que podemos descansar aquí hasta que se repongan-
El jinchuriki caminó hacia ambos y se sentó junto al Uchiha, mirando hacia el techo, pensativo. Había sido un largo día, y francamente no esperaba nada mejor para el próximo. Debían completar esta misión cuanto antes, para volver a Konoha con sus vidas normales. Naruto alejó todo pensamiento negativo de su cabeza y cerró los ojos, intentando conciliar el sueño al igual que sus amigos. Amigos...había pasado mucho tiempo desde que llamaba o trataba a Sasuke como un amigo, pero quizás las cosas comenzarían a volver a la normalidad después de todo...
(1) Técnica de elemento agua.
REVIEWS ONEGAI!
