N/A: ¡HOLA! Sus comentarios me han hecho reír muchísimo; en verdad que alegran mis días tristes! Pensaba publicar mañana, pero ya que estoy aquí y tengo un break en el trabajo, y ustedes han sido tan buenas/os conmigo, aquí les dejo este capí.
También quiero aprovechar para invitarles a leer mi nuevo fanfic llamado: Destino de Amor. Ya he empezado a publicar y son capítulos cortos -menos de 1200 palabras- así que es una lectura muy digerible. Espero que lo lean y me saluden por allá.
¡Disfruten la lectura!
Capítulo Seis
Fue breve, pero sentía que en su estómago aun revoloteaban mariposas involuntariamente.
Cuando se separaron, Peeta la miró con fascinación tal, que se sonrojó como nunca antes en su vida. Pero al mismo tiempo la llenó de mucho miedo.
No le gustaba nada lo que Peeta Mellark comenzaba a despertar en ella; por lo que su reacción fue la de siempre: salir huyendo de la situación que desconocía y que no podía controlar. Así lo había hecho cuando niña, después como joven y ahora lo hacía como adulta.
Sin embargo, el día aun no terminaba, por lo que cuando llegó al jardín, se encontró con Finnick Odair –precisamente iba ir a buscarte. Me has hecho ganar cincuenta billetes.
-De eso nada. Has hecho trampa al recordarle lo de la ensalada –le interrumpió Haymitch –se anula la apuesta. –Finnick se encogió de hombros indiferente – ¿En dónde has dejado al chef, preciosa?
-¿Chef? ¡Oh! Te refieres a Peeta-Peet. Esto se pondrá interesante –dijo Finnick observando a la joven divertido.
Katniss giró los ojos molesta –nada fuera de lo normal, Odair. –Ahí estaban sus secas contestaciones, ¿Por qué no salían así de naturales con Peeta?
-Yo no diría eso –comentó Johanna acercándose hasta ellos.
-Vale. ¿Quién de los tres lo invitó? –Ordenó saber cruzándose de brazos.
-¿A quién invitaron? –Gale llegaba con el resto de la banda.
Fue Johanna quien se adelantó diciendo – ¿no piensas saludarme, hermoso?
Gale lanzó una breve mirada a Katniss antes de asentir –por supuesto, Jo. Después de todo eres mi chica favorita.
Finnick y Haymitch bebieron repentinos tragos largos de sus respectivas bebidas; pero Katniss estaba demasiado ocupada buscando donde esconderse, como para darse cuenta de algo, ya que Peeta venía saliendo de la casa, llevando el enorme recipiente con la ensalada lista.
-¿Qué hace él aquí? –gruñó Gale mirando el mismo punto que veía Katniss. Soltó a Johanna de su abrazo y se irguió en toda su estatura.
Johanna quiso compartir miradas cómplices con alguien, pero Haymitch ya se había alejado a saludar a algunos vecinos, Katniss se había esfumado y Finnick parecía tan 'sin saber que hacer' como ella. –Ha venido conmigo. –Dijo finalmente. A Finn y a ella les había parecido buena idea en el momento, pero se habían olvidado de este pequeño detalle. –Voy con él.
La observaron alejarse antes de hacer algún comentario –Y… ¿Qué tal te trata la música? –preguntó Finnick adoptando su famosa actitud relajada.
Gale Hawthorne giró los ojos y se alejó en búsqueda de una cerveza.
Katniss hizo muy bien su trabajo de esconderse; ya fuera ayudando a Lavinia, o dando largos paseos al tocador; lo que fuera que la mantuviera alejada de Peeta Mellark. Aunque eso significara ignorar la tesitura de sus labios, el calor de su respiración, la calidez de sus manos.
No podía permitirse pensar en eso. Mucho menos si en ese preciso momento era Johanna la que reía de las bromas del chef; y no ella (como bien se dio cuenta) 'Recuerda que así es como tú lo quieres; bien apartado de ti' El tono de su pensamiento en claro reproche.
-¡Todos a la mesa!–Effie Trinket exclamó aplaudiendo con entusiasmo desde el otro lado del jardín. – ¡Katniss, querida! ¡Ven! –La joven se acercó arrastrando los pies – Siéntate con mi amigo Cinna. Cinna, esta es Katniss, la chica de la que te he hablado. ¡Cinna es un reconocido asesor de imagen en Nueva York y ha aceptado ayudarnos contigo! –Chilló al borde de la emoción.
La cantante estudió al hombre que le acababa de ser presentado. Había algo en su porte erguido que destellaba elegancia y buen gusto. Sus ropas eran clásicas y a la moda. –Creí que en las reuniones de este tipo cada quien se sentaba donde quería –dijo guiñándole un ojo con sencillez.
Katniss decidió de inmediato que le agradaba –no sería Effie si lo hiciera de otro modo.
-Tienes razón. –Aceptó Cinna.
Durante todo el tiempo que duró la comida, Katniss sintió los ojos de Peeta observándola con insistencia (se sentó justo frente a ella); aunque la cantante evitó su mirada (le provocaba extrañas sensaciones en el vientre). Agradecida de poder distraerse con algo, escuchaba atenta todas las anécdotas que platicaba Cinna amenamente.
Pero cuando Peeta le pidió la sal directamente a ella; no pudo ignorarlo. Tomó el pequeño salero y lo pasó a través de la mesa. El chef atrapó su mano más de lo necesario. El cosquilleo que le recorrió el brazo la mantendría atenta a todos y cada uno de los movimientos de Peeta Mellark, eso sí, por el rabillo del ojo.
Entonces no queriendo ser obvia; fingía escuchar la conversación de otros comensales. Si Peeta reía, ella reía más fuerte; pero con el único propósito de demostrarle que su presencia no le afectaba.
Claro que tuvo que parar cuando escuchó que Finnick murmuraba a Johanna –creo que ha bebido demasiada cerveza.
Si tan solo supieran que no había probado ni una sola gota de alcohol en todo el día, pero no los corrigió y dejo de reír como desquiciada.
La comida terminó y todo mundo elogió los bocadillos que Johanna había llevado. –Qué va, el crédito es de Peeta; él me ha ayudado a prepararlos –dijo dando palmaditas de aprobación a la cabeza del rubio, que sonreía un poco incómodo.
Katniss se levantó repentinamente molesta de la mesa; pero no sabría decir exactamente porque razón se sentía así; si porque su amiga empleó el nombre del chef en lugar del apelativo con que se dirigía siempre a él; o por el hecho de que todos parecían adorar los bocadillos de Peeta; o porque ella no había sido la única auxiliada por el chef para condimentar alimentos.
¿También besaría a Johanna en sus dominios, entiéndase; la cocina?
Genial. Ahora le molestaba esta última posibilidad.
-¿A dónde vas, cubo de azúcar?
-Déjame sola, Odair.
-Pero si te estás perdiendo toda la diversión. Haymitch se ha pasado de copas y se está yendo de lengua.
-¿Y qué hay de novedoso en eso?
-Tienes razón; absolutamente nada. Alguien debe insinuarle que le urge encontrar un nuevo entretenimiento para sus fiestas.
-¿Qué quieres? –Se detuvo la cantante parándose de golpe.
-¡Hey! ¿Es que necesito una razón para hablar con mi representada? –dijo colocando una mano en su pecho haciéndose el herido.
-En serio que quieres.
-Es claro que no tiene a quien fastidiar –comentó Gale Hawthorne conforme se les acercaba.
Finnick se enderezó para ganar altura –Quería salvarte de cara-dura-Hawthorne pero como no lo has permitido… –se apartó con las manos en su cintura y con toda la dignidad posible.
-Cara de culo –gruñó Gale entre dientes. La verdad es que nunca se habían llevado muy bien esos dos. – ¿Por qué me estás huyendo? –soltó entonces directamente a la joven.
Katniss no pudo sino fruncir el ceño – ¿ahora me hablas? Y no me oculto de ti.
-¿Entonces huyes del rubicundo novio de Johanna? –Rápido contestó con las cejas alzadas.
La palabra que empleó para describir a Peeta hizo que le hirviera la sangre –no sabía que era su novio.
-Novio, amante, accesorio, llámalo como quieras. Simplemente está de paso. Tipos como ese no duran.
-¿A qué te refieres? –preguntó cruzándose de brazos.
Gale se encogió de hombros –es como Odair. Una vez que obtienen lo que quieren, no regresan jamás.
-Lo dice don experto. ¿A cuántas chicas has dejado esperándote al día siguiente?
-Es diferente; ellas sabían que no era nada serio. –Dudó antes de agregar –Además no son a quien yo quiero...
Pero Katniss lo interrumpió bruscamente -creo que en lugar de avisarme a mí sobre el tipo de persona que es Peeta, deberías ir a decírselo a Johanna. –Sanjó harta y sin querer escuchar más a su amigo –después de todo, es su 'rubicundo novio' ¿no es así?
-Katniss… –comenzó él pero la joven ya se había alejado.
Decidiendo que ya había tenido suficiente por un día; fue a despedirse de Effie; sobre todo porque era la única que se sentiría ofendida si no lo hacía.
-¡¿Tan pronto?! ¡Pero si aún tengo agendado encender una fogata en punto de las seis! ¡Finnick ha traído malvaviscos; y pescado para asar a las brasas!
La joven puso la mejor cara de tristeza que pudo; sin embargo quería irse de inmediato –prometo que la próxima me quedaré hasta el final –le aseguró aunque ya pensaría, llegado el momento, como librarse de su promesa.
-Al menos déjame buscarte quien te lleve…
-Puedo hacerlo yo –era justo el hombre al que había estado evitando por horas.
-¿Tú también te vas? –dijo Effie haciendo un ridículo puchero.
-Sí. Pero antes quiero agradecer su encantadora hospitalidad. Lo he pasado increíblemente bien.
Las palabras de Peeta y su maravillosa sonrisa lograron aplacar la decepción de la colorida asistente –Oh, bueno. En realidad no ha sido nada.
Katniss aprovechó para escabullirse como magistralmente hizo todo el día. Ni modo. Tendría que tomar el autobús porque ni loca iría en el auto de Peeta.
-¡Katniss…! –Dijo dándole alcance en la calle arriba de su auto, gracias a que los de seguridad habían tardado en abrirle la puerta.
-No debería sorprenderme que te hayas librado tan pronto de Effie; posees en verdad una labia excelente –no le dio tiempo de contestar cuando agregó –no es necesario que me lleves a casa; puedo cuidarme sola.
-Lo sé, pero he prometido a Effie que lo haría y no quieres que se entere de mis malos modales ¿o sí?
-Si tú no le dices yo tampoco… –dijo mientras seguía caminando.
-Sube, Katniss. No seas obstinada. –Peeta trataba de hablar y manejar al mismo tiempo –vas a provocar que tenga un accidente. ¿Cargarías con eso en tu consciencia?
-Sobreviviré –Como no lo escuchó responder, se detuvo para ver que había sido del joven. Notó que había estacionado su automóvil en la calle donde, por cierto, estaba prohibido hacerlo. Corrió para alcanzarla. – ¿Qué crees que haces? –Preguntó cuando llegó a ella.
-Cumplir con mi palabra. Te acompaño a tu casa. Effie me ha pedido que me asegure de que llegas bien y que te acuestes a las ocho como una chica buena.
-Que gracioso. –Como siguieron andando Katniss agregó – ¿sabes que te ganarás una infracción por estacionarte ahí, verdad?
Peeta le restó interés –será la única multa que valga la pena.
-Vale. –Concedió con un suspiro antes de seguirse alejando. –Llévame a casa.
-¿Lo permitirás? –Preguntó Peeta con una gran sonrisa.
-Lo haré. ¡Honestamente esto es ridículo! –Dijo pero sintió un agradable alivio.
Llegaron al auto y Peeta se apresuró a abrirle la puerta. Katniss giró los ojos por sus actitudes caballerosas pero no comentó nada.
Por más intentos que hizo el chef para obtener conversación Katniss se empeñaba en contestar con monosílabos –no me lo estás poniendo fácil, ¿sabes?
-No soy como cualquier otra chica que hayas conocido.
-Definitivamente no –dijo sonriendo –y esa ha sido una buena respuesta larga.
-No esperes mucha conversación, a penas te conozco –dijo Katniss mirando por el lado de su ventana.
-Entonces conozcámonos. Sal conmigo.
-No. Además ya salgo con alguien –la mentira salió redonda de su boca. ¿Qué era esto? ¿Una forma de protegerse? Pero además quiso añadir 'Y tú besas a Johanna en la cocina por si fuera poco'.
-Oh –eso en verdad que no se lo esperaba, Johanna le había asegurado que la chica no tenía novio (y ella tampoco como se lo hizo saber mientras él reía nervioso) –como amigos entonces -insistió. –Siempre quise hablarte en el colegio.
Esta confesión sobresaltó a Katniss, que preguntó tímidamente – ¿y por qué no lo hiciste?
Peeta se rió sin humor – nunca reuní el valor supongo. –Se estacionó donde la joven le indicó. –Bonito vecindario.
-Si te gusta vivir rodeado de filipinos supongo que no está mal. –En lugar de salir, se quedó sentada un poco más de lo debido.
Por supuesto Peeta tuvo que aprovechar – ¿Que dices entonces sobre salir? –Antes de que se negara agregó –puede que te muestre los lugares secretos donde los chef de la ciudad compran sus insumos.
Katniss sonrió por el pobre intento de tentarla –bueno. –Aceptó sabiendo que una amistad con Peeta no le haría daño –Gracias por el aventón –salió sintiéndose más contenta de lo que había estado en toda la tarde.
-¿Katniss? –preguntó Peeta estirándose para poder verla por la ventanilla.
-¿Uhm?
-Mañana paso por ti –le informó antes de arrancarse.
Katniss se quedó preguntando si no había hecho mal en aceptar.
No.
Rapidamente desechó esa idea porque después de todo; Peeta Mellark no besaba tan mal.
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Seeee... Que lo expresen todas las que lo avalan n_n ! Jiji. Próximo capítulo: ¿Cita o drama? Opinen :D
