Salvedad para Amar.

Por Cmils.


Capítulo 7.

POV Edward.

-Éste, es Ben-Lo introduje.

-Ben Cheney para servirle, señora-Se presentó el administrador de mi propiedad.

-Muchas gracias, Ben-Mi Bella correspondió el saludo con fina cortesía.

-Bella, te presento por último a su mujer y nuestra ama de llaves...

-Bienvenida a su nuevo hogar señora Cullen, mi nombre es Ángela-Saludó Ángela, recibiendo a mi mujer con una amplia sonrisa.

Ángela y Ben, habían trabajado para mi familia por años, se conocieron allí, se casaron y cuando me mudé aquí, hace ya casi tres, mi madre había sugerido que ellos se encargasen de administrar de mi propiedad ya que ellos tenían la experiencia que se necesitaba para mantener en funcionamiento éste hogar. Cuestión que me había parecido una gran idea porque me ayudaría a concentrarme plenamente en los viajes, negocios que manejaba, y ahora también, en mi nueva familia. Además, confiaba en ellos, igual que en Liam, Siobhan, Garrett, Peter y Charlotte, quienes conformaban el resto del servicio de la casa y ya habían presentado sus respetos a mi esposa recibiéndola en la entrada.

Ahora, Ángela, ayudaría directamente a mi Bella con todos los detalles para ocupar su lugar cómo la señora de la casa desde mañana.

-Buenas noches, señora Cheney, es un gusto para mi conocerla.

-Llámeme Ángela, señora Isabella.

-Está bien, Ángela pero sólo sí me llamas Bella a cambio-Aportó con sencillez.

-Señora Bella-Se corrigió Ángela a sí misma sonriendo.

Mi mujer le dio otra sonrisa cómplice.

Sonreí para mis adentros. Seguramente se llevarían muy bien.

-Señores Cullen. El aposento principal ya está preparado para ustedes y sus pertenencias ya se encuentran acomodadas allí-Informó Charlotte al llegar al recibidor-¿Le gustaría que le ayudara a cambiarse y refrescarse?-Le ofreció a Bella directamente.

-Sería muy agradable-Contestó mi Bella me miró esperando saber qué haría yo.

-No te preocupes, mi amor. Me encargaré de algunos pendientes y luego me reuniré contigo arriba en unos minutos.

-Acompáñenos, por favor-Le pidió Ángela a mi mujer, quien, un poco sonrojada les siguió al tercer piso de la mansión en donde se encontraba nuestra recamara.

Ella asintió retirándose mientras yo me dirigí a mi despacho y me serví una copa de Brandy.

Sin decirlo, le he dado espacio a mi Bella para que se sintiera cómoda en nuestra casa, la conociera un poco y se preparara en nuestra habitación para lo que venía, consumar nuestra unión, mientras yo, en estos momentos, me abocaba a la tarea de intentar controlar la imperiosa necesidad de amar a mi mujer como si fuera un verdadero loco y hacerla mía en todas las formas que me había imaginado en estos días, y quizás, y con un poco de suerte, lograr dejarla en estado. A la espera de nuestro primer hijo.

Bebí un trago y para distraerme, firmé un par de autorizaciones de zarpe para la navegación que algunos de mis barcos requerían para iniciar los viajes programados para el próximo mes.

Aún así, no podía dejar de pensar en mi Bella… considerar que está noche ella me honraría entregándome su virtud, era absolutamente satisfactorio, y de acuerdo con eso, debía tomar las cosas con calma. Tal y cómo lo había recomendado mi padre está tarde al hablar conmigo, antes de marcharnos de nuestra fiesta.

Era cierto, porque el deseo que Bella había despertado en mí está esta mañana al admirar su hermosura, había aumentado con el paso de las horas y no me había permitido pensar en otra cosa que no fuera en hacerle el amor hasta perder la conciencia. Por suerte, nadie lo había notado, sólo, mi padre, quien, poniéndose en mi lugar, u tal vez, adivinando mis sentimientos, me aconsejó en privado, actuar con tranquilidad y preocuparme de que ella disfrutara tanto o más que yo. Todo esto, porque a él también le había pasado lo mismo cuando desposo a mi madre y gracias a que mi abuelo le recomendó lo mismo que él me aconsejó, la vida íntima de mis padres desde el principio ha sido óptima.

Había pasado un poco más de media hora y creo que había podido dominar un poco mi lujuria, aunque, debía reconocer que las ansias por estar con ella en todos los sentidos no habían desaparecido, al contrario, creo que cada minuto que pasaba se hacían más fuertes.

Ya nada importaba, era nuestro momento, debíamos vivirlo y pondría todo de mi parte para hacer feliz a mi mujer está noche y el resto de nuestros días.

Y con ese pensamiento me dirigí a prepararme para nuestro encuentro.

POV Bella.

Sinceramente estaba impresionada.

Cada cosa que descubría de éste, mi nuevo hogar, me encantaba. Los jardines eran amplios y la mansión en sí, a pesar de sólo verla por fuera de noche, era imponente. Una verdadera maravilla en ladrillo. Por dentro, era increíblemente acogedora, un espacio amplio, decorado elegantemente pero sin perder la sencillez que otorga un verdadero hogar.

Me sentí en casa.

Charlotte y Ángela amablemente me enseñaron parte de la casa, me ayudaron a sacarme el abrigo, el vestido de novia y llenaron la bañera con agua tibia en el cuarto de aseo de la habitación en la que habían acomodado parte mis cosas junto con las de Edward.

En la recamara principal, donde me encontraba ahora, había una pequeña chimenea encendida en un extremo, la cual, mantenía la temperatura adecuada para calentar esta gran habitación.

Había también, cuatro candelabros que en forma estratégica iluminaban tenuemente la gran cama de madera labrada que estaba perfectamente acomodada y todo su alrededor. En medio dosel colgaban dos telas blancas que permanecían abiertas hasta que decidiéramos cerrarlas para darnos mayor intimidad.

Mis ojos se concentraron en los pétalos de rosas que se encontraban repartidos en el centro de la cama formando un corazón.

Contuve el aliento al imaginar lo que pronto haríamos sobre ellos…

Me senté en el tocador y me observé en el espejo. Los sonrojos ya casi habían desaparecido y mi rostro estaba completamente limpio. Mi cabello seguía recogido para evitar mojarlo cuando me refrescaba con el baño, el cual, había servido para relajarme antes de estar con mi marido.

Miré hacía a más bajo y vi lo que llevaba puesto como pieza interior. Mis mejillas volvieron a encenderse y cerré mi albornoz de inmediato para cubrir la segunda parte más osada de la lencería que me habían obsequiado para esta noche.

Mis ojos se concentraron en mi mano, específicamente en el anillo de bodas que resplandecía allí y toda vergüenza pasó. Esta era mi nueva vida y debía disfrutarla.

Sonreí al recordar la hermosa boda que tuvimos. Fue realmente un sueño hecho realidad.

Un segundo más tarde la puerta se abrió con lentitud y un Edward ya cambiado para dormir y con el cabello mojado entró en mi búsqueda.

Le sonreí y fue mágico. Instantáneamente los miedos que podrían haberse presentado en mi porque llegara esta noche desaparecieron a penas me encontré con su mirada.

Al verme, mi esposo cerró la puerta por dentro y con llave. Luego, él me regaló la primera caricia con los ojos… para mí fue cómo sí me hubiera llamado porque sin darme cuenta me levanté y fui a su lado para devolver el gesto de acariciarle de alguna manera.

Estábamos frente a frente y ninguno dijo nada.

No era necesario.

Edward se acercó y me estremecí ligeramente al sentir que sin aviso me encerraba en un abrazo atrayéndome hacía él. Su boca ansiosa encontró a la mía segundos después. He de reconocer que me quedé sin aliento al responder su beso, pero, no desaproveché mi oportunidad porque mis manos se enredaron en su cuello y en su cabello de inmediato, acercándolo aún más a mí mientras mis labios se entreabrieron para que su lengua invadiese mi boca por primera vez.

Fue exquisito.

El sabor de su aliento era una mezcla de licor dulce y menta, lo que, sin esperarlo, me resultó absolutamente irresistible.

Nos separamos un poco con la respiración entrecortada y dándonos cuenta de la intensidad que lograría nuestra primera entrega.

Edward no se sorprendió por eso y volvió a besarme pero con más calma está vez, haciéndome sentir desfallecer por querer pertenecerle ahora mismo.

Era fácil besarlo y perderse en las sensaciones que provocaba. Sinceramente sentía que cada centímetro de piel que él acariciaba, aunque estuviese cubierta, quedaba bajo su dominio.

Me dejé llevar por completo cuando una de sus manos llegó hasta mi cabello y lo soltó para dejarlo caer libremente, mientras, su otra mano, bajaba lentamente por mi espalda, llegando a mi cintura para buscar el camino que lo llevara a deshacerse del nudo de mi bata.

Los besos y las caricias se descontrolaron mientras él terminaba de abrir y retirar mi albornoz.

Me concentré en observar su próxima reacción.

Cómo esperaba, Edward dejó de respirar y se congeló al observar mi provocador corsé. Sus verdes ojos parecían haberse fundido y recorrían cada detalle de la prenda de color perla con vuelitos de encajes casi transparentes que me cubrían hasta el muslo y que yo llevaba puesta para él.

-Eres perfecta, amor mío-Casi ronroneó-Perfecta para mí…

-Y tú…-Le respondí besando su barbilla para llegar a sus labios-También para mí...

Mi confianza creció y me animó a continuar besándolo sin parar y comenzar a desvestirlo también. Me fue fácil lograr desnudarlo de la cintura para arriba porque prácticamente Edward permitió que retirara una a una las prendas y sin temor acaricié su pecho con la yema de mis dedos, conociendo cada una de las líneas de sus músculos, mientras, sus manos fueron directo a soltar las amarras que se encontraban por delante y con un poco de prisa.

-Te deseo tanto…-Me dijo besando mi garganta-Que no sé sí pueda controlarme está noche… quiero hacerte el amor hasta perder la razón…

Mi corazón latió fuerte.

-Tómame, Edward-Susurré-Quiero ser tuya en todos los sentidos en los que te pueda pertenecer…

Mi marido se dejó llevar por mis palabras al pie de la letra y nos acercó unos pasos más cerca de la cama.

-Mi Bella…-Dijo con voz orgullosa.

El corsé con fue retirado con delicadeza por completo y quedé totalmente expuesta a su mirada.

-Eres…-Tragó en seco-Gloriosa…

Ni él ni yo nos resistimos, volvimos a reclamar nuestras bocas, ahora por la gran necesidad de sentirnos entre los brazos del otro.

La pasión que habíamos despertado no me abrumó. Al contrario, algo en mi interior, me pedía más e intentaría satisfacerlo.

Nuestros cuerpos se reclamaron en caricias otra vez cuando su torso se apegó a mi cuerpo nuevamente, haciendo estragos en lo que respecta a mi cordura. Si, sentía que la piel comenzaba a encenderse desde adentro mío.

Específicamente de mi parte inferior, entre mis piernas.

Edward me recostó con cuidado entre los pétalos e instintivamente me abrí a él sin ningún pudor. Encajamos muy bien cuando se acomodó encima de mí para que yo no cargara nada de su peso.

Su boca y lengua no paraban de recorrer mi cuello.

Luego y lento comenzó a descender hasta el medio de mis pechos… Mis ojos se cerraron al sentir a una de sus manos jugar con uno de mis senos y lo amasaba con cuidado para empezar a darme el placer del cual sólo había oído hablar.

Suspiré suavemente para intentar calmar a mi corazón.

Era maravilloso sentirlo respirar contra mi piel mientras yo hundía mis manos en su ya despeinado cabello y lo apretaba un poco en el mismo instante en que sentía a su mano descender más abajo de mi estómago.

De pronto, Edward pareció que me había leído la mente porque hizo exactamente lo que yo quería… llevó su mano allí, aún más abajo, justo allí.

Gemí audiblemente y Edward alejó su mano y se contuvo.

-¿Estas segura de que quieres continuar? Sí quieres podemos… Ir con más calma…

Busqué su rostro y negué con la cabeza.

-Estoy segura, vida mía. Continúa-Alenté.

Edward sonrió agradecido, sus dedos volvieron a hacerse paso por mi cuerpo tanteando toda la humedad que encontró.

-Está, es mi entrada a ti, Bella-Explicó con su aterciopelada voz ahora ronca.

Los pensamientos coherentes se alejaron de mí cuando sentí que abajo algo en él se despertaba, aumentando de tamaño y chocando con uno de mis muslos.

Eso era su…

Tragué en seco disimuladamente.

Era grande. Muy grande, a pesar de estar aún dentro de su pantalón de pijama.

Sus besos volvieron a mi boca y se hicieron más profundos y demandantes.

Yo no me quedaba tan atrás. Me dediqué a delinear y recorrer su espalda y a tocarlo por todas partes a las que tenía acceso y volviendo a subir por la misma ruta, pero, ahora, marcándole con mis uñas intencionalmente sin causarle daño. Edward gruñó contra mis labios, completamente encantado, y de alguna u otra forma, eso lo animó a continuar con mayor ímpetu porque sus dedos se hicieron paso adentro mío. Entrando un poco y saliendo despacio.

Santo cielo…

Él también sabía cómo tenerme a su merced.

-Quiero poseerte totalmente…-Declaró.

Dejé de respirar ante la sorpresa… yo había creído que en cierto minuto él enterraría sólo su dureza en mí pero eligió abrirse paso con sus besos, y he de reconocer que me gustó muchísimo, sobre todo cuando ingresó más adentro aumento la velocidad y agregó otro dedo.

Necesité aire y comencé a tomarlo entrecortadamente.

Me estaba volviendo loca de deseo… sentía que por dentro mis paredes internas se contraían y comenzaban a extenderse.

Lo entendí, me estaba preparando para él.

Volví a gemir con más fuerza y Edward lo esperaba está vez. Entreabrí los ojos y lo vi sonreír absolutamente complacido por lo que vio en mí.

Luego, mi marido retiró de improviso la mano que estaba en mi interior y la llevó a la altura de su rostro. La miró, la olfateó, se la llevó a la boca y probó la viscosidad que aún estaba en sus dedos, mientras yo me sonrojaba profusamente quedando con las ganas de que entrara en mí pronto.

-Tu esencia… es exquisita-Comentó alejándose un poco, bajándose el pantalón y retirándolo rápidamente y haciendo que volara por los aires.

La que sonrió ahora fui yo al verlo desnudo, excitado y pensar que era… sólo por mí.

Su miembro erguido con orgullo era la cosa más extraña e interesante que jamás había visto con anterioridad.

Bajos instintos se despertaron al querer tocarlo, acariciarlo y saborearlo… No me reconocí a mí misma pero me encantó el grado de naturalidad que sin saber habíamos logrado en estos pocos minutos de intimidad.

Sin duda sentía que Edward era mi otra mitad.

No me moví. Quedé totalmente abierta para él, esperando sentir que se apegaba a mí nuevamente sin nada separándonos… fue grandioso.

Supo cómo empezar. Entrelazó nuestros cuerpos una vez más y un calor maravilloso se encendió. Me besó de nuevo una y otra vez con el fin de que ambos elevamos el grado de la pasión.

No sé cómo pero él leía mi cuerpo cómo sí fuera el suyo… me tocaba en el lugar exacto, me susurraba palabras dulces… me amaba cómo sí su vida dependiera de ello… y yo…yo me sentía delirar…

-Ya estás lista para recibirme, mi amor-Me avisó entre besos.

Era la hora de ser un solo ser. No tuve miedo. Estaba lista para que él hiciese lo que quisiera conmigo.

-Dolerá un poco-Me advirtió-Pero sólo será una vez. Prometo que seré cuidadoso.

Asentí, me miró intensamente, volvió a besarme y arremetió.

Me tensé inevitablemente cuando la punta de su miembro se ubicó en donde debía y comenzó a empujar.

Su intromisión poco a poco se fue deteniendo hasta que llegar a la barrera que daba prueba de mi virginidad.

Edward escondió su cabeza entre mi cuello y la almohada y continuó de golpe, logrando que yo me manifestara con un quejido.

Mis dedos bajaron y arrugaron las sabanas que afortunadamente encontraron en el segundo exacto en que su gran virilidad se coló adentro rompiendo por completo el signo de pureza en mi interior.

Finalmente era su mujer.

Su rostro se alzó para ver mis ojos.

De pronto, sentí como mis paredes le hacían paso poco a poco hasta que se adentró por completo, llegando hasta lo más profundo, casi tocando el límite.

Solté otro quejido...

Finalmente era suya…

Ardía, dolía y volvía a arder pero sentía que era capaz de soportarlo.

Mis brazos reaccionaron ante el dolor y lo abrazaron con fuerza. Tomé aire con fuerza, cerré los ojos y Edward percibió mi incomodidad. Retrocedió levemente, escondió nuevamente su rostro en su antebrazo y desde su pecho se escapó un gruñido para intentar contenerse.

-Haré que olvides el dolor…-Indicó, irguió la cabeza otra vez y secó con sus labios un par de lágrimas que se deslizaban por mis mejillas y de las cuales no me había percatado.

Su mano se movió y ayudó para apaciguar la fuerza con la que su propio miembro intentaba adentrarse en mí sintiéndose totalmente duro.

El dolor comenzó a pasar y con un movimiento de mi propio cuerpo le di la señal a mi amado para que continuara con su labor…

Edward no esperó más y volvió a gobernarme.

Centímetro a centímetro volvió a salir y a entrar por completo en mí y luego de repetir un par de veces con más su acción. Luego se quedó quieto dentro.

Se sentía tan natural que él estuviera allí… ése era su lugar en mí.

Sonreí para mis adentros. Bien podría pasarme toda la vida haciendo el amor con él.

-¿Dime cómo quieres que te tome…?-Preguntó atropelladamente pero con delicadeza y sus ojos profundos clavados en los míos-¿Lento o rápido?

No le contesté de inmediato con palabras y fui osada porque sin pensarlo demasiado froté mis caderas contra las de Edward marcado el ritmo. Él gruñó en mi boca a modo de respuesta, y yo, me aferré a su cuello con más fuerza, busqué sus labios y lo besé tentadoramente por un minuto.

-De lento a rápido, muy rápido…-Contesté gimiendo.

Mi marido parecía complacido con mi respuesta.

Se preparó, lo sentí jadear con mucha fuerza y no se hizo esperar ya que sacó completamente su miembro y lo volvió a introducir lentamente, disfrutando plenamente la sensación que le provocaba de estar dentro de mí.

Así continuó, aumentando la velocidad de vez en cuando y buscando el ritmo exacto para llevarme a las estrellas con sus embestidas. Sin duda, él lo estaba consiguiendo. Sus movimientos fueron haciéndose más constantes y enérgicos. A cada segundo aumentaba la presión por dentro y en un momento prácticamente estábamos envueltos en sudor.

Al parecer, algo se había encendido en mi interior y los espasmos de placer se acrecentaron.

Mi núcleo palpitaba y se estremecía contrayéndose. Gruñidos fieros salieron de su pecho al sentir que su falo era apretado y estrujado desde mi interior pidiendo que liberara todo lo que debía dejar allí.

Edward penetró más fuerte y hasta el fondo.

-Tú estrechez me está volviendo loco, Bella-Jadeaba pesadamente-Jamás me hubiera imaginado algo así...Tengo ganas de correrme tan fuerte dentro de ti…

Me estremecí al sentir otro aumento de presión en las embestidas… como si de pronto se hiciera más grande.

-Hazlo…así debe ser…- No pude seguir hablando porque algo y bajó por mi vientre extendiéndose con fuerza para todos lados dando el placer más grande que nunca imaginé.

Grite inevitablemente y me perdí a mi misma.

Yo estaba en otro planeta porque más cercana a las estrellas y a la brillantez de todo lo sagrado, no podía estar.

Me abandoné al placer y él no paró de vibrar y derramar hasta la última gota de su semilla caliente en mi interior.

Era la mejor sensación que había tenido en toda la vida.

A penas reaccioné, abrí mis ojos y Edward aun jadeando me esperaba radiante pero aún con fuego en los ojos.

-No tienes comparación…

-Fue maravilloso. Te amo, Edward.

-De esta manera consagro a ti, mi amor, mi Bella. En cuerpo y alma.

POV Edward.

Tenía a Bella entre mis brazos.

Aquí estaba mi hermosa esposa entregándose a mí por completo, recibiendo dentro de ella mi liberación completa. Fue increíble verla llegar al orgasmo hace un instante.

El éxtasis que alcanzó ella condujo el que el mío se hiciera más poderoso. Me sorprendí de mí mismo, nunca había derramado tanta esperma de una sola vez.

Bueno, en todo caso, estaba seguro de que sólo ella podría provocarlo.

Toqué su vientre pensando en ya existía la posibilidad de que se estuviera embarazando justamente en estos momentos.

-Espero que pronto podamos tener la dicha de que este espacio comience a crecer y albergar a nuestros hijos.

Ella me sonrió.

-Nada me haría más feliz que llevar a tus hijos dentro de mi. A todos y cada uno de los que quisieran venir.

Mi Bella era el cielo. Mi propio paraíso.

-Me esforzaré para que concibas uno pronto-Le prometí.

Mi esposa se ilusionó.

-¿Podemos intentarlo ahora otra vez?

-¿No estas muy dolorida?

-No. Se pasaron todas mis molestias cuando subí y bajé de las estrellas gracias a ti-Me dijo un poco sonrojada.

Ahora quien sonreí fui yo.

Mi cuerpo volvió a reaccionar por ella.

-Entonces, lo intentaremos arduamente y cuantas veces quieras-Le contesté.

-Voy a querer… muchas-Contestó animada y coqueta.

Amo a esta mujer. Es lo mejor que me pudo haber pasado.

-Serán noches y noches de intentar-Le aseguré.

La volví a besar con la misma premura inicial y nos cambié de posición nuevamente pero de pronto un gran estruendo se sintió desde abajo, dejándonos a ambos paralizados y rompiendo la tranquilidad de la noche.

Mi reacción instantánea fue incorporarme. Me puse mis pantalones mientras mi mujer hacía lo propio con sus ropas.

-Espera aquí-Le pedí a Bella mientras me dirigí a abrir la puerta de nuestra habitación y la abrí.

-Ahora somos dos, Edward, no te dejaré-Me contestó terminándose de poner el albornoz.

-Quédate detrás de mí entonces-Le dije mientras terminaba de colocarme una camisa.

-Está bien-Aceptó.

Abrí la puerta y caminé hasta el pasillo principal y me encontré con tres hombres subiendo las escaleras. Al verme se detuvieron. Habían destrozado parte de las puertas principales y así habían entrado.

-¡ALTO!-Dijo el hombre que venía adelante y los otros dos hombres pararon también-Vine por la señorita Swan.

-Aquí no existe una señorita Swan-Anuncié con calma- Existe una señora Cullen y esa es mi mujer-Dije con gran orgullo.

-Me llevaré a Isabella por las buenas o por las malas-Anunció.

Me enfurecí.

-¿Señor Black?-Preguntó mi Bella absolutamente extrañada, detrás de mí.


Hola!

Nos volvemos a encontrar, siento la tardanza. De veras. Seguiré la historia hasta finalizar… si no actualizo tan seguido como quiero es precisamente porque quiero que esta historia quede bien para que también les guste a ustedes, además tengo otro trabajo que me ha quitado bastante tiempo para escribir… pero lo bueno es que serán capítulos más largos.

Espero que les haya gustado, cambie ranking! Y apareció Jake al ataque! se pone emocionante! Se aceptan toda clase de sugerencias, siempre les hago caso y ustedes han ayudado a construir esta linda historia… y estoy más que feliz con los resultados a pesar de ser este sólo el 7 cap. Muchas gracias por el apoyo a cada uno/a de ustedes… y por sus favoritos, alertas y sobre todo por la espera.

Guest(Mil gracias por leer linda) Selena16(Gracias por el dato) Breyeli (Gracias por ser parte en silencio y dejarme este rw y por la espera también) Janalez (Eso lo sabremos en los próximos capis… besitos) .cullen (Espero que te haya gustado esta parte M que no he explorado en demacía cómo escritora… y gracias por leer) Babyboo(Besotes para ti también preciosa) Beka (Nena: espero haber cumplido tus expectativas anteriores. Un abrazo)Karlie7(Estoy escribiendo justo esa parte! Cualquier cosa puede pasar!) Naty (Mi querida, querida Naty siempre es una alegría leer tus mensajes y precisamente estoy y estaré concentrada en pensar y redactar esa parte… no sé lo que va a pasar creo que no me vendría nada de mal alguna sugerencia. Un abrazo gigante para ti) Luciarosalhale1(Siii! claro que la sigo y aunque me demore actualizaré en cuanto pueda :)

Un abrazo.

Cami.