Capítulo 7.
Una misión suicida.
El sonido de sus pasos era sigiloso, quizás esa era la razón por la cual todo el mundo utilizaba el mismo tipo de botas con suela ancha y plana. Al salir del refugio les envolvió un aire con un olor mezclado de cenizas, tormenta y putrefacción. Luna se llevó la mano a la cara, tapándose tanto la nariz como la boca al sentir el nauseabundo olor. Hermione hizo lo mismo, pero los demás simplemente siguieron caminando, acostumbrados al aroma. Arriba de ellos, un cielo lleno de nubes grises les cubría la cabeza, uno que otro débil rayo de sol se filtraba por aquí y por allá, pero el paisaje era bastante triste.
Caminaron en silencio, aunque no sabrían decir si era por precaución o sencillamente porque no se les apetecía hablar. De una u otra manera, caminaron en completo silencio unas tres manzanas. Las calles seguían como las recordaban antes de entrar al refugio: Vacías, destruidas y llenas de escombros. Se les hacía algo difícil caminar entre las calles con tantas cosas regadas en el suelo, pero no se quejaron, al menos no estaban solas.
Cada cuanto Harry o Neville miraban sobre sus hombros, asegurándose de que les seguían. Doblaron en lo que debería haber sido un antiguo boulevard, una calle larga con varias tiendas desalojadas a los costados y se detuvieron en el centro del mismo. Las chicas apresuraron el paso para poder ser parte de la conversación también. Neville hurgó en el bolsillo de su chaqueta hasta sacar un reloj pequeño del mismo.
- Vale son las ocho en punto. Tenemos hasta las cuatro de la tarde para regresar aquí. -Señaló el punto donde se encontraban en el mapa y luego señaló los dos extremos- No se salgan de este perímetro, y por el amor de dios, no se separen.
- Como si alguna vez lo hubiéramos hecho. -Respondió Fred, uno de los gemelos.
- Deja de preocuparte. -Dijo el otro, mirando también su reloj- ¡Chayanne, vámonos!
La mujer rubia asintió con la cabeza y soltó la pequeña flor blanca con la que había estado distraída antes de salir disparada a paso rápido justo detrás de los gemelos. Los cinco los miraron alejarse por la calle paralela al boulevard hasta que desaparecieron, entonces Tyron chocó las palmas en un aplauso.
- No nos quedemos aquí, aún falta camino por recorrer. -Dijo, aferrándose a las tiras de su bolso.
- Tyron, no vamos solos, no podemos ir tan rápido. -Comentó Harry al tiempo que ladeaba la cabeza hacia las chicas- ¿Recuerdas?
- Para tu información. -Luna dio un paso hacia adelante, meneando la rubia cabellera- No tienes que "Ir despacio" por nosotras, tonto.
Y dicho esto se colocó a la par con Tyron, el cual le dedicó una sonrisa burlona al castaño antes de ponerse en marcha. Harry miró algo confuso a Hermione, no se esperaba que la chica reaccionara de aquella manera. Neville también soltó una risa disimulada al tiempo que emprendía marcha, alcanzándolos en menos de seis segundos.
- ¿Qué? -Hermione se encogió de hombros ante la mirada del castaño- Nunca le digas a una chica que no puede hacer algo.
- Gracias por el consejo. -Murmuró Harry, poniéndose en marcha.
A diferencia de los gemelos y Chayanne ellos siguieron caminando por el boulevard hasta el final del mismo. Cruzaron a la izquierda, siguieron por esa dirección unas dos cuadras antes de doblar nuevamente a la derecha. Hermione se sentía sofocada, no por la caminata, pues no estaba cansada, sino por la increíble humedad en el aire. Las nubes se alzaban sobre sus cabezas, amenazando cada vez más con dejar caer una impasible tormenta. Unos pasos más adelante de ella se encontraba Tyron a la cabeza y un poco más atrás del calvo hombre, Neville y Luna. Su amiga aún conservaba una expresión de seriedad digna de cualquier agente de la CIA. Sabía como era ella, si le decían que no podía hacer algo, lo hacía hasta que le salía a la perfección.
- No tienes que tomarte a Harry tan en serio. -Murmuró Neville, golpeándola suavemente con el hombro.
- Yo no me lo tomé en serio. -Comentó la rubia, con la mirada clavada al frente.
- Vamos, no estamos acostumbrados a estar junto a chicas. Es normal. -Neville sonrió con una de esas sonrisas despreocupadas que no cuadraban con el resto del paisaje.
Luna intentó con todas sus fuerzas no mirarlo, seguir con la mirada fija en la espalda de Tyron pero se le fue inevitable hacerlo cuando escuchó el tono de su voz. Ladeó la cabeza e hizo su mejor esfuerzo para devolverle la sonrisa.
- Lo intentaré.
Dejaron atrás la zona e edificios residenciales para adentrarse a lo que parecía una urbanización, que en sus tiempos, debió haber sido ocupada por gente rica. Las casas eran como bloques, sin ventanas aparentes, solo un macizo color blanco curtido por el sol, el tiempo y el polvo. A diferencia del resto de las casas algunas conservaban plantas, incluso rosales, sin embargo, cuando se acercaron lo suficiente, Hermione estiró la mano para tomar una entre sus dedos y se percató de que eran artificiales. La soltó sin muchos ánimos y siguió adelante. Se detuvieron al pasar de largo la tercera casa de bloque.
- ¿Recuerdan cual de todas eran? Se me hacen idénticas. -Preguntó Harry, paseando la mirada.
- La número cinco. -Respondió Tyron para luego señalarla- Solo dejamos agua y comida en esa.
- Bien. Tyron ve con las chicas a revisar, Harry y yo dejaremos señales en dos de las casas y luego los alcanzamos. -Neville hizo una seña con la cabeza al pelinegro para que lo siguiera, pero Luna negó con la cabeza.
- ¿Nos dejarán? Dijeron que no nos separáramos de... -Comenzó, pero el chico la cayó.
- Es solo por unos minutos, grita si pasa algo. -Le guiñó el ojo y le dio la espalda, reuniéndose con su compañero.
Ambas chicas los miraron de mala gana, sin embargo no tuvieron tiempo de reclamarles pues Tyron las apremió con un silbido a que no se quedaran allí paradas. Echaron un rápido vistazo a los chicos antes de darles la espalda y seguir al hombre. Atravesaron el solitario camino de entrada hacia la casa-bloque. Hermione estuvo a punto de preguntar como rayos haría para entrar, pues no había ninguna puerta, más cuando estuvo a punto de hacerlo la se levantó del suelo, dejando preveer una pequeña puerta donde antes no había nada. Tyron la abrió con confianza y esperó a que pasaran antes de cerrarla.
- ¿Cómo hiciste eso? -Preguntó la castaña, parándose derecha después de haber tenido que agacharse.
- Tengo la llave. -Tyron oliscó una cosa cuadrada y pequeña, del tamaño de un pulgar.
- ¿Tienes llave de todas estas casas? -Preguntó Luna.
- No, claro que no. Solo de la mía.
Dicho esto cerró la puerta. Los tres se quedaron momentáneamente a oscuras mientras Tyron hurgaba en su bolso hasta encontrar un par de linternas. Encendió la suya, la cual proyectó una potente luz y le aventó la otra a Luna, la cual por suerte la atajó antes de que cayera. La casa, poseía dos pisos, y era completamente plateada por dentro. Desde los muebles aún semi intactos hasta las paredes. Tyron echó una rápida mirada, evaluando la amplía sala. Sus ojos parecían centellar.
- Hum. ¿Quieres que revisemos algo? -Preguntó Hermione después de varios segundos de silencio.
- Ah, si, si. Revisen la cocina, yo subiré. -Tyron apuntó el haz de luz hacia la primera puerta- No se tarden mucho y no duden en gritar si ven algo extraño.
Las chicas asintieron con la cabeza y dieron media vuelta sobre sus talones para dirigirse hacia la cocina al mismo tiempo en que Tyron subía los peldaños de la escalera. Empujaron suavemente la puerta para encontrarse con una cocina en perfecto estado, de color negro. Alumbraron toda la habitación para asegurarse de que no había nadie allí y una vez que lo hicieron se adentraron. Hermione soltó una exclamación al tropezarse con un gabinete abierto.
- ¿Estás bien, Hermione? -Luna la alumbró levemente con la linterna.
- Si, si, es este estúpido bolso, no calculo bien la distancia con el y me tropiezo. -Comentó de mala gana. Hizo una mueca y se lo quitó, dejándolo sobre la repisa de la cocina.
- ¿Harry no te dijo que nunca te lo quitaras? -Bromeó la chica, colocando cara de terror.
- Claro, porque no es él el que lo tiene que cargar. -Hermione masajeó sus hombros antes de señalar- Mira, el agua.
La chica dirigió la luz hasta los dos botellones de agua: Estaban intactos. Nadie los había tocado lo que significaba con bastante claridad que ningún sobreviviente había estado allí; también, junto a los botellones, al otro costado de la mesa, yacía una vela moribunda a punto de apagarse. De repente se percató de lo sedienta que estaba, y al parecer Hermione pensaba lo mismo.
- ¿Crees que se molesten si tomamos un sorbo?
- No creo, además, para eso está. -Luna se acercó al botellón más cercano, lo inclinó sobre el borde de la mesa y tomó un sorbo; su sed desapareció al tercer trago.
Hermione siguió su ejemplo e hizo lo mismo. Cuando terminaron sellaron nuevamente los botellones; apenas y se notaba la diferencia. Estaban a punto de salir de la cocina para avisarle a Tyron que allí no había nadie cuando un grito desgarrador inundó el aire. Salieron disparadas de la cocina, con la adrenalina a millón. Su primer instinto fue subir las escaleras y buscar al calvo hombre pero cuando quisieron subir una figura les tapó el camino. Luna gritó pero Hermione le cubrió la boca.
- ¡No grites, es Ty! -Dijo antes de retirar su mano.
- ¿Tu gritaste así? -Soltó Luna, sin alzar la voz.
- No, viene de afuera. -El rostro del hombre de repente se encontraba increíblemente pálido- Quédense aquí, no salgan a menos que yo se los indique.
El hombre sacó un instrumento afilado de su bolsillo y salió por la puerta con un sigilo digno de admirar. Afuera un silencio sepulcral se apoderó de todo, pero no duró mucho, pues otro grito, intensificado, llenó el aire. Ambas se miraron, no se podían quedar allí adentro sin hacer nada. Salieron de la casa, adentrándose en la lluvia que empezaba a reciar y lo que vieron sus ojos les dolió en lo más profundo de su alma.
Neville se encontraba herido, no sabían de que, pero su pierna sangraba a barbaridades; estaba tirado de rodillas en el suelo y en sus brazos sostenía a una niña, de unos diez años, con la tez pálida. Tyron, el fue el que gritó la segunda vez. Abrazaba a la pequeña niña entre sollozos y gemidos, acariciándole el cabello.
- Lily, Lily... -Murmuraba.
Luna sintió el pánico correr por sus venas cuando su mirada tropezó con la de Neville; el chico estaba casi igual de pálido que la niña. Salió disparada hacia adelante, corriendo entre la lluvia para ayudarlo cuando otra figura salió desde más atrás. Harry. El pelinegro corría con tal velocidad que llegó al lado de Neville en una exhalación. Había algo extraño en él, algo que Luna no logró identificar pero Hermione si: Miedo.
- ¡Corre! ¡CORRE! -Gritó al tiempo que se tiraba junto a Neville e intentaba apartar a Tyron de ambos- Suéltala Tyron, está muerta.
- ¡No voy a dejar a mi Lily! -Rugió el hombre, furioso.
Luna se congeló ante la imagen, parecía tan lejana, tan fantasiosa. Hermione se acercó e intentó jalarla, pero la chica no se movió, pronto Hermione se encontró también entre la confusión y el pánico.
- ¡Tienes que soltarla, está muerta! -Gritó Harry, dándole un empujón.- ¡No puede llevarnos a los cuatro, suéltala, Ty!
Pero el hombre se negó a escuchar. Entonces Neville se colocó aún más pálido. Se desmayaría, Luna sabía que él estaba a punto de desmayarse. En ese momento Harry le atinó una patada a Tyron y de un solo movimiento descolgó a la niña de los brazos de Neville. Alguien se acercaba por detrás, alguien increíblemente alto, pero solo Hermione lo vio y cuando trató de advertirle al castaño solo un grito leve salió de su garganta. Sin embargo, fue lo suficiente para que Harry se volteara.
- ¡Corre, ve por el bolso! -Le gritó Harry.
Hermione no podía; no podía moverse y dejarlo allí. El ojiverde hizo un rápido movimiento sacando algo de su propio bolso, algo que ellas no pudieron ver desde donde estaban. Hermione abrió la boca para gritarle, pero cuando logró emitir sonido; ya no estaban. Harry, Neville y Tyron desaparecieron.
Entonces fue Luna quien reaccionó y jaló de un fuerte tirón de su amiga, haciéndola retroceder. Corrieron lo más fuerte que pudieron. La casa parecía increíblemente lejana de ellas. Entraron tumbando todo a su paso. ¿Donde demonios habían dejado el bolso? "Piensa, Hermione, piensa" se dijo la castaña, intentando mantener la calma. En la cocina. Corrió hacia allí seguida de Luna. Justo encima de la repisa de la cocina estaba su grande y pesado bolso azul. Las manos le temblaron cuando lo cogió y se tiró al suelo, intentando abrirlo. Un golpe sordo se escuchó desde afuera.
- ¡Vamos, apúrate! -Gritó Luna.
Hermione logró abrir el bolso y lo vació por completo en el suelo. Solo una cosa salió de él: Una esfera grande, transparente y pesada. Ambas la miraron incrédulas, ¿Qué rayos era eso? No tuvieron tiempo de respuesta, un segundo golpe las hizo temblar del miedo. Sin pensarlo Hermione giró un aro superpuesto que tenía la esfera y entonces el mundo desapareció, los colores se mezclaron, todo giró alrededor de ellas hasta que la negrura las envolvió.
