La muerte solo es el comienzo...
Los días pasaban como el viento sopla llevándose sus penas y traendo nuevas, más dolorosas, mas desoladas. Los días se les hacían cortos y las noches eternas.
El dolor no los abandonaban pues sin el no sabían vivir.
Las batallas pasaron a tercer plano, ya nada era lo mismo, sin ella. Kenny no había utilizado su laptop o hablado con Dizzy desde aquella noticia. Max ya no sonreía, dejo de comer sus dulces mostrando su luto. Tyson había dejando de comer como lo hacía, apenas probaba tres bocados y dejaba de tener hambre. Rei empezó a alejarse de su novia, cada palabra que recordaba de Mariah hacía Hiromi lo hacía quererla ver menos. Kai, no salió de su habitación por una semana y ni Melisa pudo hacer mucho, no la quería ver.
Los demás equipos también llegaron para visitar la tumba de Hiromi Tachibana. Y de todos solo esa persona estaba harta de tanta tristeza por una chiquilla tonta, no le molesto ni un poco la noticia de su muerta más bien le alegro así dejaría de verla. Pero no podía mostrar su alegría, todo por aguardar la apariencia.
-Yo aquí, quien allá?- contestaron su llamada.
-16MX, jefe-necesitaba saber porque no le dijeron del cambio de planes
-¿Que quieres?- la voz se agravo
-Señor solo quería saber porque no informaron de los planes-
-Escucha, no necesito pedirte permiso para esta actividad- resoplaron- además ya no necesitamos tus servicios-
-Podre quedarme?- lo deseaba
-Claro- contestaron- pero si abres la boca, recibirás visitas a tu panteón-
-Nunca diría nada señor, usted sabe. que..
-Deja de decir tonterías, eres libre de hacer lo que te de la gana, además te he pagado por tu servició. Espero que disfrutes de tus 10 millones-
-Señor, sabe que lo haré- habían cortado la llamada.- Demonios me corto...-maldijo
-¿Que haces?- Max llego por su espalda, haciendo sobresaltarse.
-No tengo señal en mi celular y quería hacer una llamada- esperaba que le creyera
-Vamos, te esperan para que comas- fue detrás de Max.
El dolor alimentaba su corazón, pues nadie conocía su sabor.
Había escuchado bien, habían pagado 10 millones por ella, ¿con quien hablaba?. Volvió a escabullirse, regresando a la habitación.
Había creído estaba sola, pero con el tiempo le habían presentado a otros más, lo que más le sorprendía era el hecho de que eran 5 mujeres en total, la mayoría eran hombres. Y sin que se lo pidieran, ella había tomado el mando del grupo de las chicas. Ahora eran su responsabilidad.
-Niñas- las llamaron- hora de entrenar-
El ejercicio que hacían era muy duro, pero lo soportaban, era un mes completo de solo entrenamiento físico, las piernas empezaban a entumecerse de tanto correr y seguían adelante, cuando veía a una de sus compañeras quedarse atrás ella también lo hacía haciendo que las demás la siguieran. No sabía el nombre de ninguna de sus cuatro compañeras, solo las conocía físicamente, las palabras de intercambio como saludos no lo hacían, ni siquiera su tono de voz.
Ella ahora no hablaba, su actitud era silenciosa.
-Más rápido chicas, quiero que me muestren su fuerza- les grito. Siguiendo ordenes, dos de ellas empezaron acelerando su paso, era lo que les pidieron. Hiromi seguía con su mismo paso, a la par de su otra compañera.
Frunció el ceño no le gustaba, que perdieran el tiempo, si una de ellas no aguantaba las demás debían seguir, lo único que estaba haciendo era retrasar el entrenamiento de la castaña y para su mala suerte y buena de él, ya no la necesitaría. Parecía ser que Diablo había encontrado a otra chica importante para uno de los bladers que él conoció.
A pesar de todo, siguió con su entrenamiento, él sabía como formar a buenos soldados que captaron las ordenes y no se mostraran débiles.
El dolor la besaba con dulzura, posando en ella su llanto de amargura.
Con su respirar agitado y su corazón acelerado, se inclino un poco para calmar el dolor en sus piernas por todo el ejercicio. El aire quemaba sus pulmones, tomaba cantidades de agua para enfriarlos. ¿Cundo terminaría el mes? Las demás chicas se tiraron al suelo frío, el entrenamiento que les daban era duro y no creían poder aguantar.
Sus pisadas eran audibles, se levantaron rápido, armando una fila horizontal tratando la manera de aligerar la subida de su pecho por la toma de aire. Señalo a tres de ellas y las mando a dormir o descansar o comer, lo que quisieran ellas, tenían las próximas horas libres, hasta el día de mañana a la hora de entrenamiento.
Frunció el ceño, porque ella y su otra compañera se habían quedado. Imagino que su retraso tuvo mucho que ver, de seguro las castigarían. Llego a controlar su respiración y su agitación. Ayudando a su compañera de la par.
-Están aquí para hacerse fuertes, no para ser amables y bondadosos- no quitaba la vista de Hiromi- tu debes esforzarte, no debe importarte si alguien se queda atrás. El blade que tendrás es fuerte, si no lo sabes manejar te matara. Y tu- hablo a la otra- eres muy débil, y eso no nos sirve.
-Y-yo lo sien-nto- balbuceaba la joven- es mucho p-para mi
-No te disculpes, ya no me interesas. Ya no sirves-
Las palabras dieron un significado para Hiromi y su compañera, significaba que la devolverían a su hogar, la castaña no pudo evitar sonreír por la suerte que tenía su compañera, pero su instructor tenía otros planes. Hiromi volteo a verlo y su sonrisa fue apagada, al ver el semblante de él.
Sus labios se curvaron, ya no necesitaba de esa niña y no podía dejarla ir, hablaría con alguien y sus planes se irían al infierno. Paso a la par de la joven y con arrogancia, levanto el arma que llevaba con él, posandola en su cabeza, disparando.
Quedo en shock, acababan de matar a su compañera. Todo su rostro estaba pringado de sangre, la escena se repetía mil veces en su cabeza. Había pensado mal, al suponer que su compañera sería libre, ahora sabía lo que significaba "No sirves" Lagrimas salieron deslizándose por sus mejillas, nunca imagino ver morir a alguien así.
-Las lagrimas son para los débiles- la tomo por los hombros- tu no eres débil, eres fuerte, valiente. Los sentimientos te hacen vulnerable. Escóndelos en el rincón mas profundo de tu mente y corazón. No lagrimas, no lastima. O solamente lograras que te maten- la empujo iendose dejándola sola.
Sus lagrimas no paraban de salir, no podía moverse. El dolor destrozaba toda su capacidad de intentos. Solamente ver el cuerpo de esa joven tirado sobre sus pies, manchada de sangre que no era de ella. ¿porque lo había hecho? Si no la quería, suficiente hubiera sido un pequeño castigo y llevarla de nuevo al mundo. Pero no, parecía ser que esa no era la forma de entrenar y pensar del hombre que les enseñaba. Apretó sus puños con fuerza, inclino la cabeza, mostrando respeto por la muerta.
-Sera la última vez...- susurro- que vuelva a llorar. No dejare que nadie más muera, no importa que tenga que volverme una persona sin sentimientos y fría. Demostrare cuan fuerte puedo ser... Boris Balkov-
El dolor no los dejaba, pues era a la única a quien le permitían la entrada.
Un año, y la partida de su amiga, la iban superando. Su alegría volvía a ellos. Pero nunca la olvidaban.
Todos frente a su lapida, le llevaron flores, ya habían aceptado su muerte. Sin embargo, siempre habían unas que no lees importaba en absoluto lo que pasara. Como Melisa, Mariah, Mariam, Salima y Emily.
Matilde, esta vez apoyaba al grupo, le tenía respeto a los muertos. Reina y Julia, las dos lo único que querían era haber podido despedirse de su amiga. Pero también querían ir a golpear al grupo de *Poppys. Mas que nadie a su líder, la aun novia del capitán, Kai.
No soportaba tanto drama por la muerte de la castaña, detestaba venir a verla, pero como siempre debía guardar las apariencias. Con su rostro serio y medio muerto, depositaba flores en su tumba. Era una lastima como murió. Mas lo que le causaba curiosidad aún ,era saber si sus ex-jefes, atacarían o no, a la BBA. Sería prudente si les dijera lo que sabía.
No... absolutamente no. De seguro habría mas que gritos, también golpes y torturas. Hasta sacarle la verdad, toda. Estaba bien así como estaba, si tiempo después aparecían "ellos" entonces los ayudaría. Eso era seguro.
-¿Vienes o no?- dijo fría mente Kai pasando por su lado
-Solo me despido- el asintió, dándole privacidad, quedando en soledad- Es una lastima que hayas muerto de esa manera. Pero velo así, me ahorraste ver tu rostro todos los días. Como lo santurrona que eras, imagino que fuiste al cielo. Entonces saludos- dijo burlonamente, saliendo del lugar para alcanzar a sus amigos.
¿Había escuchado bien? Quizás malinterpreto las cosas. Sin embargo, si era cierto ¿porque le hablo así? A ella no le caía ni bien ni mal Hiromi, solamente la veía como a cualquier persona normal. Pero hablarle así nunca.
-Matilde aquí estas- Miguel, llego a buscarla- Vamonos ya todos se han ido, vamos-
Matilde solo atino a asentir, siguiéndolo. Las palabras que le habían dicho a la difunta Hiromi Tachibana, rondaban en su cabeza, ¿debía olvidarlas o averiguar más?
El dolor recorría sus venas, su sangre era su alimento.
-Vamos- grito con fuerza- sigan- como líder que era, iba adelante. Llevaban año y medio entrenando y había demostrado su fuerza, aun lo demostraba. Más no dejaba a nadie atrás, los hacía esforzarse y no rendirse.
Pero eso no cambiaba los castigos que recibía, si uno del grupo fallaba. Sus castigos, eran fuertes y a veces inhumanos. Varias veces llego a adelgazar y volvía a recuperar su peso. Pero nunca dejaba a ninguno, no volvió a dejar a nadie atrás. Todos tenían la misma velocidad y fuerza, se diferenciaban por su estilo de lucha.
Era obvio desde el principió, Boris nunca le dejo de explotar, se sentía orgulloso por su creación. Incluso apostaba su vida, a que ella les ganaría a los Blitzkrieg Boy y los Blade Breakers. Ni las bestias sagradas podrían con ella su su bestia.
Y tampoco podía dejar de notar sus cambios físicos. La niña que llego, se convertía en mujer, con sus 17 años y meses, su cuerpo se desarrollaba muy bien y no pasaba desapercibido por él. Incluso varias veces fantaseo con poseerla.
Diablo, llegaba a supervisar los entrenamientos. Había tomado una buena decisión, al quedarse con ella. Ni los rusos hubieran logrado lo que ella lograba.
-Muy pronto, tendrás noticias de nosotros, Dickenson.-
Solo tenía una amiga, así la consideraba, y era lógico. Desde la primera vez que la vio, después de la muerte de aquella joven, la reconoció. Era ella, de quien siempre le habían hablado. Su cabello lila, su bestia bits. Recordaba cada detalle que había mencionado aquel ex-amigo suyo, Tala.
Vera Lewis, fue la última integrante mujer. Era muy buena, e incluso su carácter era único, muy infantil. A la primera a quien hablo fue a la quien ahora era su líder, Hiromi. Fue medio amable con ella, pues su carácter frío y seco, no dejaban que nadie se acercara. No sabía como llego a ese lugar, recordaba que iba a visitar a su familia a Grecia, pero después todo se había vuelto negro y había aparecido en una isla, la cual no conocía. Le costo adaptarse, lo mismo que a los demás. Con el tiempo, logro hacerlo, con una solo idea en su cabeza, vencer a la BBA.
Que había hecho no sabía, solamente la llevaron de nuevo a los cuartos de meditación. Solo esperaba que esta vez recordaran donde la habían dejado, la última vez, quedo ahí más de 15 días, sin probar un bocado o agua. Y no creían como había sobrevivido. Ni Boris, Ni Diablo, lo creían. Tal vez por eso la llamaban, NeoVampi, Neófita y Vampira.
Lo que no esperaba, era ver a Boris en la misma habitación, con una mirada extraña, no le gustaba nada el panorama, parecía tornarse muy diabólico.
Diablo buscaba a Boris. ¿Donde se había metido? Quería saber como iban los entrenamientos... por instinto fue a caminar por el ala de castigos. Caminando escucho gritos y golpes en secos. ¿a quien castigaban? Si Boris seguía así, seguro mataría a alguno. Se paralizo cuando reconoció la voz de la chica.
-Déjame... no me toques...¿que me inyectaste maldito?-
Mando a llamar a uno de los hombres, caminaron hasta el cuarto abriéndola y viendo una escena que no le agrado en absoluto. Boris, con su pantalones abajo, encima de Hiromi, quien estaba desnuda, pálida, con algunos golpes y débil.
-¿que demonios estas haciendo?- grito quitandole de encima.
-Señor...y-yo... nada- titubeaba, deseando haberlo hecho en la noche y no a medio día.
-Fuera- grito la orden, sin esperar su repetición, subió su pantalones saliendo corriendo.-¿pequeña?- Se alejo de él, no quería que la tocaran. NO. Se quito su saco poniéndoselo a ella para cubrirla-¿pequeña?- volvió a intentar, recibiendo la misma acción.
-No me toque-no sabía que le había inyectado pero se sentía débil- no me toque
-No lo volverá a hacer- podría estar planeando derrotar a una compañía, pero tenía sentimientos-no dejare que el te vuelva a tocar, a ti o a otra de las chicas. De ahora en adelante, lo haré yo.
Una hora más tarde, Diablo se dirigió hacía donde estaba Boris, entrenando.-Señor D...
-Cállate-ordeno- me llevare a las mujeres. Yo me encargare de entrenarlas.- con eso último se fue del lugar dejando a un Boris que maldecía y se resignaba.
.
-Señoras y señores... fueron dos años consecutivos pero este era el definitivo- el publico gritaba- les presento a los nuevos campeones... Los Blade Breakers...
Gritos efusivos se escuchaban en todo el lugar. Dos años no ganaron el campeonato pero en este si lo hicieron, lo ganaron por su amiga, sabiendo que ella nunca les hubiera perdonado no ganar. El beyblade volvía a hacer su prioridad. Tala celebraba en silencio, pues su mente era ocupada por una joven de cabello violeta, a quien no volvió a ver más.
Kai, curvo sus labios de alegría por el triunfo, habían ganado a los Justice Five de nuevo, observo su alrededor, al publico en pie celebrando por ellos, aplaudiendo y a las fans gritando como locas. En su recorrido vislumbro en los más alto, a una joven de cabello castaño largo, ojos rubí, aplaudiendo suave. Su vista se detuvo, y volvió al lugar en donde la vio, pero no había nadie, esa área estaba vacía. Lo había imaginado o quizás su espíritu celebraba con ellos.
.
-Tu fuerza a mejorado, pequeña- dijo- todas ustedes han mejorado-
Hiromi miraba su alegría por las palabras- Hemos entrenado bien
-Lo se, pequeña, lo se- le murmuro- tu dolor, tristeza y venganza, son los que te han ayudado. Todas esas emociones transmitidas a tu blade fue la mejor estrategia y como lo prometido es deuda. Podrás dar paso a tu venganza cuando quieras- sonrío ante esto- Es hora de volver a trabajar en grupo, Boris nos espera.
La unión de las mujeres y los hombres era el último paso, ya estaban listos, 8 meses más y la BBA sabrían de ellos.
Boris los recibió con alegría, ya estaba todo listo, un poco de entrenamiento más y nadie podría vencerlos.
-Bienvenidas de vuelta- hablo Boris intentando poner una de sus manos en el hombro de Hiromi. Pero ella no dejo, tomo su brazo torciéndolo hacía atrás causándole un gran dolor, lo tiro a la pared
-No vuelvas a tocarme de nuevo, nunca, jamas- Había cambiado, era más fría, más sería, fuerte y no tenía miedo a nada.
-Bien, pequeña, el podio es todo tuyo- Diablo se había encariñado con ella.
Reunidos en el gran salón esperaban a que hablaran.
-Hoy se formaran los equipos- no necesitaba un micrófono para escucharla, su voz era alta y clara-cuatro equipos tendrá a una mujer. No se dejen engañar por su apariencia, son fuertes- asintieron - desde ahora en adelante trabajaran como equipo. El capitán sera el encargado del entrenamiento y yo también de todos ustedes. Boris Balkov se ocupara de otras cosas. ¿Esta claro?-
Uno de todo ellos levanto la mano- ¿Y tu no estarás en un equipo?- solo había dicho cuatro mujeres, más en total eran cinco contándola a ella
-Yo ya tengo el mío- anuncio- algo más, habrá un pequeño torneo individual, cada uno de ustedes demostrara sus habilidades, los cuatro mejores formaran el equipo estrella. Eso es todo-
No había duda de que ella estaba mucho mejor entrenada que los rusos a quienes entreno desde pequeños. Ella tenía un gran potencial y no importaba su suerte de ahora en adelante, se sentía feliz con saber, de haber logrado hacer al mejor blade luchador.
La mirada de Hiromi hacía Boris no era nada bueno, había esperado este día desde que Diablo se la llevo a un lugar aparte para entrenar. Boris iba a pagar por el daño que le hizo.
No lo extrañarían en el futuro, ya había hecho su trabajo... ahora eran ellos quienes sabían desde ya el tiempo que faltaba para el día tan esperado.
-Pronto, BBA, pronto. Solo el tiempo nos separa- susurro Hiromi
