Rosas rojas
Hiroki suspiró cansinamente en lo que llevaba del trayecto de la estación de tren a su hogar. Había tenido un buen día hasta que se topó con aquella persona en la entrada del subterráneo. Caminaba tranquilamente y de repente, una mujer se plantó frente a él, empujando un enorme ramos de rosas rojas contra su pecho. Totalmente confundido, tomó el arreglo para alejarlo de sí pero cuando lo tuvo en sus manos, la joven salió corriendo por la entrada gritándole que le diera un mejor uso que el cretino que se las había dado a ella.
La gente a su alrededor vio aquella extraña escena y él sintió como el calor se apoderaba de su rostro ante tal escrutinio. Sin pensarlo, caminó rápidamente hacía el anden que lo llevaría a su casa aún con este en manos. Estuvo a punto de tirarlo en un cesto de basura pero la mirada reprobatoria de una señora mayor le hizo abordar el vagón con el. Cuando se sentó en una banca bastante alejada de las pocas personas que usaban aquel espacio, suspiró pesadamente. ¿Por qué le sucedían ese tipo de cosas extrañas a él? Además, ¿Por qué entre todas las personas que habían en la estación lo eligió aquella mujer?
Estaba decidido a dejar olvidado el ramillete de rosas ahí, quizás a alguien le gustara y se lo llevara. Cuando el tren llegó a su estación, miró disimuladamente a su alrededor, esperando que nadie notara lo que se proponía hacer. Salió rápido del vagón y no volteó atrás.
Pero la suerte no estaba a su favor aquella tarde.
Al salir a la avenida logró caminar unos cuantos metros cuando un policía se acercó a él con el endemoniado bouquet. A parte de no poder deshacerse de el, había recibido una regaño por parte del policía por su "despiste" y "su falta de respeto a los demás". ¡Joder! ¡Él era un buen ciudadano que pagaba sus impuestos y cuentas cuando debía! ¡No tenían derecho de recriminarle por algo que ni era suyo!. Maldiciendo internamente, lo agarró, se disculpó y siguió su camino. Aún cuando llegó a su edificio, no pudo botarlo porque la recolecta de basura pasaría en dos días y no podía dejar el condenado ramo ahí. Con su mala suerte algún vecino lo veía y se iba a quejar de su desfachatez.
Después de un corto trayecto en elevador, abrió la puerta del departamento. El delicioso aroma a comida recién hecha le abrió el apetito enseguida. Caminó hasta el origen de este y encontró a Nowaki que terminaba de preparar los alimentos.
― Estoy en casa― Anunció.
― ¡Bienvenido, Hiro-san!― Saludó el pelinegro, dándose la vuelta para verlo― ¿Estamos celebrando algo?― Preguntó confundido al ver las rosas que traía su pareja.
― No, fue algo que me "regalaron"― Respondió sarcásticamente el castaño.
― ¿Quién fue?― Inquirió curioso, acercándose a la mesa donde Kamijou había puesto el ramillete. Con un dedo acarició una rosa.
― Una loca en el tren. De repente se acercó a mí y me lanzó el ramo. He intentado deshacerme de él todo el trayecto a casa pero no he podido.
― Una elección interesante― Murmuró para si mismo pero siendo escuchado por el otro.
― ¿Qué tiene de interesante unas cuantas flores?
― Hiro-san, una de las cosas que aprendí durante todos los años que trabajé en la florería es que una cada tiene un significado. Se llama lenguaje de las flores(1). Hace mucho tiempo, estas eran usadas para enviar mensajes sutiles a la persona que las recibía. Unas rosas rojas como estas― Señaló, sacando una de ellas del arreglo y acercándose a Hiroki― Se usan para expresar amor o pasión― Puntualizó suavemente, acariciando con los pétalos una de las mejillas del mayor.
El profesor se quedó estático ante el aterciopelado contacto y la voz susurrante de Nowaki. ¿Qué diantres quería decir con eso? Nunca en su vida había escuchado algo así y eso que su madre era una experta en ikebana(2).
― ¿No-Nowaki?― Preguntó nerviosamente, el pelinegro caminaba a su alrededor y se ponía detrás de él.
― ¿Sabes Hiro-san? Me acabo de acordar de que me regalaste un enorme ramo de rosas rojas poco después de que nos conocimos. ¿Me estabas tratando de decir algo?― Cuestionó.
― ¿Q-qué? Yo no tenía ni idea de eso. Sólo pedí que te dieran flores por aprobar tu examen― Contestó y saltó cuando Nowaki rozó la línea de su mandíbula con la rosa que no había soltado.
― Ya veo... Aunque también pensé en regalarte flores antes de que todo se precipitara con Usami-san. Pensaba en unas rosas lilas como primera opción.―Continuó.
― ¿Qué significan?― Preguntó completamente ofuscado. Sentía el lento andar del doctor, girando en torno a él.
― Amor a primera vista― Respondió ya delante suyo, regalándole una enorme sonrisa y golpeándole ligeramente la nariz con la rosa. El suave aroma de aquella flor inundó su olfato.
Hiroki sintió como su rostro se volvía a cubrir de rubor ante la confesión de Nowaki. De todas las cosas que este le había dicho durante lo años que llevaban de conocerse, no comprendía como el joven se había enamorado de él cuando estaba llorando patéticamente en aquel parque.
― I-idiota― Le dijo mientras colocaba una mano en su pecho para alejarlo. El doctor retrocedió un par de pasos sin borrar su sonrisa― Deja de decir cosas vergonzosas.
― Te quiero, Hiro-san― Respondió mientras lo envolvía con sus brazos.― Ahora que recuerdo, tuvimos una grandiosa noche con los pétalos aquel día― Acotó sugerentemente mientras besaba su mandíbula.
― ¡Nowaki!― Chilló a modo de advertencia mientras el rubor volvía a cubrir sus mejillas.
― ¿Quieres repetir?― Preguntó juguetonamente el joven.
― ¡No, gracias!― Contestó azorado. Forcejeó entre el abrazo y huyó hacia la habitación que compartían con la cantarina risa de Nowaki de fondo.
Cerró con un golpe seco y pegó su frente a la puerta tratando de calmar los acelerados latidos de su corazón. ¿Cómo podría olvidar ese día en que le regaló ese ramo de rosas?
Aquel día había estado tan nervioso cuando llamó para pedirlo. Quería hacerlo feliz aunque sea un momento y sabía que Nowaki adoraba su trabajo. Aquel recuerdo le evocaba esa época donde ver al Nowaki era casi de todos los días y cuando poco a poco se fue enamorando sin darse cuenta de él. Ahora tenía que aprovechar cada minuto que compartieran. Decidido, abrió la puerta para ir en su búsqueda pero se quedó ahí parado, ya que este estaba frente a él con el ramillete en manos.
― Pensé que necesitaríamos esto― Contestó con simpleza.
― Deberíamos cenar más tarde―Respondió avergonzado el mayor.
― Eso creo...― Finalizó el doctor. Entrando a la habitación, cerrando suavemente la puerta.
Kamijou Hiroki despertó tiempo después envuelto en las blancas sábanas rodeado de decenas de pétalos rojos y con Nowaki durmiendo profundamente a su lado. Toda la habitación estaba inundada con la sutil fragancia de las rosas, que le recordaron las veces en que el menor olía a naturaleza y flores frescas después de trabajar. Se giró sobre su costado y observó el rostro sereno del moreno. Sin darse cuenta, tomó un pétalo entre sus dedos y trazó el perfil de la nariz del joven, quien se removió ligeramente sin llegar a despertarse.
Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios del mayor. Momentos así eran los que disfrutaba cuando podía observarlo todo lo que quisiera sin que el otro se enterara de su "pasatiempo secreto". Quizás la chica del tren le había parecido una psicópata al darle el ramo sin motivo alguno pero en lo profundo de su mente, le agradeció.
Además, ellos sí que le habían dado un mejor uso a aquellas rosas rojas. Nowaki era bastante creativo con ellas.
Acotaciones:
(1) Lenguaje de las flores: a veces llamada floriografía, fue un medio de comunicación en la época victoriana, en donde variadas flores y arreglos florales se usaban para enviar mensajes codificados, sirviendo así para expresar unos sentimientos que, de otro modo, nunca se podrían exteriorizar.
(2) Ikebana: (生け花? "Flor viviente") es el nombre usado para denominar el arte japonés de arreglo floral. También conocida como kadō (華道 ó 花道?) "el camino de las flores".
Notas finales: ¡Aleluya! No saben el drama que pasé con este capítulo. Lo tenía casi listo desde hace dos días pero el cierre me costó horrores, además de que cuando -porfin- encontré la inspiración, perdí todo el final y tuve que reescribirlo. Para colmo, no recordaba la forma en que lo redacté (sólo tenías las ideas generales). Espero les guste y no me maten por cortar -denuevo- la escena tan bruscamente...
Sin más por el momento y como siempre agradeciendo a Ino637, ValeLoka173 y Yata Misaki Love por sus reviews. ¡Me alegran el día en verdad~! Y quiero invitar aquellas que leen, a animarse a dejar comentarios. En verdad no saben como motivan a uno para continuar mejorando.
Una última cosa: El próximo viernes no habrá actualización pero eso no quiere decir que no voy a publicar. Estén pendiente en esos días (Aún no estoy segura de que fecha publique)
Nos leemos en quince días~
Bye bye na no da~!
PD: Sí ven algún error, por favor háganmelo saber. Andaba un poco apurada con la escritura y con el trabajo que no sé si se me escapó algún dedazo.
