CAPITULO 7 LOS RECUERDOS
Hola! Ya debía seguir con los capítulos de ésta historia, era justo y necesario. Espero y lo disfruten, a mí si me gusto.
Todo comienza a tener sentido. Creo que con esto ya tendrán más claro de quién es la novia de Vanitas…
*******comienzo del recuerdo*****
Era su primer día de escuela en esa ciudad, siempre soñó con ese día, conocer a cientos de personas y volverse sus amigos. No era una chica exigente ni caprichosa, no como su madre la había educado, siempre acostumbrada a la riqueza. Pero nunca llegó a sospechar que aquel acontecimiento sería un incentivo para conocer su lado oscuro…
Muchos alumnos entraban saludando a los profesores que estaban parados en la entrada. Ella fue la excepción, se paralizó por encontrar la escuela frente a ella. Era enorme, como un castillo, se sintió encantada, como una princesa… Estaba pensando en dibujarlo apenas tuviera el momento de descanso.
Las clases transcurrieron sin mucho problema. Paso desapercibida por la mayoría de los alumnos, afortunadamente le tocó sentarse junto a una chica pelirroja de lo más amable, su nombre era Kairi.
Se hicieron amigas rápidamente y para el receso ya estaban almorzando juntas.
Ellas conversaban sobre sus gustos:
-¿Cuál es tu color favorito, Kairi?
-El rosa, ¿y el tuyo?
-Blanco.
-¿Tu lugar preferido?
-La playa-contestaron al mismo tiempo, sonrieron divertidas por esa coincidencia.
Hasta que escucharon el fuerte sonido de unas burlas, se miraron entre sí como decidiendo si averiguarlo. Kairi tomó la iniciativa, se puso de pie, caminaron directo al área de los salones, justo donde comenzaban las escaleras estaba una multitud de alumnos…
-¡Mira ahora quien traga tierra!-se burló un muchacho alto y fornido.
Las chicas se abrieron paso entre la multitud, hasta quedar adelante, ahí pudieron ver a un chico tirado en el piso, estaba cubriéndose la cara de los golpes que recibía de un grupo de alumnos.
-¡Terra, es ahora o nunca! ¡Véngate del maldito!
El grupo miró al castaño, estaba cruzándose de brazos y viendo a una distancia considerada.
-Yo no participo en ésta clase de juegos-contestó con seriedad.
-¿Qué pasa aquí?-preguntó un joven rubio, iba bajando las escaleras.
-Ventus-lo reconoció Terra. Justo en ese momento dejaron de patear al chico, los alumnos comenzaron a alejarse, dando a entender que el espectáculo había terminado.
Ventus se acercó al chico que estaba tirado e intentó ayudarlo a ponerse de pie.
En cuanto vio esa muestra de amabilidad, la chica quedó prendada de él, se enamoró de su forma de ser, de su físico, ese cabello rubio dorado como los rayos del sol en el amanecer, sus ojos azules como el cielo mismo. Su amabilidad y preocupación como la de un ángel.
-Ventus…-repitió en voz baja, aquel nombre lo guardaría en lo más recóndito de su corazón. Sintió un cosquilleo en el estómago, las piernas le temblaban y su corazón comenzó a latir rápidamente, deseaba que él la mirara aunque sea una vez, que notara por unos segundos que ella estaba ahí…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la realidad, Ventus ayudaba a ponerse de pie al chico, mientras los demás alumnos le advertían que no le dijera a nadie acerca de lo que había pasado…
No le quedó de otra más que obedecer y llevarlo al salón para ayudarlo a curarse, consiguió algodón y alcohol para limpiarle las heridas. Ella no pudo evitar espiarlos, se sentía la dueña de aquel joven, quería saber cada detalle de su vida, quería ser parte del mundo de él.
Observó que Ventus sonreía, eso la hizo encender por dentro, ella quería hacerlo reír de esa forma, pero se dio cuenta de que ella no había sido, si no el joven que estaba con el. Apenas lo había notado, tenía el cabello negro y unos ojos dorados, también sonrió ligeramente. Esa felicidad mutua la tomó como un desafío.
Se quedó grabado en su mente por el resto del horario de clases.
Esperó en la salida, incluso rechazó la oferta de Kairi por ir a la playa un rato, quería al menos tener la oportunidad de despedirse de su gran amor, quería que notara que ella existía.
No paso mucho tiempo para verlo, iba caminando justo a la salida, sujetando un libro de bolsillo. Pasó de largo a la chica sin siquiera mirarla, estaba demasiado concentrado en su lectura. Lo saludaría, cuando sus palabras fueron opacadas por las de un chico de cabello negro, iba en su bicicleta y se detuvo frente a Ventus.
-¿Quieres que te lleve?-le preguntó.
El rubio miró a todos lados, aún estaba incrédulo si era a él a quien le hablaban.
-Por qué no-contestó guardando su libro, se subió en la parte trasera de la bicicleta y comenzaron a descender por la colina…
Supo que esa amistad estaba avanzando, pero ¿por qué se sentía tan molesta? Quería por todos los medios que él la notara, pero aquel chico siguió interfiriendo durante el resto de la semana. Llegó el fin de semana, odio llegar a esos días, porque no podía ver al rubio, se conformó con dibujarlo, cientos de veces en su libreta, tan solo para no olvidar cada detalle de su rostro.
¿Cómo lograría que él la notara? Quería estar con él… quería darle todo el cariño que le tenía… Quería entregarle su corazón…
-¿Vas a terminarte la ensalada?-le preguntó su madre, era una mujer de expresión seria, usaba un peinado profesional y unos lentes que aunque nunca los necesito, le gustaba usarlos.
Ella miró su propio plato, había estado jugueteando con la comida sin dejar de repasar las preguntas en su cabeza…
-Mamá, ¿Puedo preguntarte algo?
-Lo que sea mi vida, pero menos sobre el trabajo, que ya he estado muy estresada al respecto.
-¿Qué hiciste cuando te enamoraste?
La mujer que había estado bebiendo agua, tosió descontroladamente.
-¿Enamorarme?-repitió incrédula, -¿Has estado viendo novelas?
La chica negó con lentitud, -Quiero saber, ¿qué hiciste cuando te enamoraste?
-¡Ja!-soltó cuando puso su vaso sobre la mesa, -Déjame decirte algo sobre el "amor"….
La chica asintió prestando más atención a sus palabras.
-El amor es un mero mito, es una palabra disfrazada, no existe más que la posesión carnal y sentimental…
-¿A qué te refieres?
-Quiero decir que si quieres algo, apodérate de él, porque si solo sigues los consejos de tu corazón, todo resultará mal… Es como me paso con tu padre… Creí que el amor consistía en el cariño que se tiene entre dos personas, ¡pero es una mentira! Me dejó apenas tuvo la oportunidad de encontrar a otra tonta jovencita para cumplir sus caprichos.
-¿Entonces quieres decir que el amor no existe?
Su madre negó con la cabeza, -Debes tener mucho cuidado, si te atontas podrás terminar perdiendo…
Las palabras de su madre rondaron por su cabeza, sin saber ya estaba ideando un plan para el día de clases… Si el amor no existía, ¿entonces qué era lo que sentía en su corazón? ¿Simple deseo de poseer a un chico? ¿Eso era todo? ¿No tenía nada que ver con el cariño, respeto y felicidad? ¿El amor era simple posesión carnal y sentimental?
Su madre tenía razón, si el amor existiera, entonces su padre no las hubiera abandonado por otra chica que casi podría ser su hermana…
-Kairi…-la llamó, era la hora del almuerzo en la escuela.
La pelirroja dejó de sorber su jugo.
-Lo he decidido, hoy confesaré mis sentimientos…
-¡¿Estás enamorada?!-le preguntó sumamente sorprendida.
-Creo que podría decir que él me gusta, porque el amor no existe.
Kairi ladeo la boca ligeramente, no había tomado tan bien aquella declaración.
-Bien, tienes mi apoyo.
-Que bueno que lo dices, porque quiero que tú me ayudes…
-¡Lo que quieras amiga!
-¿No es ese Vanitas?-preguntaron un par de alumnos detrás de ellas, siguieron con la mirada directo al chico de cabello negro, iba caminando tranquilamente en compañía del rubio. Se les veía muy a gusto y contentos.
-¡Vanitas amigo de Ventus! ¡No puedes ser!-exclamaron los alumnos, ellos ignoraron todas las habladurías y se sentaron en la mesa más alejada, donde Vanitas solía sentarse diariamente.
-Imposible, un chico tan dulce como Ventus, con Vanitas como su amigo. En verdad que parece ficción.-dijo Kairi, terminando de comer.
"El Amor no existe. Es mero placer carnal y sentimental" recordó las palabras de su madre.
-Quiero que le llames a Vanitas.
La pelirroja comenzó a toser descontroladamente, -¡¿Vanitas?!
-Sí-asintió su amiga.
-Está bien, si tu lo dices…-Kairi se puso de pie y caminó en dirección a la mesa de los dos chicos, ellos conversaban amistosamente. Cuando la chica llegó, ambos se sorprendieron, la escucharon atentamente, miraron directo a donde estaba su amiga sentada. Vanitas asintió ligeramente y entonces la pelirroja regresó con una sonrisa.
-Está hecho. Te esperará en la hora de la salida.
-Gracias Kairi.
Las clases transcurrieron lentamente, para nerviosismo de la chica. Estaba ansiando que sonara la campana, veía el reloj una y otra vez, ignorando las explicaciones del maestro.
Hasta que después de tantas horas de agonía, la campana sonó. Todos los alumnos comenzaron a salir disparados a la salida.
-Buena suerte-le sonrió su amiga la pelirroja, dejándola justo en la puerta de la salida de la escuela, -¡Quiero que me lo cuentes todo mañana! ¿Eh?
-Seguro-asintió ella con una sonrisa.
El plan estaba hecho, le sería más fácil hablar con el amigo de Ventus, le pediría que actuara como intermediario entre ellos.
Ventus llegaría junto con él, entonces ella podría tomar la palabra para que los dejara solos. Ciertamente se sentía menos nerviosa si Vanitas estaba con ellos. Sería un simple objeto utilizado para opacar los nervios.
Esperó varios minutos, jugando con sus nervios. Hasta que distinguió una silueta que se acercaba, era el chico de cabello negro, traía su mochila en una de sus manos…
-¿Y la pelirroja?-le preguntó ligeramente sorprendido por no verla con ella.
-Ella… se fue…-le contestó.
-¿No quería preguntarme algo?-dijo Vanitas, estaba mascando un chicle, la burbuja se reventó apenas terminó de hacerle la pregunta, no estaba ni nervioso ni nada. Se le notaba muy relajado.
-Ehm… sí…-ella miró a todos lados, detrás de Vanitas, quería saber en qué momento llegaría Ventus. Pero como pasaron varios minutos sin recibir alguna señal, entonces se atrevió a preguntar:
-¿No estabas con tu amigo?
-¿Ventus?-adivinó el, también miró hacia atrás, -No sé, creo que sigue en el salón.
Ella jugueteó con sus manos nerviosamente. Estaba rogando por que Ventus saliera de una buena vez.
-Bien, si no quieres nada… entonces me voy.
Lo ignoró, cuando casi se le sale el corazón de ver al chico rubio que se acercaba a ellos, no podía dejar ir a Vanitas o Ventus se iría.
-¡Vanitas!-lo llamó, el se paró sorprendido.
En esos instantes llegaba Ventus, -Vanitas, creí que ya te habías ido…-le dijo con una sonrisa, ella se cautivó con eso…
-¡¿Quieres ser mi novio?!-se le salió la pregunta por puro impulso, su corazón estaba palpitando descontroladamente, no había pensado en lo que había dicho, simplemente quería apoderarse de aquel chico, quería ser la dueña de sus sentimientos, de todo su mundo.
El rubio la miró ligeramente sorprendido, Vanitas había reventado la burbuja de su chicle y también estaba boquiabierto.
-Vanitas, ¿no vas a contestar?-le preguntó Ventus empujándolo ligeramente para que reaccionara.
-¿Qué? No yo…-¿Cómo habían llegado a esa conclusión? Creían que ella le había hecho la pregunta a Vanitas todo porque dijo su nombre antes, cuando en realidad había mirado a Ventus para hacerle la pregunta… ¿Cómo resolvería aquella gran confusión? Estaba hecho, ahora ellos creían que la pregunta era para Vanitas, se quedó sumamente nerviosa, mirando a ambos, bajo la cabeza -¡Lo siento!
Estaba por salir corriendo, para olvidar aquella confusión, cuando una mano la detuvo, había sido la del chico de cabello negro…
-Sí-le contestó, eso la tomó por sorpresa. Se acercó para besarla, ella ni siquiera reaccionó, siguió observando al chico rubio que leía un libro de bolsillo, no pudo evitar que se le derramaran lágrimas de los ojos… Su primer beso… Y no era de la persona a quien deseaba… ¿Por qué la suerte le había jugado esa mala broma, aquel malentendido? Ahora se había magnificado, si le decía a Vanitas la verdad, dudaba que Ventus la perdonara, ellos parecían tener una amistad muy estrecha.
Al siguiente día la noticia se esparció por todas partes, todos querían conocer a la novia del gran Vanitas, aquel chico sombrío y misterioso que jamás creyeron amaría.
Por supuesto que los rumores llegaron a oídos de Kairi, ella se sentó junto a su amiga con una sonrisa.
-¿Así que el chico que te gustaba era Vanitas?-le preguntó.
Todo lo que pudo hacer es suspirar. ¿Cómo llegaría a aclarar aquella confusión? No le quedaba más que seguir con la mentira, al menos hasta tener el suficiente valor como para confesar sus verdaderos sentimientos.
Intentó sonreír, tal como vio muchas veces a su madre sonreírle a su padre, a pesar de que a escondidas lo odiaba. Fingir no sería difícil, si ya lo había vivido dentro de su familia.
Apenas vio a Vanitas y Ventus caminar por el pasillo, salió corriendo tomando la mano de "su novio", con tal de caminar junto al rubio y aspirar su aroma. Quería escuchar todo lo que tenía que decir, quería que le compartiera su vida aunque sea indirectamente… Entonces se le ocurrió una idea, si seguía fingiendo querer a Vanitas, no había duda de que estaría al lado de Ventus. Podría reprocharlo y tratarlo mal, justo como su madre lo hizo con su padre, ella dijo que se molestaba con él porque lo quería… Solo así nadie sospecharía de su amor secreto…
-¿Brillo de la Tempestad?-preguntó Vanitas, los tres estaban sentados en la mesa de la cafetería.
-Así es…-contestó Ventus, estaba sosteniendo un cuaderno de portada descolorida.
-¿Dices que tú lo escribiste?-volvió a preguntar su amigo.
-Sí.
-¿Y sobre qué trata? Si no es mucha molestia-dijo la chica, sin perderle la vista al libro.
-Es una tragedia, acerca de un amor no correspondido.
Eso le sonó extrañamente familiar…
"Brillo de la Tempestad. Una historia de tragedia acerca de un amor no correspondido"
***fin del recuerdo***
Kairi suspiró de tristeza, estaba observando hacia la banca donde solía sentarse su amiga, en su lugar habían varias flores, dejadas por los alumnos de la clase, la de ella era una rosa blanca, su flor favorita.
La noticia de la muerte de su amiga la tomó tan desprevenida como a la mayoría, todo lo que dijeron es que se atravesó en el camino de un conductor loco, pero ¿qué hacía ahí? ¿y con quién había estado en sus últimos instantes de su vida? Era un misterio…
Vanitas estaba descartado, él también había recibido un gran impacto al enterarse. Recordó que estaban en un fin de semana, limpiando las aulas, ella era parte del comité estudiantil, por lo que tuvo que asistir.
Eran eso de las 11:30 am, cuando de la entrada de la escuela notó la silueta del chico de cabello negro y ojos dorados. Iba pateando una botella, con las manos dentro de sus bolsillos.
Sonrió por la inocencia que mostraba desde que se juntaba con Ventus y era el novio de su mejor amiga.
Se llevó las manos a las caderas, poniéndose frente al chico, puso el pie sobre la botella que había estado pateando…
-¿Quieres ayudarnos?-le preguntó.
-Hmp-fue la única respuesta de Vanitas.
-¡Vamos! Hay muchas cosas que hacer, como barrer los pisos, lijar las butacas, lavar las ventanas…-comenzó a arrastrarlo agarrándolo por la muñeca.
Vanitas fue de gran ayuda y un objeto de inspiración para el resto, se esmeraba en sus tareas como si fueran sumamente importantes… Se distrajo tanto, que olvidó la hora.
Era casi la una de la tarde, cuando ya estaban por terminar sus tareas.
-Kairi, voy a comprar unas bebidas de fuera.-se ofreció Aqua, estaba limpiándose el sudor de la frente.
-Está bien. Ve con cuidado.-la despidió su amiga.
-¡Vamos! ¡Pongan más ánimo que ya es lo último!-los animó uno de los miembros del comité.
En esos momentos comenzó a sonar el celular de Kairi. Ella tenía las manos ocupadas, en una traía una espátula, y en la otra la escoba.
Así que no pudo contestarlo a tiempo. Lo dejó sonar y siguió con sus labores.
El timbre del reloj sonó, indicando que era la 1:30 pm, estaba programado para sonar a esa hora, porque era la hora en que normalmente salían.
El celular de Kairi volvió a sonar. Ésta vez tuvo el tiempo suficiente para contestarlo:
-¿Diga?
Se escuchaba a alguien llorando del otro lado de la bocina.
-¿Diga?-repitió extrañada.
-Kairi… soy yo, Aqua.-le contestó por fin.
-Aqua, ¿por qué tardas tanto con esas bebidas? ¿Quieres…?
Siguió escuchando que lloraban, eso preocupó a la pelirroja.
-Aqua, ¿Estás bien?
-¡La mato!
-¡¿Qué?!-no pudo evitar soltar el celular, cayó al suelo, para sorpresa de todos. Kairi se dejó caer de sentón, con lágrimas en sus ojos.
-Kairi, ¿qué pasa?-le preguntó uno de los chicos junto a ella, su nombre era Sora. Un joven extrovertido y alegre, novio de la pelirroja.
Pero ella no contestó, comenzó a llorar desconsoladamente.
Entonces el castaño tomó el celular:
-¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien ahí?!-pero nadie contestó.
Uno de los compañeros del aula de medios salió corriendo al pasillo gritando:
-¡Rápido! Vengan, ¡Una compañera está saliendo en la televisión!
Todos corrieron, Kairi los siguió más atrás.
Se amontonaron frente a la televisión, había un reportero hablando, estaban filmando desde el sitio del percance, había gente amontonada con cara de angustia.
"Sí, como acabamos de informar, el sospechoso ladrón del Banco Local ha sido capturado, justo después de perder el control y estampar contra la pared. Su estado se reporta como grave. El saldo de este criminal ha dejado un muerto. Vamos con la reportera a cargo…"
La imagen del noticiario cambió a la de una mujer que sujetaba un micrófono, estaba terminando de arreglarse para comenzar a grabar, había estado sonriendo hasta que le indicaron que estaba al aire, cambió su cara a una más seria…
"Gracias, Ricardo. Estamos en el sitio del percance, donde se reporta un muerto, se trataba de una jovencita de entre 14 a 16 años, acaba de ser identificada por su madre como:…"
Apenas vieron la fotografía todos comenzaron a hablar, impidiendo que Kairi escuchara el nombre, pero ya la había reconocido bien, se aferró a los brazos de su novio y buscó con la mirada a Vanitas… seguramente estaría destrozado…
Lo vio mirando fijamente a la fotografía que mostraba la pantalla. Retrocedió horrorizado, salió corriendo del aula, seguramente no quería que nadie lo viera llorar…
La pelirroja se soltó de los brazos de su novio, para salir en búsqueda de Vanitas. Sabía muy bien que sentía el mismo dolor que ella, porque ambos fueron muy cercanos a la víctima.
Lo encontró en el sitio en que ella los solía esperar todos los días, justo en la puerta de salida, junto al arreglo floral.
Había estado sujetando el celular llamando a alguien, pero lo arrojó al piso luego de soltar una maldición.
-Vanitas…
El peli negro la volteo a ver, tenía los ojos enrojecidos, tal vez por quererse apartar las lágrimas con tanta zaña.
-Yo… lo siento…
-¡¿Qué haces aquí?!-le preguntó Vanitas, intentando no sonar histérico, pero no era posible, por más que lo intentara…
-¡Lo siento!-le cerró el paso para abrazarlo, el se contuvo por unos segundos, pero luego dejo de poner resistencia para llorar en silencio.
-¡¿Qué se supone que haces aquí?!-le siguió preguntando entre su llanto.
-¿Por qué me preguntas eso?
-Ella me dijo que tenía un compromiso con sus amigas… ¿no eres tú su amiga?
-¿Qué?-le preguntó confundida, dejando de abrazarlo.
-No… yo…
-¡Ella me dijo que tenía un compromiso con sus amigas! ¡¿Por qué demonios no estabas con ella?!-empujó con violencia el arreglo floral, rompiéndolo por completo. Gritó furioso, revolviéndose el cabello y pisando con violencia su celular, donde se mostraba la foto de él mismo abrazado de la chica de ojos azules.
-¡¿Por qué no estabas con ella?! ¡¿POR QUÉ?!- se hincó golpeando el suelo con sus puños, le comenzó a brotar la sangre, Kairi se sintió perturbada y confundida por esa clase de pregunta.
-Lo siento… Pero yo no tenía ningún compromiso con ella. Creí que estaría contigo, como todos los fines de semana… ¡¿Por qué no estabas tú con ella?!-le preguntó con la misma histeria.
-Kairi-la llamaron por atrás. Era Sora, estaba sujetando el celular de ella…
-Es Aqua. Creo que quiere hablar contigo.
-No quiero hablar con ella…-negó llorando con desesperación, se sentía tan culpable como Vanitas, por no haber estado junto a ella en ese momento, ambos se preguntaban ¿qué clase de compromiso la habría orillado a estar en el mismo sitio y hora de un conductor loco?
Era obvio suponer que había sido un trágico accidente, la policía y la madre de la difunta pusieron todos los cargos contra el hombre, pero murió en el hospital… Así que el caso quedó como perdido y olvidado.
Todos estaban convencidos que se había tratado de una accidental coincidencia, quizás el destino…
Todos a excepción de Vanitas y Kairi, ellos que la conocieron muy bien. No señor. Sabía que no era una coincidencia. Era demasiado inteligente y precavida, nada ingenua.
La pelirroja aún recordaba las palabras de Aqua al recibir la noticia:
"¡La mato!" Había dicho. Pero ¿quién la había matado? ¿o se había referido al asalta bancos?
Seguro Aqua lo sabría, pero no había ido a la escuela ese día. Sonó el timbre de salida y decidió ir a visitarla. Había estado evitándolo, todo por no recordar la muerte de su mejor amiga, pero ya no podía seguir de esa manera, se lo debía a la memoria de ella.
-Buenas tardes, ¿se encuentra Aqua?-preguntó a una amable mujer que le sonreía.
-Lo siento querida, pero no está. Acaba de salir, dijo que tenía algo muy importante que hacer.
-Bueno. Gracias.-salió del patio de la casa, sumamente pensativa.
Hasta que la detuvo un chico que había estado sentado en la vereda de la casa de al lado…
-Hola. No te vi entrar.-la saludó el castaño, era un chico alto y atlético.
-Terra.-lo reconoció, -¿No has visto a Aqua?
-¿Y por qué crees que yo lo se?-se cruzó de brazos malhumorado.
-Bueno… Eres su vecino…
Borró su expresión y sonrió un poco, -Creo que sí, la vi salir hace una hora, ni siquiera me saludó, estaba muy seria. Dijo que tenía algo importante que hacer…
-Ya veo. ¿Y cómo has estado?-se lo preguntó por pura cortesía.
El castaño suspiró, -No muy bien en realidad.
-¿Y eso por qué?
-Por mi hermanastro… Ventus…
-¿Ventus? ¿Le paso algo?-le preguntó preocupada.
-Supongo… Ha estado demasiado deprimido desde la muerte de la compañera de la escuela.
Kairi suspiró, -Todos… supongo.
-Sí, pero no creo que nadie más que él, es decir, presenciar su muerte… es muy diferente a enterarse de la noticia…
-¡¿Quieres decir que él la vio… morir?!-le preguntó sumamente sorprendida.
Terra se tapo la boca, la miró con complicidad, -Lo siento. Se suponía que no le diría a nadie… él me lo pidió atentamente…
-¿Te lo pidió?-repitió extrañada, -¿por qué?
-Supongo que ha estado muy nervioso desde que ella se le confesó… ¡UPS!-volvió a taparse la boca.
-¡¿QUÉ?! ¿Se le confesó?! ¡¿Cuándo?!
-Una semana antes de su muerte… Me pidió ayuda pero…
Lo dejó con las palabra en la boca, se echó a correr como alma que lleva al diablo, directo a la zona boscosa, justo debajo de la colina que daba con la escuela, siempre supo que ese era el lugar preferido del rubio.
Continuará…
Jajaja, Terra soltó la sopa, sin querer… obviamente…
¿Quién es la novia de Vanitas y el amor de Ventus?
¿Quién es el asesino de la mejor amiga de Kairi?
Entérese en el próximo capítulo…
