MAGIA GITANA.
¿Cómo me metí en esto?
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Capítulo 7. The shield
SHAORAN
Ni en mis más locos sueños pasó esto por mi mente, ni siquiera por la retorcida mente de mi supuesto médico hubiera pasado por una aventura similar. No entendía cómo lo que debían ser relajantes vacaciones, terminaba siendo una carrera para salvar mi vida.
Cuando la chica me mostró el agua sentí muchas ganas de abrazarla, pero era más urgente mi sed, la frescura del agua me devolvió las fuerzas que amenazaban con acabarse después de casi dos días de huida.
Cuando terminé, use un poco de agua para lavarme el rostro y luego descubrir la herida de la mano, estaba inflamada y me dolía, la lave con poco cuidado, no era momento de hacer curaciones.
Luego busqué a la causante de todos mis pesares, estaba sentada en la hierba con algunas plantas en sus manos que comenzó a machacar con una piedra.
- ¿Qué hace? – desde minutos atrás había notado extraño su comportamiento.
- Confíe en mí – pidió sin siquiera mirarme, esa petición no estaba muy seguro de poder cumplirla, pero ¿tenía opción?
- Debemos partir – insistí.
- Confíe en la magia gitana – hasta entonces me miró y sus ojos tenían un enigmático brillo y luego continúo con su labor.
Tuve el impulso de correr y dejarla pero de nuevo mi conciencia no me lo permitió. No tardo en terminar de hacer… lo que sea que estuviera haciendo, luego tomó otro ramo de plantas y siguió.
Fue cuando escuche a los sabuesos, el sonido aún se escuchaba lejano, aún así mi corazón se aceleró.
- Vamos no hay tiempo – me estaba desesperando con justa razón y ella se detenía a jugar con plantitas.
- ¿Quiere seguir huyendo? - preguntó con algo de molestia y continuó. Esta chica podría desesperar a un santo.
Mi adrenalina se disparó al escuchar el grito de un hombre - por acá - alcance a escuchar se escuchaba más cercano.
Fue entonces que ella se levantó y con esa extraña cosa machacada se acercó a mí ignorando el ruido que se acercaba.
- Tenemos que colocar esto en nuestros cuerpos, bloqueará nuestro olor por algunas horas, suficiente para huir.
Observe la mezcla verdosa en sus manos, el olor jamás lo había sentido tan intenso pero era como el olor del bosque mismo. Me dio un poco de la pasta y ella escondió las piedras que manchadas con esa cosa verdosa. No perdió tiempo y se la colocó en brazos, cara, cuello y una parte de sus piernas.
Yo seguía sin entender y sin moverme en realidad, finalmente ella se acercó a mí con la cara verde, me lo quitó de las manos la mezcla y me la puso ella misma.
- Vamos - no le creía nada, en cuanto terminó tomé su mano y corrimos de nuevo.
Tomamos una nueva dirección para despistar y al parecer funcionó. Corrimos mucho más tiempo y deje de escuchar el ladrido de los perros, al contrario parecían alejarse.
- Funcionó - dijo ella de pronto con una gran sonrisa. Por lo menos ella podía sonreír.
SAKURA
Con mucha felicidad encontré el agujero con agua, era un pequeño manantial que algunos viajeros solían hacer de donde brotaba agua limpia del suelo. Era una estrategia de sobrevivencia y la verdad no imagine que ese lugar alguien conociera esos métodos.
Estaba muy cansada pero me negué a quejarme, vi a mi alrededor y una llamita de esperanza se encendió en mi corazón. Tal vez sí teníamos salvación.
Mientras corríamos fui recolectando una planta, no era muy buena con las cosas de la herbolaria, pero esa mezcla si me la había aprendido. No por estudiosa de las enseñanzas de mi abuela, sino porque era muy efectiva para los juego que solíamos hacer en mi infancia.
Recogí la suficiente y tuve más esperanza de salir de aquel lío con vida y comencé a machacar las plantas. Eran plantas comunes en esos lugares, sólo debía hacer la correcta combinación y lo mejor de todo era que no se tardaba mucho en hacerlo.
Con mi hermano y algunos niños jugábamos con ellas, para jugar a las escondidas en los bosques, ya que ocultan el olor del cuerpo por algunas horas por intenso olor, además de servirnos como camuflaje. Pensé que podría funcionar para confundir a los sabuesos.
Cuando lo vi indeciso se lo aplique yo misma, sin tener mucha idea que si se dejaría o no, pero finalmente lo hizo. Después de todo, las enseñanzas de mi abuela y de mi pueblo me salvaban la vida por ahora. Tenía mucha hambre y seguíamos corriendo con dirección desconocida.
Con horror pude ver como parecía que el sol se inclinaba para anunciar el atardecer. De nuevo me fui deteniendo para recoger las plantas para una nueva pócima para seguir ocultando nuestro olor, y poco a poco bajamos la velocidad a medida que la luz y el calor del sol eran más tenues.
Durante todas esas horas ninguno de los dos dijo nada. Parecíamos unidos en una complicidad de mantenernos vivos, sólo correr o caminar en el bosque.
Cuando él se sentó, lo hice también y de inmediato comencé con mi labor de hacer la mezcla, esta vez con un poco más de calma. Y fue hasta entonces que sentí más fuerte el dolor de mis piernas, estaba agotada, no se diga hambrienta, recordé todo lo que había corrido y me sorprendí de la capacidad de mi propio cuerpo para resistir semejantes kilómetros.
Terminé y le ofrecí su parte, esta vez la recibió y cubrió más partes de su cuerpo y lo mismo hice yo. Creo que nos veíamos como los monstruos que salen en los pantanos, pero eso era lo que menos importaba, aunque era gracioso ver a ese hombre de negocios cubierto con la mezcla verdosa. Algún día me reiré de esto… espero.
Se levantó y continuamos avanzando, noté de inmediato como los árboles parecían más altos, nos quedamos en la oscuridad en cuestión de minutos. Se sentía un frío húmedo en todo el lugar cuando decidimos detenernos a descansar.
- Ahora vuelvo - lo vi desaparecer algunos momentos y me sentí muy cansada para adivinar donde o a qué fue, sólo me deje caer en el suelo.
Sólo me abrace de nuevo a mi misma, ese lugar era horriblemente frío.
Por un instante llegó a mi mente el recuerdo de mi familia, estarían ellos preocupados por mí, mamá, papá, hermano, Yue, amigos. No supe cuándo, sólo que una lágrima cayó en mis rodillas a las que abrazaba con fuerza.
Olvide la última vez que llore, así que sentía muy raro como esas gotas se perdían en la tela. Me limpié y espere el regreso de aquel hombre, impidiéndome recordar, pues llorar no serviría de nada.
Tardó un poco más de tiempo en que escuche el sonido de las ranas, más grillos y salté al escuchar un búho, pero él regresó y me calme. No había mucha luz, sólo la que se colaba de la luna en el cielo.
- Vamos - me dijo.
Pero no me levanté.
- Estoy cansada - susurré y baje la mirada.
Luego la levanté para ver que me ofrecía su mano.
- Podrá descansar – dijo con tal seguridad que no quise dudar.
Sólo suspire y tome su mano, me llevo caminando unos minutos más.
- Aquí - vi con asombro un grandísimo árbol que tenía una grieta en su tronco que daba cabida a un pequeño espacio.
Entré y me sorprendí pues al parecer no éramos lo primeros en entrar a ese lugar, dentro parecía ser un asiento esculpido.
- Tal vez el guardabosques descansa aquí - dijo él y entró conmigo.
Cabíamos perfectamente, bien tal vez un poco apretados pero era un refugio perfecto.
Nos quedamos de nuevo callados y luego escuche una risita de su parte.
- Tenemos suerte - dijo y no sé de donde saco una manta pequeña. Me la colocó en los hombros y lo agradecí.
Nos quedamos quietos un buen rato, sólo escuchando los sonidos de afuera. Me emocioné al imaginar que encontrábamos al hombre que cuidaba el lugar y nos ayudaría. Bueno en esas circunstancias cualquier cosa esperanzadora era buena.
Pero el aire del lugar era muy frío y comencé a temblar.
- ¿Tiene frío? - Vaya pregunta - lo siento - se disculpó de inmediato.
Se quedó quieto unos momentos y luego sólo sentí como pasaba su mano por mis hombros.
- ¿Qué hace? - casi grité horrorizada.
- Sh... enfermará si no se calienta.
Quise replicar, pero no pude.
De nuevo el cansancio me ganó, su abrazo resultó más calido de lo que pudiera imaginar y me quede quieta y dormida.
SHAORAN
Por fin se durmió, en realidad estaba cansada al igual que yo, pero me sorprendía su fortaleza. Creo que yo soportaba porque hacia un poco de ejercicio, recomendación de mi doctor, por fin algo que había salido de su bocota me servía de algo.
Contrario a ayer por la noche, ahora si estaba un poco más cansado y relajado gracias a la habilidad de esta chica para sacarnos del problema de los sabuesos. Me relajé escuchando su respiración y me di el permiso de dormir unas horas, tenía que encontrar al guarda bosques, debía estar cerca.
Por lo menos un poco de esperanza.
Sentí como la cabeza de la chiquilla finalmente se recargaba en mi hombro para estar más cómoda. Su calor me ayudo a recuperar el mío y me quede escuchando los sonidos tranquilos y finalmente también me dormí.
ERIOL
De nuevo Shaoran no llegó a casa. Vaya que si se la esta pasando bien.
¡Que envidia!
Debe ser una chica muy especial como para pasar tanto tiempo con ella, normalmente Shaoran no se involucra demasiado con las mujeres, creo que le tiene miedo al compromiso. ¿Y quién no? Eso de la monogamia es muy conservador para hombres tan libres, jóvenes, ricos y apuestos como nosotros, es mejor vivir la vida.
Después de tomar el desayuno con la señorita Luin había quedado algo desilusionado, ya que ella no pudo evitar ocultar su preocupación por Shaoran. La tranquilice diciéndole que seguramente estaba muy bien divirtiéndose con alguien, y aún así ella se notaba preocupada, incluso le dije que eso de desaparecer días enteros lo hacía todo el tiempo en Hong Kong y siguió preocupada. Claro que cuando él se enterará de lo que dije… bueno no le iba a gustar.
Ya que Luin no parecía tomarme atención, decidí que esa noche iría a ver de nuevo a la señorita Daidoiji, no perdía nada. Además tenía la curiosidad de que la mujer pudiera hacer de nuevo la proeza de la noche anterior y me sorprendí al oírla cantar igual con las misma intensidad en sus partes.
Me deleite el oído y la vista con su presencia en el escenario y el resto del público parecía compartir mi alegría.
- Es fabulosa - escuché decir a uno de los espectadores cuando salíamos.
- Sí, por eso los organizadores han decidido dejar la obra una semana más – contestó la chica que lo acompañaba.
- Magnífico - dije ilusionado, una semana para alcanzar mi objetivo. Y esta vez había ido solo.
Estando fuera pude ver llegar varios arreglos florales para la chica, se estaba haciendo popular y eso no era bueno para mis planes.
El hombre de la noche anterior regreso con la misma noticia, la chica no iba a poder verme, después de mí se lo dijo a una buena cantidad de hombres que se desilusionaron igual. Pero... yo no soy como ellos no me doy por vencido tan fácilmente
Todos se retiraron y de nuevo hice guardia, pasaban ya de las 10 de la noche y todos se habían retirado ya ¿qué hacia esa chica a esas horas?
Ya estaba con la intención de entrar a ver si estaba bien cuando la vi salir, esta vez no tuve tiempo de nada, sólo la vi salir aprisa y subir al auto que la esperaba, y desapareció por las calles.
Ah no, no me quedaría con la duda de que pasaba con esa chica, anticipando esto había rentado un auto y podía seguirla. Estuve manejando unos 30 minutos, iba atento a las calles pues no conocía bien el lugar, sólo para estar tranquilo que puedo regresar.
No me sorprendí de que fuéramos al lugar más refinado de la ciudad, supuse que iba a casa, pero la zona residencial quedo atrás, para dar paso a una zona de restaurantes y bares.
La seguí hasta un bar mediano y con una fachada no muy llamativa.
Me estacioné no muy lejos de su auto y la vi bajar a toda prisa, el auto se metió al estacionamiento y me acerqué, deje el auto a unas cuantas cuadras y entre al susodicho lugar.
Lo primero que sentí fue la fuerte música que hacía vibrar todo el lugar, luces por todos lados, la pista de baile a reventar, sobre todo había chicos y chicas muy jóvenes que bailaban como poseídos por la fuerte música, a su alrededor varias mesitas que poco utilizaban, en las esquinas varios chicos besándose.
En la parte de arriba también había algunas mesas con vista hacia la pista, fue ahí donde la vi, hablaba tranquilamente con un hombre, parecía seria, luego de que el hombre le dijo algo al oído discretamente ella asintió y se alejo.
Busque entonces algún lugar en donde pudiera estar, arriba todas las mesas estaba ocupadas, no pude más que extrañarme al ver que los de arriba no eran chicos, más bien eran hombres muy bien vestidos y pasaban los 30 años acompañados de otros hombres.
Abajo busque un lugar de donde pudiera ver todo y lo encontré. Estuve esperando a verla de nuevo, pedí unos tragos y me los trajeron. Varias chicas me veían con cierto descaro enviándome señales de que querían que me acercara, pero con mucho trabajo las ignore, hasta que la vi de nuevo.
Esta vez iba vestida con un traje nada formal, pero si muy sexy, dejaba al descubierto sus atributos femeninos, con ese vestido rojo hasta yo me sonroje. Caminaba de manera natural sin exagerar pero el vaivén de sus curvas me provocó más sed y acaloramiento.
Traían un pequeño bolso del mismo color, se acercó de nuevo al hombre y se alejaron hasta estar frente a un hombre de edad avanzada, según me pareció. Me sorprendí al ver como el hombre se la presentaba y ella se quedaba a tomarse un trago.
Estuvieron hablando unos diez minutos, ella no parecía con muchas ansias de hablar pues apenas y abría la boca, pero si sonreía y mucho. El hombre parecía muy entusiasmado con la chica y no pude evitar una punzada en todo el cuerpo, ¿estaba celoso?
No lo podía creer de una chica que ni siquiera estaba enterada de mi existencia ya me estaba poniendo así, de pronto se levantaron y dirigieron a la salida.
¿Qué iba a hacer?
¿Seguirlos?
Ya había llegado demasiado lejos como para arrepentirme, esa chica tenía algo y yo debía averiguarlo.
Pensé mejor las cosas tranquilizando mis celos.
Con ayuda de mi rostro de ángel, conseguí subir a la parte de arriba engañando al guardia, diciendo que conocía al hombre con quien la chica habló y tenía el mejor lugar. El muy tonto me creyó, supongo que por mi buena vestimenta.
Subí y como si fuera un viejo amigo me presente ante él. Supongo que para no dejarlo en ridículo frente a los otros hombres fingió que me reconocía.
- ¿Hiraguizawa? - dijo uno de ellos - si conozco a su padre, es un excelente médico - dijo uno que estaba con ellos
- Así es - sonreía como si hubiera visto a un viejo amigo.
Estuvimos hablando de los aciertos de mi padre en sus negocios y en la medicina, el otro hombre no me quitaba la vista de encima.
Después de unos momentos el hombre que conocía a mi padre se fue.
El otro se me quedo viendo.
- ¿Qué quiere? No lo conozco - dijo algo irritado.
- Tranquilo, sólo quiero que me presente con alguien.
- ¿Alguien?
- La chica que salió hace unos minutos con un hombre mayor, llevaba un vestido rojo.
Me vio como bicho raro y luego sonrió.
- No es barata ¿sabe? - dijo sonriendo torcidamente.
Me quede sorprendido, si había escuchado bien...
- Es la mejor en TODO, no se arrepentirá - dijo cruzando los brazos.
SHAORAN
Desperté con el sonido de la lluvia cayendo incesante en las hojas de los árboles, era tenue en realidad, no tardaría en amanecer. Ella aún dormía, y me dio un poco de risa cuando noté que prácticamente me abrazaba, había pasado su mano por mi cintura como buscando calor.
Por un segundo asaltó mi mente una pregunta, era una chiquilla pero ¿cuál sería su historia? Era una gitana, parecía tener mucha experiencia, pero también mucha inocencia, no parecía una criminal y lo que sabía de los gitanos sólo eran rumores, que eran unos ladrones, que sabían mucho por sus viajes, pero no eran de fiar, sólo algunos tenían una larga tradición de sabiduría pero no me interese en aprender de ellos.
La chiquilla me parecía tan humana que no la imaginaba engañando y robando, o era muy buena en eso de fingir. No sabía que pensar en realidad. La lluvia cesó y el agua se quedó en las hojas de las plantas, imaginé que nuestros perseguidores tal vez se cansaron y mojaron, tal vez el truco de la chica si había funcionado.
Se movió y aproveche para salir del árbol, me estiré un poco y di algunas vueltas tratando de ver alguna señal del guardabosques, me imaginaba que estábamos aún retirados, ya que ese árbol lo usaba para descansar debíamos estar a la mitad del camino.
- Buenos días - escuche la voz soñolienta y la vi salir del hueco del árbol.
- Buenos días, ¿ha dormido bien?
- He dormido mejor – se restregaba los ojos.
- ¿Nos vamos? - pregunté y ella en cambió me hizo una seña, luego caminó alrededor del árbol.
- ¿Qué hace?
- Buscando rastros - contestó buscando algo en el suelo, aquí – apuntó un pequeño grupo de rocas - han hecho fogatas, no muy grandes se ve que no ha venido el algunas semanas, la lluvia se ha llevado mucha ceniza - siguió en su búsqueda.
- Acá - dijo emocionada y señaló una planta.
- ¿Qué es?
- Alguien paso por aquí y quebró varias ramas – siguió caminando en esa dirección y unos pasos adelante toco varias ramas – estas parecen haber sido cortadas con algo filoso, quiere decir que es en esa dirección - apuntó a una parte más clara del bosque.
- ¿Esta segura?
- En realidad no, pero es una alternativa - me miró y comenzó a caminar en esa dirección, qué podía hacer o decir, sólo la seguí.
Caminamos algunas horas y ambos estábamos hambrientos, por eso no hablamos mucho pero podía escuchar su estomago y el mío haciendo ruidos graciosos. En el camino nos encontramos ardillas, algunas culebras, hasta grandes arañas y decenas de pájaros.
- Miré - dijo emocionada.
- ¿Qué?
- Un bebedero.
Era un tronco con un hueco recargado en unas piedras.
- ¿Qué es eso?
- En los tiempos de calor cuando no hay lluvia, el guardabosque trae agua hasta aquí para que los animales la beban, y así sobrevivan, creo que vamos en buen camino - dijo emocionada.
No tenía muchas ganas de contradecirla, de nada en realidad la falta de comida ya hacía estragos en mi cuerpo.
Pasamos otro buen rato caminando entre la cada vez más grande maleza.
SAKURA
Por los espíritus estoy cansada, tengo hambre y sueño, pero debo continuar si quiero ver de nuevo a mi familia, amigos y a Yue.
La tarde parece caer y no hemos llegado a ningún lugar, escucho claramente a los animales moverse entre las plantas.
Mi abuela solía decirme que debía confiar en mí misma y en mis habilidades, y hasta ahora agradecía todo lo que me había enseñado ella. Gracias a ella estábamos vivos, huyendo pero vivos. La verdad es que aún no podía hablar con los espíritus del bosque como ella lo hace, pero estaba segura que el bosque me estaba ayudando, casi podía sentir que de alguna manera me guiaba.
Mientras caminaba entre el olor de la tierra mojada y de las pocas flores que había en el lugar, imaginaba a mi abuela haciendo algún ritual para la buscarme.
Por fin, cuando la tarde comenzaba a caer, la vi.
- Una cabaña - grité emocionada y corrí a ella.
Sentí los pasos apresurados del hombre tras de mí.
- ¿Hola?
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GRACIAS
Johanna-Ikari
estrella12
Celina Sosa
CerezitoyingFa
Rosh bernal
Khorih
belen
Mokonayamileth
nathii
Por sus palabras.
El capítulo quedo pequeño pero estoy corta de tiempo, aún así espero que les haya gustado, nos leemos pronto.
