Día 8: Aportación.

sօʀքʀɛsas

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Annie contó internamente los segundos antes de escuchar el sonido del escusado y posteriormente la llave cerrarse.

— Tu obsesión por la comida china te va a llevar a la muerte — gritó lo suficientemente alto como para que compañía la escuchara.

— ¡Yo te llevaré a la muerte si no me dejas en paz! — grito Mikasa desde el baño. Annie puso los ojos en blanco y se alejó de ahí volviendo a la cocina.

— ¿Problemas maritales? — bromeo Galliard masticando un pedazo de sándwich, la rubia solo le lanzo una mueca y se sentó en la silla frunciendo el ceño.

— Tienes esa mirada pequeña Annie — Reiner le acaricia la cabeza y ella lo golpea lanzando dagas por sus ojos.

— La mirada de "no he tenido sexo y me voy a volver loca" — dijo ella y Reiner se carcajeó junto a Galliard.

— Ouch, qué sinceridad.

— Dejenla en paz ya ¿no es suficiente saber que no ha podido sexar como para que ustedes se burlen? — dice Jean bebiendo de su lata de refresco. Connie sonrie pervesamente a su lado.

— ¿Crees que me puedas mandar un audio de ustedes haciéndolo? Es-

— Escucha cabeza de balón a menos que quieras amanecer con todas tus extremidades cercenadas vas a cerrar tu bocota — amenaza Annie clavando el tenedor de sus hotcakes en la mesa.

— Odio esto — dice Mikasa entrando a la cocina y posando un brazo en su estomago. Su cara estaba más pálida de lo normal y tenía unas pronunciadas ojeras que le hacían parecer más demacrada.

— ¿Bien Armin? Tu eres el genio aquí, dinos que es lo que tiene— dictamina Annie acercándose a su esposa quien ahora la abraza fuertemente.

— No es algo muy difícil de decir —Berthold mira fugazmente a los lados y Reiner mordió una manzana del frutero, Jean y Connie chocaron puños en una broma privada y Galliard se limpio los dientes con un palillo que traía. Armin enrojeció.

— Por favor dime que no es algo malo — súplica Mikasa desde los brazos de Annie y se acerca a su rubio amigo; este asiente sonrojado.

— D-Desde...cu-cuando, bueno, Mikasa tú y Annie son cercanas….

— En español muñeco, no hablo taka taka — impaciente Annie también se acerca al Arlert en busca del diagnóstico.

— ¿Muñeco? — dice Armin medio incrédulo pero pasa a otros pensamientos rápidamente y mira intensamente.

— Escuchen, esto es algo muy raro y de verdad no se que explicación medianamente lógica podría darles sobre esto al respecto...es decir...no debería ser tan extraño pero-

— ¡Armin! — exclamó Mikasa tomando a su amigo de la infancia y sacudiéndolo para que dejara su diatriba. Armin paró en seco y miró intensamente a la pelinegra.

— Mikasa — esta vez el rubio la tomó de los hombros y la apretó en una reconfortante caricia — que sepas que esto no debe afectar negativamente tu forma de vida, saldrás adelante con esto y me tendrás a tu lado siempre para cualquier situación.

Annie frunció el ceño y se acercó al rubio alejando a Mikasa de su alcance para después tomarlo a él de la solapas de su chaqueta.

— Escucha Arlert, mi esposa ha estado con estos malditos síntomas durante dos semanas, mas vale que me digas de una vez por todas qué coño está pasando si no quieres que tú y esta bola de imbéciles — dijo señalando a todos los hombres en la estancia que no sabía cuándo, ni cómo y porqué estaban aquí — salgan de este edificio con los pies en la cabeza.

— Mikasa está embarazada.

El silencio perduró por varios segundos en los cuales la respiración de cada muchacho se detuvo presagiando una tormenta; los ojos de Annie parpadearon varias veces observando a Armin como si lo que hubiese dicho fuera algún tipo de broma pero su silencio y la sinceridad en sus ojos le dijeron que nada en el contexto estaba mal.

Mikasa, por otro lado, se desmayó.

...

— ¡Dijiste que no había problema! — grito Mikasa histérica dando vueltas de un lado a otro.

— Esta bien, me equivoque ¡Perdon! ¿cuántas veces más quiere que te lo diga? — refutó Annie desde la cama viendo a Mikasa andar en la habitación.

— Las veces que sean necesarias para convencerme de que esto — dijo señalando su vientre plano — no fue tu culpa ¿que haremos ahora?

Annie se paro de la cama y tiró de Mikasa hacia ella para poder besarla, claro que al principio la morena se resistió pero poco a poco la rubia ganó terreno y ambas terminaron en la cama en una sesión de besos. Annie tomó un poco de distancia mirando la cara sonrojada de Mikasa y los labios húmedos y entreabiertos de ella.

— Escucha preciosa, esto no estaba en nuestros planes aún pero se que podremos salir adelante con esto ¿si? — sigue ella y Mikasa junta sus manos detrás de la nuca de Annie sonriendo como solo le podía sonreírle a ella.

— Me cuesta creer que hay algo de nosotras dos creciendo en mi, no lo asimilo, pero no hay nada que no pueda hacer ahora contigo.

— Nos estamos poniendo cursis ¿he? — Annie sonríe comenzando a besar a Mikasa en el cuello sin perder de vista la su expresión.

— Culpa a las hormonas de una mujer embarazada — ríe y le vuelve acariciar la boca.

— Eso es bueno.

— ¿De verdad?

— Si, con las ganas que te tengo ahora mismo estoy segura que nos daríamos abasto para hacer gemelos.

— ¡Annie!

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Y con esto finalizó la semana MikaAnnie, muchas gracias a todas esas personas que me leyeron. Se los agradesco mucho.

Zeth