Un nuevo capítulo. No he tardado tanto! Espero que os guste.

Me encanta este tipo de Edward!

EPOV

A la mierda mi verano. Si tenía pensado hacer algo interesante, como por ejemplo, bañarme y chapotear como una nena en la maravillosa piscina cubierta que tienen mis padres, quedaba todo cancelado.

Al salir del hospital- más bien mamá prácticamente me llevó en volandas a casa al enterarse de la fama de la señora Valla Electrificada- me recomendaron reposo, pero creo que mamá se estaba pasando un poco con las medidas que está tomando.

-No muevas el pie lo más mínimo, Edward Anthony.- había estado apoyado contra el cabecero de la cama durante más de tres horas seguidas. No me sentía la espalda.- Tienes el riesgo de quedarte sin movilidad de ese pie de por vida.- Mamá me daba ánimos siempre que podía.

-Edward no se va a quedar sin pie, cariño.- suavemente, mi padre intentaba hacerla entrar en razón.- Es sólo para acelerar la fase de recuperación.

A mí, de todas formas, me daba un poco igual a estas alturas. Mi proyecto de futuro no tenía mucho que ver con la actividad física.

-¿Y qué pasa con el brazo? Renné me ha comentado la última vez que Jasper tuvo el brazo en cabestrillo. Sólo tienes que ver la horrible caligrafía que le ha quedado.- Mamá y Renné juntas parecían una pareja de pájaros carpinteros picoteando en tu cabeza con ideas absurdas y estrambóticas..

-Mamá, no te preocupes mucho con eso. Cuando al pequeño Eddy se le funda el yeso de la escayola con la piel del brazo a causa del calor, podremos llevarlo a un circo y hacernos famosos.- Emmett abría los ojos como si hubiera encontrado la cura para la estupidez humana. Estupidez, que por cierto, está en los genes de esta familia, por lo que se puede ver.

-¡Emmett! No asustes a tu hermano con esas ideas.- riñó mamá.

-Más me has estado asustando tú durante toda la semana, mamá.- suspiré fastidiado.- como me revolváis más el pelo, me voy a quedar calvo.

Cuando mamá no estaba autoconvenciéndose de que me iba a quedar en silla de ruedas para el resto de mi vida, Alice hacía acto de presencia y se aprovechaba de mi estado de enfermedad, sometiéndome a intensas horas recibiendo clases de "Cómo peinar tu cabello en caso de que haya un apagón en el pueblo y no tengas ni una plancha ni un secador a mano"

Como podéis ver, no es el mejor plan para pasar el verano. A su tortura, ayudaba el hecho de que poco le falta a mi madre para para atarme de pies y manos a la cama y que no me pueda mover ni un solo milímetro.

Justo hoy, iba a tener el honor de ser la cobaya en las clases de "Cómo mantenerte fresca y sexy para tu chico especial en días calurosos y soleados de verano" Pero mi querida hermana había olvidado que hoy tenían cena en casa de los Swan, por ser el primer domingo de vacaciones de verano. Lo mismo podría haberse inventado el día mundial de los macarrones con queso, a ellos no les faltan motivos para reunirse cada vez que pueden.

Habían quedado en breves, y ya iban retrasados.

Yo, pobre de mí, no podría asistir a esa gran y suculenta cena compuesta por platos precocinados comprados en el único maldito supermercado que se encontraba en el pueblo. El pobre Edward debería quedarse en su habitación con el aire acondicionado a tope viendo pelis en el ordenador y comiendo palomitas y cualquier chuchería que se me cruzara por delante.

A Esme le había costado la propia vida despegarse de mí. ¡Quería aplazar la cena!

Pero yo, como buen hijo, me arriesgaré por la felicidad de mi madre y les invité a que siguieran con sus planes de pasar calor juntos.

Desde arriba podía escuchar el jaleo que estaban formando allí abajo.

-¡Emmett! Recoge las camisas que has tirado en el sillón- Mamá sonaba desquiciada.- ¡Alice, vístete de una vez! ¡Cualquier día cojo las maletas y me voy de casa!- Sí, estaba irritada, venía diciendo esa misma frase desde hace muchísimos años, pero nunca la cumple.

También se la he escuchado más de una vez a Renné. Supongo que son cosas de madres.

-Relájate, Esme.- Ahí estaba papá, la voz de la razón en esta casa de locos. Aunque trabajando en ese hospital infernal, también se le podría llamar loco.- Llegaremos a tiempo. Además, no creo que a los Swan les importe esperar unos minutos más.- Sonó el timbre mientras papá hablaba.

¿El timbre? ¿Quién llama al timbre a estas horas? Quizás habían tenido la bondad de pedirme un par de pizzas. O mejor, comida china. Me muero por un plato de tallarines con pollo.

Escuché cómo abrían la puerta y me quedé paralizado en el sitio.

-¡Esme, querida!.- Saludó la voz de Renné Swan.

¿Qué diablos hace aquí la señora Swan?

-¡Renné! ¿Qué haceis aquí? ¡Habíamos quedado en tu casa!.- Eso digo yo, ¿Qué hacen aquí?. Al parecer, mamá estaba igual de sorprendida que yo.

-Hemos estado debatiéndolo durante estos últimos tres días, Esme, y hemos llegado a la conclusión de que no podíamos excluir a Edward de un momento tan importante como éste, dejándolo solo y en su estado.- Maldigo el momento en el que a Renné le dio el ataque de humildad.

-¡Oh, Renné!.- Mamá se ha sorprendido. No se esperaba esto. ¡Diles que no hemos hecho nada para cenar!.- Muchísimas gracias. ¡No sabes la alegría que me has dado!.- Mierda.- Pero no tenemos nada preparado. ¡Ha sido una total sorpresa!

¡Bien, bien, bien!

-No te preocupes. Bella ha tenido la amabilidad de preparar todo y envolverlo en cuanto se ha enterado de los cambios.

¡Mal, mal mal!

-Bella, eres un verdadero amor.- Esme se escandiló ante los encantos de Bella, como todo el mundo.- Verás cuando se entere Edward.

-No ha sido nada, Esme.- La dulce voz de Bella habló. Esa voz era la del mismísimo diablo. - Incluso he preparado un plato especial para Edward. El pobre necesita cuidados especiales, ahora que está en ese fatal estado.- ¿Un plato para mí? Casi podía ver las lágrimas en los ojos de mi madre.

-Eres un ángel, preciosa. ¿Por qué no se lo llevas tú misma arriba? Estoy segura de que se pondrá muy contento.- Mientras Esme invitaba a mi habitación a la reina de los leones, invitó a pasar a los demás integrantes de la familia Swan, que seguramente estarían ya sudando como pollos ahí en el porche. Creo que una de las razones de la humildad de Renné es el pedazo de aire acondicionado que tienen mis padres instalado en todas las habitaciones de la casa.

Y mientras los demás entraban y se ponían cómodos, yo ya podía escuchar unos ligeros pasos subiendo la escalera. Cuando estuvieron en frente de mi puerta se pararon, pero no mucho, ya que entró sin llamar a mi habitación.

-¿Qué tal por aquí, nenaza?.- Saludó y pateó la montaña de sudaderas que tenía en el suelo.- Últimamente sólo te veo en la cama.- se rió de su propio chiste, se quitó los zapatos y se tiró en mi cama, justo como hizo en el hospital.

-¿No me traías comida?.- señalé con la cabeza la bolsa que todavía tenía en la mano.

-¿Esto?- Subió la bolsa y me la mostró.- Toma, tu comida.- me la lanzó a la cara.

-¿De verdad me has preparado...? ¡Bella!.- Solté la bolsa completamente colorado, y ésta se desparramó en el suelo.- ¡E-eso no es comida!- tartamudeé.

-Depende de cómo se mire.- sonrió Bella.

Toda la ropa- imagino que de Bella, por el pequeño tamaño- estaba esparcida por el suelo. Cuando digo toda la ropa, digo toda la ropa. Incluyendo las intimidades de Bella.

Es más, esos pantalones vaqueros cortos, ni siquiera eran pantalones. Más bien eran braguitas vaqueras. ¿Esas cosas se las ponía mi Bella? La pobre en su casa debe pasar un calor terrible. Creo que lo mejor será apagar el aire acondicionado de mi habitación... para que se sienta como en casa, digo...

-En realidad vengo para joderte la noche. No pensarías que iba a dejar al pobre Eddy pasar la noche junto a su ordenador, ¿no?- Dejó un beso húmedo en mi cuello y posó una mano sobre mi muslo y con la otra comenzó a acariciarme un costado.

Los cambios de humor de Bella me encantaban, pero mi corazón no iba a aguantar mucho si seguía latiendo a esa velocidad.

Sus labios siguieron subiendo hasta llegar a la comisura de mis labios, y de repente, se alejó. Y maldije a mi puñetero brazo escayolado por no poder traerla de vuelta.

-Supongo que querrás bajar, ¿no? No voy a dejar que disfrutes con mi ropa interior como un viejo pervertido, Cullen.- palmeó mi pie malo- por segunda vez – y volví a sisear de dolor.- ¡Emmett, Jasper! ¡Edward dice que quiere bajar a pasar la cena en familia!.- gritó Bella por el hueco de la escalera.

No, no, no.

-No, no, Bella, por favor. No les dejes.- Una llama asomó por los ojos de Bella.- Bella no me hagas esto.

-Me encanta que me ruegues. ¿Te han dicho que tus ojos se aclaran?.- Por la puerta entraron esos dos armarios empotrados y me levantaron e volandas, como si fuera un saco de patatas.- Aquí sufrimos todos en compañía, pequeño Eddy.

Pensé que me moría a cada escalón que bajábamos. Mi cuerpo se tambaleaba de tal manera, que costaba creer que siguiera intacto. Aunque solo me agarraban por un brazo y por una pierna, porque lo demás estaba dañado.

-Cuidado con la alfombra del final de la escalera. Resbala.- avisé inseguro.

-Eddy, vivo aquí desde antes que tú. Me sé la casa como la palma de mi mano.- contestó Emmett.

-¿Cuántas líneas hay en la palma de tu mano, hermano?- alcé una ceja mirándolo.

-Eeeeh. ¿Dos?.- contestó inseguro.- ¿Tres? ¿Cuatro? ¡Qué mas da! No me intentes liar, friki.

-Por lo menos tú no te has roto nada al intentar subir tres escalones.- La respuesta de Bella me dolió más que tres palmadas de Emmett bien dadas en la espalda.- El señorito aquí presente no tiene nada por lo que quejarse.- La miré iracundo con la mandíbula apretada. Inmediatamente, la expresión de Bella cambió, y, o pasó de contestarme, o se había aburrido. La cosa es que no me contestó más.

Por suerte, tuvieron cuidado con el último escalón y con la alfombra. Y todo iba bien. Demasiado bien. Hasta que mamá nos vio.

-¡Que me lo vais a matar! ¡Carlisle! ¡Charlie! ¡Haced algo!.- Mamá se había levantado sobre la silla, junto a Renné, y las dos movían la cabeza con reproche al unísono, igual que los muñecos cabezones que se ponen en la guantera de los coches.

-Tranquila, cariño. Chicos, dejadlo en esa mesa. Alice, cielo, acércale una silla a tu hermano para que pueda apoyar el pie.- Me acomodaron en una punta de la mesa y pusieron mi pie en un pequeño taburete. Ya estábamos todos juntos, imitando a la típica familia americana feliz. Esto apestaba cada vez más. ¿Cuándo me podría ir a mi habitación? ¡Ni siquiera podía comer por mi mismo!

-Edward, cielo. ¿No te gusta la comida?.- preguntó Renné preocupada.

¿Vas a ir a la tienda a por más?.- pensé con malicia.

-No, no es eso, Renné. Está deliciosa.- tampoco había mucho que degustar en un plato de arroz a la cubana y unas salchichas. Los demás platos no me convencían demasiado.- Pero me cuesta un poco comer. - a continuación, fingí estar apenado.- Creo que lo mejor será ir a mi habitación. Estoy un poco cansado.

-Paparruchas, Edward.- Soltó Charlie. Genial, el jefe Swan nunca habla, pero tiene que hablar hoy.- No vas a desperdiciar una noche como ésta.

-Charlie tiene razón.- aprobó Renné.- Bella cariño, ayuda a Edward a que pueda cenar tranquilo.

Bella miró a su madre como si tuviera un tercer ojo, y una sonrisa boba se instaló en mi rostro. Pero la tuve que suprimir rápido, porque mamá estaba alzando una ceja en mi dirección. Evidentemente, me puse rojo como una fresita.

Sentía unas ondas malignas que me cortaban de forma imaginaria, y supe que mi amor platónico me estaba mirando fijamente.

-Bueno, ahora sí que sí. ¡Que aproveche!.- Emmett volvió a rellenar su plato y disfrutó como un niño en un charco de agua.

Bella cogió el tenedor y lo clavó en la salchicha con un golpe seco. Tragué saliva y crucé las piernas lo máximo que me permitía la escayola.

-O abres la boca, o te lo tiro todo por la camisa.- Abrí la boca automáticamente y finalmente comí.

Por unos momentos, la paz y la felicidad reinó. Pensé que Bella iba a poner mucho problema, pero incluso dejó su plato de lado y se centró en mi comida. Yo abría la boca y la cerraba según el tenedor se acercaba o se alejaba. Solo la amé más por ese pequeño gesto. Cuando quería, era la mujer más delicada y dulce que podía existir.

Desgraciadamente, me había apartado muy poco, y el plato se terminó en pocos minutos. Y eso que había masticado lentamente, muy lentamente.

Bella volvió a su comida en cuanto terminó.

-Gracias, Bella.- sonreí en su dirección. Ella se quedó mirándome de una forma extraña, sin soltarme ninguna de sus típicas frases.

-N-no hay de qué.- respondió al cabo de unos instantes. Abrió la boca ligeramente y se concentró en su plato, frunciendo el ceño. Jugueteó el resto de la cena con la servilleta.

Los demás tardaron lo suyo en terminar. Empezaron a sacar postres, dulces, frutas, y ya empezaron con las copas. Los que podían, claro está. Bella, Alice y yo ni siquiera podíamos pensar en ello. Emmett, Jasper y Rosalie, podían,pero de una forma moderada.

-Bueno, bueno. Edward.- El jefe Swan estaba rojo. Casi tanto como yo cuando Bella me dice algo subido de tono.- Ahora tendrás que volver a ponerte en forma, con todo esto de tu accidente y el reposo.- Se había dejado caer sobre una silla y había aflojado su cinturón un agujero. Su copa no la soltaba.

-Mi chico está en forma, Charlie.- contestó mi padre.

-Mi Edward tiene unos abdominales en los que se puede rallar pan.- contestó mi madre orgullosa. Se estaba riendo más de lo normal, con una risita contagiosa.

Afirmé mi camiseta de Hulk a mi alrededor.

-¿¡Qué?!.- se entrometió Renné. - ¿Por qué nunca lo hemos visto?

-Ni lo vais a ver.- dictaminé sabiendo que podía ser un poquito borde, teniendo en cuenta que a lo mejor mañana no se acordarían.

-Te podrías venir mañana a ver el partido con nosotros, chico.- ofreció Charlie.- Nos lo pasaremos bien.

¿Unos cuantos músculos te abrían tantas puertas? ¿Estaba invitándome a ver el partido en la gran tele de los Swan?

-Eso, vente, hermanito. Te dejaremos sitio en el mejor sillón por eso de tu pierna.

-Claro, iré.- contesté ilusionado. Era patético, pero nunca me habían invitado a una de sus grandes ceremonias en las que veían los partidos.

-Perfecto. Llamaré a Newton y a su hijo para que traigan más bebidas.- Espera, espera, espera.

¿Acaba de decir que Mike Newton está invitado?

¿Mike Newton en casa de MI Bella?

Tachán. Más largo que los demás! Y he actualizado pronto! Espero que os haya gustado y eso. Mi esfuerzo merece un review :'(

Actualizaré lo antes posible! Intentaré que Edward no mate a Mike.

Besos!

-Bohe-