Pesados segundos corrían en la sala del hospital. El tic tac de las manecillas resonaba por la sala de espera, por los pasillos, en las habitaciones…en la mente de Riven.
Su ¿novia?, no, ahora que lo pensaba ya no era su novia, era su ¿amiga?, no, ya no eran ni amigos. Riven se pasó los dedos por la cabeza, buscando respuesta a qué era Musa para él, por qué estaba ahí y lo más importante, cómo había dejado que un desgraciado le quitara lo que más amaba en este mundo. No sólo la había alejado, quizá ahora la perdería para siempre. No la volvería a ver nunca más, ni siquiera para decirle cuánto la amaba, ni siquiera para decirle un "lo siento", nada. Jamás volvería a ver su rostro, no podría volver a abrazarla, ni hablarle…nada. Estaría muerta; asesinada por un demente, misógino.
-¿Familiares de la señorita Musa Zhang?-
-Aquí- se levantaron Layla y Riven-
-Joven…- lo llamó el doctor-
-Verá, la condición de la paciente es muy grave. Sufrió politraumatismo, trauma craneal, fractura de cuello y femur cerrada. Quince puntos en el labio inferior…-
Con cada cosa que el doctor iba citando, la furia y el odio de Riven hacia Jason iba acrecentando. Desde el mismo momento en que la vio salir en la camilla, ensangrentada y completamente inconsciente, juró que Jason pagaría, y si era necesario ir al mismo infierno por Musa, lo haría.
-¿Cuánto durará su recuperación?-
-Aun no lo sabemos. Simplemente con el politraumatismo, su vida corre grave peligro…-
-¿A qué se refiere?. Ustedes son doctores, se supone que deben sacarla de esto- comenzaba a alterarse.
-Sí, pero en algún momento ella puede morir de una hemorragia masiva, un trauma torácico y aun estamos viendo si no hay daño irreparable del cerebro. Perdone que sea sincero, pero no es bueno en estos casos engañar a los familiares.
-No me joda, doctor…¡no me joda!-
-Le voy a pedir que baje la voz, por favor- el doctor no se daba por aludido. Sabía que era normal la desesperación en estos casos (¡y había visto tantos!).
Riven iba caminando hacía los sillones, cuando se desvió y salió a toda prisa del hospital.
-¿Qué va a hacer?, ¿A dónde va este loco, ahora?...- Layla lo siguió con la mirada, hasta que no le quedó otra más que levantarse y correr tras de él.
-¡Riven!, ¡Riven!- le gritaba- ¿A dónde vas?, ¿Qué vas a hacer?-
-Tú muy bien lo sabes. Algo que hasta tú tienes ganas de hacer- le decía sin dejar de caminar. Llevaba la mano en su bolsillo y su mirada no se enfocaba más que en el frente.
-Jason está detenido. No vayas a causar más problemas. Después nos encargaremos de él-
-No, Layla- se volteó advirtiéndole con la mirada que no lo siguiera más- esto es personal. Por su culpa, Musa está muriéndose. ¡Él es un asesino!-
-¿Y quieres serlo tú también?- le respondió también alterada- Si…si Musa muere, ¿quieres que ella se vaya con el recuerdo de que tú también eres un asesino?-
-¡Cómo demonios lo podría saber!. Ella está postrada en una cama, en coma. ¡Totalmente inmóvil!, a punto de morir- Riven movió la cabeza- esto llegó demasiado lejos. Me importa muy poco si paso la eternidad en la cárcel y después en el infierno. Ese bastardo no pasa de este día-
-No voy a dejar que lo hagas. No voy a dejar que le causes un dolor más a Musa- lo sostuvo del hombro.
Riven sacó la pistola y le apuntó. Layla se quedó pasmada.
-Ahora suéltame, si no quieres acompañar a Jason hoy-
-Riven…no lo harías-
El joven cargó la pistola. Hubo unos segundos de silencio antes de que Layla lo soltara y lo dejara ir. Riven siguió con su camino y Layla regresó llorando y temblando al hospital. ¿Cómo había dejado que pasara esto? ¿Por qué no se dio cuenta?. Ahora Musa estaba entre la vida y la muerte. Su cuerpo yacía completamente débil, herido y debatiéndose por dar la última batalla.
-¡Layla!-
La joven alzó la mirada y ahí estaban. Stella, Brandon, Bloom, Sky…todos.
-Qué bueno que llegan- Layla se levantó y se fue a los brazos de Nabu- Ella está muy mal- dijo en sollozos- Se está muriendo.-
-¿En donde esta ese hijo de…?-
-¡Sssh!- Stella cayó a Brandon
-Está detenido. Aun no entra a proceso…-
-¿Qué le hizo a Musa? ¿Podemos pasar a verla?-
-La verdad es que no sé que tenga, exactamente. El doctor acaba de hablar con Riven y no me dijo absolutamente nada a mí. Pero sé que es algo grave- la voz comenzó a quebrársele de nuevo- deberían haberla visto- sus manos temblaban mientras describía todo- Su cuerpo estaba golpeado y no podía verse bien su rostro por toda la sangre…
-Maldito…- dijo Helio en voz baja-
-¿y Riven?- dio Sky buscándolo con la vista por toda la sala
-Fue a hacerle una visita a Jason-
-¡Qué!, ¿por qué lo dejaste?- Bloom sabía que Riven iba a casi matarlo.
-No me dejó opción-
-Jason…de ese bastardo, después me encargo- dijo Brandon- lo que quiero ahora mismo es ver a Musa-
-Iré a preguntar si se puede pasar- Stella se dirigió a la enfermera, la cual llamó al doctor y vieron como asintió el doctor no sin antes darle una serie de indicaciones.
Primero pasaron Stella, Bloom, Helio y Flora. Les hicieron colocarse gorros, batas, guantes, desinfectante etc. No podían pasar al cuarto, sólo verla detrás de un cristal.
Ahí estaba Musa. Conectada a una bolsa de donación, un tubo muy grueso que le permitía respirar, decenas de cables e incontables vendajes.
Stella no se movió ni un instante, no pestañeó si quiera. No podía creer en qué estado la había dejado. Bloom apretó sus labios y contuvo el llanto. Helio no podía dejar de mirar fijamente el rostro de su amiga; lleno de hematomas. Flora simplemente se retiró.
-Brandon…- su novia lo vio entrar.
-Me dieron permiso de ingresar al cuarto-
-¡Oh, Brandon!- Stella le dio un abrazo- por favor, hazla volver
-Lo intentaré. Ella es mi mejor amiga, no dejaré que se vaya-
Brandon entró al cuarto. Trató de acomodarse evadiendo cuanto cablerío había en el piso.
-Hola pequeña…- tomó su mano- sé que no puedes escucharme, pero quiero que sepas que todos estamos aquí. Sabemos lo que pasó, pero no pienses en ello, ¿de acuerdo?.
Musa no respondió, ni siquiera un leve gesto.
-Lo que ahora importa es que estés bien…sé que lo estarás. Siempre has sido una mujer muy fuerte…-
Sus signos vitales no mostraban ningún cambio. Brandon suspiró profundamente y agachó la cabeza.
-Sé que debes estar batallando mucho. Pero aquí nos tienes a todos y no necesitas a nadie más, Musita. A nadie más. Por favor, prométeme que vas a pelear por tu vida. Mañana ya quiero verte despierta.- le acarició la frente.
-No puedo más- pensó Brandon. Se levantó y salió. Al cerrar la puerta, pasó de largo a todos y ni quiso decir nada en todo el día.
