DISCLAIMER: Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada, Toei y a quien más corresponda, pero a mí no (ya que si eso pasara sería millonaria, pero no). Sólo hago esto por amor al arte y a este anime/manga.

Esta historia es una continuación de mis fanfics "La Princesa y la Máscara" y "Me Gusta Cuando Callas"

Les comento que tengo una página en Facebook. Búsquenme como Aquarius-chan Art. Allí subo mis coloreos, ediciones de fotos y mis fanfics. Por favor, me ayudan mucho con su Like :D


El Problema de Amarnos

Por Aquarius-chan

Capítulo 6: Propuesta

Afrodita veía todo desde donde estaba. Quería ayudar a su amigo, pero el cosmos de Zeus era tan poderoso que le impedía moverse y Máscara de Muerte parecía no esforzarse mucho para poder salvar su vida. Lo vio resignado.

Athena sentía impotencia, no se podía soltar del agarre de la diosa del amor y solo veía a su amado a punto de recibir el rayo de su padre. Eso lo mataría al instante, sin importar su calidad de caballero dorado. Entonces lo vio, vio como el rey de los dioses arrojaba su arma y como el italiano daba un suspiro mientras cerraba los ojos y sonreía. Ya no había mas nada por hacer.

-MÁSCARA - gritó desconsolada.

El choque provocó que una luz ilumine toda la Cámara del Patriarca y ceguera instantánea en todos los presente, menos en Zeus.

-No pensé que tú también vendrías - gruñó mientras todos refregaban sus ojos luego que el resplandor disipara.

Todos se sorprendieron cuando pudieron divisar a quien le había hablado. Vestido con su Sapuri y deteniendo el rayo con su espada, Hades se encontraba en posición de defensa frente a Máscara de Muerte que también lo miraba anonadado.

-¿Qué haces aquí Hades? - interrogó molesto.

-Yo me pregunto lo mismo - enfrentó mientras enfundaba su espada - Y si te interesa saber, no soy el único que viene en camino - esbozó una leve sonrisa.

Athena se soltó de los brazos de Afrodita y corrió hacia el italiano que aun yacía arrodillado en el piso. Los caballeros dorados y el Patriarca cayeron una vez Zeus disminuyó su cosmos. El doceavo guardián se tranquilizó, aunque sabía que era temprano para cantar victoria.

-Estoy aquí para castigar a este mortal - se giró para mirarlo y vio como su hija se arrodilló a su lado, sosteniéndole el rostro preguntándole como estaba y recibiendo un suave "Estoy bien, no te preocupes" - ¿Por qué viniste Hades? No me contestaste.

-Vino porque yo se lo pedí - la voz de una mujer se escuchó. Una joven de cabellos naranjas largo hasta la mitad de espalda, con ojos verdes esmeralda, vestida con un largo vestido negro con detalles en morado y una sonrisa en su rostro apareció. Tenía una belleza delicada, un cuerpo estilizado, nada exuberante y una mirada dulce.

-Hestia - susurró la diosa del amor.

-Afrodita por favor me gustaría que me llames por el nombre que me corresponde en estos momentos - miró con amor a Hades que se movió a su lado.

-Lo siento Perséfone - se disculpó - ¿Cómo...?

-Sentimos el cosmos de Zeus aquí y supimos que habían problemas - la interrumpió Hades.

-¿Y desde cuando defiendes a tu sobrina? - preguntó cínico el dios de la guerra.

-Ares - lo miró con recelo - La defiendo desde que somos aliados, aun así no se por qué te explico estas cosas a ti que jamás entenderías.

-Claro que entiendo, no te preocupes - rió - Tampoco entiendo por qué están aquí, sus presencias son innecesarias.

-Lo mismo sucede contigo hermano - Perséfone interrumpió lo que iba a ser la respuesta de su marido - Imagino que solo viniste para encontrar el momento indicado para posesionarte nuevamente del Santuario de nuestra hermana - dirigió su mirada a Zeus - Padre, me parece impertinente lo que haces, sobre todo el haberlo traído a Ares.

-Perséfone... - susurró el rubio.

-No lo entiendo - la interrumpió Athena - No entiendo que hacen aquí - se iba a acercar pero Máscara de Muerte la detuvo - Ares, ¿qué le dijiste?

-La verdad - confesó mirándolos con ojos arrogantes.

-La verdad - el cuarto guardián rió - ¿Lo dice alguien que posesiona a un caballero dorado para asesinar al Patriarca de la Orden y tener todo el Santuario bajo control? Engañando y asesinando injustamente por trece años.

-Te recuerdo que tú fuiste el primero que me siguió y el que cometió la mayoría de esos crímenes - rió.

-Lo se perfectamente. Recuerdo cada crimen que cometí, cada vida que robé, cada pecado que cargo encima - se separó de Athena - Y lo admito ante todos, no soy un cobarde como tú - dio una fuerte carcajada - Un cobarde que se hace llamar Dios de la Guerra y que en esos trece años no se ensució las manos.

-Máscara, para - imploró la peli lila - Padre, solicito una audiencia - informó decidida.

-Athena - llamó el italiano. La veía pálida y sintió, cuando la tuvo cerca, como respiraba pesado.

-No te preocupes - miró hacia sus guerreros - Caballeros por favor espérenme aquí.

Zeus no había dicho palabra alguna, solo se encargó de teletransportarlos a todos hacia el Olimpo.

Cada uno se acomodó en el lugar que le correspondía. Athena vio como iban llegando los dioses faltantes. Notó como su padre no la sacaba de encima. Sintió un pequeño dolor en el abdomen, pero debía resistir, soportarlo solo un poco mas. El último en llegar fue Poseidón en el cuerpo de Julián Solo.

-¿Para qué se nos convoca? - preguntó este último.

-Athena cometió una falta - se adelantó en responder Ares - Fraternizar con un humano y esperar un hijo de él - todos a miraron.

-Nada fuera de lo común entre los dioses - rio Dionisio recordando a su madre mortal.

-¿Nada fuera de lo común? - se exaltó Hera - Es un crimen atroz entre nosotros.

-Ay Hera - rió Afrodita - ¿Te sentiste afectada?

-Tú cállate maldita zorra - la miró fiera.

-Madre, creo que no es momento para una pelea de este tipo - sugirió tranquilo Hefesto - Afrodita tú también trata de controlarte, por favor - pidió calmo a su esposa que le respondió con una sonrisa seductora.

-Hefesto tú... - iba a retrucarle, pero fue interrumpida.

-Deberías seguir el consejo de tu hijo - habló Hades mientras su esposa estaba parada detrás de él - Y calmarte Hera. Este no es momento para ese tipo de discusiones.

-Él tiene razón, no deberíamos provocar discusiones innecesarias cuando lo que hay en juego es una familia - comentó calma Perséfone.

-Tu palabra aquí no tiene lugar - retó Ares - Ni siquiera eres una de los Doce Olímpicos.

-Dices eso, pero, como reina del Inframundo y esposa de Hades me hace creer que tengo cierta autoridad al hablar - cerró sus ojos - Además, ¿sabes como fue que me gané el respeto de todos allí? - volvió a abrir sus párpados, esta vez mostrando un par de orbes negros - Teniendo el mando y la voz que tú no llegas a tener Ares - esta vez la voz fue agresiva.

-Perséfone cálmate - pidió Zeus - Ustedes también - miró a la reina de los dioses y a la diosa del amor.

-Padre, creo que sería muy hipócrita de tu parte el castigar a Athena - agregó Hermes recibiendo la mirada de todos - Tú eres el menos indicado para hablar, sumado a que al menos ella ama a ese hombre - lo miró burlón - Tú solo las veías como distracción.

-Deberías dirigirte a nuestro padre con más respeto Hermes - reprendió Apolo.

-Paro aun así tienes razón - lo siguió Artemisa - Enamorarse de un humano está visto como un tabú para nosotros - miró a su gemelo que se removió incómodo recordando a Orión* - Pero eso no significa que tengamos ese tipo de sentimientos.

-Me gustaría saber que tiene para decir nuestra hermana - sentenció el dios del Sol.

-Yo... - la peli lila estaba nerviosa - Ante todo quiero decirles que lo que siento por mi caballero es algo sincero y correspondido. En este tiempo Máscara de Muerte se encargó de cuidarme - se frotó su vientre que sintió un poco duro - Me hizo sentir un tipo de amor distinto, no solo me vio como a su diosa . sonrió - Me vio como a una mujer.

-Eso puedo afirmarlo - dijo seria Afrodita - En cuanto me presenté en su Santuario, ese hombre la acompañó. Y cuando fue necesario, tomó su armadura y actuó tal cual al protocolo, pidiendo a Athena las órdenes a seguir - la mencionada la miró agradecida.

-Padre necesito que nos des una oportunidad - suplicó - Estamos por formar una familia y queremos ser felices.

-Athena... - Zeus no podía negar que Athena era su hija favorita. Una guerrera con todas las letras y una sabiduría superior a la de cualquiera, todo un ejemplo a seguir.

No podía negar que lo que dijeron Hermes, Apolo y Artemisa era cierto. Sería muy hipócrita de su parte. Pero restaba lo que le había dicho su otro hijo.

-Sobre lo que me contó Ares...

-¿Qué te dijo? ¿Que fue un traidor, que lo siguió? Él mismo lo admite y hoy en día trata de redimirse - se tomó del vientre al sentir una punzada - Se todo lo que hizo, él mismo se encargó de contármelo. Inclusive, aun sostiene que no lo tendría que haber revivido - se levantó de su asiento - Estaba dispuesto a que tu le arrojes el rayo. ¿Acaso no lo viste? - sollozó y emitió un quejido ya que un dolor la dominó.

-Athena - Artemisa, que se encontraba a su lado, se apresuró en sostenerla evitando que cayera.

Sentía el vientre duro y un dolor insoportable.

-Apolo, has algo - ordenó Zeus. Todos se preocuparon por la salud de su contenedor, todos menos Ares y Hera que parecían disfrutarlo.

Tal como ordenó su padre, el dios del Sol se acercó a su media hermana y posó su mano derecha en su vientre, iluminándolo con un destello anaranjado*1. La peli lila se sintió mas relajada, el dolor desapareció, pero el rostro de Apolo permaneció preocupado.

-¿Qué sucede? - interrogó Poseidón.

-Estuvo a punto de tener una pérdida. La diosa abrió los ojos asustada.

-¿Cómo que una pérdida? - preguntó angustiada.

-Athena tranquila - contestó su medio hermano - Tu cuerpo es el de una mortal y es normal que estas cosas pasen en ellas - la vio tensa - Debes tranquilizarte, sino le harás mal a esa niña - le sonrió.

Zeus se relajó en su trono. Sabía que solo quedaba una cosa por hacer.

-Muy bien, la circunstancia es la siguiente - aclaró su garganta - Athena mantuvo clandestinamente una relación con su caballero Máscara de Muerte de Cáncer, un mortal - respiró hondo - Pongo a votación su destino. Castigo o no, ustedes deciden.

-Ese mortal merece la muerte - se adelantó Hera.

-Tú y tu resentimiento hacia los mortales - rio Afrodita - Si supieras con cuantas se ha acostado tu hijo favorito en todo este tiempo - el aludido la miró fiero, como si lo delatara del peor de los crímenes - Athena merece su felicidad junto a su caballero - se levantó de su asiento - Como diosa del amor que soy, tengo mas autoridad que todos los aquí presentes para hablar de tal tema - los miró a todos - Ellos dos se aman sinceramente. Ese caballero habrá cometido muchos errores, pero es un humano y esa es la principal característica de ellos, es lo que los hace únicos. Ahora debe estar esperándola nervioso - suspiró - Puedo asegurarles que no hay niguna mala intención, solo un amor puro - se sentó.

Saori lloraba emocionada. Se sintió apoyada. Las palabras de Afrodita conmovieron a casi todos los presentes. Tenía razón, ella misma se encargó de verificar todo sobre esa relación, pero no lo admitiría.

-Lo siento preciosa - Ares la miró desafiante - Pero para mí merece un castigo - sonrió.

-Para mí no - sentenció Hades - Durante la última Guerra Santa que tuve contra Athena, él tuvo la posibilidad de pertenecer a mi ejército, pero decidió seguirla a ella a riesgo de tener que enfrentarse a sus compañeros aunque él no quisiera. Regaló su orgullo y dignidad por ella - el dios le sonrió.

-Ese maldito la sabrá proteger - siguió Poseidón - No se merece ningún castigo.

-Mi hermana merece ser feliz y si s le da el castigo al caballero dudo que lo sea - Hefesto recibió una sonrisa de su esposa.

-Se lo que es amar a un mortal y se lo que es perderlo - Artemisa confesó afligida, pero mirando de reojo a su gemelo que se tensó - No se merece ese dolor, no después del bien que le hizo a la humanidad.

-No merece ningún castigo - dijo seco Apolo. No sabía que decir, se sintió incómodo por el comentario de su hermana menor. Después de todo, él había sido el causante de la muerte de Orión.

-Yo voto porque el mortal siga vivo - rió Hermes.

-Somos... - Dionisio se puso a contar a quienes votaron en contra del castigo - Ocho. Creo que la balanza está del lado de Athena - sonrió a su vez que dirigía una copa de vino a sus labios.

Zeus los miró a todos. Su esposa tenía la mirada repleta de ira al igual que su hijo Ares. Pero Athena estaba encaminándose a ser feliz con un mortal. Un hombre con un historial largo y oscuro. Pero Afrodita tenía razón, si ella se encargó de controlarlo todo, no podía andar mal.

-Con una condición - la miró con sus orbes celestes mientras ella sonreía - Que me permitas conocerla.

-Claro - se secó las lágrimas que comenzaban a salir - Cuando quieras tú y...todos.


-Máscara ¿Quieres quedarte quieto? - protestó Milo al verlo caminar de un lado al otro en la Cámara del Patriarca.

Todos estaban nerviosos, Athena se había ido con los demás dioses. Todos, sobre todo el italiano. Se mostraba molesto y odioso, no soportaba esperar más.

-Máscara por favor tranquilízate - sugirió Shion - Caminando y estando de mal humor no solucionarás todo. Al contrario, dependiendo la circunstancia, puedes empeorarlo.

E hizo caso, tenían razón, lo mejor era calmarse, esperar. Pero tenía miedo, aunque no lo admitiera. Miedo de que le suceda algo a ella y a su futura hija, miedo de perderlas. Si había alguien que merecía la paga de ese amor prohibido, creía que ese alguien era él. Gruñó inconscientemente.

-Van a estar bien - le susurró Afrodita al pasar por su lado.

Los nervios y la tensión lo estaban volviendo loco. Suspiró para liberar un poco la angustia. De repente una luz apareció para después dar forma a una mujer, era ella. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia ella y la tomó en sus brazos como si se fuera a escaparse. Athena rió.

-Ya, estoy aquí - le susurró.

-¿Te encuentras bien? ¿Te atacaron? ¿Cómo esta la pequeña? ¿A quién hay que matar? - las preguntas salieron rápido, provocando risas a la diosa.

-Máscara, si sigues así la asfixiarás - bromeó Aioria, quien recibió una mirada de odio por parte del aludido para luego soltarla.

-Lo siento - se disculpó.

-¿Se encuentra bien Athena? - preguntó el caballero de Libra.

-Así es Dohko, afortunadamente pude arreglar todo con los dioses - sonrió - Recibí un gran apoyo por parte de casi todos, así que no fue mucho problema.

-Menos mal - habló Kanon - Ya nos veía enfrentándonos en una nueva Guerra Santa.

Todos rieron, la calma y el alivio invadió el lugar. Máscara de muerte suspiró y se relajó. Las dos estaban bien, sanas, salvas y de nuevo en casa. Sin importarle que sus compañeros estuvieran allí, le tomó despacio el brazo a la diosa y la tiró delicadamente hacia él para darle un tierno abrazo.

-Bueno, creo que es de retirarnos - anunció Dohko al ver ese acto de amor.

-Si, ya tenemos que ir Kanon - empujó Saga a su gemelo - La limpieza en Géminis nos espera.

-Estaba mejor solo - se quejó.

-Pero... Pero este es mi templo - se sobresaltó Shion.

-Entonces vete tu cuarto o enciérrate en la biblioteca y lee un libro - aconsejó su amigo.

-Se supone que yo soy tu superior - dijo refunfuñando el Patriarca.

-Lo se - afirmó - Pero solo es un rato, hasta que ellos se vayan - le susurró.

Mas temprano que tarde, la Cámara del Patriarca quedó prácticamente vacía. Solo quedaban los dos amantes que aun permanecían abrazados.

-Me preocupaste mucho . dijo al fin el peli azul.

-Lo siento, pero tenía que arreglarlo todo - contestó - Allí solo tuve dolores y una punzada, pero por suerte Apolo estaba allí para ayudarme - confesó.

-¿En verdad? ¿Estás bien? - apoyó su mano en el vientre de la joven.

-Si Máscara, estoy bien.

-Tuve miedo - apoyó su frente en el hombro de la diosa - Tuve miedo de perderlas - sintió como la griega le acariciaba los cabellos.

-Pero aquí estamos, las dos - le sonrió.

Se levantó y la miró a los ojos. Ella sola lo calmaba de esa manera, ella sola lo hacía sentirse tranquilo. Se acercó y la besó con dulzura.

-Te amo.

-Yo también.

-Athena, sé que tuve un pasado muy oscuro, un pasado en el cual tú no tenías que estar, pero afortunadamente sobreviviste. Soy agresivo con todos, pero esa ya es mi forma de ser. Soy arrogante, orgulloso, tengo muchos defectos que me harían entenderte si algún día decides alejarte de mí - agachó la mirada.

-Jamás me voy a alejar de ti, menos ahora - lo tomó del mentón para obligarlo a levantar la mirada - Máscara cambiaste, ya no eres ese guerrero que mataba por placer, eres distinto y yo lo puedo confirmar - acarició su mejilla - Te amo, mi caballero.

-Yo también - le sonrió - Hay una cosa que quiero preguntarte.

-Dime - vio como se arrodillaba y le tomaba la mano. Sintió como si su corazón estuviera a punto de detenerse, las piernas le temblaban.

-Athena, ¿quisieras...? - respiró hondo - ¿Quisieras...casarte conmigo?

Con la otra mano libre, cubrió su boca y asintió. Se sentía feliz, emocionada. Se arrodilló para quedar a su altura y lo abrazó. Se abrazaron, se contenían. De repente, sintieron el ruido provocado por el estómago de Athena, que se sonrojó al escuchar la risa del caballero.

-Ven, vamos a Cáncer, prepararé algo para comer.

Sin más, se transportaron hasta el cuarto templo con ayuda de las Ondas Infernales. Todo cambiaría y esperaban que sea para bien. Harían lo posible que sea así. Lucharían porque sea sí.

Continuará...


*Tras abandonar a Eos, Orión se convirtió en un compañero de caza de Artemisa. Ésta terminó por matarle, aunque las razones dadas varían, pero siendo la principal esta: Apolo, hermano de Artemisa, temía que su hermana pudiera perder su virginidad con Orión, o bien estaba celoso porque su hermana ya no le prestaba atención, o creía que Orión tras abandonar a Eos acabaría también abandonando a su hermana. Por ello tramó un ardid para que Orión muriera. Explicó a Gea la vanidad del cazador y ésta envió un escorpión contra él. Orión trató de escapar nadando hacia la isla de Delos, donde esperaba que Eos lo protegiera, y entonces Apolo desafió a Artemisa a disparar sus flechas contra el que se alejaba nadando tras acusarlo de haber seducido a Opis. Artemisa disparó sus flechas y lo mató. Tras ello, descubrió que se trataba de Orión y por no poder hacerlo revivir, lo colocó entre las estrellas.

*1 Apolo era descrito como el dios de la divina distancia, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo identificado con el sol y la luz de la verdad. Hacía a los hombres conscientes de sus pecados y era el agente de su purificación; presidía las leyes de la religión y las constituciones de las ciudades, era símbolo de inspiración profética y artística, siendo el patrono del más famoso oráculo de la Antigüedad, el oráculo de Delfos, y líder de las musas. Era temido por los otros dioses y solamente su padre y su madre podían contenerlo. Era el dios de la muerte súbita, de las plagas y enfermedades, pero también el dios de la curación y de la protección contra las fuerzas malignas. Además, era el dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón, el iniciador de los jóvenes en el mundo de los adultos, estaba conectado a lanaturaleza, a las hierbas y a los rebaños, y era protector de los pastores, marinerosy arqueros.


Comentarios de la Autora: Actualización bastante rápida de esta historia. Se me hizo bastante complicado de escribir este cap. No quede al 100% conforme, pero no me quejo. Les comento que a esta historia le queda dos capítulos más y un epílogo. Osea, que no queda mucho :O

No tengo mucho que decir de este cap, solo pedirles que me dejen su review. La verdad me ayudan y motivan MUCHO. Gracias a ustedes esta historia sigue :D

Además recuerden dejar su Like en mi página de Facebook (que ahora la tengo un poco abandonada por la universidad) llamada "Aquarius-chan Art." y leer mi otra fanfic "Despertares" que está buenísima. Además de un Oneshot super emotivo llamado "Último Recuerdo de un Amor", que es mi primer MarinxAioria :D

Sin mas que decir, me retiro. Muchos saludos y nos leemos luego :D