N/A(s): xD ¡muchas gracias por los reviews! nos hace muy feliz el ver que este loco fic les resulta divertido. Por cierto, nos percatamos de que nadie dijo nada sobre el pobre Yamazaki "cubierto de mayonesa y en posición fetal bajo el kotatsu" lololololol
Otra cosa, espero que se hayan dado cuenta de que la Yorozuya busca flores rojas con espinas azules, mientras el Shinsengumi busca flores azules con espinas rojas. ¿Qué pasará con esta diferencia de intereses? Por ahora es un secreto xD
¡Disfruten este capítulo! A leer en ¡3…2…1 Piece! \(*w*)/
Me rehúso a estar en deuda contigo
Parte II
País Samurái. Así era llamado anteriormente su preciado hogar, veinte años atrás, antes de que llegaran los Amantos del espacio y prohibieran el uso de las espadas, lo que trajo consigo la extinción de los guerreros con katana. Sin embargo, tiempo después de la guerra, una facción que sobrevivió buscó erradicar a la plaga extraterrestre y reconstruir al País Samurái, la facción Jouishishi.
—¡Muajajaja! Mira, Elizabeth, con esto acabaremos con el Bakufu y reconstruiremos a este podrido país de una vez y por todas.
El del pelo negro alzó sus brazos al cielo y comenzó a reírse, histéricamente.
—Yo, el Capitán Katsura, me convertiré en el héroe de la Nación, ¿no es verdad Elizabeth?... ¿Elizabeth?
Saliendo del repentino ataque de locura, Zura miró a su alrededor. No había rastros de su fiel compañero.
—¿Elizabeth? —volvió a preguntar preocupado—. ¿Dónde estás?
A su espalda escuchó unos acompasados golpes. Venían de la cueva de la que acababa de salir. Corrió hacia la entrada, con dificultad, debido a la fricción de las botas de su disfraz con la nieve.
—¡ELIZABETH! —gritó en la entrada.
Los sonidos de los golpes se intensificaron.
—¡Espera, ya voy por ti!
Y se adentró en la grieta subterránea.
.
.
.
—¡URYYAAAA!
El estridente impacto de su espalda contra un árbol provocó la salida abrupta de aire en sus pulmones. Si no fuera por los cuatro abrigos que cubrían su piel, estaría caminando con su hermana hacia "el más allá".
El Capitán sonrió por lo bajo, e ignoró cualquier quejido de su cuerpo dolorido. "Esta bestia no tiene piedad", pensó extrañamente agradecido, mientras volvía al encuentro con la Yato pelirroja. La batalla que se daba lugar entre ellos se volvía cada vez más estrepitosa. Los puños volaban a tal velocidad, que parecían burlarse de las leyes de la física.
—¡BANKAI!...¡CHIDORI!...
—Oye, China, deja de nombrar, como una retardada, tus ataques —dijo el policía, esquivando un arañazo—, vas a hacer que nos cancelen.
—¡¿Le estás diciendo retardado a Goku-chan?! —respondió ella, dándole una patada voladora.
—¿Quién demonios es ese?
—El que te va a partir esa cara fea, bastardo. ¡KAME HAME HAAA!
De un empujón, Kagura volvió a librarse de él, haciendo que se estrellara contra todo lo que se cruzara por su camino. Su espalda ya había saboreado troncos de árboles, concreto, postes, matorrales con espinas, matorrales sin espinas, y hasta cayó sobre un MADAO que, inocentemente, dormía en una caja. Mas ella tampoco estaba ilesa, Sougo se había encargado de devolverle cada uno de sus asaltos.
La refriega continuó durante unos minutos. Piedras, bolas de nieve e incluso árboles, volaban de un lado a otro provocando caos en el bosque. Kagura, haciendo ademán de su fuerza sobrehumana, agarró a su rival por una pierna y lo estampó sobre el suelo. Dando un brinco, se dejó caer sobre él, o más bien, sobre sus preciosas kintamas. Sougo vio la luz… literalmente.
—¡B-bas… tarda… quí-tate! —trató de decir, mientras, a duras penas, forcejeaba con ella. ¡La bestia estaba sentada sobre sus *****!
—¿Qué? ¿Has dicho algo, guarrilla? —preguntó esta, acomodándose, lo cual provocó un aumento de presión en su entrepierna—. Vaya, el Sádico se está poniendo blanco ¿estás afémino(1)?
El policía no perdió tiempo en rectificar su ignorancia, se concentraba más en canalizar el dolor hacia cualquier otra parte de su cuerpo, lejos de su tesoro. Sin embargo, no estaba dando resultado. Maldita sea, él no era un M(2), si esto seguía así, iba a perder el conocimiento.
Pero no la dejaría salirse con la suya esta vez. Utilizando la poca fuerza que le quedaba, levantó su mano, y de forma obscena, le enseñó su dedo corazón. Era su turno de reírse. La expresión de la Yato se deformó en una de odio. Irritada, lo agarró por el cuello de su camisa.
—Di adiós, maldito sádico.
Justo en el momento en que Kagura se disponía a acabar con él, de una vez y por todas, un sonido gutural llamó la atención de ambos. Dirigieron la mirada hacia el sitio de donde provenía, y visualizaron el dichoso objeto por el cual habían comenzado aquel insólito viaje: las flores. Se veían irónicamente enterradas en la nieve, mientras lucían sus coloridas hojas y espinas.
Los dos rivales se miraron durante un segundo, con expresión de "ni te atrevas bastardo/a, la flor es mía", antes de abalanzarse sobre ellas, como si fuesen depredadores por su presa. Kagura, que llevaba la ventaja, estaba a punto de alcanzarlas, cuando de pronto estas se levantaron y revelaron a un exorbitante oso de tres pies que las llevaba en la cabeza. La gigante bestia se paró en sus dos patas posteriores y rugió abriendo sus fauces de par en par. La Yato quedó paralizada.
—Buenas tardes —le dijo, mientras salía disparada del lugar en dirección contraria. A su paso, pisó la cabeza de Sougo que aún se estaba recuperando en la nieve. Este reaccionó a tiempo y, agarrándola por su pantorrilla, la estampó sobre el suelo. De un tirón se levantó y echó a correr dejando atrás a la pelirroja.
El oso con las flores en la cabeza, comenzó a aproximarse, a Kagura no le queda más remedio que hacerse la muerta. Desparramándose sobre el suelo, fingió lo mejor que pudo como Gintoki le había enseñado.
Sougo, que estaba ya a unos pasos de los hechos, miró hacia atrás justo a tiempo para ver cómo la bestia olisqueaba a la chica. Colocando las manos en forma de rezo, sentenció:
—Bon apetite…
Las palabras provocaron la ira de la Yato, quien se levantó como fiera, chocando su cabeza contra la mandíbula inferior del oso. Sin darse cuenta de que acababa de dejarlo inconsciente, corrió hacia Sougo malhumorada.
—¿A quién le dices Bon apetite, bastardo? ¿¡Crees que puedo comerme un oso yo sola!?
—Le estaba hablando al él.
A sus espaldas, el rugido que salió de entre los árboles, provocó que aceleraran el paso.
—Jeje. ¿Tienes miedo? ¿Por qué estás tan apurado? ¿Tantas ganas tienes de ir al baño? ¿Está a punto de salírsete? —preguntó la China, arreglándoselas para dar piñazos mientras corría.
—Sí, por eso déjame cagar tranquilo —respondió Sougo, esquivándola. El sonido de rugidos comenzaba a intensificarse, necesitaba encontrar algo para refugiarse. Como leyendo sus pensamientos, una cueva apareció ante su vista—. Mira, lo voy a hacer en esa cueva, no me sigas.
—¿Qué estás diciendo? Tú no me sigas, yo vi la cueva primero, y estoy al reventar.
—No, yo estoy al reventar. Hermana, llévame a la luz, mis intestinos están por salirse.
—¡No deberías enseñarle eso a una dama! Mami, llévame a la luz, ayer vi las hemorroides de Gin-chan.
—¡Eso es incluso peor! ¿¡Y por qué El Jefe te enseñó sus hemorroides!?
Aún discutiendo, uno con otro, llegaron a la cueva en busca de refugio. Kagura, tomando la delantera, se precipitó hacia ella gritando indecentemente: "¡Se me sale!". Por el contrario, Sougo dedicó unos minutos a revisar la zona, algo le parecía fuera de lugar. Luego de estar seguro de que no había nada, ignoró sus instintos y fue al encuentro de la pelirroja que, misteriosamente, había dejado de gritar.
—Oye, China —dijo mientras entraba a la cueva. Ella estaba a solo unos pasos de él, paralizada completamente, como si estuviese siendo testigo de un gran horror—, ¿no que ibas a revent…
El joven miró en la dirección a la Yato, solo para vislumbrar la singular escena que sería la causa de sus pesadillas por el resto de su vida. A su lado, Kagura ya había comenzado a vomitar, y él estaba a punto, a su vez.
Frente a ellos, un extraño personaje con disfraz de Capitán pirata hacía extraños movimientos sobre un monstruo blanco y con pies peludos. Podían oír sus respiraciones agitadas mientras el disfrazado empujaba por detrás. De pronto, este levantó la vista y los vio, una extraña expresión de reconocimiento se reflejó en su rostro. Elevando su mano en dirección a Kagura, gritó:
—¡LIDER!…
.
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Continuará xD
Aclaraciones:
(1): Kagura se refiere a si está anémico. Ojo "afémino" NO existe (obviamente), es solo un juego de palabras para hacer que "afeminado" suene como "anémico" xD
(2): M se refiere a "Masoquista"
N/A(s): O.o ¿¡QUÉ ESTÁ HACIENDO ZURA!? Jajaja, lo descubrirán en la Parte III. Gracias por leer y la espera. ¡Saludos!
PD. Esperamos que hayan pasado un lindo 14 de febrero (/^o^)/
