Capítulo 07: Destape digital


– Muchas gracias – habló mientras se sentaba en el borde de una de las ventanas de la torre.

– ¡No fue nada! Estoy para ayudarte – la azulada se acercó con cierta duda – Siempre – le recordó.

Su acompañante de habitación asintió suavemente.

Casi al instante alguien toca a la habitación.

– Disculpen... Ya está despertando – informó Almon apenas asomó su cabeza.

– Iremos a verlo – contestó quien se hallaba en la ventana.

– ¿Y quién fue el osado? – preguntó el alado.

– Un insignificante Beelzemon que quiso pasar a la historia como el destructor del Juez... – comenzó el relato – Tomó a Takaishi por sorpresa en el instante en que él abría El Mar de las Tinieblas... parece que Takaishi tuvo un descontrol de sus poderes y Beelzemon lo aprovechó para lanzarlo contra la nueva puerta abierta... cuando fui por Takaishi estaba inconsciente y con esa herida.

El otro asintió suavemente.

– ¿Quién mandó a indagar? ¿Dacmon? – preguntó sin dejar de dirigirse a la habitación del Juez.

– ¡Efectivamente! – respondió Almon – Y ya está presionando para que se de la sentencia correspondiente al culpable, y quiere que todo el digimundo se entere de lo ocurrido para que quede de escarmiento.

– Lo único que le falta a Dacmon es coger un megáfono y gritar por todo el digimundo que tenemos un Juez – habló la digital que los seguía – No comprendo entonces el por qué ocultan La Torre de la Justicia si tanto se empeñan en que todos se enteren de la existencia del Juez.

Los tres seres detuvieron su plática al instante en que Almon tocaba la puerta de la recámara del Juez antes de abrirla.

– Disculpe – comenzó el digital – ¿Cómo se encuentra?

– Me duele un poco la cabeza – habló el rubio sentándose en el borde de la cama – ¿Qué fue lo que pasó?

– Beelzemon lo atacó desprevenidamente, usted abrió el Mar de las Tinieblas... – aquel ser detuvo su relato intencionalmente – entonces se abrió un portal al mundo de los humanos y Beelzemon lo lanzó al mismo debido a un ligero descuido por su parte.

Takeru se toca la frente... aún le dolía, a pesar de que la herida estaba cicatrizada gracias a unos extraños poderes utilizados por un personaje más extraño aún.

– ¿Quién detuvo a Beelzemon? – preguntó el rubio.

– Fui yo – continuó nuestro extraño personaje.

– Ahora recuerdo que estabas por decirme quien eres – expresó Takeru.

– Así es – habló con cierto temor en sus palabras – pero este asunto no es primordial.

– ¿Cómo que no lo es?

– Algunos de los destinados estuvieron indagando cerca de la Torre de la Justicia, debido a que usted aún no recuperaba la conciencia, los enviamos a la Ciudad del Inicio – dijo mirando momentáneamente a la dragoncita azulada – Pero de usted depende lo que se hará.

– ¿Quiénes están aquí? – Takeru indagó con nerviosismo.

Almon abrió entonces un pergamino.

–Tres hombres y dos mujeres: Koushiro Izzumi, Mimí Tachikawa, Daisuke Motomiya, Ken Ichijouji y Miyako Inoue – leyó el digital.

El rubio se llevó una mano a la barbilla mientras meditaba qué hacer.

– Quizá sea hora de que los destinados se enteren de lo que pasó con usted – recomendó Almon.

– No – expresó Takeru – No es necesario.

El guardaespaldas asintió sin atreverse a contradecirlo.

– Trae a Koushiro Izzumi, ¡Sólo a él! Que los demás ni se enteren – ordenó el rubio.

– Disculpe, ignoro el rumbo de sus actos pero debo recordarle que su poder de jurisdicción es limitado en contra los humanos cuando estos pisan el digimundo – dijo Almon.

– Izzumi no recibirá ninguna sentencia si es a lo que se refieren– explicó Takeru – Necesito a Koushiro para que reprograme el tiempo en el digimundo.

– ¿Reprogramarlo? – preguntó la azulada.

– El digimundo desvariará en lo que al tiempo respecta – continuó Takeru – Aquí transcurrirá un minuto y allá un día.

– ¿Está seguro de que esas son sus órdenes? – preguntó el alado digital.

– ¡Así es! Y cerrarán la puerta por dos días del tiempo digital – prosiguió Takeru.

– Pero eso equivaldría a ocho años en el mundo de los humanos – le hizo notar el otro ser de capa dorada.

– Que sea una semana – rectificó el Juez.


– Entonces creen que Izzumi y los demás están en el digimundo – expresó Kido.

– ¡Así es! ¡La madre de Koushiro estaba un poco alterada! Ella decía que su hijo estaba en peligro – continuó Taichi.

– Quizá ella aún recuerda cosas del pasado – dijo Sora mientras Hikari se separaba de ella secando las lágrimas de su rostro – Después de todo... ella quedó un poco traumatizada con la desaparición de Takeru.

–Sí – recordó Taichi– Insistía en que a todos los destinados nos pasaría lo mismo.

– Pero no nos pasó nada – Hikari recuperó un poco el aire que sus sollozos le habían quitado – Vayamos al digimundo a informarle de esto a los demás –

Jyou cerró perfectamente la puerta del consultorio y de inmediato prendió la computadora de la habitación.


–¿Cómo te sientes? – preguntó el pelirrojo.

–Me duele la cabeza – admitió el insecto.

– ¿Te atacaron? – indagó el genio examinando a su digital.

– Bueno... un digimon se acercó a toda velocidad y dijo algo que no capté bien... todo se volvió brillante.

– Debió ser aquella azulada – observó Ichijouji.

Los demás asintieron.

– Busquemos a nuestros digitales – propuso Daisuke – Quizá ellos puedan averiguar algo por otros medios.

–¡Esto es tan confuso! – se quejó la fémina de apellido Tachikawa – ¿Por qué no podemos acercarnos? ¿Por qué no se ve nada? ¿Y qué tienen que ver Patamon y Takeru con todo esto?

– ¡Ah! Lo había olvidado – admitió Izzumi mientras sacaba de entre sus ropas una página – Este fue uno de los motivos por el cual llamé a Ken y le pedí que los reuniera... lástima que no vinieron ni Sora, Yamato, Taichi y Hikari.

– ¿Por qué específicamente ellos? – preguntó extrañado Motomiya.

– Porque... – Izzumi le entregó el papel a los presentes – Ellos son los que más rodean a Takeru.

– ¡Oye! Esto es fantástico – la pelirrosada observó la impresión – ¿Cómo obtuviste la imagen del emblema de la Esperanza? –

El genio se cruzó de brazos antes de explicar.

– Mi computadora de escritorio se paralizó por casi un minuto en esa imagen cuando comencé a codificar el programa... de inmediato se activó la Canon S100GCL y luego de la impresión hubo una pequeña explosión en el interior del CPU... – el pelirrojo suspiró pesadamente – al desarmarlo descubrí que la tarjeta de video estaba quemada, tuve que reponerla de inmediato con una más actualizada, además utilicé un cable de mayor resistencia.

– ¿Es lo que estabas haciendo cuando llegamos? – preguntó el de melena lisa azulada.

– ¡Exacto! Fue cuando mandé a Tentomon a averiguar en la zona– el pelirrojo suspiró pesadamente – Hay muchas cosas extrañas allí.


– ¿Qué haces aquí?– escuchó a una masculina voz preguntar.

La felina se volteó hacia quien le había hablado... Ojos verdes... cabellera castaña... gestos serios.

– Nada en especial – afirmó Tailmon –¿Y tú?

– Pues... – al chico Hida le costó un poco admitirlo – Creo que ando perdido.

– Ya no recuerdas al digimundo – observó Tailmon – Es porque no vienes mucho aquí.

– Este lugar – Iori observó por unos instantes el sitio – Me trae muchos recuerdos de mi niñez.

– Y sobre todo de tu compañero en digievolución DNA – continuó la felina.

– Sí... sobre todo de él – admitió con nostalgia – Nunca me gustaron las historias turbias y la de él jamás la he podido resolver.

La felina asintió levemente.

– Fue duro ¿No?

– Lo último que le dije fue 'Apenas llegues te comunicas' – recordó con un poco de fastidio – Jamás pude decirle lo mucho que lo admiraba.

– ¿Crees que está muerto? – preguntó Tailmon.

– A veces sí... – Iori suspiró con desgano – A veces no.

«Pues esto lo resuelvo HOY...¡Esta vez no se me escapa! Y si él tiene algo que ver me las pagará» meditó la felina mirando aparentemente a la nada cuando de pronto la siente.

– ¡Hikari!

– ¿Qué ocurre? – preguntó Iori.

– Hikari está aquí – la felina corrió velozmente hacia donde su sensación la guiaba.

El portador de Sinceridad–Conocimiento se limitó a seguirla.


– Entonces deben estar en la ciudad del inicio – observó Flomon mientras recuperaba un poco el aliento.

– Hay que tener cuidado... – prosiguió Holy Angemon luego de un leve estornudo – Daisuke y Ken no permitirán que se lo lleven – el digital se arrimó a una pared – ¡Y deberían conocer a Miyako y Mimí! – una leve sonrisa apenas se pudo observar.

– Entonces yo iré por él – observó aquel ser de capa dorada.

– Pero El Juez... – comentó un poco dudoso Almon.

–El Juez ordenó ir por Izzumi, pero no especificó quien debía hacerlo – razonó la digital azulada.

– Como siempre de su lado – dijo Almon suspirando profundamente.

– Es como debe ser – Holy Angemon afirmó con cierta nostalgia.

– Además él debe seguir con su entrenamiento – dijo mirando específicamente al digital ángel.

– Yo paso – afirmó de inmediato Flomon – Estoy molido.

– Entonces seguiré yo, pero no descuides al Juez – replicó Almon.

– Sí... aunque con ese nivel de poder creo que él no necesita quien lo defienda.

– No es bueno perder más tiempo – habló mientras se dirigía a la digital azulada – Es hora de irnos.


– ¡Taichi! ¡Taichi! – gritó rebosante de alegría aquel digital naranja mientras corría a su encuentro.

– Hola Agumon– respondió el otro en un tono que no hubiese sido característico en él en tiempos anteriores... pero en la actualidad así era.

– ¡Qué bueno es volver a verlos! – admitió aquella digital rosa mientras volaba sobre la melena roja de su humana.

– Lo lamento mucho – se disculpó la primera portadora del Amor –Te he tenido descuidada.

– Pero Iori no está con ustedes – comentó el amarillo de Armadimon.

– Bueno... él de seguro que viene pronto – Kido trató de tranquilizarlo.

– ¿Y Tailmon? – preguntó el blanco digital del portador del emblema Sinceridad.

– Tailmon regresó hace mucho tiempo al mundo digital – respondió Hikari un tanto intrigada – Pensé que estaba con ustedes.

– Quizá esté en sus cosas – Agumon intentó justificarla – Después de todo... ella nunca fue muy sociable.

«O quizá esté averiguando cosas por su lado» meditó la humana de la felina digital.

– Y después de todo... ¿Cómo sabías que estaba en el digimundo? – preguntó el mayor Yagami.

– Nos encontramos a Palmon, a quien un otamamon le dijo que había visto a Mimí en la ciudad del inicio.

– ¿Mimí? – exclamó Sora sorprendida – Pensé que ella estaba en América.

– Palmon corrió emocionada... nosotros imaginábamos que todos estarían aquí por lo que decidimos buscarlos– siguió relatando Piyomon.

– Ustedes siguen tan unidos como siempre– observó Hikari – En nada se parecen a nosotros.

– Pero eso cambiará – habló de inmediato Taichi – Nos reuniremos para hallar a Takeru y más le vale que tenga un buen motivo para lo que nos ha hecho, si no le daré su merecido.

– ¿Qué? ¿Para hallarlo? ¿Tienen información? Habrá que decirle a Patamon – expresó Armadimon pero casi al instante reaccionó – Aunque no lo he visto en mucho tiempo.

– Yo tampoco – admitió el ave rosada.

– Yo menos – hablaron al unísono Agumon y Gomamon.

– ¿También desapareció? – preguntó Jyou intrigado.

– Tailmon lo ha visto – Hikari recordó – Pero él está en nivel campeón.

– Él es el único que se ha apartado del grupo – le murmuró Agumon a Taichi quien quedó un tanto intrigado.

– Vayamos en busca de los demás – el joven Yagami tomó el rol de líder.


– Los de la segunda etapa – murmuró Tsunomon observando a un halcón rojo, un dragón azulado y un gusanito verde.

– Miyako ¡Qué alegría verte! – se escuchó la ronca voz.

La chica sintió sus ojos brillar de emoción.

– Hawkmon... ¿Eres tú? – preguntó con voz temblorosa.

– ¡Pues claro que es él! Si nunca ha cambiado – Daisuke comenzó a molestar – Parece que no lo has visto en años.

– Miyako cálmate – pidió el rojo mientras era asfixiado... bueno, abrazado por su humana – Apenas nos vimos hace 3 días.

– ¡Daisuke! – comenzó el digital de fuego – ¡Tengo hambre!

– Sí, hola – replicó el joven Motomiya mientras sacaba de entre sus ropas un paquetito de galletas.

Los humanos presentes lo miran un tanto asombrados, claro que, como siempre, el portador del Valor–Amistad no se intimidó para nada.

– Es que quedó encantado con las golosinas – Daisuke se limitó a explicar – Es mi deber traerlas cuando piso el digimundo.

– Los de la primera etapa – exclamó más asombrado Tsunomon al ver al siguiente grupo que hacía su aparición.

– ¡Mimí! ¡Qué bueno que has vuelto! – exclamó Palmon – ¡Otamamon no me mintió! –

– ¿Y en dónde está Yamato? – preguntó Gabumon buscando entre los humanos al suyo.

Se escuchó un tartamudeo incoherente entre los destinados.

– De seguro que está en el otro grupo – habló Palmon.

– ¿De qué hablas? – preguntó su humana en un murmuro.

– Otamamon te vio en este lugar, corrió a avisarme y yo se lo dije a Agumon quien fue en busca de los otros... Es que... ustedes siempre vienen juntos.

– Bueno, nosotros...

– Espero que no hayamos llegado tarde – se escuchó la imponente voz del líder de la primera generación.

– ¿Qué hacen aquí? – preguntó intrigado Ichijouji.

– Es lo que debería preguntarles – siguió hablando Taichi – Aunque quizá esto sea cosa del destino.

– ¿Destino? – exclamó intrigado Daisuke.

– Tenemos mucho de qué hablar – habló Sora.

– ¡Ni que lo digas! – comenzó Mimí – ¿Saben eso del Juez del digimundo?–

– ¿Juez? – Taichi arqueó una ceja en señal de incomprensión.

El reptil amarillo buscó entre los destinados al primer portador del emblema de la amistad... pero no lo encontró por lo que estuvo a punto de irse cuando algo lo detuvo.

– No sé de qué hablan... – escuchó la voz de Taichi – Nosotros veníamos a informarles que tenemos una pista de Takeru.

– Quizá nosotros también – comentó Izzumi – Pero no estamos del todo seguros... Comienza tú ¿Con qué cuentas?

– Bueno... Hikari halló a Takeru por breves segundos... él salió de una brecha dimensional – Taichi miró a su hermana quien asintió – Y luego alguien se lo llevó, todo fue muy rápido.

El pelirrojo pasó sus manos por sus cabellos tratando de armar el rompecabezas.

– Una puerta dimensional... – analizó el relato – Puede ser a cualquier mundo, incluso el digital.

– Aunque esto agregado a lo del Juez y la Torre de la Justicia – expresó el estudiante de criminología.

– Y la imagen de mi computadora – Koushiro miró con incredulidad la situación.

– A simple vista podríamos sacar una precipitada conclusión – luego de su frase un terrible silencio envolvió a los destinados que no captaban del todo la situación.

– Aún hay muchos vacíos por llenar – concluyó el genio – Pero tenemos muchas piezas para armar.

Hikari se dirigió al genio.

– ¿Qué es lo que has... – Repentinamente la joven sintió que una fuerte presencia los acompañaba por lo que no pudo terminar su pregunta.

– Pensé que sólo cinco estaban presentes.

– Quizá estaban separados.

– ¿Quién es ella? ¿Es impresión mía o ella siente nuestra presencia?

– Es lo que parece... Creo que es la portadora de la Luz – respondió la digital.

– Hay demasiados destinados presentes... esto se nos dificultará.

Ambos seres analizaban el rapto del pelirrojo Izzumi quien, ignorante de su posible secuestro, pasa la mano por el rostro de Hikari intentando hacerla reaccionar.

– ¿Qué te ocurre? – Koushiro preguntó intrigado.

– ¡Hikari! – escuchó la joven a su blanca digital.

– Tailmon Digievolución Armor – ordenó la menor Yagami.

De inmediato y ante el asombro e intriga de todos los presentes, incluyendo de aquellos dos seres que estaban flotando en la nada, la felina digital cambia su apariencia a Nefertimon.

Sin perder tiempo la joven se sube al lomo de su digital y le señala aparentemente hacia la nada.

– ¡Espera, Hikari! – intentó detenerla su hermano, obviamente sin conseguirlo – ¿En qué demonios estás pensando?

Por reacción ante la embestida que Nefertimon les pudo dar la azulada se quitó abruptamente del camino de la portadora de la Luz haciéndose visible ante los presentes.

– ¡Fue ella! Ella nos sacó del Castillo de la Justicia – expresó Ichijouji.

– ¿De qué hablas? – preguntó el mayor de todos los destinados.

Pero nadie pudo responderle por estar observando el cielo en donde repentinamente Nefertimon se detuvo, aun así ella seguía en el aire gracias a sus dos inmensas alas.

– ¿Qué te pasó? ¡Sigue avanzando! – ordenó Hikari – Hay alguien más aquí y voy a desenmascararlo.

– No puedo – Nefertimon denotó temor en su voz – No puedo seguir.

– ¿Cómo que no puedes seguir? – preguntó Hikari confundida y enfadada.

– Esa presencia... es muy fuerte – expresó Agumon mirando hacia el cielo.

– ¿Cuál presencia? ¿Aquella digimon azul? – preguntó Iori.

– No es ella – contestó Tentomon – La hubiese sentido cuando me sacó de la montaña.

– Sé que estás ahí – habló la menor Yagami – No seas cobarde y preséntate.

– No le digas así – amenazó la azulada acercándose hacia la portadora de la Luz.

Un leve torbellino se observó en el cielo y al cesar se visualizó a quien posiblemente sea un humano o un digimon con características de un ángel digital (apariencia de humano) pues poco o nada mostraba con aquel traje dorado.

– Te llevaste a mi Takeru – la joven de cabellera castaña denotó rabia en sus palabras – ¿Qué quieres con él?

«¿SU Takeru?» meditó con cierta sorpresa tanto por la palabra que expresa posesión como por el tono de enojo que Hikari expresaba.

– No te metas en nuestra misión – dijo la azulada digital antes de invocar Danza de nieve.

Entonces Nefertimon sintió una helada brisa envolviéndola ... la blanca digital hubiese deseado devolver el ataque pero algo dentro de ella le evitaba hacerlo por lo que de inmediato bajó mientras sus alas casi se congelaban

Hikari se abrazó a sí misma tiritando de frío pero no despegaba su vista de aquellos seres.

– ¿Qué fue lo que te pasó? – le preguntó a Nefertimon.

– No sé cómo explicarlo – atinó a decir la digital también confundida.

Taichi corrió a su hermana... aunque no pudo avanzar mucho pues una espesa neblina cubrió el sitio.

– ¡HIKARI! – gritó el joven preocupado por la seguridad de la menor.

Segundos después la densa capa blanca se dispersaba... el mayor Yagami suspiró aliviado al ver a la menor a salvo.

– ¿En dónde está Koushiro? – preguntó la unigénita Tachikawa.

– Tentomon tampoco está – observó Inoue buscando a ambos seres con la mirada.

– Primero fue a Takeru – Hikari apretó los dientes sintiendo la rabia recorrerle en las venas – Ahora Koushiro ¿Quién es? ¿Qué es lo que busca?

– Pues volvamos a esa montaña – expresó Daisuke.

– ¡Tienes razón! – apoyó Ken – En ese sitio están todas las respuestas.

– Pero volverán a sacarnos – objetó Miyako.

– Pues así nos saquen miles de veces volveremos – replicó Daisuke – ¡Ya estoy harto de esta situación! –

– ¿Qué demonios es esto? –preguntó Taichi tomando un poco de hielo de las alas de Nefertimon – Está helado pero no se derrite.

Ichijouji se acercó a analizarlo.

– Quizá sea su técnica.

– ¿Qué es lo que está pasando? – reclamó Hikari apretando los puños.

–Habrá que explicar lo que nos ha pasado –comenzó Ichijouji – Y luego regresaremos a esa montaña.

– ¿Cuál montaña? – preguntó Taichi desesperándose de tanta confusión

– La que está a siete kilómetros – Ken le señaló hacia el sitio –Es un largo trayecto.

– ¡Pues volemos! – expresó Hikari – Y en el trayecto nos cuentas qué es lo que ha pasado.

– No recomiendo que vayamos a tan alta velocidad – observó Miyako y les señala el pequeño golpecito que Motomiya tenía en la frente

A los que no estuvieron presentes sus mentes fueron invadidas por signos de interrogación, los que saben lo que exactamente pasó sintieron unas goticas recorrerles la nuca... y el fresco de Dai sentía un ligero rubor en sus mejillas.

Continuará...


Notas de la autora: Bien, ya me rapté a Takeru y a Koushiro... ahora sólo me faltan Taichi, Yamato y Ken y estaré feliz y acabaré el fict ^^UU (Quién no se conforma con estos lindos ** suspiros**)

Recuerden que un review pueden enviar sus expectativas sobre este fict (o el diagnóstico de mi estado psicológico =P) Y no... lastimosamente no me los raptaré... ¿O sí? Ya veremos qué desarrollo pero prometo ponerle muchas ganas

¡Muchas gracias por leer!