Capítulo 6
Nueva familia
A la mañana siguiente desperté con un intenso dolor de cabeza. Alcé la vista, no estaba sola.
En mi cama, el príncipe de Konohagakure, Nara Shikamaru dormía sentado a mi lado sosteniendo mi mano.
La mayoría de mi cuerpo podía responderme sin la dificultad que un día antes estaba presentando. Me giré para tenerlo de frente y lo miré.
Es guapo, aún tiene un aspecto juvenil y despreocupado, normal, somos muy jóvenes ahora, pero sé que un día tendrá el aspecto de su padre. Le muevo el hombro para que despierte.
—Hey—mi voz sale pastosa y ronca-Shikamaru, despierta
Pero el no se mueve, su respiración es pausada y tranquila, sigue dormido.
—Vaya, para ser de la realeza eres todo un vago
Me levanté de la cama con sumo cuidado, mi cuerpo parece estar muchísimo mejor que ayer. Escuché un ruido sonoro y extraño. No tengo idea alguna de que hora es, no he visto ningún reloj en mi habitación y las cortinas están cerradas. Enciendo unas cuantas velas, todo es silencio hasta que de nuevo un ruido parecido al anterior hace que me sobresalte despertándome. Caminé hacia la ventana y arrastre el pesado cortinaje hacia un lado, era un espectáculo.
Desde mi llegada no había puesto especial detalle por ver hacia fuera de mi habitación, lo había hecho pero no del todo bien. Esas veces que lo hice miré hacia el cielo, encantada por las nubes blancas que había en él y por las noches esas maravillosas estrellas. Esta vez presté mucho más atención. Mi habitación estaba en un piso alto, a juzgar por la altura cinco o seis pisos, no había reparado en ello por qué el camino a mi habitación no pasa por escaleras, son más rampas ligeramente curveadas hacia arriba pero no era eso lo que había llamado mi atención. Un destello de luz invadió una parte de mi habitación. Este día el cielo estaba abarrotado de nubarrones negros y grises, un destello más y después el sonido que me había despertado por completo.
—¿Qué...es?—me moví de la ventana y caminé hacia una gran puerta que estaba a un lado de la ventana, la abrí despacio estaba pesada, cuando logre hacer espacio para pasar vi que era un pasillo con jardinearas que hacían un pequeño camino a un balcón de mármol con bellos detalles en el límite—Vaya...
Era muy bonito, camine y me apoye en el marco del barandal de mármol.
Mi habitación daba vistas hacia los bosques de Konoha, eso ya lo había notado, pero en sí era muy hermoso verlo desde esta altura, el aire que circulaba era fresco pero llevaba una velocidad fuera de lo normal, las nubes estaban completamente amontonadas entre si cubriendo la mayoría del paisaje y adornando las montañas como si fuera una bufanda. Le abracé a mí misma y otro destello de luz apareció de manera inesperada que di un salto para atrás miré hacia arriba y el sonido que prosiguió sonó tan fuerte como si dos montañas estuvieran desgarrándose.
—Oe, mujer—me giré hacia la puerta y lo vi salir. Traía el traje desacomodado y la coleta despeinada—. Te enfermaras peor si no entras ahora. Se viene una tormenta.
—¿Una tormenta? —balbuceé. En Suna nunca tenemos tormentas así, es decir, el cielo sólo se pone oscuro y cae la lluvia, pero este espectáculo de luces y sonido, jamás. Después estaban las tormentas de arena, esas eran peores—. En Suna jamás se vuelve así el clima. Solo llueve y ya.
—Suna es árido—comentó—Es una fortuna que tengan lluvias, acá son más seguidas—me tomó del brazo—. Y por como se ve el cielo no sólo será una tormenta, ayer hizo mucho calor, es probable que caigan bolitas de hielo
—¡¿Hielo?! —prácticamente me arrastró hacia la habitación. Sólo poner un pie dentro comenzó a caer la lluvia de manera pausada pero segura.
—Sí, mujer—cerró la puerta—Granizo, esto sólo atrasará mi viaje.
—No cierres la puerta—me miró—. Quiero ver
Él se rio y abrió las cortinas, se acercó a la ventana más amplia y la abrió de par en par, estaba por decirle que sería una mala idea cuando me miró.
—Ven, puedes sentarte y no mojarte—me acerqué—. Esta ventana tiene un techo encima, por eso está éste sofá lleno de almohadas, así puedes sentarte y disfrutar del viento, en caso de lluvia el techo no dejara que llegue hasta acá y podrás estar tranquila viendo el agua.
—Ya veo—me senté en el sofá que hacia adorno a la ventana. El aire que entraba era fresco pero soportable—. Es tan diferente de Suna—él me miró confundido—. En mi habitación sólo tenía una ventana y no podía sentarme cerca de ella.
Soltó un bufido a modo de respuesta y se alejó de la ventana.
—Anoche estabas muy enferma, te ves mejor hoy.
—Anoche no sé qué pasó—me abracé—. No tenía control de mi cuerpo. Ahora en cambio, me siento mejor.
—¿Mi madre te dio de comer una sopa? —lo vi revolver mis medicamentos—. Mejor dicho ¿ella te alimentó?
—No lo recuerdo—respondí—¿Por qué?
—Curiosidad
—Ahora que lo dices, sí, por la tarde me ayudo a comer.
—Esa mujer—sonrió—Si Lady Tsunade se entera...
—¿Qué? —lo miré—. ¿Qué hay con ello?
—Tus medicamentos están sellados—me mostró una caja—Mi madre te dio algo en la comida, algo que sólo ella sabe usar cuando alguno de nosotros enferma.
—¿Estás diciéndome que tú madre me drogó?
Soltó una carcajada
—Peor que eso—se acomodó la coleta—. Mamá te dio un alimento vomitivo.
—¡Qué! —lo miré y me puse de pie. Mentía.
—Cuando paso por lo mismo que tú ayer, mamá se escabulle a la cocina y prepara comida con "un sazón especial"
—¿A qué te refieres? —pregunté confundida—. ¿Sazón especial?
—Verás—sonrió—. Cuando niño caía enfermo una o dos veces al año. Así que esos días descansaba muchísimo, incluso fingía seguir enfermo por casi dos semanas.
—Eres un caso...
—No he terminado—se acercó a la ventana—En un principio ella estaba preocupada por mi lenta recuperación, hasta que llegó un día en que descubrió como podía hacerme mejorar. Ella es inteligente, así que a escondidas de Lady Tsunade creó una medicina basada en los historiales médicos del clan Nara, esta medicina es muy efectiva pero muy potente. Cuando me pilló haciéndome el enfermo añadió algo a esa medicina para que me diera un dolor horrible en el cuerpo y no volviera a hacer eso.
—¿Qué me dio exactamente?
—Una combinación de medicamentos para la gripe y un poco de químicos para hacer volcar tu estómago—me miro—. En pocas palabras un medicamento que te hizo tener un infierno que te hiciera vomitar gran parte de la enfermedad. Es algo arriesgado considerando que no habías comido nada y que te diera eso para que vomitaras fue una imprudencia de su parte. Es por eso que vine a cuidarte anoche. Imaginé que mamá olvidaría que tú no eres como yo.
Hice mala cara. Él me había visto vomitar.
—No te apenes—dijo como si me hubiera leído la mente—. Prefiero eso a cómo te veías ayer por la mañana. Parecías un cadáver. Por momentos creí que esa enfermedad había regresado y había entrado en tu cuerpo.
—Llegué hace unos días—gruñí—. No sé de qué enfermedad hablas, pero Gaara parecía perturbado.
—Es una enfermedad que azotó hace unos años este país—se sentó en la cama—. Empezó con la sospecha de que varios animales de ganado estaban enfermando por culpa de un virus. Después se comprobó que en efecto tenía algo que ver con los animales. Pero no era un virus, era una bacteria. Eso fue hace años, yo era un niño. Al parecer fue culpa de las ratas y sus animales ponzoñosos chupasangre que afectaron al ganado y después a los humanos. Muchos cayeron enfermos.
—¿Fue algo grave, verdad?
—Fue una terrible pandemia
Enmudecí
—La forma bubónica de esa enfermedad se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, escalofrío, hinchazón y dolor de los ganglios linfáticos zonales—me miró muy serio—Normalmente se ven afectados los axilares, cervicales e inguinales. Se puede producir la fistulización del ganglio, con drenaje de su contenido—tomó aire—Según el avance de la bacteria, se pueden desarrollar trombos con áreas isquémicas en determinadas zonas de la piel, cómo por ejemplo, color azulado o negruzco de la piel
—Gaara dijo ayer que yo me veía rara de la piel—recordé
—No sólo era tu piel—dijo con voz grave—. Tenías todos los síntomas. Pero sí, el hecho de que tu piel se viera demasiado blanca a tal grado de que se vieran tus venas casi como si se formaran hematomas azules nos alarmó.
—Ya...
—Esa es una de las características principales de esa enfermedad—tomo la cajita que tenía medicamento y comenzó a darle vuelta—Si se produce diseminación septicémica se puede desarrollar sintomatología respiratoria—síndrome gripal, neumonía, esputos sanguinolentos— o neurológica, o sea, convulsiones con muy mal pronóstico
—Es por eso que ayer estaban tan preocupados por mi
—Exacto—continuó—. Si bien esa enfermedad ya pasó hace demasiado tiempo, puede regresar.
—Ya no pienses en ese tema, me siento mucho mejor que ayer—volví a ver la lluvia que ahora caía con más fuerza—. Gracias por cuidar de mí.
Él sonrió.
—Tengo que irme—se acomodó de nuevo la coleta—. Si mi madre se entera que me quedé aquí toda la noche estará como loca.
—No creo que piense mal de ti.
—No es por que piense mal de mí—respondió—. Es que suele ser muy densa a veces.
—Ya.
—Por cierto—se acercó a mí y me acomodo un mechón de cabello—. Hoy conocerás a dos personas por demás problemáticas.
Después de decirme eso se alejó y salió de mi habitación despidiéndose con la mano en alto. Suspiré, sí, me sentía mejor pero aun sentía el cuerpo pesado, podía manejarlo. Me recargue en el marco de la ventana y me solté el cabello que cayó como cascada por mi cuerpo. Me quedé así un par de minutos hasta que alguien tocó la puerta de mi habitación.
—Alteza, ¿puedo?
Tenten
—Pasa, por favor—me levanté y caminé hacia ella—Dime
—He venido a cambiarla—suspiré—. Tendrás visitas hoy, vendrán a tu habitación.
—¿No crees que es descortés eso? —le dije cuando vi que la acompañaba una pequeña niña, de ojos café y piel blanca.
—¿Qué vengan visitas a tu habitación?
—No, me refiero a otra cosa ¿Dónde está Moegi? —la niña pequeña se inclinó
—Está en el cuarto de costura—comentó—. Se ha resfriado por andar descalza en los jardines con esta niña que me acompaña, alteza.
—Después hablaré con ella.
—Sí, lo sé—la niña pequeña sólo miraba el piso—. Debemos limpiar todo aquí.
Tenten le dio unas indicaciones a la niña y después la pequeña desapareció por la puerta del baño.
—¿Quién es?
—Es hija de uno de los sirvientes, se llama Rin. Es muy alegre, pero tiene miedo de ti.
—¿Por qué? No la conozco.
—Por eso mismo, ella tampoco te conoce a ti—comencé a desnudarme—. Te daremos una ducha y limpiaremos tu habitación. El príncipe me dijo que estarías esperándome por qué tendrías visitas y las atenderías en tu habitación así que vine rápido.
—¿Es que acaso no puedo decidir dónde puedo reunirme con alguien?
—Son órdenes del príncipe, no quiere que salgas de tu habitación por qué aun no estás del todo saludable.
Bufé
Me di una ducha relajante.
...
—Temari, cariño.
Estaba sentada en mi escritorio leyendo uno de los libros que Shikamaru me había regalado cuando ella entró a la habitación.
—Alteza—la saludé poniéndome de pie inmediatamente. Ella llegó hasta mí y me abrazó
—Te ves muchísimo mejor.
—Ha sido por sus cuidados que ahora me encuentro mucho mejor—correspondí el abrazo—. Gracias.
—Pronto serás mi hija oficialmente—me sonrió—. Debo cuidar de ti.
La habitación había sido limpiada en su totalidad y no había rastro de enfermedad, salvo por mi nariz que aún seguía con el molesto escurrimiento nasal. Me habían vestido con un traje más cómodo y nada aparatoso. Un vestido color beige con perlas brillantes en la mayor parte del corsé, para los hombros colgaban mangas que caían por mis brazos y la falda era amplia pero no tan pomposa como los vestidos de noche que usaba para fiestas y/o reuniones importantes. Amaba estos vestidos, no eran tan complicados y no tenía que cargar con tanto peso de telas amarradas a mi cuerpo. Esta ocasión tuve que ponerme mis guantes blancos, pues aún seguía enferma y no debía transmitir más virus.
—Unas personas importantes han venido a conocerte—nos sentamos en la mesita de té que tenía en la habitación—Te conocieron en la fiesta, pero no es lo mismo a hacerlo ya más formalmente, además ellas son muy allegadas a la familia. Los padres de ambas son hombres muy respetables y dueños de las tierras más fértiles de Konoha.
—Ya veo—contesté—¿Puedo pedirle un favor, alteza?
—Puede que te lo conceda si no me hablas con esa formalidad.
—Perdone—me mordí el labio—¿Podemos hacer la reunión en otra habitación? No estoy muy cómoda con que sea aquí.
—Cariño, he venido por ti—me miró desconcertada—. No nos reuniremos aquí, sé lo incomodo que sería para ti. Sólo no se lo digas al terco de Shikamaru
Me guiñó un ojo y salimos de mi habitación.
...
Tratar de no estar tensa era imposible, sumado a que aún tenía síntomas de enfermedad recorriéndome el cuerpo no era sencilla la tarea de estar tranquila. Pero en verdad por más que lo intentaba estas dos mujeres estaban a nada de sacarme de quicio. Hacia sólo unas horas nos habían presentado formalmente y estaba a nada de estrangularlas. La primera, rubia como yo de ojos azules claros y piel blanca cómo la nieve, su voz era cantarina pero con un timbre chillón, su cuerpo bien proporcionado que irradiaba sensualidad, cosa que ella sabía pues parecía hablar con su cuerpo. Era hermosa, su nombre, Ino Yamanaka hija del Marqués Inoichi Yamanaka, señor de las tierras del sur que pertenecen al país de Konoha y comandante del ejército de Su Majestad. La otra chica, de cabello rosado y ojos verdes cómo los míos, de cuerpo delgado y hermosas facciones faciales, al igual que la rubia su voz era de un tono soprano con leves tonos chillones, también hija del Marqués de las tierras del este, Sakura Haruno.
Después de nuestra presentación fueron demasiado amables y carismáticas en un inicio. En cierto punto de la charla la reina nos dejó solas argumentando que la corte la llamaba con respecto a mi enlace con el príncipe y demás asuntos de diplomática importancia. Charlamos de todo un poco, más que nada fue conocernos, sin embargo y sin saber cómo, comenzaron a discutir.
Llevaban peleando ya bastante rato sobre vestidos y cabello. Mis instintos de supervivencia hicieron estragos en mí, más que nada mis instintos asesinos. Creo que fue demasiada charla sin sentido lo que no podía soportar con un falsa sonrisa...en buen momento me abandonó Yoshino, si tan sólo no se hubiera ido tendría más paciencia.
—Temari—Ino me llamó—. En verdad, los vestidos de Suna son muy insípidos. Fui allá hace tiempo por cuestiones de mera curiosidad. Pero la moda por allá es muy, no lo sé
Lo que no quería, entrar en la discusión, mierda.
—Pues sí—contesté—. Son algo sosos pero es porque el clima de por allá no nos permite tener tantas ropas encima.
—¡Te lo dije, Ino cerda! —gritó Sakura mirándola con ojos desorbitados—Deberías usar ese cerebro que hay en tu cabeza ¡Lo que ha dicho Temari es más que obvio! Allá la moda es diferente.
—¡No me grites, frentona!—respondió la rubia—. No pensé que fuera tan diferentes, fue un cambio drástico.
—Como sólo estuviste allá por unos días es natural que te llevaras esa impresión de la moda tan insulsa que en Suna reina—tomé un poco de té—. A todo esto, ¿por qué surgió este tema de la moda y los vestidos?
—Verás—Ino me dedico una sonrisa de oreja a oreja—Tía Yoshino nos ha encargado, a la frentona y a mi, ser las que diseñemos el estilo de tu vestido de novia.
Casi escupí el té.
—¿Cómo?
—Eso—respondió Sakura—. Seremos quienes daremos forma y estilo a tu vestido. Nuestros vestidos, a diferencia de otras doncellas de la nobleza que sólo encargan un vestido que este a la moda, los mandamos confeccionar nosotras mismas con Lord Yuui, él sabe bien de nuestros gustos, los dibuja según nuestro deseo y después él se encarga de hacerlo con las telas más finas del país.
—Y como tú eres de Suna—Ino la interrumpió—Viaje para allá más que nada para conocer de la moda que está vigente en tu país, pero como ya escuchaste, no me gustó así que será al estilo de Konoha.
—Lo están tomando muy en serio...
—¡Por supuesto! —gritaron al unísono las dos—. ¡Dejarás de ser una princesa sin trono cómo nosotras y serás una princesa heredera de un trono!
—Sólo pido que el vestido no sea muy aparatoso
—¡Sakura! —gritó la rubia tomando las manos de la otra—¡Puedo verlo!
—¡Cerda, yo también puedo! —ambas tomadas de las manos se miraban con chispas en sus ojos azul y verde.
Me aterré
—¡Temari!—ambas giraron la cabeza y me miraron con emoción desbordante—¡No te vamos a decepcionar, promesa!
Moví la cabeza de arriba abajo. Esas dos sí que daban miedo, más cuando sus cerebros y bocas parecían conectarse para hablar al mismo tiempo.
Estuvimos un par de horas así, hablando sobre lo mismo, sobre las telas y motivos del vestido, hasta que llegó el punto que no deseaba tocar.
—Y bien... —Ino se me acercó con una mirada picara—¿Qué te pareció mi primo?
—¿Shikamaru? —traté de sonar neutral pero el leve rubor que sentí en mi cara mandó a volar mi tono de voz
—¡Sí!
—Pues, es un caballero...
—No es eso lo que pregunté—dijo Ino haciendo un puchero—Dime...¿es verdad que te trata de manera especial?
—¿A qué te refieres con especial?
—Shikamaru es muy soso—apuntó Sakura—. No suele pasar tiempo con una mujer que no sea su madre, por lo general está rodeado de hombres ya que a nosotras nos considera "unas problemáticas"
—Deja de lado lo soso—la rubia meneo la mano de un lado a otro—. Es muy apático, a veces nos evade, desde niño a veces nos decía que para él las mujeres éramos unas gritonas problemáticas. Pero por lo que escuchamos por ahí él es diferente contigo.
—Exacto—continuó ahora la pelirosa—. Él siempre evita la compañía femenina. En cambio a ti hasta te invitó a bailar varias veces la noche del baile. Él no hace eso, siempre evita ese tipo de contactos y no porque sea presuntuoso, es porqué su personalidad es así.
Dios...si supieran lo que pasó esa noche me acribillarán aquí a preguntas.
—Bueno él—continué—. Como les dije, es un caballero, pero en cuanto a trato especial creo que se debe a que no quiere que nos llevemos mal, no ahora que estamos comprometidos por palabra.
—Tal vez sea eso—Ino se mordió el labio—. Entonces lo que escuchamos ayer ¿fue mentira?
—¿Qué?
—Escuchamos qué... —Sakura me miró con picardía—...el príncipe estaba sumamente preocupado por qué su joven prometida había caído enferma, tan preocupado que ordenó trajeran de inmediato a Lady Tsunade
—¿Pero...ella es la médico de confianza del Rey, no?
—En parte lo es—dijo la rubia—. Pero Lady Tsunade tiene unos meses de retiro. En pocas palabras la trajo de su lugar de descanso sólo por ti.
—¿Ella vino verdad? —me preguntó Sakura.
Asentí
—¡Shaaa! —gritó e Ino se puso de pie con los ojos prácticamente saliendo de sus cuencas. Ambas se miraron y soltaron una risa cómplice
—Shikamaru no es así—dijo Ino con la una sonrisa grande—No sólo mandó llamar a Lady Tsunade, también fue él mismo a por los medicamentos. Lo sé por qué Sai me lo dijo.
—¡Sai estaba con él! —gruñó Sakura—Ese bastardo, ¡Por qué a ti te cuenta todo! ¡Soy su hermana menor! ¡Debería saberlo todo también!
—¡Calla frentona! —continuó—Sólo queda una cosa por confirmar, esa que nos dirá si Shikamaru ha perdido el juicio por ti, si la respuesta es sí...
Ambas me miraron y me tomaron de los hombros
—Él cuidó de ti por toda la no...
—Oe, ¿Qué creen que hacen?
Las tres volteamos hacia la puerta del salón, solté todo el aire que había juntado en mis pulmones, me mareé.
—¿Planean hacer que huya? —la voz de Shikamaru sonaba irritada
—¡Claro que no!
Él se acercó y me ofreció su mano.
—Mi madre me envió a buscarte—dijo tranquilo.
—Llévame con ella—tomé su brazo y salimos de la habitación.
Caminamos por los pasillos del palacio y llegamos a las grandes puertas del ala este del castillo, lo miré confundida pero él seguía caminado, salimos al patio, caminando por el bien cuidado césped húmedo por la lluvia que había aminorado hacia unas horas, pasamos por las jardineras y llegamos a la parte trasera del castillo, ahí pasamos por un gran puente de piedra y llegamos a una gran y amplia explanada que conforme seguimos caminando noté era un gran edificio que parecía tener aires de establo.
—Sé que no estás del todo recuperada, pero Gaara me dijo que esto te alegraría—caminó hacia una puerta y me invitó a pasar. Lo miré extrañada y él se rio.
—Este hipódromo posee unas enormes caballerizas—me dijo y señalo un edificio—en la planta baja del convento están las caballerizas y los almacenes, y en las superiores, los aposentos, como puedes ver todo está conectado al castillo de una u otra forma—me tomó la mano—¿entrarás o no?
Tomé su mano y entré. Él mentía al decir que el hipódromo era enorme ¡Era inmenso! Tranquilamente podía practicar saltos ahí dentro en días de lluvia como el de hoy, pero ese no era el tema en cuestión
—¿qué hacemos aquí?
—Tratar de aliviar tu pesado día—dijo—¿no me escuchaste cuando te lo dije?
Nos detuvimos frente a una de las puertas y la abrió. Miré dentro y le regresé la mirada sonriendo.
—¡Lucky! *—grité emocionada y entré para acariciarla, mi yegua estaba frente a mí. La miré y acaricié su cabeza—. Hola pequeña, te eché de menos.
—¿Lucky? —Shikamaru dijo en tono burlón—¿Qué clase de nombre es ese?
—Cállate—gruñí—. No sabes su historia.
—Pues tenemos tiempo—dijo y salió con un hermoso caballo blanco—Kaiser** está listo
Se acercó y sacó a Lucky, después de acomodar la silla me ayudó a subir. No había puesto atención a su vestimenta hasta que lo vi subir con maestría a Kaiser, llevaba un saco negro largo hasta la cadera con una abertura en cada costado, bordado en hilos dorados unos hermosos trazos en las orillas, vestía mallas blancas gruesas que sólo resaltaban sus bien formadas y grandes piernas que complementaba con unas botas largas gruesas de cuero. Viendo como montaba a Kaiser pude apreciar su rostro serio y tranquilo. Como si fuera lo más normal del mundo. Dio unas cuantas vueltas y saltó unos cuantos obstáculos. Sonreí al ver como se acercaban galopando despacio.
—¿Pretendes sorprenderme? —dije mientras mis labios formaban una sonrisa ladeada.
—Que va—dijo sonriendo—Este muchacho está tratando de impresionar a tu chica.
Me reí.
—Yo ya te impresioné a ti—lo miré y el sonrió de una manera tremendamente sensual que me sonrojé demasiado.
—Presumido—murmuré y le di la señal de que estaba lista para salir.
Cabalgamos hacia los bosques del palacio, la brisa era fresca y agradable, a pesar de que mi vestido estaba un poco descubierto del cuello y parte del pecho no me incomodó para nada la temperatura ni el aire golpeando contra esa parte de mi cuerpo. Cielos, cómo había extrañado esto, cabalgar con Lucky y escapar de mis responsabilidades.
—Así que—grité—. ¿La reina requería de mi presencia en el bosque?
Él soltó una carcajada, dejamos el trote sentado para comenzar a galopar a una velocidad rápida pero moderada. Un trote a la mano***
—Deberías de agradecerme—me dijo—. Gracias a mi mentira ahora no estas siendo interrogada por esas dos
—Pues en ese aspecto—reí—. Has ganado puntos, ¿en verdad creciste con esas dos?
—Peores que un grano en el culo—solté una carcajada—. Pero sí, mamá quería compañía femenina en la casa y ellas dos quedaron huérfanas de madre muy pequeñas y como sus padres tienen demasiado trabajo para el ejército ellas no podían estar solas. Ino era quien más tiempo pasaba en casa, su padre y el mío son como hermanos, en un inicio ellos querían casarnos, pero la verdad es que me opuse rotundamente igual que ella—lo escuché atenta—es decir, yo no la soportaba del todo y es como mi hermana menor y ella me ve igual, tampoco me soporta y está enamorada de Sai, el hermano mayor de Sakura—continuo— Son como hermanas para mí y para mamá sus niñas. Están celosas de ti, les has quitado el puesto de tajo.
—Bromeas, esas dos se ven muy normales.
—Pues, por dentro están que mueren de celos por eso—me concentré en el camino, él iba a mi lado.
—Más vale que no lo vean así—él me hizo una señal y bajamos la velocidad.
Volviendo al trote llegamos a un prado de campo abierto.
—¿A dónde me has traído? —pregunté agitada por la cabalgata
—Marca a paso—me indicó y obedecí. Ambos caballos comenzaron a ir a cuatro tiempos, avanzaban con el pie derecho y después la mano derecha, seguido por el pie izquierdo antes de la mano izquierda así para que recobraran el aliento—Mira—lazó la cabeza indicándome hacia donde ver.
—Wow
Estábamos a espaldas del castillo, la vista era simplemente hermosa. Se podía ver el resplandor del atardecer pegar contra las paredes de piedra dándole un aire de embrujo encantador. Parados sobre esa colina, se podía ver con claridad el pueblo de Konoha, era impresionante, su arquitectura, sus calles y su gente. Por otro lado estaba la naturaleza. Este país, mi futuro país, es simplemente impresionante, aun con este clima tan tétrico su belleza resalta a más no poder.
—¿Qué te parece?
—Hermoso—lo miré y él sonrió volviendo su vista al paisaje.
—Quiero que conozcas todo cuanto a Konoha se refiere—me dijo con voz grave—. Serás su reina, después de todo.
—Tienes razón.
Él bajo de Kaiser y se acercó a mí, levanté una ceja y bajé por mí misma de Lucky. Él me miró sorprendido, le sonreí con suficiencia.
—Dejemos que estos dos pasten un poco—dijo mientras caminaba hacia un árbol y tomaba asiento debajo de éste.
—Lo que quieres es descansar.
—¿Ah?
—Tu cuerpo no te deja mentir—levanté una ceja—Has estado cabalgando gran parte de la tarde ¿o me equivoco?
—¿Cómo lo sabes? —me dio la mano y me senté junto a él.
—En Suna solía escaparme por horas con mi chica—dije—Así que sé cómo está un cuerpo después de estar horas cabalgando.
—No se te va nada, eh—se recostó en el pasto con las manos sosteniendo su cabeza—Y ¿por qué Lucky?
—Lucky significa suerte—miré a mi caballo—. Cuando era sólo una pequeña potranca, cayó por una barranca por una estampida culpa de unos asaltantes que trataban de robar parte del ganado, utilizaron unas armas extrañas y ruidosas, eso los alteró. Ella cayó por esa barranca y sobrevivió, una suerte pues estaba muy pequeña, pudo morir.
—Vaya que le queda
—¿Qué significa Kaiser?
—Emperador—dijo con los ojos cerrados—. Lo llamé así por qué es un animal muy hermoso y está por encima de los demás caballos de la cabelleriza. Además es muy fuerte y su sangre tibia lo hace un excelente caballo.
—Vaya que sí—suspiré—Lucky igual es de sangre tibia, sus padres eran de sangre fría y caliente respectivamente.
—De Kaiser igual, es la mejor cruza para esta raza.
Estuvimos un buen rato ahí mientras nuestros caballos descansaban y pastaban.
—Me tranquiliza que ya estés mejor
Lo miré
—No tienes por qué preocuparte—le dije sonriendo.
—Me iré unos meses, me tranquiliza el hecho de que estarás bien de salud y con buena compañía. Sabes que tu hermano me acompañará.
—Shikamaru, lo sé, pero no es necesario que te preocupes—él abrió los ojos—Además, puedo escribirte, así estarás más tranquilo.
Él me tomó la mano
—Creo que no me entiendes—se sentó—. Mi padre se irá conmigo, estarán solas, bueno, no del todo, Minato estará con ustedes, pero aun así—desvió la mirada—. ¿Escribirás seguido?
—Sí, lo haré.
Él sonrió.
—Eres parte de mi familia ahora—se puso de pie y me tendió la mano, la acepté y me levanté—. Así que sé que la cuidarás como yo lo he hecho. Quiero que me escribas todo lo que pasa, absolutamente todo.
—Eso haré—respondí—. Si con eso consigo que no estés preocupado y que te concentres en lo tuyo, escribiré seguido y con detalle—hice muecas, como si escribiera—. Te diré que hice al despertar, cuantos interrogatorios sobreviví de tus hermanas, las veces que me escapé de ellas, los chismorreos del servicio
Se rio y me tomó de la cintura.
—Sólo lo importante, no un libro—acercó su rostro al mío y depositó un suave beso en mis labios. Despacio, fue besándome con tranquilidad, de manera casta y pura, con timidez.
Nos separamos y se lamio los labios. Me derretí por dentro.
—Debemos irnos—dijo—. Ya casi anochecerá.
Montamos nuevamente y regresamos al castillo.
Esa noche, en mi habitación, dormí con mi cara pegada a la almohada que aún tenía su aroma.
...
*Lucky; así se llama mi perrita, su historia es similar a la yegua de Temari, pues ella cay´de un primer piso cuando tenía tres meses de vida.
**Kaiser; es el nombre de mi perrito jajaja.
***Trote a mano es cuando mientras el caballo trota, el jinete se va levantando al mismo tiempo que él, en un momento en que el animal le impulsa hacia arriba.
La enfermedad de la que hablaba Shikmamaru es "La peste negra" la peor pandemia en la historia de la humanidad
...
Hola hermosuras.
Ky responde comentarios Guest
Valeryax; perdóname jaja pero es qué el momento lo ameritaba, gracias por comentar y espero que este capítulo te guste. Este capítulo hubo poca actividad de Tenten pero el próximo tendremos acción NejiTen ;)
aika kaze; ¡No lo haré! Seguiré hasta el final, promesa, en realidad me alegra mucho que comentaras, aunque sea en Guest fantasmita yo te contestaré por acá. Ojalá este capítulo sea de tu agrado, quedó algo largo pero es que no puede cortarlo.
Quiero agradecer a: Arikina (mi hermosa bella que siempre me comenta y anima, ya casi tengo lista tu sorpresa, guapa :*) anamicenas, Umeki-Nara (preciosa te quiero un monton), karma3985, Megami Nara, Shirae, Sant Nara quienes me han levantado el ánimo a más no poder. Y en especial a RukiaMK que me ayuda mucho y me apoya a escribir más y más y más y más, te adoro mujer, en serio, mucho demasiado. Bueno, en verdad los adoro muchísimo a todos ustedes.
Espero sus comentarios, ya saben que los responderé todos ya sea vía PM o por acá ;)
Quiero invitarlos a leer mis otras dos historias sobre Shikadai, Pereza y Tres bebés, una mamá. Están aquí mismo en mi perfil. Ojala y me puedan regalar un comentario para ver que tal les pareció.
Espero que este capítulo les guste y más aún espero sus comentarios
Por cierto, nuevo récord. 4995 palabras sin contar la parte de la nota de autor :O
Nos leemos
Ky
