Al fin el quinto capítulo! No se desesperen! Tengo mucho trabajo en el posgrado.
Mas aparte, estuve enferma el último mes. Concentrada básicamente en no-morir.
No abandonare la historia, pero las actualizaciones quizá si tarden un poco.
Recuerden que escribo para ustedes.
Disfruten!
La noche fue larga para Kyouya, no quería aceptarlo; pero ese día no había pensado en Haruhi. Solo había estado concentrado en recordar cada manía y gesto de Yuki. Ella le resultaba interesante, solo no comprendía porque ella era tan renuente a hablar de ella misma.
Probablemente solo es tímida, después de todo casi siempre los nervios le ganan. Pensó para si mismo mientras trabajaba un rato por la noche en su habitación. Y sin poderlo evitar estaba sonriendo recordando la sonrisa de ella. Al estar perdido en sus pensamientos no se percató de que Fuyumi había entrado, ella incluso había tocado la puerta y el no respondió.
-Kyouya… ¿Dónde estuviste todo el día?- dijo mientras sobaba su abultado vientre.
Fuyumi se había casado hace algunos años y ya estaba por tener a su segundo hijo. Y seguía igual, preocupándose por el bienestar de Kyouya.
-Salí- respondió Kyouya haciendo desaparecer su sonrisa
-¿En domingo?- dijo ella alzando una ceja -¿Acaso te sorprendí sonriendo? ¿Porque no respondías cuando te llame a la puerta?- dijo sentándose en una sillón cercano
-Fuyumi… No comiences… - se acomodó los lentes
-Kyouya, cumplirás 30 en Noviembre-
-si… el 22, normalmente suelo recordar mi fecha de nacimiento- dijo con sarcasmo marcado
-Deberías pensar en- y ella no pudo terminar, porque Kyouya la interrumpió
-Fuyumi, mi vida está bien así y si te tranquiliza estuve paseando con una amiga-
-¿Una amiga?- dijo ella sonriendo
-No preguntes más- dijo poniéndose de pie – Ya son casi las once, ¿Tu esposo no te dice nada por estar aquí?-
-Está de viaje, pero ya me iba… Solo quería saber si estabas bien –
-Ya comprobaste que estoy bien-
Mientras tanto Yuki estaba sentada en el sofá de su sala bebiendo un té, con una pequeña bata de color rosa. Se sorprendió a si misma sonriendo al recordar aquel día.
La noche no paso tan rápido como ambos esperaban.
Yuki se descubrió a si misma sonriente en la mañana y ansiosa de volver al trabajo. Se decidió por usar una falda de tubo en color negro y una blusa de color gris. Se hizo una coleta alta y se puso unos tacones de color negro. Quiso ser ese día atrevida y se pintó los labios en color rojo.
Camino como todos los días hacia la estación de trenes, y tomo uno hacia donde estaba su trabajo.
Cuando llego a las oficinas de la Corporacion Ootori se sintió cohibida… ¿Qué pasaría si alguien descubría que había pasado prácticamente todo el fin de semana con más ni menos que Kyouya Ootori? Y al final del día tenía otra cosa que le preocupaba más… Ese interés repentino de Kyouya en su pasado. Se mordió el labio y camino hacia su lugar de trabajo, se sentó en la silla detrás de su escritorio y suspiro.
Sintió que en cuestión de un parpadeo eran las 9 y tenía que ir a la oficina de Kyouya.
¿Cómo debo de actuar? ¿Cómo siempre?
Fue a la cocina donde preparaba el café de Kyouya y camino con la charola de servicio hasta la oficina de él, toco torpemente la puerta y escucho que le dijo que pasara.
Normalmente él estaba metido en su trabajo frente a la laptop, pero ese día lo encontró de pie junto a la ventana observando la vista que ofrecía estar en el piso 10.
-Buenos días- dijo Yuki dejando la charola en el escritorio – No tiene recados- Ella se dio la vuelta para salir lo más rápido que pudiera de la oficina, pero la voz de Kyouya la detuvo
-¿Otra vez me llamas de usted?- dijo volteando la vista a ella, el sintió como sus pupilas se dilataban para lograr ver con mayor claridad a Yuki.
-No puedo evitar recordar que es mi jefe- expreso mientras le sostenía la mirada – si no desea nada más, me retiro-
-Ahora que lo mencionas… Si necesito algo mas- Yuki creyó mirar una sonrisa dibujada en los labios de él y se quedó congelada
Kyouya dio un par de pasos hasta quedar frente a ella y la observo con cuidado en silencio, miro sus labios rojos y sintió algo parecido a excitación. ¿Acaso ella me gusta tanto? Se cuestionó a sí mismo. Se perdió por unos segundos en los ojos verdes de ella.
Finalmente en un susurro que solo Yuki pudo escuchar dijo – Te necesito a ti – Yuki sintió el aliento de él rosarle los labios y cerró los ojos. El coloco un suave beso y cuando se separó de ella escucho un suspiro.
Cuando volvió a posar su mirada en ella, la miro con las mejillas ligeramente rosadas y la boca ligeramente despintada. Se llevó la mano a los labios y comprobó que tenía el pintalabios de ella al ver su mano.
-Esto me parece muy poco ortodoxo Sr. Ootori- dijo Yuki mostrando una faceta totalmente nueva para él. Ella estaba molesta. Y eso le encanto. Observo como su seño hizo unas ligeras arrugas y su boca se curvo a una mueca molesta.
-Yo decido que es o no ortodoxo en este lugar- dijo mientras con un pañuelo se limpiaba los labios.
Miro como ella cruzo lo brazos a la altura del pecho y esa acción hacia más evidente su pronunciado busto. Kyouya trago saliva de forma casi imperceptible.
-Si es todo lo que va a decir… Me retiro-
-No, no es todo lo que iba a decir. – comento mientras se acomodaba los lentes
Escucho lo que parecía ser un bufido por parte de ella.
-¿Quieres ir a cenar hoy?- soltó con simpleza Kyouya
Ella lo miro sorprendida y bajo los brazos. Le hecho una mirada para analizarlo y se dio cuenta que el curvo una comisura del labio en forma de sonrisa.
-¿Estas de broma?- dijo Yuki
-¿Ya has decidido dejar de llamarme de usted?- dijo él
-No me respondas con otra pregunta, eso es de pésimo gusto- dijo con una voz casi como susurro y evidentemente volviendo a su molestia
Kyouya sintió deseos de soltar una terrible carcajada, Yuki le resultaba divertida intentando defenderse. ¿Pero de qué? ¿De él?
-¿Eso fue un sí?- camino hacia el escritorio y se sentó frente a su laptop – Pasare por ti a las 8, ¿Te gustaría ir a algún lugar en especial?-
-No he respondido nada!- dijo a punto de hacer una rabieta
-¿Te gusta la comida tradicional?- dijo con una sonrisa evidente en su rostro
Yuki se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta. Kyouya se puso en pie, dio pasos largos y se puso delante de ella.
-Yuki… ¿Qué tan difícil es que aceptes ir a cenar conmigo?-
-Lo de ayer fue un terrible error, usted es mi Jefe y no quiero que nadie sepa esto-
-Comprendo… - se quedó en silencio unos segundos -¿Entonces debo despedirte?-
Yuki lo miro con atención y miro el brillo de broma en sus ojos. Ella sonrió sarcásticamente.
-Por lo menos estas sonriendo- agrego él. Se atrevió a hacerle una ligera caricia en la mejilla y vio como ella no se resistía.
-Esto está mal, terriblemente mal… - dijo agachando ella la mirada
-Elige tú el lugar… Prometo no reservarlo todo-
-Hay un lugar en el centro donde sirven ramen…- comento ella
-¿Ramen?- agrego el con duda, creyendo que había escuchado mal
-sí, ramen… Eso quiero-
-Entonces… ramen será… - Se movió hacia un lado para que Yuki pasara – Y necesito los análisis de inversión del jueves otra vez – comenzó a caminar a su lugar y Yuki suspiro aliviada de poder salir de ahí.
El resto del día pasó como cualquier otro día para Yuki.
Kyouya por otro lado tuvo una junta con algunos convenios, la cual estuvo muy animada a su perspectiva y fue una situación ganar-ganar.
Cuando todos se habían ido se quedó Haruhi a solas con él.
-¿Kyouya..?- dijo Haruhi para llamar su atención
-¿si?-
-¿Qué hay entre Yuki Mashita y tu?-
-¿A qué viene esa pregunta?-
-Es una empleada… No debes tener ese tipo de relaciones con- no le permitió terminar
-Yo soy el dueño de todo lo que está aquí… -
-Si, menos de los empleados. Si algo sale mal, podría demandarnos –
Escucho un pesado suspiro de Kyouya y como la silla se arrastraba para ponerse de pie. Se acomodó la corbata del traje y miro a Haruhi fijamente.
-Haruhi, creo que se lo que hago- No permitió que ella agregara nada más porque salió de la sala de juntas.
La noche llego rápido, Yuki se sintió feliz de elegir un lugar simple para aceptar cenar con Kyouya, se puso un vestido volado en color rosa pálido y sandalias. Soltó su cabello, se despinto la boca y se puso solo un poco de brillo. Cuando el reloj marcaba las 8 en punto, Kyouya llamo a la puerta. Ella abrió y lo miro sin su traje. Solo llevaba una playera gris y un pantalón de mezclilla.
-Hola… - expreso Yuki sin estar segura de que debía decir
-¿Estas lista?-
-claro, podemos irnos cuando quieras-
Salieron del departamento y miro que estaba un Ferrari convertible color rojo afuera.
-¿Enserio viajaremos en eso?- pregunto Yuki un poco angustiada
-¿Tiene algo malo?- pregunto Kyouya sin comprender lo que pasaba
-¿Por qué no vamos en mi auto?- pregunto Yuki, consternada por la idea de viajar en un carro tan llamativo
-Por mi está bien-
Caminaron hacia el sitio donde guardaban los autos de los dueños de los apartamentos del edificio. Abrio la puerta con el control que traía en las llaves de su auto. Quedando a la vista un Honda de color azul marino.
Kyouya observo el auto, aparentemente no llamaba la atención, hasta que pensabas en su motor.
-Parece que te gusta la velocidad…- dijo Kyouya
Yuki se ruborizo ligeramente y abrió el auto.
-Tiene un buen motor- agrego Yuki
Viajaron rápidamente hacia el centro donde estaba el lugar que había elegido Yuki. Kyouya descubrió que realmente le gustaba conducir a altas velocidades a Yuki.
La cena paso sin contratiempos, Yuki se ofrecio a pagar la cena, pero Kyouya dijo que él la había invitado y ella cedió.
Yuki después le explico que la razón de ir a ese lugar, es porque adoraba el parque de enfrente. Kyouya recordó que la ocasión en que la había visto leyendo ella estaba en ese parque.
Él sugirió ir a caminar un poco al parque y ella acepto complacida. Kyouya le ofreció su brazo para que ella lo tomara y se sintió feliz al ver que ella tomó el ofrecimiento.
Miro complacido como ella observaba con fascinación los arboles, las flores, el cielo. Cuando finalmente ella se sentó en una banca el comenzó a hablar.
-Yuki, no soy un hombre expresivo, fui educado para ser serio y analítico.-
Yuki lo observo, pero no respondió nada.
-Lo cual no significa que no sienta absolutamente nada. No sé qué me sucede contigo… Tú me haces considerar las locuras que nunca concebí-
Yuki le sonrio y poso una mano sobre la de él.
-Comprendo lo que quieres explicarme Kyouya, no debes esforzarte… -
-Realmente quisiera poder explicarte-
-En ocasiones no existe una explicación. Pero estoy dispuesta a hablar en tu idioma – ella le regalo una sonrisa dulce y agrego - ¿Cuál es tu oferta?-
Kyouya se acomodó los lentes y la miro.
-Quiero que consideres la oferta de asistir juntos a eventos sociales, cenar o comer juntos en ocasiones y hacer actividades juntos… Fuera del ámbito laboral.-
-¿Cómo una pareja?- dijo ella haciendo desaparecer su sonrisa
-¿Qué es lo que te lo impide Yuki?-
-Es más complicado de lo que podrías llegar a pensar… - Se puso en pie – deberíamos irnos-
-Yuki, por favor… Por lo menos miénteme y dime que lo pensaras –
-Kyouya… - Ella suspiro pesadamente – no lo sé…-
-Dime que lo pensaras…-
-lo pensare-
Cuando Yuki se encontró sola en su departamento se comenzó a cuestionar si realmente haría lo que se había prohibido a si misma desde el primer momento.
¿Seré capaz de traicionarme a mí misma? El jamás me creerá mi razón y si la cree será peor para mi… El jamás me perdonaría… Jamás… Las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas.
CONTINUARA...
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Los amo!
