Hola!!

Bueno, no me lapiden, se que no tengo excusa tanto retraso, pero les prometo que a partir de ahora volvere a actualizar más rápido. Fue solo que el trabajo, las vacaciones y el magnifico Edward Cullen ocuparon todo mi tiempo, pero ya se termino, a partir de ahora actualizaciones muy seguidas, palabra!

Constestación de los reviews anónimos!

yoko hatake, (amiga, me alegra mcuho saber que te gusta el fic, y tambien me disculpo por la tardanza, peor como vez ya actualice, asi que prometo no hacer esperar más la próxima vez)

menxx, (tenes razón, jaja, desaparecí, peor ya era regrese a la historia, y prometo no desaparecer más si ustedes no me dan su permiso xD Mucha sgracias por tu reviews y me alegra mucho saber que te gusta la historia!)

kimi-chan(hola tomodachi! Y mil perdones! No se como disculparme, me mandaste un montón de reviews y yo seguí sin actualizar. Si te consuela fue el ultimo que enviaste, diciendo que ya llevaba 20 días sin nada nuevo, el que m obligó a continuar la historia. Espero que te gusten los nuevos capp y prometo actualizar muy seguido a partir de ahora. Bss, arigatou tomodachi! By)

lina (hola! Muchas gracias por tu reviews, a mi tambien me encanta el Itachi/sakura, se nota eh? K bueno que te guste su hijta, yo le tome mucho cariño a ese personaje! Bss, te cuidas, By)

yuriko-san;) (hola amiga!! Muchísimas gracias por tus dos reviews, y espero que te fsra muy bienen tus vacaciones. Me alegro mucho que te gustaran los capis, y no te preocupes, sakura se fue pero no tardarán en jutarse de nuevo xD),

aravis (hola!! Me alegro mucho ver que te gsuta el fic ahora que sabes que no es solo un shot, y si, la verdad es que a partir de ahora se va a poner más romántico, jaja, a mi también me gusta mas! Muchas gracias por postear y espero leerte pronto, By)

akyra592(hola amiga! Muchas gracias por tu reviews, y jaja, la verdad yo me tarde remonton en publicar asi que tu no te tienes que disculpar de nada. Y si, Itachi verá a su hija, pero habrá que esperar al siguiente capi, jaja! Te espero alla. Muchas gracias, By)

jennhigurashi (muchas gracias por tu reviews, lamento no haberlo continuado pronto, como tu dices, pero prometo que a partir de ahora si lo haré así. Gracias)


- ¿Tanto te asusta ver al hombre al que traicionaste, jurando amor, para después aprovecharte de su confianza, robándole los papeles que involucran a su organización en numerosos actos criminales, hasta cederlos finalmente al mejor postor, a tu amante oculto?

Las extrañas palabras que Itachi había pronunciado todavía no cobraban sentido en el interior de la mente de la kunoichi. De hecho, apenas era capaz de moverse, la emoción que la embargaba era demasiado poderosa para ser controlada.

Itachi, el hombre al que amo durante tantos años, el hombre que perdió hacía ya uno, el padre de su hija, el amor de su vida..., se hallaba ahora ante ella, hablándole, a tan escasos pasos que podría tocarle si extendía la mano. Era demasiado perfecto para ser cierto.

Ella había renunciado a él; con todo el dolor de su alma y a sabiendas de que nunca podría olvidarlo, lo había hecho, por el bien de su hija. Y ahora volvérselo a encontrar... era un sueño, un hermoso sueño hecho realidad.

- Itachi – el nombre volvió a escapar de sus labios, esta vez con una sonrisa, y un suspiro de alivio, un suspiro feliz, porque realmente él estaba allí, a su lado.

- ¿No me respondes Sakura? – la ironía de su voz era perfectible, y por primera vez Sakura presto atención a sus palabras. Una mueca confusa se dibujo en su rostro como respuesta. – Bueno, tampoco es necesario... Al fin y al cabo, ya se todo lo que tengo que saber.

- Itachi... – el dolor se reflejaba tanto en el tono de voz como en el hermoso rostro de la jade – No entiendo lo que dices...

No lo entendía. No entendía sus palabras. ¿Por qué demonios no se acercaba a ella, le decía cuanto la había extrañado, y le hacía el amor de esa mágica forma que ella tanto había anhelado?

En vez de eso, le hablaba de esa forma... de forma casi ¿cruel?

Pero no. Itachi no era así, ella jamás se habría enamorado de un hombre así.

Itachi era duro y taciturno, siempre preocupado por ella de forma silenciosa. Algunas veces era arisco y burlón, pero también sabía ser tierno cuando ella lo necesitaba. Sus ataques de celos lo hacían ver furioso, pero jamás llegaba a lastimarla. Era posesivo, cierto, pero se preocupaba por ella.

Había estado a su lado cuando nadie más lo estaba. La había apoyado todos esos años que ella fue un cadáver andante, le había brindado su ayuda, y le había mostrado todos los motivos por los que ella debía seguir adelante. Si incluso le había rogado que nunca se alejara de su lado, que la necesitaba con él.

¡Oh! ¿Acaso...? ¿Acaso sería su abandono la causa de su enfado?

Eso tendría lógica. Pero no. Había algo más.

Examino el rostro de Itachi todavía encogida sobre la hierba, y le estremeció la ira y el odio que sus ojos emanaban. No, ese no podía ser Itachi, su Itachi.

- ¿Quién eres? – preguntó con voz débil.

El rostro de la kunoichi se hallaba contraído por la pena mientras contemplaba la bestia en la que se había convertido el padre de su hija. Pero él ignoró la pregunta.

Itachi la enfocó con sus ojos, mientras en ellos comenzaba a activarse el saringan, tornándolos de negros a rojos. En ellos brillaba el odio, la furia... y tal vez el regocijo ante la visión de quien una vez fue su amante, abovillada en si misma sobre la hierba, con los ojos cerrados, quizá a causa del terror, y varias lagrimas deslizándose sobre sus mejillas.

A pesar de saber que ella ya no podía verle, curvó sus labios en un sonrisa ante de hablar.

- He venido a matarte Sakura – no parecía una amenaza, era una simple comprobación de los hechos. Sin embargo, pareció enfurecerse por el poco caso que la kunoichi parecía hacer a sus palabras. Permanecía acurrucada en el suelo, temblando levemente, derramando lagrimas de profundo dolor. – Por supuesto, tú ya sabías que esto terminaría ocurriendo tarde o temprano. – Su voz ahora era más fría, calmada, pero peligrosa, como cuchillos afilados a punto de ser lanzados contra su diana – Los traidores siempre reciben lo que merecen.

Su voz destilaba odio, pero también impaciencia. Hubiera deseado que ella se levantara furiosa tratando de atacarlo; o al menos que se regodeara en su hazaña, que le gritase divertida lo idiota que él había sido por confiar en ella, lo fácil que había resultado engañarlo, y lo mucho que lamentaba que su último regalo de despedida – un potente veneno encharcando sus sabanas – no hubiese surtido efecto.

Por el contrario ella seguía ahí, desprotegida, sollozando con lo que parecía verdadero dolor, sin prestarle atención, sin importarle que aprovechara ese momento para matarla.

¡Joder! Se veía tan desvalida. Pero no, no debía confiar en ella, no otra vez. Si debía morir – pues no estaba completamente seguro de ser capaz de matarla – no sería como el estúpido que tropezó en la misma piedra dos veces. Moriría luchando, como un verdadero ninja.

Por ese motivo se acercó hasta ella, tomándola del pelo y obligándola a incorporarse. Su saringan atrapó sus ojos, pero no inició la siguiente fase.

- ¿Qué pasa ahora puta? ¿Tan sorprendida estás de que haya sobrevivido a tu invento que ni siquiera eres capaz de defenderte? – su rostro se hallaba a escasos centímetros del de Sakura, y mientras hablaba se acercaba para oler y saborear este - ¿O fue acaso que tu nuevo amante descubrió tu juego y te echo a la calle? ¡Zorra! ¡Mas que Zorra! Si.., fuiste muy buena puta mientras duró tu actuación, pocas de las tías con las que he follado en los últimos años han estado a tu altura. Casi me dan ganas de probarte otra vez... - Sus palabras eran crueles, enfocadas directamente a que fuera ella quien diera el primer golpe, pues él se creía incapaz de hacerlo. Funcionó - ¿Crees qué...?

El puño de Sakura se estrelló contra su mejilla impidiéndole continuar.

La kunocihci tenía los ojos fuertemente cerrados, como si todo se tratase de una pesadilla de la cual despertar una vez los abriera. Por otra parte, no deseaba ver al hombre que tenía en frente.

Acaso..., ¿acaso ese sería el verdadero rostro de Itachi, aquel que estando tan ciega no había llegado a ver?

No. Imposible.

- ¡Cállate! – la orden escapó de sus labios al mismo tiempo que se dirigía veloz hacía donde Itachi había caído, dispuesta a silenciarlo a base de golpes, porque no podía seguir escuchando. No podía. Era preferible morir, porque de seguir escuchando, se volvería loca.

Sin embargo, y tal como ella suponía, Itachi esquivó su ataque. La maternidad y todo un año sin hacer ejercicio estaban dando sus frutos. Con un poco de suerte, Itachi acabaría pronto con ella y no dolería demasiado.

Después de todo, durante años había deseado la muerte, y tan solo al final había hallado un motivo para sobrevivir: Itachi. Si ahora su motivo, deseaba matarla, ella no pensaba impedírselo, por el contrario, alcanzaría la muerte con gusto, deseosa de abandonar por fin la pesadilla que le había tocado vivir.

Sus golpes fueron perdiendo precisión y fuerza, lo extrañó era que Itachi tampoco parecía dispuesto a terminarla. Ella conocía el gran poder de su atacante, había entrenado juntos, si Itachi lo hubiera deseado ella ya estaría muerta.

Pero quizá él deseaba hacerla sufrir, alargar su muerte, prolongar su agonía...

Bien; ¿qué importaba? Ella ya no tenía nada por lo que vivir, ni nadie que la echara de menos. Nadie. Nadie... ¿Nadie?

Y de pronto lo recordó. Había alguien por quien vivir, alguien por quien seguir existiendo, alguien que la necesitaba... su bebe, su preciosa hija. Ella debía sobrevivir por el bien de su hija. Si ella moría ¿qué sería de esa pequeña criatura a la que tanto amaba?

Lo que era peor, si ella moría, e Itachi daba con la niña, ¿sería capaz de matarla?

Solo hubo de enfocar una vez los ojos rojos y ávidos de sangre de su oponente para saber que si; Itachi no dudaría en acabar con la vida de la pequeña en menos de un instante. Ni siquiera sabía que era su hija, ella se lo había ocultado. ¿Acaso era este un castigo divino por ocultar la criatura a su padre?

No importaba la respuesta a esa pregunta.

Ella debía sobrevivir, por el bien de su hija, debía de hacerlo.

Trato de serenarse en la lucha. Itachi se hallaba en la rama de un árbol, muy próximo a donde estaba ella. Ahora debía recordar todos sus combates juntos, sus puntos débiles, su estilo de combate.

Apenas le tomo un segundo reunir toda la información, y un segundo después iniciaba el ataque.

Itachi se veía sorprendido por su cambio en la lucha, ambos peleaban, pero Sakura iba ganando terreno. Aun así, la idea de que él se dejaba vencer, no desaparecía de la mente de la kunoichi, atormentándola.

¿Y si él realmente no deseara luchar? ¿Y si no quería matarla? ¿Y si prefería morir para salvarla a ella?

En cualquier otra situación había detenido la lucha, pero no ahora. Porque ahora, lo más importante era su hija, por encima de ella y por encima de su padre. Porque sabía que si lo asesinaba, jamás estaría en paz consigo misma, y su vida se transformaría en el peor de los infiernos; pero nada de eso importaba, porque ahora lo importante era su hija.

Los minutos transcurrían veloces y la energía de Itachi parecía disminuir rápidamente, mientras que Sakura parecía mantenerse.

Los golpes de la kunoichi atravesaban el cuerpo del hombre lastimándolo, pero la propia Sakura derramaba una lagrima por cada uno de ellos, pues si a él le atravesaban el cuerpo, a ella le rompían el alma.

Itachi se encontraba de pie en la rama de un árbol, con la espalda recostada sobre el tronco y los ojos cerrados, recuperándose. Su cuerpo sangraba por numerosas partes, y Sakura supo que era el momento de enviar el golpe final.

Reunió todo el chakra restante en su puño y se dirigió velozmente hasta él, quien ni siquiera hizo ademán de defenderse. En milésimas de segundo, la kunoichi atravesó todo el espacio que los separaba, y una fracción de segundo después, su puño se dirigió al pecho de su adversario, quien, a sabiendas de que iba a morir, abrió sus ojos para contemplarla una última vez...

Finalmente, Sakura detuvo su ataque, inmovilizada, atrapada en esa mirada negra llena de amor y ternura que tanto había extrañado.

No podía hacerlo. A pesar de estar traicionando a su propia hija, no podía matarlo, pues sería como matarse a si misma.

Inclinó la cabeza, derrotada. Él había vencido, ella jamás podría tomar su vida, aun costa de la suya propia. Las lagrimas se deslizaban por sus mejillas, y las piernas le temblaban tanto que no estaba segura de poner sostenerse mucho más tiempo. Cerró los ojos nuevamente, esperando su final. Un final... que nunca llegó.


Bueno, debo decir que esta solo es la primera parte del capitulo, en realidad era solo un capitulo, pero se me hizo muy largo y lo partí en dos. La segunda parte ya la tengo escrita, y en apenas un par de día la cuelgo, prometido!

Además tendrá mucho, mucho más romance y logrará unir por fin a la familia dispersa.

Y ahorita mi ruego, no olviden los reviews, que fueron ellos os que me animaron a continuar en lugar de dejar la historia abandonada!

Besos a todos, By