Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y J K Rowling respectivamente. La trama es de mi autoría, queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimiento.

Advertencias: Spoilers de toodos los libros de Harry Potter y de Crepúsculo. Lean bajo su responsabilidad.


Todos tienen secretos

by

Maru M. Cullen


Capitulo dedicado a: Dani-vg9806. ¡Gracias a ayudarme con los nombres y la carta! ¡Este capítulo va dedicado a vos por estar siempre ahí! ¡Te quiero Mucho!


Capítulo 6


Bella miraba con el ceño fruncido a la extraña carta que le había sido entregada hace instantes. Era imposible que él le hubiera escrito una carta. Dumbledore estaba muerto y de eso estaba segura, los ojos de su padrino se lo habían confirmado; pero allí, entre sus manos, tenía una carta de aquel que la había visto crecer y la había querido como si fuera su familia.

Con movimientos torpes e inseguros comenzó a abrir la carta pero ella estaba en blanco. Remus que la observaba por encima de su hombro se preguntó si era una especie de broma, pero Bella sonrió nostálgica y transfiguró un tenedor a una aguja y se pinchó el dedo con ella. "Dumbledore siempre será Dumbledore", pensó con tristeza.

Dejó caer una gota de su sangre en el papel y segundos después comenzaron a aparecer poco a poco las letras en tinta negra, reconoció rápidamente la elegante letra de su antiguo director, pero los ojos de Remus seguían sin ver nada de lo que allí estaba escrito. Bella sabía que Dumbledore podía escribir largas y emocionales cartas pero a ella no le gustaban ya que sabía que solo eran palabras para empañar un poco el dolor que seguramente le daría la noticia hacía años que le había prohibido hacer eso, así que la longitud de la carta era escasa.

Si quieres decirme algo que me dolerá hazlo, no gastes saliva en tratar de amortiguar el golpe ya que me dolerá lo mismo, tarde o temprano lo hará. Yo prefiero temprano. Luego de tantas noticias que me has dicho sobre el peligro constante en el que mi hermano se encuentra, ya los golpes casi no los siento. —Bella recordó las crudas palabras que le había dedicado aquella tarde en su despacho cuando estaba en sexto año.

Sin esperar más Bella comenzó a leer la carta bajo la atenta mirada de todos los presentes.

Querida Bella:

Quiero disculparme por todos los malentendidos que seguramente he causado, en especial el de mi muerte. Ahora deberás estar pensando que Severus es un traidor y que siempre estuvo del lado de Tom Riddle, aunque debo comunicarte que estas equivocada. Yo le pedí a tu padrino que lo hiciera para poder salvar el alma del joven Malfoy, aunque esa no fue la única razón. Si Severus me lanzaba aquella maldición muchas personas vivirían, él incluido. Lo que nadie sabe es que no contaba con mucho tiempo de vida. Me estaba muriendo, Bella. Y lamento no poder ser lo suficientemente valiente para morir con el interminable dolor en vez de tomar la salida fácil.

Como recordarás, tu misión es encontrar los Horrocruxes y destruirlos. Aunque debes saber que le he encomendado lo mismo a tu hermano. Tienes que entender, Bella, que Harry debe ayudarte. Sé que eres casi tan poderosa como tu hermano, también sé que lo puedes hacer sola, pero es demasiado peligroso para solo una persona, ni siquiera Harry lo podría llegar a hacer.

También te he de pedir que entrenes a Harry, si Hermione y Ron también lo desean sería lo más acertado entrenarlos también a ellos. Como sabrás son esenciales en esta lucha y estoy totalmente seguro que lograrás hacerlo correctamente.

Lamento terriblemente todas las cosas que has tenido que superar en tu estancia en la casa Swan, Bella. Pero debes entender que no había otra alternativa, aunque sabía que allí encontrarías mucho más de lo que alguna vez te hubieras imaginado…

Te deseo lo mejor para esta nueva aventura,

Tu abuelo, Albus Dumbledore.

PD: Ten presente que siempre estaré orgulloso de ti, independientemente de tus decisiones.

Bella terminó de leer la carta con las emociones a flor de piel, no podía creer que Dumbledore, aquella persona que tanto apreciaba y respetaba hubiera hecho eso. Más bien, no podía creer que le hubiera encargado a su padrino a cometer aquel acto tan bajo, y aun sabiendo que su padrino lo veía como aquel padre que nunca había tenido. Ella no lo creía tan egoísta.

Todos los que se encontraban en el lugar comenzaron a sentir como la magia de aquella misteriosa invitada se comenzaba a descontrolar. Era muy poderosa para una persona de su edad.

Bella apretó fuertemente los ojos, tratando de evitar que las lágrimas que se agrupaban en sus parpados cayeran libremente por su rostro, demostrando así lo mucho que aquella carta la afectaba. Aunque era un esfuerzo inútil ya que la presencia de su magia era casi palpable. Increíblemente la magia se mantuvo bastante tranquila —teniendo en cuenta de lo poderosa que era—, solo se sentía un débil temblor en toda la casa.

Todos estaban alertas, esperando que sucediera algo y que pudieran intervenir. Veían como Bella apretaba fuertemente la carta y que de un momento a otro desaparecía. Harry, dejando de lado la desconfianza que tenía, miraba con una extraña fascinación la magia de aquella chica que conocía solo de vista. La magia la rodeaba y tenía un color dorado, Harry no sabía si era normal ver la magia de otras personas y hasta ahora nunca lo había hecho pero sentía que aquella magia era familiar. Era como si le dijera que su dueña era buena persona y que sería alguien importante en su vida.

Bella salió de su estado de shock y miró a todos a los ojos pero no pudo encontrar aquellos ojos dorados que siempre la calmaban. Con pasos apresurados comenzó a caminar hacia la salida con la mirada perdida en algún lugar del espacio. Antes de que pudiera tomas el pomo de la puerta sintió que alguien la tomaba del hombro, instintivamente le ordenó a su magia que alejaran a aquella persona y en ese momento Remus Lupin salía despedido a causa de la orden de Bella.

Bella siguió caminando sin voltear atrás, necesitaba estar con Edward y solo con él. Necesitaba que la abrazara con sus fríos brazos y le dijera que todo estaría bien, que no era culpa suya el haber desconfiado de su padrino, quien la había criado desde que tenía tres años. Con ese último pensamiento las lágrimas comenzaron a descender por su rostro con rapidez. ¡Qué estúpida y crédula había sido! Si su padrino hubiera sido fiel a Voldemort ella difícilmente estaría con vida, no estaría con los Cullen ni con su hermano.

Y sin pensarlo dos veces se Desapareció, sin darse cuenta de la verdosa mirada que la miraba con el ceño fruncido y en las profundidades de aquellas hipnotizantes orbes verdes se podía apreciar un pequeño destello de preocupación.


Edward esperaba impaciente la llegada de Bella, ni bien habían tocado tierra Alice había tenido una visión de Bella llorando en sus brazos en alguna parte de ese bosque. No sabía con exactitud cuánto tiempo le iba a tomar a Bella pero había casado ya tres alces y sentía que la sed disminuía gradualmente, dejando una irritante molestia en la garganta pero al tener casi un siglo sintiendo aquello casi era una sensación familiar.

Escuchó un "plop" atrás suyo y giró a una velocidad impresionante. Allí se encontraba su Bella, tenía los ojos rojos y también su nariz, lágrimas recorrían su hermoso rostro. Edward tardó lo que dura un parpadeo en estar a su lado y envolver sus brazos en su cintura. Ella lo abrazó como si fuera un salvavidas y hundió su cara en su pecho, y comenzó a sollozar contra su camisa.

A Edward le angustiaba ver el estado en el que se encontraba Bella y no saber que lo había producido, peor aún, no saber cómo ayudarla a dejar de sentir el dolor que la traía tan mortificada.

—Tranquila Bella —le susurró Edward mientras se sentaba contra un árbol—. Estoy aquí contigo —los sollozos de Bella se hacían más y más sonoros—. Respira hondo, Bella —sintió como ella trataba de hacer lo que él le pedía, luego de varios intentos logró normalizar su respiración—. Eso es, Bella. ¿Mejor ahora? —ella asintió pero sin despegar su rostro de su pecho—. ¿Me contaras que ha sucedido? ¿Por qué te has aparecido aquí? —le preguntó con delicadeza.

—Soy tan tonta, Edward… —se escuchó el murmullo quebrado de Bella mientras otro sollozo sacudía su cuerpo.

—No lo eres, Bella. —sentenció Edward con el ceño fruncido.

—Sí que lo soy, Edward. Desconfié de la persona que me ha criado como una hija a pesar de que yo era la hija de su peor enemigo y de la mujer que amaba —Edward no entendía mucho la situación en la que Bella se encontraba Bella, aunque no era algo sorpresivo ya que pocas veces llegaba a entender realmente lo que Bella estaba pasado o sintiendo—. Nunca supe por qué no me entregó a alguna familia de mortífagos para que hicieran lo que querían conmigo, quiero decir, le agradezco que no lo haya hecho, pero mi madre había muerto y no había ya un lazo que nos juntara, en ese momento, claro está. Él fue todo lo que necesité, un padre, un amigo, el que escuchaba mis sollozos a la noche y me abrazaba tratando de alejar a mis fantasmas. ¿Cómo pude desconfiar de él?

Bella volvió a hundir su rostro en su camisa y comenzó a sollozar. Edward se limitó a acariciarle la espalda, tratando nuevamente de calmarla. Al ver que no surtía mucho efecto, comenzó a tararear la nana de Bella. Ella se fue calmando poco a poco y dejó de llorar, pero no le soltó. Ambos se quedaron en silencio unos cuantos minutos, Edward se alegró al ver que Bella lo miraba con una pequeña sonrisa.

—Gracias, Edward. —Bella tomó con sus pequeñas manos el rostro de Edward y juntó sus labios, tratando de transmitir todo lo que en ese momento sentía.

—Siempre estaré para ti, Bella. —dijo Edward cuando se separaron.

En ese momento Bella vio que los ojos de Edward habían vuelto a tener ese dorado tan hermoso que caracterizaba a los Cullen.

—¿Has tomado la poción que les he dado?

Edward negó suavemente la cabeza mientras le depositaba un suave y casto beso en sus labios— No, no le he hecho. Alice había tenido una visión tuya y me he olvidado completamente de lo que nos habías entregado. Aunque no está muy lejos, ya que hemos aparecido no muy lejos de aquí.

Bella asintiendo se levantó del regazo y le tendió la mano, Edward se levantó con aquella elegancia innata y le tomó la mano. Le sonrió tranquilizadoramente y se encaminó hacia el lugar donde había aparecido y habían dejado el cofre que Bella les había dado por precaución. Después de caminar cinco minutos encontraron el cofre, Edward lo tomó y se lo entregó a Bella, quien sacó un vial y se lo tendió. Edward miró con desconfianza al líquido color borgoña que su novia le estaba dando pero luego de unos momentos se lo bebió.

Renititur Siti. (*) —escuchó que Bella dijo mientras ella le apuntaba con su varita.

Edward sintió como algo helado le recorría la garganta, haciendo que poco a poco su interminable picazón se apagara hasta que no sintiera nada en aquella parte del cuerpo. Edward la miró con los ojos bien abiertos e instintivamente llevó su mano a su garganta. Bella sonrió tímidamente y transfigurando en una daga al vial vacío que Edward había dejado caer se cortó la palma de la mano y la acercó a la cara de Edward.

Para sorpresa del vampiro no sintió la extrema urgencia de tomar su mano y succionar toda la sangre que tenía hasta dejarla seca. Sentía el olor de la sangre, sin embargo, no era nada tentadora; era simplemente otro aroma en el bosque, un exquisito aroma pero no como si fuera comestible más bien como si fuera un perfume.

Antes de que Edward siquiera pudiera reaccionar sintió que un vampiro se acercaba rápidamente, el olor era inconfundible, era Jasper. La distancia que había entre ellos era grande pero a la velocidad en la que venía no tardaría más de un minuto. Él le tomó fuertemente de la mano y Bella lo miro desconcertada.

—No era el único que estaba cazando, Bella. Sácanos de aquí ahora. —dijo velozmente Edward pero Bella le entendió.

Abriendo los ojos y maldiciendo su estupidez Bella dejó el cofre en el suelo y los Desapareció a ambos. Dejando atrás a un confundido Jasper y a una aliviada Alice.


Aparecieron delante de la puerta de La Madriguera, Edward la tomó por la cintura y Bella se recostó en él, dándose cuenta de lo cansada que estaba. Edward tocó la puerta y momentos después abría la puerta el Señor Weasley, él entrecerró los ojos preguntándose si ellos eran quienes parecían o era una trampa.

—Hace más o menos una hora me he ido de aquí porque recibí una carta que tu hijo, Ron, me entregó cuando estábamos cenando. —dijo con voz cansina Bella.

La desconfianza se apagó rápidamente de los ojos del patriarca Weasley y abrió completamente la puerta dejando entrar a la pareja. Era la hora de dormir y ya casi nadie se encontraba en la sala, solo los Señores Weasley, sus hijos mayores y su tío Remus con su esposa. El licántropo al verla se levantó de golpe del sofá donde estaba sentado, al hacer aquella acción una expresión de dolor apareció pero se borró en un instante. Bella se sentía culpable, ella le había hecho eso.

—Lamento eso, Tío Remus.

—Olvida eso, Bella. ¿Cómo te encuentras? ¿Qué decía la carta como para que te pusieras en ese estado? —preguntó mientras llegaba hasta ella y la revisaba con la mirada.

—Estoy bien, tal vez un poco cansada. Demasiadas emociones en un solo día. El contenido de la carta no tengo el permiso de difundirlo sin complicar demasiado las cosas, pero diré que las cosas nunca son lo que parecen —soltó un suspiro tembloroso y se volteó hacia la Señora Weasley—. No quiero ser una molestia para usted, Señora Weasley, pero estoy exhausta. ¿Me podría decir en donde podría dormir?

—Por supuesto, querida. Será en la misma habitación donde haz ido a conversar antes. Tu novio tendría que dormir con Harry y Ron. Déjame ir a… —decía la Señora Weasley mientras caminaba hacia las escaleras.

—No será necesario, Señora. —dijo Edward, parando con su voz a la Señora Weasley.

—Claro que lo es, querido. Podrás ser vampiro pero necesitas dormir, además necesitamos un lugar oscuro para que el sol no te haga dalo, no hay una cueva por aquí pero no será problema, podríamos Aparecernos en algún…

—Ellos no duermen —le corté con un susurro—. Nunca lo hacen, Edward ha pasado las últimas décadas sin dormir. Ellos no son la clase de vampiros que nosotros estudiamos en Hogwarts, son una nueva raza que nadie en el mundo mágico conoce salvo algunas excepciones. El sol no los mata pero ciertamente llaman la atención si caminan bajo sus rayos. Pero lo más impresionante de esta raza es que si eres un mago tu magia perdura en ti, lamentablemente Edward y Alice se han olvidado como usarla pero que no sepan manejarla no quiere decir que no esté ahí.

Bella miraba anhelantemente las escaleras, sin prestar atención a las miradas sorprendidas que le enviaban las personas presentes, tampoco notó la cara de incomodidad que Edward traía puesta. Ella simplemente quería recostar su cabeza y que los brazos de Morfeo la abrazaran. Nadie, excepto Edward, se había dado cuenta de las cuatro personas que estaban escuchando a hurtadillas desde las escaleras.


—No puedo creerlo, ¡Magos vampiros! —susurró extasiada Hermione.

—Cuando se entere Quien-Ustedes-Saben va a morir de frustración. Toda su condenada vida buscando la llave de la inmortalidad y nunca se le ocurrió buscar en el mundo muggle. —se burló Ron mientras que Harry le mandaba una mirada severa al notar que su amigo no pronunciaba el nombre del Señor Oscuro.

—Shh… La chica comenzó a hablar nuevamente. —les mandó a callar Ginny.

Lamento no poder seguir contando todas las averiguaciones que he hecho sobre esta clase de vampiros pero debo descansar. Mañana comenzaré a entrenar a Harry Potter.

Los cuatro adolescentes se sorprendieron y los tres amigos de "El–Niño–Que–Vivió" lo miraron con los ojos bien abiertos. Harry no podía creer que aquella chica lo "entrenaría", había notado lo poderosa que era su magia pero era imposible que ella supiera lo que Dumbledore le había encomendado y que ella pudiera entranarlo para ello.

—¿De qué estás hablando? —se escuchó que las Señora Weasley preguntaba con la voz más aguda de lo normal—. Pero si simplemente eres una niña.

El peor error que alguien puede cometer es subestimar a alguien, Señora Weasley —escucharon que la chica decía—. De cualquier manera, he sido entrenada por Dumbledore y fue precisamente él quien quiso que entrenara a Harry.

¿Era posible? ¿Dumbledore le había dejado a alguien para que terminara la labor que él había empezado y que no pudo concluir? ¿No estaba en un punto muerto, sin saber en cual dirección ir? Eso parecía casi utópico pero se quería aferrar a eso, quería pensar que la llegada de aquella chica sería como si una pequeña luz se encendiera luego de estar tanto tiempo en la oscuridad.

Pero pronto la verdad cayó sobre él, esta chica estaba arriesgando demasiado por querer ayudarlo, todos lo estaban haciendo. Todo aquel que se acercaba a él de una manera u otra terminaba herido. No quería cargar en su conciencia más muertes, ya tenía mucho con sus padres —que habían muerto tratando de protegerlo—, con Cedric —por el simple hecho de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado—, con Sirius —por querer salvarlo de los mortífagos cuando él había querido salvarlo a él— y con la muerte de Dumbledore.

—No es tu culpa, ¿Sabes? —escuchó que alguien le decía, sacándolo de sus pensamientos. Miró alrededor y pudo ver que sus amigos lucían algo avergonzados y todos tenían sonrojadas las mejillas. Harry volvió a mirar donde la voz provenía y sus orbes verdes hicieron contacto con aquellas misteriosas orbes chocolate. La chica estaba mirándolo y una pequeña sonrisa se podía apreciar, mientras que su novio le sostenía la mano. Harry se preguntó cómo es que sabía lo que estaba pensado, si es que esa hubiera sido una respuesta a sus pensamientos. Escuchó que la chica lanzaba una suave risa y le dedicó una sonrisa más visible—. Creo que tendrías que reforzar tus barreras de Oclumancia, Harry.

Harry dio un pequeño respingo y miró a aquella castaña con desconfianza— ¿Cómo has hecho para entrar en mi cabeza sin que me dé cuenta?

—Tus barreras estaban muy débiles, además, soy muy buena Legeremante, ¿O acaso tú te dabas cuenta cuando Dumbledore entraba en tu mente? —preguntó cálidamente.

Él la miró desconcertado, ¿Por qué le hablaba de esa manera cuando a George le había hablado tan fríamente? Pero hasta Ron —que era el más lento del grupo—, se dio cuenta de que cuando la castaña había dicho "Dumbledore" su tono se había vuelto más frio.

—Creo que es hora de irnos a dormir. Mañana será un largo día de entrenamiento —dijo sin esperar respuesta a la pregunta que había realizado. Pasó por el lado de Harry llevando con ella a aquel chico pálido y de mirada dorada pero algo hizo que se detuviese y volteara nuevamente—. Ustedes también están invitados a participar, si es que quieren —dijo mirando hacia sus amigos—. Buenas noches a todos.

Los chicos miraron como subía el tramo de escaleras que le faltaban para llegar a la habitación de Ginny. Harry y los demás se miraron los unos a los otros desconcertados.

—Eso fue… raro, ¿No creen? —preguntó dubitativamente Ron.

—Sí, pero tengo la sensación de que debemos entrenar con ella. Es muy poderosa y si Dumbledore la ha entrenado debe de sernos de mucha utilidad. —respondió Hermione. Harry asintió sin decir nada—. Creo que será mejor que nosotros también nos fuéramos a dormir.

Después de despedirse, las chicas subieron las mismas escaleras que minutos antes la castaña y el cobrizo habían usado, mientras que los chicos abrieron una de las tantas puertas que había en ese piso.

Mientras escuchaba los ronquidos de su mejor amigo Harry miraba el techo y se preguntaba qué sucedería en la mañana del día siguiente. Esa misma noche fue la primera vez que soñó como una voz femenina lo llamaba y le decía "Hermano".


(*): Esto significa "Resistente a la Sed" ¡Muchas gracias, Dani-vg9806! ¡No sé que hubiera hecho sin vos!


¡Hola! ¿Cómo están?

No sé como habrá quedado en tercera persona, a mí sinceramente no me gustó mucho pero bueno... Tampoco sé si se dice mucho en este capítulo, pero creo que era necesario.

Estoy emocionada, ¡12 días y se estrena Amanecer: Parte 1! Igual estoy algo nerviosa porque desaprobé la prueba de geografía, me saqué un fucking 6 y aprobaba con 7 T.T. Ademas mi mamá ya me había dicho que si desaprobaba me sacaba la netbook. Ella aun no sabe y se supone que yo tampoco ya que falté el día que entregaron las pruebas pero tengo contactos ;) jajaja.

Como verán cambié nuevamente de fandom, ahora simplemente en de Twilght... No les diré por qué lo hice ya que ni yo lo sé con seguridad... Jajaj

¡Muchisimas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos!

Nos leemos en la proxima.

Se despide,

Maru M. Cullen

"Sabrás que haz superado algo cuando mires al pasado y le sonrias a los buenos momentos, y a los malos les digas 'Gracias por enseñarme algo'."