Hola!!
Finalmente he vuelto...
vine en estos momento porque el 6 de julio "segun parece" va a cerrar todo por la pandemia de la gripe A y como yo no tengo internet en mi casa no habra forma de que venga otro dia, aunque si de milagro hay algo abierto tendre que venir con barbijo y usar guantes...
Bueno en fin, al menos ya se tomaron las cosas mas en serio aqui sobre esa enfermedad y me alegro.
Bueno dejo de hablar que ya todos seguramente se hartaron de mis babosadas, espero que les guste este cap... disfruten!
Capitulo 7. Celos.
Ahome consuela a Sesshoumaru, el taiyoukai nunca había sufrido la ceguera, el ver todo negro, recordaba el instante en el que su alma iba a ser consumida por la oscuridad, las veces que sintió como sus propias energías le cal comían la mente, como la fría soledad que el mismo había buscado y lo destruía internamente.
Pero eso desapareció al sentir como Ahome le correspondía el abrazo, sentir aquel calor le confortaba, el calor que le sacaba de aquella soledad, los recuerdos, el dolor que todos esos años había enterrado y hundido, que habían salido en solo unos días.
- Tranquilo, esto solo es temporal… ten por seguro que en unos días ya podrás ver de nuevo.
- Eso no es cierto, no podré ver de nuevo.- Susurró, Ahome se separo de él a verlo a la cara.
- No seas pesimista, claro que volverás a ver.- Sesshoumaru solo negaba con la cabeza, no sabía qué hacer.- ¡Ya cálmate! – Gritó al tiempo que le daba una buena bofetada.- A ver si así reaccionas de una buena vez, cálmate y escúchame; esto es temporal, que te quede claro.
- Eso lo entiendo pero yo…- Esta vez recibe un coscorrón.
- Voy a golpearte de nuevo si sigues dudando así entendiste.- Bufó molesta.
Sesshoumaru estaba sorprendido de que esa mujer fuese tan fuerte, tanto como para sacarle a él de ese infierno de tinieblas, sintió una de las manos de la joven en la suya, y como era jalado, se levantó del suelo y camino un par de pasos antes de tropezar contra una raíz sobresaliente de un árbol.
- Sujétate de mí, así te guiaras más fácil.- Dicho esto poso la mano de él en su hombro.
Sesshoumaru no tenía de otra, si no se caería de nuevo, y para la herida de su cabeza, no había sido tan grave, pero estaba claro que no debía arriesgarse, cuando estuvieron cerca, Miroku y Sango les miraron felices, ya había despertado Sesshoumaru, aunque no sabían nada, pero cierto hanyou le miraba con mala cara, y se puso colérico cuando lo vio agarrado del hombro de ella, bajo del árbol en donde estaba y los separo bruscamente.
- ¡No la toques! – Le gruño el hanyou embravecido, pero Ahome lo empuja para acercarse a Sesshoumaru.
- ¡Que crees que haces! – Le gritó la miko.
- Como dejas que te toque así como así.- Le regaño el hanyou.
- Al menos te has preguntado porque estaba sujeto de mí.- Gritó la mujer.
- Eh bueno…
- Deberías saber que con el golpe que le diste ¡¡lo dejaste ciego!! – Le reclamó furiosa.
Todos al oírle se quedaron pasmados, Sesshoumaru solo volteo la cara a un costado, Inuyasha abrió la boca de la impresión, sentía solo un "poco" de culpa por eso, el monje y la exterminadora no lo creían, aunque era lógico, después de semejante golpe, algún daño debía haberle causado, el pequeño kitsuke se acercó a Sesshoumaru.
- Si Lin se entera se va a poner muy triste.- Le dijo el pequeño ya algo triste.
- Sin mencionar que odiara a Inuyasha por bastante tiempo.- Dijo el monje.
- ¡Ah! ¡Mi cabeza! – Se quejó Sesshoumaru.
- Déjame ver.- Ahome le reviso, pero estaba todo bien, según se veía.- No te preocupes, no te paso nada.
- Maldito, solo lo hizo para llamar su atención.- Pensó el hanyou muy molesto.
- Todavía necesitas descansar, para mañana ya nos podremos ir.- Le dijo la miko mientras le acariciaba una mano.
- Está bien.- Dijo algo frío.
A la mañana siguiente ambos grupos se despiertan, el hanyou seguía bastante celoso del joven de cabellos negros y más ahora que estaba ciego, ahora Ahome le prestaría mucha atención, mientras la exterminadora llevaba las botellas vacías al río, seguida de cierto monje que era muy bien vigilado por el Kitsuke, la miko guardaba su bolsa, Lin comía unas pocas frutas que quedaron del día anterior, y Jaken simplemente miraba a su amo, ahora las cosas se complicarían.
- Jaken…- Susurro Sesshoumaru y el fiel sirviente se acerca.- ¿Qué hacen los del grupo de Inuyasha?
- Están dispersados haciendo tareas antes de irse.- Respondió Jaken.
- ¿Y Lin?
- Está comiendo, parece que no se ha dado cuenta de su ceguera amo.- Susurro para evitar que le escucharan.
- Será mejor así, mientras no se percate mejor.- Dijo con firmeza.- No quiero que se preocupe por mí.- Pensó.
- Amo, la miko se acerca.- Le advirtió el sapo.
- Déjame a solas con ella.- Ordenó tranquilo el sapo solo obedeció.
- ¡Kein! – Le llamo con euforia.
- No tienes porque gritarme, para que vienes.- Pregunto fastidiado.
- Sango me comento de unas aguas termales que ayudan a recuperar la vista, esta de camino a donde vamos así que tal vez podríamos intentarlo, podría llegar a funcionar ¿no crees? - Le trato de esperanzar.
- No me des tantas esperanzas, y podrías dejar de decirlo tan alto, - La miko le miro confundida.- no quiero que Lin se entere de esto.
- Lo entiendo… perdona, pero, crees que no se dé cuenta.- Dijo un poco triste.
- Mientras más rápido aprenda a guiarme sin mis ojos mejor, de mientras evita que Lin lo sepa.- Le dijo serio la chica sabía que no podría hacerlo cambiar de opinión sin importar que le dijera.
Sesshoumaru se levanta de aquellas raíces sin ayuda, aunque eso era bastante difícil, Ahome lo tomo del brazo pero este la rechaza, no quería admitir que necesitaba ayuda y no lo admitiría jamás; después de un par de tambaleos, por fin pudo permanecer de pie, Ahome le miraba con preocupación e Inuyasha les miraba a ambos, con la cabeza hirviendo de furia y celos.
- Ese bastardo, me las va a pagar.- Gruñó el celoso hanyou.
Luego de hora, ya estaban de camino aunque le era difícil a Sesshoumaru caminar sin tropezarse con alguna que otra piedra o hundirse en los hoyos que había en su camino, pero lo más molesto era que Inuyasha le ponía el pie delante para tratar de tirarlo, aunque Ahome le calmo con una buena sentada, Lin veía a su amo con preocupación, se comportaba muy extraño, y parecía que tuviese los ojos fijos, sentía que algo le ocultaban; más tarde, pasando del medio día, al hanyou y a la niña les gruño el estomago cosa que hizo parar al grupo, Miroku preparo una lanza con una rama bastante gruesa ya que Inuyasha no tenía ganas de pescar, solo se la pasaba en la copa de un árbol, o así estuvo hasta que vio a Sesshoumaru muy cerca de la orilla del mismo río, además, estaban bastante alejados de los demás para que alguien vea algo.
- Una buena oportunidad para deshacerme de él.- Pensó el celoso hanyou, salto muy cerca de Sesshoumaru pero este escucho las hojas pisadas.
- ¡¿Quién está ahí?! – Pregunto con un poco de nervios.
Inuyasha ni siquiera le responde solo lo golpea, Sesshoumaru cae de espaldas al río y es arrastrado fácilmente, Inuyasha mira complacido, un contrincante menos, ya tenía suficiente con Kouga, no necesitaba otro contratiempo, en ese instante, Ahome llegaba buscando al joven ciego, el hanyou salto a otro árbol para ocultarse de la mujer, si descubría lo que paso seguro lo mataba.
- Se que Kein vino por aquí.- Pensó la miko mientras avanzaba.
Se acerco a la orilla y vio marcas en el suelo, como si alguien se hubiese resbalado, no, más parecían más las marcas de alguien empujado bruscamente, luego noto algo inusual, una rama que tenía un pedazo de tela enganchado, era la misma tela de la ropa de Sesshoumaru, un escalofrío le paso por la espalda, acaso él…
- ¡Ahome! – Gritó la exterminadora.- Ahome la comida esta lista.- Le indico.
- ¡Sango hay problemas! – Dijo muy preocupada.
- ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? – Interrogo asustada.
- Creo… creo que Kein cayó al río.- Le muestra la tela, Sango se sorprende.- Por favor Sango, préstame a Kirara… tengo que averiguar si realmente cayó al río.
- Está bien Ahome, no te preocupes, seguro no pasa nada…- La miko seguía sin tranquilizarse.- iré contigo para revisar ¿te parece bien?
- Gracias Sango.- Dijo la joven azabache.
Inuyasha vio a ambas jóvenes subir en Kirara e ir río abajo, por suerte aquel joven no podría acusarlo, no lo podía ver y no había abierto la boca para que le reconozca la voz, ahora lo único que esperaba era que se hubiese caído por la cascada que estaba no muy lejos del lugar o al menos que se hubiese ahogado, no quería más competencia por Ahome, pero ahora también Sango, tendría que decirle a Miroku sobre esto.
Mientras tanto, en las fuertes corrientes del río, Sesshoumaru hacía lo posible por no hundirse en las fuertes aguas, trataba insistentemente de aferrarse a una roca cercana, pero no llegaba a hacerlo ya que solo las chocaba y luego era arrastrado de nuevo al fondo, estaba por ahogarse cuando una raíz se engancho en su manga derecha, Sesshoumaru estaba a solo dos o tres metros de la cascada, podía escuchar con gran claridad como el agua caía, de repente la manga se rasga acercando a Sesshoumaru a lo que sería su muerte.
- ¡Sango ahí esta! – Grito la miko con gran desespero.
- ¡Lo veo! ¡Kirara! – La gata obedeció con rapidez, pero la manga termino de romperse.
La velocidad de la gata no fue suficiente y el joven ciego cayó por la cascada, las chicas se asomaron pero al final de la cascada había varias rocas puntiagudas, pero, no había rastro del joven. Miraron con más atención y notaron que este había logrado aferrarse a una rama pero por la gran cantidad de agua y la presión que esta ejercía, no tardaría en ahogarse y soltarse, Kirara fue en su auxilio y lo saco de la corriente justo después de que se soltó. Bajo rápidamente al suelo y lo dejo recostado, pero su pecho no se movía.
- Ahome, ¡no está respirando! – Dijo la exterminadora al percatarse.
- Hay dios mío, Kein reacciona.- Le presiono el pecho.- ¡Vamos reacciona!
Ahome le tapa la nariz y comienza a darle respiración de boca a boca, lo hizo repetidas veces, sin obtener resultado positivo, Ahome y Sango ya estaban pensando lo peor, hasta que finalmente comenzó a toser, escupiendo toda el agua que había tragado, Ahome sintió un gran alivio, la exterminadora también, lo habían justo a tiempo, pero ¿Quién lo habría tirado al río?
- Kein vamos respira, ya estas a salvo.- Le decía la miko mientras le golpeaba levemente la espalda para sacar el agua restante de sus pulmones.
- Ahome… - Tosió.- Fuiste tú…
- Sí, y Sango me ayudo.- Contesto la joven.
- Kein tuviste mucha suerte de que Ahome me dijera que algo te había pasado, estás vivo gracias a ella.- Dijo la exterminadora.
- ¿Es cierto eso Ahome? – Interrogo concierta sorpresa.
- Bueno sí, pero si Sango no hubiese estado no habría podido sola.- Admitió la miko sonrojada.
- Gracias…- Dijo algo apenado, pero ahora le debía su vida a esas mujeres.
- ¿Quién te empujo? – Interrogó Sango con bastante seriedad.
- Se que no puedes ver, pero oíste la voz de alguien.- Preguntó la miko.
- No escuche a nadie pero sé… que fue Inuyasha.- Declaro con firmeza.
- Pero como lo sabes si no lo oíste.- Cuestiono la exterminadora.
- A pesar de ser un simple humano… tengo buen olfato, y el desagradable olor de Inuyasha es inconfundible para mí.
- Eso es muy raro.- Dijo Sango sin mala intención.
- Sango, creo que eso no es lo importante ahora… lo que ahora importa es que Inuyasha pague muy caro por esto.- Dijo Ahome muy molesto Inuyasha se había pasado.
Al parecer Sesshoumaru no ha perdido del todo sus poderes... aun quedara algo?
Y ahora que le haran a Inuyasha por haber tirado a Sesshoumaru?
Que castigo pensare muajajajaja.
Todo lo sabran en el siguiente capitulo. Por ahora... BYE!!!
