Y con The Punisher estrenada ayer, La verdad creo que ya era hora de sus dosis habitual de capitulo. Sobre este no se que decirles al respecto, salvo un par de cosas que considero un tanto importantes: El titulo dice mucho para hoy, este capitulo es crudo y pesado, por algo se llama Blood (Sangre). Espero que lo disfruten.
En este capitulo Beguile pone una canción y en vista de que creo que hacen mas amena la lectura, la coloco. ¡Espero les guste!
ESTO ES UNA TRADUCCIÓN AUTORIZADA DE LA HISTORIA ORIGINAL "IT TAKES A VILLAGE" DE BEGUILE
Esta historia esta basada en la Serie de Netflix: Marvel's Daredevil, mas específicamente en la SEGUNDA TEMPORADA. Así que CONTIENE SPOILERS ¡Todos advertidos!
Disclaimer: Los personajes, las licencias y conceptos mostrados en esta historia son propiedad de Marvel y sus asociados. Al igual que la idea y la historia son propiedad intelectual de Beguile. Este es un intento novato de traducción con el propósito de entretener
¡Sin mas a leer!
"Soy el tipo de desastre humano que tu amas."
Blood - My Chemical Romance
6. Blood.
"Frank"
Dios -Ahí venía- "Vuelve a dormir, Red" Frank ajustó las correas de su chaleco antibalas. La calavera de su pecho se dibujaba entre tres fundas vacías, las cuales llenó con sus habituales colt. "No notarás que me fui"
"Lo sé" Red hizo su mano un puño sobre el catre. "Estás cometiendo un error"
"Usualmente lo hago para ti. Trata de ser mas especifico"
"Foley y sus chicos..."
"Dirás los chicos de Fisk", Frank le corrigió. "No hay forma de que ellos encontraran las viejas propiedades de los japoneses por accidente"
Aunque esa fue exactamente la forma en la que Frank lo dedujo. Este nunca apareció en su investigación. Sino que recibió aquella información por accidente: un accidente enfermizo y retorcido. Sus ojos volvieron a la pierna vendada de Red, con la herida limpia, por lo que se dijo a si mismo que estaba bien, y volvió a su panel de corcho. La herida estaba limpia e hinchada, así que debía estar haciendo algo bien. La incisión podría cerrarse pronto, y luego ya averiguaría a dónde llevaría a Red después.
Castle volvió su vista al mapa que tenía de Hell's Kitchen, un organizado desastre de chinchetas y señales, y un ocasional signo de interrogación. Los tickets del carrusel se hallaban en la esquina superior, y la foto de María y los niños debajo de estas. Frank se cruzó con sus miradas congeladas. Como una promesa de que una mierda como esta no iba a ocurrir de nuevo, no en su guardia.
Red suspiró detrás de él agotado. "Ellos probablemente no lo sabían" admitió, y Frank tomó un segundo para percatarse de que estaba de acuerdo con ello. Él quizás había dado con esa dirección por accidente, pero los cuatro idiotas de la radio no.
Frank no dejó que aquella admisión le detuviera. Por lo que empezó a elegir entre la escopeta o su ametralladora. Eran cuatro chicos, pequeños por como sonaban las cosas; por lo que este decidió irse por la escopeta y un cuchillo de caza. "Entonces ¿En qué es en lo que me equivoco?"
"En ir tras ellos"
El Punisher se burló "Conjeturas, abogado. Está equivocado como en otras ocasiones, en su opinión, la mierda que yo hago es mucho peor que una entrada ilegal"
Red luchaba por mantenerse centrado. La forma en la que contenía la respiración al igual que la forma en la que movía su pierna buena bajo las sabanas; y la forma en la que frotaba su cara de drogado con la idea de que así la desorientación se saldría por sus poros. Frank entonces tuvo pequeños flashes, de despertar en el hospital de la misma forma. Con su voz desolada y chispeante "Llévame a casa, llévame a casa", le había dicho a un enfermero con los ojos brillantes, el cual solo asentía y decía -que lo sentía, lo sentía, y que todo estaría bien-.
Castle contó las balas que tenía antes de ponerlas en un bolsillo antes de que los disparos en su cabeza volvieran a callarse. El que Red hablara le ayudaba a centrarse en el apartamento, era la única cosa buena que salía de que Red hablara: "Los conozco. A Foley y su... su pandilla, si es que puedes llamarlos así"
"¿Los conoces?"
"Los defendí"
"Vaya" Red era un idealista tanto dentro como fuera del traje. "De seguro ahora estás deseando haber dejado que la fiscalía se encargara de sus culos"
Ese no era el punto, al menos no para Red, quien aunque tenía problemas para juntar las palabras en oraciones. Lograba que su discurso insultara "Ellos, son solo cuatro chicos desesperados por dinero rápido"
"Eso no ayudará esta vez, Red. Fisk no tiene nada de dinero rápido para las personas"
"Ellos no son como Los Perros del infierno o El...El cartel, o los Irlandeses"
"Sí, pero tú no eres como yo, yendo por ellos de todos modos"
"Ellos no son nada, Frank. Lo más bajo de lo bajo, el fondo de la escala. Incluso si ellos forman parte de las filas de Fisk, probablemente... probablemente no saben para quien trabajan" El otro contuvo la respiración, sosteniendo sus costillas rotas buscando soporte. El llamado Punisher apartó su cabeza del camino, sin querer mirar. Sin querer ver. Tenía que salir esa noche. Entre más caliente estuviera el rastro de Fisk mas fría se haría su persecución. Él no podía permitir que el hombre obeso escapara de entre sus dedos, incluso si Red lucía como treinta y siete tipos distintos de mierda.
"Si lo saben o no: Yo se lo suficiente" Frank termino de vestirse. Tomando su abrigo y llaves. Luego se dirigió a la puerta.
Red decidió moverse, torpe pero determinado. Se apoyó en un codo y permaneció un largo momento balanceándose. Sus parpados se inclinaron. La piel colgaba de sus huesos, los músculos habían sido licuados por el fentanilo. Lucía tan joven con la manta cayendo sobre sus clavículas y con su cabello cayendo sobre su frente. Frank rodó los ojos, "¿Es en serio, Red? Acuéstate"
"Frank, por favor"
Ese tono de suplica golpeó a Castle justo en donde más dolía. La culpa sobre Red no podía tocarle allí, no cuando Lisa comenzaba a mirarlo con aquello que solía ser su rostro. "¿Que carajos te va a importar, Red? ¿Por qué carajos siempre te importa? Y no me vengas con esa mierda de que siguen siendo buenas personas. Tú no ves que son cuatro tipos que desperdician su vida haciendo cosas de mierda alrededor de Hell's Kitchen, Y no importa para quien están haciendo eso: Ellos lo siguen haciendo. Así que voy a ir a hacer lo que hago"
Red dejó que las palabras de Frank hirvieran al interior del apartamento, o quizás es que no tenía la respuesta adecuada considerando lo que decía el otro "Son buenas personas"
"Oh, por dios" Ellos deberían de grabar aquello, para nunca más decirlo de nuevo "Déjame escucharlo, Red. ¿Cuántas mujeres y niños ellos dejaron atrás?"
"Sí, ellos han hecho algunas mierdas estúpidas, quizás las han hecho para Fisk"
Frank guardó todos sus cartuchos. Jodido Red que tenía su pie sobre el pedal de la paciencia de Frank y no dejaba de golpearlo por todo el suelo. "Esta no es gente estúpida haciendo mierda estúpida. Esto es Fisk. Esto es Fisk estrangulando la ciudad lentamente"
"Y yo quiero verlo mucho más lejos de lo que tú lo quieres..."
"¿Y tú sabes quienes ya no hacen mierdas estúpidas? Los irlandeses ya no hacen mierdas estúpidas. El jodido cartel ya no hace mierdas estupidas. Los perros del infierno ya no hacen mierdas estupidas. ¡Y no es porque el demonio haya pateado sus culos y llevado a la policía!"
"... ¡Es porque el sistema funciona, Frank! ¡Funciona! ¡Lo he visto!"
"Lo has visto. Has visto gente ir a la prisión y regresar cambiados, regresar buenos, Red ¿Eso es lo que has visto? Porque no es lo que yo he visto. Yo he visto a Wilson Fisk correteando por la prisión a la que tu lo enviaste, he visto entrar a un fiscal del distrito en negocios con tres pandillas mientras mi familia estaba allí. Ahora que cuatro borrachos se han metido de mas en unas cosas, jodiendo sus vidas por un convicto de mierda que solo quiere destruir la ciudad: Bueno, mierda Red, de verdad que estás ciego"
Red parecía listo para estallar, temblaba demasiado. Sus músculos estaban tensos pese a que no encontraba la fuerza para hablar. Su voz tembló, su postura de pelea se desvaneció mientras permanecía allí. Joder, el yacía allí a pesar de todos sus esfuerzos para responder; el chico estaba hecho para una cosa, solo una cosa y su pierna rota se lo interponía "No voy a dejar que los mates, Frank. No a Fisk ni a las personas que contrató"
Frank dejó su pelea también, redirigiendo su atención a los cuatro hombres que cazaría en Hell´s Kitchen. Maldito Red que lucía como un jodido cachorro pateado en esa cama, por una pelea que él no había iniciado pero que Frank debía acabar de una jodida vez. "¿Que carajos es lo que harás al respecto, Red? Te levantas como si estuvieras listo para hacer lo que tienes que hacer, pero ambos sabemos que eso no va a pasar. Estás hasta arriba de medicinas, la única cosa que has comido a parte de solución salina en estos dos días es una taza de sopa. Tu pierna izquierda se mantiene unida por un tablón de madera. Todo lo que harás es quedarte recostado"
Y aquello estaba matando a Matt de la misma forma que había matado a Frank cuando tuvo que guardar reposo luego de que atrapara una bala con su cerebro.
Castle dejó que el silencio durara por unos momentos mas por respeto, pero estaba a casi una hora entre su ubicación y Hell´s Kitchen. No podría quedarse por mucho mas tiempo, "Te dejé una jeringa en el alfeizar de la ventana. Tómala cuando lo necesites"
Increíble lo rápido que volvieron las chispas, cuán rápido serpenteaban por la mecha y explotaban cuando había algo que se pudiera hacer. Red tomó la jeringa y la tiró a través de la habitación. Luego puso una expresión estoica, antes de doblar sus brazos sobre su cintura, pero aquello solo reforzó aquel puchero que trataba de ocultar.
Frank se alzó de hombros. Bien, no era su asunto. ¿El chico quería estar adolorido? Le dejaría estar adolorido, le dejaría gritar hasta que sus vecinos llamaran a una ambulancia. Le dejaría pensar en una buena explicación para el cómo había terminado allí, de como el traje del demonio también estaba allí. Le dejaría ver el cómo el sistema en verdad funcionaba. "Te veo en un rato, Red"
Las últimas palabras del chico sobre el asunto llegaron como un epitafio, "Eres tan malo como Fisk, Frank"
"No, soy mucho peor" Aquel pensamiento hizo que la tormenta dentro de la cabeza de Frank se volviera casi que pacifica, como estar en casa. Donde habían monstruos en este mundo, y él era el más grande, y el más malo de todos ellos.
Matt apenas pudo escuchar vagamente la puerta cerrarse, por encima de los fuertes latidos de su corazón. La adrenalina corría por sus venas, pero el resto de él no podía levantarse del catre. Tan solo yacía allí, exactamente como Frank le había dicho que estuviera, porque era todo lo que podía hacer.
Se negaba a creer tal cosa: En verdad lo hacía. Estaba luchando tan fuerte como podía, batallando contra las medicinas que intentaban tumbarlo, la suavidad dentro de su cráneo. Papá insistiendo "Levántate, Matty" y Stick llamándole "Mariquita", y Matt trataba lo mas condenadamente posible. Al mismo tiempo Frank se dirigía escaleras abajo, Murdock se sentaba, su intravenosa se había desprendido. Así que tomo su muslo izquierdo lo suficientemente fuerte como para balancear su pierna por encima de él. Sin embargo no fue tan rápido para ello, perdió las fuerzas, sus palmas y su muslo estaban demasiado sudorosos. Mientras que el peso de la férula envió su pierna al suelo.
No habían palabras, no habían jodidas palabras.
Era fuego, nauseas y un grito que Matt acalló con sus dos manos sobre su boca. El vomito subió hasta su garganta. Por lo que avanzó con un gruñido apenas oculto, puesto que todo aquello era agonía pura, agonía que hacía a todo su cuerpo sudar, temblar y hacerle sentir enfermo. Su huesos se sentían como si se estuvieran moliendo, tanto que podía escuchar los trozos rotos de su espinilla tocar sus músculos como si se tratasen de un arpa, manchando sus pensamientos con el color de las brasas con cada movimiento. Golpear el catre no lo hizo mejorar, pero estaba jodidamente seguro de que tampoco lo haría empeorar. Nada podía hacerlo peor.
Nada, salvo levantarse, cosa que Murdock se encontró haciendo un segundo después. Se balanceó precariamente sobre su pierna buena, aturdido por la repentina oleada de sangre a su pierna rota. Decidió apartar una de sus manos de su boca para recuperar el aliento, bilis y saliva descendieron de su labio inferior; dejó aquello de lado, concentrándose nuevamente. No en si pierna, sin importar lo mucho que esta doliera; no es su cabeza, sin importar lo mucho que esta diera vueltas. Matt escuchaba las pisadas de Frank, rogando porque estas no estuvieran muy lejos.
No pudo oírlas; se habían ido.
El pánico se apoderó de él. Tanto que podría haberse desmayado en cuanto su pierna tocó el suelo, pues el perder a Frank parecía tan fácil como perderla consciencia. Frenético, comenzó a escanear el edificio de apartamentos: metal pesado, agua hirviendo, el viento soplando, Rina hablando con rapidez y ansiedad, Frank respondiendo. Este paró de hablar, gracias a Dios: "...Está descansando. No me iré por mucho tiempo. ¿Puedes echarle un ojo? Si algo pasa, debes llamar a este número"
No era su número, Murdock se percató. No era el del hospital. Era un número privado, alguien que pudiera lidiar con él. Al parecer este parecía pensar en todo; un movimiento en falso por parte de Matt, y tendría que lidiar con uno de los aliados del Punisher. Tendría que actuar ahora o nunca, o no habría nada que hacer cuando este volviera, salvo lidiar con la sangre de Foley y su grupo en el otro.
Matt brincó cerca de la pared antes de caer. Concentrándose, enfocándose en sí mismo, puesto que era demasiado, era demasiado de todo. La sobrecarga sensorial era algo demasiado malo como para que también sus pensamientos batallasen en su cabeza. Stick y Papá venían a él instándolo a actuar con sus respectivos mantras, pero Murdock no estaba seguro de qué camino tomar. Se hallaba desnudo, salvo por una manta, en un departamento extraño. Puedo detectar una señal de celular luego de sentir a Frank en las escaleras; ese mismo, que se encontraba a pocos pasos de él, aquel que podía volver en sus pasos para administrarle otra dosis de Fentanillo.
Los vecinos tenían teléfonos. Matt podía percibir varias señales alrededor del pasillo. Rina tenía uno consigo mientras estaba en el pasillo, repicando a causa de un mensaje de texto entrante. Poseía el tono estándar de los Android, al igual que una pantalla táctil. Quizá el podría preguntarle para usarlo, pero ella tendría que marcar, y probablemente tendría que darle una explicación acerca de la llamada al 911 que él le pediría. Por no decir de un desastroso encuentro entre Frank, su misión y la policía, o que estos rastrearan la llamada hasta su localización.
El escáner de policía podría servir... Si tan solo Murdock supiera cómo usarlo. Porque podría apretar botones y girar manijas gracias a su nublada percepción, y probablemente daría con una frecuencia de Hell's Kitchen. Mientras Frank ya casi se hallaba frente a la puerta principal. Y él ya no tenía tiempo. Necesitaba actuar, y necesitaba hacerlo rápido, pero no podía respirar, ni caminar, ni pensar. -Vamos Matty. Vamos, Matty, hay trabajo por hacer-
El metal chirrió tras el muro a sus espaldas. Por lo que Matt giró su cabeza y oídos en dirección al baño para escuchar, aquel chirrido metálico se convirtió en algo mas grande, adquiriendo cierta dimensión. Aquel metal se extendía por toda la pared del edificio de apartamentos. En un principió pensó que se trataba de una alcantarilla o algún tubo de desagüe, mientras el Stick de su cabeza le regañaba por ser un idiota. Puesto que un ruido tan profundo no podría ser producido por un pequeño tubo de metal; Fue allí que lo notó, había una base y una plataforma que se extendían hasta casi el frente del edificio.
Y para toda la suerte que podía tener, había una ventana en el baño de Frank que daba directamente a esta.
Matt se movió tan rápido que cayó sobre su rodilla derecha, su pierna izquierda completamente estirada le siguió. El azulejo se quebró detrás suyo. Sus huesos rotos se desalinearon. Por lo que Murdock contuvo un grito, mientras sus sentidos chisporroteaban. -No te desmayes, por favor. Por favor Dios. No dejes que me desmaye-. Se agarró del lavabo y se lanzó en dirección al marco de la ventana, mientras forcejeaba con el pestillo y la abría. Allí su pierna se tambaleó debajo suyo a la par que se desplomaba fuera de esta.
Era de noche, la puesta de sol en realidad. Matt lo sabía por el frío que parecía cortarle la cara y los hombros, el suave ruido del tráfico, la ausencia de la luz del sol en sus mejillas. Buscó hasta dar con una pendiente oxidada construida fuera alrededor del muro exterior. Una escalera de incendios; su peso hizo que la estructura chirriara, pero no pudo sentir que se doblara. Por ello el chico supo que lo soportaría, y que aquella escalera le dejaría muy cerca del lote de parqueaderos.
No había ni una sola alma alrededor del edifico, o de la cuadra, salvo por Frank Castle abriendo la puerta de su auto. "¡FRANK!" Matt gritó, comenzando a descender por la escalera. Usando sus brazos para controlar su descenso, rodando sobre su lado derecho para proteger su pierna rota de las ventanas. "¡FRANK, DETENTE!".
El dolor le hacía lento. Mientras el corazón de Matt se estremecía por la adrenalina, enviando al desagüe todo junto con su percepción. Al grado en el que su cuerpo creía que yacía recostado en el suelo, al grado que le hacía creer eso, pero Murdock escuchó al Frank dando un portazo a la puerta del auto, por lo que comenzó a arrastrarse como una babosa a través del suelo con aroma a oxido. "Este es tu plan" El Stick de su cabeza le señalaba decepcionado, Matt solo ignoró al viejo. ¿Plan? ¿Qué plan? Él no tenía un plan. Todo lo que sabía era que tenía una cosa que hacer: Detener a Frank Castle.
Se puso de vuelta en sus pies. Con su pierna izquierda ardiendo con furia, ya no había duda de que sus huesos se habían desalineado, pero todo el peso extra le hacía lento.
El motor rugía con fuerza. "No", Matt sujetó con más fuerza la sabana alrededor suyo para que no le estorbara por el camino. Por lo que iba saltando mientras usaba la pared para balancearse. Los neumáticos del auto de Frank arrojaban grava en cuanto fueron puestos en marcha. El otro trató de avanzar más rápido, forzando su pierna derecha tanto como podía, pero en realidad él no era competencia para un auto, no a pie, y mucho menos con una sola pierna funcional. El auto de Frank se alejó del lote de parqueo y se fue, dejando a sus espaldas los suaves sonidos de la noche.
Y como si fuera una señal la rodilla derecha de Murdock cedió, contra su propio peso. Sobre su pierna rota, con su muslo moviéndose en una dirección y con su pie tomando una posición distinta. Un calor abrasador invadió su rodilla. Fue tan repentino, cuando el varón se vio a sí mismo como una marioneta a la que le cortaban las cuerdas para dejarla caer en el suelo; y gracias a Dios, al señor todo poderoso y misericordioso, que Matt no perdió la consciencia. Aquel dolor era insoportable, sus pensamientos se agitaban ante el shock del momento, el aroma de la sangre comenzó a invadir el aire, pero ni así él se desvaneció.
En lugar de eso, la buena y vieja sangre Murdock le insistía para que se pusiera en pie y se levantara. Sin embargo no lo logró, y eso en realidad no era el punto. Era cosa de los Murdock el siempre tratar. Por ello Matt trató de nueva cuenta.
El tráfico estaría tranquilo a esta hora. Y era probable que Frank no demorara en avanzar por la ciudad. Tanto que quizá en una hora, este ya tendría a Foley y sus chicos sobre ganchos para carne, y Matt seguiría allí.
Se quedaría allí.
Matt gritó. Lanzando un buen puñetazo a la pared del edificio, tan fuerte que sus nudillos se salpicaron de sangre, llenando mas el aire de este. Dando brincos el chico se dirigió a la escalera de incendios y se quedó allí.
Fue allí que la impotencia se sintió con fuerza en él, que las inseguridades llegaban más rápido de lo que podría apartarlas. Ni siquiera sus mantras mentales podían ayudarle. Al parecer no era mejor que esto, no era más fuerte que esto. No era un jodido guerrero hecho de la misma cosa que hacía a los espartanos; tan solo un idiota que golpeaba una pared mientras Frank Castle conducía en la noche listo para matar. "Esto es lo que eres" Stick le reprendió "Esta es toda la mierda que eres"
Y ¡He aquí el capitulo seis! Si les soy sincera es un capitulo que hasta a mi se me hizo crudo y algo pesado, pero que me encanta por esa forma en la que Matt y Frank ven la justicia. ¡Espero sea de su agrado!
Pd: Es la hora de las preguntas ¿Ya empezaron a ver The Punisher? Porque yo la he acabado hoy (y quizá por eso está el capitulo hoy) y: ¡no tengo palabras para describir lo increible que me pareció!; reí, lloré y hasta llegué a gritar de la emoción que me produjo verla. Es toda una montaña rusa de emociones e hizo que amara mucho mas a Frank de lo que ya lo hago (adicional a ello hay unas escenas que me recordadon mucho a este fic).
Me gustaria leerlos en un proximo review.
Nos vemos pronto!
