Holas a todos nuevamente ^^, esta vez no tarde mucho xD, espero que así siga.
Muchas gracias a todos por sus reviews, conteste los que se podían contestar, los que no pude igual les agradesco sus comentarios y opiniones las tengo muy en cuenta.
Agradecimientos a Shizenai (Ahora si lo escribí bien XD la vez pasada no lo hice xDDD), por betearme el capi.
Me alegra que esta historia siga teniendo más seguidores =)
Bueno sin más que decir que disfruten del capítulo.
Capítulo 07: Sentimientos Ocultos.
En ocasiones las personas disfrazan sus sentimientos hacia otras por miedo a perderlas, o a ser rechazadas. Pero, hay veces en que los esconden porque simplemente se avergüenzan y no quieren ser descubiertos en ese estado de debilidad, negándolo rotundamente.
Kyoko se preguntaba por qué Ren ocultaba esos sentimientos...
No es que ella quisiera que se le declarase o algo así, pero le invadía la curiosidad. ¿Por qué lo haría él? ¿Qué ganaba con ello? Aunque, después dejó de pensar en el asunto, ya que ella tampoco estaba dispuesta a admitir los suyos. Sospechaba que si lo hacia, tal vez no volviera a ser la misma persona que se había esforzado en convertirse, y, sencillamente, liberó esos pensamientos para que se alejasen...
—Lamento la tardanza.
—No hay problema, sube al auto.
—Gracias —sonrió Kyoko.
Mientras se acomodaba en el asiento del copiloto, se fijó en que Ren miró con cierta intranquilidad hacia todas direcciones antes de adentrarse definitivamente en el vehículo junto a ella. Era como si esperase encontrar algo.
— ¿Va todo bien?
—Ah, no es nada, no te preocupes —dijo inocentemente.
Kyoko se imaginaba que estaba relacionado con las noticias. Ella misma se cuestionaba si sería correcto que estuvieran juntos tal y como estaban las cosas.
Pese a todo, el coche se puso en marcha y durante el trayecto Kyoko sólo visualizó el panorama que la ventanilla le ofrecía. Estaba más nerviosa de lo que aparentaba y no quería hacer contacto visual con él por si ocurría alguna estupidez.
Por un buen rato hubo un gran silencio incómodo, cosa que a Ren no le hacia ninguna gracia...
—Dime, ¿te está gustando tu personaje? —le preguntó con una sonrisa.
Kyoko lo miró de reojo y se inquietó meditando si aquello era una indirecta. ¿Acaso le estaba preguntando encubiertamente si le gustaba estar enamorada de él...? ¿A qué venía eso tan de repente? Su corazón se aceleraba...
—Es un personaje interesante —respondió al final.
—A mí me gusta bastante... —Kyoko volvió a encararlo con sorpresa y Ren se dio cuenta de que había dicho algo que quizás no debía. Carraspeó un poco y trató de arreglarlo—,… quiero decir, mi personaje es un manipulador después de todo.
El corazón de Kyoko casi se le sale del pecho. Por un momento pensó que él trataba de decirle que le gustaba, aunque, ella ya lo supiese aun si no tuviera idea de cómo afrontarlo.
—Sí. Me recuerda a alguien... —murmuró entre dientes.
Ese comentario dolió a Ren, puesto que podía imaginarse perfectamente que hacía referencia a Fuwa Sho. Al rato, se estacionó un par de cuadras cercanas al lugar donde se quedaba Kyoko y la detuvo antes de que pudiera despedirse.
—Mogami-san, debo decirte algo. —Su mirada había cambiado.
Kyoko tragó saliva y se hizo a la idea de que había llegado el momento. ¿Cómo debía reaccionar?
—A partir de ahora seguramente habrá muchos rumores acerca de nosotros debido a la película que estamos protagonizando, y... los periodistas harán de todo para obtener lo que quieren, eso significa que te toparás con ellos a menudo y querrán hacerte preguntas —siguió tras una breve pausa—. Ambos sabemos que es sólo actuación lo que en la película está pasando, así que no le des mucha importancia a lo que veas o escuches en las noticias, ¿de acuerdo? —Ren sabía que de esa manera era posible que ella no le encontrase sentido, pero tenía que prevenirla y era mejor a que se creara sus conclusiones.
Kyoko, al escuchar lo que le explicaba, lo sintió igual que un gancho al hígado.
—Entiendo... —se limitó a decir, aunque en su desconcierto se preguntara por qué estaba tan decepcionada. ¿Esperaba algo más? Sacudió su cabeza, y agregó—: Aquí me bajo, no queda mucho para llegar a mi casa. Gracias por traerme.
— ¡Espe-…! —trató de decir, pero para entonces la chica ya había cerrado la puerta del auto y se había alejado corriendo.
Ren no estaba seguro de si había estado bien advertirle sobre lo que se avecinaba, pero tarde o temprano, se iba a dar cuenta de cualquier otro modo. No podía seguir ocultando los hechos por más que él quisiera.
Finalmente, se retiro del lugar y rogó por no encontrase con más periodistas.
Por otro lado, Kyoko llegó al restaurante Daruyama, donde los jefes la acogían. Aún quedaban un par de clientes a esas horas cuando ella echó un ligero vistazo al lugar.
— ¡A sus ordenes!—gritó la señora—. Ah, pero si es Kyoko...
—Buenas noches, Jefa.
— ¡Eres Mogami Kyoko! —Se oyó una voz de repente— ¡Te vi en las noticias! ¿Es cierto lo de tu relación con Ren? —quiso saber uno de los clientes.
—Este... —balbuceó, pero el Jefe intervino antes de que ella pudiese aclarar algo.
—Déjenla en paz, ¿no ven que está muy cansada? Ve a tu habitación —le ordenó a Kyoko.
—Al menos, ¿podrías darme un autógrafo? —insistió uno de los hombres.
Por suerte, el aura negativa del Jefe obró en su favor antes de que ella hubiese tenido la oportunidad de contestarle.
—E-Esta bien... No te preocupes, en otra ocasión será...
Kyoko estaba realmente agradecida con su jefe. Él era como un padre sobreprotector y, ella realmente disfrutaba de esa atención fraternal, ya que nunca sintió el afecto de su verdadero padre, aunque, también le tuviese un poco de miedo. Puede que cuando cerrasen el local tuvieran una charla acerca de lo que habían oído en las noticias. También se tenía que preparar para eso.
Arrojó las cosas que traía y se recostó en la cama de su habitación, sacó su celular y visualizó la pequeña pantalla para apreciar el único nombre mostrado: Tsuruga Ren.
De pronto, el celular vibró y emitió un sonido particular que no era nada más que el tono que identificaba los mensajes. Kyoko se asustó en principio, no sabía si abrirlo o no, pero se armó de valor y presionó la tecla. Volvió a tranquilizarse en cuanto se percató de que se trataba de su amiga Kanae.
El mensaje era corto y conciso, pero lo suficiente importante para animar a Kyoko. La morena debió suponer que su amiga lo necesitaba.
«¿Cómo te fue el día de hoy? Espero que no hayas hecho alguna estupidez, aunque conociéndote... De cualquier manera, ¿quieres que nos reunamos un día de estos? Hace tiempo que no salimos a pasear», y lo concluyó con un simpático emoticono.
Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Mogami y de inmediato, le contestó:
«¡Moko-san! Creo que todo ha ido bien. Claro que me encantaría reunirme contigo, tenemos que hacer cosas de chicas (siempre quise decir eso, jejeje) ¿Qué te parece el próximo domingo? Ese día descanso».
Kanae aceptó su invitación, así que para el fin de semana tendrían una salida que prometía ser muy divertida. Kyoko deseaba que llegara ese momento...
Poco tiempo después, alguien tocó a la puerta de su habitación y ella se incorporó de un salto para abrir sin hacerla esperar.
—Hija, seguro que estás hambrienta, ¿no? —Preguntó la esposa del Jefe antes de cruzar el umbral—. Me tomé la libertad de hacerte un platillo, así que come. Te lo dejo en la mesita.
—No tenía que haberse molestado, pero se lo agradezco. —En realidad, estaba tan hambrienta que sus tripas no podían ocultarlo.
La dueña se retiró mientras ella disfrutaba de unos deliciosos tallarines. Un tiempo después, Kyoko bajó a la cocina para lavar los platos donde había tenido lugar su cena, pero se encontró con la sorpresa de que el Jefe estaba sentado en el comedor leyendo el periódico.
— ¡Buenas noches, Jefe! —le dijo—. Y gracias por lo de hace un rato.
—Respecto a eso... —comenzó él sin despegar la mirada del periódico— Ese Ren Tsuruga, ¿va en serio contigo?
Kyoko se quedó helada al escuchar esa pregunta. Estuvo a punto de tirar los platos, así que se apresuró en llegar rápido al fregadero y empezar a lavarlos.
—Hay veces que en la televisión exageran las cosas y esta situación es una de ellas —Kyoko repitió las palabras de su amiga Kanae.
—Oh, en ese caso, no debería de preocuparme —esbozó con su tono neutro, aunque denotando cierto alivio—. Pero, si ese hombre te llega a hacer algo, no lo perdonaré.
El jefe la miraba de forma entrañable, casi como si fuera su pequeña niña.
—Él nunca lo haría, es muy amable... —replicó, y ni siquiera se dio cuenta cuando su rostro tomó a una expresión tan alegre.
El hombre le lanzó una mirada de soslayo y ella no fue capaz de engañarlo con esa expresión, pero no quiso decir nada al respecto.
—Entiendo, ¿mañana tienes que levantarte temprano? —añadió él, y continuó cuando ella asintió levemente—. Deja los platos y ve a prepararte para dormir.
—No importa, ya he terminado aquí de todos modos.
—Entonces ya no puedo hacer nada —concluyó con un deje de ternura. Ella se despidió tan efusiva como siempre antes de subir a la planta alta.
A decir verdad, Kyoko se fue un poco más despreocupada a la cama. Echaba de menos tener esos sueños tan memorables, como aquél de los príncipes y las hadas, aunque sabía que difícilmente iba a repetirse.
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Fuwa Sho estaba muy radiante esa mañana. Además de contento, estaba ansioso y reía a cada rato.
—Shouko-san, ¿cuánto falta para la entrevista? —preguntó animado.
—Ya me lo has preguntado muchas veces —le contestó ella con cansancio—. Todavía quedan dos horas.
—Discúlpame, pero no aguanto ya. Quiero ver qué sucede. Estoy muy emocionado...
Sho se imaginaba a sí mismo en la cima de todo, pisoteando a Tsuruga Ren.
—Pero come algo antes, aún no has desayunado.
—Es verdad, debo estar en perfectas condiciones para la entrevista. ¿Qué restaurantes hay cerca? —Los finos labios se curvaron como si alguna mejor idea le hubiese traspasado el pensamiento—. O, ¿nos podrían traer algo aquí?
—Voy a investigarlo, pero estoy segura que sí pueden hacer pedidos a domicilio.
El rubio asintió complacido antes de volver a recargarse sobre su asiento de cuero rojo.
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Ren ya estaba listo para irse a la zona de grabación. Esta vez no iba a ser en el estudio, puesto que necesitaban las calles de la ciudad y no era necesario utilizar escenarios artificiales.
Yashiro había llegado temprano para traerle la comida necesaria. En las escenas planeadas debía hacer mucho esfuerzo físico y el manager no quería arriesgarse a que sucediera algo inesperado.
—Supongo que ahora estás deprimido porque no habrá ninguna escena romántica con Kyoko-chan —le comentó con voz socarrona.
Ren lo enfocó mientras engullía un bocado, pero no se molestó en responderle. Para ser honestos, deseaba en su mente que todas esas escenas fueran realidad, y no sólo ficción, pero, no podía hacer nada por remediarlo, al menos, temporalmente.
— ¿Y cuándo es el beso?
El muchacho se atragantó con la comida al escuchar la pregunta directa de su agente. Tosió con fingida naturalidad, y añadió:
—Todavía falta, aunque no se sabe realmente. Tal vez el director adelante o aplace esa toma.
— ¿Crees que Kyoko-chan estará bien?
—Debería —aseguró—. Es una de sus pruebas para convertirse en una actriz de verdad.
—Tú seguramente estarás muy contento —siguió con su tono socarrón—. Estoy seguro que en tu mente estás deseando que el día llegue.
Tsuruga Ren prefirió aparentar que no había prestado interés.
—Creo que ya es hora de irnos, ¿no?
Yashiro miró su reloj y pronto se hubo preocupado por otras cosas.
— ¡Tienes razón! —Clamó incorporándose al acto—. Vamos, pongámonos en marcha...
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Todo el elenco de la película "Traiciones" se había reunido en calles transitorias de Tokio. Se estaban cambiando y preparando en los camerinos móviles de la empresa, cuando la voz de Yashiro llamó su atención desde el exterior.
— ¡Buenos días, Kyoko-chan! ¿Ya estás lista?
—Sí. —Sonrió ella—. Creo que hoy me divertiré mucho y las escenas serán rápidas, no como las de ayer —comentó como si le agotara.
— ¡Todos a sus puestos! —Se escuchó al director gritar por el megáfono.
Kyoko buscó a Ren con la mirada por los alrededores, pero no lo encontró. Ya que se había vuelto una costumbre entre ellos desearse buena suerte, o al menos, sonreírse, encontraba casi extraño no poder llevarlo a cabo. Lo que en realidad sucedía es que Ren estaba ausente, atendiendo una llamada del presidente.
—Lo voy a arreglar, no se preocupe —aseguró desde su teléfono—. Sí, lo siento... —guardó medio minuto de silencio en tanto que oía la otra voz desde el auricular—. Confíe en mí. Discúlpeme ahora.
No cabía duda de que el presidente lo había regañado. No aceptaba que hubiese tomado esa actitud ante los medios de comunicación y Ren aún no había pensado en un plan para enmendarlo.
Cuando llegó al escenario ya había una escena rodándose. Era aquella en la que el personaje de Kyoko se enfrentaba a una pandilla de delincuentes y los derrotaba con sus artes marciales. Lo cierto es que él disfrutó mucho viéndola pelear tan grácilmente.
—Ren, cambia esa cara —intervino Yashiro—. Cualquiera se daría cuenta de tus intenciones...
—Lo siento, cada vez es más difícil...
—Pues de momento prepárate, que en poco tiempo inicia tu escena.
Unos minutos mas tarde, dicha toma dio inicio. Takara Genda patrullaba por la ciudad, como era habitual, junto a uno de sus colegas. Ambos habían tomado un coche de la policía, pero esta vez ella ocupaba el asiento del copiloto.
— ¿Así que tienes un novio? —Fue la primera línea que el otro muchacho recitó—. ¿Quién es el afortunado? Yo pensé que te ibas a quedar sola para siempre...
—Estamos trabajando —intervino por fin ella—. No me hagas esas preguntas y disculpa si te parezco poco atractiva.
— ¡No me refería a eso! Es que... ¿Cómo podría decirlo?
— ¡Escúpelo! —Le alentó con impaciencia.
—Eres una persona con una personalidad muy especial —concluyó finalmente, aunque, no pareció que hubiese arreglado mucho las cosas.
—Pues lo siento por ser diferente.
De pronto, por la radio se escuchó un llamado dirigido a los policías.
— ¡Atención a todas las unidades! —informó una voz chirriante—. Se ha detectado al ladrón enmascarado, ha tomado una moto para huir después de haber robado un artículo muy valioso del museo principal de Tokio. Por favor, diríjanse lo más rápido posible a las calles cercanas al museo. Una unidad ya lo ha localizado, incorpórense cuanto antes.
Genda se emocionó súbitamente.
— ¡Estúpido delincuente! No se me escapará... —Ella volteó el rostro con obviedad—. ¡Acelera, idiota!
Por suerte, ellos estaban relativamente aproximados al museo, así que pronto darían con él. Activaron la sirena de inmediato y el agente presionó el acelerador para alcanzar la máxima velocidad.
En cuestión de minutos ya se había desatado una persecución por parte de los policías y el ladrón. Takara no se quedó quieta y trató de dispararle a una llanta para así detenerlo, aunque el ladrón era inteligente y su intento no causo el efecto que quería.
— ¡Maldito! —Gruñó frunciendo el ceño—. ¡Se esta burlando de mí!
Después de hostigarlo durante varias cuadras, los policías pensaron que por fin lo habían atrapado. El delincuente había quedado acorralado en un callejón sin salida y los agentes estaban festejando mentalmente su victoria. Sin embargo, todo parecía formar parte del plan del ladrón enmascarado.
Abandonó la motocicleta y se escapó por una tubería cercana. Trataron de alcanzarlo, pero todo fue inútil. Takara dio un puntapié con frustración y apretó con fuerza sus puños temblorosos.
— ¡Algún día te atraparé, maldito! —sentenció desairada.
— ¡Corte! —se oyó a los pocos segundos.
El director miró a Kyoko con una expresión burlesca.
—Se te dan mejor las escenas de acción que las de amor, ¿verdad, Mogami-san?
—Trataré de dar mi mejor esfuerzo en todo —le prometió ella con determinación.
—Esa actitud me gusta. —El hombre se inclinó para alcanzar otro de los guiones dejado en una mesa cercana y luego se dirigió a todos—. Prepárense para las siguientes escenas, tenemos mucho que grabar.
El grito de afirmación se escuchó casi al unísono.
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— ¡Buenos días, Tokio! Estamos reunidos con la estrella del pop, Fuwa Sho. —El hombre sonrió tanto que hasta parecía ser doloroso—. Nos ha concedido un rato de su apretada agenda para esta entrevista, así que, dime Fuwa-san, ¿cómo te sientes al estar aquí?
—Muy bien, gracias por invitarme. Hoy estoy especialmente complacido —aseguró el cantando con una sonrisa ladina.
—El placer es nuestro —insistió el conductor en su euforia—. En cuanto a las recientes especulaciones, ¿podrías explicarnos qué está sucediendo realmente?
—Por dónde empezar...
Sho rebosaba de alegría mientras los espectadores observaban anonadados por una respuesta llegada de una de las partes implicadas.
Era hora de su contraataque...
Continuará...
Lo sé... seguramente estan teniendo pensamientos maquiavelicos para asesinarme xDDDDD por dejar el capí así, pero es la emoción de dejarlos en suspenso xDDDDDDD
Espero que lo hayan disfrutado, gracias por leerme y espero sus reviews ^^
Regards.
