NOTAS DE LA AUTORA: Hola, primero que nada les quiero decir que esta semana actualizaré hoy y el domingo, ahora actualizaré los domingo porque cuando entre a clases y todo eso se me dificultará hacerlo entre semana, pero igual tendrán doble actualización esta semana y ya después cada fin de semana, trataré de ser constante :D

Muchas gracias por sus reviews, en verdad me ayudan mucho, sigan dejando por favor :3

La lechuga loca: Muchas gracias, sí adivinaste, fue precisamente esa escena la que más se me dificulto hacer jaja, es que estaba completamente seco mi río de ideas, es difícil expresar lo candente e.e! Y sí, muchas gracias por tu observación, gracias a tí el capítulo ya no se repite (Porque yo ni me di cuenta ._.) :D

Lince12: Muuuuchisimas gracias, y sí habrá mas AxI no os desespereís ;D

SaTaNaLy: Muchas gracias y que bueno que te gusto, trataré de no hacerlo, lo prometo.


Capítulo Siete.

UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS.

El callejón estaba completamente oscuro, solo y una ligera neblina se levantaba desde el piso haciéndolo lucir inmensamente macabro, Dios por qué siempre le tenían que dejar salir tan tarde de la biblioteca. Jerry era un niño de doce años, de estatura corta, cabello pelirrojo y cara pecosa, un niño muy estudioso y amable, vivía en casa de una tía pues sus padres habían muerto desde que era pequeño y trabajaba en una biblioteca para poder ayudar a su tía con la casa pues era una mujer mayor, Jerry apresuro el paso con el fin de pasar lo más rápidamente posible que pudiera por aquél callejón tan 'muerto'. Mientras caminaba lo más rápido que le permitían sus piernas, de repente se sintió observado, apresuró más el paso comenzando a trotar y sin embargo podía sentir como alguien se aproximaba por detrás de él. Asustado de que fuera algún asaltador, Jerry comenzó a correr lo más rápido que pudo, pero la verdad era que mientras más corría el callejón se veía más interminable y por fin sucedió, Jerry tropezó con un adoquín salido del suelo y raspó su rodilla. Cuando volteó detrás para ver qué destino le esperaba se encontró con una mujer alta, de cabello largo hasta la cintura y negro como la noche, no podía distinguir bien sus facciones, pero parecía ser guapa, sin embargo tenía un toque de misticismo que no le daba absoluta confianza, la mujer se acercó y le dijo:

— ¿Por qué tan sólo a estas horas? – preguntó tendiéndole la mano, Jerry extendió la mano para tomar la de aquella mujer cuando una voz los interrumpió.

—La sangre de los infantes es la mejor, sin embargo he descubierto una mucho mejor.

La mujer miró asustada al otro extremo del callejón pero no había nadie, entonces miró al techo de arriba para encontrarse con una hombre alto de cabello negro, sin embargo no pudo distinguir bien sus facciones pues el sombrero que llevaba sombreaba su rostro y sus anteojos parecían faros anaranjados en la oscuridad, en un gesto de defensa le enseño los dientes y el niño se sorprendió al ver los largos colmillos en la mandíbula de aquella mujer, Jerry intento ponerse en pie para echarse a correr, sin embargo la vampiresa lo tomo de la muñeca y lo atrajo hacía ella diciendo.

—Es mi cena, ve y consíguete la tuya – dijo en tono molesto.

—Tchsk – dijo con su sonrisa burlona – es una lástima que tengas que morir sin probar tu 'ultima cena'.

La mujer se sorprendió y soltó la mano del niño sin darse cuenta, Jerry tenía más que un raspón en la rodilla, al parecer al caerse había fracturado su tobillo lo que le impedía moverse, sin embargo se esforzó por brincar y salir del alcance de dicha mujer y de aquél hombre quién no estaba seguro si era su salvador o él también lo quería engullir esa noche, así pues se escondió detrás de un basurero cercano mientras continuaba observando la escena, esperando no hacer ningún sonido ni de que aquellos raros individuos se percatarán aún de su presencia, Jerry tapo su boca para que sus respiraciones hiperventiladas no fueran la razón de su muerte y trato de calmarse, entonces escucho a la mujer gritarle al individuo parado en el techo sobre ella.

—Se ha ido, si tanto lo querías ve por él corre maldito cerdo misógino.

Alucard rió maníacamente quitándose las gafas y mirándola directo a los ojos desde las alturas.

— ¿Qué te parece tan gracioso misógino asqueroso? – dijo molesta la mujer desde el suelo.

—Lo divertido es que, en cualquier otra circunstancia en el pasado quizás hubieras tenido la razón con tu argumento, excepto que ahora mi jefe es una mujer, yo era una chica en los 40's – dijo mirándola y entrecerrando los ojos para ampliar más su sonrisa y levantando la voz para agregar - ¡Odio a todos por igual!... ¡Y no hay nadie vivo que pueda comprender mis preferencias sexuales!

Terminó de decir, entonces saltó del techo sacando sus pistolas, apuntando a la mujer debajo de él y mientras caía disparó dos veces cada arma una al corazón de la mujer y la otra a su cabeza, la vampiresa cayó al piso inmediatamente y Alucard aterrizó de pie sobre ella aun apuntándole con su mano derecha mientras la izquierda estaba casi pegada a su cuerpo y sostenía la otra pistola, la mujer no estaba muerta aún aunque la plata le quemaba el interior, los disparos en la cabeza habían fallado, entonces y sólo entonces, cuando Alucard rodeaba su cintura con sus pies y le apuntaba a la cabeza pudo distinguir bien a su atacante, era un hombre alto de tez muy blanca y cabello negro, la miraba con una sonrisa burlona en su rostro y sostenía una cruz con los dientes, había sombras detrás de él, qué clase de vampiro era. La luna grande, llena y blanca detrás de él era el contraste perfecto a sus sombras tenebrosas.

—No era mi intención matarte con tu estómago vacío – dijo burlándose y disparo terminando así con aquella mujer de pelo negro.

Jerry no sabía que pensar de lo que acababa de presenciar, ahora definitivamente no estaba más calmado, no sabía si aquél individuo demente también se lo quería merendar o sólo lo había hecho por una fijación a las mujeres, qué estaba pensando en haber tomado el atajo del callejón, se reclinó para perder de vista al individuo que ahora guardaba sus armas, Jerry estaba lastimado, tendría que esperar a que el sujeto se fuera sin percatarse de su presencia, tomó un gran respiro para volverse a asomar, en esta ocasión el individuo de rojo saco un celular de un bolsillo de su chaqueta y marcando un número, no tardó mucho en empezar a hablar.

—El objetivo ha sido eliminado, mi maestra.

Jerry se percató como el individuo alzó la voz en la última frase y sin embargo no la había dicho con su voz grave usual, el tono que había usado para con esa mujer era más manso y… y romántico, el niño no sabía que pensar de todo eso, siguió observando al vampiro que le dio la espalda sin darse cuenta y continuo hablando con la mujer del teléfono.

—No, no hubo muertes de civiles… Sí, hubo un sobreviviente… Es un chiquillo de alrededor unos doce años… Sí en este momento se esconde de mí detrás de un basurero, parece que se lastimo el tobillo…

Jerry al escuchar la última frase de la conversación telefónica dio un respingo, y se reclinó, estaba dispuesto a arrastrarse hasta salir del callejón, podría tomar la ventaja de que aquél sujeto hablaba por teléfono con su profesora o mentora o como sea que le hubiera dicho, estaba justo acostándose para empezar a gatear cuando unas botas negras se interpusieron en su camino, Jerry levantó la mirada para ver al sujeto de ojos rojos mirarle con expresión socarrona.

— ¿A dónde vas con ese tobillo roto niño? – le dijo Alucard con su grave voz.

Jerry lo miró perplejo, todo estaba perdido, iba a morir ahí y ahora. Alucard soltó una risa por lo bajo y le dijo.

—No, no vas a morir ni aquí ni ahora, una ambulancia viene en camino para atenderte – dijo mirándolo con su sonrisa repleta de dientes picudos y aterradores.

Jerry estaba anonado no podía decir palabra alguna, estaba a punto de decirle 'gracias' cuando la ambulancia llego por el extremo contrario del callejón, Jerry volteo para comprobar que venía la ayuda, al ver la ambulancia sintió un alivio por todo su cuerpo y sus músculos se relajaron, volvió su cabeza al frente para agradecer la ayuda a aquél pistolero extraño pero cuando volteo su cabeza el callejón estaba vacío, ni si quiera al final del callejón se notaba la presencia de aquel hombre, había desaparecido en medio de la noche.


Walter se encontraba en la cocina preparando el té matutino y picando algo de fruta, Sir Integra aún no había bajado y si no lo hacía él tendría que llevarle el desayuno, era chistosa la manera en que Integra había madurado tan rápidamente, cualquier jovencita de 21 años de edad y con el dinero que poseía la familia Hellsing habría estado fuera comprándose mucha ropa, viajando, saliendo por las noches, teniendo un novio… Con ese último pensamiento Walter encajó el cuchillo con más fuerza en la banana que estaba picando, no Integra no era como cualquier joven de su edad, era mucho mejor, ella se desvelaba hasta tarde trabajando, cuando podía salía a cazar por diversión y en muy raras ocasiones, sólo cuando cambiaban las temporadas salía a Londres a cambiar su guardarropa y su ropa vieja la donaba a la caridad anónimamente, a Integra le molestaba que la relacionaran con altos altruistas de ese tipo, era vano y superficial. De vacaciones salía en muy raras ocasiones pero igual sucedía, a pesar de tener un trabajo muy desgastante a Integra le gustaba conocer nuevos lugares, por su puesto siempre en su compañía. Integra ya era toda una mujer, todavía recordaba a esa niñita de dos años que solía quedarse dormida en sus brazos echa bolita por las noches y como Arthur a veces se ponía celoso de él. O la niña de cinco años que parecía tener más preguntas en su cabeza que un filósofo, con quien se sentaba a la sombra de un árbol a jugar mientras Arthur trabajaba y era tan pequeña que aún el estando sentado y ella parada, se tenía que estirar un poco para alcanzar su frente, Walter incluso recordaba los pequeños besos que ella le daba a su padre en la frente cuando la cargaba, Arthur estaba enamorado de su hija, no había nadie más para él. Cuando tenía diez años Integra le sonreía a Walter de la manera más dulce y compasiva que pudiera existir, conociéndola ahora sería hasta un poco difícil de creer, pero él sabía que Integra aún estaba allí sólo que la vida la había obligado a madurar de manera increíblemente rápida, su mirada había endurecido, pero eran los mismos serenos ojos azules que lo veían hasta quedarse dormidos. Walter estaba sumido en sus recuerdos cuando Integra entro en la cocina sentándose en el desayunador.

—Buenos días Walter – dijo seria.

—Buenos días, Sir – dijo Walter acercándole la fruta y una taza vacía – ¿Durmió bien? – preguntó sirviéndole el té en la taza.

—En teoría, la única interrupción fue la de Alucard cuando me llamó para informarme de la misión – dijo sin mirar a Walter mientras revisaba su correo en el iPhone y tomaba un sorbo del té.

—Bien, hace mucho que no sale de casería Sir, no se ha sentido abrumada, me parece que no sale desde la casa de juegos y eso fue hace ya un mes.

Integra separó la mirada del aparato y lo miró inexpresiva agregando – Supongo que simplemente no he estado de humor – dicho esto tomo un trozo de fruta y lo llevo a su boca, regresando su atención nuevamente a su correo electrónico.

—Al parecer hoy no hay mucho trabajo Sir, qué le apetece hacer.

—Tchsk – soltó sonriendo – te equivocas Walter, me acaban de mandar un correo los de la mesa redonda, al parecer 'quieren tratar un asunto de vital importancia para la organización, concerniente a mí y a mi desarrollo personal', naturalmente, quieren joderme la vida con algún idiota aristócrata.

Walter sonrió y le acerco un puro, ya no era necesario que ella lo pidiera, él sabía cuándo ella necesitaba uno, Integra dejo su iPhone en la mesa y colocó el puro entre sus labios y Walter lo encendió.

—Mandaré a preparar el automóvil en seguida Sir – dijo marchándose de la cocina.

Integra se quedó sola en la cocina, con el puro en los labios mirando a su té, cuando alguien se empezó a acercar por la esquina derecha de sus espaldas, caminaba con sigilo pero no, no era Alucard, a Alucard lo podía sentir a esta persona simplemente la .había escuchado por muy sigilosa que tratara de ser, con cuidado y sin denotar mucho movimiento tomo su tenedor y volteo lanzándolo directo a la cabeza del joven uniformado de Hellsing que por suerte traía un montón de papeles con los que se pudo cubrir, de no haber sido así hubiera muerto a manos de aquella mujer de hielo que tenía por jefa.

—S… Si… S… Sir – dijo tartamudeando y tratando de recobrar el aliento – me p… preguntaba s… si no era inoportuno, no la q… que… quería asustar.

Integra dio un profundo suspiro y lo miró agregando.

—Pero si ha sido como un pequeño juego de dardos, no te asustes muchacho. ¿Qué pasa?

El joven le extendió los papeles que traía, algunos perforados por el tenedor, Integra le dio un rápido ojeada, era sólo el reporte de la misión de la noche anterior, cuando interrumpió Walter.

—Sir, todo está lista, ya traigo también su chaqueta, no olvide su celular. Es hora de irnos.

Integra y Walter salieron de la mansión Hellsing en uno de los autos de la corporación dirigiéndose a la mansión de Sir Islands donde se llevaría a cabo la reunión.


Estaba toda la convención de los doce reunida, en un extremo de la mesa se encontraba Integra y del otro extremo Sir Islands, al hijo de Sir Islands no se le era permitido entrar pues aún no heredaba el título de su padre, había una tensión notablemente grande en el ambiente, Sir Integra y Sir Islands se miraban fijamente, hasta que finalmente Integra abrió la boca.

—Me parece muy precipitada su decisión, no quisiera tener que verme obligada a casarme a los 25 años, ni si quiera he tenido tiempo aún de citarme con personas.

—El punto aquí Sir, es que la línea de sangre Hellsing se debe ver asegurada sobre cualquier circunstancia y si usted insiste en salir personalmente a misiones, está arriesgando el título de su familia noche a noche.

—No quisiera hablar sobre mis propias habilidades y destrezas cuando salgo de casería, pero creo que la mayoría de ustedes las han presenciado, además salgo con el vampiro Alucard, dudo que algo pueda pasarme estando con él.

—Y qué pasaría si un día 'accidentalmente' algo le pasará y ese vampiro se negará a ayudarla, piénselo Sir, qué pasaría si el mayor sueño de Alucard se cumpliera y usted muriera dejándolo en completa libertad, qué destino nos esperaría, no sea usted egoísta, tiene un deber con usted pero también tiene un deber con todo Londres y la reina. Nosotros jamás podríamos quedar a merced de un monstruo como lo es su mascota, no sea infantil Sir Hellsing.

Así era, lo había dicho, había llamado a Integra infantil, todos se conmocionaron y voltearon a ver inmediatamente a Integra, ella tenía los codos apoyados sobre la mesa y con sus manos sostenía un puro a la altura de sus labios, tenía una expresión dura pero no de molestia, finalmente puso el puro entre sus labios y lo encendió.

—Si así es la situación… – contesto cortante – entonces solicito que extiendan el plazo hasta los 28 años de edad, así podré tener tiempo de conocer a alguien.

—Me parece razonable Sir, pero usted tendrá que aceptar una condición si extendemos el plazo – dijo Sir Islands tajante y mirándola con ojos inquisitivos, Integra le sostuvo la mírada.

— ¿Qué será?

—En caso de alguna contingencia o situación de guerra usted se verá obligada a contraer nupcias con mi hijo mayor Hugh Islands, quien como verá usted es de su misma edad y es de buena familia, entonces en caso de alguna emergencia no habrá pierde.

Integra abrió sus ojos sorprendida por la estipulación de Sir Islands, pero luego se volvió a serenar, después de todo era muy poco factible que una guerra se aproximará y con Alucard ella nunca estaría expuesta a tales 'contingencias', los de la mesa redonda siempre trataban de sembrar dudas en ella acerca de su sirviente pero ella sabía que sólo era miedo de él, miedo de ella, miedo de que algún día se hartará y decidiera darle rienda suelta, así tomó una última calada a su puro apagándolo en el cenicero de plata.

—Creo que es formidable, en caso de que llegáramos a estar en guerra, por supuesto.

—Bien, dejando en claro el último tema de la reunión…- comenzaba a decir Sir Islands cuando Integra le interrumpió.

—Esperen – espeto Integra bruscamente, volteando a ver a Sir Penwood – Sir Penwood, quisiera saber si usted me podría dar otros dos helicópteros pero que sean lo modelos de guerra más caros y sofisticados que encuentre.

—Pero… Sir Integra el mes pasado le di tanques y camionetas – dijo mirándola a ella y a Sir Islands.

—No creo que sean necesar… - Sir Islands se volvió a ver interrumpido por Integra quien está vez alzo la voz un poco más y portaba una leve sonrisa en su rostro.

—Sólo por si esa guerra de la que hablamos se aproxima y yo debo contraer matrimonio, también quiero tener a mi ejército blindado con la mejor tecnología – agregó altanera.

Sir Islands miró a Sir Penwood con expresión resignada.

— ¿Para cuándo los necesita Sir Integra? – preguntó Sir Penwood pesaroso.

—Lo más pronto posible, no querremos estar indefensos para la guerra, o sí – dijo sosteniendo una sonrisa en su rostro y mirando de uno por uno a los miembros de la mesa redonda, terminando por Sir Islands.

—Es preciso, bien si ya no hay más 'peticiones', que se dé por terminada esta reunión – dijo Sir Islands tajante.

Salieron del salón de reuniones donde ya la esperaba Walter, quien al ver la cara de Integra al salir supo que las noticias que traía no eran buenas, sus ojo enmarcaban la molestia inminente de que algo había sucedido ahí adentro.

— ¿Se quedará a comer, Sir?

Era costumbre que después de las reuniones se organizaran comidas en casa de Sir Islands.

—No Walter, vámonos – contesto cortante.

Iban caminando rumbo a la salida cuando la voz de Sir Islands desde el gran comedor la detuvo a media recepción.

— ¿No se quedará a comer Sir?

Integra estaba a punto de voltear a decirle que no cuando Walter susurró.

—No les des más razones para quejarse de ti, sólo quédate a comer y en cuanto termines nos iremos.

Integra se giró encarando a Sir Islands.

—Por supuesto que sí, sólo le decía a Walter que avisará a la mansión que no llegaré a la comida.

En la comida Integra se sentó entre Sir Islands y Sir Penwood, no tenía ni un poco de apetito después de lo recién sucedido. Qué había pasado, Sir Islands siempre había estado de su lado, a su forma seca y particular, pero ante la convención de los doce él siempre le había dado la oportunidad de hablar y exponer su opinión y hoy la había llamado infantil, hubiera preferido que la llamara estúpida y le diera una patada en el trasero, sentía como si la hubieran encerrado en una jaula.

Todos comían y alegaban temas triviales, ella estaba callada y casi no había tocado su langosta.

—Recuerdo que tu padre tampoco quería casarse, pero encontró a Fairbrook, era una buena mujer – le comentó Sir Islands – ¿No es cierto Penwood?

—Sí, tu padre era todo una caso, Integra.

—Me queda claro que mi padre era un vicioso mujeriego antes de conocer a mi madre, sé que se la pasaba en fiestas y también sé que dormía con más zorras que un prostituto – respondió Integra tajante.

—Bueno, yo siempre le preguntaba…- comenzó a decir Sir Islands.

—'Arthur, ¿Qué demonios estás haciendo con mujeres como esas?' – le arremedo Sir Penwood – Y tu padre siempre le respondía '¿Qué sabes precisamente de lo que estoy haciendo?' – terminó de arremedar Sir Penwood.

—Y después conoció a tu madre y bueno, ya conoces la historia – terminó de decir Sir Islands y luego agregó en tono preocupado – Integra, sabes por qué tu padre mandó a dormir a Alucard antes de que tú nacieras.

¡Bingo! Sir Islands había pinchado en su interés, Integra le volteo a ver inexpresiva y un seco '¿Por qué?' salió de sus labios.

—Arthur, después de acabar con los últimos brotes de vampiros nazis, comenzó a darse cuenta que ya no podía controlar a Alucard, quien se volvía cada vez más y más difícil de retener, Arthur pensaba en planificar una familia, estaba seguro de que tendría un varón como heredero y sin embargo un día Sir Penwood bromeando le sugirió la idea de que pasaría si tuviera una niña, Arthur se tomó la broma muy en serio dándose cuenta de que no hubiera sido seguro tener a una niña en la mansión con ese monstruo fuera, así lo confinó a dormir, después de todo el peligro había pasado y tu padre estaba seguro de que con las fuerzas humanas con las que contaba sería más que suficiente para retener a los vampiros locales – la miró preocupado, y después enfatizó – Integra, una vez que naciste, a tu padre le repugnaba la idea de que tuvieras que conocer a Alucard, sin embargo sabía que si algún día tenías una emergencia él sería lo suficientemente leal como para protegerte, pero confiaba en que eso no sería necesario pues tu tío Richard estaría para cuidarte. Tu padre conocía tu carácter y precisamente por eso no quería que él llegara a conocerte, nunca me dijo el por qué, sólo en las últimas platicas me comento que temía que Alucard y tú se conocieran, al preguntarle 'por qué' él sólo me dijo 'por su carácter y su personalidad' – Sir Islands terminó de hablar mirando a Integra seriamente.

Sir Penwood la miraba pesaroso, todos los demás en la mesa se ocupaban de temas más triviales, Integra estaba perpleja y esta vez su rostro si denotaba la sorpresa, eso era demasiado para un solo día. Los meseros retiraron los platos y llevaron el postre que consistía en una rebanada de cheesecake con helado de vainilla a un costado, a Integra le encantaba, pero aquella última charla había terminado de quitarle el apetito por completo. Volteo a mirar a Sir Penwood y después a Sir Islands, ambos la miraban preocupados, el momento se interrumpió por uno de los otros miembros quien comenzó a contar una historia 'extremadamente graciosa' sobre su último viaje a Egipto, para Integra el resto de la reunión transcurrió en gris, todo parecía pasar como si ella estuviera en una botella de vidrio alejada de los demás, sus voces y risas resonaban en su cabeza, pero no las podía asimilar, así bien, término la velada y ella salió con Walter, el camino de regresó a la mansión fue callado.


Integra entro a la mansión hecha un torbellino con Walter caminando detrás de ella, pero al llegar al salón de recepción.

—Avisa que no quiero que me molesten Walter, no quiero que nadie me moleste esta noche.

Walter asintió y se puso en marcha rumbo a las mazmorras, resultaba que la persona 'nadie' tenía ojos rojos y solía molestar por diversión, abrió la puerta de la habitación de Alucard y para su sorpresa la gran silla que normalmente ocupaba estaba vacía, seguramente los había oído llegar.

Integra fue directo a su oficina en donde dejó su chaqueta y la gabardina de su papá junto con su celular, así como entro de rápido salió dirigiéndose a la sala de tiros.

Cuando llego azoto la puerta, y se dirigió directo al armario en el que guardaba sus armas, tomo su Beretta favorita, se puso los protectores de oídos y se dirigió a la zona de fuego comenzando a disparar a todo los objetivos que pasaban frente a ella, justo en la cabeza, empezaba a liberar su estrés cuando lo sintió, entonces bajo su arma, se quitó los protectores y se dirigió al armario a guardarla.

—Creí que había especificado que nadie debía molestarme.

El vampiro se materializó en una esquina de la habitación.

—Yo sólo me preguntaba qué era lo que tenía tan molesta a MI maestra.

—Lo que me tenía molesta estaba siendo desahogado, hasta que apareciste a frustrar eso, Alucard – dijo cerrando el armario de armas y saliendo de la sala de tiros rumbo a su oficina, repentinamente Alucard la arrincono en el pasillo, estaba rodeada por sus brazos y el la miraba muy de cerca, quería leer su mente.

— ¡Maldita sea Alucard, déjame ir!

— ¡NO LO HARÉ! – su carcajada resonó por todo el pasillo mientras mantenía a Integra cercana a él, la sonrisa en su rostro era amplía mientras trataba de entrar en su mente y de repente su sonrisa desapareció – Entonces, se va a casar usted Sir – dijo en tono serio y quitando las manos que la rodeaban.

—Ya estas contento, vampiro – dijo retomando su camino hacia su oficina.

—Bien, es importante que se casé enamorada – dijo en un tono amargo mientras ambos cruzaban la puerta de su oficina, Integra fue a la pequeña salita que tenía ahí enfrente de la chimenea y se desplomo, después volteó a ver a Alucard.

—Lo tendré en cuenta, aunque tú no eres precisamente la persona que debería de dar consejos de amor – le dijo en tono burlón.

Alucard estaba parado a su lado viendo el fuego, cuando oyó lo último la volteo a ver acostada en su sillón, entonces se agachó y la miró directamente a sus ojos azules y serenos, se miraron por un instante y luego él la besó, Integra al principio se sorprendió, pero lo que más le sorprendió fue su respuesta corporal, primero abrió los ojos en sorpresa y después los cerró correspondiéndole los pequeños y lentos besos, ninguno de los dos se tocó, no se abrazaron, ni se juntaron más, era como si la más ligera acción fuera a romper el momento, finalmente tras un pequeño instante que pareció detener el tiempo para ambos, los dos se separaron y Alucard posicionó su usual sonrisa de gato en su cara para agregar.

—Tchsk, te sorprenderías, MI ama – dijo volviéndose a poner de pie.

Integra estaba a punto de reclamarle cuando la puerta se abrió de golpe.

—Sir, juro que lo busque por todas partes, pero nos escuchó cuando llegamos, no pude darle su recado – dijo señalando a Alucard acusadoramente.

Integra se levantó del sillón y se acomodó la ropa, no había pasado nada pero se sentía más desaliñada que nunca.

—Está bien Walter, me voy a la cama – calmó al mayordomo y salió de su oficina hacía su cuarto dejando a los dos individuos detrás de ella en su oficina.

Continuará…


Espero lo hayan disfrutado, dejen reviews por favor :D