Desclaimer: Los personajes y escenarios de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto. La historia es mía y no doy autorización alguna para ser publicada fuera de
Advertencia: Escenas y lenguaje de tipo argot y soez.
Aclaración: Antes que nada quiero dejarles bien en claro que no terminé de ver la serie y no sé cómo fueron los sucesos de la historia. Sé algunas cosas porque mis amigas me han hecho el favor de spoilearme un poco y por eso me doy una idea de cómo pasaron las cosas, así que si notan que no concuerdan los sucesos en el fic, es por lo mismo porque desconozco que pasó después de que Naruto regresará a Konoha después de 3 años de entrenar con Jiraiya.
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El Pecado de Amarte
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=Capítulo VII. Un nuevo comienzo=
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Estaba realmente furioso, se había acostumbrado a la tranquilidad de despertar en el departamento dónde lo enclaustraron un tiempo. Varias veces durante la noche, se despertó por los fallidos intentos de Boa para meterse en su cama y eso lo había puesto de muy mal humor. A las seis de la mañana ya estaba levantado, no iba a permitir que esa chica siguiera jodiendo su descanso. En el equipaje que había llevado consigo sacó su muda de ése día y vio la bandana de Konoha.
La aventó con molestia sobre la cama y fue directo al baño para alistarse.
Sin prestar mucha atención a la habitación, Boa se introdujo nuevamente en la habitación del moreno. No se iba a dar por vencida tan fácil, Sasuke era un hueso duro de roer pero ningún hombre se escapaba de sus encantos, al ver la cama vacía frunció el ceño pero sonrió con malicia al escuchar la regadera del baño. Haciendo todo lo que estuvo a su alcance se retiró las ropas de su fino cuerpo sólo para quedar en ropa interior.
Tenía un abdomen plano y en su espalda baja se marcaban los hoyuelos de venus. Tenía piernas largas y bien torneadas; su piel apiñonada se veía hermosa y unos pechos ni muy grandes ni muy pequeños. Sonrió y se ató la bandana en los senos después de retirarse el sostén y acomodarse seductoramente en la cama del Uchiha.
Estaba segura de que funcionaría.
Minutos más tarde, Sasuke salía del cuarto de aseo ignorando a la fémina en su cama. Ya que él secaba sus azabaches cabellos con la toalla y le impedían la vista, caminando con la toalla sobre su cabeza llegó a su cama, dónde se sentó e inmediatamente sintió un par de finas manos sobre su pecho mojado.
Fue tomado por sorpresa y como si el tacto de esas manos lo quemaran dio un salto de la cama, sólo para encontrarse con Boa qué le sonreía seductoramente. La vio de pies a cabeza y lo único que sintió en ese momento fue molestia, llegó el momento en el que juró odiar a las mujeres por ser tan fáciles.
— ¿Qué haces aquí?—preguntó molesto, viendo a la muchacha que se levantaba de la cama para llegar hasta él.
—Vamos, no me digas que no te gusto—sonrió victoriosa y llegó al moreno solo para ponerse de puntitas y besar la barbilla del morocho.
—Eres patética—soltó él, alejándola de su persona.
—No pensé que fueras tan tímido—dijo ella, llevando su mano a la cintura del moreno que era cubierta por una toalla.
— ¡Ya fue suficiente!—exclamó, lleno de hastío y tomó a la joven con nada de delicadeza y arrancándole la bandana del pecho pudo apreciar esas montañas apiñonadas. Pero solo sintió asco por esa mujer, era como revivir con Karin esos momentos cuando ella juraba amarlo. Sin la menor delicadeza con la chica, la echó de su habitación a pesar de los gritos de protesta de ella.
Regresó de manera rápida, a la puerta y arrojó las ropas de la chica en su cara.
— ¡Eres un imbécil!—gritó ella enojada, había sido humillada por el moreno— ¡Escúchame bien! ¡A mí nadie me rechaza! Te vas a arrepentir.
Sasuke ni siquiera tomó las palabras de la joven, cerrando la puerta en su cara después de echarle el seguro al pestillo. ¡Maldita loca!
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Un portazo violento la despertó, abrió sus ojos con sorpresa al encontrarse a Boa totalmente desnuda y cargando entre sus brazos su ropa, se le veía molesta y unas lágrimas escurridizas resbalaron por sus mejillas, cubrió su boca y la vio encerrarse violentamente en el cuarto de baño. Llevó su mirada al reloj y a penas se marcaban las siete en punto, tendría qué levantarse para partir pronto. Aunque no entendía del todo que había pasado.
Salió de la calidez de la cama, y se calzó sus sandalias ninja. En esos momentos llevaba un holgado pijama bastante sencillo compuesto por una remera lila que llegaba bajo su trasero y unos pescadores sueltos… con preocupación llegó hasta la puerta del baño y tocó.
— ¡Lárgate!—escuchó a la hija del Mizukage gritarle al interior del baño.
—D-demo…
— ¡Dije que te largaras! ¿Eres sorda?
Hinata frunció los labios y dejó de insistir. Suspiró y se dirigió a la puerta de la habitación, tendría que ir a ver al Uchiha, quizás él podría indicarle que había pasado con la chica.
El pasillo del hostal se escuchaba silencioso, era normal pues aún era temprano y muchos de los huéspedes del lugar eran turistas que disfrutaban de desvelarse y ahora dormían plácidamente. Yendo a la puerta de Sasuke tocó.
La puerta se abrió violentamente.
— ¡Te dije que me dejarás tranquilo!—exclamó el Uchiha molesto, pero al ver quién era su expresión se normalizó—Ah… eres tú.
— ¿U-Uchiha-san, todo b-bien?—preguntó con curiosidad la joven, prácticamente éste le había gritado en la cara. Algo había ocurrido entre el moreno y la chica de Kirigakure.
—Ésa, me va a volver loco—confesó el moreno con fastidio.
— ¿Q-qué ocurrió?
— ¿No es más que obvio, Hyuuga? ¿Eres ciega acaso?
Ella negó y sus labios se volvieron una línea—E-entiendo.
—Apresúrate y terminemos con ésta maldita situación.
La chica asintió y regresó a su habitación, al entrar la joven castaña ya estaba vestida pero con una faceta molesta. Vio con acidez a Hinata y le dio la espalda. La kunoichi dejó pasar la actitud grosera de la chica y se metió al baño para arreglarse pronto.
Una vez lista, se reunieron en el lobby junto al Uchiha. Avisaron al recepcionista y partieron nuevamente, en el camino pasaron a comprar algo de comer y el camino fue silenciosamente incómodo. Boa miraba con coraje a ambos shinobi pero no decía absolutamente, y de vez en vez Sasuke hablaba con la peli azul para informarle el camino que tomarían saliendo de Tanzaku.
Al ir caminando, dejaron de ver las pequeñas casas a las afueras de la ciudad sólo para ser reemplazadas por el nacimiento de un espeso bosque.
—Byakuugan—la suave voz de Hinata, llamó la atención del Uchiha. Él se puso en guardia pues había sido repentino.
Para el rango visual de Hinata, no había problemas a la redonda, iban bien hasta ése momento. Anunció a Sasuke que estaban por camino seguro, mientras que Boa se mantenía en silencio… seguía molesta gracias al Uchiha.
Caminaron por vario rato hasta medio día, el camino usualmente estaba siendo tranquilo y eso al moreno no le gustaba, había pensado en irse después de noquear a Hinata y a la hija de Mizukage pero el sentimiento no se iba e interiormente se insultaba por ser tan raro consigo mismo, en otras ocasiones no habría dudado ni un poco en su actuar. Bufó con molestia, llamando la atención de la Hyuuga.
— ¿Todo bien Uchiha-san?—preguntó la joven, lo había estado viendo de reojo conforme caminaban.
—Hmp.
Otro rato más pasó en silencio y finalmente la muchacha se detuvo en el camino.
—No pienso seguir caminando más, estoy cansada—se quejó viendo de forma molesta a ambos shinobi.
—Caminaremos un rato más—dijo Sasuke tajante—No es problema mío si estás cansada. Eres débil y patética por lo que veo.
Hinata llevó su brazo a la altura de su pecho con preocupación—U-Uchiha-san, d-deberíamos d-descansar un poco. L-la señorita Boa, n-no está acostumbrada a r-recorrer t-tantos kilómetros.
—No necesito tu compasión—la otra se mofó de Hinata.
—Como sea—el moreno retomó su andar sin prestar atención a las dos féminas.
Algo que sí pudo notar Hinata, que había cambiado en la vestimenta del moreno fue la banda de Konoha, la llevaba en la cintura como solía hacer Ino. Sonrió internamente y siguió de cerca los pasos de Sasuke.
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La formación Taka, se alistaba para seguir en la búsqueda de quién era su líder, les hacía falta el moreno y aunque éste último hubiese matado a Orochimaru le apreciaban, todos los presentes sabían que el Sannin había sido como un padre para ellos aunque éste hiciera experimentos con ellos cuando se le antojaba. Habían estado con Sasuke desde que él parcialmente había llegado a los laboratorios.
En especial Karin, ella apreciaba al moreno e incluso podía admitirse así misma que se había enamorado del Uchiha errante.
A Suigetsu le daba prácticamente igual, solo qué no tenía a quién fastidiar y Karin muchas veces terminaba envenenándolo con sus perfumes apestosos y Jugo, bueno él… él era Jugo. Tras salir de la cueva donde habían pasado la noche, tomaron sus pocas pertenencias y emprendieron el camino.
— ¿Por fin alguna idea de dónde pueda estar Sasuke?—preguntó Suigetsu, ganándose una mirada amenazante de Karin.
—Si lo supiera, ya hubiéramos ido por él, ¿no lo crees dientes de tiburón?—gruñó la pelirroja.
—Es demasiado temprano para que empiecen a pelear ustedes dos—sentenció Jugo—No estoy de humor para ver sus niñerías.
— ¿Qué te tiene de tan mal humor Jugo?—preguntó Suigetsu, dejando de lado la pelea con Karin. La pelirroja ajustó sus lentes y también dirigió su atención al peli naranja.
—Vámonos.
Asintieron y siguieron su camino.
Para el gusto de Taka, el día estaba siendo realmente aburrido… no había bandidos en el bosque con los cuales divertirse y los animales parecía que sabían de su presencia y estaban muy bien escondidos. Karin se detuvo abruptamente en medio del camino, llamando la atención de los otros dos integrantes del equipo.
— ¿Qué pasa Karin?—preguntó Jugo.
La joven había cerrado los ojos y había comenzado a concentrar chakra—Siento el chakra de Sasuke-kun—los otros dos abrieron con sorpresa sus ojos y esperaron a que la pelirroja terminara con lo que estaba haciendo—No está muy lejos de aquí, pero también siento la presencia de otras dos personas una de ellas también es un shinobi.
Suigetsu paseó su lengua en sus afilados dientes—Eso quiere decir que habrá diversión.
— ¿Por dónde es Karin?—preguntó el de piel morena.
—Por allá—la joven señaló con su dedo en dirección al sur.
— ¿Entonces qué estamos esperando?—preguntó Suigetsu con ánimos.
Los otros dos asintieron y desaparecieron sobre las copas de los árboles para empezar a rastrear al moreno. Por las palabras de la pelirroja no debía estar muy lejos, aumentaron su velocidad y se encontraron con un claro, ahí había indicios de que Sasuke había estado no hace mucho pues había huellas y un par de envolturas de chocolatinas en el lugar.
—No estamos muy lejos—comentó Karin—Deben estar a unos cuarenta metros de nosotros.
—Bien, zanahoria—molestó Suigetsu—Apresurémonos.
Suigetsu iba a empezar a correr pero una fuerte patada en el trasero lo hizo caer, gruñó listo para regresarle el golpe. Pero ante la sorpresa de todos un pesado cuerpo cayó sobre ellos llevándolos al duro suelo después de una pequeña explosión por el impacto. A Jugo ni tiempo le había dado tiempo de decir palabra alguna, fue tan rápido.
— ¡Maldición!—se quejó Suigetsu, dolorido— ¡Quítate zanahoria!—gritó.
— ¡Estúpido dientes de tiburón!—gritó Karin, dolorida pues ella había recibido el golpe directo por el peso del peli blanco y el otro individuo.
— ¡Sasuke-dono!—exclamó Jugo contento, viendo al hombre que había emboscado a los otros dos.
Sasuke escuchó su nombre y evitó hacer otro movimiento, pues él conocía perfectamente a esos tres.
— ¿Qué están haciendo aquí?—preguntó el moreno, guardando su kunai en la bolsa de herramientas.
Karin se levantó de piso quitándose el polvo y cuando sus ojos rojos se cruzaron en los ónix del moreno no dudo ni dos segundos en ir a abrazarle. ¡Lo había echado mucho de menos! Pensó lo peor cuando no lo había encontrado de entre los muertos, pero al verlo ahí sano y salvo sintió un alivio enorme.
—No seas fastidiosa Karin—comentó el Uchiha de manera fría.
Suigetsu recorrió al Uchiha de pies a cabeza, viendo su nueva vestimenta. Había cambiado la camiseta blanca por una casaca de cuello alto y bermudas de color beige, pero sus labios se curvaron en una sonrisa socarrona al ver la banda de su aldea natal en su cintura.
—Así que te has redimido—comentó el peli blanco con gracia, ganándose una mirada helada del moreno y una curiosa por parte de Karin y Jugo, sin comprender exactamente a qué se refería el Hozuki.
Detrás del cuarteto, llegó de un salto Hinata junto a Boa. Inmediatamente la formación Taka se colocó en guardia ante la kunoichi recién llegada.
— ¿Qué quieres niña?—preguntó Karin, sacando una botellita de perfume venenoso lista para atacar a la oji perla. Sasuke se interpuso en el posible ataque de la joven y Hinata— ¿Qué te pasa Sasuke?
—Déjenla tranquila, viene conmigo.
—Ya veo por qué decidiste regresar a tu aldea—confesó el peli blanco con burla, viendo de arriba abajo a Hinata. Provocando que ésta se sintiera intimidada por sus liliáceos ojos.
—No digas idioteces—el moreno se molestó con su compañero, al ver su mirada ladina para la muchacha. No le gustó para nada la sensación que Suigetsu sembró en él al ver a Hinata de esa manera, ignorando exactamente el por qué.
— ¿Qué pasa, Sasuke-kun?—preguntó la pelirroja—Vámonos, ya te encontramos. Ya no hay nada que hacer aquí.
—No—finalizó él, no iba a darle explicaciones a ninguno de los tres presentes la situación. Era cierto que podría irse con Taka si así lo quisiera, pero ese maldito lazo que sentía lo molestaba y siempre sus pensamientos volaban a aquellos sueños donde Itachi junto a sus padres le pedían que tomará esa segunda oportunidad de vivir.
— ¿Así que has regresado a Konoha?—preguntó Suigetsu con aire molesto, haciendo que Karin y Jugo miraran a su líder con dudas—Vienes con una kunoichi de Konoha y la banda en la cintura dicen mucho.
—No es asunto de ustedes.
—Ya dejen a Sasuke-dono—pidió Jugo con seriedad—Es asunto suyo si así lo quiere. Lo importante es que se encuentra bien… pensamos que te había pasado lo peor.
—Sería muy fácil acabar conmigo.
Hinata vio con la familiaridad con la que se desenvolvía el moreno con aquellos tres ninja, sintió pena por todos los de la villa. Ya que a todos por igual los trataba con hastío y molestia llegando a ser violento, grosero, hostil… pero luego a su mente llegó la tarde cuando lo abrazó por aquella pesadilla que lo afectó considerablemente. Después de todo Sasuke era un humano como todos.
— ¿Y qué hacías por aquí, Sasuke-kun?
—Tengo una misión—fue cortante—Tengo que escoltar a ésta mujer hasta Kirigakure—refiriéndose con nimiedad de Boa, que le lanzó una mirada ácida al moreno que él ignoró.
Boa enfocó su mirada en Karin y también sintió celos de la pelirroja. Era una chica muy guapa, y parecía que tenía también mucha familiaridad con el Uchiha. Tampoco había descartado en ningún momento a Hinata, pues sus largos cabellos azules y esa peculiar mirada, la hacían muy llamativa, pero bajo esas enormes ropas poco atractiva.
— ¡Bueno, ya que estamos aquí, vayamos todos!—opinó Hozuki, recibiendo una mirada desaprobatoria por parte del moreno— ¡Oh vamos, hombre! ¡Te encontramos y qué mejor que ir todos juntos!
—Por primera vez, apoyo a éste idiota—secundó Karin, ella y Suigetsu iban a comenzar una pronta pelea hasta que vieron a Hinata acercarse con timidez a ellos.
—U-Uchiha-san… t-tenemos que seguir.
Todos vieron las reacciones del moreno y se sorprendieron al ver que éste no dijo nada y con una mirada les indicó que podían ir. Karin sintió unos pequeños celos nacer, ya que el Uchiha siempre que podía la alejaba de su lado, frunció los labios y arrastró los pies. De pronto, acompañar al chico ya no le parecía tan buena idea. ¿Qué había pasado para que Sasuke decidiera regresar a su aldea? ¿Y sobre todo quién era esa chica?
Minutos atrás…
Sasuke, Hinata y Boa, seguían caminando en el espeso bosque. El morocho estaba alerta ante cualquier movimiento extraño, no era normal que en esos momentos no hayan intentado atacarlos. La Hyuuga le había afirmado que en un perímetro cercano no había nadie deambulando por el bosque que fuera peligroso.
Pero él no estaba del todo confiado.
—Esperen aquí—comentó él, llamando la atención de la chica.
— ¿T-todo b-bien?
—Daré una vuelta en los alrededores, para asegurarme que no hay nadie siguiéndonos—comentó él, la joven asintió con angustia en su corazón. Pues el hecho de que Sasuke repentinamente se desaparecería era un arma de dos filos.
Él podría usar esa excusa para escapar e irse, o realmente iría a dar un rondín de vigilancia… tragó pesado, pues estaba segura que si regresaba a Konoha explicándole a la Hokage que el Uchiha había huido los problemas serían para ella… sin pensar en la reprimenda que su padre le pondría por haber fallado.
Quiso confiar en él, pero en cuánto lo vio alejarse… activó su Byakuugan, para verificar. Y entonces fue cuando sus ojos notaron tres personas, podía ver a través de ellos y los puntos de chakra, eran ninjas… quizás eran shinobis aledaños a Kirigakure o Amegakure, recordando las palabras de su primo al decirle que no eran ninjas amigables.
—S-Señorita Boa, h-hay q-que seguir.
—Deja de decirme lo que hay que hacer—dijo ella de manera desagradable. Hinata no dijo nada y asintió comenzando a caminar rumbo a donde se había ido el Uchiha. Sabía que era poderoso, pero por si las dudas ella también podría atacar a los enemigos de ser necesario.
Apresuró el paso junto a la hija del Mizukage y pidiéndole a la chica que se ocultaran entre los árboles. Hasta que su mirada enfocó a Sasuke en la copa de un árbol con un kunai, se lanzó sin mayor remordimiento para atacar a los tres ninjas que discutían.
Luego después de unas palabras de él, con aquellos tres pareció que les conocía, decidió salir.
Karin tenía muchas preguntas para el muchacho pero sabía que él no iba a contestar a ninguna de ellas. Ya se había acostumbrado a los tratos del Uchiha, pero aun así no podía evitar los sentimientos que siempre la acompañaban.
—Sasuke-dono, después de ésta misión, ¿qué piensa hacer?
La atención de todos se puso en Jugo y Sasuke, el moreno por primera vez no supo que contestar… frunció los labios y siguió caminando.
—Bueno, supongo que no quieres hablar—finalizó el peli naranja—No importa, nosotros te acompañaremos.
Hinata vio con sorpresa al equipo Taka, estaba segura que en alguna ocasión los había visto… pero no recordaba exactamente dónde. Se podía decir que ellos eran amigos del morocho pues no se mostraba nada hostil con ellos.
— ¿Piensas quedarte en tu villa?
—Tengo mis razones para hacerlo—sus palabras sonaron tajantes, dolorosas para Karin y sorprendentes para el resto de los shinobi.
—Supongo que tendremos que acostumbrarnos—dijo Suigetsu levantando los hombros en señal de resignación—No sé qué te paso Sasuke, pero estás algo diferente. Antes decías que ibas a hacer polvo Konohagakure y ahora apareces de la nada y piensas quedarte… eres raro tío.
—Deja de joder Suigetsu—habló Jugo—Sasuke-dono tendrá sus razones para estar en Konoha.
—Ya, ya… olvidaba que aquí está su novio número uno para defenderlo.
Y fue así como otra pelea del equipo Taka comenzó, Jugo le jalaba los cabellos a Suigetsu mientras el chico de mirada liliácea mordía con fuerza uno de los brazos de su oponente. Al mismo tiempo llegaba Karin para rociarles perfume venenoso y provocar que ambos cayeran asfixiándose por el menjurje de la pelirroja. Ante Sasuke, era todo tan normal que ya no le sorprendió, sólo curvó sus labios en una sonrisa socarrona y eso no pasó por alto para Hinata.
Siguieron su camino hasta ver la frontera de Amegakure.
—Tendremos que patear algunos culos—dijo Suigetsu con malicia, viendo el portón de la villa.
—No causes problemas—dijo Sasuke—Mi destino es Kirigakure.
— ¡No seas aburrido!
— ¡Ya cállate, dientes de tiburón y obedece a Sasuke-kun!—gritó la pelirroja. Iban a comenzar a pelear, pero Jugo los detuvo.
En todo el camino, Sasuke se veía a gusto y casi no prestó atención a Hinata más que en contadas ocasiones para verla de reojo, ella venía caminando a un lado de Boa que en todo momento se quedó en silencio viendo a todos de mala gana.
Pero aunque Hinata ni los demás lo notaran, Sasuke había observado todos los movimientos de Suigetsu para con la Hyuuga y no le gustaba la mirada que su compañero le dedicaba a la chica, en dos ocasiones había visto al Hozuki admirar el trasero de la chica aunque éste fuera cubierto casi en su totalidad por el chaleco chunnin.
— ¿Por qué no nos quedamos en ese lugar?—por primera vez después de un rato. Boa había hablado, los presentes miraron hacía donde la chica había apuntado con su dedo y vieron una pequeña ciudad.
—No sería mala idea—dijo Karin, ajustando sus lentes— ¿Qué piensas Sasuke-kun?
El bufó con molestia, la tarde estaba por terminar para darle paso a la noche y no habían ingerido ningún tipo de alimento o líquido en todo ese trayecto—Está bien. Partiremos mañana al inicio del alba.
El equipo Taka era peculiar, y a Hinata le recordaba mucho al antiguo equipo 7, bajó la mirada con tristeza por recordar a cierto rubio que le había partido el corazón. Sintió un nudo en la garganta y apretó los ojos con dolor, siguió caminando para que nadie se percatara de su sentir… y juró que una lágrima traviesa había resbalado sin permiso por su mejilla.
Se limpió rápidamente e intentó disimular, hasta que habían llegado a la pequeña villa. Era una villa de civiles y rápidamente fueron a buscar donde probar alimentos y hospedaje.
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Después de los cinco días pactados, estaban en Kirigakure, escoltaron a Boa con el Mizukage y el dirigente de la aldea escondida agradeció a los shinobi. Invitándolos a quedarse un día más en el lugar, afortunadamente durante el camino Boa no intentó otro acercamiento con el Uchiha ya que éste se mostró bastante hostil durante el trayecto y finalmente desistió con la llegada de Karin al equipo. La pelirroja le advirtió que Sasuke no dudaría en matarla si colmaba su paciencia y tras advertencia la castaña prefirió no volver a acercarse.
Para cuando todos decidieron partir, se demoraron tres días ya que sin la hija del Mizukage podían ir más rápido gracias a sus habilidades ninja. El camino fue ameno por las ocurrencias y peleas de la formación Taka.
— ¿Entonces si te quedarás en Konoha?—preguntó Suigetsu, estaban a pocas horas de llegar a Konoha.
—Son asuntos míos Suigetsu, no te entrometas.
El chico de dientes afilados sonrió—Bueno, entonces nos quedaremos contigo.
— ¿Podemos ir contigo, Sasuke-dono?
El moreno los miró con fastidio, suspiró y calló.
— ¡Supongo que es un sí!—gritó emocionado Suigetsu.
—D-demo—la atención de todos fue a parar a Hinata, y ella se encogió ya que no le gustaba que la miraran—P-primero d-deben hablar c-con Tsunade-sama.
—Eso representará un problema—dijo Karin mirando a la Hyuuga, durante el camino la observó bien y no notó algún interés de ella hacía el moreno. Por eso no estaba en actitud hostil a ella, pero tampoco quería decir que la peli azul le agradara del todo porque si había podido notar que Sasuke la miraba constantemente pensando que nadie lo veía—Sasuke-kun puede ayudarnos.
—Que fastidio—se quejó el mencionado. Sabía que sus compañeros no desistirían de la idea que se les había metido en la cabeza.
Al seguir su camino, pronto divisaron el portón rojo de Konoha, estaba abierto de par en par y pudieron divisar a lo lejos como los centinelas peleaban como niños por un trozo de onigiri. Causando la gracia de Jugo y Suigetsu, que quisieron ir y aprovecharse de la situación.
—Ni se les ocurra—comentó el Uchiha.
Al llegar a la puerta, los eternos gennin saludaron a Hinata e ignoraron a Sasuke. Pero centraron especial atención en los otros tres que venían acompañando a los shinobi.
—V-vienen con n-nosotros—pidió la Hyuuga—V-vienen a v-ver a Hokage-sama.
Al principio estos se negaron a permitirles el acceso a la villa, pero tras las suplicas de Hinata accedieron no de muy buena gana. Avisando a los ANBU que estaban en la aldea, los siguieron muy de cerca hasta que todos llegaron a la torre Hokage.
Al entrar, Hinata pidió permiso para entrar, siendo concedido por la Godaime.
—Hinata, Sasuke, bienvenidos—saludó la rubia, mirando a los tres intrusos— ¿Y ustedes quiénes son?—preguntó la voluptuosa mujer.
—Son el equipo Taka—habló ésta vez Sasuke—Vienen conmigo.
—Ninjas extranjeros no pueden acceder a la villa Uchiha, lo sabes bien.
—Hokage-sama—habló Karin, la rubia posó sus ojos en la pelirroja—Hemos venido a pedirle permiso para residir en la aldea.
— ¿Qué intereses tienen aquí para que quieran quedarse?
Las miradas de Karin, Suigetsu y Jugo se posaron en la cabeza de Sasuke, dándole la respuesta a la Godaime, que miró de mala gana al moreno.
— ¿Dicen que son Taka, eh?—la rubia, que estaba sentada en su escritorio buscó algunos papeles en su escritorio. Buscando los registros de esos tres, en alguna ocasión en los informes de villanos figuraban esos tres. En sus pensamientos no era mala idea tenerlos al servicio de la villa, pero también era peligroso si toda la formación deambulaba entre las calles.
—T-Tsunade-sama—ésta vez habló Hinata—A-Aquí está el i-informe de la m-misión que se llevó a c-cabo con éxito. Y el a-agradecimiento de Mizukage-sama.
La rubia tomó el pergamino que Hinata le extendió—Bien, después de ésta reunión pueden ir con Shizune para que les entregue su pago. En cuanto a ustedes, serán arrestados momentáneamente hasta tener una decisión concreta con el Concejo de la villa.
— ¿Pero por qué?—exclamó molesta Karin, ya no estaba tan segura de estar ahí.
—Ustedes fueron alumnos de Orochimaru, un ninja traidor y por lo tanto también estuvieron involucrados en varios crímenes. De acuerdo, a los informes que me llegaron hace un tiempo también figuran en el Libro Bingo, y como gobernante es mi deber capturarles para posteriormente hacerles saber una sentencia.
—Lárguense de una vez—dijo el Uchiha molesto a su equipo—No tienen por qué estar oyendo las tonterías de ésta mujer.
— ¡Mucho cuidado Uchiha, he de recordarte que estás también cumpliendo penitencia!
—Maldita mujer—gruñó molesto.
Hinata miraba toda la situación con preocupación, no conocía al equipo de Sasuke, pero no quería que fueran encarcelados de esa manera.
—Tú y Hinata pueden retirarse—terminó Tsunade viendo con el ceño fruncido al Uchiha—Vayan con Shizune para que tramite el pago de la misión.
El moreno iba a protestar, pero la suave mano de Hinata se posó sobre la manga de su casaca. Ese simple gesto suplicaba que ya no hiciera nada más y viéndola con molestia dio media vuelta sobre sus pies para seguir a la Hyuuga ante la atenta mirada de Karin.
Karin quería al Uchiha, pero si no era feliz con ella, tampoco iba a impedirle ser feliz al lado de alguien que posiblemente pudiera controlar el odio que había dentro de él. Sus labios se volvieron una fina línea y apretó los puños con dolor al ver que su adorado ninja se retiraba del lugar. Ahora le preocupaba más que iba a pasar con ellos tres por haber decidido seguir al moreno hasta la villa.
—Bien, ustedes podrían ser encarcelados hoy mismo—continuó la Hokage, una vez que el Uchiha y Hinata habían abandonado su oficina—Pero puedo ofrecerles un trato.
— ¿De qué se trata?—preguntó Jugo, desde que habían llegado a la oficina no había hablado.
—Podrían ser ninjas de la hoja y estar al servicio de la villa—vio como los tres jóvenes hicieron muecas de desagrado—Digamos que sería como servicio comunitario—sonrió Tsunade al ver que iban a protestar—A cambio podrán estar en libertad y como un apoyo puedo darles donde quedarse a vivir, las misiones les serán pagadas al igual que a todos nuestros shinobi y ustedes podrán estar con Sasuke Uchiha.
Si lo pensaban bien, no era tan mala idea… ahora que lo pensaban llevaban mucho tiempo siendo nómadas, pues en objetivo de Sasuke por matar a su hermano los había llevado a muchos lugares… y luego de que el moreno matara a Orochimaru por querer apoderarse de su cuerpo habían seguido vagando hasta el enfrentamiento con Pain… podían considerarlo como un breve retiro.
—Supongo que está bien—por fin habló Karin tras pensarlo un poco— ¿Qué tenemos que hacer?
—Antes que nada prometer que no desertarán a la villa y firmar un contrato donde vendrán ciertas cláusulas que deben respetar. Así como las libertades y beneficios que tendrán si deciden aliarse a Konoha.
— ¡Oh por Kami!—gimió Suigetsu—Parece que vine a una entrevista de trabajo.
Tsunade vio de mala gana al peli blanco y siguió hablando—Ustedes deciden.
—Está bien—dijo Jugo—Sólo permítanos estar con Sasuke-dono.
—Trato hecho—continuó Tsunade—Sólo he de aclararles qué Sasuke Uchiha sigue bajo supervisión de Hinata Hyuuga por las lesiones provocadas en la batalla con Pain.
Los tres aceptaron y tras mandar a llamar a los concejeros de la aldea, comenzó la reunión con el equipo Taka.
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Sasuke y Hinata por fin estaban fuera de la torre Hokage, aunque el moreno se encontraba molesto por la situación que sus compañeros estaban enfrentando con aquella horrible mujer. Estaba seguro que ésta los iba a encarcelar de por vida, apretó los puños molesto.
—U-Uchiha-san—llamó Hinata, atrayendo su atención—E-estarán bien.
—No digas estupideces—cortó, se vio curioso al ver que la chica había intuido su preocupación por Taka.
—T-Tsunade-sama e-es b-buena.
El no dijo nada más y aceleró el paso para ya no tener que hablar con la chica.
—U-Uchiha-san—volvió a llamar la joven al moreno—T-tengo que irme. L-lo veré m-mañana para s-seguir con el t-tratamiento.
Sin decir otra palabra, Hinata dobló sobre sus pasos y comenzó a alejarse lentamente bajo la penetrante mirada del Uchiha. Había olvidado él que ahora podría estar libre por el lugar y una sonrisa torcida apareció en su rostro.
Con la libertad que tenía, sus pies lo llevaron al lugar donde una vez fue inocente.
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Una mirada jade había visto a su adorado moreno junto a Hinata, y los celos la carcomían. Estaba viendo cosas que no estaban sucediendo, en la mente atrofiada de Sakura, juraba a ver visto una caricia del Uchiha para la Hyuuga. Y llena de furia esperó a que la muchacha estuviera lo suficientemente lejos de Sasuke para poder encararla y decirle que ella jamás estaría a la altura para amar al chico.
Hinata caminaba distraída, había sido una misión bastante larga y estaba cansada. Quería llegar en esos momentos a su hogar y encerrarse lo que restaba del día en su habitación. Pensando en la ruptura que había tenido con Naruto no prestaba atención del todo a lo que pasaba a su alrededor.
—Hinata, ya no quiero estar contigo—fue directo, él sabía que estaba siendo grosero al decirle las cosas así. Pero no podía decirle la verdad, decirle que quería casarse con ella para olvidar a Sakura. Y estando casados él ya no tendría pretexto para ver a la pelirrosa; no podía ser tan imbécil—Yo ya no te amo. Y no quiero casarme contigo—prefería que ella pensará que ya no la quería y prefería mil veces que lo odiara por comportarse como un idiota.
—P-pero… ¿P-por qué?
—Simplemente ya no te amo, Hinata—la vio a los ojos, llenos de lágrimas—No quiero estar contigo.
La chica ahogó un sonoro llanto, su mundo se le venía abajo. Sintió como le destrozaban el corazón lentamente, vio al rubio desviarle la mirada y sus ojos azules fueron a parar a las delgadas manos de ella, tomó su delgada mano y la sortija de compromiso que llevaba consigo, la retiró lentamente y la guardó en su fiel chaqueta naranja.
—Lo lamento Hinata—fueron sus únicas palabras—Enserio lo lamento, no quise lastimarte… pero mis sentimientos por ti han cambiado.
— ¿H-hice algo mal?—preguntó la joven, llena de angustia—Y-yo si te amo N-Naruto.
—No seas terca Hinata—frunció los labios—Olvídate de mí, porque yo ya lo he hecho contigo.
Sin darle más tiempo a la muchacha de responder algo más, lo vio desaparecer en una nube de humo dejándola a ella en la oscuridad.
Había comenzado a llorar nuevamente y sentía como si su corazón se desquebrajara por los recuerdos. Era tan reciente ese dolor que era difícil superarlo… después recordó que había terminado llorando en los brazos del Uchiha y agradeció internamente que éste no la hubiera alejado.
—Así que aquí estabas—una voz llamó su atención, haciendo que intentara limpiar rápidamente sus lágrimas para que no notaran su sufrir.
—S-Sakura-chan.
— ¡No digas mi nombre pequeña resbalosa!—gritó encolerizada la Haruno, Hinata abrió sus ojos sorprendida por las palabras hirientes que le daba la chica—No me mires así… sabes bien lo que estás haciendo.
— ¿De qué hablas?—preguntó Hinata, llevando sus manos a la altura de su pecho como acto reflejo para defenderse de la ninja médico.
— ¡No te hagas la tonta! ¡Mandaste a volar a Naruto para poder quedarte con mi Sasuke-kun! ¡Eres una zorra Hinata! Yo pensé que eras mi amiga… pero me doy cuenta que eres igual de puta que todas las demás que andan sobre mi Sasuke-kun.
Hinata se sorprendió, recordó las palabras de Tsunade con respecto a los sentimientos de Sakura y ésta estaba distorsionando la realidad… quiso decir algo para defenderse pero la Haruno había llegado hasta ella con gran velocidad para estamparle un buen puñetazo en la mejilla.
La fuerza que Sakura tenía era sorprendente, pues al impactar con la mejilla de Hinata pudo sentir como su pómulo se rompía entre sus nudillos apretados y luego verla salir despedida varios metros sólo para estamparse en un pequeño árbol que se hizo añicos con el impacto de la espalda de Hinata.
Estaba realmente furiosa, se acercó a Hinata para levantarla nuevamente por las solapas de su chaleco y darle otro gran golpe.
— ¡Aléjate de Sasuke-kun, él es mío zorra!—gritó la chica lista para darle el golpe de gracia a Hinata.
— ¡Sakura, detente!—la Haruno escuchó una tercera voz que gritaba con desesperación.
Ino Yamanaka, estaba por reunirse con Naruto para cenar. Desde que lo había visto mal en Ichiraku había decidido animar al ninja más tarado de toda Konoha y ése día había quedado para disfrutar un asado con él también en conjunto de su equipo. Pero el alboroto en esa calle curiosamente desierta decidió investigar qué sucedía, fue cuando vio cómo Sakura golpeaba furiosamente a Hinata.
Sin dudar ni un momento fue a socorrer a la Hyuuga, ya que la fuerza bruta de Sakura era temible, y en ese estado de furia era muy peligrosa.
— ¡Tú no te metas, Ino-puerca!—gritó la pelirrosa furiosa, aún sin soltar a Hinata.
— ¿Qué crees que estás haciendo?—preguntó la rubia molesta, viendo como la peli azul se desmayaba por los golpes recibidos. De sus blancos labios pendía un hilillo de sangre y el pómulo se le había hinchado inmediatamente poniéndolo de un color morado.
— ¡Le enseño a ésta resbalosa qué conmigo no se juega! ¡Sasuke-kun es mío!—exclamó, tirando a Hinata al piso. Antes de que el cuerpo inconsciente de la Hyuuga golpeará el piso, Ino fue rápida para atraparla y caer con ella.
— ¡Estás loca, Sakura! ¡Entiende que Sasuke-kun no te ve de esa forma!
— ¿Tú también quieres a Sasuke, verdad?
—Estás equivocada…
— ¡Te daré a ti también tu merecido y a todas las que quieran interferir en mi camino!
Sakura iba a atacar a Ino, sin embargo; la Yamanaka fue más rápida y haciendo un movimiento rápido de manos pudo poner a la pelirrosa a su merced-¡Jutsu transferencia de mentes!—su cuerpo se desvaneció una vez que se metió en la mente de Sakura, y tocando su punto, pudo hacer que ésta también se desmayará. Sólo así podría calmar a su deschavetada amiga.
Varios minutos pasaron e Ino pudo regresar a su cuerpo, vio a Hinata y Sakura desmayadas. La segunda estaba bien de salud, entonces podría dejarla en ese lugar, pero a quién si tenía que trasladar era a la kunoichi de perlados ojos, ella si se veía mal por tremendo golpe recibido, esperaba que Sakura no se hubiera pasado y le haya roto algún hueso.
Poniéndose un brazo de Hinata en los hombros, desapareció en una nube de humo.
•.•.•.•.•.•
Al aparecerse frente al hospital, entró con dificultades.
— ¡Enfermera!—pidió con urgencia la rubia, las enfermeras de la recepción vieron con preocupación a ambas féminas y tras dar rápidas órdenes, llegaron más enfermeras con una camilla dónde ayudaron a Ino a montar a Hinata.
— ¿Qué le pasó?—preguntó una de sus compañeras.
—Sakura Haruno, la golpeó—confesó—Recibió varios golpes y se desmayó. Por eso la traje aquí.
—Gracias Ino—dijo una chica de cabellos castaños—Le avisaremos a su familia y a Tsunade-sama.
—Cuida bien de ella Minami-chan—pidió la Yamanaka—Hinata, es la persona menos problemática y mira…
—Sakura-chan está pasando por una etapa difícil—Minami miró con pena a Hinata que era llevada al interior del hospital para su examinación—Tsunade-sama debe enterarse de esto.
—Lo sé…
—No te preocupes Ino-chan, ya puedes irte. Me encargaré de Hinata-chan hasta que tú estés de turno ¿vale?
Ino asintió no muy convencida. Al levantar su azulada mirada se topó con el reloj que marcaba un poco más de la hora que había quedado con Naruto. Viendo a Minami, decidió partir y hablar con el rubio acerca de la situación que había acontecido entre Sakura y Hinata.
Estaba preocupada por la peli azul, era su amiga, podría decirse que su mejor amiga, cuando estuvo interesada en Sai. Hinata nunca le daba consejos con respecto a su intento de relación, pero era muy buena oyente y su timidez la hizo adorarla, junto a TenTen también habían formado como un lazo de amistad y le preocupaba su estado de salud, esperaba que la rosada no la hubiera lastimado mucho.
En cambio, tampoco podía dejarse de preocupar por Sakura, ya que aquella frentona también era su amiga desde la infancia hasta la tonta rivalidad por Sasuke. A pesar de todo, ella había madurado pero veía que su amiga estaba siendo consumida por sus celos.
Cuando levantó sus ojos azules, vio a través la cortina de Ichiraku viendo esos pantalones naranjas con negro. Seguro Naruto estaría molesto por el retraso.
—Naruto—saludó la rubia al ingresar al local.
— ¡Ino-chan!—saludó el rubio con su característico entusiasmo— ¿Qué te paso? Pensé que ya no llegarías.
—Eh… es que hubo un problema—confesó la rubia, llevando su mano a uno de sus brazos con nerviosismo. La mirada de Naruto se posó en ella y solo la hizo sentir más nerviosa por lo que iba a decirle—Sakura hirió a Hinata.
— ¿Qué?—gritó el rubio, llamando la atención de los demás clientes del lugar— ¿Qué pasó, por qué?
—Al parecer Sakura, piensa qué Hinata-chan… está buscando los sentimientos de Sasuke-kun.
Naruto gruñó y se sintió realmente culpable, era cierto que Hinata no tenía la culpa. Pero no podía evitar sentirse responsable de toda la situación, desde que había peleado con Sakura no se habían hablado, casi durante una semana que no la había visto. Supo por medio de Shizune que Hinata se había ido con Sasuke en una misión de escolta a Kirigakure, pero de Sakura no había sabido nada.
— ¿Pero cómo? ¿Cómo está Hinata?
—La lleve al hospital y ahí Manami-san la está atendiendo.
— ¡Por Kami!—gritó, haciendo que nuevamente los clientes lo vieran de mala gana.
—Estará bien… pero se le ha informado a Tsunade-sama.
Naruto frunció el ceño y gruñó. No había sido una grata noticia.
— ¿Podemos verla?
—Supongo que ésta noche no—dijo Ino—Mañana que entré a mi turno, me encargaré de Hina-chan.
—Cuídala por favor Ino-chan—pidió Naruto con la mirada oculta entre su flequillo—Ya que yo fui un imbécil con ella.
La Yamanaka no supo que decir, lo único que estuvo a su alcance fue poner su mano sobre el hombro del Uzumaki para infundirle apoyo.
•.•.•.•.•
Sentía sus ojos pesados y el cuerpo dolorido, al enfocar la luz en sus pupilas y el aroma a mentol se reconoció como qué estaba en el hospital. A su mente llegó rápidamente el recuerdo de Sakura golpeándola… era normal que estuviera en esa cama de hospital pues la pelirrosa era realmente fuerte en cuanto a Taijutsu se trataba.
Un punzante dolor le atravesó las sienes y cerró los ojos con molestia, la luz que se filtraba por la ventana anunciaba un nuevo día. Se había desmayado después de esos golpes fatales.
—Qué bueno que despiertas Hinata-chan—al girar su cuello, se encontró con Ino, quién le sonreía ampliamente y cambiaba la bolsa de suero que estaba conectada a ella— ¿Cómo te sientes?
—Ino-chan—habló la chica, sintiendo su boca pastosa— ¿Qué paso?
—Sakura es una bestia—se quejó la rubia, terminando de hacer su labor con el suero y caminó ahora hacía la mesita del hospital para tomar su tabla y anotar—Te dejó muy mal.
— ¿E-enserio estoy t-tan mal?
—Los golpes te lesionaron el brazo—la rubia señaló el brazo vendado de Hinata—Ahorita no sentirás dolor por la anestesia que te puso Manami-san, es un esguince que debemos cuidar muy bien para que pronto estés mejor.
— ¿Y S-Sakura-san?
— ¡Ni la nombres!—exclamó molesta Ino—No ha venido hoy al hospital. Supongo que Tsunade-sama debe de haberla mandado a llamar por tremendo caos.
Hinata bajó la mirada, era cierto que Sakura la había lastimado pero no estaba de acuerdo en que se la riñera. Estaba enamorada, eso era todo.
—También ese golpe en la cara, tardará unas dos semanas en irse—comentó Ino—Ahora voy a tomarte tus signos vitales y mandaré a pedir el desayuno para ti.
La Hyuuga asintió y se dejó hacer por Ino, la rubia era muy hábil en lo que hacía y pocos minutos después llegaban con sus alimentos.
—Le hemos avisado a tu familia y es normal que los chismes se corran por aquí—sonrió Ino—A ésta hora es seguro que todo Konoha sepa que estás en el hospital gracias a Sakura.
Hinata torció sus labios con preocupación, estaba segura qué su padre iba a reñirla. Al pensar en la situación en la que se había metido todo la llevaba por el mismo camino: Sasuke Uchiha, desde que ella había aceptado la misión de cuidarlo y regenerar todo el canal de chakra las cosas se habían complicado… aunque un sentimiento rencoroso quiso nacer en ella lo evitó a toda costa. El moreno no tenía culpa alguna de haber terminado con Naruto, definitivamente no. Por eso mismo tampoco podía culparlo a él de la decisión que había tomado el rubio.
Vio con desagrado los alimentos que reposaban en la bandeja junto a su cama, ella conocía perfectamente el sabor insípido que la comida hospitalaria tenía. Había un tazón de cereales totalmente remojados en la leche y eso les daba un aspecto poco apetecible, un vaso con jugo de naranja y una manzana de un verde brillante. No tenía apetito alguno, aunque quisiera comérselos no podría si quiera tragarlos.
Cuando Ino se retiró de la habitación se quedó en un silencio incómodo. Seguía pensando en la actitud que Sakura había tomado para con ella y seguía sin tener sentido. Pues la muchacha seguro pensaba que ella estaba sobre el chico y no era así.
— ¿Co-cómo hacerle entender a Sakura-san?—preguntó la muchacha para sí misma.
—No hay nada que hacerle entender, porque está loca—una voz la sacó de sus pensamientos provocando que diera un gritito de sorpresa. Al saber que un par de ojos negros se posaban en su persona— ¿Qué paso?
La muchacha enmudeció al verlo, ¿qué estaba haciendo él ahí? ¿Cómo se había enterado?
—Anno… n-no es nada.
—Si no es nada, he de suponer que es normal que te manden al hospital—se quejó él de manera fría—Quiero entonces decir que eres patética y débil.
La chica desvió su mirada y apretó los labios para decirle al moreno que no, que Sakura la había atacado porque pensaba que ella estaba interesada en él.
El moreno se acercó hasta la chica y su figura imponente la ponía nerviosa—Eres patética, Hyuuga. No entiendo como entonces fuiste capaz de curarme.
—Ba-basta, onegai—pidió ella cerrando sus ojos—Sa-Sakura-san, cree que e-estoy interesada en usted.
El chico se alejó de la ojiperla—No me sorprende, siempre ha creído que yo la amo y tonterías de ése estilo—comentó él como si hablaran del clima, tomando por completo la atención de Hinata—Jamás podría enamorarme de una persona tan pesada como Sakura… sigue siendo la misma niña infantil que conocí, cuando me fui de ésta villa. No ha cambiado absolutamente en nada y por lo que veo no pretende cambiar. Al contrario parece haberse vuelto loca.
La Hyuuga quiso protestar, pero ésta vez sintió que el moreno tenía razón.
—Si sigues custodiando mi cuidado Hyuuga, deberás cuidarte de ella—finalizó el moreno, llegando al alfeizar de la ventana y tomó asiento. La miró por unos minutos y luego su mirada oscura se fue a la nada del cielo azulado.
—Yo no quiero problemas—dijo la chica, Sasuke la escuchaba perfectamente. Pero no la miró.
La habitación se quedó en silencio, pues ambos estaban acostumbrados a hacer silencio cuando no había nada más que decir, era como un acto reflejo de ambos ninjas.
El Uchiha había entrado por la ventana minutos antes, ya que no quería tener que dar explicaciones en la recepción del hospital para ver a la joven. Sabía de antemano que toda Konohagakure era una aldea llena de chismosos y éstos mismos no se hicieron esperar, a tempranas horas tras salir del Distrito Uchiha pudo escuchar los murmullos de los ciudadanos. Había decidido pasar la noche en su antiguo barrio y salir al amanecer, no le apetecía quedarse en el apartamento ese día después de la misión. Cuando caminaba rumbo al apartamento, pudo escuchar las voces de los aldeanos.
Pobre señorita Hinata, es lamentable lo que le sucedió comentó uno de los aldeanos qué barría animosamente el pórtico de su local.
Si… no entiendo por qué la señorita Sakura la atacó así
Se dice en la villa, qué la señorita Hinata rompió su relación con Naruto Uzumaki para ofrecer sus sentimientos para Uchiha Sasuke
¿Ese traidor? Qué lamentable situación, la señorita Sakura siempre estuvo enamorada de ése chico
No creo que la señorita Hinata haya hecho eso, por años estuvo enamorada de Naruto
Bueno tienes razón, sólo sé que la llevaron anoche al hospital de Konoha. La señorita Ino la salvó de una buena golpiza a manos de Sakura Haruno
Seguro habrá reprimendas para Sakura-san, por parte de Tsunade-sama
Con aquellos dos aldeanos chismosos pudo enterarse de la situación. Aunque él no tenía nada que hacer en el hospital, sus pies por impulso automático lo llevaron hasta ahí. Últimamente hacía cosas que no eran propias de él y comenzaba a fastidiarse, no era una persona tolerante ni complaciente, estaba seguro que no podía sentir amor por otra persona que no fuera él mismo. No era una persona sentimental y no quería empezar a serlo… pero esa maldita sensación que lo invadía cuando estaba cerca de la Hyuuga lo molestaba.
Tendría que alejarse de ella, pues se vería afectado.
Pero ahí estaba, en la habitación de ella. Preguntándole cómo se sentía después de los golpes que su antigua compañera de equipo le había propinado. Quizás hubiera sido mejor idea aceptar la condena que la maldita Konoha había impuesto para él, y era pasar el resto de sus días tras las rejas.
Los ojos oscuros del morocho se habían posado en la figura femenina, tenía puesta una amplia bata de color blanco, y Hinata llevaba un parche adhesivo en la comisura de sus labios, y en su pómulo un enorme parche cubría el golpe. Además de que su brazo izquierdo se encontraba vendado en su totalidad hasta los dedos. Y ella… se veía tan tranquila e inocente.
Rara pensó al verla tan tranquila, jugueteando con sus dedos.
Quizás era costumbre, pero el silencio los tenía en tranquilidad. Podía ser que ambos se hubiesen acostumbrado a la presencia del otro, Sasuke era total oscuridad y brutalidad, mientras que Hinata era luz, paz, tranquilidad, si lo pensaba bien él tenía muchos adjetivos para describirla. Eran como el Ying-Yang, además la muchacha en ningún momento había mostrado interés en él y eso muy en el interior de su ser lo molestaba.
Recordó cuando juró enamorarla para vengarse de ella por haber herido su orgullo, pero en alguna parte todo quedó olvidado, dejando atrás esos sentimientos de venganza contra ella. Solamente sabía a ciencia cierta que la presencia de Hinata le daba una rara paz.
—U-Uchiha-san—la suave voz de Hinata lo trajo de regreso de sus pensamientos— ¿Sabe qué pa-pasó con Ka-Karin-san, Suigetsu-san y Ju-Jugo-san?
—No los he visto—terminó el Uchiha—Supongo que están bien. Aunque también es posible que esa mujer, la Hokage, los haya puesto prisioneros.
Hinata negó y le dedicó al moreno una suave sonrisa—No lo creo así. T-Tsunade-sama es dura pero no es m-mala.
El tronó los labios y se cruzó de brazos nuevamente sobre el alfeizar de la ventana.
— ¿Qué harás éste tiempo de recuperación?—preguntó el joven sin mayor interés
—S-Supongo que estaré en c-casa, a-aprovecharé el tiempo p-para t-trabajar en el jardín q-que era de mi m-mamá.
—Eres Hyuuga—comentó el morocho, sintiendo una inquietud poco normal en su interior cuando la chica mencionó a su madre. ¿Qué podría ser? Era como si en su mente se formará la imagen de una mujer pero no podía ver su rostro.
—Si… ¿Qué tiene de raro?
—Sólo haz silencio—sentenció el moreno, levantándose de su lugar en la ventana y viendo de reojo una vez más a la peliazul que lo miraba sin entender—Me largo.
— ¡E-espere!—pidió ella—P-podría ir a v-verlo a-aunque no pueda seguir con el tratamiento.
—No digas tonterías—comentó él frunciendo el ceño, quiso sonar molesto pero sus palabras no impregnaron esa molestia como hubiera querido—Tienes que descansar y recuperarte.
—I-iré aun así—sonrió la muchacha y luego vio al Uchiha desaparecer por la ventana sin decirle nada más.
Fue raro, pero si era sincera, la presencia del moreno la había alegrado un poco. Nunca pensó que de todas las personas que conocía él vendría a ver su estado de salud. Aunque también era realista nunca se esperó que Sakura estuviera tan deschavetada, siempre la había visto como alguien a quién admirar por sus habilidades, pero algo andaba mal con ella y no podía culparla, no estaba en su naturaleza echarle la culpa a la gente.
Minutos después de que se hubo ido el moreno de su habitación, entró por la puerta su padre. La vio con dureza.
— ¿Qué paso, Hinata?
—Ottou…
—He pedido una orden de restricción contra esa Sakura Haruno—comentó el patriarca, viendo las lesiones de su hija, a primera impresión parecían graves, pero Hinata pensó que era demasiado lo que su padre estaba haciendo—No podrá acercarse a ti hasta que cure su estado mental.
—Ottou… y-yo…
—Sé que esa niña sigue teniendo sentimientos por el traidor Uchiha—Hiashi sabía que estaba mal hablar así de Sasuke, si su amada Youko viviera, seguro lo miraría mal—Así que mientras ella no arregle sus problemas no podrá acercarse a ti. Hablé anoche con la Hokage.
Hinata no dijo nada y frunció los labios con angustia, ella de verdad no quería que le hicieran nada a la Haruno por un tonto enfrentamiento sin sentido. Iba a protestar cuando la gran mano de su padre se colocó paternalmente sobre su coronilla en la cabeza y acarició con cuidado sus largos cabellos azulados.
La chica se sorprendió por el actuar de su padre, tenía muchísimos años que él no hacía eso. En el tacto de Hiashi podía sentirse la ternura y eso acongojó un poco a Hinata, formando en su pecho un nudo y que sus ojos picaran pues tantos años que su padre no le hacía una caricia la ponían mal. Vagamente a sus pensamientos, vinieron como flash back, momentos similares junto a su familia. Podía recordarse sobre los brazos de su madre y su padre acariciando su cabeza de la misma forma como lo hacía en esos momentos… después de la muerte de su madre, su padre no volvió a tener un gesto cariñoso para ella. Sólo los había para Hanabi y eso de vez en nunca.
Muchas veces Hiashi, quiso acercarse a su hija pero no sabía cómo hacerlo—él se había encargado de alejar a sus hijas—y también las constantes miradas dentro de la mansión se lo impedían. No podía permitir que sus subordinados lo vieran siendo débil por demostrar sus sentimientos; pero ahí estaba sólo con su hija y por acto reflejo del cariño que le tenía colocó su mano sobre la cabeza de la chica.
—Ahora solo concéntrate en recuperarte. Le he pedido a Tsunade-sama que suspenda todas tus misiones hasta que estés mejor.
—D-demo, Ottou-san, yo t-tengo que seguir m-mi camino ninja.
—Lo sé—confesó él viendo a su hija con un pequeño toque de ternura—Pero por ahora tienes que mejorarte. No podrás ser de mucha ayuda con un brazo torcido en las misiones, podrías poner en riesgo a tu equipo y a ti misma.
La joven asintió bajando la cabeza, pues su padre tenía razón.
— ¿Qué pasó con el joven de las nueve colas?—preguntó de repente, dándole a Hinata un pinchazo en el pecho.
—S-se t-terminó Ottou-san—comentó ella, aguantando las lágrimas, cerró sus ojos con fuerza y evitó moverse para que su padre no viera su debilidad. Pero ante los perlados ojos del líder Hyuuga nada se le escapaba, conocía bien a su hija y supo inmediatamente que intentaba contenerse ante él, esto lo hizo recriminarse nuevamente por no ser el padre que Youko hubiera querido que fuera—Se t-terminó j-justo como querías.
—Bien hija, es mejor así—aunque no quisiera sonar duro, no pudo evitarlo—Ese chico no es buen partido para ti. Así que debes olvidarte por completo de él, debes empezar a prepararte para ser líder del Clan.
La chica asintió con movimientos temblorosos y la mano de su padre volvió a colocarse en su cabeza cariñosamente—Tengo que irme, Hanabi vendrá a verte más tarde.
Hinata asintió y vio irse a su padre en silencio, para cuando estuvo sola, dejó que toda la angustia que sentía saliera libremente acompañada de lágrimas qué le ahogaban el corazón.
•.•.•.•.•
Sasuke se encontraba pensativo. Se había descompuesto cuando Hinata había nombrado a su mamá brevemente… en su mente se aparecían figuras femeninas muy parecidas, estaba seguro que una de esas mujeres era su madre riendo y tomando con emoción las manos de la otra que parecía también estar contenta por alguna situación. Pero para él era molesto… podía recordar el rostro de su madre, pero el rostro de aquella mujer se le hacía borroso…
Mientras sus pies arrastraban por la grava del piso, miró la dirección en la que iba. Iba directamente al departamento dónde literalmente estaba viviendo desde que esa chica Hyuuga comenzó a cuidarlo. Era mucho mejor que vivir en ese escuálido cuarto que rentaba cuando niño.
Cuando llegó al departamento, abrió la puerta y supo inmediatamente qué habían estado en el lugar. Se podía apreciar limpio y todo en orden… pero escuchó un sonido peculiar, un vaso estrellándose contra el piso. Había alguien en ese lugar y la furia se apoderó de él, listo para atacar al intruso se dirigió a la cocina.
Sólo para encontrarse con un gato de tamaño considerablemente grande para ser un felino normal. El gato era de color negro brillante de amplios ojos azules, que lo miraba directamente meneando la peluda cola de lado a lado. El Uchiha bufó, sólo se trataba de un estúpido gato, se acercó hasta él para tomarlo por el pellejo y echarlo lejos.
Pero el gato se erizó, viendo al moreno con amenaza. Y lanzó un zarpazo al hombre.
— ¡Maldito gato!—exclamó molesto, viendo como su mano comenzaba a sangrar por las afiladas garras del animal, los ojos del gato se clavaban en sus movimientos— ¡Bien, quédate!—dejó al animal en la cocina y los azules de éste vieron al moreno con satisfacción.
¡Genial lo que le faltaba! Tener un estúpido gato que tendría que cuidar ahora. A su mente vino un recuerdo de su familia, en algunas ocasiones su familia tenía trato con algún clan que se dedicaba a entrenar gatos ninja y parcialmente éstos animales rondaban en todo el Distrito Uchiha.
Regresó a la habitación dónde había estado los primeros días acostado y sintió irremediablemente el perfume de la joven. ¿Qué pasaba con él? Primero el haber ido a verla al hospital y ahora esto… definitivamente algo no iba bien, pero encontraba agradable la presencia de la muchacha pues no era una chiquilla loca que según juraba estar enamorada de él y prácticamente se dedicaba a hacer sus tareas sin decir alguna tontería.
Y luego a su mente regresó el abrazo que ambos Hyuuga compartieron, curiosamente un ardor en el estómago se había sembrado en él al verlos. Sin entender del todo por qué exactamente. La mirada que también le había dado Suigetsu tampoco le agradó, conocía a su compañero de equipo e irremediablemente se había visto interesado por la joven. También de manera sorprendente Karin no había hecho un escándalo al verla.
Algo tenía esa mujer que hacía que todos cambiaran su forma de ser… era curioso. En especial la sensación que ella le provocaba.
Juraba que la conocía de tiempo atrás, pero aunque quisiera recordar, su mente estaba en blanco, sólo recordaba haberla visto en la Academia acosando a Naruto.
Y hablando de ese idiota… sintió unas enormes ganas de ir y romperle la boca, pues también a su mente vino la imagen de la Hyuuga llorando dolorosamente sobre su pecho. Si lo pensaba bien, Hinata había sido la única que lo había abrazado con necesidad, y él le había permitido tocarlo.
Como si de un ente se tratara una voz muy conocida llegó para él.
¿Ya lo sabes Ototo-baka? Si estás a gusto, toma en cuenta las palabras de la familia enserio
No necesito que vengas a sermonearme nuevamente Itachi
No lo hago, simplemente he de decirte que esa chica… puede ayudarte a salir de esa oscuridad
No tengo intensiones de hacerlo y lo sabes perfectamente…
Quizás no ahora, sólo puedo decirte que ella… es la luz que necesitas en tu vida
Luego de su cabeza, la voz de su hermano desapareció dejándolo solo en el cuarto. Viendo la cama.
¿Qué significaba Hinata Hyuuga para él?
No estaba seguro del todo, pero iba a averiguarlo.
Aunque ignorando todo lo que se venía encima, un gran peligro amenazaba a todas las naciones Shinobi.
¡Y bien! 10,000 palabras. Wow es un nuevo record, estuvo largo éste capítulo pero podemos ver que Sasuke comienza a sentir una inquietud por Hinata, sus raros impulsos al querer verla y sobre todo entender sus movimientos. Itachi tiene razón, ella es la luz que necesita, me gustaría darle un giro a éste fic un poco dark pero la verdad no es lo mío.
Y apareció también Taka, en éste fic, no pienso poner a Karin como la loca enamorada de Sasuke, vimos que siente algo por él pero es más madura que Sakura al notar los movimientos del Uchiha.
:v Lo siento, no pude evitar poner la escena de Sakura toda loca de celos. Como siempre lo he dicho, ella es mi personaje de la serie menos favorita y la que menos quiero, así que bue… salió esto.
¡Oh, había olvidado comentarles! ¿Es buena idea que tome como referencia de la historia la Cuarta Guerra Mundial Shinobi? Vi que comienza sobre la Gran Alianza Shinobi vs. Akatsuki, también leí que Karin ayudó mucho durante la guerra y Sasuke revive a Orochimaru. Pensaba que si los acontecimientos se daban poco a poco igual que en la trama, se reviva al Sannin sin que sus intenciones de querer el cuerpo de Sasuke cambien, pero curiosamente al estar muerto reflexione sobre sus actos. No lo sé... sólo es una idea, pero me gustaría que me dieran sus opiniones al respecto.-
Quiero agradecer comentarios a:
•Jess, •Melania Uzumaki Uchiha •Fran. Sánchez • esther82 •wolf-enzeru •dagorfly
Y obviamente a todas las personas qué añadieron el fic a sus favoritos y follows. Enserio se los agradezco.
Chicas, si gustan seguirme en mi página de Facebook se los agradeceré muchísimo, generalmente ando compartiendo cosas de mi día a día y muchos memes que tienen que ver con la vida de un ficker. Les mando un abrazo y nos leemos en el próximo capítulo.
•.•.•
Les mando besos y abrazos en pergamino u
08/06/2017.
