El entrenador ilegal
Holly se inscribió en el torneo y de inmediato se dirigieron a la arena, pues iba a empezar en unos momentos. El anfitrión ya estaba introduciendo a los espectadores al evento para cuando llegaron, y los participantes fueron sorteados al azar.
-¿Qué hacemos si salimos de los primeros? Ni siquiera hemos hecho un plan- alegó Mikeas.
Priscilla y Holly se miraron las caras, tensos. El Lampent tenía razón, necesitaban prepararse.
-¡Brainy!- exclamó el anfitrión- Brainy, por favor pase al campo de batalla, usted será nuestro primer concursante.
-Jeje ¿Quién tiene un nombre tan tonto?- se burló Mikeas.
Pero luego se giró de vuelta hacia Holly, quien se había puesto más pálido de lo que ya era.
-¿Holly?
-Somos nosotros- indicó- me inscribí con un nombre falso.
Priscilla y Mikeas se quedaron mudos un instante.
-¿Brainy? Por favor acercarse al círculo de batalla o serás descalificado- lo apremió el anfitrión.
-¡¿Qué?! ¡¿Nosotros vamos primero?!- exclamó Mikeas.
-No importa, conozco tu forma de pelear, tú irás primero- le indicó Holly.
-¡Un momento, no puedo!- alegó el Lampent- ¡Tengo que prepararme! ¡No me puedes tirar así como así!
-¡¿Y qué quieres que ha…
-Yo iré- lo interrumpió Priscilla.
Con eso, ambos varones se giraron hacia la Haunter, quien echó a flotar hacia el campo de batalla. Holly espabiló luego de un segundo, y la siguió para presentarse.
-¡Espera, Pris! ¿Estarás bien?
-Sí, descuida.
-¿Pero no sería mejor si hacemos una estrategia o…
-No, estaré bien. Tú solo mira y haz como que me diriges, yo puedo sola con lo que venga.
Holly se sorprendió de su confianza, pero si podía ganar una sola pelea, les daría más tiempo para formar una estrategia de verdad. Solo pudo depositar sus esperanzas en ella y desearle suerte.
-Recuerda mantener tus ilusiones activadas, no queremos que nos descubran y nos descalifiquen- le indicó ella.
-Ah, claro.
Ambos se fueron a sus respectivos puestos, mientras que al otro lado de la arena aparecieron un muchacho no mucho más grande que la ilusión de Holly y un Slowpoke. Su pelaje rosa y su cara distraída lo hacían parecer un blanco fácil, pero Holly veía las desventajas que tenían contra ese sujeto.
-Pris, no te confíes, sus ataques psíquicos pueden hacerte mucho daño.
-Ah, verdad que los Slowpoke son psíquicos- musitó la Haunter.
-¡Comiencen el combate!- exclamó el árbitro.
-¡Jejeje! ¡Gracias por la ayuda, bobo!- exclamó el muchacho rival- ¡Slowpoke, usa Confusión!
-¡No puede ser! ¡Pris, esquí…
Pero antes de terminar esa frase, el Slowpoke cayó de lado, completamente dormido. Entonces Priscilla se giró hacia él, con una sonrisa confiada.
~¿Lo durmió?~ se preguntó Holly~ ¿Qué movimiento usó? Ni siquiera la vi.
Entonces ella le guiñó un ojo, se volvió hacia el Slowpoke y, para la sorpresa de Holly, una de sus garras desapareció, y volvió a aparecer cerca del Slowpoke, cerrada en un puño. La mano de Priscilla se movió rápido, y le mandó un fuerte combo en toda la cara. Luego su mano volvió a desaparecer para reaparecer cerca de ella. Aun así, el Slowpoke seguía dormido.
-¡No, Slowpoke!- exclamó el niño.
-Bien ¡Bien, Pris!- exclamó Holly.
Entonces la Haunter repitió su ataque, y con eso el Slowpoke terminó perdiendo. Cómo el árbitro se dio cuenta cuando pasó de dormido a fuera de combate, Holly no tuvo idea, supuso que era una habilidad especial que tenían los árbitros pokemon, pero no le importaba. Habían ganado, y más importante, Priscilla era muy fuerte.
-¡Slowpoke no puede continuar, la victoria es para Brainy y su Haunter!- exclamó el árbitro.
Ambos se reunieron y dejaron la arena rápido para que el siguiente combate tomara lugar. Detrás del público, Mikeas también se les acercó.
-¡Eso fue excelente, Pris!- le espetó- ¡Eres muy fuerte!
-Oh, vamos, solo fue un Slowpoke- dijo ella para restarle importancia.
-Aun así, usaste tus habilidades muy bien- apuntó Holly- me alegra tenerte de nuestro lado.
-¡Y a mí!- exclamó Mikeas.
-Jeje. Oh, solo me halagan para caerme bien. Pueden continuar haciéndolo.
-¡Lo hiciste genial!- exclamó Holly- ¡Eres fantástica! ¡Me encant…
Pero entonces se tapó la boca. Estuvo a punto de decir algo que no debía. Algo nervioso, miró a Priscilla, pero esta le restó importancia al asunto con una risita.
-En fin ¿No querían hacer una estrategia?- recordó ella.
-Ah, claro- Mikeas se llevó las manos a la cabeza, tenso- Ahora tenemos tiempo, pero no se me ocurre nada. Somos dos fantasmas, eso deja a nuestro equipo muy vulnerable.
Ambos miraron a Holly, quien respiró hondo para quitarse el rubor y comenzar a pensar.
-Es verdad, somos vulnerables por tipo- indicó- nos superan los siniestros y los de tierra, además de que debemos preocuparnos de otros fantasmas. Más encima, están las debilidades individuales de ambos.
-A mí no me afectan los ataques de tipo tierra- indicó Priscilla.
Holly y Mikeas se la quedaron mirando, desconcertados. Holly estuvo a punto de decir que ella era tipo veneno, y que por eso debían afectarle, pero entonces ella apuntó hacia el espacio debajo.
-Puedo flotar.
-¿Eh? Pero yo también floto, y a mí me afectan- alegó Mikeas.
-Pero tú no te puedes elevar más de unos centímetros del suelo- apuntó ella- en cambio yo…
Y para demostrarles lo que les decía, se elevó varios metros en el aire a gran velocidad, antes de bajar de nuevo.
-¡Es verdad, se me había olvidado!- saltó Holly.
-Vaya, tienes muchos trucos bajo la manga.
-Jeje. No, solo es mi habilidad. Aunque admito que es bastante útil.
-Sí que lo es- confirmó Holly.
-Oye ¿Entonces cómo deberíamos hacer nuestra estrategia?- le preguntó Mikeas- sabes que yo no tengo idea de estas cosas.
-Yo tampoco, solo sé que usar hipnosis antes de atacar suele ser efectivo- indicó Priscilla.
Holly meditó un poco más.
-Entonces usaste Hipnosis en ese Slowpoke ¿Qué otros movimientos tienes?
-Puño sombra, Bola sombra y Lengüetazo- indicó ella.
-Puño sombra es lo que usaste en tu pelea ¿No?- observó Mikeas.
-Sí, nunca falla.
-Entonces Bola sombra es tu ataque más fuerte- adivinó Holly- ¿Pero por qué tienes Lengüetazo?
-Mi entrenador dice que es bueno para causar parálisis- comentó ella- a mí me parece divertido ir langüeteando a todos, pero para ganar prefiero los otros movimientos.
-Bien, no son malos movimientos- observó Holly- Con eso debería bastar para este torneo.
-¡Bien!- exclamó Priscilla.
-¿Te vas formando una estrategia, Holly?- inquirió Mikeas.
-Me van surgiendo ideas, aunque todo dependerá de los enemigos que nos vayan tocando. Vamos, deberíamos ver las peleas para saber contra quiénes pelearemos más adelante.
-Buena idea- le espetó Priscilla- vamos.
Con eso, volvieron a la arena para perderse dentro del público. Los combates pokemon eran básicos, librados por entrenadores jóvenes que no sabían bien lo que hacían. Era de esperarse, la mayoría eran niños que sus padres habían llevado al parque de diversiones, aunque cómo esos niños estaban despiertos tan tarde era un misterio para Holly.
Ninguno de los pokemon se veía como una amenaza, hasta que llegaron al último combate; del lado izquierdo salió un Rhyhorn, un gran pokemon con cuerpo rocoso, con un peligroso cuerno sobre su nariz. Holly y su equipo se lo quedaron mirando un tanto amedrentados. Si les tocaba pelear contra algo así, no tendrían muchas posibilidades de ganar. Su entrenador era otro de los niños, pero se veía un poco más experimentado.
Del otro lado surgió un adolescente de ropas oscuras y largo pelo que le cubría gran parte de la cara. El joven envió su pokebola, y de esta salió un pokemon no mucho más alto que Holly, pero con una mirada más astuta y maliciosa que Priscilla. Era un Sneasel.
-Rhyhorn es de tipo roca y tierra- les indicó Holly a sus amigos para que entendieran más de la batalla- Sneasel es de tipo hielo y siniestro. Rhyhorn es débil a ataques de hielo, pero Sneasel es débil a ataques de roca. Están igualados en ese aspecto.
-¿Entonces quién crees que ganará?- inquirió Priscilla.
-Sneasel es muy rápido, pero si el Rhyhorn lo llega a tocar…
Pero no pudo terminar su línea de pensamiento, dado que en ese momento el árbitro dio inicio a la pelea, y ambos contrincantes se lanzaron el uno contra el otro.
-¡Rhyhorn, usa…- iba a decir el niño, pero el adolescente susurró una orden antes que él, muy despacio para que Holly alcanzara a oírla.
Entonces, el Sneasel desapareció, o eso es lo que creyeron los espectadores. En verdad se movía tan rápido que fue difícil seguirlo con la vista. De un momento a otro se encontró a un costado del Rhyhorn, cerró sus afiladas garras en un puño, y lo arrojó con toda su fuerza a las costillas de su oponente. Antes de que el golpe hiciera contacto, Holly advirtió que el brazo completo del Sneasel se volvía blanco azulado.
Entonces lo golpeó, y el impacto formó una nube de polvo fino y blanco, una escarcha. Al mismo tiempo, a pesar de que no consiguió mover al Rhyhorn, heló su costado con una gruesa capa de hielo. Con eso, el gran pokemon se hizo a un lado y comenzó a rodar por el suelo, retorciéndose de dolor y temblando de frío.
-¡Rhyhorn no puede continuar! ¡La victoria es para Sneasel!- exclamó el árbitro.
El niño regresó a su pokemon a la pokebola y se marchó llorando, mientras que el Sneasel regresó con su entrenador y ambos se chocaron las palmas.
Lampent y Priscilla se quedaron paralizados por la impresión que les dejó. Luego miraron a Holly, quien parecía meditar.
-¡Ese tipo es muy fuerte!- exclamó Mikeas- ¡¿Cómo le vamos a ganar a alguien así?!
Holly guardó silencio mientras meditaba. Mikeas lo tomó por los hombros para sacudirlo y sacarlo de su ensimismamiento, pero entonces Priscilla lo detuvo.
-Podemos ganarle- le aseguró- ¿Verdad, Holly?
El Kirlia finalmente asintió. Ya tenía una estrategia en mente, aunque no estaba muy seguro de si les serviría de verdad. La velocidad de ese Sneasel era increíble, tanto que podía desbaratar todos sus planes, pero si conseguían sobreponerse a eso, tendrían una oportunidad.
-Podemos ganar- aseguró al final- me gustaría haber visto otros de sus movimientos, pero con eso bastará. Creo que puedo formar una estrategia para vencerlo.
-¡Así se habla!- exclamó Priscilla.
Pero Holly no estaba tan seguro. Esperó que sus ideas dieran resultado.
El torneo contaba con un total inicial de 16 participantes, todos con un equipo de dos pokemon. En la primera ronda se podía usar solo un pokemon, pero para la segunda en adelante debían usarse ambos. Holly y sus compañeros se enfrentaron esta vez a un Drifloon, que Priscilla despachó sin problemas, y luego a un Skarmory. En cuanto este último apareció, Priscilla se preparó para pelear, pero Holly la cambió por Mikeas.
-¿Ah? ¿Por qué?- alegó ella.
-Porque no tienes ataques que le hagan mucho daño- le indicó él- y más importante, Mikeas tiene ventaja contra él.
Priscilla retrocedió hasta detrás de Holly, mientras que Mikeas avanzó. En el entretanto, Holly miró al entrenador del Sneasel. Este observaba todo con atención, justo como el Kirlia se temía. Su cambio dejaba en claro que Priscilla no tenía mucha variedad de ataques.
Como hicieron un cambio, Mikeas tuvo que prestarse para que le llegara un golpe del Skarmory, eran las reglas. Sin embargo, debía ser el mismo ataque que el entrenador oponente había dado para atacar a Priscilla, por lo que el Skarmory debió golpearlo con nada más que una Garra metal, que fue poco efectiva contra Mikeas.
-Ay- exclamó de todas formas.
-¡Vamos, Miki! ¡Tú puedes!- lo alentó Priscilla.
Esto pareció animarlo, y avivó la llama en su interior.
-Muy bien ¡Veamos qué te parece mi Pirotecnia!- exclamó el Lampent, listo para lanzarle una bola de fuego al Skarmory, pero Holly tenía otros planes.
-¡Fuego fatuo!- le ordenó.
-¿Eh?
Pero en eso, el Skarmory arrastró tierra desde el suelo y se la tiró a los ojos. Mikeas necesitó un momento para quitársela, pero necesitaba defenderse, por lo que tuvo que volver a una pose de combate incluso con sus ojos ardiendo.
-¡Ahora, fuego fatuo!- exclamó Holly.
-¡Está bien, está bien!
Mikeas veía un poco borroso, pero aún podía distinguir al Skarmory del resto, por lo que le apuntó y liberó varias lenguas de fuego fantasmal, las cuales viajaron lentas pero seguras por el aire, rodearon al contrincante y lo envolvieron en una capa de calor que lo quemó lentamente.
-¡Ahora, Pirotecnia!- mandó Holly.
El Skarmory volvió a atacar con sus garras metálicas, que le hicieron daño a Mikeas, pero no lo suficiente para dejarlo fuera de combate. De hecho, resultaron más débiles que la primera vez, pero Mikeas no le dio muchas vueltas. Este volvió a apuntarle y disparó. Su bola de fuego se desvió sin querer y fue disparada a los pies del ave en vez de su pecho, pero las brasas le salpicaron de todas formas, y cuando Mikeas lo miró mejor, notó que todo su cuerpo estaba envuelto en una pequeña capa de fuego, que lo debilitaba rápidamente.
~Ay, creo que Holly es un mejor entrenador que Laura~ pensó Mikeas, algo molesto.
El Skarmory intentó volver a atacar, pero estaba tan debilitado que no duró otra ronda. Mikeas terminó ganando, y con eso pasaron a la tercera fase, las semifinales.
-¡Muy bien, equipo!- exclamó Holly.
-¡Así se hace, Miki!- le espetó Priscilla, cuando el Lampent volvió. La Hanter quiso darle unas palmaditas en el plato que tenía sobre su cabeza, pero al acercar su mano, advirtió un intenso calor, por lo que se contuvo.
Por su parte, Mikeas se la quedó mirando con agrado.
-¿Te gustó mi pelea?- se extrañó.
-¡Claro, le diste su merecido!
Mikeas se sonrojó, y tímido, desvió la mirada.
-Tú también estuviste muy bien. Creo que eres más fuerte que yo, pero me gustaría echar un combate amistoso en otro momento, si quieres.
-¡Oh, claro! Sería fantástico.
Mikeas asintió, sin poder decir más. Holly se detuvo y se lo quedó mirando con repudio, pues era demasiado inteligente y conocía bien a ese Lampent; a Mikeas no le gustaba pelear, prefería jugar a pillarse u organizar juegos de mesa, pero nunca sacaba a colación echar combates con sus amigos. La razón de que se lo ofreciera a Priscilla era obvia.
Pero en ese momento no iba a ponerse a pelear con él, así que lo dejó de lado para concentrarse en su próxima pelea.
Para cuando llegó el turno del entrenador emo, este no sacó a su Sneasel, sino que a otro pokemon; un elegante y altanero Glaceon, quien acabó con sus dos contrincantes con bonitos ataques de hielo. Al momento de ganar, el joven emo se giró hacia Holly, quien en ese momento se encontraba entre el público, y le dedicó una sonrisa calmada, como si supiera que al final se enfrentarían ellos dos y que él iba a ganar.
La siguiente ronda fue la más fácil para el equipo de Holly, puesto que el equipo contrincante estaba formado por dos pokemon de tipo normal, sin otros tipos de movimientos que normal y lucha. No pudieron hacer nada contra los fantasmas, y terminaron rindiéndose antes de tiempo.
Seguidamente el chico emo peleó contra un equipo de tipo planta, que arrasó de dos movimientos. Eso dio paso a la última pelea, la final entre Holly y el chico.
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El público estaba animado, pero también algo cansado, y querían que todo terminara rápido. El chico emo estaba dispuesto a consentirlos, y sacó a su Glaceon primero.
-Mikeas- le espetó.
-¿Yo?- se extrañó él.
-Sí, tú. Ahora ve. Tal y como te dije.
Mikeas recordó algunas palabras de Holly entre la segunda y la tercera ronda, y asintió. Aun así, el Kirlia lo guiaría a través de la pelea, por lo que solo necesitaba concentrarse en ganarle a su adversario.
Se plantó frente al Glaceon, listo para pelear. Este lo miró con soberbia, como si supiera que fuese a ganar. Mikeas se molestó, y comenzó a calentar la llama en su interior.
-¡Comiencen!- exclamó el árbitro.
-¡Glaceon, usa Mordisco!- exclamo el joven emo.
-¡Rayo confuso!- ordenó Holly.
El Glaceon corrió hacia el Lampent, listo para morderlo con todas sus fuerzas, pero este le lanzó una bola de luz que viajó erráticamente por el aire y, tras llamar su atención con su extraña forma de moverse, confundió al Glaceon. Este terminó cayendo de cara al piso con fuerza.
-¡Ahora, Fuego fatuo!- mandó Holly.
Mikeas lanzó sus llamas fantasmales, justo cuando el contrincante se espabilaba para cumplir las siguientes órdenes de su amo, quien le exigía continuar con Mordisco. El Glaceon volvió a acercarse a Mikeas a toda velocidad, pero en su carrera, las llamas lo atraparon y lo envolvieron con una capa de fuego que le fue quemando poco a poco. Aun así, el pokemon ignoró el dolor y se lanzó contra Mikeas para morderle la cara con toda la fuerza de sus fauces, hasta que este consiguió zafarse.
El Lampent se sobó, adolorido, pero el Glaceon tampoco se encontraba muy bien. Tal y como Holly esperaba, el dolor de las quemaduras le restaban fuerza al enemigo, y volvían sus ataques más débiles.
-¡Muy bien, ahora usa Pirotecnia!- exclamó.
Mikeas aún sentía dolor, pero sabía que todo acabaría mucho más rápido si lo ignoraba de momento y se concentraba en atacar. Así, se giró hacia el Glaceon con una bola de fuego lista en su boca.
-¡Esquívalo!- exclamó el entrenador del otro lado.
Pero el Glaceon seguía confundido, y solo consiguió tropezarse y caer de cara otra vez. Con eso, el ataque de Mikeas le dio de lleno en el costado, y su cuerpo helado sufrió un estallido de altas temperaturas, dejándolo inconsciente.
-¡Glaceon no puede continuar!- indicó el anunciador.
El entrenador emo regresó al Glaceon a su pokebola y sacó a Sneasel, quien sonreía con emoción, listo para despachar a quien hubiera derrotado al Glaceon.
-¿Miki? ¿Puedes continuar?- quiso saber Priscilla.
El Lampent se dio la vuelta, contento.
-¡Descuida, estoy bien! Ya verás cómo le ganaré también a este de aquí- se vanaglorió.
-Ten cuidado, es mucho más rápido que tú- le espetó Holly.
-Claro, claro.
El árbitro esperó a que ambos pokemon estuvieran listos para continuar, y dio inicio a la segunda ronda.
-¡Comiencen!- exclamó.
Mikeas se preparó, ardiendo por dentro. Holly tomó aire para dar una orden.
-¡Fuego fatu…
Pero antes de terminar, Mikeas se desplomó sobre el suelo.
Todo sucedió tan rápido que los espectadores se quedaron paralizados, mirando al campo de batalla. Holly y Priscilla también se helaron, sin entender lo que había sucedido. El Kirlia entonces se fijó en el Sneasel, quien había reaparecido detrás de Mikeas. Había sido solo un instante, pero consiguió derrotar a Mikeas con un solo golpe.
-¡Lampent no puede continuar!- exclamó el árbitro.
Holly y Priscilla se miraron, confundidos. Luego Holly comprendió que él debía regresar a Mikeas consigo. Por supuesto, no tenía pokebolas, porque él también era un pokemon, por lo que entró en el campo de batalla y cargó a Mikeas, con ayuda de Priscilla.
Mientras pasaban junto al Sneasel, Holly notó que este no le quitaba los ojos de encima, como si lo analizara. Su mirada de asesino le amedrentó, pero sabía que no le haría nada enfrente de tanta gente, por lo que regresó a su lado de la arena, y luego de dejar a Mikeas echado a un costado, Priscilla se adelantó.
Los últimos contrincantes de esa noche tomaron posiciones, listos para acabar con todo eso. Priscilla y Holly habían visto lo rápido que podía ser ese Sneasel, estaba a otro nivel del Glaceon. Necesitarían una excelente estrategia para derrotarlo, y aun con eso les sería difícil.
-¡Comiencen!- exclamó el árbitro.
El Sneasel no esperó la orden de su entrenador, simplemente se lanzó hacia Priscilla, desapareció en su carrera y volvió a aparecer en un costado. A pesar de conseguir verlo esa vez, la Haunter fue incapaz de evitar su golpe, y recibió su finta de lleno.
-¡Ahora!- exclamó Holly.
Priscilla ignoró el dolor, se antepuso al golpe del Sneasel, y le lanzó rayos hipnóticos desde sus ojos. El Sneasel intentó esquivarlo, pero lo hizo muy tarde, y pronto se encontró dormido. Priscilla había conseguido detenerlo por unos momentos, pero necesitaban apurarse.
-¡Atácalo con todo! ¡Bola sombra!- exclamó Holly.
-¡No! ¡Sneasel, despierta!- saltó el entrenador emo.
Priscilla formó una bola fantasmal de un tamaño decente y la arrojó con fuerza hacia el Sneasel, quien cayó al suelo, pero no se vio muy afectado. Priscilla entonces arrojó una segunda bola de tinieblas, y con esta, el pokemon de hielo comenzó a verse afectado. Pequeñas heridas surgieron en su piel oscura, así como una expresión de dolor.
-¡Continua, Pris!- exclamaba Holly, pues él sabía que no tenían mucho tiempo.
Priscilla formó una tercera Bola sombra, pero entonces el Sneasel despertó, y antes que la bola le llegara, saltó y la esquivó.
-¡No!- dejó escapar Holly.
El Sneasel entonces se arrojó de nuevo contra Priscilla, la cual no pudo defenderse, y terminó sucumbiendo ante los ataques efectivos del contrincante.
-¡Haunter no puede continuar!- exclamó el árbitro- ¡La victoria es para joven emo!
El público dio aplausos y vítores, y se acercaron al campeón para felicitarlo. Mientras tanto, Holly echó a correr hacia Priscilla y la tomó en brazos. Solo estaba fuera de combate, no tenía más que unos moretones en los costados, nada exagerado para un pokemon, pero verla lastimada lo hacía sentir responsable.
-Pris…- la llamaba- Pris ¿Puedes oírme? Pris, por favor, di algo.
La Haunter abrió un poco los ojos, pero volvió a cerrarlos casi de inmediato. Holly se obligó a calmarse, Priscilla estaría bien, él lo sabía, solo necesitaba descansar. Tenía que llevarla a ella y a Mikeas fuera él solo, tenía que hacerlo antes de que la gente lo mirara mucho y se diera cuenta de su disfraz.
Pero en ese momento, una exclamación general lo alertó a su alrededor. Holly miró hacia arriba, y se encontró con todo el público y los entrenadores mirándolo a él, atónitos.
-¿Qué? ¿Qué pasó?- alegó el Kirlia.
Percibía la misma emoción que veía: sorpresa, por lo que sus poderes no le eran de mucha ayuda en ese momento ¿Por qué todos lo miraban como si fuera un monstruo?
Finalmente un niño lo apuntó con una mano, anonadado.
-¡Es un pokemon!- exclamó.
Entonces Holly comprendió la sorpresa general; en su preocupación, la ilusión se había desvanecido. Se miró el cuerpo y confirmó sus sospechas, la gente lo veía tal y como era.
-¡¿Qué es esto?! ¡Es inaudito!- saltó el árbitro- ¡¿Un pokemon entrenando a otros pokemon?!
Holly comprendió que estaba en problemas, por lo que usó sus poderes una última vez para crear ilusiones borrosas de sí mismo, varias, por todos lados, haciendo todo tipo de tonterías. La gente alrededor se confundió, momento que él aprovechó para tomar a Priscilla en brazos y correr a toda velocidad. Para su fortuna, los Haunter estaban hechos principalmente de gas, por lo que no le fue difícil cargarla. Mikeas era mucho más pesado, pero con un buen esfuerzo se lo echó al hombro y cargó con ambos.
~¡Esto es entrenamiento para cuando sea un Gallade!~ se dijo, aunque dudaba que sus frágiles piernas y brazos resistieran hasta perder a la gente.
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Para su fortuna, nadie lo persiguió más de unos metros, y lo dejaron perderse en la oscuridad de la noche. Holly llevó a sus amigos a un lugar entre dos arbustos y un árbol, escondido del resto de la calle y del parque de diversiones, y ahí se quedó para descansar. Había corrido una distancia corta, pero estaba agotadísimo.
En ese momento miró a sus amigos, abatidos por los golpes, luego al cielo nocturno y se sintió horrible y estúpido. Los había llevado a ambos a esforzarse tanto, y al final no habían conseguido nada. Peor aun, no habían ganado la piedra alba. Holly había ansiado tocarla esa misma noche con tantas ganas que retirarse con su cuerpo de Kirlia se sentía como si hubiera perdido algo de sí mismo.
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Por favor, de verdad me interesan sus comentarios.
