Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Duty Before Honor pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.
Advertencias:
Clasificación: M
El deber antes que el honor
Capítulo 7: En el que todo el mundo permanece sobrio
¿Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar,
Cuando amas a alguien que vas a perder,
Podría ser peor?
Sakura podía contar el número de pesadillas que había tenido con una sola mano. Por supuesto, no contaba las que eran medio perturbadoras o sueños desconcertantes, ya que eran algo regular gracias a su trabajo.
Las verdaderas pesadillas, las que le atrapaban dentro de su propia mente como si fuera uno de los peores genjutsu eran raras. No era frecuente que un sueño fuera tan malo que se viera obligada a despertar con un resuello y con un tirón. La primera vez que había despertado con tal miedo apretándole el corazón había sido poco después de que Naruto dejara Konoha, cuando su estúpido subconsciente había apuntado que no debía sorprenderse si nunca veía de nuevo a sus amigos. Al menos no vivos.
La segunda ocasión había sucedido la noche anterior a su segundo examen chuunin. Había quedado lo suficientemente traumada por el primer examen que estaba temiendo pasarlo de nuevo. Había soñado que sus compañeros de equipo le habían abandonado en el Bosque de la Muerte mientras árboles que parecían serpientes intentaban asfixiarla hasta la muerte y que Kakashi y Tsunade sólo la observaban, chasqueando la lengua y sacudiendo la cabeza con decepción.
Aunque el examen había sido completamente contrario a su visión. Chouji e Ino no eran malos compañeros cuando no estaban siendo neuróticos, y cuando no había un extraño y pálido hombre serpiente deseoso de morder el cuello de alguien. Tampoco cuando no había otras aldeas escondidas intentando un golpe de Estado para derrocar a Konoha o asesinar al Hokage.
Así que, con todo, fue un gran éxito.
Y no había necesitado preocuparse sobre Kakashi criticando su actuación. Ni siquiera se había presentado. En el momento ella lo había resentido, estaba herida de que él no mostrara interés en su progreso porque ella no era hombre o estaba lo suficientemente loca.
Sin embargo, el resentimiento se había desvanecido cuando descubrió que había estado fuera en una misión rango S. Y eso se vio confirmado cuando apareció unos días después de su graduación en el hospital con un brazo roto y un hombro herido. Él había pedido un médico en específico: una chuunin que respondía al nombre de Haruno Sakura.
Nadie le había dicho que ella había pasado. Él simplemente lo había sumido.
Eso era casi mejor que verlo en la ceremonia.
(Aunque ambos estaban de acuerdo en que él hubiera estado en graves problemas si resultaba que ella no había pasado.)
La tercer pesadilla que había soportado había sido poco después de su pelea con Sasori. Había estado cerca de la muerte antes, pero nunca tan cerca. Nunca había sido apuñalada tan profundo antes. Nunca había sentido el frío y adormecedor agarre de la muerte sobre ella antes. Pero lo que le había asustado más sobre la experiencia de la casi muerte era que no le había importado. Sólo podía sentir aceptación… porque eso era lo más sencillo.
Sakura no quería volverse a sentir de esa forma, y una más que real y vivida pesadilla había sido suficiente para cimentar esa creencia. Se había despertado llorando y sudando y rogando a una habitación vacía no perder su vida mientras fuera tan débil como para importarle. No ahora, no después.
Pero la cuarta ocasión en que Sakura se levantó del mundo de los sueños con un jalón y casi ahogándose, se encontró así misma viendo una pared de ramas empapadas. Las imágenes de su pesadilla seguían todavía ardiendo en su mente. Sensaciones de manos ávidas manoseando su cuerpo, abusándolo, tomando más de lo que ella podía dar –voluntariamente o no, seguían bombardeándola. No podía decir si el hombre sobre ella era Kakashi o Matsura… pero en el momento que escuchó el sonido del raikiri cortando en el aire, se había levantado con el corazón latiéndole con fuerza y con el trino de un ave todavía en su oído.
Le tomó un momento darse cuenta de que simplemente era por el coro del amanecer. El bosque era ensordecedor a primera hora de la mañana. Estúpidas aves…
Forzándose a relajarse y tomar profundas inhalaciones, Sakura volvió a recargarse contra las piedras, abrazándose con los brazos. El sol no se había alzado todavía, pero había suficiente luz filtrándose por los huecos entre los troncos como para permitirle ver que Kakashi ya no estaba estirado sobre el suelo. Giró la cabeza y lo vio sentado junto a ella, parecía que estaba tan derrotado, rígido e infeliz como ella. El calor de su brazo presionaba contra el de ella.
Sakura no podía pensar en algo qué decir. Ni siquiera 'buenos días' sonaba apropiado en su cabeza en estos momentos.
—Entonces…—Kakashi comenzó, su voz rasposa como si fuera la primera vez que la usaba ese día. —Eso fue un espasmo mioclónico o una más que fea pesadilla.
— ¿Quién es un idiota mioclónico?—Sakura graznó, tallándose los ojos. Sabía que no era exactamente la misión de la belleza por la mañana, así que hizo lo mejor para ocultarse de Kakashi. —Oh demonios, ¿Me quedé dormida en mi vigilancia?
—Seguro que lo hiciste. —Kakashi gruñó y se estiró, haciendo que Sakura se agachara para salirse del camino de su brazo. —No tuve el corazón para despertarte.
Esto venía de un hombre que tenía como tradición usar una sartén y una cuchara para despertar al Equipo Siete durante sus misiones rango D. Consideración no era una palabra frecuentemente usada en el vocabulario de Kakashi, pero tal vez sentía que la falta de sueño de Sakura sería más problemática que otra cosa.
Diablos… ¿Podría dejar de exhibirse en esta misión? Gruñendo, Sakura gateó fuera de su refugio y salió al bosque abierto donde la mañana pronto le golpeó de lleno en la cara. El aire olía tan terroso y húmedo que no pudo evitar toser. Sus pulmones eran pulmones campesinos, nacidos y criados, pero no podía negar que olía bien. Era un cambio despertar y oler esto que el hedor del jabón químico que salía de la lavandería frente a su departamento.
Estaba dirigiéndose hacia el río cuando Kakashi emergió del refugio detrás de ella, quitando largos cabellos húmedos que estaban pegados a su kunai, Luego de echarse un poco de agua fría sobre la cara y un poco más sobre el cabello para aplacarlo, se dio la vuelta para encararlo viéndole de manera incrédula. — ¿Qué? —Gruñó.
— ¿No podías haber esperado a que llegáramos a casa? —Preguntó apaciblemente, indicando su nuevo corte de cabello.
Sakura sacudió su cabeza. —Estorba mucho. —Y le seguía recordando la misión…
Kakashi se encogió de hombros. —De acuerdo. —Él devolvió el kunai de vuelta a su funda. —Te queda mejor corto de cualquier forma. Te hace lucir más sofisticada.
Sakura no estaba segura de si eso era un halago. Había buscado algo bonito y que le hiciera ver aventurera. — ¿Sofisticada como un kimono usado por un noble o, sofisticada como…?
Él se le quedó viendo, su ojo visible apenas abierto con una pasividad enloquecedora mientras su pulgar se posaba en la anilla del kunai enfundado. —Luces como una mujer.
Ella se giró abruptamente y comenzó a echarse agua de nuevo en la cara en un intento de matar su sonrojo. Estaba comenzando a darse cuenta que se había sonrojado más veces en las últimas veinticuatro horas que en los pasados dos años –y la causa de la mayoría de ellos estaba de pie detrás de ella, bostezando y haciendo crujir su cuello en alto ¿Qué decías a ese tipo de comentarios de cualquier forma? ¿'Gracias, tú luces como un hombre'?
No era como si él estuviera coqueteando, porque sabía que Hatake Kakashi era incapaz de llevar a cabo algo como eso. En todos los años que llevaba conociéndolo, nunca había escuchado que él le hiciera comentarios juguetones o sugestivos a alguna mujer. Por supuesto, en todos esos años de conocerlo, no había mostrado mucho interés en el otro sexo.
Naruto y Sasuke habían tomado esto como una nueva apuesta para ver de cual lado bateaba el ninja que copia. Naruto estaba firme y decía que era hetero. Sasuke era demasiado cínico como para aceptarlo y estaba seguro de que era gay. (A lo que Naruto había respondido '¿Por qué? ¿Porque es muy parecido a ti?' y que había sido respondido con un sonoro puñetazo.)
Incluso aunque Sakura no sabía involucrado en su pequeña apuesta (porque ya bastaba con la apuesta de los dientes), había asumido en privado que simplemente era asexual. Que tal vez las únicas cosas que le interesaban eran los libros. Las mujeres desnudas no le excitaban. Los hombres desnudos no le excitaban. Pero demonios, si le daban un libro Icha Icha, estaría luchando para quitar sus ojos de encima.
Así que a menos que tuvieras literatura erótica impresa en la piel, Hatake Kakashi no iba a mostrar interés alguno en ti. Seguro había besado a Sakura por el bien de la misión, pero probablemente no había significado algo. Incluso ahora con ese extraño comentario, era más como una observación pasiva que un halago actual. Probablemente se giraría hacia una seta venenosa y le diría de la misma forma: 'Luces un poco venenoso.'
Y lo que era peor, la seta no se sonrojaría así y no gastaría todo el día agonizando sobre el significado detrás de esas simples palabras mientras que el hombre en cuestión seguía haciendo lo suyo. Aunque Sakura no le culparía si lo hiciera. Kakashi tenía ese efecto en la gente. Tenía ese efecto en ella.
Estaba hundiendo su pie adolorido dentro del agua para relajarlo cuando Kakashi se arrodilló junto a ella. Sakura miró justo a tiempo para verlo quitarse los guantes y máscara para tomar agua entre sus manos para echarla sobre su rostro y beber un poco. Esta era la cuarta vez que se había quitado la máscara durante esta misión.
O Kakashi estaba poniéndose horriblemente cómodo con su presencia o…
— ¿Todavía estás drogado? —Preguntó abruptamente.
Kakashi volvió a ponerse la máscara mientras se giraba a verla, un ojo cerrado y el otro apenas abierto y ligeramente perturbado. — ¿Mm?
Bien, cual fuera la razón, Sakura decidió no continuar con el tema. Traer su atención al asunto sólo haría que él volviera a cerrarse, y honestamente, no era como si se estuviera quejando. Sacudiendo la cabeza, continuó jugando con el pie dentro del agua, sus pensamientos ya vagando a los eventos de la noche.
Kakashi suspiró y se sentó con las piernas cruzadas y su peso puesto sobre sus manos. Una muñeca dio un crujido audible y Sakura no evitó reírse de manera disimulada. —Tus articulaciones suenan a que necesitan algo de aceite, sensei. —Se burló.
—Estás celosa porque no crujen tan alto como las mías. —Respondió ligeramente.
Sakura se sentó y comenzó a girar la muñeca hasta que hizo un impresionante y sonoro crujido. Miró triunfante a Kakashi que permaneció inmóvil. En respuesta, él se encogió un hombro, emitiendo un pop y un crujido.
Para no quedarse atrás, Sakura sacó el pie del agua y dobló los dedos hasta que todos crujieron de manera simultánea, sonando como un montón de ramitas tronándose al unísono. Kakashi contratacó con al menos cinco articulaciones crujiendo en sus brazos.
Continuaron moviéndose y haciendo crujir sus articulaciones por un rato hasta que eventualmente se quedaron sin más, aunque Sakura todavía tenía dos nudillos. —De acuerdo. —Suspiró, alzando la mano. —Ganaste.
Ella le sonrió. —No me asombra que Gai-Sensei continúe llevándote la ventaja. Te rindes muy fácil. —Le dijo.
—Saber cuándo renunciar es el sello de un jugador inteligente. —Kakashi respondió. —La pelea no siempre vale la pena el esfuerzo.
La sonrisa de Sakura murió un poquito. Había buscado en la cara enmascarada de Kakashi alguna señal de que había algo más aparte de eso pero su cara estaba viendo hacia otro lado ¿Estaba implicando que debió haberse rendido ayer? ¿Antes de que las cosas fueran más lejos? ¿O era otro inocente y ególatra comentario acompañado con su usual despreocupación?
Supo la respuesta cuando él sacó un kunai de la funda en su cadera y se lo tendió. Había hecho un sello con una sola mano casi con pereza, y el metal en las manos de Sakura de pronto se infló y tomó la forma de un delicado jarrón azul y dorado.
Sakura se quedó viendo al motivo grabado alrededor del gallo, trazando las líneas con sus dedos.
Kakashi se levantó con un gruñido. —Espero que esta cosa lo valga. —Dijo bruscamente mientras caminaba en dirección al refugio que ella había construido y comenzaba a desarmarlo. Sakura le observó aprehensivamente antes de devolver su atención al jarrón.
Esta reliquia probablemente valía una fortuna. Podía tomarlo, huir, venderlo y retirarse felizmente a la edad de diecisiete, sin tener que preocuparse por dinero otra vez. Ni siquiera sus hijos o nietos tendrían que preocuparse por el dinero si el jarrón terminaba con ella.
Pero al final del día, era sólo arcilla ¿De verdad valía lo que había perdido?
Maldito Kakashi…
Sakura se puso en pie con cuidado, poniendo el jarrón contra su pecho mientras observaba a Kakashi golpeando los troncos y los ponía en una pina horizontal. No era enteramente necesario, pero al menos si alguien venía a este pequeño espacio no pensaría inmediatamente que había existido un refugio ahí. Sakura observó a Kakashi agacharse y tomar el parche que ella le había quitado en la noche.
—No es lo que piensas. —Dijo, casi en mucho silencio como para esperar que él la había escuchado.
Él se giró para verla, medio interesado en lo que decía, jalando las tiras de cuero del parche detrás de su cabeza. — ¿Mm? —Preguntó.
Sakura tragó con fuerza. —Matsura no…—Su voz se rompió y ella lo intentó de nuevo. —No la tomó… sigo siendo virgen.
Kakashi parpadeó con lentitud mientras sus manos caían a sus costados. Él parecía pensar en la admisión por un momento o dos antes de caminar hacia ella y alzar la mano sobre su cabello empapado para despeinarla. —No creo que importa si fue de una manera u otra. —Dijo eventualmente, inclinándose ligeramente para llegar a su nivel. —Tal vez él no tomó tu virginidad, pero tomó tu inocencia. Aun así te hizo llorar.
Sakura retrocedió con rapidez, haciendo que su mano se deslizara fuera de su cabeza. Ella le dio una mirada fiera. — ¿En qué momento lloré?
Kakashi se enderezó, las manos dentro de sus bolsillos. —En la noche. Mientras dormías.
Incapaz de responder algo, Sakura miró con fuerza el suelo.
—No es nada por lo cual avergonzarse. —Kakashi le dijo con amabilidad.
Este tipo de conversación no hacía nada para la estoica y confidente imagen que estaba tratando de evocar. En lugar de ello, sus suaves palabras le querían hacer llorar de nuevo. La última cosa que Sakura quería hacer es llorar en frente de este hombre… pero claramente ya lo había hecho en la noche. —Nada por lo cual avergonzarse…—Repitió. —Es fácil para ti decirlo. Te apuesto a que nunca has llorado una sola vez en tu vida.
—Crees… —Kakashi respondió con orgullo, mirando al suelo. —Pero de hecho lloré un montón cuando tenía tu edad. Cada vez que me golpeaba el pie… siempre que me cortaba mientras me afeitaba… tú sabes, ese tipo de cosas.
Sakura le dio una increíble mirada perturbada.
—Bueno, estaba borracho la mayoría del tiempo. —Kakashi concedió.
Ah… ¿Entonces no había bromeado?
—No te preocupes por ello, Sakura. —Dijo, moviéndose y dejándola atrás. Ella atrapó el olor de la tierra y de la savia de árbol a su paso y se dio cuenta de que ella olía exactamente igual. Cuando él llegó a la orilla del río le miró expectante. — ¿Vienes?
Él se paró en la superficie agitada del río y luego comenzó a recorrer su corriente. Sakura hizo lo mismo luego de un momento y trotó para alcanzarlo. — ¿De verdad lloré mientras dormía? —Preguntó, torciendo el gesto con horror. Nunca lo había hecho antes –o al menos no que supiera.
—Fue lo que me despertó. —Le dijo con alegría. —Eso y el hecho de que estabas nombrándome. En otro contexto hubiera sido halagador, pero estoy muy seguro de que no era ese tipo de sueño.
Sakura casi se hundía en el río por la impresión. No podía creer que acabara de decir eso. No podía creer que hablara dormida. Normalmente el sonido de su voz la despertaba instantáneamente… pero obviamente las pesadillas tenían un poder sobre ella más grande que los sueños usuales. —Obviamente no te molestaste en despertarme. —Apuntó.
—Cada vez que lo intentaba, me golpeabas. —Kakashi dijo con un poco de tristeza. —Debajo de mi camiseta estoy completamente negro y azul, sabes.
Era mejor si Sakura intentaba no imaginar qué había debajo de esa camiseta. Sólo le haría sentir calor e incomodidad. —Lo siento. —Murmuró.
Él se encogió de hombros. —Si alguien pregunta, Matsura lo hizo.
— ¿No quieres que nadie sepa que fuiste golpeado por una niñita inconsciente, huh? —Adivinó sin emoción alguna.
—No estoy seguro de que poca reputación pueda soportar ese tipo de golpe. —Admitió.
Sakura resopló. —Tú ciertamente no.
Kakashi le dio una mirada de fastidio. — ¿Recuerdas ese tiempo en que-?
— ¿Solía idolatrarte y respetarte? —Terminó. —Seguro. Fue entre los diez minutos desde que escuché tu nombre y ver que caíste en la estúpida broma con el borrador de Naruto.
Él parecía cabizbajo. — ¿Los perdí rápido, huh? —Suspiró.
—Bueno…—Sakura inclinó la cabeza. —Pensamos que eras algo cool luego de que conocimos a Gai-Sensei. Pero sabes, cualquiera luce cool a un lado de ese tipo…
Kakashi no estaba animado por esto.
Sakura apretó los labios y esperó a que él dijera algo. Cuando no lo hizo, ella abrazó el jarrón y dijo: —Lamento haberte golpeado en la noche. Y por drogarte. Y por hacer que terminaras lleno de polvo y cemento. Y por hacerte dormir en el suelo del bosque con dolor de cabeza.
Entonces hubo una larga pausa antes de que él respondiera. —Lamento haberte hecho llorar.
Ella palideció. —Oye, tú no eres responsable de-
Él le dio una mirada que no podía definir. El tipo que decía 'sí, bueno'. —Hablabas dormida, Sakura. —Él se dio la vuelta en aquel camino de agua que era el río. —Si hay una cosa que te rompa más el corazón que ver a alguien que te importe llorar, es ser la causa de ese llanto.
Era un bonito sentimiento, pero la mente de Sakura estaba pensando en una palabra en particular.
¿Le importaba?
— ¿Te importo? —Susurró, manteniendo los ojos firmes en el camino frente a ellos, así como Kakashi estaba haciendo.
—Me importan todos ustedes, Sakura. Por Naruto y Sasuke. Son una familia para mí. —Suspiró. —Y sabes que si hay algo que te preocupe a ti… en serio… no dudes en decirme que no es de mi incumbencia y que te deje sola. No sé sobre ti, pero yo odio cuando la gente ve que estoy triste y no deja de preguntarme qué sucede o si quiero hablar de ello.
¿Kakashi se sentía triste?
— ¿Y si quiero hablar de ello? —Preguntó temerosa.
Él le dirigió una mirada por la esquina de su ojo. — ¿Quieres hablar de ello? —Preguntó en silencio.
Sakura chupó su labio inferior. —No… quiero decir… no lo sé. Creo que es muy pronto. —Y con toda honestidad, no creía tener el coraje de hablar con Kakashi de ese tipo de cosas. ¿Pero si no era con él, a quién más podría decirle?
No sería capaz de decirle a su madre. Incluso si le permitieran hablar sobre la misión con ella, Sakura no podría. Sólo haría que su madre se preocupara, y en últimas terminaría con ella firmando su renuncia como ninja amenazada por su padre. La única razón porque sus padres le habían dejado convertirse en kunoichi en primer lugar fue porque ella les había jurado que ese tipo de misiones eran arcaicas y ya no sucedían.
Tenía que decirle a Tsunade. El reporte lo requeriría. Y aunque Sakura admiraba mucho a la mujer y confiaba en ella implícitamente, era difícil abrirse con ella sobre tales cosas. Podía vomitarle todo a Tsunade, y la respuesta más compasiva que podría darle sería una ceja arqueada y un suave 'Hm'. Si se estaba sintiendo de buenas. No era mujer en la que podía confiar en esos asuntos.
¿Y quién más estaba? ¿Naruto? Se sentiría muy incómodo por escuchar esas cosas. Intentaría ofrecer algún tipo de condolencia y compasión, pero en últimas no entendería y sólo se enojaría. Decirle a Sasuke ni siquiera estaba contemplado. No a menos que quisiera que se le quedara viendo de manera incrédula y le dijera que dejara de dar pena por algo que no valía la pena.
Pero no era como si Sakura quisiera que le tuvieran compasión. Sólo quería hablar con alguien que le pudiera entender… alguien que no hiciera un escándalo de la situación ni que le dijera que se aguantara. Y francamente, la única persona que estaba muy de cerca de cumplir esos requisitos estaba caminando justo a un lado suyo.
¿Tal vez debería mantenerlo todo para sí misma? No todas las cargas debían ser compartidas. Tal vez en algún momento sería capaz de caminar cinco pasos sin tener asquerosos flashbacks acerca de ser violada por el hombre más repulsivo que existía. Se sentía duro ahora mismo porque la herida de su pecho seguía relativamente fresca, ¿Tal vez si esperaba algunas noches más…?
Sakura observó embobada el agua corriendo debajo de ella. — ¿Se supone que se sienta así de mal…?—Le preguntó en silencio.
Kakashi supo a qué se refería inmediatamente. —Me sorprendería si no fuera así.
Eso fue todo lo que dijeron del tema. No hablaron tampoco más allá de eso, además de las ocasionales pausas para descansar y luego intentar calcular su posición exacta. Estuvieron de acuerdo en que el río estaba curveándose gradualmente al este, hacia el sol de la mañana. Hacia Konoha. Y hubieran seguido ese camino si no hubiera sido por la repentina explosión de chakra en la distancia que les obligó a detenerse.
— ¿Sentiste eso? —Preguntó Sakura, aunque sabía perfectamente bien que lo había hecho.
Kakashi se rascó la nuca, mirando hacia los árboles detrás de ellos. —Mm…—Murmuró infeliz. —Creo que nos están siguiendo.
No había necesidad de preguntar quién.
—Vamos. —Kakashi se movió hacia los árboles. —Necesitamos escondernos.
Sakura se internó detrás de él, silenciosamente maldiciendo su falta de zapatos. Era difícil seguirle el ritmo a Kakashi, pero era todavía más difícil cuando tenía que cruzar con un jarrón invaluable y correr encima de piedras afiladas, plantas irritantes y el ocasional invertebrado viscoso. Cuando el bosque se volvió más tupido y los árboles más grandes y anchos, feliz siguió a Kakashi sobre las ramas y lejos del suelo donde sus pisadas podían ser fácilmente detectadas.
— ¿Quieres que sostenga el jarrón? —Dijo sobre su hombro mientras saltaba sobre la rama más baja de otro árbol.
—Estoy bien. —Dijo entre dientes y le siguió.
—Nos moveremos al sur. —Kakashi explicó. —Si hay una oportunidad de que ellos todavía nos sigan, no los conduciremos a Konoha.
—De acuerdo. —Sakura asintió.
Los árboles comenzaban a adelgazarse de nuevo, y la distancia entre uno y otro de nuevo era más grande. Fue cuando Sakura estaba dando un salto largo entre los árboles cuando se dio cuenta de que Kakashi se había detenido.
Justo en el lugar en el que ella iba a aterrizar.
— ¡Cuidado!
¡Bumf!
El pie de Sakura golpeó la rama mientras el resto de ella golpeó a Kakashi, chocó su espalda con tanta fuerza que la rama comenzó a sacudirse y a ondear de manera amenazante. Kakashi permaneció como si nada y sólo parpadeó a ella con un poco de sorpresa como si hubiera sido golpeado en la cabeza por una débil corriente de viento. — ¿Estás bien, Sakura?
Sakura, por el otro lado, sentía que había sido golpeada contra una pared de ladrillo. — ¿Por qué te detuviste? —Suspiró enojada, checando el jarrón en sus manos para ver si no le había pasado nada.
Él puso un dedo sobre su máscara y le tomó por el codo mientras la guiaba hacia el extremo más grueso de la rama. Él se inclinó contra el tronco y le indicó que hiciera lo mismo para esconderse. Incluso si no estaba segura del todo de lo qué había visto o escuchado, obedeció, acuclillándose en la rama mientras con una mano se sujetaba del tronco y su espalda chocaba con la pierna de Kakashi.
Ella esperó en silencio, manteniéndose completamente quieta salvo por su respiración y parpadeos.
No pasó mucho antes de que dos voces contrastaran entre el canto de un ave y el ruido de los insectos. Gradualmente se fueron haciendo más altas hasta que un movimiento atrapó el ojo de Sakura e inclinó la cabeza lo suficiente como para ver a dos ninjas cruzando el espacio debajo de ellos.
—-Te lo dije, no he visto ninguna huella en al menos tres kilómetros…
—No, definitivamente vinieron por este camino. Es aquí a donde dirigen las huellas que salían del río.
— ¿Qué hay adelante?
—Algunas aldeas… y luego la frontera con Suna.
— ¿Crees que sean ninjas de Suna?
—Por supuesto, ¿De dónde más serían? ¿Viste a esa chica, no? Rompió las tres murallas sin sudar. Suna tiene reputación de tener kunoichi de fuerza monstruosa. Obviamente es una de ellas.
El toque de Kakashi sobre su hombro le hizo darse cuenta a Sakura que ella estaba a punto de alzarse con la intención de mostrarles lo que una damita de fuerza monstruosa podía hacer a sus frágiles huesos y viscosos órganos. Su mano también le hizo controlarse, y se volvió a acuclillar, fulminando de manera silenciosa y viendo con fuerza a los dos hombres haciéndole preguntarse cómo era que no se habían incendiado ya.
Los hombres continuaron su camino, completamente ignorantes de que habían pasado a su objetivo. Kakashi esperó hasta que no pudieran escucharlos antes de cruzarse de brazos y moverse fuera del tronco. —Doblaremos. —Le dijo en silencio. —Daremos una vuelta por el oeste y encontraremos alguna aldea para descansar. No creo que regresemos a Konoha hoy.
Había algo en la forma en que lo había dicho que consiguió molestarla, o tal vez ella seguía alimentando aquella llamarada de ira que los dos ninjas habían iniciado. Como fuera, Sakura sólo respondió abruptamente. —Estás dando un montón de órdenes para no ser el líder. —Se quejó.
Kakashi se giró hacia ella, expectante. — ¿Quieres hacer otra cosa?
Quería ir a casa. Ahora. La última cosa que quería era seguir postergando la entrega, y ciertamente no le aparecía meterse en aldeas extranjeras. Pero era un deseo egoísta y ningún líder podía permitirse ser egoísta. —No. —Respondió. —Es un buen plan. Sólo digo… soy la líder aquí, sabes. Apreciaría que no me dieras tantas órdenes.
Él se encogió de hombros. —Costumbre. —Entonces se dio la vuelta y saltó a la otra rama. —Vamos. —Ordenó. —Por este camino.
Sakura aulló frustrada. — ¡Lo estás haciendo de nuevo!
Encontraron un pueblo a varios kilómetros al oeste, e incluso si era apenas la mitad de Konoha parecía ser el doble de bulliciosa. También parecía que era día del mercado, ya que el camino principal que dirigía al centro de la aldea estaba lleno de carros, puestos y vendedores. La gente estaba caminando con canastas de comida y algún granjero parecía haber perdido el control de su piara, ya que Sakura había visto al menos veinte rosados lechones corriendo entre las piernas de los vendedores y compradores.
—No tenemos dinero, sabes. —Sakura apuntó al hombre.
—Lo sé. —Dijo, echando un vistazo con un dedo pegado a su barbilla. —Tendremos que improvisar.
—Suena deshonesto. —Remarcó sombríamente.
—Debería. —Kakashi respondió casualmente mientras le encaraba. —Préstame el jarrón por un minuto.
Ella obedeció sin pelear, preguntándose qué planeaba hacer con él. Cuando tomó un kunai largo de su bolsillo, la boca de Sakura se abrió. —Espera- ¿Qué crees que estás haciendo?
Él le dio una mirada plana. —El cliente tiene que pagar por los gastos de la misión, ¿No? —Dijo.
Con un golpe sencillo de la cuchilla, el diamante saltó fuera del ojo del gallo y terminó en la mano de Kakashi. Sakura se pasó las manos por el cabello. —Como líder de la misión, tengo que decir que en verdad me opongo a esto…
—Anotado. —Dijo antes de jalarla en dirección al puesto de un joyero.
El hombre en el puesto se levantó mientras se aproximaban, sonriendo ampliamente mientras enseñaba un par de huecos donde debía haber dientes, aunque la mayoría de los que quedaban tenían algunos diamantes. —Hola, señor. —Dijo con singular alegría. — ¿Cómo puedo ayudarlo? ¿Tal vez busca un bonito collar para su bonita hija?
Le tomó un momento a Sakura darse cuenta de que el hombre se estaba refiriendo a ella. Se sonrojó con vergüenza –principalmente por Kakashi. Que le hubieran dicho que era lo suficientemente viejo como para ser su padre no pudo haber sido de ninguna forma halagador (pese al hecho de que él era lo suficientemente viejo como para ser su padre, y que sólo había una diferencia de tres años entre él y su verdadero padre, siendo éste el mayor.) Entonces sintió un poquito de preocupación, ¿Tener extraños sentimientos por un hombre que era catorce años mayor que ella era un poquito prohibido, no es cierto?
Entonces pensó, daba igual. La mitad de los chicos de su edad tenían un crush por al Hokage, ¡Y ella era una anciana! Si eso era aceptable, entonces ¿Seguramente podrían perdonar a Sakura por pensar que su maestro tenía una bonita sonrisa?
¿Verdad?
Y si Kakashi se vio insultado por el comentario del joyero, no lo mostró. De hecho, le siguió la corriente. —No, no. —Dijo agradablemente, quitándole importancia con la mano. —Ya es bonita así.
Sakura estaba contenta por estar detrás de Kakashi, así él no podía ver el sonrojo número quince mil del día.
—Queremos intercambiarle algo. —Kakashi comenzó.
—Mm. —El hombre parecía distintamente menos feliz ahora.
—Tenemos un diamante…
—¿Mm? —El hombre levantó su humor.
—Un diamante azul.
— ¡Oh san-! ¿De verdad? —Él se inclinó hacia ellos emocionado. — ¿Puedo verlo?
—Por supuesto. —Kakashi extendió la mano y dejó caer la piedra preciosa dentro de la sucia palma del joyero. Sacó un lente y comenzó a observar la pequeña piedra, lamiéndose los labios mientras se retorcía tras el instrumento. Sakura golpeó su pie contra el piso mientras esperaba por el resultado.
—Ya veo, ya veo… Me temo que no es genuino, amigo. Sólo puedo ofrecerte un pequeño precio por él…
Tenía que estar mintiendo. Por el bien de la virginidad de Sakura, tenía que estar mintiendo. No podía tolerar la idea de haberse arriesgado tanto por una baratija.
— ¿Falso, huh? —Kakashi se cruzó de brazos. —Ah… bueno, supongo que no ha mucho que hacer ¿Qué precio puede darnos de cualquier forma?
Sakura observó con incredulidad mientras el hombre daba una cantidad realmente baja, la cual Kakashi aceptó y felizmente comenzó a tomar algunos billetes y monedas. Era todo sonrisas y se despidió con la mano, y tan pronto como estuvieron lejos del puesto, Sakura le golpeó con el codo en el brazo. — ¿Acabamos de ser estafados?
—Eso creo. —No parecía importarle, ya que estaba muy ocupado contando su dinero.
— ¿Por qué no regateaste un poco? —Preguntó.
—No quería llevarme todo su dinero. —Kakashi dijo, dándole la mitad de su dinero. —Porque recuperaremos el diamante mañana en la mañana.
Las cejas de Sakura se alzaron. —No lo sé… entre robar a nuestro cliente rico y robar a un humilde vendedor, preferiría hacérselo a quien no le suponga un peso.
—Sakura, cualquier hombre que pueda permitirse tener diamantes entre los dientes por estética puede permitirse el ayudar a un par de cansados viajeros por una noche. —Dijo razonablemente. —Como sea, tienes dinero suficiente como para comprar zapatos y algo de ropa. También ve a comer.
Sakura miró el dinero en su mano. —De acuerdo… —Eso sonaba horriblemente tentador.
—Voy a echar un vistazo y nos veremos aquí en tres horas.
Sakura anotó mentalmente otra hora considerando que Kakashi siempre llegaba tarde.
— ¡Diviértete! —Kakashi se despidió juguetonamente, antes de meter las manos en sus bolsillos y perderse entre la multitud.
Sakura suspiró y miró de nuevo el dinero.
Primera parada: La zapatería.
Comprar era el pasatiempo que mejor hacía sentir a Sakura, no importaba cuál fuera la situación. Incluso ahora, mientras caminaba en las bulliciosas calles con el peso constante de la misión sobre su espalda, no podía evitar sentirse un poquito feliz.
Había algo en la atmósfera –la elección y la selección. El dinero estaba ardiendo en su bolsillo. Le ayudaba a concentrarse en otra cosa que no fuera Matsura o Kakashi. Con tres horas que quemar, se tomó su tiempo recorriendo las tiendas de ropa. Encontró un par de sandalias negras que no eran tan diferentes a las que normalmente usaba y un par de pantalones beige que se apretaban a la altura de sus rodillas. Hubiera preferido una falda y un par de shorts, pero los únicos que quedaban eran demasiado femeninos e imprácticos para su trabajo. Podía vivir con los pantalones hasta que llegara a casa… incluso si eran demasiado parecidos a los pescadores como para ser cómodos.
Con un poco de búsqueda obtuvo una blusa sin mangas de color verde y una banda del mismo color para reemplazar su hitai-ate. De nuevo, hubiera preferido algo rojo, pero un verde mudo era mejor para esconderse, y además, combinaba con sus ojos. Sus compañeros de equipo se hubieran burlado, pero como siempre decía, sólo porque era una ninja no significaba que ya no fuera una mujer. Sería una desgracia entre las kunoichi si no coordinaba sus ropas.
Luego de eso, sólo quedaba dinero suficiente como para un par nuevo de pantaletas y un bra. O un nuevo par de pantaletas y una comida caliente y un baño.
Sakura sopesó sus opciones ¿Bra… o una comida caliente y baño…?
Aunque no había mucho que pensar. Sakura no había comido en casi todo un día y, de verdad… había pasado la prueba del senbon. No tenía pechos tan grandes como para que necesitara un bra.
Sakura mordisqueó un palito de dando mientras caminaba en las calles, el jarrón bajo un brazo y las bolsas con sus compras en otra, buscaba un baño. Preguntó a una amable señora por alguna dirección y ella apuntó hacia los más 'bonitos' en el pueblo. Sakura pronto encontró el camino y se detuvo en las puertas para checar los precios.
Entonces se dio cuenta de otra cosa.
¿Unisex?
Sakura entrecerró los ojos escépticamente. Había escuchado de la existencia de ese tipo de baños, pero francamente tenía la impresión de que se habían ido junto con los dinosaurios. No estaba muy segura de sí le gustaba la idea de bañarse con hombres. La semana pasada, tal vez, no le hubiera importado. Pero hoy… el pensamiento de ser vulnerable a que un hombre le devorara con la vista le ponía los nervios de punta.
Se quedó de pie por un largo tiempo, debatiéndose en si estaba lo suficientemente desesperada por un baño como para no pensar en esa inconveniencia. Estaba comenzando a oler mal. Y las manchas de sangre de Kakashi no se iban a limpiar solas.
Apenas estaba comenzando a pensar que la respuesta era sí, que tal vez podía hacerlo, alguien más que familiar chocó con ella en su camino hacia los baños.
—Yo.
Kakashi alzó la mano mientras pasaba, pero no la miró a ella. Tenía la nariz metida en un infernal libro Icha Icha. Obviamente había encontrado una librería. Sakura se le quedó viendo mientras él se metía en los baños.
Pensándolo mejor…
Sakura se dio la vuelta y comenzó a alejarse. Tal vez habría otros baños ¿Algún bonito y limpio río? ¿O agua para los cerdos…?
Cuando apenas podía soportar la desnuda cara de Kakashi sin convertirse en un charco de baba, tenía el presentimiento de que sólo se avergonzaría más si veía algo más desnudo de Kakashi.
Cuando pasaron las tres horas y Sakura finalmente encontró baños sólo para mujeres en los cuales pudo bañarse, volvió al lugar que Kakashi le había indicado y esperó por él.
Una hora y media después, él llegó.
—Hey.
— ¡Llegas tarde! —Gruñó.
—Me perdí…
— ¿En el baño? —Inclinó una ceja mientras veía a los dedos todavía arrugados de Kakashi. Claramente acababa de salir del agua.
— ¡Cómo sea! —Dijo en voz alta, cambiando de tema. —Compré esto para ti.
Él abrió el botón de su bolsillo y sacó algo de ahí. Cuando lo puso en su mano, Sakura dejó salir un ruidito de felicidad.
¡Una funda de shuriken!
Casi se ponía llorar mientras acunaba las armas. — ¡Te amo! —Chilló.
Él soltó una risita de vergüenza y le desacomodó el cabello. —También te amo.
En el mismo momento ambas sonrisas se desvanecieron al darse cuenta de lo que habían dicho y lo extraño que sonaba. La mano de Kakashi cayó desde su cabeza a su costado y luego el puño de dicha mano se posó contra su boca mientras tosía de manera incómoda.
Sakura inmediatamente rompió a tartamudear. —Bu-bueno, sabes lo que qui-quiero decir. Como amigo y todo eso-
—Sé qué quieres decir. —Le dijo rápidamente, dándole una sonrisa tranquilizadora.
Bien.
Aunque… seguía siendo increíble incómodo…
Sakura se aclaró la garganta y comenzó a ponerse la funda alrededor de su muslo derecho, dejando que su cabello escondiera el sonrojo número quince mil más uno del día. Cuando se enderezó, Kakashi ya estaba caminando con el libro apretado en su mano. —Se va a oscurecer pronto. —Dijo ausente. —Mejor buscamos un hotel antes de que se llenen.
—Bien. —Sakura tuvo que correr para alcanzarlo.
La primera posada que encontraron ya no tenía lugares, pero al menos el encargado fue lo suficientemente bueno como para darles direcciones de otra posada más cara dentro de la aldea. Para cuando sus cansados pies llegaron a la puerta de la posada, ya estaba oscureciendo. Afortunadamente, todavía había lugar.
—No podemos permitirnos dos habitaciones aquí. —Kakashi dijo en voz baja mientras contaba y volvía a contar el dinero que quedaba.
Sakura se cruzó de brazos. —Te dije que tenías que regatear un poco más…
Resignado, Kakashi apretó el dinero. —Una habitación con dos camas individuales. —Le dijo al encargado detrás del escritorio de registro.
—No tenemos individuales. —Dijo el hombre. —Sólo matrimoniales.
Kakashi tamborileó los dedos contra la pegajosa superficie de la barra. — ¿Esa tiene dos matrimoniales?
—Una matrimonial, señor.
— ¿No hay dos individuales?
—Sólo matrimoniales, señor. A menos que quiera una habitación doble con dos matrimoniales.
Todo ese trabalenguas estaba comenzando a confundir a Sakura. Parecía que uno tenía que hablar un lenguaje especial para conseguir un arreglo con el encargado. — ¿Qué sucede? —Le preguntó a Kakashi.
Él suspiró. —Podemos tener habitación, pero las que quedan sólo tienen una cama. Una matrimonial.
—Si gusta, señor, —Comenzó el encargado. —tenemos un catre que puede usar su hija.
Ouch.
¿Dos veces en un día? Eso era mucho…
No había necesidad de decirlo, la reacción de Kakashi esta vez vino menos controlada. —Ella no es mi hija. —Dijo cortante, claramente no divertido. Ambos, Sakura y el encargado, retrocedieron un paso lejos de él. Evidentemente se había puesto un poquito sensible por lo de su edad –probablemente porque no era tan viejo. —Pero un catre sería muy bueno. —Continuó de malas. —Gracias.
El encargado asintió nerviosamente y apuntó la escalera detrás de él. —Prepararemos la habitación tres para usted y su… acompañante, señor. Las bebidas son servidas en el bar hasta las once.
Aunque ambos estaban cansados, ninguno sentía que era tan tarde como para ir a la cama ya, así que se metieron dentro del bar.
— ¡Una limonada, por favor! —Sakura pidió con alegría al bar tender.
—Leche para mí, gracias. —Kakashi agregó.
Ambos eran extremadamente penosos, Sakura decidió, mientras las extraordinariamente no alcohólicas bebidas eran colocadas frente a ellos. Todos los demás en el bar estaban felices bajándose un montón de fuertes bebidas y sake. Pero ellos estaba en una misión, y Sakura sentía que tenía que comportarse frente a su antiguo superior. Dejó el jarrón en la barra junto a ella y miró a Kakashi.
—No sabía que te gustaba la leche. —Remarcó.
—No me gusta. —Dijo, tallándose su ojo visible con dos dedos. —Es comida para animales bebés en estado líquido que es secretado por apestosos mamíferos de cuatro patas que producen dos litros de saliva y mocos al día.
Wow… de verdad no le gustaba la leche. Entendido. — ¿Entonces por qué la ordenaste? —Preguntó.
Él suspiró. —Me ayuda a dormir.
Sakura sonrió y estaba a punto de decir "¿Tal vez deberías drogarte de nuevo?" Cuando se dio cuenta de que si Kakashi se drogaba de nuevo involucraría algún tipo de toqueteo a sus pechos o un chupeteo a ellos, ninguna cosa que Sakura quisiera. En lugar de eso, se jorobó y se concentró en beber la mitad restante de su limonada a través de la pajilla de una sola chupada mientras pensaba en algo más que decir.
Era extraño. Nunca había estado en esta situación antes. Por supuesto, había estado a solas con Kakashi muchas veces, pero nunca como para algo tan mundano como beber. Normalmente era por entrenamiento o misiones y más entrenamiento. Cuando iban a beber, siempre había alguien más acompañándoles –usualmente Naruto, a veces Sasuke. Y él siempre era el primero en irse, habiendo bebido su bebida a través de la máscara justo a tiempo para dejarles la cuenta. Y luego de que Kakashi se fuera, le seguiría Sasuke, hasta que sólo quedaran Sakura y Naruto discutiendo toda la noche sobre cuál era mejor –bio-detergente o el que no lo era.
Esta era virtualmente una primera vez. Sakura deseaba no sentirse tan incómoda de pronto. Nunca había tenido problemas para hablarle antes, pero ahora era casi como hablar con Sasuke –estaba luchando por pensar en algo que decir que no lo hiciera pensar que ella era una idiota balbuceante. Sakura se dio cuenta de que tenía un crush. Tan plano y simple como eso. Era sólo la explicación a todas esas mariposas en su estómago y su incapacidad para hablar con tanta libertad como normalmente hacía.
Entonces Sakura se dio cuenta de algo más.
—Te quitaste la máscara. —Dijo, parpadeándole.
Kakashi le miró. — ¿Algún problema?
—Bueno… esta es la quinta vez en dos días. —Respondió.
— ¿Las contaste? —Sonaba divertido. También parecía divertido; su hoyuelo estaba mostrándose.
—Es difícil no notarlo. —Sakura se encogió de hombros, devorando con la vista ese irresistible hoyuelo en su mejilla. —Pero ¿No es un poquito raro? Nada por cinco años y de pronto-BAM- cinco veces de tirón.
Kakashi se encogió de hombros. —Bueno, ya viste mi cara. Parece tonto esconderla de ti ahora. —Dijo con simpleza. —Además, no puedo beber leche a través de la máscara… deja una mancha.
—Kakashi-sensei…—Sakura giró un hielo en su vaso. — ¿Por qué usas una máscara? —Preguntó, siendo lo más casual que podía.
—Oh… por muchas razones. —Él no profundizó.
— ¿Cómo…?—Presionó.
—Cuando la temporada de gripe llega, usualmente soy el único que no la tiene. Entonces tengo una buena cantidad de buenas misiones.
—Esa es una razón tonta.
—Dije que tenía muchas razones. No dije que fueran buenas. —Él tomó un sorbo de su leche.
Sakura sonrió mientras bajaba el vaso, dejándole un bigote de leche. —Kakashi-Sensei, obviamente no puedes controlar tu bebida. —Remarcó con una risita mientras se estiraba para quitar la leche con su pulgar.
Fue cuando le golpeó la realidad de que estaba invadiendo seriamente el espacio personal del hombre, pero era demasiado tarde. Su pulgar ya estaba sobre su labio superior. El rostro de Kakashi estaba inusualmente en blanco como para no tener la máscara, aunque se había quedado extrañamente quieto. Sakura comenzó a retroceder, cuando Kakashi atrapó su muñeca entre sus dedos. Estaba viendo su pulgar.
Mierda… Sakura se mordió el labio ¿Eso había sido muy raro, no era cierto? Él iba a matarla…
Un par de increíblemente cálidos labios de pronto se cerraron en su pulgar, y Sakura casi se resbalaba de su asiento. Se quedó boquiabierta en un movimiento suave mientras su antiguo maestro procedía a –y, de verdad, no había otra manera de decirlo- besar la leche que había quedado en su pulgar.
El desliz de una abrasadora lengua contra su sensible piel. El rasguño de lo que pudo haber sido un elusivo canino. Algo corrió desde su brazo hasta el centro de su vientre donde se acomodó más abajo, haciéndole apretar los muslos uno contra el otro para mitigar la tensión entre ellos. Se estaba poniendo difícil respirar.
Fue breve, aunque se sintió muy largo para Sakura. Una chupada. Dos chupadas. Entonces él dejó ir su mano y quitó el resto del bigote de leche con el dorso de su guante. —Gracias. —Dijo ausentemente.
A diferencia de cuan caliente su boca se había sentido, la humedad que quedaba en su pulgar ahora se sentía fría. Sakura sólo se le quedó viendo, sus mejillas ardiendo. Con lentitud, Kakashi se giró para verla; su ojo tan ilegible y paciente como siempre. Un grupo de hombres detrás de ellos estaban poniéndose algo ruidosos, y un vaso se rompió en el suelo. Ni ella ni él rompieron contacto visual. Nada más existía o importaba más allá de lo que estaba sucediendo entre ellos dos.
Sakura deseó saber qué estaba pasando entre los dos.
Por una vez, creía que Kakashi tampoco lo sabía.
Su pulgar ardía en su regazo.
Él no se había quitado todo el bigote.
De pronto Sakura inhaló abruptamente. —Estoy cansada. —Anunció con rigidez. —Me voy a la cama.
Las cejas de Kakashi se torcieron brevemente, y volvió a beber su leche como si nada hubiera sucedido. —Trataré de no despertante cuando me meta. —Dijo.
—De acuerdo. —Se pudo de pie de manera incómoda. —Gracias.
—Buenas noches.
—Descansa. —Ella comenzó a caminar con rapidez.
— ¿Sakura?
Ella se giró, el corazón lo tenía en la garganta. — ¿Sí?
Kakashi apuntó el jarrón.
—Oh… sí. Gracias.
—De nada.
—…Um… buenas noches, sensei.
—…descansa, Sakura-chan.
Sakura frunció el ceño ante el sufijo agregado a su nombre. Normalmente sólo le decía así cuando se estaba burlando de ella, pero en este contexto era casi como se burlara. Se dio la vuelta y caminó fuera de la habitación tan calmada como podía. Su corazón estaba latiendo con tanta fuerza que se preguntaba si era la única que podía escucharlo. Subió las escaleras que el encargado había apuntado antes y rápidamente localizó la habitación número tres.
Era pequeña y estrecha gracias a la cama matrimonial que tomaba todo el espacio. A los pies de la cama estaba un futon con los edredones doblados. Pero Sakura pasó inmediatamente a la cama, tumbándose sobre ella. Maldición, merecía estar en un cómodo colchón por haber conseguido sobrevivir eso sin tener un infarto.
Tenía que haber sido deliberado… la gente no hacía ese tipo de deslices íntimos sin tener una idea de lo que estaban haciendo.
Honestamente, ¿En qué estaba pensando ese hombre?
En el bar, una habitación llena de clientes medio borrachos estaba en silencio mientras un ninja de cabello blanco procedía a golpear su cabeza repetidamente contra la barra.
— ¿En qué estaba pensando?
Notas de la traductora:
¡Hola a todos! Muchas gracias por continuar leyendo el fic :3
Esta vez no tengo mucho que decir, salvo que como habrán notado, el beso de Kakashi lo único que hizo fue confundir todavía más a Sakura y hacerla sentir igual de mal por lo de Matsura. En el próximo capítulo veremos más de esta situación y bueno...
¿Creen que puedan regresar ya a Konoha?
¿En verdad era necesaria esa escena con el bigote de leche? No, pero la agradezco infinitamente.
Jessica Ivonne: ¡Hola! Gracias por tu comentario :D Si leíste este capítulo ya sabrás lo que sucedió luego de su huida; espero que el capítulo te haya gustado.
¡Gracias por sus comentarios! Responderé los que faltan el día de mañana, ¡Bonita semana!
